31093(19-02-09)

2009

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso     No  31093   

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrado Ponente:  

JOSÉ  LEONIDAS  BUSTOS  MARTÍNEZ   

Aprobado Acta No. 41  

Bogotá  D.C.,   diecinueve  (19)  de  febrero de dos mil nueve (2009).   

VISTOS  

          Se  pronuncia  la  Sala  sobre  el  impedimento  manifestado  por el  Magistrado   del   Tribunal   Superior   de    Tunja,  doctor  José   Alberto   Pabón   Ordóñez  para  conocer  del  recurso de apelación interpuesto contra la sentencia condenatoria  que  se  impuso  a  MARÍA  EUGENIA  ROJAS  CÓRDOBA  por el delito de homicidio  agravado.   

ANTECEDENTES  PROCESALES   

Siendo  aproximadamente las 6:30 de la tarde  del  10  de  mayo  de  2007,  en  el  municipio  de  Sutatenza,  el señor JOSÉ  EDILBRANDO  MARTÍNEZ CONTRERAS recibió varios impactos de arma de fuego que le  produjeron  la  muerte,   homicidio  del  que  fue  acusada su cónyuge, la  señora  MARIA  EUGENIA  ROJAS  CÓRDOBA,  en calidad de coautora, con el señor  WILSON     MARÍN     QUIROGA,     cuyos     procesos    se    han    adelantado  separadamente.   

El  Juez  Penal  del  Circuito  de  Guateque  encontró  responsable  a MARIA EUGENIA ROJAS CÓRDOBA del homicidio agravado de  su  esposo  en  calidad de coautora, por lo cual le impuso una pena principal de  450  meses  de  prisión, y a la vez, la absolvió del delito de porte ilegal de  armas;  fallo  que  fue  objeto  del  recurso  de  apelación  por  parte  de la  defensa.   

De  otra  parte,  el  proceso seguido contra  WILSON  MARÍN QUIROGA con ocasión de los mismos hechos, lo adelanta el Juzgado  Penal  del  Circuito  de  Garagoa  por  cuanto  el  Tribunal declaró fundado el  impedimento  propuesto  en su momento por el Juez Penal del Circuito de Guateque  para conocer de los mismos hechos.    

Dentro  de  la dinámica de dicho proceso se  realizó  audiencia de formulación de acusación el 29 de julio de 2007 y   preparatoria  el 14 de agosto del mismo año; y en el desarrollo de la audiencia  pública  de  juzgamiento se pretendió incorporar por la Fiscalía el protocolo  de  necropsia  por  intermedio  de  la  investigadora  Yeimi  Alexandra Ramírez  Meneses,  lo  cual  le fue negado por el juzgado y confirmado por el Tribunal; y  posteriormente  se  pretendió  incorporar, por medio del mismo testimonio de la  investigadora,  el  reconocimiento  en fila, lo cual fue admitido por el juzgado  pero revocado por el Tribunal.   

En  síntesis,  el proceso adelantado contra  WILSON  MARÍN  QUIROGA  ha  sido  objeto de dos decisiones por parte de la Sala  Segunda  de  Decisión  Penal  del  Tribunal Superior de Tunja, -de la cual hizo  parte  quien  promueve  el  impedimento-,  que  por  medio  de  autos  de  28 de  abril   y 29 de julio de 2008 se pronunció excluyendo dos de las probanzas  que la Fiscalía pretendía presentar en juicio.   

MOTIVOS DEL IMPEDIMENTO  

El magistrado Pabón  Ordóñez  solicita  que se le separe del conocimiento  del  proceso  adelantado contra MARIA EUGENIA ROJAS CÓRDOBA, por considerar que  su  imparcialidad  y  objetividad  se  encuentran  seriamente comprometidas como  quiera  que  ya  fijó  su  criterio  en  torno de algunas de las pruebas que se  esgrimieron  contra ella, que también han sido sustento de la acusación contra  WILSON  MARÍN  QUIROGA,  juzgado  como coautor de los mismos hechos por los que  ella ya fue condenada en primera instancia.   

Invoca   como   fundamento  jurídico  del  impedimento el artículo 56 numeral 4º de la Ley 906 de 2004.   

CONSIDERACIONES  

La  Corte es competente para conocer de este  asunto  de  conformidad  con lo establecido en los artículos 57, 59 y 341 de la  Ley 906 de 2004.   

El  proceso  adversarial,  reconocido  como  espacio  neutral  en  que las partes contendientes se enfrentan por sacar avante  su  teoría  del  caso,  limita  la  discrecionalidad del ejercicio del poder, a  partir  de la asignación clara de los roles a cada uno de los intervinientes y,  precisa,   por   vía  de  principios  y  preceptos  el alcance de los  derechos  y  atribuciones  con  que  cuenta  cada uno de los participantes en la  contienda.   

Dentro de esta asignación de roles, al juez  le  está  señalada  la misión de resolver de manera independiente e imparcial  la  contienda  en  la  que en igualdad de condiciones se enfrentan, la Fiscalía  buscando  derrotar  la  impunidad,  y  la  defensa,   comprometida  con  la  dignidad   del   acusado   y   la  consecuente  materialización  de  todas  las  prerrogativas   procesales   de  las  que  es  titular,  en  ese  enfrentamiento  oral,   con  inmediación de las pruebas, contradictorio, concentrado y con  todas las garantías.   

Precisamente  dentro  de  dicho  plus  que  incorpora  el  contenido  de  “todas  las  garantías”,  de  acuerdo  con la  expresión  constitucional,  se  encuentra  el derecho a ser juzgado por el juez  natural,  principio  que se soporta en la triple caracterización de competente,  independiente e imparcial.    

La  primera  de estas características surge  diáfana del contenido del artículo 29 de la Carta.   

La imparcialidad, por su lado, es otra de las  invitadas  principales  en  la  confrontación  de las partes, precisamente para  indicarle  al  juez  que  debe  estar a la misma distancia de cada contendiente,  estando  prohibido  cualquier  prejuicio, favoritismo, o animadversión a una de  ellas,  cuya  evitación  es  justamente el papel que cumple el instituto de los  impedimentos y las recusaciones.   

De   ella   se  puede  decir  que  es  una  característica  de  la  función  judicial  que  está  reconocida   en el  ámbito  de  los  tratados  internacionales.  Así por ejemplo, en el Pacto  Internacional  de  Derechos  Civiles  y  Políticos1  su presencia se advierte  en el artículo 14:   

“Todas  las personas son iguales ante los  tribunales  y cortes de justicia.  Toda persona tendrá derecho a ser oída  públicamente   y  con  las  debidas  garantías  por  un  tribunal  competente,  independiente  e  imparcial,  establecido  por  la  ley  en  la  substanciación  de  cualquier  acusación de  carácter  penal  formulada contra ella o para la determinación de sus derechos  y obligaciones de carácter civil.”   

También  la  Convención  Americana  sobre  Derechos                   Humanos2,  en su artículo 8.1 reconoce  que:   

“Toda  persona tiene derecho a ser oída,  con  las  debidas  garantías  y  dentro  de  un  plazo razonable, por un juez o  tribunal         competente,         independiente         e        imparcial,  establecido con anterioridad  por  la ley, en la sustanciación de cualquier acusación penal formulada contra  ella,  o  para  la determinación de sus derechos y obligaciones de orden civil,  laboral, fiscal o de cualquier otro carácter.”   

Del  mismo  modo  el   Estatuto de Roma  incorpora  dentro  de  los derechos del acusado “una  audiencia     justa    e    imparcial”3;  el  cual es  reiterado  en  el  apartado  20.1  de las Reglas de Procedimiento y Prueba de la  Corte  Penal  Internacional  para  solo  destacar algunos de dichos instrumentos  internacionales.   

Es  por  eso que el Código de Procedimiento  Penal   contenido  en  la  Ley 906 de 2004 configuró un proceso de partes,  mediado  por  un juez imparcial, lo que se evidencia entre otros apartes, en: a)  el  artículo  8  literal “k”, que incorpora  como derecho del imputado  la  imparcialidad  del  juicio;  b)  en  la  figura  del  cambio  de radicación  (artículo  46 y siguientes); c) el instituto de los impedimentos y recusaciones  (artículos  56 y siguientes); d)  la posibilidad excepcional de ordenar la  reserva  de varias actuaciones (artículo 152); e)  la acción de revisión  originada  en  decisiones  de  una  instancia  internacional  de  supervisión y  control   de   derechos   humanos    o  derecho  internacional  humanitario  (artículo  192.4);  f)   la  prohibición del decreto de pruebas de oficio  (artículo  361);  g)  con la prohibición de utilizar en contra del imputado el  contenido  de  las  conversaciones  tendientes  a  lograr  un  acuerdo  para  la  declaración  de  responsabilidad  en  cualquiera  de sus formas o de un método  alternativo  de  solución  de  conflictos,  si  no  llegaren  a  perfeccionarse  (artículo  8º  literal d); h) la prohibición de que el juez que interviene en  función de control de garantías conozca del juicio; etcétera.   

Dentro  del asunto que ocupa la atención de  la  Sala,  se  invocó  como  cumplida  la  causal de impedimento prevista en el  numeral   4º    del   artículo   56   de   la   Ley   906   de  2004  que  prescribe:   

“Que   el  funcionario  judicial  haya sido apoderado o defensor de alguna de las partes, o  sea  o  haya  sido  contraparte  de  cualquiera  de ellos, o haya dado consejo o  manifestado su opinión sobre el asunto materia del proceso”   

El  haber  manifestado  su opinión sobre el  asunto  materia del proceso, es lo que constituye específicamente, de entre las  varias  posibilidades  del  numeral  4º,  la  que se actualiza en la situación  analizada.   

Esto  porque  resulta claro, como lo plantea  acertadamente  el  promotor de este trámite impeditivo, que su intervención en  torno  del  juzgamiento  que  se  adelantó  en el Juzgado Penal del Circuito de  Garagoa  contra  WILSON  MARÍN QUIROGA, lo es por los mismos hechos por los que  también  se  juzgó  a  MARIA  EUGENIA  ROJAS  CÓRDOBA,  pero  sobre todo, las  probanzas  con las que se condenó a ésta, son las mismas con las que se juzgó  a  aquél,  respecto de cuya admisibilidad se pronunció previamente, en lo cual  comprometió  de  manera  ostensible  su  criterio  en torno de la cuestión que  ahora debe dirimir.   

En    pretérita    ocasión4 esta Corte se  ocupó  del  impedimento  propuesto  en  las mismas condiciones y con idénticos  argumentos  por  los  otros  dos  magistrados  que  integraron  la misma sala de  decisión  penal,  oportunidad en la que se concluyó que el grado de compromiso  de  su intervención previa les restaba imparcialidad y objetividad para conocer  de  la  segunda  instancia  del  proceso  adelantado ahora contra MARÍA EUGENIA  ROJAS  CÓRDOBA,  razón  por  la  que  en  aquella oportunidad se reconoció la  prosperidad   del  impedimento  planteado,  tal  y como corresponde hacerlo  también  ahora  en  relación con el magistrado Pabón  Ordóñez.   

En  mérito de lo expuesto, la CORTE SUPREMA  DE JUSTICIA, Sala de Casación Penal,   

RESUELVE   

1.  DECLARAR  FUNDADO el  impedimento  manifestado por el Magistrado José  Alberto Pabón Ordóñez  del  Tribunal  Superior de Tunja,  para conocer de la segunda  instancia  del  proceso  adelantado  contra  MARÍA  EUGENIA  ROJAS  CÓRDOBA de  acuerdo      con     los     argumentos     expuestos     en     la     anterior  motivación.   

2. DEVOLVER  el  proceso  al  Tribunal Superior de Tunja, con el fin de que se integre la Sala de  Decisión  que  deba  conocer  del  recurso  de  apelación  interpuesto  por el  defensor contra la sentencia condenatoria.   

Contra  esta  decisión  no  procede recurso  alguno.   

Comuníquese y cúmplase.  

         

JULIO       ENRIQUE       SOCHA  SALAMANCA        

JOSE       LEONIDAS       BUSTOS  MARTÍNEZ      SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ   

    

ALFREDO   GÓMEZ   QUINTERO   MARÍA  DEL  ROSARIO  GONZÁLEZ DE LEMOS            

AUGUSTO  J.  IBAÑEZ  GUZMÁN                                              JORGE                         LUIS                         QUINTERO  MILANÉS                                                          

YESID   RAMÍREZ  BASTIDAS                                                                 JAVIER  ZAPATA ORTIZ   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria    

1  Vigente  para Colombia desde el 23 de mazo de 1976, en virtud de la Ley  74  de 1968.   

2  Vigente  en  nuestro  país desde el 18 de julio de 1978, en virtud de la Ley 16  de 1972.   

3 Como  se lee en el artículo 67.   

4 Auto  de 2 de septiembre de 2008 dentro del radicado 30342.     

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