30843(10-03-09)

2009

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 30843  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrado  Ponente   

JORGE LUIS QUINTERO MILANÉS  

Aprobado   acta   Nº  070   

Bogotá D.C., diez  (10) de marzo de dos mil nueve (2009).   

V   I   S   T   O  S   

La Sala resuelve la admisibilidad formal de  la   demanda   de   casación   presentada   por  el  defensor  de  LEÓN  MANUEL  RUEDA  MONTOYA  contra la  sentencia  del 18 de julio de 2008 dictada por el Tribunal Superior de Cali, por  medio  de  la  cual confirmó la proferida por el Juzgado 5° Penal del Circuito  Especializado  de  esa  misma ciudad el 16 de octubre de 2007 al condenarlo a la  pena  principal de 6 años y 6 meses de prisión, a multa de $520.460.100 y a la  accesoria   de  inhabilitación  para  el  ejercicio  de  derechos  y  funciones  públicas  por  el  mismo  lapso,  como  coautor  de  las  conductas punibles de  concierto   para   delinquir  agravado  y  tráfico,  fabricación  y  porte  de  estupefacientes.   

En la sentencia fueron igualmente condenados  Luis  Giovanni  Borrero  Delgado, Giovanny Lamar López, Pedro Esteban Bermúdez  Arango,  Diego Tejada Rendón, Mauricio Salazar Lenis y Germán Horacio Pimiento  Moreno.    

  H   E   C   H   O  S   

El  juzgador  de  segunda  instancia  los  sintetizó de la siguiente manera:   

“El  10  de  agosto  de 1999, el Grupo de  Inteligencia  de  la  Unidad  de Estupefacientes de la Policía Metropolitana de  Cali  informó  a la Fiscalía la existencia de una red de personas dedicadas al  tráfico  de estupefacientes en la Avenida 6ª Norte entre las calles 12 y 18 de  esta  ciudad,  según  labores de inteligencia que se adelantaron durante mas de  un  mes  consistentes  en  vigilancia,  seguimientos  y filmaciones –motivadas    por   las   constantes  denuncias  de  la  ciudadanía-, estableciéndose que la organización utilizaba  el  establecimiento  comercial  de  venta de licores “BOHEMIA”, administrado  por  el  aquí  procesado,  como  lugar  de  acopio  de  la  droga  y  centro de  operaciones y reuniones”.    

ACTUACIÓN PROCESAL  

1.- Por los anteriores hechos, la Fiscalía  6ª  Especializada  de  Cali, el  19 de marzo de 2002, calificó el mérito  del  sumario  con  resolución  de  acusación, entre otros, contra LEÓN   MANUEL  RUEDA  MONTOYA  por  los  delitos  de  concierto  para  delinquir con fines de narcotráfico y tráfico de  estupefacientes,   determinación  que  fue  confirmada  por  la  Fiscalía  8ª  Delegada  ante  el  Tribunal  Superior  de  esa  misma  ciudad  el 4 de abril de  2003.   

2.-.  El  expediente  pasó  al Juzgado 5°  Penal  del  Circuito  Especializado de Cali que, luego de tramitar el juicio, el  16 de octubre de 2007, lo condenó a las penas ya referidas.   

3.-  Apelado  el  fallo por el defensor, el  Tribunal  Superior de Cali en decisión del 18 de julio de 2008, lo confirmó en  su integridad.   

Contra la anterior decisión, el defensor de  LEÓN  MANUEL RUEDA MONTOYA  interpone recurso de casación.   

LA   DEMANDA   DE  CASACIÓN   

El      defensor      presenta    un    único    cargo    contra    la   sentencia   del  Tribunal,  el  cual  invoca  dentro  de  la  causal  primera de casación, por violación indirecta de la ley  sustancial,             enmarcando el yerro  en  un  falso juicio de identidad por tergiversación  de la prueba.   

Con esta invocación y luego de transcribir  apartes  de  la  sentencia,  sostiene que el material  probatorio  acopiado  en la investigación y juzgamiento, no fue suficientemente  “desmenuzado” como para  deducir  indudablemente  que en el establecimiento comercial que administraba su  defendido se almacenaban sustancias estupefacientes.   

Califica     de     “pruebas    globalizadas”   el   video  aportado      y      el      testimonio     de     un     consumidor,    pues    no   se   “concatenan”  con  otras  pruebas  como  para  llegar a la prueba directa que lo responsabilice por los delitos objeto de  acusación.  Por  el  contrario,  a  estas  pruebas se les entregó credibilidad  mientras   que   la   duda,   la  cual  observa  presente,  fue  “desdeñada”.   

En  conclusión,  en su concepto, de no ser  por   el   yerro   del  Tribunal,  la  sentencia  hubiera  sido  absolutoria  en  reconocimiento   de   la   duda,  defecto  al  que  se  arribó  “al  valorar  las pruebas objetivamente sin emplear los criterios de  la sana crítica”.    

Razones éstas por las que solicita se case  la sentencia y se emita fallo absolutorio.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

1.-  De  los artículos 212 y 213 de la Ley  600  de  2000  se concluye que la demanda de casación no es un escrito de libre  formulación  a  través  del  cual  resulte procedente hacer cualquier clase de  cuestionamientos  a  una  sentencia  que  por  ser la culminación de un proceso  está  amparada  por  la  doble  presunción  de acierto y legalidad, emergiendo  necesaria  una  argumentación  lógica  y  sistemática  en  la  que  sólo  es  permitido  denunciar  los  errores cometidos en el fallo al tenor de los motivos  expresa  y  taxativamente  señalados en la ley, demostrarlos dialécticamente y  evidenciar  su  trascendencia  en  la  parte  resolutiva,  temas  sobre  los que  evidentemente no se ocupó el demandante.   

2.- Cuando la censura se intenta por la vía  de  la  violación  indirecta  de  la  ley  sustancial,  al libelista le compete  indicar  la  clase  de  error en la apreciación probatoria, es decir, si fue de  hecho  y  de  derecho,  y  el  falso  juicio  que  lo determinó, esto es, si de  existencia, identidad, raciocinio, legalidad o convicción.   

Esta  clase  de  desacierto se presenta por  errores  de hecho o de derecho; los primeros cuando el  juez  ignora  una  prueba  que obra válidamente en el  proceso  o supone como existente una que no ha sido incorporada (falso juicio de  existencia)  o  cuando  distorsiona  o  tergiversa  su contenido fáctico   atribuyéndole  efectos  que  no  se  derivan de ella (falso  juicio  de  identidad), y los segundos, hacen  referencia a que el fallador  admite  y  confiere  valor  probatorio  a  un  medio  de  convicción  allegado  irregularmente  al  proceso  o  desconoce y niega  alcance     probatorio     a    pruebas    válidas  (falso    juicio    de  legalidad),   o  le  asignó un valor probatorio  distinto  al  establecido por la ley o le negó el que  legalmente   se   le   ha  conferido  (falso  juicio  de  convicción).   

Igualmente, la transgresión indirecta de la  ley  puede ocurrir cuando en la asignación del mérito probatorio que se deriva  de  la prueba válidamente allegada al proceso, el juzgador haya desconocido los  postulados  de  la  sana crítica como método de apreciación probatoria (falso  raciocinio),  valga  decir,  los  principios  de  la  ciencia,  la  lógica,  la  experiencia o el sentido común.   

Igualmente  compete  al  actor  precisar la  naturaleza  del  error,  el  sentido de la violación y, luego de identificar el  desacierto,  demostrar  su  incidencia en la parte resolutiva del fallo acusado,  en  proceso  de demostración completo, esto es, acreditando cómo de corregirse  el  yerro sobre las pruebas erradamente apreciadas y valorárselas adecuadamente  junto  con  las  restantes  válidamente  incorporadas  al proceso, la sentencia  habría sido de distinto contenido.   

Una  vez  cumplido  con lo anterior y en el  punto  de  la  trascendencia, también le corresponde al libelista que demuestre  cómo  dicho  error  en  el  acto  de  la  apreciación de las pruebas condujo a  aplicar  una  norma extraña al debate o a excluir otra que resultaba pertinente  con los hechos objeto de la controversia.   

3.- Estas expectativas innegablemente que el  censor  no las cumplió pues al revisar el cargo formulado se deduce ciertamente  que  no  ofrece  argumento  alguno  para  afirmar  la presencia del falso   juicio   de   identidad  en  la  aprehensión  probatoria  del  video  aportado  como  prueba  o  la declaración  del                  señor          Arnulfo         Girón    Cabrera,   consumidor   de   estupefacientes,   elementos  probatorios    que    innegablemente   sirvieron de base para el fallo condenatorio.   

Siguiendo  el escueto lineamiento del cargo  formulado,  pues  se  quedó  en  la  simple invocación, no se revela en manera  alguna  si  se  distorsionó  o se falseó el contenido objetivo de esas pruebas  como  para  haberlas  puesto a decir lo que materialmente no expresaban, aspecto  trascendental  omitido  por el casacionista, simplemente se criticó al Tribunal  por     no     haber     “desmenuzado”      la     prueba     y     no     haberla     “concatenado”.   

Por    el    contrario,    revisado   el  contenido  de  las  mencionadas  pruebas    y    del   análisis   que   de   ellas   hizo   el   Tribunal,  se    encuentra    que  a  los elementos de prueba  se  les  dio  una adecuada  lectura  objetiva, entendiéndoselas como pruebas   resultantes   de   las  actividades  de  la  policía  de  Cali  por más de un mes  dirigidas  a  desarticular  una organización dedicada a la comercialización de  sustancias  estupefacientes  en  el  establecimiento  público        denominado        “Bohemia”,    labores    que   incluyó   la   filmación   de  su  proceder,  documento  que    fuera    tomado   y   asumido   como  prueba  para la identificación de quienes allí delinquían  y de las conductas realizadas.   

A   esta   prueba         se  sumaron otros elementos probatorios  como    la   declaración   de    Arnulfo      Girón      Cabrera,     consumidor   de   estupefacientes   quien  aportó   datos   de        interés    y   que        en       su           estricto        contenido       fue          analizado       por          el Tribunal.   

Ahora, estas no  fueron  las únicas, pues se contó con las declaraciones de quienes hicieron el  seguimiento: Teniente Luis Armando Bonilla Vásquez,  Patrullero   John   Romero   y   Subintendente  José  Hugo  Londoño  Jiménez,  elementos   de  prueba  que  también  soportaron  el  fallo  condenatorio.   

Frente a estas últimas, el censor las deja  a  un lado como si no fueran parte de la sentencia, omitiendo la obligación que  tenía  de  analizarlas para verificar la trascendencia de la hipótesis por él  propuesta,  lo  que  convierte  el  alegado  estado  de incertidumbre o duda que  proclama, en simple especulación sin soporte alguno.   

Por   último,   cuando   se   refiere  a  “pruebas  globalizadas”  o      no     haber     “concatenado”  las pruebas, como si se quisiera censurar  genéricamente  el  valor probatorio otorgado por los sentenciadores, es preciso señalar que la  discrepancia  de  criterios respecto al mérito dado a los medios de convicción  no  constituye  yerro  para  ser demandado en casación, a menos que se advierta  que  las  conclusiones probatorias de los juzgadores no consultan los postulados  que  informan  la sana crítica, caso en el cual la censura se debe postular por  la  vía  del  error  de  hecho  por  falso  raciocinio,  evento  que  aquí  no  ocurrió.   

Corolario de lo anterior, resulta claro que  el  cargo  presentado por el demandante contra la sentencia de segunda instancia  no    reúne    los   presupuestos   reseñados,   razón   por   la   cual   se  inadmitirá.   

Para finalizar,  se  advierte  que del estudio del proceso no se vislumbra violación de derechos  fundamentales  o  garantías  de  LEÓN MANUEL RUEDA  MONTOYA,     que    determine   el  ejercicio  de  la facultad oficiosa de índole legal que al respecto le asiste a  la Sala en punto de asegurar su salvaguarda.   

En mérito de lo expuesto, la CORTE     SUPREMA    DE    JUSTICIA,  SALA  DE CASACIÓN PENAL,   

R E S U E L V E  

INADMITIR  la  demanda   de   casación   presentada  por  el   defensor  de  LEÓN  MANUEL  RUEDA  MONTOYA,  por lo  anotado  en  la  motivación de este proveído. En consecuencia, se DECLARA        DESIERTO       el  recurso.     

Contra  esta  decisión no procede ningún  recurso.   

Cópiese,   comuníquese   y  cúmplase.  Devuélvase al Tribunal de origen.   

JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA  

JOSÉ      LEONIDAS      BUSTOS  MARTÍNEZ           SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ   

ALFREDO   GÓMEZ   QUINTERO                       MARÍA DEL ROSARIO GONZÁLEZ DE  LEMOS            

AUGUSTO  J.  IBAÑEZ  GUZMÁN                           JORGE    LUIS   QUINTERO  MILANÉS   

YESID   RAMÍREZ   BASTIDAS                             JAVIER     ZAPATA  ORTIZ   

                                                                                                                            

TERESA  RUÍZ  NUÑEZ   

Secretaria  

    

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