30913(26-03-09)

2009

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 30913  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente:  

JORGE LUIS QUINTERO MILANÉS  

Aprobado    acta    N°    090   

Bogotá     D.    C.,    veintiséis (26) de marzo de dos mil nueve (2009).   

V   I   S   T   O  S   

La Corte decide respecto del cumplimiento de  los  presupuestos  de  logicidad  y  debida  argumentación  de  la  demanda  de  casación  presentada  por  el  defensor  de  DONOBAN  HERNÁN MEZA FORERO.   

A  N  T E C E D E N T E  S   

1.  Los hechos fueron sintetizados por  el juzgador de segunda instancia de la siguiente manera:   

“Los hechos que  dieron  origen a la acción penal se iniciaron aproximadamente a las siete de la  noche  del  26  de  noviembre de 2001, según denuncia presentada por la señora  GUILLERMINA  DEL  CARMEN MORANTES NÚÑEZ, cuando al establecimiento de comercio  de  su  propiedad  denominado Restaurante Las Palmas, ubicado en la calle 13 N°  5-99  del centro de Cúcuta, hizo presencia un individuo quien le pidió algunas  cervezas,  y  al  acercársele  le apuntó con un arma de fuego y la amenazó de  muerte,  manifestándole  que  debía acompañarlo, ante lo cual ella emprendió  la  huída,  refugiándose en un hotel ubicado al frente de su local.   

“No obstante lo  anterior,  narró  la denunciante, el sujeto la siguió y la sacó por la fuerza  del  hospedaje, para luego abordar con ella y con su cuñado JOSÉ LUIS BELTRÁN  CARRILLO,  también  intimidado por el arma y sustraído del hotel, un vehículo  de  servicio  público,  siendo  dejado  BELTRÁN  a  la fuerza en el barrio San  Rafael,  e  indicándole  al  taxista,  a quien del mismo modo amenazó, que los  trasladara  a  un  sitio  llamado Pizza Real, donde la bajó del automóvil y la  hizo  caminar  por  la  maraña golpeándola e insultándola de forma reiterada,  tocándola  y  colocándole  el  arma  en  los  senos  a  manera  de  amenaza de  muerte.   

“Luego de ello,  relató  la  denunciante,  tomaron  otro  taxi en el que se trasladaron hasta un  motel  ubicado en la vía que conduce a San Antonio del Táchira, una vez allí,  el  sujeto  pidió  una  habitación  y  al  ingresar  a la misma, éste la hizo  desnudar,  ultrajándola,  accediéndola  carnalmente y propinándole golpes con  la  cacha  del  arma  que  portaba, llevándola posteriormente devuelta hasta el  restaurante  a  eso  de  las  dos  y  media  de la mañana, donde angustiados la  esperaban  sus  hijos,  con  quienes  se  trasladó  a  la  SIJIN a instaurar la  respectiva denuncia”.   

2.   El  Juzgado  Segundo  Penal  del  Circuito  Especializado de Cúcuta, mediante sentencia fechada el 19 de julio de  2007,    condenó    a    Donoban    Hernán   Meza  Forero  a  las  penas  principales  de  14  años  de  prisión   y  multa  equivalente  a  450  salarios  mínimos  legales  mensuales  vigentes,  a  la  accesoria  de  inhabilitación para el ejercicio de derechos y  funciones  públicas  por el mismo lapso de la sanción privativa de la libertad  y  al  pago  de  los perjuicios, como autor de los delitos de secuestro simple y  acceso  carnal  violento  imputados  en  la  resolución  de acusación, la cual  quedó    ejecutoriada    el    21   de   marzo   de  2003.   

3.   Apelado  el fallo por el defensor  del  procesado,  la sala de Decisión Penal del Tribunal Superior de Cúcuta, el  13  de  junio  de  2008,  lo  confirmó.  Contra  esta determinación, el citado  profesional del derecho interpuso recurso de casación.   

LA     DEMANDA     DE   CASACIÓN   

El   defensor  del  procesado   Donoban   Hernán  Meza  Forero,  con  fundamento  en  la  causal  tercera  de casación y a través de un único  cargo, acusa al Tribunal de haber  dictado  sentencia  en  un  juicio  viciado de nulidad por violación del debido  proceso.   

Luego  de  citar  como  transgredidos  los  artículos  29 de la Constitución Política, 6° del Código Penal y 6° y 331,  numeral  5°, del Código de Procedimiento Penal, de referenciar unos tratados y  convenios   internacionales   y   de  hacer  unos  comentarios  respecto  de  la  importancia  del  debido proceso y del derecho de defensa, sostiene el libelista  que  el  error  del Tribunal consistió en no considerar que su defendido actuó  bajo  un  estado  de  inimputabilidad,  “sobre todo  cuando  la  conducta  tiene  características especiales de violencia exagerada,  sadismo  y  desviación,  como en el caso presente, donde, de conformidad con la  versión  de  Guillermina  del  Carmen Morantes Núñez, el acusado MEZA  FORERO  actuó  con  mucha  dureza  propia  de  un  sátiro  o  sádico”,  para lo cual  transcribe  apartes  de la versión de la mencionada víctima, en la cual relata  la manera como fue objeto de vejámenes por parte del acusado.   

Estima   que   el  comportamiento  de  su  representado  estuvo rodeado de una violencia desmedida propia de un psicópata,  pues  no  secuestró  a su víctima simplemente para accederla carnalmente, sino  “para   lacerarla,   violentarla,  causarle  dolor  físico,  herirla en su honor y vanidad, proporcionándole dolor y humillación:  éste  es  un psicópata o enfermo mental que requiere tratamiento psiquiátrico  aquí y en Cafarnaum”.   

Dice   que  por  la  manera  como  actuó  Meza   Forero   en   el  desarrollo  del  acontecer  fáctico,  solicitó la evaluación mental del mismo  por  parte de un médico psiquiatra del Instituto de Medicina Legal, la cual fue  decretada,  habiéndole  correspondido  el  caso  al galeno Ángel Samuel Sierra  González,  quien  durante  todo  el curso del examen mantuvo al procesado   “esposado  y con el guardián de la cárcel al lado  de  él,  obviamente  armado  de  fusil”, situación  que,  en su opinión, no dejó a su defendido “libre  de  todo  apremio  y con ello se violó indiscutiblemente el debido proceso y el  derecho de defensa”.   

Además,  refiere que el mencionado médico  psiquiatra  simplemente  realizó una evaluación que duró menos de media hora,  “sin utilizar los medios técnicos y científicos a  la  mano,  sin  hacer  los  exámenes que el abogado defensor había solicitado,  como  electroencefalograma,  examen  de  hipófisis  para  prolactinoma, test de  Guze,  un  estudio  de  las  condiciones  sociales, familiares, individuales, de  personalidad,   de  su  conducta  anterior,  sus  antecedentes  judiciales,  sus  condiciones  de  vida,  etc.”,  para así lograr el  adecuado diagnóstico.   

Después  de transcribir algunos apartes de  las  conclusiones  del  citado peritaje, critica que el médico haya simplemente  inferido   que   su   defendido  presenta   rasgos   compatibles   con    un    trastorno    de   personalidad  sociopática  o  antisocial,  rasgos  que  “per se no constituyen un  trastorno  mental  grave”,  para finalmente colegir  que  al  momento  de  los  hechos  no  se encontraba padeciendo trastorno mental  transitorio  o  permanente  ni inmadurez sicológica que le impidiera comprender  la naturaleza de sus actos.   

Estima     que    dicho   dictamen    no    tiene    fundamento    real   y   objetivo,   pues  en   media  hora  es  imposible   que    se    haga    un   estudio   psiquiátrico   serio    y    objetivo,    máxime    cuando   el   perito    no   quiso   “examinar  al  acusado  a  la luz de la psiquiatría occidental  (escuela francesa) o a la  luz   de   la  reflexología  rusa”,  escuelas  que  orientan un adecuado análisis del paciente.   

Afirma  que  el  Tribunal,  al  acoger  las  conclusiones  del  médico  psiquiatra,  cometió  el  error  de  creer  que  su  procurado  es  un hombre normal e imputable, cuando la verdad es que se trata de  un  inimputable  que  requiere   de   tratamiento   médico   y   no  de  una  pena  de  prisión  en   una cárcel.   

Luego de reiterar brevemente los anteriores  argumentos,   finaliza   solicitándole    a    la    Corte   casar   la  sentencia  impugnada  y,  en  su   lugar,   declarar   la   nulidad   de   todo   lo   actuado    “a    partir    de   la     emisión    del   dictamen    pericial    sobre   inimputabilidad,     para     que     sea     sometido   MEZA  FORERO  a   un   examen   psiquiátrico   serio,  objetivo  y  real  que  consulte  realmente  los intereses de la justicia y del acusado”.   

CONSIDERACIONES   DE   LA   CORTE   

Advierte la Sala que la demanda presentada a  nombre  del  procesado  Donoban  Hernán  Meza Forero  no  reúne  los  requisitos  de logicidad, claridad y  precisión   que  para  ser  admitida  establecen  las  normas  que  regulan  la  casación.   

Teniendo  en  cuenta que el actor fundó el  único  cargo  en la causal  tercera  de  casación,  se  hace  necesario  reiterar  que, como lo ha dicho la  jurisprudencia  de  la  Corte,  la  nulidad como motivo para atacar, por vía de  casación,  el fallo de segunda instancia, en “orden  a  la  técnica  propia  de  este  medio  extraordinario de confrontación de la  legalidad  de  las  sentencias, comporta los mismos niveles de exigencia que son  inherentes  a las demás causales dada su especial naturaleza, lo cual significa  que  de  modo  insoslayable  debe  especificarse  la  causal o motivo de nulidad  concurrente,  demostrando  el  carácter sustancial del vicio o la irregularidad  acusados  y  particularmente  la etapa o el momento procesal a partir de la cual  se  hace imperativa la anulación, explicando justificativamente las razones por  las   cuales   no   media   alternativa   diversa   que   la   de  invalidar  lo  actuado”.1   

Por       consiguiente,   tratándose    del    cargo    de    nulidad   la   demanda    no    es   un    escrito    de   libre   confección,   toda   vez   que   también   debe   ajustarse   a   los  presupuestos  formales  para   su  admisibilidad.   

De igual manera, en virtud del principio de  trascendencia  que gobierna la declaratoria de nulidad, según la cual, no basta  con  denunciar  irregularidades  o  que  éstas efectivamente se presenten en el  proceso,  sino  que  se  hace  indispensable  demostrar  que aquellas inciden de  manera  concreta  en  el quebranto de los derechos de los sujetos procesales, se  hace  necesario  que  el  actor evidencie un perjuicio en el yerro in procedendo  denunciado,  pues,  caso  contrario,  la  Corte,  por  razón  del  principio de  limitación, no puede entrar a complementar al censor.   

En    esas   condiciones,   observa       la      Sala      que      la     censura   se   quedó  en  el  simple  enunciado,  pues  el  demandante  no demostró cómo las presuntas   irregularidades  invocadas  incidieron  de manera ostensible en las conclusiones  de   la   sentencia   atacada,   al   punto   que   de   no   haberse   cometido  necesariamente      el      fallo     habría     sido   favorable  a  los  intereses  del procesado.   

En  otras  palabras,  constituía una carga  para  el  libelista  indicar  a  la  Corte  cómo  el  hecho  de  que el médico  psiquiatra  forense  hubiese  entrevistado al procesado estando éste esposado y  vigilado  por  el  guardián,  o  que  el  mencionado  perito  haya realizado la  evaluación   médica  en  un  tiempo  menor  a  media  hora,  o  que  el  mismo  “no  utilizó  los  medios técnicos y científicos  necesarios”   o   que   no  quiso  “examinar  al  acusado  a  la  luz  de  la  psiquiatría  occidental  (escuela   francesa)   o   a   la  luz  de  la  reflexología  rusa,  conllevó  a la evidente violación tanto del debido proceso como  del  derecho de defensa de su defendido, yerros que necesariamente de no haberse  cometido,  se  habría concluido en el estado de inimputabilidad de Donoban Hernán Meza Forero.   

Además,  no  ilustró a la Corte cómo las  mencionadas  irregularidades  afectaron  seriamente las garantías fundamentales  del  procesado Meza Forero,  es  decir,  no  indicó  y  mucho  menos  demostró  cómo la ley procesal penal  edifica  la  estructura  del  proceso  a  partir  de  la  práctica, aducción y  valoración  del  mencionado dictamen pericial, aspectos que de ser desconocidos  por  el  funcionario  judicial  generan  un  yerro  que,  sin discusión alguna,  vulnera  dicha  estructura  y,  correlativamente,  el  derecho  de  defensa  del  sindicado,  sin  dejar  pasar  por  alto  que confundió la garantía del debido  proceso  con  la  de la defensa, olvidando que han sido claramente diferenciadas  por  la  ley  y  la  jurisprudencia,  pues  en la primera hipótesis se está en  presencia  de  un  vicio  de estructura mientras en la segunda de garantía, sin  desconocer  que  hay  eventos  excepcionales  en  que  con  la  irregularidad se  quebrantan  los  dos  derechos,  pero  sin  que  demuestre  que éste sea uno de  ellos.   

En  fin,  con apego en un presunto error in  procedendo   y   argumentando   que   el  médico  forense  realizó  un  examen  psiquiátrico  sin  “utilizar los medios técnicos y  científicos  a  la  mano”,  o  que el Tribunal, al  acoger  las  conclusiones  del mencionado perito, cometió el error de creer que  su   defendido   es  un  hombre  normal,  pretende  el  casacionista  cuestionar  precisamente  la imputabilidad de Donoban Hernán Meza  Forero,  discurso  que  así  expuesto  constituye un  desvío  hacia  los  senderos del cuerpo segundo de la causal primera, es decir,  violación  indirecta  de  la  ley  sustancial,  desconociendo  el  principio de  autonomía,  según  el  cual,  al  interior  de  un  mismo  cargo  no se pueden  entremezclar ataques correspondientes a causales distintas.   

En  otros  términos,  de  la  lectura  del  contenido  integral  de  la  demanda  lo  único  que  surge  claro  es  que  el  casacionista  no  comparte la decisión de los juzgadores de instancia de acoger  el  dictamen  psiquiátrico  de  Medicina Legal donde se afirma la condición de  imputable  del  acusado  al  momento de cometer el hecho, pero esto, de suyo, no  comporta  motivo de casación, porque frente a discrepancias de esta naturaleza,  se   impone  el  criterio  valorativo  del  juzgador,  en  virtud  de  la  doble  presunción  de  acierto  y  legalidad de que viene amparado el fallo de segunda  instancia.   

Y  si  lo  pretendido  era demostrar que la  prueba  pericial  no  cumplía  las  exigencias  legales  de  validez,  o que la  valoración  que  los  juzgadores  hicieron  de su mérito desconocía de manera  manifiesta  las reglas de la sana crítica, el casacionista debió proponerlo en  dichos  términos, invocando en el primer caso error de derecho por falso juicio  de  legalidad  y,  en el segundo, error de hecho por falso raciocinio, pero esta  no es la propuesta que el libelo contiene.   

En  definitiva,  la  labor demostrativa del  cargo  la centró en presentar una personal valoración del multicitado dictamen  pericial,  sin  que  en  manera  alguna  evidencie  un  error  en  la  actividad  probatoria,  además de que ningún comentario le mereció al actor el resultado  de  la  objeción  que  ejerció  sobre  el mismo, a través del cual, de manera  clara,    el    psiquiatra    forense    explicó,   entre   otras   cosas,   lo  siguiente:   

“Valga la pena  ilustrar  a  su  señoría  que  por  razones de seguridad todas las experticias  psiquiátrico  forense se hacen con la presencia prudencial del guardia dado que  medicina  legal no cuenta con un consultorio que ofrezca seguridad y para evitar  que  el examinado se fugue. Cuando se hizo el dictamen 229 ya el perito conocía  ampliamente  el  perfil de personalidad del examinado dado que en fecha reciente  le  había  dado  respuesta  a  otra  autoridad  por  los mismos hechos con otra  víctima.  Es  oportuno que su señoría conozca que en el primer reconocimiento  médico  legal,  el  suscrito psiquiatra quiso mantener al examinado en completa  privacidad  y  el  señor DONOBAN HERNÁN MEZA FORERO al finalizar la entrevista  se  armó  con  piedra,  se  acercó  hasta  la  ventana que da a la calle, y en  actitud  hostil  se paró al lado del perito amenazándolo; sin perder la calma,  el  perito le hizo reflexionar acerca de su actitud y entonces el señor DONOBAN  HERNÁN  MEZA  FORERO depuso su actitud amenazante…Por esta razón, en aras de  la  integridad  física  del  perito, del personal que labora en el área y para  evitar  fugas  (ya se han presentado) se mantiene al examinado con la prudencial  observación    del    guardián…”.2   

Como   puede  apreciarse,  son  claros  y  razonables  los  motivos que llevaron al médico forense a realizar el examen al  procesado  bajo  la  estricta  vigilancia  de  la guardia, sin que ello implique  afectación  alguna  del  contenido  objetivo  y  científico  del resultado del  peritaje como para predicar su ilegalidad.   

Así mismo, en el trámite de la mencionada  objeción,  el  perito indicó con suficiencia y claridad el método científico  utilizado  en  el  curso  del  examen,  explicaciones  que al casacionista no le  merecieron  atención  o  comentario alguno, no obstante que sobre las mismas el  juzgador  dedicó  un  detenido  y  juicioso análisis, el cual conjugó con los  restantes  medios  de  convicción que le permitieron, en sana lógica, concluir  en  la  condición  de  imputable  del acusado Donoban  Hernán   Meza  Forero  al  momento  de  cometer  los  hechos.   

Por  lo tanto, frente a los anotados yerros  de  la  demanda,  se  impone  su  inadmisión,  pues la Corte, en acatamiento al  principio de limitación, no puede corregirlos.   

Cabe  señalar  que  el   estudio   detenido   del   expediente  permite  a   la   Sala    concluir    que    no   procede   la   casación    oficiosa   por   cuanto   no   se  percibe  ninguna     causal     de     nulidad     ni     vulneración     de    derechos  fundamentales.   

En  mérito de lo expuesto, la CORTE  SUPREMA  DE JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL,   

R E S U E L V E  

INADMITIR   la  demanda  de  casación  presentada  por  el  defensor  del procesado   DONOBAN   HERNÁN   MEZA  FORERO.  En  consecuencia,  se  declara  desierto  el  recurso  extraordinario  de  casación  interpuesto.   

Contra  esta  decisión  no procede ningún  recurso.   

Cópiese,   notifíquese   y cúmplase.   

JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ                              SIGIFREDO     ESPINOSA  PÉREZ           

ALFREDO   GÓMEZ   QUINTERO                                           MARÍA  DEL  ROSARIO  GONZÁLEZ DE LEMOS   

AUGUSTO  J.  IBAÑEZ  GUZMÁN                                          JORGE LUIS QUINTERO MILANÉS   

YESID   RAMÍREZ   BASTIDAS                                          JAVIER  ZAPATA ORTÍZ   

                                                                                                                                    

TERESA RUÍZ NUÑEZ  

Secretaria    

1 Rad.  20046, auto del 11 de febrero de 2004, entre otras.   

2 Ver  folio 21 del cuaderno anexo N° 1.     

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