30884(24-06-09)

2009

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 30884  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACION PENAL  

Aprobado  acta  No.  187                                Magistrado Ponente:   

                                     Dr.   JOSE   LEONIDAS   BUSTOS   MARTINEZ   

Bogotá,  D. C., veinticuatro de junio de dos  mil nueve.   

Se  pronuncia la Corte sobre la admisibilidad  de  la  demanda  de  revisión  presentada  por  el  apoderado  de  Ricardo   Camacho   Bermúdez   contra  la  sentencia  dictada  por el Tribunal Superior de Cartagena el 22 de mayo de 2006,  mediante  la  cual  confirmó  con  modificaciones  la  proferida por el Juzgado  Tercero  Penal  del  Circuito  de  la  misma  ciudad  el 3 de marzo de 2003, que  condenó  al  procesado  por  el delito de peculado por  apropiación.   

Hechos.  

Ocurrieron  en el Municipio de San Estanislao  de     Kotska,     Arenal     (Bolívar),  entre  el  1°  de  junio de 1992 y el 30 de septiembre de 1993,  siendo    Alcalde    del    lugar   Ricardo   Camacho  Bermúdez,  quien  fue sindicado de celebrar contratos  sin  el  cumplimiento  de  requisitos  legales  y de cancelar cuentas ficticias,  destacándose,  entre  estas últimas, la No.47 de enero 28 de 1993 por valor de  $2’456.250, la No.73 de 31  de  mayo  de  1993  por  valor  de  $3’674.970   y   la  No.018  de  7  de  julio  de  1993  por  valor  de  $382.620.    

Actuación  procesal  relevante.   

1.  La Fiscalía vinculó a la investigación  mediante   indagatoria  a  Ricardo  Camacho  Bermúdez  (Alcalde)   y   Mario   José  de  Jesús  López  Fernández                 (Interventor),  y el 22 de octubre de 1998  calificó  el mérito probatorio del sumario con resolución de acusación en su  contra  por  los  delitos de peculado por apropiación,  prevaricato,  falsedad  en documentos y violación del régimen de inhabilidades  e  incompatibilidades. Esta decisión causó ejecutoria  el 14 de abril de 1999.   

2.  Mediante sentencia de 3 de marzo de 2003,  el  Juzgado  Tercero Penal del Circuito de Cartagena condenó a los procesados a  36  meses  de  prisión por los delitos de peculado por  apropiación  y  falsedad en  documento  privado, en concurso material heterogéneo,  y  los  absolvió  por  los  restantes  ilícitos imputados en la acusación. El  peculado  quedó circunscrito al pago de las cuentas Nos.47 de enero 28 de 1993,  73 de 31 de mayo de 1993 y 018 de 7 de julio de 1993.   

3.  Los  defensores apelaron para reclamar la  ausencia  de  responsabilidad  penal de los acusados en los hechos. El Tribunal,  en  decisión  de  22  de  mayo  de  2006, confirmó la condena por el delito de  peculado  por  apropiación  y declaró la prescripción de la acción penal por  el  delito de falsedad. Al ajustar la pena, la fijó en 30 meses de prisión. En  la  misma decisión, negó la prescripción de la acción penal por el delito de  peculado  por  apropiación,  entre  otras razones, por considerar que se estaba  frente  a  un  solo  delito  en  cuantía  superior a 50 salarios mínimos, y no  frente  a  varios  ilícitos  de  menor  cuantía, como lo planteaba la defensa.   

4.    El    defensor    de   Ricardo  Camacho  Bermúdez  recurrió  en  casación,  pero  la  Corte,  en decisión de 18 de abril de 2007, inadmitió la  demanda  por  no  cumplir  los  requerimientos  mínimos  de  forma  y contenido  exigidos  por  la normatividad legal y la lógica del recurso para su estudio de  fondo.   

Fundamentos    de    la    demanda    de  revisión.   

Se sustenta en la causal segunda del artículo  220  Ley  600  de  2000,  que  textualmente  dice:  “cuando se hubiere dictado  sentencia  condenatoria  o  que  imponga  medida de seguridad, en proceso que no  podía  iniciarse  o  proseguirse  por prescripción de la acción, por falta de  querella  o  petición  válidamente  formulada,  o por cualquier otra causal de  extinción de la acción penal”.   

En   concreto,   el   demandante   plantea  prescripción  de  la acción penal. Afirma que cuando se dictó la sentencia de  segunda  instancia  la acción penal se hallaba prescrita, porque la resolución  de   acusación  admite  y  reconoce  la  existencia  de  un  concurso  material  homogéneo  de  peculados, es decir, de varios peculados, uno por cada cuenta, y  no la estructuración de un solo ilícito.   

No   obstante   esta   calificación,   las  sentencias,  al  analizar  la tipicidad, agruparon los tres peculados en un solo  delito,  evadiendo,  de  esta  manera,  la  declaración  de las prescripciones,  puesto  que  al  sumar los montos se prolongó el término extintivo, impidiendo  la  aplicación  del artículo 397 de la Ley 599 de 2000 que establece que si el  valor  de  lo apropiado no supera los 50 salarios mínimos legales mensuales, la  pena será de 4 a 10 años.     

Insiste  en  que la resolución de acusación  reconoció  la  existencia  de  un  concurso homogéneo y sucesivo de delitos de  peculado,  y  que  los juzgadores no podían, por tanto, sumar los montos de los  dineros  que  se  afirma fueron objeto de apropiación por cada cuenta de cobro.  Esto,  para concluir que si la pena máxima para cada delito es diez (10) años,  el  lapso  de  prescripción sería de cinco, que ya habían transcurrido cuando  se dictó la sentencia de segunda instancia.   

SE        CONSIDERA:   

1.           Competencia.   

La  Corte  es  competente  para conocer de la  acción  propuesta,  de  acuerdo con lo dispuesto en el artículo 75.2 de la Ley  600  de  2000,  por  hallarse  dirigida  contra una sentencia dictada en segunda  instancia    por   un   Tribunal   Superior,   que   hizo   tránsito   a   cosa  juzgada.   

2.           Decisión.   

La acción promovida se sustenta en la causal  segunda,  que  autoriza  la  apertura  a  trámite  cuando  se  hubiere  dictado  sentencia  condenatoria  o  se haya impuesto medida de seguridad, en proceso que  no  podía iniciarse o proseguirse por prescripción de la acción, por falta de  querella  o  petición  válidamente  formulada,  o  cualquier  otra  causal  de  extinción de la acción penal.   

En  relación  con  esta  causal, la Corte ha  dicho  que  es de carácter  objetivo. Esto significa que la hipótesis que  se   invoca   como   fundamento   de  la  demanda  debe  surgir  nítida  de  la  confrontación  de las declaraciones que los fallos contienen con las normas que  regulan  la  causal  de  improseguibilidad  de  la  acción  que  se  alega, sin  consideraciones  de  orden  subjetivo  o  valorativo,  dirigidos a modificar los  supuestos fácticos o jurídicos de las decisiones.     

En  tratándose  de  la  prescripción  de la  acción  penal,  es  presupuesto  indeclinable,  por  tanto, para la admisión a  trámite  de  la demanda de revisión, que el accionante acepte las conclusiones  fácticas  y  jurídicas  que soportan las sentencias, y que demuestre, frente a  ellas,  que  el  fenómeno prescriptivo de la acción se consolidó antes de que  éstas hicieran  tránsito a cosa juzgada.   

Cualquier pretensión orientada a remover las  referidas  conclusiones,  con el propósito de obtener una declaración distinta  de  la  que los fallos contienen, para elaborar a partir de allí la tesis de la  prescripción,  no  tiene  cabida  en  sede  de  revisión, por no ser ésta una  prolongación  del  procedimiento  instancial,  en  la  que  sea  posible seguir  discutiendo   la   corrección   material   de  sus  fundamentos  probatorios  o  jurídicos.   

En  el caso estudiado, los fallos concluyeron  que  se estaba frente a una unidad de acción, y por ende, ante un delito único  de   peculado,   en   cuantía  de  $6’513.840,  monto  que  para  la  fecha  de  los  hechos  superaba  el  equivalente  a  50  salarios mínimos legales mensuales. Y al dosificar la pena,  lo   hicieron   con   apego   a   las  normas  vigentes  cuando  ocurrieron  los  hechos,1  que adscribían sanción de 4 a 15 años de prisión, por resultar  más favorable a los intereses del procesado.   

El  demandante,  a  través  de la acción de  revisión  que  propone,  aspira  a  que la Corte modifique el contenido de  esta  decisión, en el sentido de declarar que la apropiación de los valores de  las  tres  cuentas constituyen sendos delitos de peculado por apropiación, y no  uno  sólo,  como  allí  se  dejó plasmado, y que con fundamento en esta nueva  verdad, se declare fundada la causal de revisión que invoca.   

Dicha  pretensión  resulta inaceptable, pues  como  ya  se  dijo, la revisión no es instancia adicional, ni una prolongación  del  procedimiento  ordinario, diseñada para seguir discutiendo los fundamentos  probatorios  o jurídicos de los fallos, sino una acción excepcional, que sólo  tiene  cabida  cuando  de  la  confrontación  del  contenido  de  éstos con el  supuesto  fáctico  jurídico  que se invoca como causal de rescisión, surge de  manera     clara     su     estructuración.         

Este  ejercicio,  en  el  caso  que  ocupa la  atención  de  la  Sala,  arroja  resultados  negativos,  porque la pena máxima  privativa  de  la  libertad   prevista  para  el  delito  de  peculado  por  apropiación  en  las  normas  bajo cuya vigencia ocurrieron los hechos y en las  que  le  sobrevinieron (Decreto 100 de 1980, Ley 190 de 1995 y Ley 599 de 2000),  cuando  la  cuantía  excede  de  50  salarios mínimos legales mensuales, es de  quince (15) años.   

Esto   significa   que   el   término   de  prescripción  en el juicio es de 7 años y 6 meses (la mitad), aumentado en una  tercera  parte  por  tratarse  de un delito cometido por un servidor público en  ejercicio  de  sus  funciones, lo cual  arroja un total de diez (10) años,  que  no  se  habían cumplido cuando la sentencia causó ejecutoria.2    

Siendo  esta  la  realidad  que la actuación  muestra,  se  concluye  sin  mayores  esfuerzos  que  la  demanda  no cumple las  exigencias   mínimas  de  orden  sustancial  requeridas  para  su  admisión  a  trámite,  y  que  la  decisión, por tanto, debe ser adversa a este propósito.   

En mérito de lo expuesto, LA CORTE SUPREMA DE  JUSTICIA, SALA DE CASACION PENAL,   

R   E   S   U   E   L   V   E:   

Inadmitir  la demanda de revisión presentada  por     el     apoderado    de    Ricardo    Camacho  Bermúdez.    

Contra  esta  decisión procede el recurso de  reposición.   

NOTIFIQUESE Y CUMPLASE.  

JOSE LEONIDAS BUSTOS MARTINEZ  

Magistrado  

AUGUTO        J.        IBAÑEZ  GUZMAN             MARIA   DEL  ROSARIO                                GONZALEZ                               DE  LEMOS                 

                 Magistrado                                                        Magistrada – Permiso   

ABEL        DARIO       GONZALEZ  SALAZAR             FERNANDO   E.   ARBOLEDA  RIPOLL           

                      Conjuez                                                           Conjuez   

GUILLERMO           ANGULO  GONZALEZ                    JUAN CARLOS PRIAS BERNAL   

                       Conjuez                                                              Conjuez   

DIEGO       EUGENIO       CORREDOR  BELTRAN             MAURICIO   LUNA  BISBAL   

                          Conjuez                                                       Conjuez   

                                                  Teresa Ruiz Núñez   

                                                     SECRETARIA   

    

1  Articulo  133 del Decreto 100 de 1980, modificado por el artículo 2° de la Ley  43 de 1982.   

2  La  resolución  de  acusación  causó  ejecutoria  el  14  de  abril  de 1999 y la  sentencia  el  18  de abril de 2007, fecha en que la Corte inadmitió el recurso  de casación.     

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