30043(04-02-09)

2009

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso     No  30043   

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrada Ponente:  

MARÍA    DEL   ROSARIO   GONZÁLEZ   DE  LEMOS   

Aprobado Acta No. 027.  

Bogotá D.C., Febrebro cuatro (4) de dos mil  nueve (2009).   

VISTOS  

Una vez realizada la diligencia de audiencia  de  sustentación  del  recurso  de  casación, resuelve la Sala la impugnación  extraordinaria  interpuesta por el defensor de DIUSLEY  DELGADO   HERNÁNDEZ   contra  el  fallo  de  segunda  instancia  dictado  por  el  Tribunal  Superior de Manizales el 15 de febrero de  2008,  confirmatorio  de  la  sentencia proferida el 4 de octubre de 2005 por el  Juzgado  Penal del Circuito Especializado de la misma ciudad, sólo en cuanto se  refiere  a  la  condena  del mencionado ciudadano como cómplice del concurso de  delitos  de  homicidio  agravado  en  el Representante a la Cámara José  Oscar  González  Grisales y porte  ilegal de arma de fuego de defensa personal.   

HECHOS  

Los    hechos    que   motivaron   este  diligenciamiento   fueron   sintetizados  por  el  ad  quem en los siguientes términos:   

“El día 18 de  marzo  de  2005,  después  de  las  dos de la tarde, el congresista José Oscar  González   Grisales  quien  se  hallaba  en  la  sede  del  Directorio  Liberal  Barquista,    situada    en    el    centro    de   esta   ciudad   (Manizales,  se  aclara), fue atacado por  dos  personas que ingresaron abruptamente portando sendas armas de fuego, uno de  los  cuales  disparó  en  varias  ocasiones  contra su humanidad causándole la  muerte  de  manera  inmediata.  En el mismo hecho resultó herido de gravedad el  médico  Ricardo  Augusto  Serna  Bedoya  quien  se encontraba dialogando con el  político,  falleciendo  minutos  más  tarde  en  un centro asistencial a donde  fuera trasladado de inmediato”.   

“Sucedido  el  hecho  criminal y por los datos aportados por el conductor Oscar Andrés Cardona  García,                ‘informante’  de  la  policía judicial, se pudo establecer que los señores Ramírez Gómez y  Delgado  Hernández  habrían  tenido participación directa en ese crimen, pues  el  primero lo contrató en su condición de taxista para que transportara a los  que  considera  autores  materiales  del  mismo,  mientras  el  segundo  prestó  colaboración  eficaz  guardando en su residencia las armas que había observado  portar     a     los     sujetos    ‘Jorge’  y  ‘Camilo’,   situación   que  condujo  a  su  vinculación”.   

ACTUACIÓN  PROCESAL   

En  audiencia  realizada  ante  el  Juzgado  Quinto  Penal Municipal con función de control de garantías de Manizales el 20  de  marzo  de  2005,  la  Fiscalía  imputó a Andrés  Felipe  Ramírez  y  a  DIUSLEY  DELGADO HERNÁNDEZ la  comisión del delito de homicidio agravado, la cual no aceptaron.   

La Fiscalía presentó escrito de acusación  el  27  de  abril  de  la  referida  anualidad  imputando  a los incriminados la  realización  del  concurso  material de doble homicidio agravado y porte ilegal  de  armas de defensa personal a título de coautores. El 10 de mayo siguiente se  realizó  la respectiva audiencia de formulación de acusación, cuyos cargos no  aceptaron los sindicados.   

La etapa del juicio oral fue adelantada por  el  Juzgado  Penal del Circuito Especializado de Manizales, despacho que una vez  surtido  el  rito  dispuesto  para dicha fase profirió fallo el 4 de octubre de  2005,  a  través  del  cual condenó a Andrés Felipe  Ramírez  Gómez  a  la pena principal de cincuenta y  dos  (52) años y seis (6) meses de prisión y a la accesoria de inhabilitación  para  el  ejercicio  de  derechos  y  funciones públicas por veinte (20) años,  además  de  la  indemnización  de  perjuicios  morales,  como autor penalmente  responsable  del concurso de delitos objeto de acusación. En el mismo proveído  le negó la condena de ejecución condicional.   

         A  su  vez,  condenó  a  DIUSLEY DELGADO  HERNÁNDEZ  a  la  pena principal de veintiséis (26)  años  y  tres  (3) meses de prisión, a la accesoria de inhabilitación para el  ejercicio  de  derechos  y  funciones  públicas  por  veinte  (20) años y a la  respectiva  indemnización de perjuicios morales, como cómplice del concurso de  conductas  punibles  por  las cuales fue acusado. En dicha decisión le negó la  suspensión condicional de la ejecución de la pena.   

         Al  conocer  de  la  impugnación de la sentencia propuesta por los  defensores,  el Tribunal Superior de Manizales decidió mediante fallo del 15 de  febrero  de  2008  absolver  a  los  acusados  por  la  comisión  del delito de  homicidio   agravado   en   Ricardo   Augusto  Serna  Bedoya  y confirmar la decisión atacada en cuanto se  refiere  a  los  otros  delitos  concursantes,  de modo que tasó la sanción en  treinta  y  siete  (37) años de prisión para Andrés  Ramírez  y en dieciocho (18) años y diez (10) meses  respecto     de     DIUSLEY    DELGADO. A su vez, revocó la condena en perjuicios morales.   

Entonces,  los  defensores  de los acusados  interpusieron   recurso  de  casación  contra  el  proveído  del  ad   quem   y  allegaron  las  demandas  oportunamente,  las  cuales fueron inadmitidas mediante auto del 2 de septiembre  de  2008,  salvo el tercer cargo del libelo presentado en nombre de DIUSLEY  DELGADO,  referido al quebranto  del  debido  proceso  y  el  derecho  de  defensa  por  incongruencia  entre  la  formulación de imputación y la acusación.   

La audiencia de sustentación del recurso de  casación  extraordinario  se  llevó  a  cabo  el  20 de octubre de la referida  anualidad.   

EL CARGO ADMITIDO  

En  el  reproche  cuya admisión dispuso la  Sala,  el  recurrente  plantea  el  quebranto del debido proceso y el derecho de  defensa  por  incongruencia entre formulación de imputación y acusación, pues  en  la primera se le imputó el delito de homicidio agravado del Representante a  la  Cámara José Oscar González Grisales  en  razón  de la condición de servidor público de la víctima,  sin  que  fuera  precisado  su  grado  de  participación,  ni  se le imputó el  homicidio     del     galeno     Ricardo    Augusto  Bedoya  o  el  delito  de  porte  ilegal  de  arma de  fuego.   

         No  obstante,  en  la audiencia de formulación de acusación se le  imputó  a  título de coautor la comisión del delito de homicidio agravado por  las  circunstancias  establecidas en los numerales 4º, 7º y 10º del artículo  104  de  la Ley 599 de 2000 y la genérica del numeral 10º del artículo 58 del  mismo   ordenamiento,   amén   del   delito   de   porte   ilegal  de  arma  de  fuego.   

         Cita  en  apoyo  de  su  planteamiento lo expuesto por esta Sala en  fallo  del 28 de noviembre de 2007 dentro del radicado 27518, así como lo dicho  por  la  Corte  Constitucional en sentencia C-1194 de 2005 sobre el particular y  destaca  que  si se le hubieran imputado los referidos comportamientos a título  de   cómplice,   se   habría   acogido   a   la  culminación  anticipada  del  proceso.   

         También  dice  que  en  el  alegato  de  conclusión  la Fiscalía  solicitó  la  condena  de DIUSLEY DELGADO  como  cómplice  y en tal sentido fue proferido el fallo, pero no  se  tuvo  en  cuenta  la  circunstancia  de  agravación punitiva derivada de la  promesa  remuneratoria,  decisión  a  la  postre confirmada por el ad quem.   

         Citando  apartes  de  la  sentencia  del  25 de abril de 2007 en el  radicado   26309,  afirma  que  la  constante  variación  de  la  calificación  jurídica  sobre los mismos hechos representa inseguridad al opositor, todo ello  en  desmedro  del debido proceso y el derecho de defensa del acusado, pues en el  juicio  oral  la  Fiscalía  planteó  una teoría principal solicitando condena  para  el  procesado  como  autor,  y otra teoría subsidiaria deprecando condena  para   aquél   como   cómplice,  amén  de  que  ab  initio  no  precisó  que  se trataba de complicidad,  todo  lo  cual  habría determinado el acogimiento a culminación antelada de la  actuación.   

AUDIENCIA DE SUSTENTACIÓN  

1.           Intervención del demandante   

Adicional   a   la  reiteración  de  los  planteamientos  ofrecidos  en su libelo de casación, el defensor manifestó que  la  variación en la imputación a lo largo del proceso dificultó la defensa de  su asistido.   

En  desarrollo de su aserto precisó que en  la  audiencia de formulación de imputación la Fiscalía imputó a DIUSLEY  DELGADO la comisión del delito  de  homicidio  en el Congresista José Oscar González  Grisales,  sin  incluir  agravantes de esta conducta,  amén   de   que   tampoco   incluyó  el  homicidio  del  médico  Ricardo Augusto Bedoya.   

         En  la audiencia de formulación de acusación el ente investigador  le  imputó  la comisión de los dos homicidios agravados, y luego, en el juicio  oral   la   Fiscalía   pidió   se   lo  condenara  como  coautor  de  aquellos  comportamientos y subsidiariamente, como cómplice.   

De  lo  expuesto concluyó que se violó el  principio  de  congruencia entre acusación y fallo, de modo que fue quebrantado  el  debido proceso y el derecho de defensa del acusado, circunstancia que impone  declarar la nulidad del trámite.   

2.           Intervención de la Fiscalía   

         El  señor  Fiscal  Delegado  ante esta Colegiatura expresó que el  cargo  admitido  debe  prosperar,  en  cuanto  se violó la estructura procesal,  circunstancia  que  impone excluir el delito de porte ilegal de arma de fuego de  defensa  personal  y  efectuar la correspondiente redosificación de la sanción  impuesta  DIUSLEY  DELGADO  como cómplice del delito de homicidio agravado.   

         Puntualizó  que  si en la audiencia de imputación se atribuyó al  procesado   el   delito  de  homicidio  agravado  conforme  a  la  circunstancia  establecida  en  el  numeral  10º del artículo 104 de la Ley 599 de 2000, esto  es,  atendiendo  la  calidad  de servidor público de la víctima, pero ya en la  audiencia  de  acusación  le  fueron  deducidos  cargos  por el doble homicidio  agravado  (artículos  103, 104 numerales 4º, 7º y 10º, y 50 numeral 10º) en  concurso  con  el  delito de porte ilegal de armas, es claro que se introdujo un  delito  de  homicidio,  dos causales de agravación específicas y una causal de  agravación    genérica,    además    del    delito    contra   la   seguridad  pública.   

Indicó  que  si  de  conformidad  con  el  artículo  339  de  la  Ley  906  de  2004  el Fiscal puede aclarar, adicionar o  corregir  la  acusación,  tal  proceder  no  corresponde  a  alterar  de manera  sustancial  los  hechos jurídicamente relevantes de que trata el artículo 288,  esto  es,  los  deducidos  en la imputación, norma concordante con el artículo  337 ibídem.   

         Luego  de citar fragmentos del fallo del 25 de abril de 2007 dentro  del   radicado   26309,   el   Delegado   afirma  que  como  lo  ha  dicho  esta  Sala1,  también  debe mediar congruencia entre imputación y acusación  a   fin   de  garantizar  el  derecho  de  defensa  reconocido  en  la  ley,  la  Constitución y el Bloque de Constitucionalidad.   

         Finalmente  dice  que  si  el  procesado hubiera querido acogerse a  terminación  anticipada  del proceso así habría podido realizarlo acudiendo a  la  figura de los preacuerdos en el lapso instructivo, pero no hay constancia de  ello.   

         Reitera  su solicitud de casar parcialmente el fallo atacado, en el  sentido  de  marginar  el  delito  de  porte  ilegal de arma de fuego de defensa  personal,  así  como  las  circunstancias  de  agravación  no  incluidas en la  formulación    de    imputación,    efectuando   el   correspondiente   ajuste  punitivo.   

3.    Intervención   del  Ministerio  Público   

         El  Procurador Cuarto Delegado para la Casación Penal comienza por  señalar  que el acto de imputación es de naturaleza fáctica con connotaciones  jurídicas,  en el cual se deben relacionar de manera clara y sucinta los hechos  jurídicamente  relevantes,  de  manera  que el vinculado conozca el delito cuya  autoría o participación se le endilga.   

Precisa  que  la  Fiscalía  puede realizar  cuantas  imputaciones  considere  necesarias  y  convenientes,  amén  de que si  varía  los  hechos  y  sus  circunstancias  debe  efectuar  la  correspondiente  adición a la imputación.   

Puntualiza que las connotaciones jurídicas  de  la  imputación  fáctica pueden ser variadas por la Fiscalía hasta el acto  jurídico  de  formulación  de  acusación, sin necesidad de audiencia especial  ante  el  juez  de  control  de  garantías,  ya  sean  favorables o gravosas al  acusado,  quien  puede  allanarse  a  tales cargos, caso en el cual no puede con  posterioridad  revisarse  tal  imputación, salvo yerros en la adecuación, pero  sin  efectos  retroactivos,  al  punto  de  no  poder  reclamar  que  si  en  la  imputación    se    le   hubiera   calificado   como   cómplice   se   habría  allanado.   

También  dice  que  la  congruencia  entre  imputación  y  acusación  es  de  índole  fáctica, pudiendo ser variadas las  connotaciones  jurídicas de esos hechos inmodificables, sin necesidad de que la  Fiscalía realice una nueva imputación.   

         Entonces,  el  Delegado  concluye  que  en este asunto la Fiscalía  explicó  íntegramente  al procesado la imputación fáctica en la audiencia de  imputación,   referida   al   doble   homicidio  del  Congresista  González    Grisales,    el   médico  Bedoya  Serna  y  el porte  ilegal  de armas de fuego, sin que pueda importar que la Fiscalía sólo se haya  referido  jurídicamente  a  un  homicidio  agravado  por  el  numeral  10º del  artículo 104 del código Penal.   

Igualmente  precisa  que de la dinámica de  dicha  imputación  fáctica  se  colige  que  se  trató  a los procesados como  coautores,  sin  que por ello prospere la censura del casacionista en el sentido  de que no se les definió el grado de participación o de autoría.   

         Añade  que  si  la Fiscalía adicionó en la acusación una causal  de  agravación  del  homicidio,  ello  se encuentra dentro de su facultades sin  derivar  quebranto para los derechos de los procesados, como tampoco ello ocurre  al  acusar a DIUSLEY DELGADO  durante el debate oral como cómplice.   

Con   soporte   en   las  consideraciones  precedentes,  el  Ministerio  Público  considera  que  no de debe ser casado el  fallo objeto de impugnación.   

CONSIDERACIONES DE LA SALA  

Ab  inicio  es  pertinente  recordar  que  el  artículo  448  de  la Ley 906 de 2004 establece:  “el  acusado  no  podrá ser declarado culpable por  hechos  que  no  consten  en  la acusación, ni por delitos por los cuales no se  haya  solicitado  condena”, lo cual supone que en la  acusación  deben  ser  precisados  los  aspectos  fácticos  y jurídicos de la  conducta  punible  por la que se procede, señalando su respectiva calificación  jurídica.   

         Acerca  del  principio  de  congruencia la Sala ha señalado que su  quebranto  se  produce  “por acción o por omisión  cuando  se:  i) condena por hechos o por delitos distintos a los contemplados en  las  audiencias  de  formulación  de  imputación  o  de  acusación, ii)   condena  por un delito que no se mencionó fáctica ni jurídicamente en el acto  de  formulación  de  imputación  o de la acusación,  iii) condena por el  delito  atribuido  en  la  audiencia  de  formulación  de  imputación  o en la  acusación,  pero  deduce,  además,  circunstancia, genérica o específica, de  mayor  punibilidad, y iv) suprime una circunstancia, genérica o específica, de  menor  punibilidad  que  se haya reconocido en las audiencias de formulación de  la  imputación  o  de  la  acusación”2  (subrayas  fuera de texto).   

         Sobre la misma temática se ha indicado:   

“Esto equivale a  decir  que  los jueces no pueden derivar consecuencias adversas para el imputado  o  acusado,  según  sea  el  caso,  ni  de  los  elementos  que  no  se derivan  expresamente  de  los  hechos  planteados  por  la  Fiscalía ni de los aspectos  jurídicos  que  no  hayan sido señalados de manera detallada y específica por  el  acusador  so  pena  de  incurrir  en  grave  irregularidad que deslegitima e  ilegaliza  su  proceder; dicho en forma simple: el juez solamente puede declarar  la  responsabilidad  del  acusado  atendiendo los limitados y precisos términos  que  de factum y de iure le formula la Fiscalía, con lo cual le queda vedado ir  más  allá  de  los  temas  sobre  los  cuales  gira  la acusación”.   

“La congruencia  se  debe  predicar,  y  exigir, tanto  de  los elementos que describen  los  hechos  como  de  los  argumentos y las citas normativas específicas. Esto  implica  (i) que el aspecto fáctico mencionado en la acusación sí y sólo sí  es  el  que  puede  ser  tenido  en  cuenta  por  el  juez  al momento de dictar  sentencia.  Si  la  prueba  demuestra  que los hechos no se presentaron como los  relata  la  Fiscalía  en  el escrito de acusación, al juez no le quedará otro  camino  que  el  de resolver el asunto de manera contraria a las pretensiones de  la  acusadora;  y,  así  mismo,  (ii)  la acusación debe ser completa desde el  punto  de  vista  jurídico (la que, en aras de la precisión, se extiende hasta  el  alegato  final en el juicio oral), con lo cual se quiere significar que ella  debe  contener  de  manera expresa las normas que ameritan la comparecencia ante  la  justicia  de  una persona, bien en la audiencia de imputación o bien en los  momentos  de  la  acusación,  de  modo  que en tales momentos la Fiscalía debe  precisar  los  artículos  del  Código  Penal  en  los  que  encajan los hechos  narrados,  tarea  que  debe  hacerse  con  el  debido cuidado para que de manera  expresa   se   indiquen   el  o  los  delitos  cometidos  y  las  circunstancias  específicas   y   genéricas   que   inciden   en   la  punibilidad”3.   

         También ha puntualizado la Sala sobre el particular:   

“No  obstante  tratarse  de  delitos  pertenecientes a un mismo capítulo, existir identidad en  el  bien  jurídico  tutelado  y  de  la  sanción punitiva, como quiera que los  argumentos  defensivos  se  encaminan  a  desvirtuar  los  presupuestos  que  la  descripción  típica  del  delito imputado contiene, una variación en torno de  ella  que  suponga  la existencia de elementos delictivos diversos, de contenido  jurídico,  o  extrajurídico y en relación con los cuales, en todo caso, no se  habría  ocupado de ser desvirtuados a través de las pruebas con dicho cometido  solicitadas  en  el  juicio,  dado  que  no  hacían  parte de la acusación, es  incuestionable    la    vulneración    del   derecho   de   defensa”4.   

         Adicionalmente   se   advierte  que  por  igual  respecto  del anuncio del sentido del fallo ha  dicho  esta  Colegiatura por mayoría, que al configurar un acto complejo con la  sentencia,   hacer  parte  de  la  estructura  del  proceso  y  tener  carácter  vinculante  para el juez, debe existir coincidencia entre ambos actos (anuncio y  fallo)5.   

A manera de conclusión se ha expuesto más  recientemente  que  “en  el  trámite  ordinario se  genera  la  imposibilidad  de  modificar  el  aspecto  fáctico consignado en la  formulación  de  acusación, sin perjuicio de que las pruebas practicadas en el  debate  oral  den lugar a una tipicidad que conserve equivalencia con el núcleo  básico  de la imputación y que, además, no implique deterioro de los derechos  de   las   partes   e   intervinientes”6.   

Una   vez   efectuadas   las   anteriores  precisiones  en  punto  del ámbito de cobertura del principio de congruencia, a  fin  de abordar el planteamiento de la censura es necesario efectuar un recuento  de  la  actuación  procesal,  con el propósito de establecer con precisión en  qué  consistió  la  imputación  efectuada  por  la  Fiscalía  a lo largo del  diligenciamiento,   y  de  esa  manera  constatar  si  el  fallo  mantuvo  o  no  consonancia con aquella.   

En  tal  cometido  se  observa  que  en  la  audiencia  de  formulación  de  imputación la Fiscalía imputó a DIUSLEY     DELGADO    HERNÁNDEZ    y  Andrés  Felipe Ramírez la  comisión  del  delito  de homicidio agravado (artículos 103 y 104 numeral 10º  del Código Penal).   

La  Fiscalía  imputó  a  los  mencionados  ciudadanos  durante  la audiencia de formulación de acusación la comisión del  concurso  de delitos de homicidio agravado (artículos 103 y 104 numerales 7º y  10º  de  la  Ley 599 de 2000) en el Congresista José  Oscar  González  Grisales y en el galeno Ricardo  Augusto  Bedoya Serna, amén del  delito  de  porte  ilegal  de  arma  de fuego de defensa personal (artículo 365  ejusdem).  En  la  misma  oportunidad  les  fue  imputada  la circunstancia genérica de mayor punibilidad  establecida  en  el  numeral 10º del artículo 58 de la citada legislación por  obrar en coparticipación criminal.   

Durante  el  debate  oral  el ente acusador  solicitó   para  aquellos  sentencia  condenatoria;  respecto  de  Andrés  Felipe Ramírez como coautor del  referido  concurso  de  punibles,  mientras  que  con  relación  a DIUSLEY  DELGADO en calidad de cómplice  de los mismos comportamientos.   

         En  el  fallo  de  primer  grado  se  condenó  a los acusados como  coautor   y  cómplice,  respectivamente,  del  concurso  de  delitos  de  doble  homicidio  agravado (artículos 103 y 104 numerales 7º y 10º del Código Penal  y   porte  ilegal  de  arma  de  fuego  de  defensa personal (artículo 365  ejusdem),   teniendo  en  cuenta  para  ello  la  circunstancia  de  incremento punitivo establecida en el  numeral 10º del artículo 58 del citado ordenamiento.   

En la sentencia del Tribunal se absolvió a  los   procesados   por  el  delito  de  homicidio  en  el  médico  Ricardo  Augusto  Bedoya Serna, de manera  que  se  los  condenó  como  coautor  y cómplice, del homicidio agravado en el  Congresista       José      Oscar      González  Grisales  (artículos 103 y 104 numerales 7º y 10º)  en  concurso  con  el  punible  de  porte  ilegal  de  armas de fuego de defensa  personal  (artículo  365)  y  se  ponderó  en  la  dosificación  punitiva  el  artículo 58 numeral 10º de la Ley 599 de 2000.   

Del  anterior  recuento  de  la  actuación  procesal  advierte la Sala sin dificultad que no asiste razón el recurrente por  las siguientes razones:   

         1.                      Que   en  la  acusación  se  imputara  a  los  procesados   el   delito  de  homicidio  agravado  en  el  médico  Ricardo  Augusto  Bedoya, el cual no fue  indicado  en  la  audiencia  de  imputación,  es una circunstancia por completo  intrascendente,  toda vez que en el fallo de segundo grado ambos acusados fueron  absueltos por el referido punible contra la vida.   

         2.                      Que  en  la  audiencia  de  acusación  se haya  adicionado  el  agravante punitivo específico establecido en el numeral 7º del  artículo  104  de  la  Ley 599 de 2000, así como la circunstancia genérica de  mayor  punibilidad  reglada  en  el  numeral  10º  del artículo 58 de la misma  legislación,  amén  del  delito  de  porte  ilegal de arma de fuego de defensa  personal,  no  comporta irregularidad alguna, en atención a que el principio de  congruencia  no  se  materializa  entre  la  formulación  de  imputación  y la  acusación,  como  erradamente  lo  entiende  el  casacionista,  sino  entre  la  acusación  y  el  fallo,  al punto que no en vano el artículo 446 ejusdem  señala acerca del contenido de  la    sentencia    que    “la   decisión   será  individualizada   frente   a   cada   uno  de  los  enjuiciados  y  cargos  contenidos  en  la  acusación”  (subrayas  fuera  de texto), sin que de modo alguno se refiera a la formulación  de imputación.   

En efecto, dado el carácter progresivo del  proceso   penal,   resultaría  inconsistente  dentro  de  criterios  de  razón  práctica  exigir  a  la  Fiscalía  que  la inicial imputación formulada en la  audiencia  dispuesta  para  ello  tuviera  carácter  inmutable, inmodificable y  vinculante  con  carácter definitivo para el mismo ente acusador y el trámite,  pues  con  una  tal  postura  se  olvidarían las etapas de conocimiento por las  cuales transita el proceso penal.   

En el desarrollo de aquellas se tiene que la  imputación  fáctica  y  jurídica  formulada  por la Fiscalía en la audiencia  establecida   para   tal   efecto,   precedida  de  la  noticia  criminal  y  el  adelantamiento  de  las pesquisas correspondientes, se ubica en el ámbito de la  posibilidad  (si  ocurre A, puede ocurrir B), entendida  por  regla  general como una situación de incertidumbre propia de lo incipiente  del  diligenciamiento,  momento  en  el  cual  se  hace  necesario ahondar en la  búsqueda  de  diversos  elementos materiales probatorios y evidencia en procura  de  constatar  o  infirmar  la  acreditación de la materialidad del delito y la  responsabilidad del incriminado.   

         Ya  cuando  se  trata de la acusación, el grado de conocimiento es  sustancialmente  diverso,  pues opera según el artículo 336 de la legislación  procesal    penal    de    2004    en   el   terreno   de   la   “probabilidad   de   verdad”,  (siempre  o  casi  siempre  que se  presenta  A,  entonces, sucede B), motivo por el cual,  como  acto culminante de la investigación adelantada por la Fiscalía, cobra un  especial  carácter  de  inmutabilidad, salvo las expresas excepciones definidas  por  el  legislador (v.g. La petición de absolución perentoria contenida en el  artículo   424  de  la  Ley  906  de  2004  o  las  aclaraciones,  adiciones  o  correcciones  a  las  que se refiere el artículo 339 de la misma normatividad),  en  cuanto  se  convierte  en ley del proceso, a la vez que delimita el contexto  dentro del cual habrá de librarse el debate oral.   

Finalmente,  el  fallo  de  condena  debe  edificarse  a partir de la certeza racional7 (si   ocurre  A,  entonces,  necesariamente  acontece  B),  esto  es,  desde  la  convicción  sobre la responsabilidad del  procesado  “más  allá  de  toda  duda”  (artículo 7º de la Ley 906 de 2004), pues tratándose de una  providencia  absolutoria, bastará la presencia de dudas sobre la materialidad y  existencia  del  delito  investigado  o  sobre  la  responsabilidad del acusado,  siempre  que,  en  todo  caso,  aquellas  tengan entidad y suficiencia como para  crear   incertidumbre   sobre  tales  aspectos  que  deben  ser  suficientemente  acreditados  con  medios  de  prueba reales y posibles en cada caso concreto, no  con  elementos de convicción ideales o imposibles, para acudir a la aplicación  del   principio   in   dubio   pro   reo,  esto  es,  resolver  la  vacilación  probatoria  en punto de la  demostración de la verdad, a favor del acusado.   

          Así  las  cosas,  es claro que la imputación fáctica y jurídica  de  que  trata  la  audiencia  establecida inicialmente para su formulación, la  cual  corresponde  según  el  artículo  286  de  la  Ley  906  de  2004  a  un  “acto a través del cual la Fiscalía General de la  Nación  comunica  a  una  persona  su  calidad de imputado, en audiencia que se  lleva   a   cabo   ante   el   juez   de   control   de   garantías”,  siempre  que  “de  los elementos  materiales  probatorios,  evidencia  física  o  de  la  información legalmente  obtenida  se  pueda inferir razonablemente que el imputado es autor o partícipe  del  delito  que  se investiga”, no tiene la aptitud  de  constituirse  en  extremo  objeto de constatación en punto del principio de  congruencia entre acusación y fallo.   

         Al respecto ha dicho la Sala en providencia reciente:   

“La  formulación  de  la  imputación  en  el sistema procesal actual  constituye  además de un acto de formalización de la investigación, ante todo  un  acto  de  comunicación  que  se  hace  a una persona (capturada o no) de su  calidad  de  imputada,  sin  que  por  tanto se pueda  confundir  y  menos  identificar  este  señalamiento delimitador preliminar del  episodio  fáctico y su fisonomía jurídico penal -o lo que es igual este marco  fáctico  jurídico de imputación-, con los cargos, que pertenecen a un ámbito  de  la  actuación  procesal  posterior  y  que  se  viene  a  consolidar con la  formulación  de  la  acusación, dado no solamente su  disímil  contenido  y alcance, sino la diversa fundamentación que la ley exige  para      la     composición     de     uno     y     otro     acto”8    (subrayas    fuera    de  texto).   

         Y conclusivamente se precisó en la misma decisión:   

“Ninguna  ligazón   o   efecto  condicionante  de  congruencia  o  consonancia  jurídica  –     salvo  desde  luego   que   el   marco  de  referencia  fáctico  sea  naturalísticamente  el  mismo   –,  puede  existir entre el acto de formulación de la imputación y  la  acusación  o  la  sentencia,  toda  vez que dicha sujeción sólo puede ser  comprendida  entre  el  pliego  de  cargos y el fallo,  pues  el acusado no puede ser declarado culpable por hechos que no consten en la  acusación,  ni  por  delitos  por  los  cuales no se haya solicitado su condena  (artículo    448    C.    de   P.P.)”.   

Los   argumentos   precedentes   permiten  afirmar que si  las  adiciones  jurídicas,  no  fácticas,  que a la imputación  inicial  efectuó  la Fiscalía al momento de acusar a los procesados sirvió de  base  a los falladores para dictar la sentencia de condena ahora cuestionada, es  evidente  que se preservó el principio de congruencia entre acusación y fallo,  sin    que    entonces    la    queja    del    censor    tenga   vocación   de  prosperidad.   

         3.                      De  otra  parte  se  tiene que como también el  recurrente  se  duele de que si a su asistido le hubieran imputado los referidos  comportamientos  a  título  de  cómplice  se habría acogido a la culminación  anticipada   del  proceso,  encuentra  la  Sala,  como  lo  ha  dicho  en  otras  oportunidades9,  que  se  trata  de  “un argumento   eminentemente   oportunista   y  sofístico,  pero  además, revelador de que la postura defensiva fue fallida  pretendiéndose  a posteriori cargar a la administración de justicia un defecto  de  trámite -inexistente según queda visto-, cuando lo único cierto es que en  procura  de  dinamizar  en  toda su eficacia y oportunidad el empleo de aquellos  instrumentos  de contradicción el caso fue enfocado bajo una perspectiva que al  final    no    ofreció    resultado    alguno    adecuado   a   los   intereses  propugnados”.   

         Es  claro  que,  como  con  acierto  lo  dijeron  el  Fiscal  y  el  Procurador  delegados  ante  esta  Corporación en la audiencia de sustentación  del  recurso, si tal hubiera sido la pretensión de la defensa, a lo largo de la  actuación  le  asistieron  oportunidades para por lo menos así proponerlo a la  Fiscalía  en  procura de arribar a un preacuerdo, sin que en el expediente obre  constancia  sobre  el  particular,  de  modo que no resulta procedente ahora, de  manera   tardía,   alegar   lo  expuesto  en  precedencia  como  yerro  de  los  funcionarios judiciales.   

4.          Como  además el casacionista alega que  en  la  sentencia  del  juez  de  primer  grado,  confirmada por el ad   quem,  no  se  tuvo  en  cuenta  la  circunstancia  específica  de  agravación derivada de la promesa remuneratoria  (numeral  4º  del  artículo  104  de  la  Ley 599 de 2000), baste señalar que  carece  de  interés para proponer tal censura, pues en caso de prosperar haría  más gravosa la situación de su asistido.   

Las consideraciones anteriores emergen como  suficientes   para   colegir   que   el   cargo  admitido  no  está  llamado  a  prosperar.   

         Por  lo expuesto, la SALA DE CASACIÓN PENAL DE LA CORTE SUPREMA DE  JUSTICIA,  administrando  justicia en nombre de la República y por autoridad de  la ley,   

RESUELVE  

NO           CASAR     el    fallo    objeto    de  impugnación.   

Contra  esta  decisión  no procede recurso  alguno.   

Notifíquese,  cúmplase  y  devuélvase al  Tribunal de origen.   

JULIO  ENRIQUE  SOCHA SALAMANCA   

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ                             SIGIFREDO     ESPINOSA  PÉREZ   

ALFREDO   GÓMEZ   QUINTERO                        MARÍA DEL ROSARIO GONZÁLEZ DE  LEMOS   

AUGUSTO  J.  IBÁÑEZ  GUZMÁN                            JORGE    LUIS    QUINTERO  MILANES           

YESID   RAMÍREZ   BASTIDAS                      JAVIER ZAPATA ORTÍZ   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria  

    

1  Sentencias  del  17  de  octubre y 28 de noviembre de 2007. Rads. 20026 y 27518.   

2  Sentencia de casación del 6 de abril de 2006. Rad. 24668.   

3  Sentencia del 25 de abril de 2007. Rad. 26309   

4  Sentencia del 27 de julio de 2007. Rad. 26488.   

5  Sentencia del 17 de septiembre de 2007. Rad. 27336.   

6  Sentencia del 28 de noviembre de 2007. Rad. 27518.   

7  En  este sentido sentencia C-609 del 13 de noviembre de 1999.   

8  Sentencia de casación del 8 de octubre de 2008. Rad. 29338.   

9  Sentencia de casación del 8 de octubre de 2008. Rad. 29338.     

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