30328(27-10-08)

2008

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 30328  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente  

JORGE  LUIS  QUINTERO  MILANÉS   

Aprobado   acta   N°  309   

Bogotá,  D. C., veintisiete (27) de octubre  de dos mil ocho (2008).   

V    I   S   T   O  S   

La  Corte  resuelve  la solicitud de pruebas  elevada  en  el  trámite  de extradición del ciudadano colombiano MELBIN CAICEDO SÁNCHEZ.   

A  N  T  E C E D E N T E  S   

1.  El Gobierno de los Estados Unidos de  América,  mediante  Nota  Verbal   número 2131 del 25 de Julio de 2008, a  través  de su Embajada en  Colombia, solicitó formalmente la extradición  del     ciudadano    colombiano    Melbin    Caicedo  Sánchez.   

2.     Mediante    oficio   número  OFI08-22493-DIJ-0100  del 1° de agosto de 2008, el Ministerio del Interior y de  Justicia,   luego   de  considerar  perfeccionado  el  expediente,  remitió  la  documentación   relacionada   con  la  solicitud  de  extradición  presentada,  demandando de la Sala el respectivo concepto.   

3.  La normatividad que rige al presente  trámite  es  la  contemplada  en  el  Capítulo  II  del Libro V del Código de  Procedimiento  Penal  (Ley  906 de 2004), en la  medida que no existe en el  momento  convenio  aplicable que regule el  asunto, como así lo conceptuó  el  Jefe  de  la  Oficina  de  Asesoría  Jurídica del Ministerio de Relaciones  Exteriores,  según  oficio  número  OAJ.E. 1519 del 28 de julio de 2008, quien  además  certificó  que  la  documentación  del  expediente  procedente de la Embajada de los Estados Unidos  de    América,    fue    presentada   “debidamente  autenticada”.   

SOLICITUD    DEL   DEFENSOR   

Corrido el traslado de que trata el artículo  500  del  Código  de Procedimiento Penal, el defensor del requerido, en escrito  presentado  dentro  del  término  legal,  manifiesta que existe “confusión  en  la  documentación soporte del indicment”,  lo  cual  no  permite  entender la razón por la cual se está  solicitando  la  extradición  de  su procurado, pues dicho instrumento contiene  una   “mezcla  desordenada  de  hechos,  acciones  y  afirmaciones   in   genere”  que,  en  su  criterio,  incumple   lo  dispuesto  en  el  “numeral  2°  del  artículo  513  del  Código de Procedimiento Penal”,  norma  que  exige  la  indicación  exacta  de  los  actos  que  determinaron la  solicitud   de   extradición  y  del  lugar  y  la  fecha  en  la  cual  fueron  ejecutados.     

Además, dice que las pocas afirmaciones que  respecto  de  su  defendido  se  hacen en dicha documentación fueron extraídas  “del proceso penal colombiano que sigue la Fiscalía  29,  lo  cual  nos  indica  que  ya  el  hecho  es  materia  de investigación y  juzgamiento en Colombia”.   

Acorde con la anterior indicación, solicita  la práctica de las siguientes pruebas:   

1.   Que se requieran a las autoridades  “Norteamericanas    para    que    concreten    la  documentación aportada”.   

2.   Que se requieran a las autoridades  “Norteamericanas”  para  que  “se sirvan expresar si tienen verdadero interés  en   la   extradición   del  señor  Melbin  Caicedo  Sánchez,   quien  dicho  sea  de  paso  no  ha  aceptado tener vínculo alguno con  el   señor  Carlos  Mario  Jiménez  ‘Macaco’,  ya  extraditado   a   dicho  país”,  sin  olvidar  que,  conforme  a  la  normatividad  penal  de  los  Estados  Unidos  de  América, su  procurado  podría  ser  condenado  a  una  pena  mínima  de  27  años o más.   

3.  Que las autoridades “Norteamericanas”         alleguen  “siquiera  una  prueba clara o por lo menos creíble  de   la   relación   del  encartado  con  Carlos  Mario  Jiménez  –Macaco- para que se pueda hablar claro  sobre     el     concierto”    para    distribuir  cocaína.   

4.   Que  se  oficie  a la Fiscalía 29  Especializada,   con   el   fin   de  que  certifique  si  en  el  proceso  5814  “ha existido confesión del acusado en relación con  su     nexo     con     el     señor    Carlos    Mario    Jiménez”.   

5.   Que se oficie a las autoridades de  Justicia  y  Paz para que certifiquen si  su  defendido  ha   pertenecido   o   no  a  las  denominadas autodefensas.   

6.   Que  se  oficie  a las autoridades  “Norteamericanas  para  que certifiquen si el señor  Carlos  Mario  Jiménez  ha  señalado  o  no  como  su  colaborador  al  señor  Melbin       Caicedo       Sánchez”.   

Por  último,  indica  que  las  anteriores  pruebas  son pertinentes, toda vez que si bien en la documentación remitida por  los   Estados  Unidos  “aparece  el  requerido  como  miembro  de  la  organización  del  señor  Carlos  Mario  Jiménez”,   también   es   evidente  que  su  defendido  “nunca  ha  aceptado  pertenecer  a  dicha  organización ni se le ha  probado”.   

CONSIDERACIONES         DE        LA    CORTE   

Teniendo  en  cuenta  que  el concepto de la  Corte  acerca  de  la  viabilidad  o  no de la extradición, se fundamenta en la  demostración  plena  de la identidad del solicitado, en la validez formal de la  documentación  presentada,  en  el  principio de la doble incriminación, en la  equivalencia  de  la  providencia  proferida en el extranjero y, cuando fuere el  caso,  en  el  cumplimiento de los tratados públicos, según así lo dispone el  artículo  502 del Código de Procedimiento Penal de 2004, necesario es entonces  que  las pruebas solicitadas tengan estricta relación con dichos aspectos y que  así lo sustente el peticionario.   

Por lo tanto, lo concerniente a la aducción  y  práctica  de  pruebas  se  rige  por  las reglas generales que establecen la  admisibilidad  por  razón  de su conducencia, como se ha venido resolviendo por  la  Corte, lo que significa que serán inadmitidos los medios de convicción que  no  conduzcan  a  evidenciar  o a enervar los fundamentos del concepto o los que  versen   sobre   hechos   notoriamente   impertinentes   y  los  manifiestamente  superfluos.   

Consecuente con lo dicho, la Sala negará las  pruebas  solicitadas  por  el  defensor  del  ciudadano  colombiano Melbin    Caicedo   Sánchez,   por   las  siguientes razones:   

En  lo  atinente a la prueba contenida en el  numeral  1°,  es decir, que se requieran a las autoridades judiciales del país  requirente  para  que  “concreten  la documentación  allegada”,   pues,   en   su   criterio,  la  misma  “contiene una mezcla desordenada de hechos, acciones  y  afirmaciones  in  genere” que no permite saber las  razones  por  las  cuales  se  solicita la extradición de su procurado, resulta  superflua y, por lo mismo, innecesaria.   

En  efecto,  los documentos obrantes en este  diligenciamiento,  los que se allegaron por la vía diplomática y dentro de los  cuales  están  las  correspondientes  Notas  Verbales,  las  declaraciones bajo  juramento  rendidas  por Todd W. Mestepey, Fiscal Auxiliar de los Estados Unidos  en  el  Distrito  Judicial  del Sur de Florida, y Michael Effley y Jeremy Jones,  Agentes  Especiales  de  la Administración para el Control de Drogas (D.E.A.) y  de  la  Oficina  Federal  de  Investigaciones  (F.B.I.),  respectivamente,  y la  acusación   formal   dictada  por  el  Gran  Jurado  del  mencionado  Tribunal,  contienen,  contrario  a  lo  afirmado  por  la  defensa,   la información  necesaria  y  suficiente  para  establecer,  con  meridiana  claridad,  en  qué  consiste  el cargo imputado y cuál es la naturaleza del proceso que se adelanta  contra   Caicedo  Sánchez,  instrumentos  a través de los cuales se relacionan los actos, los lugares y las  fechas  en  que  fueron  ejecutados,  así  como las normas sustanciales penales  aplicables  al asunto, información suficiente para determinar si se cumple o no  con  los  presupuestos  exigidos en el numeral 2° del artículo 495 del Código  de   Procedimiento   Penal,   aspectos   estrictamente   jurídicos  que  serán  considerados  en  su  oportunidad  y  bajo  los lineamientos a que se refiere el  mencionado artículo 502 de la misma codificación.   

En    otros   términos,   no   surge   duda  alguna  que  la  acusación  emitida  en  contra  del ciudadano Melbin Caicedo  Sánchez,  las  declaraciones  de  apoyo  y  las notas  verbales  a  través de las cuales el Gobierno de los Estados Unidos solicita su  extradición,  contienen  la información suficiente relacionada con los lugares  y  las  fechas  en que se cometieron los hechos que son objeto de este trámite,  razón por la cual resulta superfluo recabar sobre tales aspectos.   

Así mismo, cabe precisar que respecto de la  petición  del  memorialista  (prueba  del numeral 2°), en el sentido de que se  requieran  a  las  autoridades “Norteamericanas para  que  se  sirvan  expresar  si  tienen  verdadero interés en la extradición del  señor    Melbin    Caicedo    Sánchez”,  es  una  solicitud  fuera de lugar y sin contexto, pues de la  documentación  que  obra  en  este  expediente  surge  obvio  y evidente que el  interés  del  país  requirente  respecto  de  la  solicitada  extradición  se  mantiene vigente.   

A  su  vez,  en  cuanto hace relación a las  pruebas  relacionadas  en  los  numerales  3°, 4°, 5° y 6°, a través de los  cuales  pretende  demostrar  que  su  defendido  nunca  tuvo  nexos  de  ninguna  naturaleza  con  “el  señor  Carlos  Mario Jiménez  ‘Macaco’”  ni  ha  confesado  haber  tenido  vínculos  con  él   o,  por lo menos, para que se allegue “siquiera   una   prueba   clara   y   creíble   de   esa   supuesta  relación”  con  las  autodefensas,  no  cumplen los  presupuestos de conducencia y pertinencia.   

Surge  evidente  que la breve argumentación  que  sustenta  la  petición  de la defensa está dirigida a cuestionar tanto la  autoría  y  responsabilidad  de  su  procurado  como las actividades que se han  desarrollado  al  interior del proceso por el cual se solicita en extradición a  Melbin   Caicedo  Sánchez,  aspectos  sobre  los cuales la Corte no tiene competencia, ya que la misma recae  en los tribunales del país requirente.   

Sobre  estos  cuestionamientos, es necesario  recordar  que, en pretéritas oportunidades y con criterio reiterado, la Sala se  ha  pronunciado,  en  el  sentido  de que su labor se  centra,  exclusivamente, en emitir el respectivo concepto dentro de los precisos  parámetros  que  estatuye  el artículo 502 del Código de Procedimiento Penal,  sin  que esté contemplado el de estimar y el de valorar los elementos de juicio  en  que  se apoya la petición de extradición y los cargos que se imputan en el  respectivo  indictment,  pues,  de  hacerlo,  se  estaría  entrometiendo  en la  soberanía  y  en la jurisdicción de los tribunales del Estado solicitante, por  lo que dichos aspectos deben discutirse al interior del proceso.   

Así  mismo,  la  pretensión  de la defensa  consistente   en   demostrar   que   Melbin   Caicedo  Sánchez  está  siendo  investigando  y  juzgado  en  Colombia  por  los  mismos  hechos  sobre  los  cuales  se apoya la solicitud de  extradición,  no  es  procedente,  toda  vez  que  la eventual trasgresión del  principio  non  bis in idem no es tema que le corresponda examinar a la Corte en  el  concepto  que  habrá de emitir, en la medida en que, como lo tiene dicho la  Jurisprudencia  de  esta Corporación, su estudio concierne al Gobierno Nacional  para  decidir  si  concede o no la extradición, en el evento que dicho concepto  sea favorable.    

Al respecto la Sala ha dicho:  

“…si bien es  cierto  que  el  principio  del non bis in idem es regulado por el artículo 565  del  Código  de  Procedimiento  Penal derogado, pero aplicable a este asunto en  razón  del efecto de la inexequibilidad del artículo 527 del actual Código de  Procedimiento  Penal, al prever que no habrá lugar a la extradición cuando por  el  mismo  delito  la  persona cuya entrega se solicita, esté investigada   o     haya     sido    juzgada    en    Colombia;   también    lo    es    que    la    Sala   tiene   establecido    de    tiempo   atrás   que   este   principio   debe   ser   en  su aplicación estudiado por el  Gobierno  Nacional  al  decidir  si  concede  o  no  la extradición”.1   

En    esas    condiciones,   los   medios   de   prueba   solicitados   no   se  decretarán.   

Por  último,  como  la  Corte no observa la  necesidad  de  ordenar  pruebas  de  oficio, dispondrá que se de traslado a los  intervinientes  por  el  término de cinco días, para que, si a bien lo tienen,  presenten  sus alegaciones, de conformidad con el inciso final del artículo 500  del Código de Procedimiento Penal.   

En  mérito  de lo expuesto, la CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL,   

R   E   S  U  E  L  V  E   

1.          NEGAR    la    práctica   de   las   pruebas   pedidas por el defensor del  solicitado  en    extradición,    ciudadano    MELBIN   CAICEDO  SÁNCHEZ.   

2.     Ejecutoriada   la   presente  providencia,  conforme  lo dispone el artículo 500 del Código de Procedimiento  Penal,  córrase traslado por el término de 5 días, para que las partes, si lo  estiman a bien, presenten las alegaciones respectivas.   

Cópiese,      notifíquese      y  cúmplase.   

EXCUSA JUSTIFICADA  

SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ  

                                                                                                                             PERMISO   

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ                                          ALFREDO     GÓMEZ     QUINTERO                         

                                                          PERMISO   

MARÍA  DEL  ROSARIO  GONZÁLEZ  DE  LEMOS                     AUGUSTO J. IBAÑEZ GUZMÁN   

JORGE  LUIS  QUINTERO MILANÉS                                          YESID     RAMÍREZ     BASTIDAS                                             

JULIO  ENRIQUE SOCHA SALAMANCA                                          JAVIER  ZAPATA ORTÍZ   

                                                                                                                                   

TERESA RUÍZ NUÑEZ  

Secretaria    

1 Ver,  entre  otros,  Rad.  19963, auto del 21 de enero de 2003; Rad. 21989, auto del 9  de junio de 2004; Rad. 22072, auto del 1° de septiembre de 2004.     

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