30202(25-11-08)

2008

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 30202  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente:  

YESID RAMÍREZ BASTIDAS  

Aprobado   Acta   N°  340   

Bogotá,  D. C., noviembre  veinticinco  (25) de dos mil ocho (2008).   

VISTOS:  

Decide la Sala la admisibilidad de la demanda  de  casación  presentada  por  el  defensor  de la procesada Leny Yasmín Erazo  Salas  contra  la  sentencia  proferida  el  8  de abril de 2008 por el Tribunal  Superior  de  Pasto,  que la condenó a las penas de 96 meses de prisión, multa  de  400  salarios  mínimos legales mensuales vigentes e inhabilitación para el  ejercicio  de derechos y funciones públicas por un lapso igual al de la pena de  prisión,  al  considerarla  coautora  responsable  del  delito  de extorsión      en      grado      de  tentativa.   

HECHOS  Y  ACTUACIÓN  PROCESAL:   

1.  Los  primeros  fueron    descritos    en   la   sentencia   del   ad  quem, en los siguientes términos:   

El  17  de noviembre de 2007 a eso de las 2  p.m.,  el  sujeto que se identificó como “El Paisa” se presentó en la casa  del  señor Luis Alfredo Molina Valera ubicada en el barrio “San Ignacio” de  esta  capital y aduciendo ser integrante del grupo “Libertadores del Sur Nueva  Generación”,  le exigió la suma de un millón de pesos a cambio de prestarle  protección  e impedir si fuere el caso la construcción del horno crematorio en  la  vereda  “Cubiján  Bajo”  perteneciente al corregimiento de Camtabuco de  esta municipalidad.   

Como la víctima manifestara no tener dinero  en  ese  momento,  convinieron  que  el  día  lunes se haría la entrega de los  primeros  quinientos  mil pesos. Al efecto, la víctima puso la denuncia ante el  Gaula  y  a  las  9:30  a.m.,  una  mujer  se presentó a su casa y su hijo Abel  Francisco  le  hace  entrega  de un sobre de manila con quinientos mil pesos. La  mujer  toma  un taxi y es capturada en el mismo sector, cuando transitaba por la  calle   15   con   carrera   32,   identificándola   como  Leny  Yasmín  Erazo  Salas.   

2.  La  Fiscalía  solicitó  ante el juzgado de garantías la celebración de audiencia preliminar  para  legalizar  la  captura  de  Leny  Yasmín  Erazo Salas, correspondiendo al  Juzgado  Tercero  Penal Municipal de Pasto calificar como legal el procedimiento  de  privación  de  la libertad; el delegado fiscal elevó imputación en contra  de  la  aprehendida como posible coautora responsable del delito de extorsión  en grado de tentativa (Código  Penal, artículos 244 y 27).   

3.  En  la  misma  diligencia  Leny  Yasmín  Erazo  Salas  fue  requerida  por  el  juez  para que  expresara  si  comprendía  los  cargos que le hacía la Fiscalía, respondiendo  afirmativamente   y   manifestando   expresamente   que   se   allanaba   a  los  mismos.   

4. A la imputada se  le  impuso  medida  de  aseguramiento  restrictiva  de  la libertad a cumplir en  establecimiento  carcelario  (artículo  307, literal A numeral 1 del Código de  Procedimiento Penal).   

5.  Teniendo  como  fundamento  el  allanamiento a los cargos expresado en forma libre, consciente,    voluntaria   y   debidamente   informada,  el  Juzgado  Séptimo  Penal Municipal de Pasto, con funciones de  conocimiento,  el  25  de febrero de 2008, declaró que Leny Yasmín Erazo Salas  era    coautora    penalmente    responsable    del   delito   de   extorsión  en  grado  de  tentativa  y la  condenó  a  las  penas  de 96 meses de prisión, multa de 400 salarios mínimos  legales  mensuales  vigentes  e  inhabilitación para el ejercicio de derechos y  funciones públicas por un periodo igual.   

6. El fallo anterior  fue  apelado por el defensor de la procesada y el 8 de abril hogaño el Tribunal  Superior  de  Pasto  lo  confirmó,  pronunciamiento  contra  el  cual  el mismo  recurrente interpuso el recurso de casación.   

LA DEMANDA:  

Al  amparo de la causal primera de casación  se  acusa  a  la  sentencia  de  segundo  grado  de interpretar erróneamente el  artículo  26 de la Ley 1121 de 2006, al negar la rebaja de pena contenida en el  inciso 1º del artículo 351 de la Ley 906 de 2004.   

Señala que la interpretación que dieron las  instancias  al  artículo  26,  que  textualmente  está  limitado  a  casos  de  sentencia  anticipada  y  confesión  para delitos como el de extorsión, impide  que  el  mismo  se  aplique  a asuntos que se tramitan de acuerdo con el sistema  acusatorio.   

Dice   que  la  aplicación  de  la  norma  mencionada  se  opone  a  la  expresada por el Tribunal Superior de Ibagué, que  pese  a  la aludida prohibición, acepta la posibilidad de conceder la rebaja de  pena  prevista  en  el  artículo  351  cuando  reconoce la diferencia entre los  términos:  sentencia  anticipada  y  confesión y, aceptación de cargos.    

Solicita  a  la  Sala  casar  la  sentencia  demandada  para  que  se  dicte  “el fallo que corresponda”, reconociendo la  rebaja  de la mitad de pena en los términos del inciso 1º del artículo 351 de  la Ley 906 de 2004.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE:  

          1. La casación es un medio extraordinario  de  impugnación  y,  por  tanto, no constituye sede adicional para prolongar el  debate  probatorio  cumplido  en  las  instancias  ordinarias y concluido con el  fallo  de segundo grado, por el contrario, exige para la admisión de la demanda  el  cumplimiento  de  específicos  requisitos formales orientados a demostrar a  través  de  un  juicio  técnico  jurídico  que en la declaración de justicia  allí  contenida  -la  cual llega a esta sede amparada de la dual presunción de  acierto  y legalidad-, se incurrió en errores de hecho o de derecho ostensibles  y  relevantes  o  se  profirió en un juicio viciado, ocurrencias una y otra que  reclaman para sí el necesario correctivo.   

2. La posibilidad de  admisión  de  una  demanda  de  casación  pasa  por  el  cumplimiento  de  dos  presupuestos:  el  primero, que se refiere al respeto de los requisitos formales  establecidos  en los artículos 183 del Código de Procedimiento Penal, esto es,  que  el  escrito  exhiba  de  manera  precisa  y  concisa  la  causal o causales  invocadas  y  desarrolle  sus  fundamentos;  y,  el  segundo, previsto en el 184  inciso  2° ibídem, en el que  se  indica  que  la  selección  será  posible  siempre  y  cuando  que: (i) el  demandante  tenga  interés,  (ii)  se  señala  la  causal  invocada,  (iii) se  presente  un  desarrollo  concreto -adecuado y suficiente- de los cargos, y (iv)  se  advierta  por la Sala la notoria pertinencia del asunto para cumplir algunas  de  las  finalidades  de la casación (efectividad del derecho material, respeto  de  las  garantías de los intervinientes, reparación de los agravios inferidos  a éstos y la unificación de la jurisprudencia).   

3.   En   estos  términos  resulta necesario que la demanda que sustente el recurso de casación  se  caracterice  por  permitir  colegir  sin  temor a equivocaciones los errores  cometidos  en  las  instancias,  de  donde  se tiene que el cuestionamiento a la  sentencia  acusada  debe  ser  de objetiva comprensión, porque así lo exige la  naturaleza   y   alcance   de   las   normas   que   gobiernan  la  impugnación  extraordinaria.   

4.  Las causales de  casación  son las que dimensionan la forma como se debe estructurar la denuncia  sobre   la   inconstitucional  e  ilegalidad  de  la  sentencia  impugnada;  por  consiguiente,  la  admisibilidad  al trámite y la prosperidad de la pretensión  queda  condicionada  al  cumplimiento de unos requisitos formales mínimos, pero  no  sólo  a  ellos,  sino  que  se  debe  demostrar  el interés del censor, la  correcta  selección  de  las  causales,  la  coherencia  de los cargos que a su  amparo  pretenda  aducir  y  la  debida  fundamentación fáctica y jurídica de  éstos,  además  de  la necesidad de acreditar de qué manera con su estudio se  cumplirán uno o varios de los fines de la casación.   

5. De lo expuesto se  sigue  que la Corte está facultada para inadmitir o no seleccionar las demandas  formalmente   correctas   cuando   advierta   que   su   pronunciamiento  no  es  imprescindible  para  los  fines  de  la  casación; y viceversa, también puede  ocurrir  que  la  Sala  vislumbre  la  necesidad  de  decidir de fondo el asunto  atendiendo  la  preceptiva  del  artículo  184.3 de la Ley 906 de 2004 y con el  propósito  de  mantener  la intangibilidad de los fines de la casación, empece  de  estar  ante  una  demanda  que formalmente no reúne los requisitos mínimos  mencionados.   

6.   Este  marco  teórico  permite  afirmar  que  el  escrito  presentado  por el recurrente para  expresar  su  inconformidad  no  revela  un  especial  esfuerzo  para postular y  desarrollar  los cargos, y las carencias de la demanda afloran cuando se observa  que  no  se  advirtió  a  la Sala sobre la palmaria pertinencia del asunto para  cumplir  alguna  de  las  finalidades  de  la  casación,  bien porque el asunto  ameritara  hacer  realidad  la  efectividad  del  derecho material, ya porque se  hiciera  necesario  hacer  respetar las garantías constitucionales y legales de  los  intervinientes,  ora  que  fuera  necesaria  la reparación de los agravios  inferidos  a  éstos, y menos hizo alusión a la necesidad de unificación de la  jurisprudencia,  el  desarrollo  de  la  misma o la consolidación de una línea  interpretativa,  lo  que  lleva  a  tenerlo  como  absolutamente  insuficiente e  inidóneo como para que la Corte lo pueda considerar ajustado.   

8.  A pesar de las  carencias  advertidas  y la discrecionalidad de la Sala se ha de señalar que la  Corte  ya  se  ha  pronunciado  sobre  la  constitucionalidad y legalidad de los  fallos  proferidos  por  los  jueces  cuando,  en  aplicación  de una política  criminal  dirigida  a  la máxima reacción contra determinados delitos, aplican  las   prohibiciones   que   el   legislador   ha   establecido   en   diferentes  estatutos1.   

9.  En el presente  asunto  el  libelista  acusa  a  la  sentencia  de  interpretar erróneamente el  artículo  26  de  la  Ley  1121  de  2006.  En  el  reproche  se sugiere por el  recurrente  que  esta  norma fue aplicada indebidamente porque ella sólo podía  operar  para  los  procesos  regidos  por  la Ley 600 de 2000, al tiempo que los  juzgadores  habrían  dejado de aplicar los artículos 351 de la Ley 906 de 2004  y 63 de la Ley 599 de 2000.   

10. Para la Sala la  restricción  para  conceder  los  beneficios  anotados  para los procesados por  los   delitos   de   terrorismo,   financiación  de  terrorismo,   secuestro  extorsivo,  extorsión  y  conexos,  rige  actualmente  para  los dos sistemas procesales penales coexistentes,  previstos en la Ley 600 de 2000 y la Ley 906 de 2004.   

La  interpretación literal que patrocina el  libelista,  y  que se apoya en exégesis de un Tribunal Superior, olvida que los  métodos  de  interpretación  normativos  utilizados  en el precedente judicial  referenciado  por el censor resultan insuficientes para llegar a una conclusión  contundente sobre el punto.   

El operador judicial no puede quedarse en la  mera  lectura  literal de la norma, sino que le corresponde verificar su ámbito  específico  de  aplicación y el espíritu del legislador al regular el asunto,  que  consistió en prohibir cualquier posibilidad de descuento o subrogado penal  a  los  condenados  por  los  delitos  de  terrorismo,  financiación  de  terrorismo,  secuestro  extorsivo,  extorsión y conexos, sin  distinguir el sistema procesal en el cual regiría.   

El artículo 26 de la Ley 1121 de 2006 debe  ser  tenido  como  una reacción legítima del legislador a lo resuelto por esta  Corporación  en  sentencia  de  14 de marzo del 2006, radicado 24052, cuando se  expresó que   

las prohibiciones contenidas en el artículo  11  de  la  Ley  733  del  2002  no  son  aplicables a los delitos de secuestro,  extorsión,  secuestro  extorsivo,  terrorismo  y conexos cometidos a partir del  1º  de  enero  del  2005 en los distritos en los que rige a plenitud la Ley 906  del 2004…,   

decisión  en  la  que  se advirtió por la  Corte  que  el  legislador  podía  optar  por reproducir nuevamente el precepto  normativo  con  fundamento en razones de política criminal, lo que precisamente  sucedió  cuando  promulgó  el  artículo 26 de la Ley 1121 de 20062.   

De  lo  anterior se sigue que lo pretendido  por  el  legislador  fue  impedir que las personas condenadas por los delitos de  terrorismo,  financiación  de  terrorismo,  secuestro  extorsivo,  extorsión y  conexos,  pudieran  ser  favorecidas  con  cualquier tipo de descuento, rebaja o  subrogado  penal, dada la gravedad de las conductas punibles, independientemente  del  sistema  procesal  en  el  que  fuera  aplicada,  con lo que se estableció  una prohibición plena y se utilizaron indistintamente  conceptos  propios  de las leyes 600 de 2000 y 906 de 2004, ante la coexistencia  de los dos sistemas de procesamiento.   

Lo  expuesto permite concluir que cuando las  sentencias  de  primer y segundo grado aplicaron la prohibición contenida en el  artículo  26  de  la  Ley  1121  de  2006,  para negar a la procesada la rebaja  prevista  en  el  artículo  351  de  la  Ley  906  de 2004 y el subrogado de la  suspensión  condicional de la ejecución de la pena establecido en el artículo  63  de  la  Ley  599  de  2000,  no  incurrieron en violación directa de la ley  sustancial  porque  la  exclusión  de  tales  beneficios deviene de la correcta  aplicación de la ley vigente.   

11. Adicionalmente,  como  la  Sala  no  observa  con  ocasión  del  trámite procesal o en el fallo  impugnado  violación  de  derechos  o  garantías  de la procesada Leny Jasmín  Erazo  Salas,  tampoco  hará  ejercicio  de  la  facultad legal oficiosa que le  asiste    porque    ninguna    de   las   finalidades   de   la   casación   se  cumpliría.   

12. Cuestión final:  

Contra  la decisión de inadmitir la demanda  procede  el  mecanismo  de  insistencia  de conformidad con lo establecido en el  artículo  184  de  la  Ley 906 de 2004, cuyas reglas ha definido la Sala en los  siguientes términos:   

         

          12.1.  La  insistencia  es  un  mecanismo  especial  que  sólo  puede ser promovido por el demandante, dentro de los cinco  (5)  días  siguientes  a  la  notificación de la providencia por cuyo medio la  Corte  decida no seleccionar la demanda de casación, con el fin de provocar que  reconsidere  lo  decido.  También podrá ser propuesto oficiosamente por alguno  de  los  Delegados  del Ministerio Público para la Casación Penal -siempre que  el  recurso  de  casación no haya sido interpuesto por un Procurador Judicial-,  el  Magistrado  disidente o el Magistrado que no haya participado en los debates  y suscrito la providencia inadmisoria.   

          12.2. La solicitud se puede presentar ante  el  Ministerio  Público  a  través de sus Delegados para la Casación Penal, o  ante  uno  de  los  Magistrados  que  haya salvado voto en cuanto a la decisión  mayoritaria  de  inadmitir  la demanda o ante uno de los Magistrados que no haya  intervenido en la discusión.   

          12.3.   Es   potestativo  del  Magistrado  disidente,  del  que  no  intervino en los debates o del Delegado del Ministerio  Público  ante  quien  se  formula la insistencia, optar por someter el asunto a  consideración  de la Sala o no presentarlo para su revisión, evento último en  que   informará   de   ello   al  peticionario  en  un  plazo  de  quince  (15)  días.   

         

         12.4.  El  auto  a  través del cual no se  selecciona  la  demanda  de  casación  trae  como consecuencia la firmeza de la  sentencia  de  segunda  instancia  contra  la  cual  se  formuló  el recurso de  casación,  salvo  que  la  insistencia prospere y conlleve a la admisión de la  demanda.   

A  mérito  de  lo  expuesto,  la  Sala  de  Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia,   

RESUELVE:  

         1°.              INADMITIR  la  demanda  presentada  por el  defensor de la procesada Leny Yasmín Erazo Salas.   

         2°.   ADVERTIR  que  contra  la  presente  decisión  procede  el  mecanismo  de insistencia en los términos a que se hizo  alusión en las motivaciones.   

Notifíquese  y  cúmplase.   

  SIGIFREDO  ESPINOSA  PÉREZ   

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ                                                                                  ALFREDO GÓMEZ QUINTERO   

MARIA   DEL   ROSARIO   GONZÁLEZ   DE  LEMOS                          AUGUSTO  J.  IBÁÑEZ GUZMÁN   

Permiso  

  JORGE  LUIS  QUINTERO  MILANÉS                                                   YESID RAMÍREZ BASTIDAS   

JULIO  ENRIQUE  SOCHA  SALAMANCA                                                          JAVIER ZAPATA ORTIZ   

TERESA    RUIZ  NÚÑEZ   

Secretaria.     

1 Cfr.  Corte  Suprema  de Justicia, Sala de Casación Penal, sentencia de casación, 29  de  julio  de 2008, radicación 29788 (Considera correcta una decisión judicial  que  negó  el  otorgamiento  de  beneficios a un condenado en los términos del  artículo  26  de  la Ley 1121 de 2006) y auto de casación, 17 de septiembre de  2008,  radicación  30299  (Justifica la eliminación de beneficios y mecanismos  sustitutivos     cuando     las     víctimas     sean    niñas,    niños    y  adolescentes).   

2 Sobre  los  antecedentes  y  motivaciones de la mencionada ley puede verse Gaceta  del Congreso, 132, Bogotá, 19 de  mayo de 2006, p. 9-10.     

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