31199(26-03-09)

2009

Asistente Jurídico Inteligente

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Proceso No 31199  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrado  Ponente   

JORGE LUIS QUINTERO MILANÉS  

Aprobado   acta   Nº   090   

         

Bogotá, D. C., veintiséis (26) de marzo de  dos mil nueve (2009).   

VISTOS   

Sería  del  caso que la Corte procediera a  calificar  la  demanda  de  casación presentada por el defensor de OSCAR       HERNANDO      VALDERRAMA      GUEVARA      contra   la  sentencia  dictada  por el Tribunal Superior de Bucaramanga, si no se advirtiera  que    la    acción    penal    se    ha    extinguido   por   razón   de   la  prescripción.   

  HECHOS     

El juzgador de segunda los sintetizó de la  siguiente manera:   

“A  raíz  del  ofrecimiento  realizado  por  Oscar Hernando Valderrama Guevara representante de  la  sociedad   Arquiproyectos  Ltda.,  varias personas interesadas en nueva  vivienda  suscribieron  promesas  de  compraventa que fueron incumplidas porque,  finalmente,  no  le  transfirieron  el dominio de esos inmuebles al no otorgarse  las   correspondientes   escrituras  públicas  o  no  poderse  registrar  estos  instrumentos  públicos  en  razón  a  medidas  cautelares  que  previamente se  inscribieron  en  los correspondientes folios de matricula, o porque los predios  fueron  efectivamente  vendidos  a  otros adquirentes. La mayoría de bienes son  apartamentos  que  forman  parte del edificio Barcelona II, ubicado en la ciudad  de Bucaramanga”.   

ACTUACIÓN PROCESAL  

1.  Por  los  anteriores  hechos,  la   Fiscalía  11  de la Unidad de Patrimonio Económico y Fe Pública Delegada ante  los  Jueces  Penales del Circuito de Bucaramanga, el 27 de marzo de 2002, acusó  a   Oscar  Hernando  Valderrama  Guevara  como  autor  de  la  conducta  punible  de  estafa  agravada,  de  conformidad  con  lo  reglado  en  los  artículos  356  y 372, numeral 1°, del  Decreto  100  de  1980,  providencia  que  cobró ejecutoria el 8 de mayo de ese  mismo año.   

2.  El Juzgado Cuarto Penal del Circuito de  Bucaramanga,  el 21 de septiembre de 2004, dictó sentencia de primera instancia  en  la  que  condenó  a  Oscar  Hernando  Valderrama  Guevara  a  las  penas  principales  de  42  meses de  prisión  y multa de $50.000.oo, y a las sanciones accesorias de inhabilitación  para  el  ejercicio  de  derechos  y  funciones públicas e inhabilitación para  el   ejercicio  de la profesión de arquitecto, ambas por el mismo lapso de  la  sanción  privativa  de  la  libertad, como autor del delito de  estafa  agravada.   

Así   mismo,  le  negó  a  Oscar  Hernando  Valderrama  Guevara  la  suspensión  condicional  de la ejecución de la pena y la prisión domiciliaria  como sustitutiva de la prisión.   

3.  Apelado  el  fallo  por el defensor del  procesado  y  los  apoderados de los terceros incidentales, el Tribunal Superior  de  Bucaramanga, el  6 de mayo de 2008, al desatar el recurso, lo modificó  y,  en  su lugar, condenó a Oscar Hernando Valderrama  Guevara  a  las  penas  principales  de 37 meses y 10  días  de  prisión  y  multa  de  $3.000.oo,  y  a  las sanciones accesorias de  inhabilitación   para   el  ejercicio  de  derechos  y  funciones  públicas  e  inhabilitación  para  el ejercicio de la profesión de arquitecto, ambas por el  mismo  lapso  de la sanción privativa de la libertad, como autor de la conducta  punible de estafa agravada.   

Contra la anterior decisión, el defensor de  Oscar   Hernando   Valderrama  Guevara  interpuso recurso de casación.   

Presentada   la   demanda  de  casación,  el  proceso  arribó  a  la  Corte el 2 de febrero de  2009 para la calificación de la demanda.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

1.  De  acuerdo  con  el  anterior recuento  procesal,  surge  claro  que  la  acción penal en este asunto se extinguió por  razón  de  la prescripción respecto de la conducta punible de estafa agravada,  motivo  por el cual la Sala se abstendrá de pronunciarse sobre la admisibilidad  de    la   demanda   de  casación  y, en su lugar,  ordenará cesar todo procedimiento a favor del procesado.   

Ahora  bien,  con  estricto  apego  en  lo  consagrado  por  el  artículo  83 de la Ley 599 de 2000, se sabe que la acción  penal  prescribirá  en  un tiempo igual al máximo de la pena fijada en la ley,  “si fuere privativa de la libertad, pero en ningún  caso   será   inferior   a   cinco   (5)   años,   ni   excederá   de  veinte  (20)…”,  salvo,  ente  otros,  lo  atinente a las  conductas  de  genocidio,  desaparición  forzada,   tortura   y   desplazamiento      forzado,      que     será     de   treinta  (30) años.   

De  igual  manera  en  asuntos  que se haya  proferido   resolución   de   acusación,  como  aquí  ocurrió,  el  término  prescriptivo     de    la    acción    se    interrumpe    y    “comenzará  a  correr  de  nuevo por un tiempo igual a la mitad del  señalado  en el artículo 83. En este evento el término no podrá ser inferior  a  cinco (5) años, ni superior a diez (10)”, según  así lo contempla el artículo 86 de la misma Ley 599 de 2000.   

Aclarado  lo  anterior  y  en  virtud  del  principio  de  favorabilidad,  la  Sala  para  realizar  los cómputos de rigor,  tendrá  en  cuenta  lo preceptuado en la  Ley 599 de 2000, puesto que este  conjunto  de  normas  contempla para este delito penas privativas de la libertad  más benévolas que las del Decreto 100 de 1980. Veamos:   

El  delito  de  estafa   que   preveía   el    artículo    356    del    citado   Decreto   100   de   1980,   lo   sancionaba  con  una   pena   de   1   a   10   años  de prisión,   guarismo    que    por   razón   del   agravante   previsto   en   el  artículo 372,  numeral  1°,   del    mismo    decreto,    se    aumentaba    de   una    tercera   parte    a    la   mitad,   esto   es,    que    el   máximo    del    extremo   punitivo  quedaba  en  15  años.   

Por su parte, el artículo 246 de la Ley 599  de  2000,  tiene  fijada  una pena de prisión de 2 a 8 años, sanción que debe  ser  incrementada  en virtud de la circunstancia de agravación punitiva reglada  en  el  artículo  267,  numeral 1°, de la misma norma, esto es, de una tercera  parte  a  la  mitad,  situación  que  lleva  a  inferir  que el máximo de pena  privativa de la libertad es de  12 años.   

En  tales  circunstancias,  surge  nítido  inferir  que  en este evento, por encontrase el diligenciamiento en la etapa del  juicio,  el  término  de la acción penal por razón de la prescripción sería  de 6 años, plazo que en este evento se cumplió.   

En efecto, como quiera que al acusado, el 27  de  marzo  de  2002,  se  le profirió resolución de acusación por la conducta  punible  de  estafa  agravada, providencia que cobró ejecutoria el 8 de mayo de  2002,  resulta  acertado  concluir que el mentado término ya trascurrió, lapso  que  ocurrió  dos  días  después  de  haberse dictado la sentencia de segunda  instancia    y   cuando   se   estaba   surtiendo   la   notificación   de   la  misma.   

Por manera que la Sala declarará extinguida  la  acción  penal  y,  consecuentemente, cesará todo procedimiento a favor del  acusado por el delito señalado en precedencia.   

2.  En  la  medida en que en este  trámite  se  ejerció la acción civil, según los artículos 98 y 99 de la Ley  599 de 2000, también se ordenará su extinción.   

3.  Así  mismo,  el  Tribunal  de  origen  procederá  a  cancelar las órdenes de captura, las cauciones que hubieren sido  prestadas  y  las  restricciones  impuestas  al  acusado por razón del fallo de  condena.  Además,  de  ser  el  caso, informará lo aquí resuelto a las mismas  autoridades   a  las  que  se  le  comunicó  la  medida  de  aseguramiento,  el  calificatorio    del   sumario   y   la   sentencia   de   primera   y   segunda  instancia.   

4. Por último, la Sala expedirá copias del  proceso  con  destino  al Consejo Superior de la Judicatura, Sala Disciplinaria,  para   que  se  investiguen  disciplinariamente  a  los  distintos  funcionarios  judiciales  que  conocieron  de  la  actuación, en tanto que la etapa de juicio  sobrepasó el término legal.   

En  mérito de lo expuesto, la CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA,  SALA  DE CASACIÓN PENAL,   

         

RESUELVE   

1.  Declarar  que  la  acción    penal    y   civil   a   que   se   contrae  este  trámite  por    la   conducta  punible        de       estafa       agravada  se  encuentran  extinguidas  por   razón  de  la  prescripción.  En  consecuencia,  se  ordena  cesar  todo  procedimiento  a  favor  de  Oscar  Hernando  Valderrama  Guevara.   

2. Contra esta decisión procede el recurso  de reposición.   

3. Disponer que el juzgador de segundo grado  realice  las  anotaciones,  devoluciones,  cancelaciones  y  medidas  a que haya  lugar,  como  consecuencia  de  la  extinción  de  la  acción penal, según lo  expuesto en la parte motiva de esta decisión.   

4.  Por  Secretaría de la Sala, expídanse  las  copias con destino a la Sala Disciplinaria  del Consejo Superior de la  Judicatura para lo de su cargo.   

Cópiese,      notifíquese      y  cúmplase.   

JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA  

JOSÉ       LEONIDAS       BUSTOS  MARTÍNEZ                    SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ   

ALFREDO           GÓMEZ  QUINTERO            MARÍA DEL  ROSARIO GONZÁLEZ DE LEMOS   

                 Impedido   

AUGUSTO       J.       IBAÑEZ  GUZMÁN                         JORGE LUIS QUINTERO MILANÉS   

YESID           RAMÍREZ  BASTIDAS                               JAVIER  ZAPATA ORTIZ   

TERESA RUÍZ NUÑEZ  

Secretaria  

    

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