31713(14-10-09)

2009

Asistente Jurídico Inteligente

Selecciona un texto en la página o analiza el artículo completo.

ⓘ Puedes seleccionar un fragmento de texto o analizar el artículo completo.

    Proceso No 31713  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

MAGISTRADO  PONENTE   

AUGUSTO J. IBÁÑEZ GUZMÁN  

APROBADO ACTA Nº 325  

Bogotá, D.C., catorce (14) de octubre de dos  mil nueve (2009).   

ASUNTO  

Se   resuelve  el  recurso  de  reposición  formulado  por  el apoderado de DUVERNEY GIRALDO GIRALDO contra el auto del 7 de  julio  del  año  en  curso,  mediante  el cual la Sala inadmitió la demanda de  revisión  presentada  contra  la  sentencia proferida el 7 de diciembre de 2001  por  el  Tribunal  Superior de Bogotá, que revocó la absolutoria dictada el 26  de  marzo  de  1999  por  el  Juzgado Veinticinco Penal del Circuito de la misma  ciudad   y   condenó   al   procesado   como  autor  del  delito  de  homicidio  simple.   

HECHOS  Y  ACTUACIÓN  PROCESAL   

1.  El  Tribunal  resumió  así la cuestión  fáctica:   

El  domingo 16 de febrero de 1998, a eso de  las  ocho treinta (8:30 p.m.) se encontraban en la tienda donde atiende Duverney  Giraldo  Giraldo  varios  jóvenes departiendo e ingiriendo alcohol, entre ellos  Angel  Yimi Cubillos Almanza, con quien Girado Giraldo tuvo un cruce de palabras  ofensivas.   

En  vista  de  que  no  atendían más, los  jóvenes  salieron  del  lugar  a  la  casa de un amigo, y como a la una y media  (1:30  a.m.)  de  la  mañana  salieron  del  sitio  y  Duverney  y  Angel  Yimi  manifestaron  que  los  dejaran  a solas que iban a arreglar un asunto, luego de  unos  cinco o diez minutos y en vista de que no se escuchaba nada, se dirigieron  a  la  esquina  y  Angel  Yimi  se encontraba sangrando y Duverney Giraldo no se  encontraba  en  el  lugar,  alzaron  al  herido  y  lo  llevaron  al Hospital El  Tunal.   

2.  El  26  de  marzo  de  1999,  el Juzgado  Veinticinco  Penal del Circuito de Bogotá, absolvió a DUVERNEY GIRALDO GIRALDO  en   aplicación  al  principio  in  dubio  pro  reo,  decisión  que  revocó  el  Tribunal Superior de  esta   ciudad,   al  resolver  el  recurso  de  apelación  interpuesto  por  la  representante  del  Ministerio Público. En consecuencia, le impuso al procesado  la  pena  de trece (13) años de prisión y, por el mismo término, la accesoria  de  inhabilidad para el ejercicio de derechos y funciones públicas, al hallarlo  penalmente  responsable  del delito de homicidio simple. Así mismo, lo condenó  al  pago de los perjuicios materiales y morales causados con la infracción y le  negó la suspensión condicional de la ejecución de la pena.   

3.  Por  auto  del  7  de  julio de 2009, se  inadmitió  la  demanda  de  revisión  presentada  a nombre de DUVERNEY GIRALDO  GIRALDO.   

LA    PROVIDENCIA  RECURRIDA   

La  decisión se sustentó en las siguientes  razones:   

(l)  Atendiendo  a  las  especificidades del  actual  modelo de enjuiciamiento criminal, las causales de revisión consagradas  en  el  artículo 192 de la Ley 906 de 2004 no son aplicables a los procesos que  se   adelantaron   y   culminaron   en  vigencia  de  los  anteriores  estatutos  procedimentales,   sino  a  las  actuaciones  iniciadas  en  vigencia  de  dicha  normativa.  Desde  esta perspectiva, surge evidente la primera inconsistencia de  la  demanda  de revisión que se examina, por cuanto el libelista no se apoya en  las  causales  previstas en el  Código de Procedimiento Penal vigente para  la época en que se tramitó el proceso.   

(ll)  No  le  asiste  razón al apoderado de  DUVERNEY  GIRALDO  GIRALDO  cuando  asegura  que  a la luz del actual Código de  Procedimiento  Penal,  la  demostración  de  la causal 6ª del artículo 192 es  menos  exigente  que  la  de  los estatutos procesales anteriores cuando, por el  contrario,             la            Sala1 ha venido insistiendo que esta  se  corresponde  con  la  prevista en el numeral 5º del artículo 220 de la Ley  600  de  2000  y,  por tanto, la exigencia demostrativa del supuesto fáctico es  igual.   

3.  El  motivo  de  revisión aludido por el  demandante   comporta   la  ineludible  obligación  de  demostrar  mediante  sentencia en firme que el fallo,  decisión  preclusoria,  cesación  de procedimiento o  sentencia objeto de  revisión,  se  fundamentó en prueba falsa. Por tanto, además de presentar los  argumentos  fácticos y jurídicos del caso, es necesario que aporte copia de la  decisión  a  través  de  la  cual  se  declara la falsedad de los elementos de  juicio   que   sirvieron   de   soporte   a   la  decisión  cuya  remoción  se  persigue.    

4. La remoción de la decisión proferida por  el  Tribunal  Superior  de  Bogotá, comportaba para el accionante dejar de lado  sus  consideraciones  particulares  y  dedicarse  a  acreditar,  con fundamentos  fácticos  y jurídicos reales, que la prueba o pruebas en que se estructuró la  decisión  condenatoria  de  su representado es falsa, porque así se determinó  mediante  sentencia  judicial  en  firme  y,  por  tanto,  la  verdad histórica  consignada por el fallador, es totalmente distinta.   

EL RECURSO  

El  apoderado  de  DUVERNEY  GIRALDO GIRALDO  asegura  que  la  acción  de  revisión  incoada se soporta en la Constitución  Nacional,  los  tratados  internacionales  y  la  ley,  y que el tratamiento del  tránsito  de  leyes  en  el  tiempo  y  en el espacio es un principio rector de  obligatoria  aplicación,  tal  como lo dispuso esta misma Corporación, en auto  del 4 de mayo de 2005, radicado 23567.   

Reitera  que  la causal quinta del artículo  220  de la Ley 600 de 2000 exigía que se demostrara, en sentencia en firme, que  el  fallo objeto de revisión se fundamentó en prueba falsa, pero tal exigencia  fue  descartada  en  la Ley 906 de 2004, “y con sana  lógica   nada   impide  su  aplicación  para  hechos  con  anterioridad  a  su  vigencia”, por ser más favorable.   

Aduce  que  la  ley no puede ser rígida por  siempre  y  que  debe  progresar;  que  esta  acción de revisión no se hubiera  podido  adelantar  con la Ley 600 de 2000 por la ausencia de ese requisito,  tanto  así  que  su  representado fue absuelto en primera instancia por la duda  “  y esa fue la intención que se tuvo en el libelo  introductoria   de   esta   acción”,   que  se  promueve  en  razón  a  que  los  funcionarios  judiciales  que  adelantaron la  instrucción  y el juzgamiento no lograron descubrir  con la debida certeza  cuál  dicho  de  los  testigos era falso y cuál era el verdadero. Lo cierto es  que  a  su  representado  se  encuentra  “injusta o  dudosamente condenado”.   

Solicita,  para  finalizar,  se  le  imprima  trámite  a  su  petición,  porque  de  prosperar  habría  un  pronunciamiento  judicial  que  cambiaría favorablemente el criterio jurídico que se discute en  esta  oportunidad.  Del  expediente  emerge  que  existe una prueba huérfana de  respaldo  probatorio  y  que sirvió de fundamento para que el Tribunal revocara  la  sentencia  absolutoria.  De persistir la duda, se debe absolver al procesado  porque así lo dispone la ley.   

CONSIDERACIONES  

La Sala mantendrá la decisión de inadmitir  la  demanda  de revisión presentada a nombre de DUVERNEY GIRALDO GIRALDO. Estas  son las razones:   

1.   Los   argumentos  que  suministra  el  impugnante,  no  evidencian  que la decisión cuestionada se sustentó en algún  yerro  que  conlleve ineludiblemente a que la misma deba ser revocada, reformada  o  adicionada,  pues  nuevamente  se apoya en sus personales consideraciones, en  pleno   desconocimiento   de   la   jurisprudencia   penal  existente  sobre  la  materia.   

2.  La  aplicación,  por  favorabilidad, de  las   disposiciones  contenidas  en  la  Ley 906 de 2004 a casos tramitados  bajo  la  Ley  600 de 2000, no es ilimitada. Además de la sucesión de leyes en  el  tiempo  y  la  coexistencia  de legislaciones, básicamente se deben cumplir  tres condiciones:   

(i)  que las figuras jurídicas enfrentadas  tengan  regulación  en las dos legislaciones, (ii) que respecto de aquéllas se  prediquen  similares  presupuestos  fáctico-procesales,  y  (iii)  que  con  la  aplicación  favorable  de alguna de ellas no se resquebraje el sistema procesal  dentro   del   cual   se   le   da  cabida  al  instituto  favorable2.   

De donde se sigue, que el parámetro para la  aplicación  del  principio  referido  no  surge  de  la  simple  lectura de las  disposiciones  reguladoras de un mismo instituto, sino que es menester constatar  que  ese  ejercicio  no  comporta afectación sustancial del sistema acusatorio,  como  se  indica  en la providencia aludida en el libelo,  y que los rasgos  esenciales,    previstos    en    una    y    otra    normativa,    “regulan    las    mismas   materias   y  parten  de  los  mismos  presupuestos”3.   

3.  En  punto  de  las causales de revisión  consagradas  en  el  artículo  192  de  la  Ley  906  de  2004, la Sala ha sido  enfática   en   señalar   que   no  son  aplicables  a  los  procesos  que  se  adelantaron    y   culminaron  en  vigencia  de  los  anteriores  estatutos  procedimentales,  sino  a  actuaciones iniciadas en vigencia de dicha normativa,  en  virtud  de  la  variación  del  procedimiento  y  la  diferencia de algunos  institutos4.   

Por  tanto,  es inaceptable que el libelista  insista  en  sostener  lo contrario, sin fundamento alguno, en total alejamiento  de las pautas sentadas por esta Corporación.   

4. La jurisprudencia también ha determinado  que  si  bien  el legislador de 2004 no consignó que para demostrar la falsedad  de  la  prueba  es  necesaria una decisión que así lo declare, es evidente que  solo  así  se  puede  acreditar su falta de autenticidad, si se tiene en cuenta  que  el  objeto  de  la acción de revisión es remover la cosa juzgada que pesa  sobre            una            sentencia5.   

5. En ese contexto, es imperioso reiterar que  la  acción  de  revisión  tiene  como  finalidad  remediar   los  errores  judiciales  acaecidos dentro del proceso, no conocidos al tiempo de los debates.  Por  tanto,  constituye  un  desafuero  acudir  a este mecanismo para reabrir el  debate  probatorio  o  para  cuestionar  las decisiones de los sentenciadores, a  partir   de   los   mismos   elementos  de  juicio  que  soportan  la  decisión  definitiva.   

6. El principio in  dubio  pro  reo  sería posible discutirlo al interior  del  recurso  de  casación,  escenario  que permite la controversia de aspectos  relacionados  con  la  apreciación de las pruebas que sirvieron de soporte a la  decisión  cuestionada,  en  tanto  que  la  acción de revisión precisa de una  decisión  que  ha  hecho tránsito a cosa juzgada, con miras a remediar errores  judiciales  motivados  por  situaciones no conocidas al tiempo de la actuación.   

De  contera, si el objetivo de la acción de  revisión  es  restablecer  la  justicia  a  causa  de  una  condena injusta, es  inadmisible  que  se  acuda a ella para presentar los hechos de manera diversa a  como  fueron debatidos en el juicio o valorar desde otra perspectiva las pruebas  aportadas y examinadas por el juzgador.   

En  mérito  de  lo  expuesto,  la  Sala  de  Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia,   

RESUELVE  

Primero. NO REPONER  la providencia recurrida.   

Segundo. Contra esta  decisión no procede recurso alguno.   

Notifíquese   y   cúmplase.   

JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA  

JOSÉ  LEONIDAS  BUSTOS  MARTÍNEZ                           SIGIFREDO  ESPINOZA  PEREZ                                        

JUAN  CARLOS  FORERO  RAMÍREZ           MARÍA   DEL  ROSARIO  GONZÁL  EZ  DE LEMOS                                                

AUGUSTO  J.  IBAÑEZ  GUZMÁN                  LUIS                              GONZALO                             VELÁSQUEZ  POSADA                           

MAURICIO    LUNA  BISBAL                                                   JAVIER ZAPATA ORTIZ   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria  

    

1 Cfr  Auto del 6 de marzo de 2008, radicado No 26103.   

2 Cfr.  sentencia 23.700 del 9 de febrero de 2006.   

3 Cfr.  sentencia 24.300 del 23 de marzo de 2006.   

4  Cfr.   Auto   del  2  de  diciembre de 2008, radicado No 29594.   

5 Cfr.  Auto del 6 de marzo de 2008.     

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *