30763(02-12-08)

2008

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 30763  

CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIASALA DE CASACIÓN  PENAL   

Magistrado      PonenteJORGE LUIS QUINTERO MILANÉS   

Aprobado acta N° 348  

Bogotá,  D. C., dos (2) de diciembre de dos  mil ocho (2008).   

V I S T O S  

La   Sala   resuelve   la  definición  de  competencia  para  conocer  del  recurso  de  apelación  interpuesto  contra la  providencia  del  31  de  julio  de  2008  proferida  por  el Juzgado Segundo de  Ejecución  de Penas y Medidas de Seguridad de Armenia (Quindio) por medio de la  cual   negó   a   MARÍA   ELVIRA   VALDEZ  QUINTERO  la prisión domiciliaria.    

     

A N T E C E D E N T E S  

1.   El  Juzgado  Penal  del  Circuito  Especializado  de  Armenia  (Quindio),  mediante sentencia del 2 de noviembre de  2006  condenó a María Elvira Valdéz Quintero a la pena principal de 6 años y  6  meses de prisión como autora del delito de trata de personas. Así mismo, le  negó la suspensión condicional de la ejecución de la pena.   

2.  En  virtud  a la petición que elevó el  defensor  de  la acusada, el Juzgado Segundo de Ejecución de Penas y Medidas de  Seguridad  de  Armenia  (Quindio),   el   31   de   julio   de   2008,  negó  a  María  Elvira  Valdéz  Quintero  la sustitución de  la  prisión  formal  por  prisión  domiciliaria,  decisión  contra la cual el  defensor   de   la   sentenciada   interpuso  el  recurso  de  apelación.    

3. El citado Juzgado Segundo de Ejecución de  Penas  y  Medidas  de  Seguridad  de  Armenia  concedió el recurso apelación y  remitió  la  actuación  al  juzgado  que  profirió  el  fallo condenatorio en  primera  instancia  (Juzgado  Penal  del  Circuito  Especializado  de  la citada  ciudad).   

4.  Por  su  parte,  el  Juzgado  Penal  del  Circuito  Especializado  de  Armenia, mediante auto del 16 de octubre de 2008 se  declaró  incompetente  para  resolver el recurso de apelación, “tras  señalar  que  de  conformidad con la previsión inserta en el  canon  478  de  la  Ley  906  de  2004,  la  misma  radica  en la Sala Penal del  Tribunal…”   y   remite   el   expediente  a  esa  Corporación.   

5.  El  23  de  octubre de 2008, el Tribunal  Superior  de  Armenia,  sostuvo  que  la competencia para conocer del recurso de  apelación  contra  la  decisión  que  negó  la prisión domiciliaria a María  Elvira  Valdés  Quintero  radica en el Juzgado Penal del Circuito Especializado  de la misma ciudad.   

6.  Mediante auto del 27 de octubre de 2008,  el  Juzgado  Penal  del Circuito Especializado de Armenia envió el expediente a  esta Corporación para que se defina la competencia.   

CONSIDERACIONES    DE   LA   CORTE   

1.   Dentro  de las atribuciones que el  numeral  4°  del  artículo  32 de la Ley 906  de  2004  asigna a la  Sala de Casación Penal de la Corte  Suprema  de  Justicia, se halla la definición de competencia cuando se trate de  aforados  constitucionales  y  legales, o de tribunales, como en este caso, o de  juzgados de diferentes distritos.   

Por  ello,  como  ya  lo  ha  indicado  la  jurisprudencia     de     esta     Corporación,1  es  de  su resorte definir la  manifestación  de  incompetencia proveniente de un juzgado cuando éste señala  como  competente a un tribunal, conforme sucede con el presente asunto, donde el  Juzgado  Penal  del Circuito Especializado de Armenia indicó que corresponde al  Tribunal  Superior  de  la  misma  ciudad  conocer  de  este diligenciamiento en  segunda instancia.   

En  consecuencia, por ser de su competencia,  la  Corte  procede a definir qué autoridad judicial es la llamada a resolver la  apelación  interpuesta  por  la condenada María Elvira Valdéz Quintero contra  la  providencia  del 31 de julio de 2008, mediante la cual el Juzgado Segundo de  Ejecución  de  Penas  y  Medidas  de  Seguridad de Armenia le negó la prisión  domiciliaria.   

2.  En tales condiciones, teniendo en cuenta  que   esta   actuación   se   adelantó   integralmente  bajo  la  normatividad  procedimental  de  la Ley 906 de 2004, pues desde el año de 2005 en el Distrito  Judicial  de  Armenia  regía el nuevo sistema de enjuiciamiento, y toda vez que  en  el  presente  se   discute la competencia para conocer de la apelación  contra  la  providencia  por la cual el Juzgado Segundo de Ejecución de Penas y  Medidas  de  Seguridad  negó  la  prisión domiciliaria a María Elvira Valdéz  Quintero,    se   hace   necesario   realizar  las  siguientes  precisiones  conceptuales:   

En  primer lugar, vale destacar la tesis del  Juzgado  Penal  Especializado  de  Armenia,  según  la cual, como quiera que la  prisión  domiciliaria no es un mecanismo sustitutivo de la pena de prisión, la  Sala  del Tribunal Superior de Armenia es la competente para conocer del recurso  de  apelación  contra  la decisión que dictó el Juzgado Segundo de Ejecución  de  Penas y Medidas de Seguridad de Armenia, en tanto que el artículo 478 de la  Ley 906 de 2004, así lo dispone.   

Por  su  parte,  la  Sala de Decisión del  Tribunal  Superior  de Armenia consideró que la prisión domiciliaria impetrada  por  la  condenada  al tenor  de la Ley 750 de 2002 constituye un verdadero  mecanismo  sustitutivo de la prisión, concepto que apoyó la Corte en sentencia  del  26  de  junio  de  2008;  de  ahí  que  la  competencia para conocer de la  decisión  recurrida, en virtud del recurso de apelación, radica en el juez que  dictó  la  condena  en  primera  instancia,  de  acuerdo con lo previsto por el  artículo 478 de la Ley 906 de 2004.   

Es verdad  como lo recuerda el juzgador  de  primera  instancia   que la Sala ha dicho que el funcionario competente  para  conocer del recurso de apelación de las decisiones que adoptan los jueces  de  ejecución  de  penas  y  medidas  de  seguridad en relación con mecanismos  sustitutivos  de  la  pena  privativa  de  la libertad, el competente, por   mandato  expreso,  concreto  y  posterior  de la Ley 906 de 2004, es el juez que  profirió   la   condena   en   primera   o   única   instancia,   siempre  y  cuando  la  actuación se haya  iniciado  y  adelantando,  en su integridad,      con     el     nuevo     sistema    de    enjuiciamiento  criminal.2   

De  la  misma  manera,  la  Corporación  ha  estimado  que  la  prisión  domiciliaria   no  la  contempla  la  ley como  mecanismo  sustitutivo  de  la  pena privativa de la libertad. De ahí que en el  presente asunto el tribunal debe conocer del recurso de apelación.   

No obstante, como lo recuerda el Tribunal, la  Sala  de  Casación  Penal  de  la  Corte  Suprema  de  Justicia  a partir de la  sentencia  del  26  de junio de 2008 proferido dentro del radicado 22453, varió  el  anterior  criterio,  en  tanto  que   advirtió  que la “prisión  domiciliaria está concebida en la Ley 599 de 2000 como un  mecanismo  sustitutivo  de la prisión, tal como lo regula el artículo 38 de la  reseñada       legislación,       incluyéndose       allí       –como  se  vio- una serie de exigencias  de  carácter  objetivo  (como  el quantum de pena prevista para el delito) como  subjetivo  (referidas – por  ejemplo-  al análisis del desempeño personal, social, laboral que fundadamente  permitan  deducir  que  no  se colocará en peligro a la comunidad), condiciones  unas  y  otras  que  dado  su carácter de concurrente han de comprobarse por el  eventual beneficiario del instituto en mención.   

“Pero  a la par con la anterior figura, la  Ley  750  de  2002 y específicamente lo previsto por el artículo 1, añadió a  aquella  forma  de ejecutar una pena otra especie de prisión domiciliaria, esta  vez  con  un  destinatario  específico:  la  mujer  (y/o  el  hombre) cabeza de  familia,  siempre  y  cuando  se  cumplan  también  los requisitos allí mismos  señalados,  entre  los  cuales  cabe  destacar  la inexistencia de antecedentes  penales  y  el  que  el  delito no esté excluido de tal beneficio, así como la  valoración  de factores personales, laborales, sociales que permitan determinar  que  el condenado no podrá en peligro a la comunidad o entre otros- a los hijos  menores”.   

En tales condiciones,  necesariamente la  pacífica  jurisprudencia que había sentado la Sala respecto de la definiciones  de  competencia  consistente  en que el recurso de apelación interpuesto contra  la  decisión que dictaba el Juez de Ejecución de Penas y Medidas de Seguridad,  por  razón  de  la negativa de conocer la prisión domiciliaria, lo conocía el  funcionario  de  segunda  instancia  de quien dictó el fallo de primera, puesto  que  dicho  instituto no era un mecanismo sustitutivo de la pena privativa de la  libertad,    tiene    que    recogerse    por    las    razones   expuestas   en  precedencia.   

En  efecto,  si  a partir de la sentencia en  precedencia  señalada,  la  Corte consideró que la prisión domiciliaria es un  verdadero  mecanismo  sustitutivo  de la pena privativa de la libertad, entonces  el  conflicto  de  competencia  debe  resolverse,  según  lo preceptuado por el  artículo 478 de la Ley 906 que reza:   

“Las  decisiones  que  adopte  el  juez de ejecución de penas y medidas de seguridad en relación  con   mecanismos  sustitutivos  de  la  pena  privativa  de  la  libertad  y  la  rehabilitación,  son apelables ante el juez que profirió la condena en primera  o en única instancia”.   

Vale  reiterar  que  la  mentada  norma  no  conlleva  a predicar un aparente conflicto normativo con el artículo 34.6 de la  citada  Ley  906  de  2004,  que  asigna  a  las salas penales de los tribunales  superiores  el  conocimiento  del  recurso  de  apelación interpuesto contra la  decisión  del  juez  de  ejecución de penas, en tanto que, como también se ha  advertido,   la   “controversia  se  dirime  por  el  principio  de  especialidad  de  la norma procesal, a la que auxilia el criterio  del  precepto  posterior,  porque  el  artículo  478 ejusdem que se revisa hace  parte  del Libro IV, que desarrolla única y específicamente la temática de la  ejecución de la sentencia.   

“Adicionalmente,  la  norma  examinada  en  concreto  escinde  de la multiplicidad de materias de las que conocen los jueces  de     ejecución    de    penas    –redención  de  penas,  acumulación jurídica de penas, aplicación  de  penas  accesorias,  libertad vigilada, extinción de la condena, entre otros  –  aquellas  que  deciden  sobre  los  mecanismos sustitutivos privativos de la libertad; lo que devela que  por  excepción  y  especialidad,  estos temas son del conocimiento del juez que  profirió la condena.”   

Así,  en el supuesto que ocupa la atención  de  la  Corte, surge claro que la disputa frente a la competencia tiene génesis  sobre  quien es el funcionario que debe conocer del recurso de apelación contra  una  decisión  dictada  por  un  juez  de  ejecución  de  penas  y  medidas de  seguridad,  referente  al  no  otorgamiento  de  la prisión domiciliaria por la  condición  de  madre de cabeza de familia, según lo preceptuado por la Ley 750  de  2002,  que  de  acuerdo  con  la  actual postura de la Corte constituye este  instituto   un   “mecanismo   sustitutivo   de   la  prisión”.   

Por  manera  que  de  conformidad  con  el  artículo  478  de  la  Ley  906 de 2004, dicha competencia radica en el Juzgado  Penal  del Circuito Especializado de Armenia, despacho judicial que profirió la  condena en primera instancia.   

En consecuencia,  la Corte asignará la  competencia  al  Juzgado  Penal  del  Circuito Especializado de Armenia para que  conozca  del  recurso de apelación interpuesto contra la providencia fechada el  31  de  julio  de  2008  por  medio del cual el Juzgado Segundo de Ejecución de  Penas  y  Medidas de Seguridad de Armenia negó a María Elvira Valdéz Quintero  la  sustitución de la prisión formal por prisión domiciliaría, lugar a donde  se remitirá la actuación.   

En  mérito  de  lo expuesto, la  CORTE  SUPREMA  DE JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL,   

R E S U E L V E  

1.  DECLARAR  que  la  competencia  para  conocer  de este  asunto  corresponde  al  Juzgado Penal del Circuito Especializado de Armenia, al  que de inmediato se remitirán las diligencias.   

2.    Por  Secretaría  de  la  Sala,  remítanse  copias de esta decisión al Juzgado Segundo de Ejecución de Penas y  Medidas  de  Seguridad  de  Armenia  y   a  la Sala Penal del Tribunal  Superior de la misma ciudad, para su conocimiento.   

Contra  esta  providencia no procede ningún  recurso.   

Cópiese y cúmplase.  

SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ  

Comisión de servicio  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ                                          ALFREDO     GÓMEZ     QUINTERO           

MARÍA  DEL  ROSARIO  GONZÁLEZ  DE  LEMOS                     AUGUSTO J. IBAÑEZ GUZMÁN   

JORGE  LUIS  QUINTERO  MILANÉS                                          YESID     RAMÍREZ     BASTIDAS                                             

JULIO  ENRIQUE  SOCHA SALAMANCA                                          JAVIER  ZAPATA ORTIZ   

                                                                                                                                   

TERESA RUÍZ NUÑEZ  

Secretaria  

    

1  Radicación  24964,  auto  del 30 de mayo de 2006, y radicación 26517, auto del  30 de noviembre de 2006.   

2  Definición de competencia 27612, auto del 13 de junio de 2003.     

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