30954(19-02-09)

2009

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 30954  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente  

JORGE  LUIS  QUINTERO  MILANÉS   

Aprobado   acta   Nº  041   

Bogotá, D. C., diecinueve (19) de febrero de  dos mil nueve (2009).   

VISTOS  

La  Corte  resuelve  la petición de pruebas  deprecadas   por   la   apoderada  del  solicitado  en  extradición,  ciudadano  Gildardo      Rodríguez      Herrera.   

P E T I C I Ó N  

La  defensora  pide  las siguientes pruebas:   

La     validez     formal     de    la  documentación   

a)  Que  se  oficie  a la Policía Nacional,  Seccional  Valle,  o  a  la  autoridad  judicial  correspondiente con el fin que  remitan  los  informes  de  las  operaciones  realizadas contra la organización  Pedro Pineda.   

Argumenta  que con este medio de convicción  pretende  establecer  quiénes eran los encargados de supervisar los cargamentos  de  cocaína  de  Colombia  a  México  a  partir  del  año  2000,  pues  en la  declaración   del  agente  especial  que  sirve  de  fundamento  al  pedido  de  extradición  no  se  especificaron  las fechas, los lugares y las cantidades de  estupefacientes.   

b) Que se oficie a la Fiscalía General de la  Nación    a    fin    que    remitan     “la  información”  del  proceso  que se adelantó contra  Danilo  González  por  el  delito de homicidio, oficial retirado de la Policía  Nacional,  en  tanto  en  la  citada  declaración  se  desprende que los hechos  ocurrieron en territorio colombiano.   

c)  Que la dependencia correspondiente de la  Policía  Nacional  del  Valle  remita  informe  de  las labores de inteligencia  desplegadas  para  verificar la existencia de un laboratorio para la producción  de  cocaína en el “Cañón de Garrapatas en el Valle  del  Cauca  y,  en caso afirmativo, indicar quién era el propietario u operador  del  mismo.  Esto  con  el  fin  de verificar la información suministrada en la  acusación”.   

d) Que se oficie a la Fiscalía General de la  Nación  para  que certifique, teniendo como soporte el radicado 75476, cuál es  la  verdadera “vinculación  de mi prohijado con  el tema del narcotráfico en Colombia”.   

e)   Por  último,  que  la  Fiscalía  23  Especializada  de  “DDHH”  certifique  si   al  solicitado  en extradición le cabe responsabilidad en  relación  con  las  investigaciones  adelantadas  en  Colombia por el delito de  homicidio.  Con este elemento de juicio demostrará que la jurisdicción para el  juzgamiento  radica  en  Colombia  y,  así  mismo, evitará la trasgresión del  postulado non bis in idem.   

La  equivalencia de la acusación extranjera  con la de Colombia   

De acuerdo con lo preceptuado por el Código  de  Procedimiento  Penal  en  los  documentos allegados por la vía diplomática  deben  constar  los  hechos  que  determinaron  la solicitud de extradición, el  lugar  y  la  fecha  en  que  fueron  ejecutados,  razón por la cual se permite  deprecar los siguientes elementos de juicio:   

a) Que se oficie a la Corte de Distrito de la  “Florida  de  Estados Unidos de América”   con  el  fin  que  se  especifique  frente  al  delito de  conspiración  la  fecha  en que ocurrieron los hechos, pues en la acusación se  dice  que sucedieron entre 1985 y 2008, probanza necesaria para determinar dicho  lapso,  en  tanto  que  la  extradición sólo procede por situaciones fácticas  desplegadas a partir del 17 de diciembre de 1997.   

b)  De  igual  manera,  pide  que el mentado  Tribunal  extranjero  aclare  los  hechos  que dieron lugar a la imputación 2°  “de      la      sexta     acusación     formal  sustitutiva”,  pues  en  la pieza acusatoria se hace  referencia  al  delito  de  conspiración  para distribuir cinco o más kilos de  cocaína entre 1985 y el 11 de junio de 2008.   

c)  Por  último,  solicita  que  el  mismo  Tribunal   extranjero   aclare   los  hechos  respecto  de  las  fechas  de  las  “transacciones,  inmuebles o hechos específicos que  dan  lugar  a  la  comisión  de  un  posible delito de conspiración para lavar  activos  productos de la venta y distribución de cocaína entre 1985 a la fecha  de la acusación (11 de julio de 2008)”.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

1. Teniendo en cuenta que  el  concepto  de  la  Sala  acerca  de  la viabilidad o no de la extradición se  fundamenta  en  la  demostración  plena  de  la identidad del solicitado, en la  validez  formal  de  la  documentación  presentada, en el principio de la doble  incriminación,  en la equivalencia de la providencia proferida en el extranjero  y,  cuando  fuere  el caso, en el cumplimiento de los tratados públicos, según  así  lo  dispone el artículo 502 del Código de Procedimiento Penal, necesario  es  entonces  que  las  pruebas  solicitadas  deban tener estricta relación con  dichos aspectos y que así lo sustente el peticionario.   

De  manera  que  en  lo  concerniente  a  la  aducción  y práctica de pruebas en el trámite de extradición se rige por las  reglas  generales  que establecen la admisibilidad por razón de su conducencia,  como  se  ha  venido  resolviendo  por  la  Corte,  lo  que significa que serán  inadmitidos  los medios de convicción que no conduzcan a evidenciar o a enervar  los  fundamentos  del  concepto  o  los  que  versen  sobre  hechos notoriamente  impertinentes y los manifiestamente superfluos.   

Consecuente con lo anterior, la Sala negará  las  pruebas  solicitadas  por  la  defensora  del ciudadano Gildardo Rodríguez  Herrera por las siguientes razones:   

La   Corte1,   de   modo   reiterado,  ha  sostenido    que    el    ordenamiento    jurídico  colombiano no concibe el trámite de extradición como  proceso  judicial en sentido estricto, con intervención de partes, conocimiento  de  causa,  ejercicio  activo  del derecho de contradicción aportando pruebas y  controvirtiendo  las  allegadas contra el requerido, o agotamiento de recursos e  instancias   ordinarias   previstas   en   el  ordenamiento  para  los  procesos  judiciales,  ni  establece  que culmine en un fallo con definición del asunto a  manera de cosa juzgada.   

Debido  precisamente  a  que  en Colombia el  trámite  de  extradición  no  corresponde  a  la  noción  estricta de proceso  judicial  en  el  que  se  juzgue  la  conducta  de aquél a quien se reclama en  extradición,  en  su  curso  no  tienen  cabida cuestionamientos relativos a la  validez  o  mérito de la prueba recaudada por las autoridades extranjeras sobre  la   ocurrencia   del   hecho,   el  lugar  de  su  realización,  la  forma  de  participación  o el grado de responsabilidad del encausado; la normatividad que  prohíbe   y   sanciona   el   hecho   delictivo,   la  calificación  jurídica  correspondiente;  la competencia del órgano judicial; la validez del proceso en  el  cual  se le acusa; la pena que le correspondería purgar para el caso de ser  declarado  penalmente responsable; o la vigencia de la acción penal, pues tales  aspectos  corresponden  a  la  órbita exclusiva y excluyente de las autoridades  del  país  que eleva la solicitud y su postulación o controversia debe hacerse  al  interior  del  respectivo  proceso utilizando al efecto los instrumentos que  prevé la legislación del Estado que formula el pedido.   

2.  En lo atinente a las pruebas pedidas por  la  defensa  en  el acápite de la validez formal de la documentación, la Corte  advierte  que  al  trámite  judicial de la extradición no es viable incorporar  informes  de  inteligencia  de  la  Policía  Nacional  tendientes  a  verificar  quiénes  son  los  responsables  del  envío  de  cocaína  y  la ubicación de  laboratorios  para el procesamiento de dicho estupefaciente, pues todos aquellos  aspectos   destinados   a  demostrar  la  irresponsabilidad  del  solicitado  en  extradición  frente  a  los  cargos  atribuidos por los tribunales extranjeros,  compete  discutirlos en esa instancia judicial, en tanto que es la autoridad que  ostenta jurisdicción y competencia para resolverlos.   

De  la  misma  manera, en lo que atañe a la  petición  de la defensa consistente  en  que se oficie a la Fiscalía  General  de  la  Nación  con  el fin que certifique si adelantó proceso por el  homicidio  de  Danilo González, situación que llevaría a concluir en el punto  de  la  territorialidad,  tampoco  se ordenará, pues resulta superflua frente a  los  precisos presupuestos en los que se debe fundar el concepto. Así mismo, de  los  datos  que  obran  en  el  diligenciamiento  se observa que las autoridades  extranjeras  requieren  a  Rodríguez  Herrera por delitos distintos al que hace  mención  la  memorialista,  y  cuyo  punto,  por ser jurídico, será objeto de  estudio por la Corte al momento de rendir el concepto.   

Respecto  a  las  pruebas solicitadas por la  defensa   en  los  numerales  d)  y  e)  de  dicho  acápite, en los que se  pretende   obtener   una   certificación  de  la  Fiscalía  en  torno  a   “la  naturaleza  de  la vinculación de mi prohijado  con  el  tema  del  narcotráfico  en  Colombia” y su  presunta   responsabilidad   en   conductas   punibles   de  homicidio  resultan  inconducentes,  en  tanto  que son aspectos que deben ser discutidos al interior  del  proceso  penal,  en  procura  de  desvirtuar  los cargos que se atribuyen a  Rodríguez Herrera en los tribunales extranjeros.   

Por  último,  como se anunció, también se  negarán  los  elementos  de  juicio  solicitados en el capítulo que la defensa  técnica   denominó   “la  validez  del  documento  equivalente  a  la resolución de acusación”, habida  cuenta  que los instrumentos allegados a través de la vía diplomática arrojan  los  datos  necesarios  para verificar el lugar y la fecha de los hechos por los  cuales se convocó a juicio en el extranjero a Rodríguez Herrera.   

De   todos   modos,  si  la  petición  de  extradición  formulada  por  el  Gobierno  de  los  Estados  Unidos de América  también  recae  sobre  hechos  anteriores a la expedición del Acto Legislativo  número  1°  de  1997,  por  medio  del cual se modificó el artículo 35 de la  Constitución  Política,   y  en  el evento en que la Sala advierta que se  cumplen  con  todos  los  presupuestos para emitir concepto favorable, hará los  respectivos condicionamientos a que haya lugar.   

3.  Como  quiera  que la Corte no observa la  necesidad  de  ordenar  pruebas  de  oficio, dispondrá que se de traslado a los  intervinientes,  para que presenten alegatos, de conformidad con el inciso final  del artículo 500 de la Ley 906 de 2004.   

En  mérito  de lo expuesto, la CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL,   

R   E   S  U  E  L  V  E   

1.          NEGAR    la    práctica   de   las   pruebas   pedidas  por  la  defensora   del   solicitado   en   extradición,   ciudadano   GILDARDO  RODRÍGUEZ HERRERA.   

2.     Ejecutoriada   la   presente  providencia,  córrase traslado por el término de 5 días, para que las partes,  si lo estiman a bien, presenten las alegaciones respectivas.   

3.  Contra esta decisión procede el recurso  de reposición.   

Cópiese,   notifíquese   y   cúmplase.   

JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ                          SIGIFREDO   ESPINOSA  PÉREZ   

ALFREDO   GÓMEZ   QUINTERO                        MARÍA DEL ROSARIO GONZÁLEZ DE  LEMOS   

AUGUSTO  J.  IBAÑEZ  GUZMÁN                                          JORGE   LUIS   QUINTERO   MILANÉS           

YESID   RAMÍREZ   BASTIDAS                                          JAVIER  ZAPATA ORTIZ   

                                                                                                                                   

TERESA RUÍZ NUÑEZ  

Secretaria  

    

1 Cfr.  por  todos, autos de 11 de junio de 2002, radicación 19288 y de 25 de agosto de  2004, radicación 22442.     

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