31633(14-09-09)

2009

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 31633  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

         Magistrado Ponente   

                      ALFREDO  GÓMEZ QUINTERO              Aprobado  acta  No.  287   

Bogotá     D.    C.,    catorce (14) de septiembre de dos mil nueve (2009)   

VISTOS  

Decide la Sala la admisión de la demanda de  revisión   interpuesta   por   la   defensora   contractual   de   JUAN    ROBAYO    VARGAS,   sentenciado  del  11  de abril de 2007 por el Tribunal Superior de  Ibagué,  a  la  pena  principal  de 25  meses de prisión, inhabilitación  para  el ejercicio de derechos y de funciones públicas por el mismo término de  la  pena  de  prisión, y a cancelar la multa a favor de la Empresa de Servicios  Públicos  de  Ibagué por el equivalente al valor de lo apropiado ilícitamente  ($41.962.397)  más  los  intereses  causados,  por  encontrarlo responsable del  delito de peculado por apropiación.   

HECHOS  

El  16  de  julio  de  1997,  JUAN  ROBAYO  VARGAS, representante legal  de   la   Cooperativa   Multiactiva   de   Comerciantes  de  Plazas  de  Ibagué  “Cooperplazas”  celebró el contrato de concesión No. 077 con la Empresa de  Servicios  Públicos  de Ibagué “ESPI”, para la administración y manejo de  la  plaza  de  mercado  “El Jardín” de esa ciudad, por un término de cinco  (5) años.   

El concesionario se comprometió a entregar  a  la Empresa de servicios públicos, como remuneración mensual y dentro de los  cinco  primeros  días,  el  equivalente  al  50%  de  los  excedentes netos que  generara la explotación de la plaza de mercados.   

Se  estableció  que  desde  el  inicio del  contrato  hasta  el  mes  de  marzo  de  2000,  el  procesado  no  efectuó  las  transferencias  correspondientes  que  ascendieron  a  la  suma  de $41.962.397,  aspecto  que  dio  lugar  a  la  declaratoria de la caducidad administrativa del  contrato   mediante   resolución   No.   00288   del   27   de   noviembre   de  2000.   

ACTUACIÓN PROCESAL  

La Fiscalía de primera instancia profirió  resolución  de acusación el 16 de agosto de 2002 por el delito de peculado por  apropiación,      decisión      que      fue      confirmada      –en  sede  de  reposición-  el  16 de  septiembre de 2002.   

El  Juzgado  Sexto  Penal  del  Circuito de  Ibagué  absolvió al procesado por sentencia del 30 de junio de 2004 (folios 14  – 25).   

El Tribunal de Ibagué revocó la sentencia  absolutoria  y  profirió condena el 11 de abril de 2007 (Folios 32 – 49).   

El  defensor  del  sentenciado interpuso el  recurso  extraordinario  de  casación contra la sentencia de segundo grado y la  Sala  de Casación Penal inadmitió la impugnación extraordinaria mediante auto  del 29 de agosto de 2007 (Radicado número 28157).   

El  asunto  correspondió  al  Despacho por  reparto del 15 de abril de 2009 (Folio 149).   

FUNDAMENTOS DE LA  SENTENCIA CONDENATORIA   

El  Tribunal  encontró  que  JUAN  ROBAYO  VARGAS…  “era  un  particular  que  tenía  bajo  su  administración un bien  público,   en   condición   de  contratista;   en  tal  ejercicio  estaba  desempeñando  funciones  públicas, y por tanto, en materia penal estaba sujeto  a  la  responsabilidad  que  la  ley señala para los funcionarios públicos, de  conformidad  con  lo preceptuado en los artículos 20 de la Ley 599 de 2000 y 56  del   Estatuto   de  contratación  estatal  (Ley  80  de  1993)”.  (Cfr. Página 6 de la sentencia del Tribunal).   

Mediante  visita  efectuada a la empresa de  servicios  públicos  se  estableció,  tanto  la  existencia  del  contrato  de  concesión   como   las   obligaciones  pactadas  en  virtud  de  las  cuales…  “el  concesionario dejó de cancelarle a la empresa  la  suma  de  $41  962  397,oo,   equivalentes  al  50%  de  los excedentes  generados  durante  los  años  de  1997,  1998 y 1999;  de igual forma, se  constató  la  reiterada  insistencia  que  hizo la “ESPI” a la Cooperativa,  para  que cumpliera con las obligaciones contempladas en el contrato…”   (Página 8, tercer párrafo).   

Mediante  informe  técnico  a  los estados  financieros  de  la Cooperativa Multiactiva de Comerciantes de Plazas de Mercado  de  Ibagué “COOPERPLAZAS”, la Fiscalía estableció el monto de los dineros  dejados   de  cancelar  a  la  “ESPI”  por  concepto  de  utilidades  de  la  administración de la plaza “El Jardín”:   

…“esta  entidad,  efectivamente,  generaba  una serie de utilidades netas, de las que el  50%  pertenecían  a  una  entidad  pública,  y  en  consecuencia,  permitían,  también,  afirmar,  que  la  obligación  de  girar o entregar este porcentaje,  radicaba   en  el  representante  legal  de  aquella  sociedad…”,   quien,   “omitió   voluntaria  y  conscientemente,  cancelar  el  50% a la “ESPI”, y que con ello, afectó, en  gran  medida,  a  la  administración  pública,  pues  se  trataba  de  dineros  públicos,  los  cuales  no  debía  retener”.   (Página 9).   

La  responsabilidad  penal  se declaró con  fundamento  en  que  el  concesionario  debía entregar a la entidad estatal los  dineros  recaudados del público, en que era una obligación insoslayable;   sin  embargo,  el  procesado  se  apropió  de manera indebida del dinero que le  correspondía  a  la  empresa  de servicios públicos de Ibagué, en cuantía de  $41.962.397.   

LA ACCIÓN DE REVISIÓN  PROPUESTA   

La  defensora  contractual  del sentenciado  invocó  como  causal  de revisión, la tercera, prevista en el artículo 220 de  la Ley 600 de 2000:   

Causal tercera de revisión:  

“Cuando después  de  la  sentencia  condenatoria  aparezcan  hechos  nuevos  o  surjan pruebas no  conocidas  al tiempo de los debates, que establezcan la inocencia del condenado,  o   su   inimputabilidad”.    (Artículo  192  –  3  de  la  Ley 906 de  2004).   

Según la libelista, la empresa de servicios  públicos  incumplió  el  contrato  pactado  con  el concesionario ROBAYO  VARGAS  porque  los  usuarios no  estaban  al  día  en sus obligaciones;  además, el contrato de concesión  no  fue  liquidado  como  lo ordenó la resolución 00288 del 27 de noviembre de  2000 que declaró la caducidad administrativa.   

El  informe  sobre  la no transferencia del  dinero  por  parte  del  contratista  omitió  decir  que  los  recursos estaban  representados   en   cartera   no  pagada  de  los  usuarios  por  conceptos  de  arrendamientos  del espacio público (puestos comerciales, locales comerciales),  como lo alegó el defensor durante los debates ordinarios.   

La defensa argumentó que la imputación fue  imprecisa  porque en unas oportunidades cobraban 93 millones, otras 72 millones,  y  en  otras  41 millones y más, por suerte que persistió la duda en relación  con el monto de la apropiación.   

La empresa de servicios públicos no llevaba  actualizado  el  registro  de  los  créditos  insolutos de los arrendadores, la  contabilidad  no  era  ordenada;   sin  embargo, el Tribunal sentenció por  peculado  por  apropiación  que  es un tipo penal de sujeto activo cualificado,  condición que no aplica a particulares.   

Anotó  finalmente  que,  en  el  Tribunal  Contencioso    Administrativo    del    Tolima   se   adelantan   dos   acciones  contractuales:   una de  “Cooperplazas”  vs.  Empresa  de  Servicios  públicos  de Ibagué (radicado  número  1503  / 01), y otra  de  la  Empresa  de Servicios Públicos de Ibagué vs. “Cooperplazas”;   en  tales  investigaciones  reposan  dos  dictámenes  de  peritos contables que  favorecen   a   Cooperplazas,   cuyo   representante   legal   es   JUAN  ROBAYO VARGAS.  Requirió a la  Sala  para  que,  de  oficio,  solicite copias de esos dictámenes periciales…  “importantes para esclarecer los hechos”.   

CONSIDERACIONES  

La   acción   de  revisión  interpuesta  por   la   defensora   contractual  de  JUAN    ROBAYO    VARGAS   se  INADMITIRÁ  por  advertir  que  la  accionante  no  satisfizo  a  cabalidad  los  requisitos  previstos  en los artículos 222 y 220 – 3 de la Ley 600 de 2000:   

i)    No  aportó  copia de la decisión ejecutoriada que puso fin al debate ordinario del  proceso.   Únicamente suministró copia del fallo absolutorio del juzgado,  del  30  de  junio de 2004 (folios 14 – 25) y de la sentencia condenatoria de la  Sala  Penal  del  Tribunal  de  Ibagué  del  11  de  abril de 2007 (folios 32 –  49).    ii)   No  aportó prueba alguna que establezca la inocencia del condenado.   

La  demanda de revisión exige formalidades  específicas e insoslayables:   

    

* Determinar  la  actuación  procesal  cuya  revisión  se  demanda,  con  la  identificación  del  despacho  que produjo el  fallo,   

* Identificación del delito (s) que motivó  la decisión   

* Invocar  la  causal  de  revisión  que se  alega,   los   fundamentos   de   hecho   y   derecho   en   que   se  apoya  la  solicitud,   

* Relación  de  pruebas  que  se alleguen o  soliciten,   

* Acompañar   al  escrito  copia  de  las  decisiones  de  instancia  con constancia de su ejecutoria.  (Artículo 222  de la Ley 600 de 2000)     

En efecto:  

1.    La  demandante  no  aportó  la  copia del auto mediante el cual la Sala Penal de la  Corte  Suprema de Justicia inadmitió el recurso extraordinario de casación, el  29  de  agosto  de  2007,  siendo  ésta  la  decisión  objeto de la acción de  revisión,  en  la  medida  que  es  el auto interlocutorio de inadmisión de la  demanda  de  casación,  la providencia que generó el tránsito de cosa juzgada  material y que clausuró de manera definitiva el debate.   

Entre  las  formalidades  para instaurar la  acción  de  revisión aparece explícito el requerimiento de acompañar copia o  fotocopia   de  la  decisión  de  primera  y  segunda  instancias  y  constancia de su ejecutoria, según el  caso,   proferidas   en  la  actuación  cuya  revisión  se  demanda.   La  constancia   de   ejecutoria  de  una  decisión  debe  expedirla  el  Juez  del  conocimiento respectivo.   

Cuando    se   interpone   el   recurso  extraordinario  de  casación  contra  el  fallo  del  Tribunal,  la  ejecutoria  material  de  la  sentencia se alcanza con la determinación de la Sala Penal de  la  Corte  Suprema  de Justicia, bien que defina el asunto mediante sentencia de  casación,  o  bien  que  lo  defina  –como   en   este   caso-  con  un  auto  interlocutorio   que   inadmite   (o   no   selecciona,  según  el  sistema  de  enjuiciamiento  de que se trate) la impugnación extraordinaria (Cfr. artículos  213   y   172   de  la  Ley  600;   ib.  184  inc.  2  de  la  ley  906  de  2004).   

El  auto  que inadmite (o no selecciona) la  impugnación  extraordinaria  es la providencia “que  tiene  la  misma fuerza vinculante que la sentencia”  (artículo  19  de la Ley 600 de 2000; ib. artículo 21 de la ley 906 de 2004) y  que  alcanza  la  fuerza  de  cosa  juzgada  material,  cuyo  desquiciamiento se  pretende con la acción de revisión.   

Como  se trata de una acción de naturaleza  puramente  rogativa,  el  actor  debe  estar  atento  a  cumplir  los requisitos  formales  (anexos  de  la  demanda),  para  promover  la acción de revisión de  manera correcta (artículo 222 de la Ley 600 de 2000).   

Cuando  se trata de sentencias emitidas por  la  Sala  Penal  de  la  Corte  (sentencias,  autos  que inadmiten la demanda de  casación,  autos  que no seleccionan la demanda de casación) no se requiere de  la  constancia  de  ejecutoria  del  fallo,  sencillamente porque la providencia  alcanza  la  ejecutoria  material el día en que se suscribe por los magistrados  de la Sala.   

En  el  sistema  de  la Ley 600 el auto que  inadmite  la demanda de casación no tiene recurso alguno, luego adquiere fuerza  de  cosa  juzgada  material  el día en que suscribe.  (artículo 213 y 187  inc. segundo de la Ley 600).   

Para el sistema de enjuiciamiento de la Ley  906  de 2004 debe tenerse en cuenta que, contra la providencia que no selecciona  la  impugnación procede el mecanismo de insistencia1;   luego, si se trata de  allegar  la  decisión que hace tránsito a cosa juzgada, el actor deberá tener  en  cuenta,  en aras de cumplir con “la constancia de ejecutoria del fallo”,  si  se  interpuso  o  no  el  recurso  de  insistencia  contra  el  auto  que no  seleccionó  la  demanda de casación para su estudio y allegar ambas decisiones  judiciales (Artículo 194 de la Ley 906 de 2004).   

La  sentencia  de  la  Corte  en  sede  de  casación,  el  auto  que  inadmite  la  impugnación  extraordinaria, el que no  selecciona  la demanda, y el que resuelve el recurso de insistencia, alcanzan el  carácter  de  “cosa  juzgada”,  luego  su aporte es presupuesto inexcusable  para interponer la acción extraordinaria de revisión.   

Para  poder  dar  trámite  a la acción de  revisión,  es  fundamental  que el demandante acompañe copia o fotocopia de la  decisión  de  única,  primera  y  segunda  instancias, y las constancias de su  ejecutoria,  sin  que  pueda la Sala iniciar el trámite cuando se omite aportar  las  totalidad  de las decisiones que son presupuesto para iniciar la acción de  revisión,  bajo  en  el  entendido que la acción es un ejercicio de naturaleza  esencialmente   rogativa   que   persigue   remover   la   firmeza  de  la  cosa  juzgada.   

La  acción  de  revisión es una actividad  posterior a la culminación  del  proceso ordinario, que comprende la elaboración del libelo según precisos  requisitos  formales,  la invocación de concretas causales legales, el correcto  señalamiento  de  los  fundamentos  jurídicos y fácticos, la relación de las  pruebas  que  se  aportan  para demostrar los hechos básicos de la petición, y  una  adecuada  sustentación  compatible  con  la naturaleza de la causal que se  invoca2.   

Como    el    demandante   no   aportó   copia   de  la  decisión  de  la  Corte,  y sí de las sentencias de primera y segunda instancias, la Sala  encuentra  que  la  acción  de  revisión  propuesta  no  satisface  requisitos  mínimos  establecidos legalmente y por ello no puede admitir la demanda para su  estudio.   

2.    En  relación  con  la  causal  tercera  de  revisión  (Artículo  220 –   3   de   la  Ley  600  de  2000),  fundamentada   en   la   aparición   –después  de  la  sentencia condenatoria-  de  hechos  nuevos  o  pruebas  no  conocidas  al  tiempo  de  los  debates  que  establezcan  la  inocencia  del  condenado (o su inimputabilidad… que no es el  caso  que  ahora se alega), es pertinente decir que, a más de una alegación de  frontal  oposición  a  las consideraciones de la sentencia de segunda instancia  (del   Tribunal),   la   actora   no  aportó  prueba  alguna  que  –de  existir-  establezca la inocencia  del condenado.   

Es  formalidad  de  la  demanda  aportar…  “La  relación  de  las  pruebas para demostrar los  hechos   básicos   de   la  petición”;   sin  embargo,  la libelista sólo atinó a decir que en un proceso judicial que cursa  en   otra  corporación  judicial  existen  dictámenes  periciales  que  estima  “importantes para esclarecer los hechos”  pero  que  no  los  suministró  como debió hacerlo de manera  imperativa,   por   tratarse  de  un  requisito  sustantivo  de  la  demanda  de  revisión.   

Dada  la naturaleza rogativa de la acción,  el  demandante  debe  sustentar  la  acción extraordinaria, debe persuadir a la  Sala    sobre   la   manera   como   la(s)   prueba(s)   nueva(s)   –que  aporta con el libelo-  modifican la naturaleza de la decisión (condena por absolución  –   absolución   por  condena),   porque  la acción de revisión no es  un  escrito  de libre confección, y la causal aducida  debe probarse (Artículo 222 de la Ley 600 de 2000).   

En suma, la demanda de revisión interpuesta  por   la   defensora   del  sentenciado  JUAN  ROBAYO  VARGAS     incumple     con    los    requisitos   previstos   en   los   artículos   220   –   3   y   222  de  la  Ley  600  de  2000.   

3.   La Sala  mantiene  el criterio invariable y pacífico según el cual, la naturaleza de la  cosa  juzgada (res iudicata)  es   la  de  garantizar  a  los  asociados  que  no  serán  sometidos  a  nueva  investigación  o  juzgamiento  por  los  mismos hechos, y que las decisiones de  mérito  tienen la connotación de definir el litigio por sentencia ejecutoriada  o  providencia  que tenga la misma fuerza vinculante3.   

Procede  la  revisión  de  una  sentencia  sólo cuando el actor logra  poner  de  manifiesto  que  la  decisión  objeto  de  la acción extraordinaria  incurrió  en  una  injusticia  material que debe ser corregida;  cuando la  injusticia  material  de  la  decisión  amerita volver sobre un asunto debatido  procesalmente.   Vg.  cuando  se condenó a un inocente o se absolvió a un  culpable4.   

La   acción  de  revisión  no    es    una   “cuarta   instancia  procesal”;   no  se trata de una “nueva alegación libre” sino de una  acción  rogativa,  de  naturaleza  verdaderamente extraordinaria, que opera con  posterioridad  a  la  determinación  del  mérito.   No se pueden esquivar  totalmente  los  requisitos  que  fija  cada  causal  en concreto, al extremo de  convertir  la  acción  de  revisión  en  otra  instancia ordinaria del proceso  legítimamente clausurado.   

4.    La  demandante  desconoce  abiertamente  la  naturaleza  rogada de la acción cuando  pretende  con el libelo que la Sala reabra el proceso penal desde, inclusive, la  fase   del   sumario   y   de   oficio   solicite   pruebas   que   –según  dice-  hacen  parte  de  otro  proceso       judicial       (dictámenes       periciales…       importantes      para     esclarecer     los     hechos).   

La  naturaleza  rogativa  de  la acción de  revisión  compromete  el  deber  del demandante de i)  demostrar  que  la  causal que alega tiene existencia  real,  ii)  de allegar  las  pruebas  nuevas  que no se  conocieron  en  el  momento  del  debate  y  que  establezcan  la  inocencia del  condenado,      en    fin,    iii)  debe  probar,  debe persuadir a la Sala sobre el fundamento de la  causal que alega.   

No  basta  con  afirmar  -como  lo  hizo la  libelista-,  que  en otro proceso existe una prueba  (un dictamen pericial)  que    ofrece   mayor   claridad   sobre   los   hechos   y   que   –de  oficio-  se  allegue por la Sala,  sencillamente  porque  tanto  la   instrucción   del   sumario   como  el  debate  probatorio ya tienen legítima clausura con fuerza de  cosa  juzgada  material;  ya existe para el derecho penal un “punto final  al problema jurídico”.   

El carácter extraordinario de la acción de  revisión  radica  entonces,  en  ofrecer  a  la  Sala  una  verdad real  que  difiera de la contenida en la  decisión  con  fuerza  de  cosa  juzgada material, en aras de que prevalezca la  pureza  de  la justicia, como uno de los fines esenciales del Estado. (Artículo  2 de la Constitución Política)   

Sin   embargo,   la  actora  no  aportó  prueba alguna que demuestre  la   inocencia   de  JUAN  ROBAYO  VARGAS  y  tampoco  aportó  la decisión cuya revisión pretende, razón  por   la   cual   la   Sala   INADMITIRÁ la demanda.   

En mérito de lo expuesto, de acuerdo con lo  preceptuado  en el inciso segundo del artículo 223 del código de procedimiento  penal  (L.  600  de  2000),  la  Corte  Suprema  de  Justicia, Sala de Casación  Penal,   

RESUELVE:  

1)   RECONOCER a la Dra. Cecilia  Mariño  Rojas  como  defensora  contractual del sentenciado, en los términos y  para los efectos del poder conferido.  (Folio 9).   

2)   INADMITIR  la  demanda  de  revisión  propuesta  por  la defensora contractual de  JUAN  ROBAYO  VARGAS contra  la  sentencia del 11 de abril de 2007 proferida por el  Tribunal Superior de Ibagué.   

3)   Contra  esta  decisión  procede  recurso de reposición.  (Artículo 189 de la Ley  600 de 2000).   

NOTIFIQUESE Y CUMPLASE.  

JULIO       ENRIQUE      SOCHA  SALAMANCA   

JOSÉ       LEONIDAS       BUSTOS  MARTÍNEZ                 SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ   

             

ALFREDO           GÓMEZ  QUINTERO                  MARÍA   DEL   ROSARIO   GONZÁLEZ   DE  LEMOS    

AUGUSTO  J.  IBAÑEZ  GUZMÁN                               JORGE LUIS QUINTERO MILANES   

              

YESID           RAMÍREZ  BASTIDAS                                             JAVIER ZAPATA ORTÍZ   

   

                                                              

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria  

    

1La  Sala lo ha señalado así:   

“a-  La  insistencia  sólo  puede  ser  promovida  por  el  demandante  dentro  de  los  cinco (5) días siguientes a la  notificación  de  la  providencia  que  inadmite  la  demanda  de  casación  u  oficiosamente  provocada  dentro del mismo lapso por alguno de los Delegados del  Ministerio     Público     para     la     Casación     Penal     –en       tanto      no      sean  recurrentes–    el  Magistrado  disidente  o  el Magistrado que no haya participado en los debates o  suscrito la inadmisión.   

b- La respectiva solicitud puede formularse  ante  el Ministerio Público a través de sus Delegados para la Casación Penal,  ante  uno  de  los  Magistrados que haya salvado voto respecto a la decisión de  inadmitir  o  ante  uno  de  los  Magistrados  que  no  haya  intervenido  en la  discusión.   

c- Es potestad del funcionario ante quien se  formula  la  insistencia  someter  el  asunto  a  consideración de la Sala o no  presentarlo  para su revisión y en este caso así lo informará al peticionario  en  un  término  de quince (15) días”.  (Cfr.  Radicado No. 24.322 del 12 de diciembre de 2.005).   

2Cfr.  Auto del 6 de diciembre de 2001, rad. núm. 18520.   

3Cfr.  Artículo  19  de  la  Ley  600  de  2000,  ib.  artículo  21  de la ley 906 de  2004.   

4CORTE  SUPREMA   DE   JUSTICIA,   Auto   del   11   de   marzo   de  2009,  rad.  núm.  30510.     

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