30976(16-12-08)

2008

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 30976  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

                              Magistrado  Ponente   

Dr.  SIGIFREDO  ESPINOSA  PÉREZ   

Aprobado   Acta   N°  359   

          Bogotá,    D.C.,  dieciséis de diciembre de dos mil ocho.   

V    I    S   T   O  S   

A  la  Sala  le  correspondería resolver el  presunto  “conflicto  negativo  de  competencias” que involucra a los Jueces  Primero,  Segundo  y  Tercero  Penales  del Circuito Especializados de Neiva, de  conformidad  con  el envío que del expediente, para el efecto, realizó la Sala  de Decisión penal del Tribunal Superior de ese distrito judicial.   

Empero,   de   entrada   se  advierte  una  irregularidad  de  tipo procedimental protuberante, por ocasión de la cual debe  inhibirse  la  Corte  de  conocer  del asunto y proceder a su envío para que el  Tribunal  Superior  de  Neiva,  Sala  Penal,  resuelva  de  fondo  la  cuestión  planteada por los Jueces Especializados.   

En  efecto,  como  se recuerda, la Fiscalía  Primera  Especializada  de  Neiva,  adelantó  investigación penal en contra de  varias  personas,  por  hechos ocurridos en la vía que separa los municipios de  Tello  y Baraya, en el Huila, el día 23 de julio de 2006, cuando cuatro sujetos  armados  interceptaron  el  vehículo  de  servicio  público  marca Toyota Land  Cruiser,  de placas TBO 245 y luego de mantener retenidos por largo tiempo a sus  ocupantes, se apropiaron del automotor.   

Con  fecha  del  14  de  mayo  de  2008,  se  profirió  resolución  de acusación en contra de ARNOLDO PATIÑO SAAVEDRA, por  los  delitos  de  secuestro  simple,  hurto  calificado-agravado, concierto para  delinquir,   y   fabricación,   tráfico   o   porte   de   armas  de  fuego  y  municiones.   

Ejecutoriado el auto de llamamiento a juicio,  el  asunto le fue repartido, para adelantar  esa etapa procesal, al Juzgado  Primero  Penal del Circuito Especializado de Neiva, oficina judicial que asumió  competencia   y  señaló  posteriormente  fecha  para  la  realización  de  la  audiencia preparatoria.   

Precisamente,   durante   esa  diligencia,  celebrada  el  8  de  septiembre  de 2008, el titular del despacho manifestó su  impedimento  para  continuar  adelantando  el  proceso,  aduciendo que ya había  intervenido  previamente  en el asunto, cuando resolvió un control de legalidad  respecto de la medida de aseguramiento.    

En consecuencia, acorde con lo establecido en  el  artículo  101  de  la Ley 600 de 2000, dispuso enviar el proceso a  la  oficina  judicial  que  le  sigue  en  turno, Juzgado Segundo Penal del Circuito  Especializado  de  Neiva  “…a cuyo titular, en caso  de  no  aceptar  nuestro planteamiento, se le insta a remitir las diligencias al  H.    Tribunal    Superior,   Sala   Penal,   a   fin   dirima   de   plano   la  controversia”.   

Recibido  lo  actuado  en el Juzgado Segundo  Penal  del  Circuito  de  Neiva,  el  titular  del  despacho,  a su vez, en auto  proferido  el  5  de noviembre de 2008, se declaró impedido, pues, adujo, el 22  de  octubre  emitió  sentencia  en  los mismos hechos, aunque respecto de otros  procesados,  y  allí  resultó  inevitable  hacer  el  análisis probatorio que  involucra a ARNOLDO PATIÑO SAAVEDRA.   

Atendida la causal 6° del artículo 99 de la  Ley     600     de     2000,     el     funcionario     dispuso:    “…conforme  lo  establece  el  artículo  101  ibídem, en forma  inmediata  y  por  ante  Secretaría  remítanse  la  actuación  junto  con los  elementos  relacionados  el  pasado  22  de  octubre por la misma Secretaría, a  quien  sigue  en  turno,  para  este  caso al Juzgado tercero Penal del Circuito  Especializado  para  lo  de  su  cargo,  a  quien en caso de no aceptar nuestros  planteamiento  (sic)  se  invita  a  remitir la diligencia al Honorable Tribunal  Superior  –Sala Penal-, para  que decida la controversia”.   

El  Juzgado  Tercero  Penal  del  Circuito  Especializado  de Neiva, en lugar de asumir conocimiento emitió proveído el 19  de  noviembre  de 2008, en el cual busca “…resolver  acerca  de  la  viabilidad  de aceptar o no la competencia que en forma negativa  propone   el   Juzgado  Primero  Penal  del  Circuito  especializado”.   

Acorde  con  ello,   luego  de hacer un  breve  resumen  del  trámite  y  de  lo  que  estima  acerca  de  la  causal de  impedimento  dispuesta en el numeral 6° del artículo 99 de la Ley 600 de 2000,  concluye   que   no  asiste  la  razón  al  Juez  Primero  Penal  del  Circuito  Especializado  de  Neiva,  cuando  recurre  a  ello  en  aras  de  separarse del  conocimiento del asunto.   

En     consecuencia     “no  aceptando  los  argumentos  propuestos sobre el asunto por no  considerarlos   como  comprometedores de la imparcialidad y neutralidad del  juzgador,  este  despacho  acepta el conflicto negativo de competencia propuesto  por   el  Juzgado Primero Penal del Circuito Especializado de esta ciudad y  en  consecuencia, para que se dirima, se ordena el envío de la actuación al H.  Tribunal  Superior  de  esta  ciudad  con  fundamento  en  el  artículo  76 del  C.P.P.”   

Por  último, el Tribunal Superior de Neiva,  Sala  Penal,  se  negó  a  conocer del asunto y en su lugar envió el proceso a  ésta  Corporación,  a través de auto proferido el 27 de noviembre hogaño, en  el    cual,    después    de    señalar    que    por   reparto   “correspondió   conocer   a   éste  despacho  del  conflicto  de  competencia  negativo  propuesto  por  el  titular del Juzgado Primero Penal del  Circuito  Especializado de ésta capital y aceptado por su homólogo del Juzgado  tercero   de   la  citada  especializada”,  advierte  completamente  aplicable al caso lo dispuesto en el inciso segundo del artículo  18  Transitorio  de  la Ley 600 de 2000, en cuanto dispone que los conflictos de  competencia  que  se  presenten  entre  Jueces  Especializados  y  del  Circuito  Ordinario, compete resolverlos a la Corte Suprema de Justicia.   

Pues  bien,  del  somero  pero  suficiente  recuento  efectuado  en precedencia, fácil se advierte el error en que incurren  el  Juzgado  Tercero  Penal  del  Circuito Especializado y el Tribunal Superior,  ambos  de  Neiva,  pues,  convierten  en  colisión de competencia un asunto que  desde   el   comienzo,   formal   y   materialmente   corresponde   a  sucesivos  impedimentos.   

Y si bien, cabe anotar, ambos institutos son  similares,  obedecen  sin  embargo a una estructura diferente en su naturaleza y  además,  debe  recabarse,  aparejan  un  procedimiento  claramente  separado  y  diferenciado  en  la ley adjetiva, así en términos generales pueda decirse que  reflejan análogo trámite.   

En   efecto,   la   llamada  colisión  de  competencias  tiene  como  soporte  fundamental que uno o varios jueces se digan  ajenos  a  ejercer jurisdicción penal en el caso concreto, o, por el contrario,  reclamen  de  otro  haber usurpado esa condición especial que otorga la ley, en  ambos  casos por razones territoriales, funcionales o atendido el fuero de quien  es objeto de persecución penal.   

En  estricto sentido, entonces, la colisión  de  competencias refiere a factores objetivos que dicen relación directa con el  cargo  o  despacho judicial y no con la persona que lo ocupa o funge titular del  mismo.   

Y la colisión negativa se traba, conforme lo  establecido  en  la  Ley 600 de 2000, cuando quien posee el asunto se manifiesta  incompetente  y  lo  envía  al funcionario que estima provisto de jurisdicción  para  ese  caso concreto, pero éste no acepta sus argumentos. O, respecto de la  positiva,  en  caso  de  que a quien adelanta el trámite se le pida abjurar del  conocimiento,         pero        éste        se        asume        plenamente  competente.       

Expresamente el Capítulo VII  de la Ley  600  de  200,  regula, en los artículos 93 a 98, ambos inclusive, el trámite a  seguir  en  los  casos de colisión de competencias, partiendo por significar en  la primera norma citada:   

“Concepto.   Hay   colisión    de  competencias  cuando  dos  o  más funcionarios judiciales consideren que a cada  uno  de  ellos  corresponde  adelantar  la  actuación,  o  cuando  se  niegan a  conocerla   por   estimar  que  no  es  de  competencia  de  ninguno  de  ellos.   

También  procede  cuando  tratándose  de  delitos   conexos,   se   adelanten  varias  actuaciones  procesales  de  manera  simultánea.”   

A su vez, el artículo 95 ibídem, establece  el trámite a seguir, de la siguiente manera:   

“La  colisión  puede  ser  provocada  de  oficio  o a solicitud de los sujetos procesales, cuando existan razones serias y  así lo indique el acervo probatorio.   

El  funcionario judicial que la proponga se  dirigirá  al  otro  exponiendo los motivos que tiene para conocer o no del caso  concreto.  Si éste no lo aceptare, contestará dando la razón de su renuencia,  y  en  tal caso dará cuenta al funcionario judicial competente, para que dentro  de  los  tres  (3)  días  siguientes  decida  de plano la colisión”.   

De   manera  diferente,  el  tema  de  los  impedimentos  y las recusaciones se consagra en el Capítulo VIII, de la Ley 600  de  2000, y remite no a la disputa en torno de la posibilidad de que determinado  despacho  asuma  jurisdicción  en  el  caso  concreto,  acorde con los factores  funcional,  territorial,  subjetivo (referido a la persona del investigado, cabe  aclarar)  y  de  conexidad,  sino  a  circunstancias  específicas  que permitan  advertir   en   entredicho   la   independencia   o   imparcialidad   de   quien  juzga.   

En  otros  términos,  cuando  se  habla  de  impedimentos   o   recusaciones,  no  se  pone  en  tela  de  juicio  el  factor  competencia,  pues,  de  entrada  debe asumirse que efectivamente el despacho la  tiene,  sino  especiales  condiciones  del  titular  de la oficina judicial, que  obligan separarlo del conocimiento del asunto.    

Así, el artículo 99 de la Ley 906 de 2004,  consagra  en  11  numerales las causales de impedimento o recusación, referidas  todas a particulares condiciones del funcionario judicial.   

A  su  vez,  de  manera  clara,  expresa  e  inequívoca,  el artículo 101 siguiente, regula el trámite a seguir en caso de  impedimento, de la siguiente forma:   

“En  la  misma  providencia  en  que  el  funcionario  judicial manifieste el impedimento pasará la actuación a quien le  sigue  en  turno o a otro del lugar más cercano, si en el sitio no hubiere más  de    uno   de   la   categoría   del  impedido  o  todos  estuvieren  impedidos.   

En  caso de presentarse discusión sobre el  funcionario  a  quien  corresponda  continuar  el  trámite  de  la  actuación,  decidirá  de plano el superior funcional de quien se declaró impedido. Para el  efecto,  el  funcionario que tenga el expediente enviará el cuaderno original a  la autoridad que deba resolver lo pertinente.”   

Obsérvese que si bien, ambos procedimientos,  los  propios  de  la  colisión  y  el  impedimento,  aparecen  similares  en su  trámite, se detallan separadamente.   

En  punto  de  las  disonancias  entre  los  trámites  analizados,  para lo que importa a ésta argumentación, es necesario  observar  cómo en tratándose de la colisión de competencias, el artículo 95,  inciso  segundo,  señala  que una vez aceptada la colisión, el asunto debe ser  resuelto     por    “el    funcionario    judicial  competente”,   sin   especificar  cuál  es  éste,  obligando  entonces a verificar las normas generales de competencia para definir  quién es ese funcionario.   

De  manera  distinta,  en  lo tocante con el  impedimento  el  artículo  101  de la Ley 600 de 2000, establece que en caso de  discusión  acerca  del  motivo  aducido  por  el  funcionario  que  se  declara  impedido,  esto  es, cuando el siguiente en turno dice no aceptarlo “decidirá  de  plano  el  superior funcional de quien se declaró  impedido”.   

Acorde con ello, si no se discute, porque las  fojas  del  proceso  lo  hacen  evidente,  que  en el caso concreto el debate no  remite  al  tópico  de competencia, sino a las razones que impelen a los Jueces  Primero  y  Segundo  Penales  del  Circuito  Especializados  de Neiva, como así  claramente  lo expusieron ellos en las respectivas providencias, a apartarse del  conocimiento  del  asunto  a  fin  de  preservar los factores de independencia e  imparcialidad,   no se entiende por qué, sin nada que así lo justifique o  siquiera  posibilidad  de  equívoco  o confusión, de buenas a primeras el Juez  Tercero  Penal del circuito de Neiva y la Sala Penal del Tribunal de esa ciudad,  mutan  la  naturaleza  y objeto del trámite, tornando colisión de competencias  lo   que   objetiva,   fáctica   y   jurídicamente   es   una   discusión  de  impedimento.   

Y  si  ello  es  así,  no es posible que se  envíe  lo  actuado  a  ésta  Corporación  para que decida, simplemente porque  expresamente  el  inciso  segundo  del  artículo  101  arriba  citado, atribuye  competencia    para    decidir    el    tema,   se   repite,   al   “superior funcional de quien se declaró impedido”.   

Sobra  recordar,  si  quienes  se declararon  impedidos   fueron   los   Jueces   Primero   y  Segundo  Penales  del  Circuito  Especializados  de  Neiva,  a  quien  corresponde  resolver  la  cuestión es al  Tribunal   Superior   de   Neiva,   en   tanto,  superior  funcional  común  de  aquellos.   

Mal  puede  esa  Corporación, como lo hizo,  recurrir  a  lo  dispuesto en el artículo 18 Transitorio de la Ley 600 de 2000,  por  la potísima razón que esa norma, acorde con la remisión del artículo 95  ibídem,  opera  exclusivamente  para  los  casos  de  colisión  o conflicto de  competencias   en   los   cuales   se   involucran   Jueces   Especializados   y  Ordinarios.    

Por  lo  demás,  dejando  de  lado que los  hechos  claramente  informan  de un trámite diferente, pasaron por alto el Juez  Tercero  en  cita  y el Tribunal, lo dispuesto por el artículo 94 de la Ley 600  de 2000, de esta manera redactado:   

“Improcedencia.  No  puede  haber  colisión  de  competencias  entre  un superior y un inferior,  ni  entre funcionarios judiciales de igual categoría  que   tengan   la   misma   competencia,  salvo  las  excepciones  de  ley”.   (las subrayas no  pertenecen al original).   

En  suma,  ante  la  improcedencia  de  lo  dispuesto  por  el  Tribunal  de  Neiva,  la  Corte  se inhibirá de resolver la  cuestión  y en su lugar ordenará que el asunto regrese a esa Corporación para  que  resuelva  el  impedimento  manifestado  por  los  Jueces  Primero y Segundo  Penales  del  Circuito  de  Neiva,  rechazado  por  el Juez Tercero de esa misma  especialidad y lugar.   

Por   lo   expuesto,   la   CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA,  SALA  DE CASACIÓN PENAL,   

R E S U E L V E  

ABSTENERSE   de   decidir   de  fondo  el  impedimento  manifestado  por  los Jueces Primero y Segundo Penales del Circuito  Especializados  de  Neiva.  En  consecuencia, envíese el expediente al Tribunal  Superior de esa ciudad, Sala Penal, para lo de su cargo.   

Cúmplase   y   envíese   al   Tribunal  señalado.   

SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ                                ALFREDO      GÓMEZ  QUINTERO   

MARÍA   DEL   ROSARIO   GONZÁLEZ   DE  L.                            AUGUSTO J.  IBAÑEZ GUZMÁN   

JORGE  LUIS  QUINTERO  MILANÉS                                YESID      RAMÍREZ  BASTIDAS   

JULIO  ENRIQUE  SOCHA SALAMANCA                          JAVIER   DE   JESÚS  ZAPATA  ORTIZ   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria    

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