30586(24-09-08)

2008

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso     No  30586   

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrada Ponente:  

MARÍA    DEL   ROSARIO   GONZÁLEZ   DE  LEMOS   

Aprobado Acta No. 274.  

         

Bogotá D.C., septiembre veinticuatro (24) de  dos mil ocho (2008).   

VISTOS  

          Se  pronuncia  la  Sala  sobre  el  impedimento  manifestado  por el  Magistrado  del Tribunal Superior de Popayán, doctor Ary Bernardo Ortega Plaza,  el  cual  no  fue aceptado por los demás integrantes de la correspondiente Sala  de  Decisión,  para  conocer  del  recurso  de  apelación  interpuesto por los  defensores  de  los  procesados  DANIEL EDUARDO MOLANO  PIAMBA  y AURA ELCIRA ZUÑIGA  GUZMÁN,  así  como  por  el  primero en mención, en  contra  de la decisión adoptada por el Juzgado Tercero Penal del Circuito de la  misma  ciudad  el  21  de  noviembre de 2006, por cuyo medio negó el decreto de  nulidad de la actuación.   

ANTECEDENTES  RELEVANTES    

Mediante resolución de fecha 26 de enero de  2004,  la  Fiscalía  05-001  Delegada ante los Juzgados Penales del Circuito de  Popayán,  calificó  el mérito del sumario con preclusión de investigación a  favor  de  DANIEL  EDUARDO  MOLANO PIAMBA,    AURA    ELCIRA   ZUÑIGA   GUZMÁN  y  Gloria Esperanza Astaiza  por  los  delitos  de peculado por aplicación oficial  diferente                 y                 falsedad                 ideológica  en            documento  público.   

Apelada  la  anterior  determinación por el  Procurador  247 Judicial Penal de la misma ciudad, la Fiscalía Delegada ante el  Tribunal,  con  providencia  de  fecha  enero  14 de 2005 la revocó, para en su  lugar  proferir resolución de acusación en contra de  DANIEL   EDUARDO   MOLANO   PIAMBA   y   AURA  ELCIRA  ZUÑIGA  GUZMÁN  “como probable autor el primero y  cómplice  la  segunda,  del  ilícito  de  falsedad  ideológica  en  documento  público,  tipificado  en el artículo 219 del Código Penal del Decreto Ley 100  de   1980   con   la   agravación  del  uso  descrita  en  el  artículo  222-2  ibídem”.              

La etapa del juicio correspondió tramitarla  al  Juzgado  Tercero  Penal  del  Circuito  de la capital caucana, el cual, tras  avocar  conocimiento  el  20  de  octubre  de  2006,  dispuso la realización de  audiencia  preparatoria  en los términos establecidos en el artículo 400 de la  Ley 600 de 2000.   

En  desarrollo de dicha diligencia, que tuvo  lugar  el  21 de noviembre de 2006, los defensores de los procesados solicitaron  el  decreto de nulidad de la actuación procesal, petición a la que no accedió  el  despacho,  ante  lo  cual  interpusieron  recurso  de  apelación los mismos  sujetos    procesales    y   el   sindicado   MOLANO  PIAMBA.   

Concedido  el recurso en el efecto diferido,  se  ordenó  el  envío del diligenciamiento al Tribunal, en donde fue recibido,  según  constancia,  el  27  de  noviembre  siguiente,  pasando  al despacho del  Magistrado Ponente el 1° de diciembre ulterior.   

El  22 de julio de la anualidad en curso, el  Magistrado  doctor  Ary  Bernardo  Ortega  Plaza manifestó encontrarse impedido  para  intervenir  en  la  decisión  correspondiente,  razón  por  la  cual, de  conformidad  con  el  trámite  previsto  en  la  Ley  600  de 2000, remitió la  actuación  a  los  demás integrantes de la Sala quienes, por auto del pasado 3  de  septiembre,  no aceptaron el impedimento, determinando, consecuentemente, su  envío  a  esta  Corporación  “para  que dirima de  plano la cuestión”   

       

RAZONES            DEL  IMPEDIMENTO       

Aduce el doctor Ortega Plaza que se encuentra  impedido  para  desatar el recurso de apelación referido por haber actuado como  fiscal  seccional  dentro  de la actuación, como así se corrobora “explorando  la  foliatura  (226  a  231 del c. 1)”,  circunstancia  que  encasilla  dentro  del motivo contenido en el  numeral 11 del artículo 99 de la Ley 600 de 2000.   

Los  demás Magistrados que componen la Sala  de  Decisión,  mediante providencia del pasado 3 de septiembre, no aceptaron la  manifestación   anterior,   argumentando  que  de  conformidad  con  la  línea  jurisprudencial  sentada  por  la  Corte,  su  actuación  como fiscal seccional  dentro  del presente asunto no tuvo la trascendencia suficiente para comprometer  su criterio.   

CONSIDERACIONES DE LA SALA  

1.  La Corte es competente para conocer  de  este  asunto de conformidad con lo establecido en el artículo 101 de la Ley  600   de   2000,  por  tener  la  condición  de  superior  jerárquico  de  los  funcionarios   que   se   encuentran   en   desacuerdo  acerca  del  impedimento  manifestado.   

2.   En  orden  a resolver acerca de la  manifestación  de  impedimento  expresada por el Magistrado doctor Ary Bernardo  Ortega  Plaza  para  conocer  del  recurso  de  apelación  interpuesto  por los  defensores  de  los  procesados  DANIEL EDUARDO MOLANO  PIAMBA  y AURA ELCIRA ZUÑIGA  GUZMÁN,  así  como  por  el  primero en mención, en  contra  de la decisión adoptada por el Juzgado Tercero Penal del Circuito de la  misma  ciudad  el  21 de noviembre de 2006, bien está comenzar por precisar que  esta   figura   tiene   por   fin   “garantizar  al  conglomerado  social que el funcionario judicial llamado a resolver el conflicto  jurídico,  es  ajeno  a cualquier interés distinto al de administrar una recta  justicia  y,  en  consecuencia,  que  su  imparcialidad y ponderación no están  afectadas   por  circunstancias  extraprocesales”1.   

Desde  esa  perspectiva,  lo que se pretende  concretamente  con  la  causal  de  impedimento  contenida  en el numeral 11 del  artículo  99 de la Ley 600 de 2000 invocada en este caso, es que el funcionario  de  la causa, en cualquiera de las instancias de decisión, no tenga contaminado  su  criterio por su gestión previa como fiscal en el sumario, pero para ello es  menester   que   realmente   haya  comprometido  su  juicio  en  virtud  de  esa  intervención.   

En  consecuencia,  la causal en cuestión no  opera  automáticamente,  como  lo  ha  señalado reiteradamente la Sala, por el  mero  hecho  de  que  el  funcionario  ostentó la condición de fiscal en etapa  previa,  sino  que  es  indispensable  que  haya cumplido, cuando menos, un acto  procesal sustancial que incida en menoscabo de su imparcialidad.   

3.  Definidos  los parámetros en torno a la  causal  que  se  invoca, procede ocuparse del caso sub  examine,  a  efecto  de  determinar  la  viabilidad de  separar  al  doctor  Ary  Bernardo  Ortega  Plaza,  Magistrado  del  Tribunal de  Popayán,  del  conocimiento  del recurso de apelación interpuesto en contra de  la  decisión  adoptada  por  el  Juzgado Tercero Penal del Circuito de la misma  ciudad   el   21   de   noviembre  de  2006.                   

Sobre  el particular se tiene que si bien es  cierto  el  aludido  Magistrado actuó como fiscal dentro del proceso en la fase  instructiva,  como  así  lo  señala  en  su  declaración  de  impedimento, su  actuación  en  dicha  condición lejos está de configurar una perturbación de  su  juicio  imparcial  conforme lo indican los demás Magistrados integrantes de  la Sala de Decisión.   

En efecto, su intervención, cuya duración,  dicho  sea  de  paso,  comprendió escasos 9 días (del 4 al 13 de septiembre de  2000), se circunscribió a las siguientes actuaciones:   

(i)  Mediante  resolución de sustanciación  del  4  de septiembre de 2000 autorizó la expedición de copias solicitadas por  el    defensor    de    la    procesada    Esperanza  Astaiza.   

(ii)  Al día siguiente, por auto de la  misma  naturaleza,  ordenó  requerir  a  dicha  procesada  con el objeto de que  designara defensor.   

(iii)   El   11  de  septiembre  ulterior,  reconoció personería al abogado designado.   

(iv) Y, finalmente, el día 13 del mismo mes  y  año  recibió  las declaraciones de Jorge Eliécer  Sandoval  Robles  y  Hernán  Rómulo       Burbano       Vásquez.               

Ninguna   duda   surge   en  cuanto  a  la  instrascendencia  absoluta  que  deviene  de  las decisiones adoptadas dentro de  esta   actuación   por  el  doctor  Ary  Bernardo  Ortega  Plaza  frente  a  la  determinación  que  ahora  corresponde tomar.  Empero, para la Sala, igual  conclusión  emana  de  su  intervención  en  el campo probatorio por razón de  haber recibido las atestaciones mencionadas.   

Lo último señalado no sólo por su efímera  intervención  procesal  y  el  considerable  lapso  transcurrido desde entonces  hasta  hoy (más de  8 años), sino porque dentro de un diligenciamiento de  la  complejidad  del  presente y en el cual se ha acopiado considerable material  probatorio  en  un  voluminoso expediente, la práctica insular de las probanzas  referidas  no  alcanza  a  forjar un prejuzgamiento de tal entidad que socave el  buen juicio del funcionario para marginarlo del conocimiento.   

En  esa  dirección,  significativa utilidad  reporta  el  antecedente  jurisprudencial  de esta Sala, traído a colación por  los  Magistrados  que  no  aceptaron  el  impedimento,  en  el cual se plasma el  criterio  que  de  antaño  tiene  la  Sala  sobre  la temática debatida, en el  sentido de que:       

“(S)i  lo  realizado  en  el  sumario fue  ocasional,  tangencial,  intrascendente  y  -así-, conceptualmente, sin ninguna  incidencia  en  el  criterio del juzgador, no existe ninguna razón para dar por  existente  la  causal  impediente de que se trata”2.     

Así  las  cosas,  de  conformidad  con  las  razones  que  vienen  de  consignarse, la conclusión a la que sin dificultad se  llega  es  a  la  de  que  el  doctor  Ary Bernardo Ortega Plaza no se encuentra  incurso  en  la  causal  impeditiva  que  invocó, es decir, la consagrada en el  numeral  11  del  artículo  99  de  la  Ley  600 de 2000 y, si ello es así, lo  procedente es declarar infundada su manifestación   

Cuestión final:  

Revisado   el  diligenciamiento,  la  Sala  encuentra  necesario  expedir  copias  con  destino  al  Consejo  Superior de la  Judicatura     –Sala  Jurisdiccional   Disciplinaria-,   con   el  objeto  de  determinar  la  posible  responsabilidad  disciplinaria  en  que se pudo incurrir en la Sala de Decisión  Penal  del Tribunal de Popayán por la mora para resolver el presente recurso de  apelación,  tras  casi  dos  años  de  haberse recibido la actuación para tal  efecto .   

          En  mérito  a  lo  expuesto,  la CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, Sala de  Casación Penal,   

RESUELVE   

1.-   DECLARAR   INFUNDADO   el  impedimento manifestado por el doctor Ary Bernardo Ortega Plaza,  Magistrado  de  la  Sala  Penal  del  Tribunal  Superior de Popayán  para  conocer  de  este  asunto, por las  razones  consignadas  en  la  anterior motivación. En  consecuencia, se dispone que intervenga en su trámite y decisión.   

2.-            EXPEDIR, por la  Secretaría  de  la  Sala  Penal  de  la Corte Suprema de Justicia, copias de la  presente  actuación  con  destino  al  Consejo  Superior de la Judicatura -Sala  Jurisdiccional  Disciplinaria-  de  conformidad  con  lo  expuesto  en  la parte  considerativa de esta providencia.   

Cópiese y devuélvase al Tribunal de origen.  Cúmplase.   

SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ  

JOSÉ   LEONIDAS   BUSTOS   MARTÍNEZ                       ALFREDO       GÓMEZ       QUINTERO             

MARÍA   DEL   ROSARIO   GONZÁLEZ   DE  LEMOS         AUGUSTO                         J.                         IBÁÑEZ  GUZMÁN                  

JORGE   LUIS  QUINTERO  MILANÉS                              YESID  RAMÍREZ  BASTIDAS                   

JULIO  ENRIQUE  SOCHA SALAMANCA                  JAVIER ZAPATA ORTÍZ   

TERESA    RUIZ  NÚÑEZ   

Secretaria  

    

1 Cfr.  Auto mayo 7/02, rad. 19.328.   

2 Auto del 20 de mayo de 1997. rad. 13134.     

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