30888(02-12-08)

2008

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 30888  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrada Ponente:  

MARÍA   DEL  ROSARIO  GONZÁLEZ DE LEMOS   

Aprobado acta N° 348.  

Bogotá,  D. C., dos (2) de diciembre de dos  mil ocho (2008).   

VISTOS  

          Decide  la  Sala  lo  relacionado con el impedimento manifestado por  los  Magistrados  del  Tribunal  Superior  de  Medellín,  doctores John   Jairo   Gómez  Jiménez,  Miguel  Humberto  Jaime  Contreras  y  Juan  Guillermo Jaramillo  Díaz,  para  conocer de la apelación interpuesta por  la  fiscalía contra la sentencia absolutoria proferida el 22 de octubre de 2008  por  el  Juzgado  Segundo  Penal  del  Circuito de Bello a favor de MAURICIO  PULGARÍN  AGUIRRE,  RAMÓN ANTONIO RÍOS AGUDELO, VÍCTOR  ALFONSO   ORTEGA   AVENDAÑO    y   JESÚS ALBERTO MESA ISAZA.   

ANTECEDENTES   

El 13 de septiembre de 2007 autoridades de la  policía  dieron  captura  en  la  ciudad  de  Bello (Antioquia) a, entre otros,  MAURICIO  PULGARÍN  AGUIRRE,  RAMÓN  ANTONIO  RÍOS  AGUDELO,  VÍCTOR  ALFONSO  ORTEGA  AVENDAÑO   y  JESÚS  ALBERTO  MESA  ISAZA,  sindicados    de    retener    arbitrariamente    al    ciudadano   Cristian   Javier  Pérez  Arrieta  cuando  esperaba  transporte  público  que  lo  condujera  a su casa.    

Efectuada  el  día  14  de  septiembre  del  precitado  año la audiencia preliminar concentrada de legalización de captura,  formulación  de  imputación  y  proferimiento  de  medida de aseguramiento, la  fiscalía  y  los imputados MAURICIO PULGARÍN AGUIRRE,  RAMÓN   ANTONIO   RÍOS   AGUDELO,   VÍCTOR   ALFONSO  ORTEGA  AVENDAÑO   y   JESÚS   ALBERTO  MESA  ISAZA,  con  la anuencia de su defensor, celebraron un  preacuerdo  en el cual aquéllos aceptaron ser coautores del delito de secuestro  simple  agravado  y  atenuado,  esto  último con fundamento en la circunstancia  prevista  en  el  artículo  171  del  Código Penal, vale decir, cuando se deja  voluntariamente  en  libertad  a  la  víctima  dentro  de los quince (15) días  siguientes al secuestro.   

El  preacuerdo  fue  presentado ante el Juez  Primero  Penal  del  Circuito  de  Bello, a manera de escrito de acusación, por  cuya  razón  se  celebró  el  29  de  noviembre  del  mismo 2007 la respectiva  audiencia   de  verificación,  en  cuyo  desarrollo  el  imputado  MESA  ISAZA  se  retractó de lo aceptado.  Respecto  de  los  demás implicados, el juez de conocimiento aprobó el acuerdo  parcialmente,  rechazando  la atenuante reconocida por la fiscalía.     

La  decisión  del  funcionario judicial fue  objeto  del  recurso de apelación por la fiscalía, el Ministerio público, los  defensores  y  los  imputados. El Tribunal Superior de Medellín, en providencia  adoptada   por   los  Magistrados  John  Jairo  Gómez  Jiménez,  Miguel  Humberto  Jaime   Contreras   y  Juan  Guillermo  Jaramillo  Díaz,  en  audiencia  celebrada  el  11  de  febrero de 2008,  declaró  la nulidad de la audiencia realizada el 29 de noviembre de 2007 por el  Juez  Primero  Penal  del  Circuito  de  Bello  para  efectos  de  que  efectúe  “de nuevo el procedimiento voluntario de aceptación  de  los  cargos  imputados por la fiscalía. Así mismo el juez deberá examinar  si  existe  prueba mínima sobre la presencia de la conducta de secuestro simple  que se investiga”.   

Previa  presentación de un nuevo escrito de  acusación,  el  juez  de  conocimiento llevó a cabo el 26 de marzo de 2008 una  vez  más  la  audiencia de verificación del preacuerdo, oportunidad en que los  restantes  imputados  se  retractaron  de  lo  aceptado.  Por  consiguiente,  de  inmediato  el  fiscal  procedió  a  acusarlos  como  coautores  del  delito  de  secuestro  simple  agravado  y  atenuado.  Al término de esta audiencia el juez  fijó fecha para la celebración de la audiencia preparatoria.   

El  27  de  marzo  de  2008  se  realizó la  audiencia   de   formulación   de   acusación  con  el  imputado  JESÚS   ALBERTO   MESA   ISAZA,  en  cuyo  desarrollo  se  ordenó  unificar  la  actuación  con la seguida a MAURICIO   PULGARÍN   AGUIRRE,   RAMÓN   ANTONIO   RÍOS   AGUDELO  y  VÍCTOR  ALFONSO  ORTEGA  AVENDAÑO.    

El  23  de  abril  siguiente el Juez Primero  Penal  del  Circuito  de  Bello  llevó a cabo la audiencia preparatoria, a cuyo  término  fijó  fecha  para  la  iniciación  del  juicio oral. No obstante, en  audiencia  celebrada el 3 de junio postrero se declaró impedido al amparo de la  causal  4º  del  artículo  56  de  la Ley 906 de 2004. El Tribunal Superior de  Medellín,  en  audiencia  realizada  el  18 de junio del mismo 2008, aceptó el  impedimento  al  encontrar  demostrada la causal 6ª, no así la 4ª aducida por  el juez, del citado artículo 56 ibídem.   

Por lo anterior, el juicio oral lo adelantó  el  Juez  Segundo  Penal  del Circuito de Bello, a cuyo término anunció que el  fallo   sería   de   carácter   absolutorio,  decisión  que  materializó  en  providencia del 22 de octubre de 2008.   

Contra  esa decisión la fiscalía interpuso  el  recurso de apelación, razón por la cual el proceso se remitió al Tribunal  Superior  de  Medellín, correspondiendo de nuevo a los Magistrados John  Jairo  Gómez  Jiménez, Miguel   Humberto   Jaime   Contreras   y  Juan    Guillermo    Jaramillo    Díaz,  quienes  en proveído del 13 de noviembre siguiente se declararon  impedidos  para  desatar la alzada con fundamento en la causal 6ª del artículo  56 del Código de Procedimiento Penal de 2004.   

Sustentaron  la  inhibición  en el hecho de  haber  tenido una participación trascendente cuando declararon la nulidad de la  audiencia  en  la  cual  el  Juez  Primero  Penal  del Circuito de Bello aprobó  parcialmente  el  acuerdo  celebrado  entre la fiscalía y tres de los acusados,  pues   en   esa   decisión  “se  emitieron  juicios  probatorios  afirmativos acerca de la existencia de una prueba mínima en uno de  los  puntos  de  la tipicidad y acorde con ese estudio, se reclamó del juez una  nueva apreciación probatoria”.   

PARA   RESOLVER   SE  CONSIDERA   

         

De  conformidad  con  lo  dispuesto  en  los  artículos  57 y 341 de la Ley 906 de 2004, a la Corte Suprema de Justicia, Sala  de  Casación  Penal,  le corresponde resolver lo relacionado con el impedimento  manifestado  por  los  Magistrados  del Tribunal Superior de Medellín, doctores  John  Jairo  Gómez Jiménez,  Miguel   Humberto   Jaime   Contreras   y      Juan     Guillermo     Jaramillo  Díaz   

          Con   apego   en   las   disposiciones   precitadas,  cuando  algún  funcionario  judicial  se  encuentra  incurso  en  causal  de  impedimento, debe  manifestarlo  a su superior jerárquico para que sea sustraído del conocimiento  del asunto.   

          De  esa  manera  se  busca garantizar a los ciudadanos que acuden al  aparato  jurisdiccional  la definición de sus asuntos con total imparcialidad y  objetividad.  Se trata ese de un postulado reconocido universalmente1,    cuyo  propósito  es  obtener  que  las decisiones se adopten, no merced al capricho y  mera  subjetividad  de  los jueces, sino consultando los sagrados principios que  inspiran  la  justicia,  en  orden  a  generar  en  la  comunidad credibilidad y  respeto.   

          En  el  caso  sometido  a  estudio,  los  Magistrados  se consideran  incursos  en  la  causal de impedimento prevista en el numeral 6º del artículo  56  de  la  codificación  procesal  en cita, al considerar que participaron con  anterioridad  en  el  curso de la actuación de manera trascendente, con lo cual  comprometieron  su  criterio  en  tal forma que el principio de imparcialidad se  lesionaría   si   desatan   la   apelación  interpuesta  contra  la  sentencia  absolutoria proferida en primera instancia.   

          Sobre  el  particular,  es  necesario  recordar  que  la  causal 6º  impeditiva,  en  la  hipótesis regulada en su parte segunda, esto es, cuando el  funcionario  judicial “hubiere participado dentro del  proceso”,  se  estructura siempre que, como lo viene  señalando  la  jurisprudencia  de  esta  Sala, la intervención precedente haya  sido  trascendente o sustancial, en otras palabras, cuando el juez compromete su  criterio  de tal modo que no contará con la debida serenidad y ecuanimidad para  decidir  la  nueva  controversia  puesta a su consideración. En ese sentido, ha  dicho:   

“…  es  preciso  que esa intervención,  para  que  adquiera  un  efecto  trascendente  acorde con los fines de la norma,  tenga  la  aptitud  suficiente para comprometer la ecuanimidad y la rectitud del  funcionario.  Su  actividad  dentro  del  proceso, debe haber sido esencial y no  simplemente                  formal2   

, de fondo, sustancial, trascendente, que lo  vincule  con  la  actuación  puesta  a  su  consideración de tal manera que le  impida  actuar  con  la  imparcialidad  y  la ponderación que de él esperan no  solamente  los  sujetos  procesales  sino  la  comunidad  en general”3.   

         

          Siendo  así la situación, encuentra la Corte que cuando la Sala de  Decisión  integrada  por  los Magistrados prenombrados invalidaron la audiencia  en  la  cual el Juez Primero Penal del Circuito de Bello aprobó parcialmente el  acuerdo  celebrado  entre  la  fiscalía  y tres de los acusados, analizaron los  elementos  materiales  probatorios allegados en ese momento para concluir acerca  de  la  presencia  de  prueba mínima demostrativa de los presupuestos fácticos  estructurales  de  la  circunstancia  de atenuación contemplada en el artículo  171 del Código Penal.   

          Es  más,  los  funcionarios de segunda instancia ordenaron examinar  sobre  si  existía  la  prueba mínima acreditadora de la conducta de secuestro  simple,   con   lo   cual   tácitamente   pusieron   en   tela   de  juicio  su  estructuración.   

          Resulta   indiscutible,   por   consiguiente,  que  los  Magistrados  emitieron  anteladamente  juicios  atinentes  a la tipicidad de delito objeto de  acusación  a los procesados, considerando probada una circunstancia atenuante y  sugiriendo,  incluso,  la posibilidad de no configuración del referido punible,  con  lo cual comprometieron su imparcialidad frente al pronunciamiento que ahora  les  compete  adoptar, en el cual deben dilucidar, justamente, si en el presente  evento  hay  o no lugar a condenar a los acusados, conforme la pretensión de la  fiscalía,  para  cuyo  cometido  les  corresponder  empezar  por  establecer si  concurren  los  elementos  estructurales  de  la  mencionada conducta delictiva.   

          Siendo   así   la   situación,   lo   procedente  es  separar  del  conocimiento  de  este  proceso  a  los  referidos funcionarios, para efectos de  garantizar  cabalmente  su  definición por dispensadores de justicia en quienes  no  concurran  en  absoluto  circunstancias  de  prejuzgamiento  que  afecten su  ecuanimidad.  Por tal razón, se declarará fundado el impedimento en cuestión.   

          En  mérito  de  lo  expuesto, la CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, SALA DE  CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE   

          1.-   DECLARAR  fundado    el    impedimento   manifestado   por   los   doctores   John   Jairo   Gómez  Jiménez,  Miguel  Humberto  Jaime  Contreras  y  Juan  Guillermo Jaramillo  Díaz, Magistrados del Tribunal Superior de Medellín.  En  consecuencia,  ordenar  su  separación  del  conocimiento  de  este asunto.   

          2.-  DEVOLVER de  inmediato  el  proceso  a la mencionada Corporación, a fin de que se integre la  Sala  de  Decisión  que  deba  conocer  de  la  actuación  en  sede de segunda  instancia.   

Contra esta determinación no procede recurso  alguno.   

Cópiese y cúmplase  

SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ  

Comisión de servicio  

JOSÉ  LEONIDAS  BUSTOS  MARTÍNEZ                ALFREDO GÓMEZ  QUINTERO             

MARÍA   DEL   ROSARIO   GONZÁLEZ   DE  LEMOS                AUGUSTO   J.  IBÁÑEZ GUZMÁN                      

JORGE  LUIS  QUINTERO  MILANÉS                                                           YESID RAMÍREZ  BASTIDAS                       

JULIO       ENRIQUE       SOCHA  SALAMANCA                                             JAVIER      ZAPATA  ORTÍZ   

            TERESA RUIZ NÚÑEZ   

             Secretaria   

    

1 Así,  el  artículo 10 de la Declaración Universal de Derechos Humanos y el artículo  14.1   del   Pacto  Internacional  de  Derechos  Civiles  y  Políticos  de  New  York.   

2 Corte  Suprema     de    Justicia,    Sala    de    Casación    Penal,    Sent.   del   7   de   mayo   de  2002,  rad.19300.   

3 Auto  del 6 de junio de 2007, radicación 27385.     

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