31804(19-08-09)

2009

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 31804  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrado  Ponente   

JORGE LUIS QUINTERO MILANÉS  

Aprobado   acta   Nº   260   

         

Bogotá,   D.   C.,    diecinueve         (19)   de   agosto   de   dos  mil  nueve  (2009)   

       

V   I   S   T   O  S   

Sería  del  caso que la Corte procediera a  calificar  la  demanda  de  casación presentada por el defensor de RENÉ       FERNANDO       CASTILLO       GÓMEZ       contra   la  sentencia  dictada  por el Tribunal Superior de Bogotá, si no se advirtiera que  la acción penal se ha extinguido por razón de la prescripción.   

  H   E   C   H   O  S     

El juzgador de segunda los sintetizó de la  siguiente manera:   

“…A  través  de la denuncia presentada  por  JOSÉ BABATIVÁ VELÁSQUEZ, en calidad de apoderado judicial de la Sociedad  Liberty  Seguros  S.A.  se hizo saber que el primero de julio de 2000 la empresa  había  firmado  con  RENÉ  FERNANDO CASTILLO GÓMEZ, representante legal de la  firma  REHACER Y CIA CORREDORES DE SEGUROS, un convenio comercial, donde LIBERTY  facultaba  a  REHACER,  como  intermediaria,  para recaudar, entregar e informar  dentro  del  término  estipulado, todas y cada una de las primas que cancelaran  los  tomadores  de seguros, estableciéndose la entrega del dinero recaudado por  primas,  dentro  del  término  fijado  en  la  Resolución  No.  3750 del 31 de  diciembre  de  1974,  expedida por la Superintendencia Bancaria, esto es, dentro  de los tres días hábiles siguientes al corte de cuentas.   

“No obstante, la sociedad corredora pese a  haber  colocado  en el mercado diversas pólizas de seguros y recolectado dinero  entregado  por  los  tomadores del seguro, tales emolumentos fueron a parar a la  cuenta  de la empresa P.C. S. Automotores Ltda., de la que también fungía como  su  representante  legal  el  señor  Castillo  Gómez. Como consecuencia de ese  proceder  Liberty  Seguros  S.A.  vio  afectado  su  patrimonio  en  cuantía de  cuarenta y tres millones de pesos”.   

ACTUACIÓN PROCESAL  

1.  Por los anteriores hechos, un Fiscal de  la  Unidad  Segunda  de Delitos contra la Fe Pública y Patrimonio Económico de  Bogotá,  el  24  de septiembre de 2003, acusó a René Fernando Castillo Gómez  como  autor  de  la  conducta  punible  de hurto agravado, de conformidad con lo  reglado  en  los  artículos  349  y  351, numeral 2°, del Decreto 100 de 1980,  providencia   que   cobró   ejecutaria   el   28   de   octubre  de  ese  mismo  año.   

2.  El Juzgado Noveno Penal del Circuito de  Bogotá,  el  15  de agosto de 2007, dictó sentencia de primera instancia en la  que  condenó  a  René Fernando Castillo Gómez a la pena principal de 30 meses  de  prisión  y  a la sanción accesoria de inhabilitación para el ejercicio de  derechos  y  funciones  públicas por el mismo lapso de la sanción privativa de  la libertad, como autor de la conducta punible de hurto agravado.   

3.  Apelado  el  fallo  por el defensor del  procesado,  el  Tribunal  Superior de Bogotá, el  14 de noviembre de 2008,  lo confirmó en su integridad.   

Contra la anterior decisión, el defensor de  René  Fernando  Castillo  Gómez   interpuso recurso de casación.   

Presentada   la   demanda  de  casación,  el  proceso  arribó  a  la  Corte  el  7  de mayo de  2009 para la calificación de la demanda.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

1.  De  acuerdo  con  el  anterior recuento  procesal,  surge  claro  que  la  acción penal en este asunto se extinguió por  razón  de  la  prescripción respecto de la conducta punible de hurto agravado,  motivo  por el cual la Sala se abstendrá de pronunciarse sobre la admisibilidad  de    la   demanda   de  casación  y, en su lugar,  ordenará cesar todo procedimiento a favor del procesado.   

Ahora  bien,  con  estricto  apego  en  lo  consagrado  por  el  artículo  83 de la Ley 599 de 2000, se sabe que la acción  penal  prescribirá  en  un tiempo igual al máximo de la pena fijada en la ley,  “si fuere privativa de la libertad, pero en ningún  caso   será   inferior   a   cinco   (5)   años,   ni   excederá   de  veinte  (20)…”,  salvo,  ente  otros,  lo  atinente a las  conductas  de  genocidio,  desaparición  forzada,   tortura   y   desplazamiento      forzado,      que     será     de   treinta  (30) años.   

En  asuntos  en  que  se  haya  proferido  resolución  de  acusación, como aquí ocurrió, el término prescriptivo de la  acción  se  interrumpe  y  “comenzará a correr de  nuevo  por  un tiempo igual a la mitad del señalado en el artículo 83. En este  evento  el término no podrá ser inferior a cinco (5) años, ni superior a diez  (10)”,  según así lo contempla el artículo 86 de  la misma Ley 599 de 2000.   

Aclarado lo anterior, la Sala para realizar  los  cómputos  de  rigor,  tendrá en cuenta las normas estipuladas en la pieza  acusatoria,  habida  cuenta que si se aplicaran las consagradas en la Ley 599 de  2000,  se llegaría a la misma conclusión, puesto que contienen igual penalidad  para el máximo de la sanción privativa de la libertad.   

El    delito    de   hurto  que   preveía   el    artículo   349    del   Decreto   100   de   1980,   lo   sancionaba   con  una  pena  de   1   a  6  años  de prisión (hoy el artículo 239 de la Ley  599   de   2000   contempla  una  pena  de  prisión  de  2  a  6  años),   guarismo   que   por   razón   de  la  agravante   prevista   en   el  artículo 351,  numeral  2°,   del    mismo    decreto,    se    aumentaba    de   una   sexta  parte   a   la   mitad (hoy artículo 241 de la  citada   Ley   599),    esto   es,   que   el  máximo   del    extremo    punitivo   quedaba    en   9   años.   

En  tales  circunstancias,  surge  nítido  inferir  que  en este evento, por encontrase el diligenciamiento en la etapa del  juicio,  el  término  de la acción penal por razón de la prescripción sería  de 5 años, plazo que en este evento se cumplió.   

En efecto, como quiera que al acusado, el 24  de  septiembre  de  2003,  se  le  profirió  resolución  de  acusación por la  conducta  punible  de hurto agravado, providencia que cobró ejecutoria el 28 de  octubre  del  mismo  año,  resulta acertado concluir que el mentado término ya  trascurrió,  lapso  que  ocurrió  antes  de  haberse  dictado  la sentencia de  segunda  instancia,  puesto  que  ésta  lleva  fecha  del  14  de  noviembre de  2008.   

De manera que la Sala declarará extinguida  la  acción  penal  y,  consecuentemente, cesará todo procedimiento a favor del  acusado por el delito señalado en precedencia.   

2.  En  la  medida en que en este  trámite  se  ejerció la acción civil, según los artículos 98 y 99 de la Ley  599 de 2000, también se ordenará su extinción.   

3.  Así  mismo,  el  Tribunal  de  origen  procederá  a  cancelar las órdenes de captura, las cauciones que hubieren sido  prestadas  y  las  restricciones  impuestas  al  acusado por razón del fallo de  condena.  Además,  de  ser  el  caso, informará lo aquí resuelto a las mismas  autoridades   a  las  que  se  le  comunicó  la  medida  de  aseguramiento,  el  calificatorio    del   sumario   y   la   sentencia   de   primera   y   segunda  instancia.   

4. Por último, la Sala expedirá copias del  proceso  con  destino  al Consejo Superior de la Judicatura, Sala Disciplinaria,  para   que  se  investiguen  disciplinariamente  a  los  distintos  funcionarios  judiciales  que  conocieron  de  la  actuación, en tanto que la etapa de juicio  sobrepasó el término legal.   

En  mérito de lo expuesto, la CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA,  SALA  DE CASACIÓN PENAL,   

         

R   E  S  U  E  L  V  E   

1.    Abstenerse  de  emitir pronunciamiento sobre la admisibilidad de la  demanda   de   casación   presentada   por  el  defensor  de     René       Fernando       Castillo       Gómez.   

2.   Declarar      que  las    acciones   penal  y  civil  a  que se contrae  este  trámite  por  la  conducta       punible       de       hurto  agravado      se  encuentran  extinguidas por razón de  la  prescripción.  En  consecuencia, se ordena cesar todo procedimiento a favor  de   René   Fernando  Castillo               Gómez.   

3. Contra esta decisión procede el recurso  de reposición.   

4. Disponer que el juzgador de segundo grado  realice  las  anotaciones,  devoluciones,  cancelaciones  y  medidas  a que haya  lugar,  como consecuencia de la extinción de las acciones penal y civil, según  lo expuesto en la parte motiva de esta decisión.   

5.  Por  Secretaría de la Sala, expídanse  las  copias  con  destino  a  la  Sala  Disciplinaria del Consejo Superior de la  Judicatura para lo de su cargo.   

Cópiese,      notifíquese      y  cúmplase.   

JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA  

JOSÉ       LEONIDAS       BUSTOS  MARTÍNEZ                    SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ   

ALFREDO           GÓMEZ  QUINTERO            MARÍA DEL  ROSARIO GONZÁLEZ DE LEMOS   

AUGUSTO       J.       IBAÑEZ  GUZMÁN                         JORGE LUIS QUINTERO MILANÉS   

YESID           RAMÍREZ  BASTIDAS                               JAVIER  ZAPATA ORTIZ   

TERESA RUÍZ NUÑEZ  

Secretaria    

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