31866(20-05-09)

2009

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 31866  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

                                Magistrado Ponente:   

                                      JULIO    ENRIQUE    SOCHA  SALAMANCA   

                                Aprobado Acta No.144   

Bogotá,  D.  C., veinte (20) de mayo de dos  mil nueve (2009).   

VISTOS  

La  Sala resuelve el impedimento manifestado  por  el  doctor  ORLANDO  ECHEVERRY  SALAZAR,  magistrado  de  la sala penal del  Tribunal  Superior  de  Cali,  Valle del Cauca, con fundamento en el numeral 5º  del  artículo  56 de la Ley 906 de 2004, para conocer del recurso de apelación  interpuesto  contra  la  sentencia  por  medio  de  la  cual  fueron  condenados  ****   y   ****  por  las  conductas  delictivas de  hurto  calificado  agravado  y falsedad en documento privado el primero, y hurto  calificado  agravado  y  falsedad  material en documento público la segunda, en  concurso de hechos punibles.   

ANTECEDENTES  

1.  El  20  de  noviembre  de  2008,  funcionarios  de  la  Beneficencia  del  Valle  del  Cauca  denunciaron  que  en  la cuenta que dicha entidad posee en el Banco de Occidente  se  presentaron  movimientos anormales de dinero consistentes en la sustracción  de  $280.000.000  de  pesos,  los cuales fueron desviados a una cuenta del mismo  banco,  abierta  en  la  ciudad de Cartagena a nombre de la señora ***,   de   la   cual   se   retiraron  $100.000.000  el  mismo  día.  Posteriormente,  la  misma  entidad efectuó una  auditoria  a  las transacciones realizadas en el aludido banco y estableció que  la  cantidad  de  dinero  sustraído  ascendía  a  $1.436.000.000 de pesos, los  cuales   fueron   distribuidos  en  diferentes  cuentas  de  la  citada  entidad  financiera;  en  una  de ellas, abierta a nombre de la Fundación Prodesarrollo,  se  abonaron  $1.305.000.000  de  pesos  mediante  título  valor  procedente de  chequera    robada    y    en    otra,    a    nombre     de   ****, fueron depositados $420.000.000 de  pesos.   

2.   Por   los  anteriores  sucesos,  el  Juzgado Catorce Penal del Circuito de Cali, acorde con  los  cargos  aceptados,  condenó  a  ****   de  hurto  calificado      agravado      y      falsedad     material     en     documento     público,    y   a  ***   de   hurto  calificado agravado y falsedad   en   documento   privado,  en  condición   de  cómplices,  a  las  penas  de  44  y  40  meses  de  prisión,  respectivamente.   

Asimismo, los condenó a pagar los perjuicios  causados,  en  la suma que respecto de cada uno se determinó en el incidente de  reparación integral.   

De  otro  lado,  les  negó  la  suspensión  condicional   de   la   pena  privativa  de  la  libertad   y  la  prisión  domiciliaria,  por  no  reunirse  los requisitos establecidos por el legislador.  Sin  embargo,  con fundamento en la Ley 750 de 2002, le concedió a ***  la  prisión  domiciliaria  por ser  padre cabeza de familia, y permiso para trabajar dentro del país.   

3. El apoderado de  la  víctima  apeló  la anterior sentencia en relación con la concesión de la  prisión domiciliaria y la rebaja de la mitad de la pena.   

EL IMPEDIMENTO  

El   doctor   ORLANDO  ECHEVERRY  SALAZAR,  magistrado  de  la  sala  penal  del  Tribunal  Superior  de  Cali,  a  quien le  correspondió  tramitar el recurso de apelación, fundamentado en el numeral 5º  del  artículo  56  de  la Ley 906 de 2004, se declara impedido para conocer del  proceso    porque    el   abogado   ****,   apoderado   de   la   víctima,    es  su  amigo  íntimo.   

En  tal  sentido,  manifiesta  que lo conoce  desde   los  pupitres  universitarios,  ha  compartido  tiempo  con  él  en  la  judicatura,   pues   para   el  año  1989  ambos  fueron  nombrados  jueces  en  Buenaventura,  época  para  la cual se hospedó en la casa materna del referido  profesional,  compartiendo el calor de su hogar y la fraternidad de sus padres y  hermanos.   Amistad   que   aún   persiste,   al  punto  que  lo  considera  su  hermano.   

CONSIDERACIONES  

Al  tenor de lo preceptuado por el artículo  57  de  la  Ley 906 de 2004, cuando el funcionario judicial se encuentra incurso  en  una  de  las causales de impedimento debe manifestarlo a la Sala Penal de la  Corte  Suprema  de Justicia o a la Sala Penal del Tribunal de Distrito Judicial,  según    corresponda,   para   que   sea   despojado   del   conocimiento   del  asunto.   

El canon 59 ibídem dispone que si la casual  se  extiende a varios integrantes de las Salas de decisión de los Tribunales el  trámite  será  conjunto,  y  el  artículo  62  ordena suspender la actuación  procesal  desde  el  momento  en que se presenta la recusación o el funcionario  judicial     manifieste     el     impedimento    hasta    que    se    resuelva  definitivamente.   

El  objeto de los impedimentos es garantizar  la  imparcialidad e independencia judicial, por lo que constituye un deber legal  de  los  administradores  de  justicia  apartarse  del  conocimiento de aquellos  asuntos  en  los  cuales el equilibrio que caracteriza las decisiones judiciales  se  vea amenazado por concurrir en ellos motivo que puede interferir en su recto  juicio    o    ensombrecer   la   transparencia   de   la   administración   de  justicia.   

El numeral 5º del artículo 56 de la Ley 906  de  2004  prevé  como  causal  de  impedimento “que  exista   amistad   íntima  o  enemistad  grave  entre  alguna  de  las  partes,  denunciante,  víctima  o  perjudicado  y el funcionario judicial”,      la     cual     atendiendo  a  la naturaleza y estructura del sistema acusatorio y a  los  argumentos  del  magistrado  del  Tribunal  que  se  declara  impedido,  se  configura en el caso en examen.   

Al  respecto,  oportuno  es  precisar  que  la  amistad  íntima  no  es  la  que surge del trato  social   simple   o  cotidiano,  sino  aquella  que  tiene  como  fundamento  el  relacional,  es  decir,  la  que  nace  y  permanece  en  escenarios en donde se  comparten  afectos, sentimientos y formas de pensar, el cual, por su intensidad,  se  estima  suficiente  para  influir en el recto juicio del operador jurídico,  por  lo que para su estructuración como circunstancia impeditiva, es suficiente  la manifestación motivada del funcionario.   

En este sentido, la jurisprudencia de la Sala  ha señalado:   

“….Como  el  motivo  de  amistad íntima  alude  a  una  relación  entre  personas  que,  además  de dispensarse trato y  confianza  recíprocos,  comparten  sentimientos  y pensamientos que hacen parte  del  fuero  interno de los relacionados, la Corte ha sido amplia en la admisión  de  esta  clase  de  expresiones  impeditivas,  merced  a  su  marcado raigambre  subjetivo,  sólo  a  cambio  de  que  el  funcionario  diga  con  claridad  los  fundamentos  del  sentimiento de transparencia y seguridad que quiere transmitir  a  las partes y a la comunidad, a fin de que el examen de quien deba resolver no  sea  un mero acto de cortesía sino la aceptación o negación de circunstancias  que  supuestamente  ponen  en  vilo  la imparcialidad del juicio.” 1   

Así, en el caso bajo examen observa la Sala  que  el  magistrado  del Tribunal Superior de Cali que se declara impedido, como  fuerza   de   su   carácter,   refiere  que,  desde  la  época  de  estudiante  universitario,  es amigo del abogado que representa los intereses de la víctima  que  cuando  fueron  designados  jueces  en  Buenaventura, llegó a compartir su  vivienda  y el afecto de los padres y hermanos de aquél; y que dicha amistad ha  perdurado  a  lo  largo  de  los  años,  con una fuerza similar a una relación  estrecha de hermanos.   

Motivos que son suficientes para que la Sala  proceda  a  declarar  fundado  el  impedimento  expresado  por el doctor ORLANDO  ECHEVERRY  SALAZAR,  magistrado  de  la  sala  penal  del  Tribunal Superior del  Distrito  Judicial  de  Cali,  para  conocer del presente asunto, el cual le fue  asignado por reparto.   

En  mérito  de lo expuesto, la Corte  Suprema  de  Justicia,  Sala de Casación Penal,   

RESUELVE  

1º. DECLARAR   fundado   el   impedimento  manifestado  por  el  doctor  ORLANDO  ECHEVERRY  SALAZAR, magistrado de la sala  penal  Tribunal  Superior  de  Distrito  Judicial de Cali, Valle del Cauca, y en  consecuencia  de  ello  se  ORDENA  su  separación  del  conocimiento  de  este  proceso.   

2º. DEVOLVER de  inmediato  el proceso al Tribunal Superior de Cali, con el fin de que se integre  la   Sala  de  Decisión  Penal  que  deba  conocer  el  recurso  de  apelación  interpuesto  por el apoderado de la víctima contra la sentencia proferida en su  contra por el Juzgado Catorce Penal del Circuito de esta ciudad.   

Contra  esta providencia no procede recurso  alguno.   

Cópiese y cúmplase  

JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA  

JOSÉ      LEONIDAS     BUSTOS  MARTÍNEZ           SIGIFREDO  ESPINOSA PÉREZ   

ALFREDO           GÓMEZ  QUINTERO               MARÍA DEL ROSARIO GONZÁLEZ DE L.   

AUGUSTO       J.       IBÁÑEZ  GUZMÁN                     JORGE LUIS QUINTERO MILANÉ   

YESID           RAMÍREZ  BASTIDAS                            JAVIER DE JESÚS ZAPATA ORTIZ   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria     

1  Corte  Suprema  de Justicia, Sala de Casación Penal,  auto  de  21  de noviembre de 2000, Rad. 8664; en el mismo sentido, autos de: 13  de  diciembre  de  2002,  Rad.  18557;  11 de febrero de 2004, Rad. 20855; 13 de  abril de 2005, Rad. 23213, y 14 de febrero de 2006, Rad.25004.     

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