30920(15-07-09)

2009

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso     No  30920   

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

SISTEMA ACUSATORIO  

Magistrado Ponente:  

JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA  

Aprobado Acta Nº217  

Bogotá  D.  C., quince (15) de julio de dos  mil nueve (2009).   

VISTOS  

Decide   la   Sala   acerca  del  concepto  “FAVORABLE”  emitido por  el  Delegado de la Procuraduría General de la Nación respecto del mecanismo de  insistencia  impulsado  contra el auto mediante el cual esta Sala no admitió la  demanda  de  casación  presentada  por  el  defensor del procesado IVÁN ALFONSO GORDILLO.   

ANTECEDENTES  

1. El 19 de agosto  de  2008  el  Tribunal  Superior  de  Distrito  Judicial  Santa Rosa de Viterbo,  confirmó,  excepto  en  cuanto  al  monto  de  la pena de prisión —la  cual  fijó en setenta y dos (72)  meses—,   la  sentencia  condenatoria  emitida en el Juzgado Promiscuo del Circuito de esa ciudad, contra  IVÁN ALFONSO GORDILLO por el  delito de falso testimonio.   

2. El defensor del  precitado,  dentro del término de ley, presentó escrito sustentando el recurso  extraordinario  de  casación  formulado  contra  el fallo de segunda instancia,  demanda  que el 6 de mayo del año en curso no fue admitida por la Sala Penal de  la  Corte,  de  conformidad con lo dispuesto en el artículo 184, inciso 2°, de  la  Ley  906  de  2004,  debido  a que el actor sin observar las exigencias para  evidenciar  los  errores  de  hecho o de derecho postulados en los tres primeros  cargos,  o  la  equivocada  interpretación  del artículo 11 del Código Penal,  alegada de manera subsidiaria,   

“como  si  se  tratara  de  una  instancia  adicional,  que  no  lo es la sede de casación, se  dedicó  a  exponer  su  criterio en cuanto a la forma de valorar algunas de las  pruebas  que  sustentan  la condena, y a fijar su personal concreción fáctica,  con  el  inaceptable  propósito de hacerlos prevalecer frente a lo declarado en  los  fallos  de  primero  y  segundo  grado,  integrados  como  unidad jurídica  inescindible,  sin  demostrar  o  ilustrar  con  el rigor lógico argumental que  exige  este  recurso  extraordinario  la configuración de un vicio que deje sin  efecto  la  doble  presunción de acierto y legalidad con la que llega ungida la  sentencia  de  segunda  instancia  y  que únicamente puede ser resquebrajada en  virtud  de la acreditación de yerros manifiestos y graves, con trascendencia en  la parte dispositiva.”   

Además,  como  la  Sala no observó que con  ocasión  del  trámite  procesal  o  del  fallo impugnado se hubiese presentado  violación  de  derechos  fundamentales  del  acusado,  precisó que tampoco era  necesario   el  ejercicio  de  su  facultad  legal  oficiosa  para  asegurar  la  protección de garantías constitucionales.   

3.  El  14 de mayo  siguiente  el  procesado  y su defensor radicaron en la Procuraduría General de  la    Nación    sendos    escritos   instando   tramitar   el   “Recurso   de   Insistencia”,  petición  respecto  de  la  cual,  el  30 de junio, el Procurador Primero Delegado para la  Casación   Penal   rindió   “concepto”   en   el  que,  pese  a  “compartir  integralmente”  las consideraciones de la Corte para  no  admitir  la  demanda, solicita “…la prosperidad  del  mecanismo  de  insistencia  …  no  por  las razones enarboladas por Iván  Alfonso  Gordillo…”,  sino para que la Sala revise  los  efectos  de  una  “…inminente  afectación al  PROCESO  DEBIDO…”  por  el  hecho de que el fiscal  presentó  el  escrito  de  acusación  mucho  después  de  los  treinta  días  previstos  en  el  artículo  175  de  la Ley 906 de 2004, y por lo mismo había  perdido  competencia  para  actuar  de  conformidad  con  el  inciso primero del  artículo  294 ibídem, siendo su única posibilidad la de solicitar preclusión  de acuerdo con el artículo 332, numeral 7, de dicho estatuto.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

1. Con la entrada en  vigencia  de  la  Ley  906  de  2004,  Código de Procedimiento Penal con el que  progresivamente  se  implementó el sistema acusatorio, también se introdujo el  llamado    “recurso   de   insistencia”     (artículo     184,     inciso  segundo), que en verdad no reviste la naturaleza de un  auténtico   medio  de  impugnación  ordinario  o  extraordinario  —tanto  es  así  que  no se encuentra  regulado  en  la  parte  pertinente  del  citado ordenamiento adjetivo (Libro I,  Título   VI,  Capítulos  VIII,  IX  y  X  artículos  176  a  198)—,  sino  que constituye un instrumento  orientado  a  provocar  la reconsideración de los motivos expuestos por la Sala  Penal  en  el auto mediante el cual resuelve no admitir la demanda de casación,  a  semejanza  del trámite previsto en el artículo 33 del Decreto 2591 de 1991,  reglamentario  de  la  acción de tutela, conforme así lo dilucidó la Corte en  auto   del   12   de   diciembre   de   2005,   dentro  de  la  radicación  Nº  24322.   

El  ejercicio  de  dicho  mecanismo,  como  igualmente  lo  precisó  la Sala en la decisión citada, compete exclusivamente  al  demandante,  quien “…en razón del interés que  le  asiste en que el proceso sea examinado por la Corte y que hizo manifiesto al  presentar  la  demanda de casación…”, se encuentra  facultado  para  elevar  petición al Delegado de la Procuraduría que actúa en  sede  de  casación,  o  al  magistrado disidente de la decisión mayoritaria de  inadmisión  o  aquél  que  no  hubiese participado en los respectivos debates,  para  que  tales  funcionarios  examinen si por la corrección y seriedad de los  argumentos  expuestos, deben solicitar a la Sala reconsiderar la decisión de no  seleccionar  el  escrito  casacional  o,  por el contrario, informar al actor la  improsperidad de su requerimiento.   

2.  En el presente  asunto,  según  lo  enseña  la  actuación, la insistencia se suscitó por los  memoriales  que  con  esa finalidad radicaron el procesado y su defensor ante la  Procuraduría General de la Nación.   

En  el  concepto  rendido  por el Procurador  Primero  Delegado  para  la  Casación  Penal  respecto de aquellas solicitudes,  llama  la  atención  que el funcionario solicita “el  mantenimiento    de    la    decisión   que   se   quiere   remover”,  al  coincidir  con  la  Sala  en  que la demanda no reúne los  requisitos  mínimos  para  su admisión y porque, además, el mecanismo, según  él,  fue  ejercido por el procesado sin ostentar legitimidad para ello, empero,  no  obstante  lo  anterior,  concluye que la demanda debe admitirse para reparar  los  efectos  de  una eventual lesión al debido proceso que el Delegado avizora  por  desconocimiento  de  los  términos para la presentación del escrito de la  acusación,  apreciaciones  que  obligan  a  la  Corte  a  hacer  las siguientes  precisiones.   

3.   Resulta  indiscutible  que  el  agente  del  Ministerio  Público  en  sede de Casación,  soslayó  la  solicitud  de  insistencia signada por el abogado que fungió como  demandante   en   representación   del   procesado1;  sin embargo, esa omisión no  implicó  desconocimiento  del  interés de la parte actora, porque lo cierto es  que  con  ocasión  del  trámite  proveído a ambas solicitudes, el funcionario  tuvo  materialmente  a  su disposición la demanda, el auto por el cual ésta no  fue  seleccionada  y  la respectiva actuación, y con base en el estudio de esos  elementos,   trayendo  a  colación  la  doctrina  de  la  Sala  acerca  de  las  condiciones de admisibilidad del escrito casacional, concluyó que:   

“…la demanda ha  resultado  completamente  inepta  porque  en  su  contenido  no  se  aprecia, ni  siquiera  en mínimos, la acreditación del agravio a los derechos fundamentales  que  se  pretenden poner a salvo por esa extraordinaria vía, ni la necesidad de  la  generación  de  una  línea  jurisprudencial  para  alcanzar  alguna de las  finalidades  propias  del recurso de casación, tal y conforme reiteradamente lo  ha hecho ver la Corte”.   

En  otras  palabras,  es  palmario  que  el  análisis  consignado  en  el  “concepto”  del  Delegado  respondió  la  concreta  pretensión del actor,  circunscrita,  dicho  sea  de  paso,  a  la  insustancial  afirmación de que la  demanda  sí  cumplía  las  condiciones  para  su admisibilidad, aspecto que el  Delegado  expresamente  desestimó  al  puntualizar  que  el  escrito  no  sólo  carecía  de las exigencias mínimas en orden a la acreditación de los dislates  invocados,  sino  que  las razones en ella ofrecidas tampoco permitían advertir  un  potencial  agravio  de  los  derechos reivindicados por el demandante, ni la  necesidad    de   desarrollar   la   jurisprudencia   en   relación   con   los  mismos.   

4.  Ahora  bien,  obligado  es  destacar  que la anterior fue la motivación fundamental o central  que  tuvo  el  Delegado  “para  invocarle a la Corte  Suprema  el  mantenimiento  de  la  decisión  que se quiere remover”,  ya  que  la otra razón aducida, consistente en la ausencia de  legitimidad  del  procesado  para  impulsar  el mecanismo de insistencia, apenas  constituye  un obiter dictum,  acerca  del  cual  oportuno se ofrece reconocer su acierto, así el mismo no sea  la   ratio  decidendi  del  acuerdo  expresado  por el Ministerio Público con la decisión de la Sala de no  admitir la demanda.   

En efecto, según lo prevé el artículo 182  de  la  Ley  906  de  2004,  están “legitimados para  recurrir  en  casación  los intervinientes que tengan interés, quienes podrán  hacerlo    directamente    si    fueren    abogados   en   ejercicio”,  requisito  que  obedece  a  la  naturaleza  de  ese  medio  de  impugnación   extraordinario,   caracterizado  por  ser  un  juicio  lógico  y  jurídico  respecto  de  la  legalidad  y acierto del fallo de segundo grado, en  orden  a  alcanzar  la  efectividad  del derecho material, la reparación de los  agravios  inferidos  a  las  garantías  de  las  partes  o intervinientes, y la  unificación  de  la  jurisprudencia,  características  y  finalidades  que  el  legislador  ha  entendido  sólo  pueden  ser abastecidas con adecuada solvencia  jurídica   por   un  profesional  del  derecho  habilitado  para  practicar  la  profesión.   

Siendo ello así, es decir, si esa versación  es   indispensable   para   recurrir  en  casación,  no  cabe  duda  que  igual  calificación  debe  predicarse  respecto  de  quien  promueve  el  mecanismo de  insistencia,  ya  que a través de tal instrumento lo pretendido es persuadir al  Delegado  de  la  Procuraduría,  al  magistrado  disidente  de  la decisión de  indamisión  o  a  aquél  que  no  participó  en  el debate de la misma, de un  probable  error  o  desacierto  de  la  Sala  al no seleccionar la demanda, bien  porque  en  todos  o  en  alguno de los cargos postulados están satisfechas las  exigencias       mínimas      para      su      admisibilidad      —estudio que no puede estar reducido a  una  simple  reiteración  de  lo  alegado  en el escrito casacional—, o ya porque atendiendo los fines del  recurso,  índole de la controversia planteada y posición del impugnante dentro  del  proceso,  no  obstante  los desaciertos lógico argumentales del libelo, es  perentorio  superar los defectos para decidir de fondo y aplicar la justicia que  el asunto reclama.   

5.  Finalmente, en  cuanto   al   “concepto”  “FAVORABLE     a    la    insistencia”,  no  por  las  razones  expuestas por la parte interesada, sino  para  conjurar  un  atentado  al debido proceso que el funcionario vislumbra por  desconocimiento   de   los   términos   procesales,   es  forzoso  precisar  la  improcedencia de tan exótica pretensión.   

En  primer  lugar,  la  Sala  reitera que la  solicitud    encaminada    a    promover    el    trámite    de    insistencia  compete al demandante por el  interés  que  le  asiste  en  que  la Corte examine el proceso, el cual puso de  manifestado  al  presentar  la demanda de casación, es decir que sólo la parte  afectada  con  la  decisión  de  no seleccionar la demanda está facultada para  promover   el   indicado  mecanismo,  y  no  los  otros  intervinientes  que  no  recurrieron en casación.   

De lo anterior se sigue, en segundo término,  que  los  funcionarios  llamados  a  pronunciarse  acerca  de  la  solicitud  de  insistencia,  están  limitados o condicionados por las razones expuestas por la  parte  interesada y, en consecuencia, no pueden aducir fundamentos diferentes en  procura  de  justificar la reconsideración de las motivaciones expuestas por la  Sala para no seleccionar la demanda.   

En   tercer   lugar,   la   insistencia  no  es un instrumento al que  pueda  acudir  el  Ministerio  Público  libremente  sin  ostentar  a  la vez la  condición  de  actor  en  la  demanda de casación a la postre no seleccionada,  porque  “el  ejercicio  de las facultades que la ley  otorga  a  este  especial  interviniente  en  el  proceso  penal  a  fin  de que  supervigile  el  respeto  del  debido  proceso  y  de  los derechos y garantías  fundamentales,   tiene  cabal  realización  a  su  interior  por  vía  de  los  instrumentos   ordinarios  y  extraordinarios  de  defensa  previstos  para  los  restantes      intervinientes      —Fiscalía,     imputado,     defensor     y     víctima—  a  cuyo acceso lo autoriza la ley en  las  mismas  condiciones  y  oportunidades  otorgadas  a  ellos,  sin  que pueda  admitirse  que  a  diferencia de los demás cuenta con un mecanismo adicional de  impugnación,  en  desmedro  del equilibrio que el proceso ha de ofrecer a todos  ellos”   2.   

Finalmente, en cuarto lugar, no solo por las  razones  atrás  consignadas  resulta  improcedente  la solicitud del Procurador  Primero  Delegado,  sino porque aún de aceptar, en gracia de discusión, que su  propósito  fue  el  de  provocar el ejercicio de la facultad oficiosa concedida  por  la Ley a la Sala Penal para reparar agravios a las garantías de las partes  o  intervinientes, lo cierto es que ninguna violación de derechos fundamentales  se  observa,  como lo indicó la Corte en pasada oportunidad, ya que la estricta  y  fiel  revisión  del  trámite  procesal  permite  descubrir  la  ausencia de  fundamento fáctico de la pretensión del aludido funcionario.   

Obsérvese  que  la  audiencia preliminar de  imputación  se  llevó  a  cabo el 1 de noviembre de 2006, empero, no es cierto  que  el  fiscal hubiese dejado fenecer el término señalado en el artículo 175  de  la  Ley  906  de  2004,  pues el 22 del citado meses el instructor presentó  solicitud  de  preclusión,  la cual fue resuelta de manera negativa por el Juez  Primero  Penal  del  Circuito  de  Sogamoso  con  funciones  de conocimiento, en  sesiones  de  audiencia  celebradas  el  7  y  8  de febrero de 20073.   

Con posterioridad, el 14 del mes últimamente  citado,   el   fiscal   formuló  acusación,  cuyo  conocimiento  correspondió  nuevamente  al  Juez  Primero Penal del Circuito de Sogamoso, funcionario que en  razón  de  haber  decidido  adversamente  la preclusión, se declaró impedido,  motivo  por  el  que  las  diligencias fueron enviadas al Juez Segundo Penal del  Circuito  de esa ciudad, cuyo titular, al serle asignado por el Consejo Superior  de  la  Judicatura  el trámite exclusivo de asuntos adelantados con sujeción a  la  Ley  600  de  2000, devolvió las diligencias al juez primero, declarándose  éste  nuevamente  impedido, y finalmente el asunto fue asignado por el Tribunal  Superior  de  Santa  Rosa  de  Viterbo,  al  Juez  Promiscuo del Circuito de ese  municipio,   despacho   en   el   que   se   concluyó   el   juicio4.   

La  anterior recapitulación permite afirmar  la  cabal  observancia,  por parte de la Fiscalía General de la Nación, de los  términos  previsto  en  el artículo 175 de la Ley 906 de 2004, y, por contera,  la  manifiesta ausencia de respaldo fáctico de la solicitud del Delegado acerca  un posible desconocimiento del debido proceso.   

En  mérito  de lo expuesto, la CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE  

NO  ACCEDER  a  la  solicitud  de  admitir  la  demanda  de casación interpuesta por el defensor de  IVÁN   ALFONSO   GORDILLO,  elevada  por el agente del Ministerio Público, de acuerdo con las razones aquí  puntualizadas.   

Contra   esta   decisión   no   procede  recurso.   

Notifíquese   y   cúmplase.   

JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ                                              SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ   

Cita medica  

ALFREDO   GÓMEZ   QUINTERO                        MARÍA DEL ROSARIO GONZÁLEZ DE  L.   

AUGUSTO  J.  IBÁÑEZ  GUZMÁN                            JORGE  LUÍS  QUINTERO  MILANES   

Comisión de servicio  

YESID   RAMÍREZ   BASTIDAS                                                    JAVIER  ZAPATA ORTIZ   

Excusa justificada  

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria  

    

1  Cuaderno de la Corte, folios 82-84 y 93-95.   

2 Así  quedo  precisado  por la Sala en el auto de 12 de diciembre de 2005, radicación  24322.   

3 Cfr.  Carpeta  que  recoge  las constancias de la actuación, folios 1-7, 12, 13, 18 y  19.   

4  Ídem, folios 21-25, 28, 81, 82, 90-92 y 103.     

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