30631(08-10-08)

2008

Asistente Jurídico Inteligente

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Proceso No 30631  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

                                   

                                Magistrado Ponente:   

JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA  

Aprobado    Acta    No.    288   

         Bogotá   D.  C.,  ocho  (8)  de  octubre  de  dos  mil   ocho  (2008)   

VISTOS:  

Se  pronuncia  la Sala sobre el impedimento  manifestado  por  los  doctores  LEONEL ROGELES MORENO, IVANOV ARTEAGA GUZMÁN y  JORGE  ARTURO  CASTAÑO  DUQUE,  Magistrados  de  la Sala de Decisión Penal del  Tribunal   Superior   de  Pereira  (Risaralda),  para  resolver  el  recurso  de  apelación  interpuesto  contra  la sentencia de 22 de febrero de 2008, mediante  la  cual  el  Juzgado  Penal  del Circuito Especializado de Manizales condenó a  Juan Guillermo Morales Osorio y Néstor Alberto Henao Betancourt.   

ANTECEDENTES  

1.  Los  hechos  fueron  narrados  por  la  Fiscalía en el escrito de acusación de la siguiente manera:   

“Mediante  labores   investigativas   se   tuvo   conocimiento  de  la  existencia  de  una  organización  delincuencial  denominada  “CORDILLERA”, dedicada al tráfico  de  estupefacientes  y  al  sicariato en el municipio de Dosquebradas y Pereira,  que  desde  el  año  2005  para  adquirir  el monopolio de la venta de la droga  ilícita  en  Dosquebradas  negoció  la zona con el grupo Escalera, al mando de  alias MENUDO, a cambio de armas y dinero.   

En razón de que algunos de los integrantes  del  grupo  Escalera  no  acogieron  la  orden  de unirse al grupo Cordillera se  iniciaron  las  labores  del  grupo  para adquirir el control total de la zona y  excluir  del  negocio  ilícito a los integrantes del grupo escalera disidentes,  comenzando  una guerra por el poder que los llevó a la creación de un grupo de  cuatro  personas para hacer las labores de vigilancia o de “campaneo” en las  ollas  del  barrio Primero de Agosto, encargados de no dejar vender a otra gente  producto  que  no  fuera  de  Cordillera  y  ultimar  a las personas que así lo  hicieran,  lo  que  dio  como resultado la comisión de múltiples homicidios en  los  barrios  Primero de Agosto, Camilo Torres y todo el sector de Dosquebradas,  como  los  de  alias  El  Gato,  Perra  Flaca,  El  ciego,  Tatuaje,  La Chinga,  etc.   

Como integrantes del grupo delincuencial se  ha  señalado  a  alias  MEMO,  quien  ha  sido identificado como JUAN GUILLERMO  MORALES  OSORIO  y  a  alias  SICARIO,  quien  ha  sido identificado como NESTOR  ALBERTO  HENAO  BETANCOURT,  como  parte  del  grupo  de sicarios, encargados de  llevarle  a  alias  EL  GORDO,  Jefe de la banda, la lista de los sujetos que se  negaban  a  colaborar  con  la  organización  en  el barrio Primero de Agosto y  Camilo  Torres,  para posteriormente darles muerte por orden suya. Igualmente se  ha  determinado  que  estos señores como integrantes del grupo se desempeñaban  como  “campaneros” dentro de la organización, es decir tienen como función  la  de  vigilar  y  proteger  la  actividad  desarrollada  por los expendedores,  avisando  de  la  presencia  de  la Policía Nacional en el sector o de personas  extrañas  y  sospechosas,  dedicándose a la vez a expender estupefacientes del  grupo Cordillera en turnos previamente señalados.   

Se ha obtenido información que los señores  JUAN  GUILLERMO  MORALES  OSORIO  y  NESTOR  ALBERTO  HENAO  BETANCOURT  por sus  actividades  para  el  grupo  Cordillera  recibían en compensación una suma de  dinero  semanalmente y que por los homicidios cometidos su autor material debía  recibir dos millones de pesos”.   

2.  Con  base en estos hechos, la fiscalía  radicó  escrito  de  acusación  contra  JUAN GUILLERMO MORALES OSORIO y NESTOR  ALBERTO  HENAO  BETANCOURT,  y el 11 de febrero de 2007, el Juzgado Único Penal  del   Circuito   Especializado   de  Pereira  llevó  a  cabo  la  audiencia  de  formulación  de acusación, en la cual se le presentaron cargos por los delitos  de   concierto  para  delinquir  agravado,  homicidio  agravado,  porte  de  armas  de  uso  privativo  de  las  Fuerzas  Militares,  y  fabricación,  tráfico o porte de estupefacientes. Se  fijó    el    15    de   marzo   para   la   realización   de   la   audiencia  preparatoria   (folios   1-12,   y   29-30  cuaderno  1).   

3.  La  Fiscalía  Segunda Especializada de  Pereira,  mediante  oficio  fechado  20  de  marzo  de 2007 comunicó al Juzgado  Único  Especializado de Pereira, que por estos hechos se inició el proceso No.  660016000035200501930  contra  Wilson  Mesa Giraldo, Jhon Fredy Rendón Giraldo,  Consuelo  Hoyos  Sánchez,  Amparo  Mejía  de  Vélez y José Mauricio Salazar,  dentro  del cual se ordenó la ruptura de la unidad procesal, y que dio origen a  esta  investigación contra JUAN GUILLERMO MORALES OSORIO y NESTOR ALBERTO HENAO  BETANCOURT,  a  la  que  se  la asignó la radicación No. 660016000058200603087  (folio 34 cuaderno 1).   

4. La audiencia preparatoria de juicio oral  se  verificó  el  15  de  marzo  de  2007  y  se  señaló fecha y hora para la  realización   del  juicio  oral  (folio  32.cuaderno  1).   

5.  El  Juzgado  Único  Penal del Circuito  Especializado  de  Pereira con auto del 15 de abril de 2007 se declaró impedido  para  seguir  el  trámite  del  proceso No. 03087 contra JUAN GUILLERMO MORALES  OSORIO  y  NESTOR  ALBERTO  HENAO  BETANCOURT,  porque ya había conocido de los  mismos  hechos  pero  en proceso diferente, el que se seguía contra Wilson Mesa  Giraldo  y  otros (radicado 01930), impedimento que fue aceptado por el Tribunal  Superior  de  Pereira, y en razón de ello, el Consejo Superior de la Judicatura  Sala  Administrativa,  mediante  resolución  No. PSAR07-213 de 2007, ordenó el  traslado  temporal  del  Juzgado  Único  Penal  del  Circuito  Especializado de  Manizales  a  la ciudad de Pereira para que asumiera el conocimiento del proceso  contra  MORALES  OSORIO y HENAO BETANCOURT (folio54-56  cuaderno 1).   

6.  Cumplidos  los  trámites inherentes al  juicio  oral, el Juzgado Penal del Circuito Especializado de Manizales, el 22 de  febrero  de 2008 profirió sentencia, mediante la cual condenó a JUAN GUILLERMO  MORALES  OSORIO  y  NESTOR ALBERTO HENAO BETANCOURT, a la pena principal de 38 y  40   años   de  prisión  respectivamente,  por  los  delitos  de  homicidio   agravado,   concierto   para   delinquir   agravado,  y  fabricación,  tráfico  y  porte  de armas o municiones de uso privativo de las  fuerzas  armadas,  y  de  uso  personal.  La decisión  anterior  fue apelada por el defensor y el representante del Ministerio Público  (folios     170-213     cuaderno    1).   

7.  Concedido  el  recurso  ante la Sala de  Decisión  Penal  del Tribunal Superior de Pereira integrada por los Magistrados  LEONEL  ROGELES MORENO, IVANOV ARTEAGA GUZMÁN Y JORGE ARTURO CASTAÑO DUQUE, de  manera  conjunta manifestaron estar impedidos para conocer, bajo el argumento de  haber  participado  dentro del proceso, conforme al numeral 6º del artículo 56  de la Ley 906 de 2004, Código de Procedimiento Penal.   

Para   fundamentar   la   circunstancia  impeditiva,  explican  que  a propósito de la ruptura de la unidad procesal, el  Juzgado  Único  Penal del Circuito Especializado de Pereira tramitó el proceso  No.  01930  contra  Wilson  Mesa  Giraldo,  Jhon Fredy Rendón Giraldo, Consuelo  Hoyos  Sánchez,  Amparo  Mejía  de  Vélez  y  José Mauricio Salazar, el cual  culminó  con  sentencia  condenatoria  de  14  de  junio  de 2007, y que al ser  recurrida  en apelación fue confirmada por el Tribunal Superior de Pereira Sala  de  Decisión  Penal  integrada  por quienes ahora se inhiben de conocer de este  asunto.   

Expresan   los   magistrados,   que   el  conocimiento  del  proceso  seguido  en  contra de estos individuos, les permite  establecer  sin  equívoco  alguno  que la situación fáctica allí debatida es  exactamente  la  misma  a la que se contrae esta actuación (proceso No. 03087),  seguido  contra  los  acusados  JUAN  GUILLERMO MORALES OSORIO y NÉSTOR ALBERTO  HENAO  BETANCOURT,  puesto  que  unos  y  otros  eran  integrantes  de  la misma  organización   criminal,   les   fueron  imputados  los  mismos  delitos  y  se  presentaron   en  su  contra  los  mismos  elementos  materiales  probatorios  y  evidencia  física;  la  única  diferencia es que aquellos fueron capturados en  una  época  distinta a la de éstos, de ahí la ruptura de la unidad procesal y  el  adelantamiento  de  dos  procesos  que  en estricto sentido versan sobre los  mismos hechos.   

Explican  los  integrantes  de  la  Sala de  Decisión  cuyo  impedimento  manifiestan,  que si se examina el contenido de la  sentencia  de  segunda  instancia  por ellos dictada, que en fotocopias se anexa  (folios   220-269),   se  advierte  que  se ha hecho una valoración sustancial de los distintos medios de  convicción  que  les ha permitido adquirir un criterio personal sobre el asunto  debatido,  que  es  idéntico  al  que ahora se somete a su consideración donde  figuran   acusados  JUAN  GUILLERMO  MORALES  OSORIO  y  NÉSTOR  ALBERTO  HENAO  BETANCOURT.   

De esta manera manifiestan que, a su juicio,  el  haber  conocido  previamente  de  otro  proceso por los mismos hechos,   compromete  su  imparcialidad  y  objetividad  para  entrar a decidir en segunda  instancia  el  recurso  incoado,  por lo que consideran procedente apartarse del  trámite   del   asunto   (folios  270  –    275    cuaderno   1).   

Así,   disponen  con  fundamento  en  el  artículo  57  de la ley 906 de 2004, remitir el expediente a esta Corporación,  para que se pronuncie sobre el impedimento planteado.   

                                            CONSIDERACIONES DE LA SALA:   

         

         

De  conformidad con los artículos 57 y 341  de  la  Ley  906  de  2004  (Código de Procedimiento  Penal),  la Sala Penal es competente para resolver el  impedimento  planteado  por  corresponder  a  un  proceso  adelantado  bajo  los  lineamientos  del  sistema  penal  acusatorio,  y  tratarse de la manifestación  hecha  por  los  Magistrados  que  integran la Sala de Decisión Penal del   Tribunal  Superior  de  ese Distrito Judicial para inhibirse del conocimiento de  este asunto.   

Con relación al procedimiento, establece el  artículo  62  del Código de Procedimiento Penal (Ley  906  de  2004),  la suspensión de la actuación desde  la  manifestación  del  motivo  por  parte  del  funcionario  judicial hasta su  resolución  definitiva.  Si  la exteriorización del impedimento es aceptada se  ordenará  la  separación  del  servidor  del  conocimiento  del  asunto  y  la  remisión  a quien deba asumirlo, en tanto que si es rechazada, se le devolverá  para que continúe su trámite.   

La  consagración  de  las  causales  de  impedimento  y recusación se fundamenta en una misma razón jurídica que no es  otra  distinta  a la de garantizar, dentro de un Estado Social y Democrático de  Derecho,  que el funcionario judicial llamado a resolver un conflicto jurídico,  es  indiferente  a  cualquier  interés  distinto  al  de  administrar una recta  justicia  y  que, por lo tanto, su imparcialidad y ponderación no se encuentran  perturbadas por circunstancias ajenas al proceso.   

Para tal propósito, es menester reiterar,  en  primer  lugar,  que  la  jurisprudencia de esta Corporación ha señalado en  forma  pacífica y reiterada que el ejercicio de la declaración de impedimento,  en  tanto  constituye  un  mecanismo para garantizar la imparcialidad de quienes  administran  justicia,  no  puede  estar  sujeto al capricho de los funcionarios  judiciales,  sino que se encuentra ligado de manera inevitable a la taxatividad  de  sus  causales, lo que  significa  que  nadie  puede  acudir  a  la  analogía ni a la extensión de los  motivos   expresamente   señalados   por   la  ley  en  aras  de  sustentar  su  procedencia1.    

Como  en  este  caso  se  aduce  la causal  consagrada  en  el  numeral  6°  del  artículo  56  de  aquella  normatividad,  específicamente  la  consistente  en que el funcionario que se declara impedido  “haya  dictado la providencia de cuya revisión se  trata,    o    hubiere    participado   dentro   del   proceso”   cuya  revisión  ahora  es  sometida a su consideración, se torna  indispensable  evaluar  cuál  es  el  alcance de la  participación  cumplida por los magistrados del Tribunal y estudiar sí con esa  actuación ellos comprometieron su imparcialidad.   

Frente  a  esta  causal,  la  Sala  tiene  establecido  que  la  comprensión  de este concepto no debe asumirse en sentido  literal sino que es preciso que esa intervención,   

“para  que  adquiera  un  efecto  trascendente  acorde  con  los fines de la norma, tenga la  aptitud   suficiente   para   comprometer  la  ecuanimidad  y  la  rectitud  del  funcionario.  Su  actividad  dentro  del  proceso, debe haber sido esencial y no  simplemente                  formal2,   de   fondo,  sustancial,  trascendente,  que  lo  vincule  con la actuación puesta a su consideración de  tal  manera  que  le impida actuar con la imparcialidad y la ponderación que de  él   esperan   no  solamente  los  sujetos  procesales  sino  la  comunidad  en  general”3.   

La  jurisprudencia de la Corte4,   con  relación  al  tema  que  concita  la  atención  de  la Sala, reiteradamente ha  señalado que:   

“En desarrollo  del   principio   de   imparcialidad   que  debe  presidir  las  actuaciones  judiciales, la legislación  procesal  ha previsto una serie de causales de orden objetivo y subjetivo en las  cuales  el  juez  debe  declararse  impedido  para  decidir,  garantizando a las  partes,   terceros   y   demás   intervinientes  las  formas  propias  de  cada  juicio.   

         

Empero,  como  a  los  jueces no les está  permitido  separarse  por  su  propia voluntad de las funciones que les han sido  asignadas,  y  a  las partes no les está dado escoger libremente la persona del  juzgador,  las  causas  que  dan  lugar  a  separar  del conocimiento de un caso  determinado  a  un  juez  o magistrado no pueden deducirse por analogía, ni ser  objeto  de  interpretaciones  subjetivas,  en  cuanto  se  trata  de  reglas con  carácter  de  orden  público,  fundadas en el convencimiento del legislador de  que  son  éstas  y  no  otras  las  circunstancias fácticas que impiden que un  funcionario   judicial  siga  conociendo  de  un  asunto,  porque  de  continuar  vinculado  a  la  decisión compromete la independencia de la administración de  justicia  y quebranta el derecho fundamental de los asociados a obtener un fallo  proferido     por    un    tribunal    imparcial5”.   

En  esta  actuación, la Sala de Decisión  del  Tribunal  que  expresó  el  impedimento, conoció en segunda instancia del  fallo   condenatorio   dictado   en   el   Juzgado  Único  Penal  del  Circuito  Especializado  de  Pereira  contra  Wilson  Mesa  Giraldo,  Jhon  Fredy  Rendón  Giraldo,  Consuelo  Hoyos  Sánchez,  Amparo  Mejía  de Vélez y José Mauricio  Salazar,  por  los  mismos  hechos  por  los  que  ahora  fueron condenados JUAN  GUILLERMO   MORALES  OSORIO  y  NÉSTOR  ALBERTO  HENAO  BETANCOURT  en  primera  instancia  por  el Juzgado Penal del Circuito Especializado de Manizales; en esa  oportunidad,  como  estaban  obligados  los  magistrados por su deber funcional,  hicieron  la  valoración de los medios de prueba en orden a confirmar el juicio  de  responsabilidad  radicado  en cabeza de aquellos, llegando a una conclusión  positiva,  por  cuanto estaba acreditada más allá de toda duda razonable y por  ende la sentencia debía mantenerse inmodificable.   

Es claro, como se demuestra con la copia de  la  sentencia de segundo grado, mediante la cual el Tribunal Superior de Pereira  confirmó  el  fallo  condenatorio  dictado  por  el  Juzgado  Único  Penal del  Circuito  Especializado  de  esa ciudad el 14 de junio de 2007, contra los otros  cinco   procesados,  que  los  magistrados  que  ahora  se  declaran  impedidos,  ponderaron  y  emitieron  valoraciones  de fondo sobre la prueba recaudada en el  juicio  oral,  entre ellas, los testimonios rendidos y de manera especial el del  testigo   JUAN   CARLOS  BALLESTEROS  RAVE,  que,  según  el  criterio  de  los  funcionarios  del  Tribunal, se constituye en pieza fundamental para la emisión  de  la condena por parte del a quo,   criterio que redunda inevitablemente  en  la decisión que deba tomarse respecto del recurso que se halla pendiente de  resolver.  Luego  no  es  equivocado  aseverar que sobre la credibilidad de este  deponente  y  los  demás  medios  de  conocimiento los Magistrados que rehúsan  aprehender  este  caso  y  que  conforman  la  Sala de Decisión del Tribunal de  Pereira  tienen ya formado un preconcepto que, inclusive, les permitió tener un  conocimiento  más allá de toda duda, acerca del delito y de la responsabilidad  penal  de  quienes  como  miembros de la misma organización criminal resultaron  condenados.   

Como  se advierte, la valoración plasmada  en  la  sentencia  que  en  segunda  instancia  y  en  su oportunidad emitió el  Tribunal,  constituye  criterio  vinculante  respecto  de  los  procesados  JUAN  GUILLERMO  MORALES OSORIO y NÉSTOR ALBERTO HENAO BETANCOURT, pues se identifica  fácilmente  con  la relación jurídico material que ahora se debate, de manera  que,  al  emitir un pronunciamiento respecto del recurso de apelación pendiente  de  resolverse  respecto  del fallo del Juzgado Penal del Circuito Especializado  de  Manizales, difícilmente puede separarse de él, pues está unido a su punto  de vista ya expresado, a riesgo de caer en contradicción.   

No  está  por demás señalar que el Juez  Único  Penal  del Circuito Especializado de Pereira se separó del conocimiento  de  este  asunto,  con el mismo punto de vista invocado por la Sala de Decisión  del  Tribunal  Superior  de  esa  ciudad  que ahora se inhibe de conocer de este  trámite.   

Por    manera    que,    el  impedimento manifestado se encuentra debidamente fundamentado,  pues,   la  participación  de  los  funcionarios  del  Tribunal  dentro  de  la  actuación,  permite concluir de manera razonable que  su  imparcialidad se halla comprometida, por tanto se  aceptará  y  en  consecuencia  se dispondrá que los  Magistrados  LEONEL  ROGELES  MORENO, IVANOV ARTEAGA  GUZMÁN   y   JORGE   ARTURO   CASTAÑO  DUQUE  sean  sustraídos del conocimiento de este caso.   

En  mérito  de  lo  expuesto,  la Sala de  Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia,   

RESUELVE:  

        1.             DECLARAR    FUNDADO  el   impedimento  manifestado  por  los  Magistrados  LEONEL  ROGELES  MORENO,  IVANOV  ARTEAGA  GUZMÁN  y JORGE ARTURO  CASTAÑO  DUQUE,  de  la Sala de Decisión Penal del  Tribunal   Superior   de  Pereira,  por  tanto  se  les  declara  separados  del  conocimiento del presente asunto.   

        2.  Contra  ésta decisión no procede recurso alguno, por expreso  mandato   del   artículo   65   de   la   Ley   906   de   2004   (Código   de   Procedimiento   Penal).   

        3.  Remítase el expediente a la Secretaría del Tribunal Superior  de Pereira (Risaralda), para lo pertinente.   

Comuníquese y cúmplase.  

SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ  

JOSÉ       LEONIDAS      BUSTOS  MARTÍNEZ                                                       ALFREDO  GÓMEZ  QUINTERO             

MARÍA   DEL   ROSARIO   GONZÁLEZ   DE  LEMOS                                        AUGUSTO  J.  IBÁÑEZ  GUZMÁN                        

JORGE       LUIS       QUINTERO  MILANÉS                                                                        YESID RAMÍREZ BASTIDAS   

JULIO       ENRIQUE       SOCHA  SALAMANCA                                             JAVIER ZAPATA ORTIZ   

                                                                                                     Comisión de servicio   

TERESA RUIZ NUÑEZ  

Secretaria    

1  Auto  de  29  de  febrero de 2008, radicación 29189,  entre otros.   

2  Corte   Suprema   de   Justicia,   Sala   de   Casación   Penal,   Sentencia  del  7  de  mayo  de  2002,  radicación 19300.   

3  Auto de 23 de enero de 2008, radicación 28994.   

4  Auto de 16 de marzo de 2005, radicación 23374.   

5  Auto de 19 de octubre de 2006, radicación N° 26.246.     

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