31914(27-07-09)

2009

Asistente Jurídico Inteligente

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Proceso No 31914  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

         Magistrado Ponente   

                      ALFREDO  GÓMEZ QUINTERO              Aprobado  acta  No.  228   

Bogotá     D.    C.,    veintisiete (27) de julio de dos mil nueve (2009)   

VISTOS  

Decide la Sala la admisión de la demanda de  revisión  interpuesta  por  el Fiscal 28 Especializado de la Unidad de Derechos  Humanos  y  Derecho  Internacional  Humanitario  de  la  Fiscalía General de la  Nación,  contra  el  auto  de  segunda  instancia del 6 de diciembre de 2006 en  virtud  del  cual  la  Fiscalía  Delegada  ante  el  Tribunal  Superior Militar  confirmó  la cesación de procedimiento del 12 de octubre de 2006, proferida en  primera  instancia por la Fiscalía Once Penal Militar ante el Juzgado Octavo de  Instancia de Brigadas de la Cuarta Brigada del Ejército Nacional.   

HECHOS  

El  4  de  mayo de 2005, en la vereda Santa  Marta   del   Municipio  de  Sonsón  –  Antioquia,  fueron  dados  de  baja  Luis Albeiro Avendaño, Luis  Argirio  Agudelo y Jhon Jairo Bernal, presuntos guerrilleros de las f.a.r.c., al  parecer  en  un combate armado, por miembros del Ejército Nacional al mando del  Teniente  RAMÍREZ  ORTEGA  RAMIRO  JAIRO  que  comandaba  el operativo, del que hicieron parte los soldados  regulares  WILLIAM  CARVAJAL  CARVAJAL,  RUBEN  MARIN  GIRALDO  y ALEJANDRO MORENO  MENA.   

El estado de la investigación a cargo de la  Unidad  de  Derechos  Humanos de la Fiscalía, reporta dos tesis encontradas, no  resueltas:   

La primera: Que se  trató  de  un operativo militar en el que fueron dados de baja guerrilleros del  grupo  armado  ilegal.   (Tesis  que tiene respaldo en las versiones de los  oficiales  y en declaraciones de dos reinsertados de los frentes 49 y 9° de las  f.a.r.c.;   y   que  fue  el  fundamento  de  la  resolución  de  cesación  de  procedimiento    que   emitió   la   Delegada   ante   el   Tribunal   Superior  Militar).   

La     segunda:     Se  fundamenta  en las versiones de las viudas, que afirman que sus  casas  fueron requisadas por los soldados y no encontraron nada, que sus maridos  fueron  sacados por la fuerza, que los amarraron por las manos y se los llevaron  “por  delante”,  y  luego  fueron  ultimados  y reportados como guerrilleros  dados de baja en combate.   

ACTUACIÓN PROCESAL  

1.    Ante   la   Justicia   Penal  Militar   

La investigación la adelantó la Fiscalía  11  adscrita a la Cuarta Brigada del Ejército Nacional con sede en la ciudad de  Medellín,    en   el   sumario   número   2005   –  0039   

Con escrito del 14 de septiembre de 2006, el  Procurador  Judicial  Penal  propuso  en  sus  alegaciones  precalificatorias el  conflicto   de  competencias  por  estimar  que  los  hechos  del  caso  son  de  competencia  de  la  Justicia  Penal ordinaria, por tratarse de delitos comunes,  tales  como el homicidio y el genocidio.  (Artículos 93, 95 y 96 de la Ley  600      de      2000,      conc.       Artículo      256     – 6 de la C. Pol.).   

“PETICIÓN:    Con   todo  respeto,  solicitamos  en esta oportunidad procesal que el señor fiscal 11 Penal Militar,  remita  las  presentes diligencias a la justicia ordinaria, Fiscalía General de  la  Nación,  para  que  sea esta autoridad quien determine lo pertinente con el  conocimiento  de  investigación en comento… porque de las pruebas obrantes en  el  plenario  se  desprende  la existencia de duda en cuanto a si en realidad la  muerte  violenta de los tres nacionales, devino producto de un operativo militar  u  ocurrió  como  producto de una ejecución extrajudicial y en este caso es la  justicia  ordinaria  la  que  debe  conocer del asunto.  En caso contrario,  proponemos  la  colisión  de competencia para que sea el H. Consejo Superior de  la   Judicatura,   Sala   Disciplinaria,   quien  dirima  el  conflicto  que  se  suscita”.     (Folios    76    – 82 del antecedente).   

En resolución del 12 de octubre de 2006, La  Fiscalía  Once  Penal  Militar  de  Brigadas  estimó  que  era competente para  investigar   el  hecho  porque  “El  Código  Penal  Militar  en  sus artículos 273 y siguientes, consagra el incidente de colisión  de  competencias,  con  regulación  autónoma  de  su presentación, trámite y  decisión,    exclusiva    para   fiscales   y   jueces”;    además,  calificó  los  hechos  como  una situación inherente al  servicio…   “como   consecuencia  del  cruce  de  disparos,   producido   entre   miembros   de  la  fuerza  pública  y  los  hoy  abatidos…”,  y profirió resolución de cesación  de  procedimiento.   (Folios  109 – 125).   

Según  afirma  el  fiscal  demandante,  la  Fiscalía  Delegada  ante el Tribunal Superior Militar confirmó la cesación de  procedimiento    mediante   auto   de   segunda   instancia   del   6  de  diciembre  de 2006, contra el cual  interpuso  la presente acción de revisión.  (No  allegó copia de la decisión).   

2.   Ante  la  Fiscalía General de la  Nación   

La  investigación  de  los hechos estuvo a  cargo  del  Fiscal  28  Especializado de la Unidad de Derechos Humanos y Derecho  Internacional  Humanitario,  en  el  Radicado número  3474.   

Mediante Resolución del 1° de diciembre de  2006, el Fiscal 28 Especializado argumentó que:   

“En el caso que  aquí  nos  ocupa,  emergen  desde  un  comienzo  serias  dudas  acerca  de  las  verdaderas  circunstancias  en las cuales se produjeron las muertes violentas de  las  tres  personas  reportadas como “guerrilleros de las FARC” por parte de  las  unidades  militares involucradas en el episodio del día 04 de mayo de 2005  en  la  vereda  Santa  Marta  del  municipio  de  Sonsón;   pues, mientras  aquellas  dicen que las mismas fueron dadas de baja en desarrollo de un presunto  contacto  armado;   la  esposa  de  una de las víctimas asegura, que todas  éstas,  al  parecer campesinos de la región, fueron sacadas de sus respectivas  viviendas  por  personal  militar, apareciendo posteriormente relacionados en el  informe  1853  del  9  de  mayo  de  2005,  originario  del Grupo de Caballería  Mecanizado  No.  4  JUAN  DEL CORRAL, como TERRORISTAS  ABATIDOS  EN  COMBATE”   (Folio  89  –  95 del  antecedente)   

Por  ello,  el 1° de Diciembre de 2006, el  Fiscal   28   Especializado   de   la  Unidad  de  Derechos  Humanos  y  Derecho  Internacional  Humanitario  propuso  la  colisión  positiva  de competencias al  Fiscal  11 Penal Militar con sede en la Cuarta Brigada del Ejército Nacional de  la  ciudad  de Medellín, y le solicitó que remitiera el antecedente a la mayor  brevedad;   en  el  caso  de  que  el funcionario de la jurisdicción penal  militar  no  admitiere  el argumento de la Fiscalía, le propuso “el conflicto  positivo  de  competencias”,  que deberá ser dirimido por el Consejo Superior  de la Judicatura (Artículo 95 de la Ley 600 de 2000).   

Por  oficio  número  4734/3474/28 del 4 de  diciembre   de  2006  remitió  la  resolución  que  propuso  el  conflicto  de  competencias  y  solicitó  el  expediente  a  la  Fiscalía  11  Penal Militar,  radicada  en  la  Cuarta Brigada del Ejército Nacional con sede en la Ciudad de  Medellín – Antioquia.  (Folio 96 del antecedente).   

El  23  de  abril  de  2007,  el  Fiscal 28  Especializado   de  la  Unidad  de  Derechos  Humanos  y  Derecho  Internacional  Humanitario  reiteró  la petición (folio 97 – 100);  lo propio hizo el 16  de   mayo   siguiente   (folios  103  – 107).   

3.   Ante  el  Consejo Superior de la  Judicatura   

El 5 de septiembre de 2007, a instancias de  la  Fiscalía  Delegada  de la Unidad de Derechos Humanos, se pronunció la Sala  Jurisdiccional   Disciplinaria  en  el  sentido  de  abstenerse  de  dirimir  el  conflicto  de  jurisdicciones  propuesto;   precisó  que la resolución de  cesación  de  procedimiento del 12 de octubre de 2006 se encuentra ejecutoriada  en  virtud  de  la  confirmación  de  la que fue objeto por la Delegada ante el  Tribunal  Superior  Militar  el  6  de  diciembre de  2006         y        que        –ante  ello-  se  encuentra ante una  situación jurídica consolidada.   

No   obstante,  expidió  copias  de  la  actuación  con  destino a la Procuraduría General de la Nación porque estimó  que  “puede  configurarse  como  falta  disciplinaria”  el  hecho de que los  funcionarios  judiciales  de  la  jurisdicción  penal militar, tanto de primera  como        de        segunda       instancia1, no atendieron oportunamente  los  pedimentos  de  la  Fiscalía  General  de la Nación y de la Procuraduría  General  de  la  Nación, y porque permitieron la ejecutoria de la decisión sin  dar   curso   al   conflicto  de  jurisdicciones  propuesto.   (Folios  145  – 154).   

4.   La  demanda  de  revisión  correspondió  por  reparto  del  22  de mayo de 2009 al  Despacho del suscrito Magistrado (Fl. 192).   

LA ACCIÓN DE REVISIÓN  PROPUESTA   

El  Señor  Fiscal  28 Especializado de la  Unidad  de  Derechos  Humanos  y  Derecho  Internacional  Humanitario,  a  quien  correspondió         por        asignación2  el  radicado  número 3474,  interpuso   la   acción   de   revisión,   al   amparo   de   la  causal           cuarta          de          revisión:   

“Cuando con posterioridad a la sentencia  se  demuestre, mediante decisión en firme, que el fallo fue determinado por una  conducta típica del juez o de un tercero”.   

Alegó  que  la cesación del procedimiento  violó  caros  principios constitucionales que afectan el debido proceso, que la  determinación  de  la  justicia  penal  militar  desconoció  y  no tramitó el  conflicto  de  competencia  propuesto  de  manera oportuna por el Delegado de la  Procuraduría  y  por  el Delegado de la Fiscalía General de la Nación, que la  decisión   desconoció  derechos  humanos  fundamentales  y  negó  el  derecho  fundamental  de  un  juez  natural:   Del Consejo Superior de la Judicatura  para  dirimir  el  conflicto  de  competencias  y  de la Fiscalía General de la  Nación    para    adelantar   la   investigación   por   crímenes   de   lesa  humanidad.   

No   se   pudo   evidenciar  –dice- si se trató de una acción en  combate  o  de un ejercicio arbitrario por parte de los militares que al parecer  se  abrogaron  de  manera  dolosa  el  derecho de segar vidas en cumplimiento de  entrega de positivos en beneficio de sus hojas de vida.   

Sostuvo   que   la   decisión  irregular  benefició   a  los  militares  investigados  y  que  fue  emitida  “por  conducta típica de los jueces de la jurisdicción militar  que  desatendieron  y  omitieron  las  peticiones  elevadas  por  el  Ministerio  Público  y  por  la  Fiscalía  al trabar en debida oportunidad el conflicto de  competencia…”.   

Recordó  que  el  Consejo  Superior  de la  Judicatura  ordenó remitir copias para ante la Procuraduría, con el fin de que  se  investigue  el  comportamiento de los funcionarios judiciales de la justicia  penal militar.   

CONSIDERACIONES  

La  solicitud  de revisión interpuesta por  el  Fiscal 28 Especializado de la Unidad de Derechos  Humanos  y  Derecho  Internacional  Humanitario  de  la  Fiscalía General de la  Nación  se  INADMITIRÁ  porque  incumple requisitos  formales.  En efecto:   

1.  Si bien  es  cierto  que  la  Fiscalía  tiene  titularidad para interponer la demanda de  revisión  por  tratarse  de un sujeto procesal con interés jurídico en que se  imparta  justicia  material  (Artículo  221  de  la  Ley 600 de 2000;  ib.  artículo  193 de la Ley 906 de 2004), también lo es que con la demanda se debe  acompañar  copia  de  la  decisión  de  primera  y  segunda  instancias  y  constancia  de su ejecutoria,  según    el   caso,   proferidas   en   la   actuación   cuya   revisión   se  demanda.   

Lo  evidente  es  que el actor no  acompañó  con  la  demanda  la  copia  de la providencia del  6  de  diciembre de 2006,  en  virtud  de  la  cual la Fiscalía Delegada ante el Tribunal Superior Militar  confirmó  la  cesación  de  procedimiento  proferida  por el fiscal de primera  instancia,  siendo  esa  la decisión contra la cual  interpone  la  acción  de  revisión, a pesar de que  haya  unidad  en  la determinación del mérito con la resolución de la primera  instancia.   

En  relación  con  la  constancia  de  su  ejecutoria,  es  válido  sostener  que  el  demandante  la aportó, por cuanto,  mediante  oficio  número  385  MDN-JPM-F11PM-510  del  15  de  mayo de 2007, la  Fiscalía  11  Penal  Militar ante el Juzgado Octavo de Instancia de Brigadas de  la  Cuarta  Brigada  informó  al  señor  Asistente  Judicial  de  la Unidad de  Derechos  Humanos y Derecho Internacional Humanitario de la Fiscalía General de  la  Nación que la decisión de primera instancia (del 12 de octubre de 2006)…  “fue  confirmada  en  segunda  instancia  por  el  Tribunal  Superior  Militar  en  fallo  que  data  del  06 de diciembre de 2006,  encontrándose    el    expediente    en    ARCHIVO   DEFINITIVO”.  (Folios 101 y 102 del antecedente).   

Los  requisitos  formales,  insustituibles,  para  instaurar  la  demanda  de revisión aparecen expresamente previstos en el  artículo  222  de  la  Ley  600  de  2000  (ib.  artículo 194 de la Ley 906 de  2004).   

2.   En  relación  con  la  causal cuarta de revisión, baste con recordar al demandante  que  la  acción  de  revisión  no es un escrito de  libre  confección,  y  que  la  causal  aducida debe  probarse (Artículo 222 de la Ley 600 de 2000)   

Si bien es cierto que la naturaleza de cosa  juzgada  (res iudicata) es  la  de garantizar a los asociados que no serán sometidos a nueva investigación  o  juzgamiento  por los mismos hechos, y que las decisiones de mérito tienen la  connotación  de definir el litigio por sentencia ejecutoriada o providencia que  tenga     la     misma     fuerza     vinculante3,  ello  tiene la salvedad  cuando la decisión haya sido  obtenida  mediante  fraude o violencia, o en casos de violaciones a los derechos  humanos  o  infracciones graves al Derecho Internacional Humanitario4  fallados  injustamente.   

La jurisprudencia en materia de la acción  de  revisión  aboga  por la máxima pureza en las decisiones judiciales en aras  de  lograr  la  justicia  material,  porque  prevalezca  lo  sustancial sobre lo  formal,  por  examinar  por  vía  de  revisión  y  emitir  un  fallo de fondo,  inclusive    cuando    el    libelo   adolece   de   yerros…   “en   la   selección  de  la  causal  y  la  demostración  de  la  misma”, cuando evidencia que la decisión incurrió  en  una  injusticia  que  debe  ser  corregida,  sobre  todo  cuando se trata de  crímenes  [mal]  juzgados,  de aquellos que la humanidad toda ha señalado como  inadmisibles  e  intolerables,  graves  y  sistemáticos  ataques a los derechos  humanos  de  una  población,  genéricamente  denominados  como delitos de lesa  humanidad;   en  fin,  por revisar procesos penales por hechos que ameritan  volver  sobre un asunto debatido procesalmente, cuando se condenó a un inocente  o     se     absolvió     a     un     culpable5.   

Sin  embargo,  por tratarse de una acción  rogada,   de   naturaleza   verdaderamente   extraordinaria   (que   opera   con  posterioridad   a   la  determinación  del  mérito),  no  se  pueden  esquivar  totalmente  los  requisitos  que  fija  cada  causal  en concreto, al extremo de  convertir  la  acción  de  revisión  en  otra  instancia ordinaria del proceso  penal.   

No   basta   con   afirmar  –como  lo hace el demandante- que con  posterioridad   a   la  sentencia  (léase  preclusión  de  la  investigación,  cesación  de  procedimiento  y  sentencia  absolutoria)  se  demuestre mediante  decisión  en  firme  que  el fallo fue determinado por una conducta típica del  juez   o   de   un   tercero   (causal  cuarta  del  artículo  220  del  C.  de  P.P.).   

Es   carga  inexcusable  del  demandante  demostrar  la  conducta  típica del juez, en aras de que prevalezca la justicia  material como uno de los fines esenciales del Estado.   

Cuando la norma (artículo 220 num. 4 de la  Ley  600)  utiliza  la expresión “conducta típica” del juez o del tercero,  es  claro  que  se  hace  referencia a la objetividad típica de la conducta (el  artículo  192  – 5 de la  Ley 906 de 2004 se refiere a “delito” del juez o del tercero).   

No debe entenderse que se trata de aportar  con  la  demanda  de revisión una “sentencia condenatoria” contra el juez o  contra  el  tercero por el delito que determinó la emisión del fallo injusto y  ejecutoriado6.   En  vía  de  ejemplo,  el juez que profirió la decisión  injusta  lo  hizo  por  el apremio de una fuerza mayor y demuestra en el proceso  que    se   le   adelante   una   situación   excluyente   de   responsabilidad  penal7   

.  

De manera que el delito (del juez) debe ser  considerado    en    su    objetividad           típica.    La   jurisprudencia   trata   el  tema  de  la  siguiente  manera:   

“Entratándose  de  esta  causal,  es  imprescindible  demostrar que el fallo cuya revisión se depreca fue determinado  por  una  conducta  típica  del  juzgador o de un tercero, lo cual sólo es posible probarse a través de  una  decisión  en firme que evidentemente el defensor no allegó, sencillamente  porque    del    contexto    de    su   argumentación   se   infiere   que   no  existe”8.   

“…Pero no adjunta copia ni constancia  de  la  “decisión  en  firme”  requerida para sustentar la causal cuarta de  revisión,  que  para  el caso sub examine, sería un pronunciamiento con fuerza  de  cosa juzgada proferido por los estrados competentes, en el sentido de que la  preclusión  de la investigación dispuesta por la  Fiscalía Delegada ante  los   Tribunales   Superiores  de  Santa  Fe  de  Bogotá,  y  Cundinamarca  fue  determinada  por  un  hecho  delictivo del funcionario judicial o de un tercero.   

Este hecho delictivo no puede acreditarse  con  una  mera  afirmación,  ni  sugerir  de  una disparidad de criterios entre  funcionario  judicial  y  accionante  respecto  a  la  legalidad de la decisión  cuestionada  o  de  una  crítica  acerba  a  sus  fundamentos,  sino  que  debe  sobrevenir  a  la  sentencia,  la cesación de procedimiento, o para el caso, la  preclusión  de  investigación,  como  culminación  de un proceso en donde tal  acto  delincuencial  haya  sido comprobado;  es decir, que el hecho punible  determinante  de  la  decisión  cuya  revisión  se  solicita  ,  debe aparecer  demostrado mediante decisión en firme…   

De nada le sirve al accionante argumentar  que  la  preclusión  de  la  investigación por el delito de fraude procesal es  pronunciamiento  desavenido con la realidad procesal y manifiestamente contrario  a  derecho,  si  no  se  aporta  prueba que demuestre que por dicha decisión se  hubiese  adelantado  proceso  y  culminado mediante decisión que haya adquirido  ejecutoria”9.   

“Por  hecho  delictivo debe entenderse,  para  los  efectos  de  esta  causal,  no el hecho punible como entidad típica,  antijurídica  y  culpable  (art.  2°  C.P.),  sino  la conducta ilícita en su  objetiva  tipicidad.   Y,  por  decisión  en  firme,  toda resolución con  carácter de cosa juzgada.   

Esto significa que la acción de revisión  puede   intentarse   cuando   media   una  sentencia  en  firme  declarativa  de  responsabilidad  penal  del  juez o el tercero, o frente a todo acto procesal en  el  que  se  declare,  con  carácter  de  cosa juzgada, la existencia del hecho  delictivo   en   su   objetividad   típica,   como   por  ejemplo  una  resolución  preclusoria,  o  de  cesación,  o una sentencia  absolutoria,  fundamentadas  en  una causal de inculpabilidad, pero aseverativas  de     la     existencia     del    hecho    penalmente    reprimido.   

Si cuanto se busca a través de la acción  de  revisión es remover la injusticia material del fallo atacado, lo pertinente  es  que cuando esta injusticia se origina en un hecho delictivo del Juez o de un  tercero,  al accionante se le exija la demostración  de  que  ese  hecho  ocurrió, no prueba de que a los  autores   se   les   declaró   responsables…”10.   

El  evento  que concita la atención de la  Corte,   el   demandante   no   aportó  decisión  alguna  que  implique  entender,  en  el ámbito de la  justicia  penal,  que  el funcionario(s) que profirió la decisión de cesación  de  procedimiento  incurrió en algún delito, siendo claro que la decisión del  Consejo  Superior  de la Judicatura del 5 de septiembre de 2007, en virtud de la  cual  remitió  copias  a  la  Procuraduría  General  de  la  Nación  para que  establezca   alguna   falta   disciplinaria   (Cfr.   folios   145  –  154) no  satisface     el    condicionamiento    legal    para    inferir    –por  sí-  que el funcionario de la  justicia   Penal   Militar   incurrió   en   una  conducta  punible.   

Repárese otro antecedente:  

“La  causal  cuarta  requiere  para  su  estructuración  la  existencia  de  una  decisión  judicial,  posterior  a  la  sentencia  objeto  de revisión, donde se haya declarado en el carácter de cosa  juzgada,  que  la  decisión  (la que se pide que sea revisada), fue obra de una  conducta  delictiva  del  juez  o  de  un  tercero.  La  expresión  “conducta  típica”  utilizada  por el legislador busca no solo comprender las hipótesis  en  las  cuales se declara la responsabilidad penal del juez o del tercero, sino  aquellas   en   las   que   no   se   llega  a  tal  declaración,  pero  se  afirma  inequívocamente  la  tipicidad  objetiva  de la  conducta,  como  acontece,  por  ejemplo,  cuando se  precluye o absuelve por ausencia de culpabilidad.   

“La   invocación   de  esta  causal,  presupone,  por  tanto,  tener que aportar las copias  de  las  decisiones  judiciales proferidas con posterioridad a la sentencia cuya  revisión  se  pide,  donde  haya  sido  declarado  que  el  juez  o  el tercero  cometieron   una  acción  típica  o  delictiva,  y  demostrar  que  entre  esa  conducta  ilícita y el sentido del fallo existe una  relación  de  causa  a  efecto.  Solo si se cumplen  estos  presupuestos es dable invocar esta causal. De lo contrario, no es posible  hacerlo,  pues  solo  frente  a  la  certeza  de  la  existencia  de  una decisión judicial donde se haya hecho una tal declaración,  con   efectos   de   cosa   juzgada,   se   entiende  estructurado  su  supuesto  fáctico.”11   

Por   esas  razones,  la  demanda  será  inadmitida.   

En  mérito de lo expuesto, de acuerdo con  lo  preceptuado  en el artículo 223 inciso segundo del código de procedimiento  penal  (L.  600  de  2000),  la  Corte  Suprema  de  Justicia, Sala de Casación  Penal,   

RESUELVE:  

1)         INADMITIR   la  demanda  de  revisión  propuesta  por  el señor Fiscal 28 Especializado de  la Unidad de Derechos Humanos y Derecho Internacional Humanitario.   

Contra esta decisión procede el recurso de  reposición.   

NOTIFIQUESE Y CUMPLASE.  

JULIO       ENRIQUE      SOCHA  SALAMANCA   

JOSÉ      LEONIDAS      BUSTOS  MARTÍNEZ                 SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ   

             

ALFREDO          GÓMEZ  QUINTERO                  MARÍA   DEL   ROSARIO   GONZÁLEZ  DE  LEMOS    

AUGUSTO  J.  IBAÑEZ  GUZMÁN                               JORGE   LUIS  QUINTERO  MILANES   

              

YESID          RAMÍREZ  BASTIDAS                                             JAVIER ZAPATA ORTÍZ   

   

                                                              

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria  

    

1Fiscalía  Once  Penal Militar ante el Juzgado Octavo de Instancia  de  Brigadas  de  la  Cuarta Brigada del Ejército Nacional y Fiscalía Delegada  ante el Tribunal Superior Militar.   

2Conforme  a resoluciones 0-2239 de julio 19 de 2006, proferida por  el  Despacho  del  señor  Fiscal General de la Nación, que asignó a la Unidad  Nacional  de  Derechos  Humanos  y  D.I.H. el conocimiento de investigaciones de  ejecuciones  extrajudiciales  atribuidas  a  miembros  de  la fuerza pública, y  resolución  número  00301  del 9 de agosto de 2006 proferida por el jefe de la  Unidad  Nacional  de  Derechos Humanos y Derecho Internacional Humanitario de la  Fiscalía  General  de la Nación:  Caso número  6.       (Folios      13      – 25).   

3Cfr.  Artículo  19  de  la  Ley  600  de  2000,  ib.  artículo  21  de la ley 906 de  2004.   

4“Destaca  la  Sala  que  el Estatuto de Roma que dio origen a la  Corte  Penal  Internacional ha tenido en cuenta no sólo la conducta del autor o  de  los  partícipes  sino que también ha considerado en especial la existencia  de  propósitos dirigidos a cometer delitos de lesa humanidad, lo cual significa  que   también   deben   ser  castigadas  en  igual  medida  aquellas  conductas  preparatorias  para  la  comisión  de los delitos que incluyen tanto el acuerdo  como  el  tomar  parte  en  una actividad dirigida a ese fin, como ocurre con el  concierto   para   delinquir   agravado.   

Para llegar a considerar a los responsables  de     concierto    para    delinquir  como  autores de delitos de lesa humanidad deben estar presentes  los       siguientes      elementos4:   

(i)  Que  las actividades públicas de la  organización   incluyan   algunos   de   los  crímenes  contra  la  humanidad;   

(ii) Que sus integrantes sean voluntarios;  y   

(iii)  Que la mayoría de los miembros de  la  organización  debieron  haber  tenido  conocimiento  o ser concientes de la  naturaleza  criminal  de la actividad de la organización, bases a partir de las  cuales   varios  tribunales  internacionales  y  nacionales  consideran  que  el  concierto  para  cometer  delitos de lesa humanidad también debe ser calificado  como  punible  de  la  misma  naturaleza4,  como  lo  determina  la  Corte  en  este  momento  para el caso  colombiano   y   con   todas  las  consecuencias  que  ello  implica4.   

Ha  de  agregarse  que  al  ordenamiento  jurídico  nacional  han  sido  incorporados diferentes tratados y convenciones,  bien   por  anexión  expresa  o  por  vía  del  bloque  de  constitucionalidad  (artículo  93  de  la  Constitución  Política), que permiten constatar que el  concierto  para delinquir  sí  hace  parte  de  los  crímenes  de  lesa  humanidad.  Tal  aserto se puede  confirmar    una    vez    se    revisa   el   contenido   de   los   siguientes  estatutos:   

(I). Convención para la Prevención y la  Sanción  del  Delito  de Genocidio (Colombia firmó la convención el 12 agosto  de  1949  y  ratificó  el  27  de  Octubre  de  1959.  Ley  28 de 27 de mayo de  1959).   

Art.   III.  Serán castigados los actos siguientes:   

a) El genocidio.  

b)   La   asociación   para   cometer  genocidio.   

c)  La  instigación directa y pública a  cometer genocidio.   

d) La tentativa de genocidio.  

e)    La    complicidad    en    el  genocidio.   

(II).  Convención  contra  la  tortura y  otros   tratos  

o  penas  crueles,  inhumanos  o  degradantes,  adoptada  en  Naciones Unidas el 10 de diciembre de 1984 (Aprobada  mediante Ley 70 de 1986).   

Artículo  4.   

1. Todo Estado Parte velará porque todos  los  actos  de  tortura constituyan delitos conforme a su legislación penal. Lo  mismo  se  aplicará  a  toda  tentativa  de  cometer  tortura  y a todo acto de  cualquier  persona  que  constituya  complicidad o participación en la tortura.   

(III).  Convención  Interamericana  para  Prevenir  y  Sancionar la Tortura (Adoptada por la Asamblea General de la OEA en  Cartagena de Indias en 1985, aprobada mediante la Ley 406 de 1997).   

Artículo 3.  

Serán   responsables   del  delito  de  tortura:   

a.   Los  empleados  o  funcionarios  públicos  que  actuando  en  ese carácter ordenen,  instiguen,  induzcan  a  su  comisión,  lo cometan directamente o que, pudiendo  impedirlo, no lo hagan.   

b. las personas  que  a  instigación  de los funcionarios o empleados públicos a que se refiere  el  inciso  a.  ordenen,  instiguen  o  induzcan  a  su  comisión,  lo  cometan  directamente o sean cómplices.   

(IV).  Convención  Interamericana  sobre  Desaparición    Forzada   de   Personas   (Aprobada   por   la   Ley   707   de  2001).   

ARTICULO II  

Para   los   efectos   de  la  presente  Convención,  se  considera desaparición forzada la privación de la libertad a  una  o  más  personas,  cualquiera que fuere su forma, cometida por agentes del  Estado  o por personas o grupos de personas que actúen con la autorización, el  apoyo  o la aquiescencia del Estado, seguida de la falta de información o de la  negativa  a  reconocer  dicha  privación  de  libertad  o  de informar sobre el  paradero  de  la  persona,  con  lo  cual se impide el ejercicio de los recursos  legales y de las garantías procesales pertinentes.   

(V)  Por  último,  en  el  Estatuto  de  Roma de la Corte Penal Internacional, adoptado el 17  de  julio  de  1998  (Aprobado  por  medio  del  Acto Legislativo 2 de 2001 que  adicionó  el  Artículo 93 de la Constitución Política y Ley 742 de 2002), se  establece  en  el  artículo  25  que  si  bien  la  responsabilidad penal es de  carácter  individual  también  responderá  por los delitos de su competencia,  quien   

a)  Cometa  ese  crimen por sí solo, con  otro   o   por  conducto  de  otro,  sea  éste  o  no  penalmente  responsable;   

b) Ordene, proponga o induzca la comisión  de ese crimen, ya sea consumado o en grado de tentativa;   

c)  Con  el  propósito  de  facilitar la  comisión  de  ese  crimen, sea cómplice o encubridor o colabore de algún modo  en  la  comisión  o la tentativa de comisión del crimen, incluso suministrando  los medios para su comisión;   

d)  Contribuya  de algún otro modo en la  comisión  o  tentativa  de  comisión  del  crimen por un grupo de personas que  tengan  una  finalidad  común.  La  contribución  deberá ser intencional y se  hará:   

i)  Con el propósito de llevar a cabo la  actividad  o  propósito  delictivo  del  grupo,  cuando  una u otro entrañe la  comisión de un crimen de la competencia de la Corte; o   

ii)  A sabiendas de que el grupo tiene la  intención de cometer el crimen;   

e) Respecto del crimen de genocidio, haga  una instigación directa y pública a que se cometa;   

f)  Intente  cometer  ese crimen mediante  actos  que  supongan  un paso importante para su ejecución, aunque el crimen no  se  consume  debido  a  circunstancias  ajenas a su voluntad. Sin embargo, quien  desista  de  la  comisión  del  crimen o impida de otra forma que se consume no  podrá  ser  penado  de conformidad con el presente Estatuto por la tentativa si  renunciare  íntegra  y voluntariamente al propósito delictivo”.  (CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA, Sala de Casación Penal, auto de segunda instancia, 10 de  abril de 2008, radicación 29472).    

5CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA,  Auto  del 11 de marzo de 2009, rad.  núm. 30510.   

6Supóngase  un  prevaricato,  un  cohecho  del  funcionario,  o la  violencia  contra  servidor  público –art.      429-,      el      fraude      procesal     –art. 453- o una conducta que afecte  la autonomía del juez, auspiciada por el tercero.   

7“…pueden    existir    diversas  situaciones  en  las  que  se cuente a cabalidad con prueba suficiente sobre los  elementos  objetivos  del  tipo  penal,  sin  que  se  reúnan,  en  cambio, las  exigentes  condiciones  que  son  necesarias,  particularmente  en  cuanto  a la  responsabilidad  penal, para poder proferir sentencia condenatoria (art. 7° Ley  906     de    2004),    siendo    necesario    entonces    emitir    un    fallo  absolutorio…   

Finalmente,  puede  surgir  también  un  factor  de  extinción  de la acción penal, como alguna causal de preclusión u  otras  situaciones  que  la  terminan  (muerte del procesado antes de proferirse  sentencia,  prescripción o, en los casos previstos por la ley, mutatis mutandis  y  dentro de sus propias condiciones legales y aún constitucionales, algunas de  ellas  preservantes  de  los  derechos  de  las  víctimas,  como indemnización  integral,  pago,  desistimiento,  amnistía propia, aplicación del principio de  oportunidad…   

…la  ocurrencia  de  cualquiera  de las  situaciones  últimamente  reseñadas  traería  como consecuencia la definitiva  imposibilidad,    pues    no    habrá   fallo   condenatorio…”.     (CORTE    CONSTITUCIONAL,   sentencia   C   – 060 de 2008).   

8CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA,  Auto del 19 de agosto de 2004, Rad.  No. 22632;  Auto del 08 de marzo de 2004, Rad. No. 21905.   

9Auto  del  22  de mayo de de 1997, véase en Jurisprudencia Penal, primera semestre de  1997, Editora Jurídica de Colombia, página 453.   

10CORTE   SUPREMA   DE   JUSTICIA,  Auto  del  15  de  diciembre  de  1995.   

11CORTE  SUPREMA DE JUSTICIA, Sala de Casación Penal, Auto del 6 de  junio  de  2007,  rad.  núm. 26720;  ib. Auto del 6 de julio de 2005, rad.  núm. radicado 23838, entre otros..     

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