30113(17-09-08)

2008

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 30113  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

MAGISTRADO PONENTE  

AUGUSTO J. IBÁÑEZ GUZMÁN  

Aprobado: Acta No.267  

Bogotá, D. C., diecisiete (17) de septiembre  de dos mil ocho (2008).   

MOTIVO DE LA DECISIÓN  

Mediante   sentencia   del   31  de  enero  (adicionada  el  1°  de  febrero)  de  2007,  el  Juez  2°  Penal del Circuito  Especializado  de  Cúcuta declaró a los señores Luis  Alberto     Alarcón     Colmenares,    Wilson    Antonio   Cárdenas   Rubio   y  Álvaro    Jair    Esparza    Villamizar   coautores  penalmente  responsables  del  concurso  de  conductas  punibles   de   homicidio  agravado,  terrorismo,  rebelión  y  concierto  para  delinquir.  Les  impuso  34  años  de  prisión,  20 de inhabilitación para el  ejercicio  de  derechos  y  funciones  públicas, 550 salarios mínimos vigentes  para  el  año  2002 de multa y les negó la condena de ejecución condicional y  la prisión domiciliaria.   

A  José  Antonio  Contreras  Ortega  lo condenó a 6 años de prisión y  de  inhabilitación  de  derechos  y  a  100  sueldos de multa, por el delito de  rebelión, y lo absolvió por los restantes comportamientos.   

El  fallo  fue  apelado  por  la  defensa de  Cárdenas  Rubio y ratificado  por  el  Tribunal  Superior  de  la  misma  ciudad  el  12  de  febrero de 2008.   

El  mismo apoderado interpuso casación, que  fue concedida.   

La  Sala se pronuncia sobre los presupuestos  lógicos y argumentativos de la demanda presentada.   

HECHOS Y ACTUACIÓN PROCESAL  

1.  En horas de la tarde del 6 de febrero de  2002,   varios   hombre   armados,   integrantes  del  denominado  Ejército  de  Liberación  Nacional,  ELN,  instalaron  un falso retén en el sitio denominado  Puente  Gómez  en  la  carretera que ramifica hacia los municipios de Salazar y  Gramalote,   en   la   vía   que  de  Cúcuta  conduce  a  Santiago  (Norte  de  Santander).   

En esa acción retuvieron y requisaron varios  vehículos,  entre  ellos  el  taxi  que  era utilizado por Luis Fernando Valero  Escalante,  Alcalde  municipal  de  Salazar  de  Las  Palmas,  a  quien,  previa  identificación  y  reporte  a través de radio de comunicación, le causaron la  muerte   mediante  tres  disparos  de  arma  de  fuego,  aduciendo  que  era  un  “paramilitar”.   

Ocurrido  lo  anterior,  los delincuentes se  dieron  a  la  fuga,  pero  atravesaron dos de los automotores en la vía, entre  ellos  el  taxi  y  avisaron  que  habían  sido  acondicionados  como “carros  bomba”. Del carro descrito fue desactivado un kilo de explosivo.   

En  su  paso,  con explosivos similares, los  agresores    destruyeron    varias    torres    de   conducción   de   energía  eléctrica.   

La  investigación  arrojó  resultados para  disponer  la  vinculación,  entre  otros,  de  Wilson  Antonio   Cárdenas  Rubio,  porque  en  un  operativo  diferente  fueron capturadas dos menores de edad, que admitieron ser integrantes  de  la  célula  subversiva y señalaron a los responsables de aquel acto, entre  ellos  a  alias  “Pedro  Macoca”,  quien  fue identificado como Cárdenas Rubio.   

2.  Adelantada  la  investigación, el 27 de  septiembre  de  2004  la  Fiscalía  acusó  a los procesados como coautores del  concurso  de conductas punibles de homicidio agravado, rebelión, concierto para  delinquir  y  terrorismo,  previstas  en  los artículos 103, 104 (por los fines  terroristas), 467, 340 y 343 del Código Penal del 2000.   

La  decisión fue recurrida y ratificada por  la Fiscalía Delegada ante el Tribunal el 9 de marzo de 2005.   

Luego  fueron  proferidas  las sentencias ya  indicadas.   

LA DEMANDA  

El    defensor    formula   un  cargo  por  vía  del  motivo primero,  parte   segunda,   violación   indirecta  del  artículo  7°  del  Código  de  Procedimiento    Penal,    causado    por   un   falso   raciocinio.   Así   lo  desarrolla:   

La  defensa no puede aceptar las razones del  juez  de  primera  instancia,  avaladas  por  el  Tribunal,  respecto de deducir  responsabilidad  por  los  testimonios de Carlos Enrique Archila Acevedo, Carmen  Zenaida  Carrillo  Acevedo  y  Carolina  Salazar Villamizar, porque las últimas  dijeron  que los hechos fueron cometidos por una célula del ELN y que intervino  alias  “Pedro  Macoca”,  pero  de  ahí  no  surge  que  el  último  sea el  procesado.   

De la declaración de Archila Acevedo, quien  dijo  conocer a alias “Pedro Macoca” y reconoció como éste al indagado, no  puede  concluirse  que  se  trate  del  mismo  “Pedro  Macoca”  y  que  haya  participado en el homicidio.   

De las diligencias de reconocimiento no puede  deducirse  un  señalamiento  positivo,  porque  cuando  una  testigo indicó al  detenido,    aclaró    que   ese   era   alias   “Juan”   y   no   “Pedro  Macoca”.   

Además,    fueron   escuchados   varios  reinsertados  que  dijeron  conocer a “Pedro Macoca”, pero que no se trataba  del acusado.   

Así,  las  pruebas  no tenían capacidad de  exoneración,  pero  tampoco  para  concluir  en la responsabilidad, esto es, se  desconoció   el   in   dubio   pro  reo.   

Solicita fallo absolutorio.  

CONSIDERACIONES  

La  Corte  inadmitirá la demanda, porque el  recurrente  no  cumplió  con  las  exigencias  lógicas y argumentativas de que  trata el artículo 213 de la Ley 600 del 2000.   

Las siguientes son las razones:  

1.  La  Sala  de Casación Penal de la Corte  Suprema  de  Justicia  de  manera  pacífica  e  insistente  ha enseñado que el  recurso  extraordinario no constituye una instancia adicional, en cuanto las que  conforman  la  estructura  básica  de un proceso como es debido son dos, que se  agotan, generalmente, en el Tribunal.   

El  Tribunal  de  casación  no  cumple como  superior  funcional  de  los  jueces  que  constitucional  y legalmente han sido  investidos  con  la  potestad  de  dirimir  los conflictos entre los asociados y  entre estos y el Estado.   

En  tal contexto, el recurrente en casación  no  puede  acudir con escritos de libre factura en donde simplemente proponga un  modo  diferente  de  valoración,  con  el  anhelo  de  que  se reabra un debate  probatorio  ya  superado,  que  la  Corte se apropie de su inteligencia sobre la  eficacia  que  debe serles concedida o negada a los elementos de juicio y que la  haga prevalecer sobre la de los jueces.   

El  agotamiento  de  las  dos  instancias ha  estado  precedido  de  la  aplicación  de  las  reglas  preestablecidas  por el  legislador  y  del acceso de las partes, que han tenido diferentes oportunidades  de   controvertir   la  prueba  y  la  aplicación  de  la  ley,  a  través  de  postulaciones,  interrogatorios,  aporte  de  pruebas y la interposición de los  recursos ordinarios.   

Ese   recorrido   judicial   comporta,  de  necesidad,  que  cuando  el  expediente  llega  a  la Sala de Casación Penal se  encuentre  cobijado  por  la  doble presunción de acierto y legalidad, como que  válidamente  puede inferirse que hubo muchas oportunidades para que los jueces,  ya  de  oficio,  ya  por  petición  de  los sujetos procesales, corrigieran las  irregularidades que hubiesen podido cometerse.   

En  ese  contexto, es carga del casacionista  derruir  esa  doble  presunción,  lo  cual no puede hacer a través de posturas  subjetivas,  sino  con  la  indicación  y demostración precisa de específicos  errores   cometidos   y    su   trascendencia   en   el   sentido   de   la  decisión.   

Así,  el  recurso, en esencia, es un juicio  que  se  hace  en  contra  del  fallo  del  Tribunal,  tendiente  a demostrar su  ilegalidad,   en   cuanto   de   manera  manifiesta,  ostensible,  patente  haya  desconocido  la  Constitución  y/o  la  ley.  Y  esta verificación corresponde  hacerla  conforme con los lineamientos que el legislador y la jurisprudencia han  señalado de tiempo atrás.   

2.  La constatación de la ilegalidad de las  sentencias  se  logra,  cuando  de  la invocación de la violación indirecta se  trata,  a  partir  de  (I)  la  indicación  precisa  de cada una de las pruebas  apreciadas  erradamente;  (II)  la  especificación  de  si  en  el  proceso  de  valoración   el   Ad  quem  incurrió  en errores de hecho o de derecho; (III) la concreción de si respecto  de  los yerros de hecho se cometieron falsos juicios de existencia (por omisión  o   suposición),   identidad   o  raciocinio;  o  de  legalidad  o  convicción  (tratándose  de  los  errores  de  derecho); y, (IV) con la demostración de la  trascendencia  o idoneidad de los errores, esto es, que compete acreditar que de  no    haberse    cometido   ellos,   el   sentido   del   fallo   hubiera   sido  opuesto.   

Con nada de ello cumple el impugnante, que se  limita  a  insistir en un modo diverso de valorar las pruebas, para concluir que  lo actuado arrojaba dudas sobre la responsabilidad de su asistido.   

3.  El  casacionista  no  señala las normas  sustanciales  del  Estatuto  punitivo  que  fueron  objeto de infracción, ni el  sentido   en   que  se  cometió  la  agresión:  si  por  exclusión  evidente,  aplicación indebida o interpretación errónea.   

4.  En el único cargo, el recurrente invoca  un error de hecho por falso raciocinio.   

El   enunciado   correcto  se  quedó  sin  desarrollo  ni  demostración,  porque  se  limitó  a  presentar  su personal y  subjetiva  inteligencia  sobre  la eficacia que ha debido darse a las pruebas de  cargo y descargo.   

Pero no cumplió con la carga de especificar  cuál  de  los  componentes  de  la  sana crítica: los principios lógicos, las  leyes  científicas  o  los postulados de la experiencia fueron desconocidos por  el  fallador,  como  tampoco precisó los principios, las leyes o los postulados  que eran admisibles para el caso.   

5.  La Sala inadmitirá el escrito porque la  revisión  del  proceso  tampoco  muestra  que se hubiera incurrido en causal de  nulidad  o  vulnerado  alguna  garantía  fundamental,  de tal manera que no hay  lugar a su intervención de oficio.   

Consecuente  con  lo  expuesto,  la  Sala de  Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia,   

RESUELVE  

         

Inadmitir   la  demanda de casación presentada.   

Contra  esta  decisión  no procede ningún  recurso.   

Notifíquese y cúmplase.  

SIGIFREDO  ESPINOSA  PÉREZ   

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ                                          ALFREDO     GÓMEZ     QUINTERO           

MARÍA   DEL   ROSARIO   GONZÁLEZ   DE  LEMOS               AUGUSTO J. IBÁÑEZ GUZMÁN   

JORGE  LUIS  QUINTERO MILANÉS                                YESID      RAMÍREZ  BASTIDAS           

JULIO  ENRIQUE SOCHA SALAMANCA                      JAVIER ZAPATA ORTIZ   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria    

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