30860(26-03-09)

2009

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso     No  30860   

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA DE CASACIÓN PENAL  

MAGISTRADO  PONENTE   

AUGUSTO J. IBAÑEZ GUZMÀN  

APROBADO ACTA Nº. 90  

Bogotá,  D. C., veintiséis (26) de marzo de  dos mil nueve (2009).   

MOTIVO DE LA DECISIÓN  

La Sala examina los presupuestos jurídicos,  lógicos   y   argumentativos   expuestos   por   el  defensor  de  LUIS  ANTONIO  GÓMEZ GARCÍA, con el fin  de  resolver  sobre la admisión de la demanda de casación presentada contra la  sentencia  proferida por el Tribunal Superior del Distrito Judicial de Riohacha,  que  revocó  el fallo absolutorio dictado por el Juzgado Primero Promiscuo  del  Circuito  de  Maicao  y  lo  condenó  como autor responsable del delito de  acceso carnal abusivo con menor de catorce años, agravado.   

HECHOS Y ACTUACIÓN PROCESAL  

1. La investigación penal tuvo su génesis  en  una  primera  denuncia  vertida por Doris González Pedrozo el 6 de junio de  2006,  quien  expuso  que  en  el Internado San Isidro Labrador del municipio de  Uribia  (Guajira),  establecimiento  educativo  en   el  cual  laboraba, se  rumoraba  sobre  abuso  sexual de los profesores Luís  Antonio  Gómez y Rubén Fragozo  con  algunas  de  las  alumnas,  entre  las  cuales      figuraba     su     sobrina     B.B.1.,    de   doce   años   de  edad.   

Al  trámite  igualmente concurrió la  joven  O.O.  de  dieciséis años de edad, perteneciente a la etnia Wayú, quien  informó  que  en  el  mes  de  marzo  de  ese  año  el  profesor  Rubén  Fragozo,  bajo amenaza de perder  el  año,  la  obligó  a  tener  relaciones  sexuales  en   la habitación  que  tenía en el internado.   

Ello  originó  la práctica del respectivo  reconocimiento  médico  legal  sexológico  forense  que  arrojó  para  ambas,  “himen anular desagarrado y bordes cicatrizados, lo  cual      indica      desfloración      antigua2”.   

2.  En  la misma fecha de las denuncias, la  Fiscalía  Tercera  Delegada  ante  los  Jueces Penales Municipales de Riohacha,  dispuso   apertura   de   instrucción  al  tiempo  que  ordenó    la  indagatoria  de  Luís Antonio Gómez García y Rubén  Lorenzo   Fragozo,  a  quienes  se  les  definió  su  situación   jurídica   con  la  imposición  de  medida  de  aseguramiento  de  detención preventiva.   

3.  El  5  de   octubre  de  2006  la  Fiscalía   Segunda   Seccional   de   Riohacha  profirió  resolución  de  acusación  en contra de los nombrados por los delitos de acceso carnal violento  en  la  modalidad  consumada y tentada, en concurso, con acto sexual abusivo con  menor  de  catorce  años, con la agravación del numeral segundo, artículo 211  del Código Penal.   

La  providencia  fue  impugnada  por  los  defensores    de    los    acusados    y  la  Fiscalía   Primera   Delegada  ante  el  Tribunal  Superior,  el  16  de  noviembre  de  2006,   confirmó  la  resolución de  acusación  proferida  en  contra  de  Luís  Antonio  Gómez  García  y  Rubén Lorenzo Fragozo respecto al  delito  de  acceso  carnal  violento.   En las restantes determinaciones le  imprimió                 revocatoria3.   

4.  Por  sentencia  del  18  de  febrero de  20084,  el  Juzgado  1  Promiscuo del Circuito de Maicao absolvió a los  procesados  de  los cargos imputados en la resolución de acusación y concedió  su libertad provisional.   

El  fallo  fue  recurrido  por  el  Agente  Especial  del  Ministerio  Público  y  la  Sala  Penal del Tribunal Superior de  Riohacha la revocó y condenó a:   

Luís  Antonio  Gómez  García  a   84  meses de prisión, pena accesoria de inhabilitación  de  derechos  y  funciones públicas por un lapso igual al de la pena principal,  al  hallarlo  autor responsable del delito de acceso carnal abusivo con menor de  14             años,            agravado5, y a,   

Rubén  Lorenzo  Fragoso Mejía,  a   152  meses de prisión, la accesoria de inhabilitación  de  derechos  y funciones públicas, al hallarlo autor responsable del delito de  acceso carnal violento agravado.   

LA DEMANDA  

El defensor de Luis  Antonio  Gómez  García,  al  amparo  de  la  causal  primera,  cuerpo  segundo,  acusó la sentencia de violar de manera indirecta la  ley sustancial.   

Cargo único:  

Error  de  hecho  por  falso  juicio  de  convicción   

La  sentencia  acusada  infringió de manera  indirecta  el  artículo  232 inciso segundo del Código de Procedimiento Penal,  Ley  600  de  2000.  Adujo  el  censor,  que el fallo de segunda instancia   incurrió en sendas contradicciones. Así sustentó el cargo:   

i)  El casacionista reprochó al Tribunal la  descalificación   que  efectuó  a  la  valoración  probatoria  efectuada  por  el   juez  de  primera instancia a la única versión ofrecida por la menor  B.B.  en  audiencia  pública,  lo que –en  su  sentir-  se ofreció incierto por cuanto es justamente todo  lo   contrario;   la   sentencia   da   por  probado  algo  que  la  testigo  no  dice.   

ii) De cara a la valoración médica obrante,  precisó  el  censor   que  la  misma  no constituye un medio de prueba que  tenga  la vocación de servir de fundamento a un juicio de responsabilidad, como  que    el    mismo    está   llamado   a   establecer   la   materialidad   del  punible.   

Enfatizó    puntualmente   que   la  pretensión   no   está   dirigida   a   cuestionar  el  dictamen  de  Medicina  Legal6  como  que  la prueba médica determinó que la menor fue víctima  de    acceso    carnal    abusivo    –criterio  que  comparte de cara a la edad de aquélla   y  la   previsión   legal   en  donde  tan  sólo  concurre  un  factor  objetivo-  empero   tal  declaración  no  conduce  inexorablemente a elevar un juicio  positivo de responsabilidad.   

iii) Se refirió igual al testimonio vertido  por  Y.Y.,  a  través  del cual el Tribunal reforzó el dicho de la menor B.B.,  destacando  que  lo  narrado por la testimonial no pasa de ser un mero incidente  desafortunado  de  su  defendido  el  que  en  parte alguna constituye prueba de  responsabilidad del delito que se le imputó.   

iv)  En  un  capítulo  aparte que denominó  incidencia  del  error,  y  con  la  pretensión  de apoyar la trascendencia del  mismo,  indicó  que  el  fallo de segunda instancia se dictó en desmedro de la  exigencia legal, esto es, la certeza que se requiere.   

v)  Finalmente,  como  normas  adicionales  infringidas,  enunció  los  artículos  9,  10, 11, 12, 208 y 211 numeral 2 del  Código  Penal  y  los  artículos  233  inciso  segundo  y  238  del Código de  Procedimiento Penal, Ley 600 de 2000.   

Solicitó  la  absolución  de  Luís   Antonio   Gómez   García  como  sentencia de reemplazo.   

ALEGATO DEL NO RECURRENTE  

La     defensa     de     Rubén        Lorenzo       Fragozo       Mejía       compareció  al trámite en su calidad de no recurrente invocando a  favor  de  su  asistido  un  error de hecho por falso juicio de convicción pues  consideró    que    la   responsabilidad   se   edificó   en   “conclusiones   que   carecen   de  respaldo  probatorio”.   Dedicó su exiguo alegato a controvertir la valoración  de   algunas   pruebas,   por   lo   que   invocó   la   absolución   para  su  defendido.   

CONSIDERACIONES  

La  Corte  inadmitirá  la  demanda  por las  siguientes razones:   

1.   La jurisprudencia de la Sala tiene  dicho     que    la    causal   de   violación   indirecta   de   la   ley  sustancial7,     esto     es,     errores     in  iudicando,  se  contrae  a una discusión, bien en la  apreciación  material  de las pruebas –errores  de  hecho-  ora en la apreciación jurídica de las mismas  –de  derecho-   Los  primeros  se  manifiestan  a  través  de:  (i)  falso  juicio de existencia por  omisión   o  suposición,  (ii)  falso  juicio  de  identidad,  y  (iii)  falso  raciocinio.    A su turno los segundos (i) falso juicio de legalidad y  (ii) falso juicio de convicción.   

2.   El  error  por  falso  juicio  de  convicción  –insiste la  Corte-  es  de  puro  derecho  que  no  de  hecho -dislate del censor por cuanto  anunció  un error de hecho- lo que constituyó desacierto en la formulación de  la  censura  en  desmedro  de su argumentación inicial, en la medida en que los  errores  de  hecho  apuntan exclusivamente a la valoración probatoria en que el  sentenciador   incurre,   en  tanto  que  los  errores  de  derecho,   se  caracterizan  por  presuponer  la  violación de una norma de derecho.   

3. En aras de desarrollar la causal invocada,  la  Corte  ha  sostenido que el error de derecho por falso juicio de convicción  se  genera  cuando  el  juzgador  valora  una  prueba  haciendo  caso  omiso del  predeterminado  crédito  que la ley le ha otorgado, o en otras palabras, cuando  el  juez  de la sentencia le niega a la prueba el valor prefijado en la ley o la  eficacia  que  ésta  le asigna, circunstancia que cobra gran importancia en los  sistemas  de  tarifa legal probatoria, en cuyo caso se deberá indicar cuál fue  el  mérito  otorgado  a  la  probanza  y  el  valor  que  la  ley  le  fija  en  particular.   

En  procura  de demostrar adecuadamente este  yerro el casacionista debe acometer la siguiente demostración:   

     

i. Identificar el medio de prueba que  en   su   criterio  fue  apreciado  contrariamente  al  valor  otorgado  por  la  ley.     

     

i. Precisar el o los preceptos legales  en  virtud  de  los cuales se asigna un específico valor probatorio al medio de  prueba.              

iii) Determinar la trascendencia que tuvo la  incorrecta  apreciación  del  medio  de  prueba  en la decisión impugnada y en  favor  del interés representado, lo cual comporta la necesidad de demostrar que  el fallo atacado no se mantiene con otros elementos de juicio.   

iv)  Establecer  la forma como se violó la  ley  sustancial  con el defecto de apreciación, bien por falta de aplicación o  por aplicación indebida.   

No obstante, como era su deber el impugnante  no  señaló  el  valor probatorio (positivo o negativo) que fue desconocido por  el Tribunal, ni la norma que lo establece.   

4. El recurrente estimó violado el artículo  232  de  la  Ley  600  de  2000  cuyo inciso segundo8  se  ocupa de la necesidad de  la  prueba  para  condenar.  Precepto  que  no tiene la condición de norma  sustancial,  en  cuanto no define conductas delictivas, no consagra derechos, no  hace  referencia a la punibilidad, sino que sólo sirve como medio o instrumento  para  regular  las  distintas  determinaciones  que  se  adopten al interior del  proceso  penal  bien  sea  para proferir una providencia o para dictar sentencia  condenatoria,  destacando  la  necesidad  de certeza para el proferimiento de un  fallo             de             condena9.   

Puntualidad  necesaria toda vez que la norma  invocada  se  ofrece  refractaria  para  los  efectos  de  la  causal primera de  casaciòn,    según    la    cual,    la    casación   procede   “cuando  la  sentencia  sea  violatoria  de  una  norma  de  derecho  sustancial”,  lo  que  permite  de entrada a la Corte  advertir    desatinos    en   la   presentación   de   la   demanda10.   

5.   Otro aspecto relevante: si bien en  principio  en  materia  procesal  penal,  a  la  luz  de  los  últimos sistemas  procesales  que  han regido en Colombia, la tarifa probatoria desapareció y fue  sustituida  –enhorabuena-  por    el    sistema    de    la   sana   crítica11   se muestra de escasa  ocurrencia  para  los  jueces incurrir en errores de derecho por falso juicio de  convicción,  en  la medida en que la normatividad no somete -por lo general- su  raciocinio  a  evaluaciones  probatorias  obligadas,  dependientes de una tarifa  legal probatoria.   

Instituto  que  así presentado restringe la  posibilidad  de que un sentenciador infrinja el ordenamiento por el simple hecho  de  conceder  o negar credibilidad a un medio probatorio dada la libertad de que  goza  en  esa  materia  por  ministerio  de  la  ley  para estimar su mérito de  persuasión  dentro  de  los  márgenes  de  la  experiencia,  las ciencias y la  lógica.   

6.  Además,  la carga que se le imponía al  censor  no fue satisfecha plenamente:  atinó a precisar el medio de prueba  pues  señaló  para  el efecto al reconocimiento médico legal;  ii)   sin  duda  alguna  aquel constituye un factor determinante -en algunas conductas  punibles-  para  efectos  de demostrar la materialidad de la infracción, que no  el  grado  de  responsabilidad  del  acusado y, iii) la ley no le ha otorgado un  específico valor probatorio.   

7.    A   través   de   la   demanda  indicó   que  el  fallador  de segundo grado le otorgó, al reconocimiento  médico  legal  una tarifa, un mérito que la ley por parte alguna le asignó y,  desde  esa perspectiva, entiende la Sala el planteamiento.  Reproche que se  ofrece  incoherente, toda vez que la circunstancia de que no se haya establecido  legalmente una tarifa no impide.   

Ahora  bien,  el mérito persuasivo asignado  por  el  juzgador  de  segundo  grado,  lejos  está  de ser el anunciado por el  demandante y por tanto, carecen de vocación sus reproches.   

El  medio  probatorio  anunciado  no  fue el  soporte  de  la  sentencia,  sino  un medio más a través del cual cobró mayor  contundencia  la  denuncia  inicial  de  la  menor  ofendida.  Para contestar la  propuesta   de   ataque,  destaca  la  Corte  un  aparte  del  fallo12:   

“…En  este  sentido realizan importante  aporte   demostrativo   el  dictamen  médico  legal  de  carácter  sexológico  practicado  a B. L. I. G., no solo porque en èl  (sic) quedó plasmado que  presentaba  desfloración  antigua,  indicador  de  acceso  carnal, sino, porque  además  de  la  narración  que  hiciera  la  tía  de  lo que había puesto en  conocimiento  de  la  Fiscalía  al  denunciar,  se  aprecia  que  la  directora  Seccional  de Medicina Legal plasmó lo que percibió de labios de la examinada:  “Refiere  la  menor haber  sentido   dolor  y  presentado  sangrado  durante  los  hechos”,  siendo  esto  complemento  de  lo  afirmado allí por la tía, que respondía a la vivencia de  B.  durante el acceso que sufrió por parte del sindicado, y, por obvias razones  de   labios   de   la  menor  se  confirmaba  la  existencia  de  la  violación  carnal…”. (resalte dentro del texto).   

8. Se ofrece evidente el desatino del censor  en  cuanto,  por  parte alguna el fundamento de la sentencia condenatoria fue el  certificado   en   mención,   su   sustento   estuvo  concentrado  –del   apoyo  del  restante  material  probatorio  acopiado a la investigación, entre estos el certificado de Medicina  Legal-,  en  la  primera  versión  que ante las autoridades rindió la presunta  afectada13.   

9.  Pero aún hay más, los defectos de  argumentación  no  se  quedaron  allí,  como que la censura igualmente la hizo  consistir  y  por la vía de la misma causal, en que el Tribunal puso a decir al  testimonio  algo  que  el  mismo  no  dijo,  lo  que lleva a la Corte a precisar  que          erró         –igualmente-  en  la  causal  seleccionada, ya que a términos de su  discurso  la  propuesta de ataque debió haberla encausado por un error de hecho  por      falso      juicio      de     identidad14,  el  que  igual,   se  encuentra ausente.   

10. Otro yerro protuberante del casacionista  –una  constante  en  la  demanda-fue  el  hecho  de  desatender  las  exigencias  lógicas,  técnicas  y  formales  que  han  de  orientar el recurso extraordinario, al considerar que se  hallaba  en  una  tercera  instancia,  en  donde  le  era  permitido con toda la  liberalidad  discutir  la valoración probatoria del tribunal. Ello, frente a la  valoración que efectuó del testimonio de Y. Y.   

Así,  son  tantos  los  desaciertos  en que  incurrió  el  actor  que  resulta  imposible  darle curso a la demanda como que  tampoco  hay  lugar a penetrar en el fondo del asunto oficiosamente porque no se  avizoran    causales    de    nulidad    ni     violaciones   de   derechos  fundamentales.   

En  mérito  de  lo  expuesto,  la  Sala  de  Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia,   

RESUELVE  

INADMITIR   la  demanda    de   casación   presentada   por   el   defensor   de   Luís          Antonio          Gómez          García.   

En     consecuencia,     DEVOLVER  la  actuación  al Tribunal de  origen.   

Contra  esta  decisión  no  procede ningún  recurso.   

NOTIFÍQUESE Y CÚMPLASE  

              JULIO  ENRIQUE SOCHA  SALAMANCA   

JOSÉ   LEONIDAS   BUSTOS  MARTÍNEZ   

            

SIGIFREDO    ESPINOSA  PÉREZ  

ALFREDO     GÓMEZ  QUINTERO             

MARÍA DEL ROSARIO  GONZÁLEZ DE LEMOS  

AUGUSTO    J.   IBÁÑEZ  GUZMÁN             

JORGE LUIS QUINTERO  MILANÉS  

YESID     RAMÍREZ  BASTIDAS             

JAVIER  ZAPATA  ORTIZ  

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria  

    

1 Por  tratarse  de  una menor de edad la Sala se abstiene de publicitar su nombre y se  utilizará las abreviaturas B.B.   

2 Así  lo  presentó  el  Tribunal  Superior   Sala Penal de la Guajira, cfr. fl.2  sentencia de segunda instancia.   

3  Revocó  la resolución repudiada frente a los cargos de: i)  acceso carnal  violento  en el grado de tentativa, siendo víctima Y. Y. H. A.; ii) acto sexual  abusivo  con menor de 14 años; y, iii) la compulsa de copias para investigar el  delito de pornografía.   

4 Cfr.  fl.416 cuaderno del Juzgado.   

5  La  Sala  destaca  que  en  audiencia  pública  celebrada el 29 de marzo de 2007 el  juez,   en  los  términos  del  artículo  404  del  Código  de  Procedimiento  Penal   asomó  la  necesidad  de  variar  la calificación jurídica de la  conducta  por la cual se había acusado a Luís Antonio Gómez García por la de  acceso  carnal  abusivo  con  menor de 14 años, determinación que fue aceptada  por el fiscal de la causa.   

6  “…pues  atendiendo lo conceptuado en el mismo, no cabe dudas de que la menor  B.B. fue víctima de ACCESO  CARNAL ABUSIVO…”. (subraya hace parte del texto).   

7  A  términos  del  artículo 207, numeral 1, del C.P.P. Ley 600: “…1. Cuando la  sentencia  sea  violatoria  de una norma de derecho sustancial. Si la violación  de  la  norma  sustancial  proviene  de  error  de  hecho  o  de  derecho  en la  apreciación  de  determinada  prueba,  es  necesario  que  así  lo  alegue  el  demandante…”.   

8  “…No  se  podrá  dictar  sentencia  condenatoria sin que obre en el proceso  prueba  que conduzca a la certeza de la conducta punible y de la responsabilidad  del procesado.”.   

9  Frente  a idéntico aspecto, ver entre otras, casación 16394, junio 19 de 2003:  “…La  naturaleza  sustancial  es  predicable de las normas que describen los  delitos,   las   que   se   refieren   a  condiciones  de  punibilidad  y  a  la  responsabilidad  del procesado, como las que establecen condiciones genéricas o  específicas  de  agravación  o  atenuación punitiva y las que recogen axiomas  del  derecho  penal  como  el in dubio pro reo.  Por su parte, aquellas que  tienden  a  lograr  o  definir  los  elementos  contenidos  en las primeras, son  instrumentales…”.   

10 En  idéntico  sentido  se  pronunció  la  Sala,  auto  del  22  de  junio de 2006,  radicación 25307.   

11  Art.  238  del  Código  de  Procedimiento Penal: “…Las pruebas deberán ser  apreciadas   en   conjunto,   de   acuerdo   con   las   reglas   de   la   sana  crítica.”   

12  Cfr. fl. 39 sentencia de segundo grado.   

13  Precisa  la  Sala  que  no  resulta   válida la  afirmación del  demandante  cuando  pretendió en la demanda soslayar la denuncia vertida por la  ofendida,  al  señalar  que  sólo  concurrió  al   proceso  en audiencia  pública,  olvidando  que  en  trámite de la Ley 600 de 2000 las pruebas tienen  vocación de permanencia.   

14  Cfr.  Sala de Casación Penal,  24 de noviembre de 2005. “…El que tiene  lugar  cuando se tergiversan, distorsionan, falsean los alcances objetivos de la  prueba,  se  le brinda un contenido diverso del real, o, en otras palabras se la  pone a decir lo que no dice…”.     

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