31906(02-06-09)

2009

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 31906  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACION PENAL  

                            Magistrado Ponente:   

                            Dr. SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ   

                            Aprobado Acta Nº 159.   

          Bogotá, D.C., dos de junio de dos mil nueve.   

VISTOS  

         Decide de plano la Corte  el  impedimento  manifestado  por   el  magistrado integrante de la Sala de  Decisión  Penal  del Tribunal Superior de Buga, Valle del Cauca, doctor Fabián  Ricardo  Bernal  Díaz,  para  conocer de la apelación presentada en contra del  fallo  condenatorio  proferido  por  el  Juzgado  Único  Penal del Circuito con  Funciones  de  Conocimiento de Roldanillo, fruto de preacuerdo entre las partes,  en  contra  de  YAISINIO  AGUDELO  BOHÓRQUEZ  y JULIÁN ANDRÉS MARÍN HENAO, a  quienes  se  vinculó por el delito de fabricación tráfico y porte de armas de  fuego o municiones.      ANTECEDENTES   

1.  Los hechos fueron narrados en el escrito  de manifestación de impedimento, del siguiente tenor:   

“En  febrero  8 de dos mil nueve, a eso de  las  16:35  horas,  en  la  vía  que  de  Roldanillo conduce al municipio de La  Unión,  Valle,  fueron aprehendidos los señores Julián Andrés Marín Henao y  Yaisinio    Agudelo   Bohórquez,   luego   de   haber   sido   sorprendidos   e  individualizados  al  momento de cometer el delito de porte de armas de fuego de  defensa  personal  sin  permiso  de  autoridad competente, en concurso con el de  receptación”   

2. El día 9 de febrero de 2009, ante el Juez  Segundo  Penal Municipal de Roldanillo, Valle, cargo en ese momento desempeñado  por  quien  ahora  pide  se  le acepte el impedimento,   se llevaron a  cabo  las  audiencias  preliminares de legalización de captura, formulación de  imputación  e imposición de medida de aseguramiento, consistente en detención  preventiva en establecimiento carcelario.   

3. Fruto de conversaciones entre las partes,  fue  presentado  preacuerdo  ante  el  Juzgado  Único  Penal  del  Circuito  de  Roldanillo,  Valle,  que  culminó con sentencia condenatoria proferida por esta  oficina  judicial el  15 de abril de 2009, a 48 meses de prisión para cada  uno  de  los  procesados,  a  quienes  de  paso  se negaron los subrogados de la  suspensión  condicional de la ejecución de la pena y prisión domiciliaria. En  contra  de  la  negativa  a  otorgar  esos mecanismos sustitutivos, interpuso la  defensa recurso de apelación.   

4.   A   pesar   de   haber  realizado  el  correspondiente  debate oral, la Sala correspondiente, integrada por la ponente,  Dra.  Martha  Liliana  Bertín  Gallego  y  el Dr. Fabián Ricardo Bernal Díaz,  advirtió  que  era posible la intervención del último como Juez de Control de  Garantías  en  las audiencias preliminares antes reseñadas, razón por la cual  se  solicitaron  las  correspondientes  certificaciones,  gracias a lo cual ello  puedo ser corroborado.   

5. En consecuencia, con fecha del 11 de mayo  de  2009,  el Magistrado Bernal Díaz, manifiesta hallarse impedido para conocer  de  la  segunda  instancia  del  fallo  condenatorio,  pues, asevera encontrarse  incurso  en la causal registrada en el numeral 1° del artículo 250 de la Carta  Política,  reiterada en el inciso 2° del artículo 39 de la Ley 906 de 2004, y  el  numeral 13 del artículo 56 de la misma obra, en tanto, fungió como Juez de  Garantías en el asunto.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

En virtud de lo establecido en los Arts. 57  y  341  de la Ley 906 de 2004, a la Sala le asiste atribución para pronunciarse  en  relación  con el impedimento propuesto dentro de una actuación que se rige  por  los  lineamientos  del  sistema  penal  acusatorio,  en  tratándose  de la  manifestación  que  hace  uno  de los integrantes de la Sala de Decisión Penal  del Tribunal Superior de Buga.   

Ya  la  Sala  en  reiteradas  ocasiones  ha  resaltado  la  naturaleza constitucional del instituto de los impedimentos y las  recusaciones,  como  quiera  que, el artículo 228 de la Carta Política dispone  que  la  administración  de  justicia es función pública y que sus decisiones  son  independientes,  y,  a  su  vez,  el  artículo  230,  prevé  que  en  sus  providencias   los   jueces  sólo  están  sometidos  al  imperio  de  la  ley.   

En  este  sentido,  para  dar  aplicación  material  al  principio de  imparcialidad, imperativo   en   las   decisiones   judiciales,   el  ordenamiento  procesal   ha  instituido  causales  de  orden  objetivo y subjetivo,   bajo  cuyo  gobierno  el  juez  debe  apartarse  del  conocimiento  del  asunto,      garantizando      de     esta  manera    a   las   partes,   terceros   y   demás  intervinientes,  transparencia  en  la  decisión del  asunto.   

         

          Sin  embargo,  este  imperativo  ético  y legal, de clara raigambre  constitucional,  como se dijo atrás, no obedece a la simple voluntad o capricho  del  funcionario, para que no signifique simplemente la dejación de la función  pública  deferida,  y  tampoco corresponde a las partes seleccionar a su amaño  el funcionario encargado de dirimir la controversia.   

          En  consideración  a  ello,  las causas que dan lugar a separar del  conocimiento  de  un caso determinado a un juez o magistrado no pueden deducirse  por  analogía, ni ser objeto de interpretaciones subjetivas, en cuanto se trata  de  reglas  con  carácter  de orden público, fundadas en el convencimiento del  legislador  de  que  son  éstas  y  no  otras  las circunstancias fácticas que  impiden  que  un  funcionario  judicial  siga conociendo de un asunto, porque de  continuar   vinculado   a   la  decisión  compromete  la  independencia  de  la  administración  de justicia y quebranta el derecho fundamental de los asociados  a   obtener   un   fallo   proferido   por  un  tribunal  imparcial.1   

          Para  el  caso  concreto,  no  se  hace necesario realizar profundas  lucubraciones  o  análisis  exhaustivo  de  la causal, su naturaleza y efectos,  pues,  evidente  e  inconcuso  surge  que, en efecto, el tratarse el funcionario  impedido  de  la misma persona que intervino activamente como Juez de Control de  Garantías,  verificando  aspectos  trascendentes  tales como la legalidad de la  aprehensión  flagrante  de los acusados y de los cargos en principio formulados  a  ellos,  para  después  aceptar  imponer  en  contra  de los mismos medida de  aseguramiento  de  detención  preventiva en establecimiento carcelario, demanda  que  deba  abstenerse  de  intervenir en el trámite de fondo propio del Juez de  Conocimiento  en  segunda  instancia,  única  solución que faculta permanezcan  indemnes   los   principios   de  imparcialidad  y  autonomía,  preservando  la  legitimidad  de  la  actuación  judicial  y  evitando  se ponga ella en tela de  juicio por las partes o el ciudadano del común.    

          En  ese  orden  de  ideas,  la  Corte  encuentra  que, en efecto, se  materializan   los   motivos   de  impedimento  que  desde  el  mismo  espíritu  constitucional obligan aceptar la propuesta del magistrado.   

          En  concreto, el inciso segundo del numeral 1° del artículo 250 de  la   Carta,   modificado   por   el  Acto  Legislativo  03  de  2002,  establece  perentoriamente   que   “El  juez  que  ejerza  las  funciones  de  control de garantías, no podrá ser, en ningún caso, el Juez de  Conocimiento,    en    aquellos    asuntos    en    que   haya   ejercido   esta  función.” .   

          Ello  es  recogido  en  el  artículo 39 de la Ley 906 de 2004, cuyo  apartado  pertinente  reza:  “El  juez que ejerza el  control  de  garantías  quedará  impedido  para  conocer  del mismo caso en su  fondo”.   

          Y,  para que no quede duda, el numeral 13 del artículo 56 de la Ley  906 de 2004, señala como causal expresa de impedimento:   

“Que  el  juez haya ejercido el control de  garantías  o  conocido  de la audiencia preliminar de reconsideración, caso en  el  cual  quedará  impedido  para conocer el juicio en su fondo.”.   

          Evidente  se  aprecia  que  desde  el mismo origen constitucional de  reforma,  se  busca  apartar  la función de control de garantías, de cualquier  posibilidad  de  intervención  posterior  de  fondo  por  parte del funcionario  encargado   de   esa  primera  tarea,  sin  que  quepan,  sobre  el  particular,  interpretaciones  extensivas  que  pretendan  acotar  tan  expresa  y  reiterada  admonición.   

          Desde   luego,   como  pertinentemente  cita  el  magistrado  en  su  escrito2,  la  Corte  ya  ha  puntualizado  que esa prohibición opera tanto  cuando  el  funcionario  actúa  en  primera instancia, como en los casos en que  funge  de  segundo  grado,  pues,  la  razón  del impedimento estriba en que no  pueden  confundirse  en  un  mismo  servidor, juez o magistrado, ambas funciones  –control  de garantías y  conocimiento-.   

Se   aceptará,   pues,   el  impedimento  manifestado  por  el magistrado Fabián Ricardo Bernal Díaz, para conocer de la  apelación  presentada  por  la  defensa en contra del fallo de primer grado que  negó  a  los  procesados  los  subrogados  de  la suspensión condicional de la  ejecución de la pena  y prisión domiciliaria.   

Por   lo   expuesto,   la   CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA,  SALA  DE CASACIÓN PENAL,   

R   E   S  U  E  L  V  E   

PRIMERO:     DECLARAR     fundado  el impedimento del Magistrado Fabián Ricardo Bernal Díaz,  integrante  de  la  Sala  de Decisión Penal del Tribunal Superior de Buga, para  conocer del recurso de apelación en el asunto examinado.   

SEGUNDO:  Contra    esta    decisión   no   procede   ningún  recurso.   

Cópiese,      notifíquese      y  cúmplase.   

JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ                              SIGIFREDO     ESPINOSA  PÉREZ   

ALFREDO   GÓMEZ   QUINTERO                        MARIA  DEL  ROSARIOGONZÁLEZ DE  L.   

AUGUSTO  J.  IBAÑEZ  GUZMÁN                        JORGE  LUIS  QUINTERO  MILANÉS   

YESID   RAMÍREZ   BASTIDAS                          JAVIER   DE   JESÚS  ZAPATA  ORTIZ   

Comisión de servicio  

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria    

1 C. S.  de  J., Sala de Casación Penal, Auto de 19 de octubre de 2006, Rad. N° 26.246.   

2 Auto  del 10 de diciembre de 2008, radicado 30930     

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