29950(17-09-08)

2008

Asistente Jurídico Inteligente

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Proceso     No  29950   

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrado Ponente:  

JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA  

Aprobado Acta No.267  

Bogotá  D.C., diecisiete (17) de septiembre  de dos mil ocho (2008)   

VISTOS  

Decide la Sala acerca de la admisibilidad de  los   fundamentos   lógicos  y  de  debida  argumentación  de  la  demanda  de  casación   presentada  por  el  defensor del procesado SAÚL ENRIQUE NIETO  MEJÍA,  contra el fallo de segundo grado de 14 de diciembre de 2007 emitido por  el   Tribunal   Superior   de   Medellín,   mediante   el  cual  confirmó  con  modificaciones   el   proferido   por  el  Juzgado  Quinto  Penal  del  Circuito  Especializado  del  mismo  Distrito  Judicial,  por  cuyo medio lo condenó como  autor   del   concurso   de   delitos   de  rebelión  y  terrorismo1.   

HECHOS  Y  ACTUACIÓN  PROCESAL   

El aspecto fáctico fue tomado por el juez de  primer grado de la siguiente forma:   

“Con fecha 12 de febrero de 2003 ante las  Unidades  del  Grupo  Elite  Antiterrorista,  CEAT,  se presentó la señora LUZ  MIRYAM  GÓMEZ  ACEVEDO,  alias  “la Flaca” quien manifestara ser integrante  del  ELN  y estar dispuesta a incorporarse a la vida civil y quien colaboraba en  el  grupo ilegal con el transporte de elementos ilícitos y dijo estar dispuesta  a  suministrar  informes  de  suma  importancia para evitar actos terroristas en  esta  ciudad y para lograr la individualización e identificación de los demás  integrantes de dicha organización.”   

Por  lo anterior, la Fiscalía General de la  Nación  ordenó  la apertura de formal investigación penal en desarrollo de la  cual  se practicaron varios registros y allanamientos, logrando así la captura,  entre   otros,   de   SAÚL   ENRIQUE   NIETO   MEJÍA,   alias  “Ezequiel”        “Orlando”      y     “Humberto”  a  quien se le incautó gran  cantidad de dinero y armas.   

Una  vez  se  le  vinculó  a  través  de  indagatoria,  su  situación  jurídica  se resolvió mediante proveído de 6 de  junio  de  2003  con  medida  de  aseguramiento  de  detención  preventiva, sin  beneficio  de  la  libertad  provisional, como presunto responsable a título de  coautor  del  concurso  de  delitos  de  rebelión,  terrorismo,  concierto para  secuestrar  y  tráfico,  fabricación  y porte de armas de uso privativo de las  Fuerzas  Armadas  previstos en los artículos 467, 343, 340 inciso 2° y 366 del  Código Penal (Ley 599 de 2000).   

Clausurado  el ciclo instructivo, el mérito  probatorio  del  sumario  se  calificó el 21 de mayo de 2004 con resolución de  acusación  por  los  mismos ilícitos, decisión que adquirió firmeza el 16 de  septiembre    de    la    anualidad    en    cita    al   no   ser   objeto   de  impugnación.   

La fase del juicio la adelantó inicialmente  el  Juzgado  Tercero   Penal  del Circuito Especializado de Medellín, pero  correspondió  al  Quinto  de la misma categoría emitir fallo el 6 de agosto de  2007  mediante  el  cual  condenó  SAÚL  ENRIQUE NIETO MEJÍA como coautor del  concurso  delictual  objeto de acusación, a las penas principales de doscientos  veinte  (220)  meses  de  prisión  y multa de 2683.32 salarios mínimos legales  mensuales,  así  como  a la sanción accesoria de inhabilidad para el ejercicio  de  derechos  y  funciones  públicas  por  el  mismo  término  de  la sanción  privativa de la libertad.   

Impugnado el fallo por el propio enjuiciado y  su  defensor,  el  Tribunal  Superior  de  Medellín mediante proveído de 10 de  diciembre  de  2007  lo confirmó en lo que tiene que ver con la condena por los  delitos  de  rebelión  y  terrorismo,  en  tanto que lo revocó respecto de los  ilícitos  de  concierto  para  delinquir con fines de secuestro y fabricación,  tráfico  y  porte de armas y municiones de uso privativo de las Fuerzas Armadas  al  absorverlo por los mismos por estimar que estaban inmersos en el ilícito de  rebelión.  En  consecuencia,  le  modificó  las  sanciones  al fijar en ciento  sesenta  y  dos  (162) meses la prisión, la multa en 1.093.04 salarios mínimos  legales  mensuales  y  la pena accesoria en el mismo lapso de la aflictiva de la  libertad.   

El defensor impugnó de manera extraordinaria  con  la  presentación de la respectiva demanda de casación, cuya admisibilidad  se ocupa la Corte.   

LA  DEMANDA   

Al amparo de la causal primera de casación,  prevista  en  el  artículo  207  de  la  Ley 600 de 2000, postula la violación  indirecta  de  la  ley  sustancial  debido  a un error de hecho que conllevó la  aplicación  indebida  de  los artículos 232 del mismo ordenamiento  (certeza  para la condena)       y       343      (terrorismo) del Código Penal, así como  la   infracción  de  los  artículo  5°  (igualdad)  6º  (legalidad)  19 (non bis in  ídem) de citado estatuto adjetivo.   

Luego   de   transcribir  apartes  de  las  manifestaciones  hechas  por  Luz  Myriam Gómez Acevedo en su indagatoria en la  que    señaló    a    varios    integrantes    del   grupo   de   Ejército  de Liberación Nacional ELN, el  censor  radica  el  yerro  fáctico  en  un  falso juicio de identidad porque el  juzgador  al  “incrementar  la prueba utilizó para  condenar su criterio privado y no la verdad probatoria.”   

En   concreto,   indica  que  el  juzgador  distorsionó  el dicho de Luz Miryam Gómez Acevedo al hacerle decir algo que la  prueba  no refiere cuando de la calificación de mando o jefe del grupo que ella  refiriera  respecto  de  alias “Ezequiel”      u      “Horacio”  se  deriva  en  el  fallo  su  responsabilidad  en el delito de  terrorismo,  porque  en  criterio  del  libelista,  el  contenido literal de tal  atestación  es  que  él  era  el  jefe del grupo sin decir algo referente a su  responsabilidad   en   los   hechos   terroristas   atribuidos  al  ELN en la ciudad de Medellín.   

Así,  destaca que la deponente no da cuenta  de  las  acciones  de  alias  “Ezequiel”,  porque nunca estuvo con él, sólo indicó que lo trató   dos  veces  sin  haber  recibido  órdenes,  pues  éstas  eran dadas en lugares  apartados     con     la     participación     de     alias     “El              mono”       o      “Clinton”,  por  lo  mismo, no se podía  afirmar    judicialmente     que    aquél    ordenara    algún   atentado  terrorista.   

Para  el  impugnante,  el fallador encontró  “responsabilidad  individual  donde  la deposición  sólo  decía  vaguedad”,  dado que no se señalaban  circunstancias  de  modo  tiempo y lugar de la conducta, pero en el fallo se las  supuso, incrementando así la capacidad demostrativa de la prueba.   

Con base en lo anterior, critica al Tribunal  por  edificar la responsabilidad de su defendido por su relación con el grupo y  no  en  su  particular  despliegue  de acción dolosa y típica, puesto que para  atribuirle   los  hechos  de  terrorismo  diferentes  a  los  de  la  cafetería  “San    Joaquín”, la declarante debía haberlo  ubicado  realizando   algún  tipo  de  acción  idónea  para  alcanzar el  resultado.   

La  trascendencia  de  lo  que  denuncia  la  encuentra  en  que  de no haber incrementado el contenido de la declaración, se  habría  arribado  a  un  fallo  absolutorio,  máxime  que  los  demás  medios  probatorios  conducirían  a  la  misma  decisión,  como sucede con el dicho de  Diego  Alejandro  Rendón  Marín,  pues a pesar de que el Tribunal lo toma para  avalar  el  testimonio  de  Luz Myriam Gómez, no tuvo en cuenta que todo lo por  él  narrado  sólo responde a hechos que le contaron, sin conocerlos por fuente  directa.   

Que además, se distorsiona la manifestación  de  Rendón  Gaviria  al  relatar  el  atentado  a la cafetería “La              Tertulia”  hecho  que  se  investigó y  juzgó  en  otro  proceso,  pues mientras el testigo supone los hechos, el fallo  los  toma  como  ciertos,  cuando  debió  confrontar  su relato con la versión  suministrada  por alias “El  Mono”  o  “Clinton”.   

En este orden, indica que el juzgador estimó  que  el  procesado  era  autor  al  suponer  que  hubo conocimiento previo a los  atentados  y tuvo dominio del desarrollo de la acción, cuando la prueba no dice  eso.   

Añade  que  como  prueba  de  descargo  se  presentó  la  sentencia  de 8 de agosto de 2005 emitida por del Juzgado Primero  Penal  del  Circuito  Especializado  de  Medellín,  en  la cual en virtud de la  ruptura  de  la unidad procesal con éste diligenciamiento, pero bajo los mismos  supuestos  por  las  sindicaciones  que  hiciera  Luz  Miryam  Gómez Acevedo se  absolvió,  entre  otros, alias “Clinton”    o    “El   Mono”,  pese  a  haber  sido  señalado  como  el autor material de varios  atentados  por:  i) la falta  de  precisión del relato de la delatora que impedía demostrar la ocurrencia de  los    hechos    y   la   participación   de   los   implicados,   ii)  la  existencia  de  procesos penales  independientes  y  iii)  por  tomar  los  hechos como parte del delito de rebelión, razones de derecho que de  haber  sido  tenidas  en  cuenta en este caso, tales condiciones de igualdad que  rodean    uno    y   otro   fallo   deberían   haber   arribado   a   idéntica  decisión.   

En consecuencia, solicita a la Corte casar el  fallo  en  relación  con  el  delito  de  terrorismo y en su lugar proferir una  decisión     de      carácter     absolutorio     a     favor    de    su  representado.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

Encuentra  la Sala que el demandante incurre  en  graves  deficiencias  en lo que tiene que ver con los fundamentos lógicos y  de  debida  argumentación  que  se deben observar cuando de atacar la legalidad  del  fallo  de  segundo  grado se trata, por cuanto, confunde dos modalidades de  yerro  fáctico lo que a la postre le resta la idoneidad necesaria al cargo para  su admisión.   

Cuando se acude a denunciar la violación de  la  ley  sustancial  mediada por yerros de apreciación o valoración probatoria  compete  al demandante precisar si los falladores erraron al apreciar la prueba,  bien   sea   porque  pese  a  obrar  en  el  diligenciamiento  no  fue  valorada  (falso juicio de existencia por omisión);  ya  porque  sin  figurar  en  la  actuación supusieron que allí  aparecía   y   la   tuvieron   en   cuenta   en   su   decisión   (falso    juicio   de   existencia   por   suposición);   ora   porque   al   considerarla   distorsionaron  su  contenido  cercenándola,      adicionándola      o      tergiversándola     (falso  juicio  de  identidad); también,  cuando  sin  incurrir  en  alguno  de  los  yerros referidos derivaron del medio  probatorio  deducciones  que  contravienen  los  principios de la sana crítica,  esto  es,  los postulados de la lógica, las leyes de la ciencia o las reglas de  la    experiencia   (falso   raciocinio).   

Pese  a  que el defensor anuncia un error de  hecho  por  falso juicio de identidad, no señala en concreto la tergiversación  o   adulteración   del  contenido  material  de  la  prueba,  esto  es  de  las  aseveraciones  de  Luz  Miryam  Gómez  Acevedo  y  de  Diego  Alejandro Rendón  Gaviria,  puesto  que  a  la  postre  se duele de las deducciones que empleó el  fallador  para  predicar la responsabilidad penal de NIETO MEJÍA en el ilícito  de  terrorismo,  ya que no formula algún reparo respecto de delito de rebelión  por el cual también fue condenado.   

Por  lo mismo, le correspondía demostrar la  irracionalidad  en  el  análisis  probatorio  por el deliberado abandono de los  postulados  lógicos,  las  leyes  científicas o las máximas de la experiencia  cuando  el  Tribunal  le  otorgó  mérito persuasivo a los dichos de Luz Myriam  Gómez  o  de  Rendón  Gaviria  y  denotar  con  claridad cuál habría sido su  adecuada  apreciación  y  que  daría  lugar a un fallo esencialmente diverso y  favorable   a   los   intereses   de   su   representado,   actividad   que   no  acometió.   

Tácitamente  añora la prueba que da cuenta  de  la  ejecución por parte de su defendido de la acción típica del delito de  terrorismo,  desconociendo  con  ello que para la imputación jurídico penal de  un  comportamiento,  cuando se trata de organizaciones criminales  o grupos  con  estructura  de  poder  y  mando,  de  las  cuales surge el plan de realizar  comportamientos  punibles,  el  moderno  derecho penal no exige la intervención  directa  en  la  ejecución  de los delitos, pues tratándose de los miembros de  tales  organizaciones se castiga también a quienes planean o asumen un poder de  control o dirección.   

Por lo mismo fue que el juzgador estableció  el  dominio  de  la  voluntad  en  virtud  de  estructuras de poder organizadas,  especialmente  porque  además  de  la  condición  de  mando  o  dirección del  procesado  se  verificó  que  las  órdenes  para  la  ejecución de los varios  atentados terroristas investigados provinieron de su parte.   

Además  de  lo  anterior,  el  libelista se  afinca   en   una   premisa   falsa   al  decir  que  otro  coprocesado  apodado  “El    Mono”       o      “Clinton”   (que   corresponde  a  Luis  Fernando  Restrepo  Bedoya  o Edgar Humberto Restrepo Benjumea) investigado como  autor  material  por  los  mismos  hechos  pero  de manera independiente dada la  ruptura  de  la  unidad  procesal, fue absuelto por parte del Juez Primero Penal  del Circuito Especializado.   

Efectivamente,  si  bien  se  trata  de  la  delación  que  hiciera  Luz  Miriam  Gómez,  fueron  cobijados  con  diferente  resolución  de acusación, la de NIETO MEJIA fue emitida el 21 de mayo de 2004,  en  tanto  que  la  de  Restrepo  Bedoya fue proferida el 20 de febrero de 2003,  además  en  el fallo de éste se resolvió anular parcialmente la actuación en  relación   con   el   delito   de  terrorismo  al  no  haber  sido  investigado  fehacientemente  y  se  le  absolvió  del ilícito de concierto para delinquir,  luego  no  median  circunstancias  iguales  que  permitieran evidenciar un mismo  trato para el acá procesado.   

Con  extrema  precariedad  demostrativa,  no  apunta   el   libelista   algo   relacionado   con   el  principio  non  bis  in  idem, que considera también  infringido.   

Es  sabido  el  derecho a no ser juzgado dos  veces   por   el   mismo   hecho   demanda   la   concurrencia  de  i)  identidad  de  sujeto,  ii)  identidad  de  objeto y iii)     identidad    de    fundamento,  (conocido bajo el aforismo  latino   eadem   persona,   eadem   res   y   eadem  causa),  esto  es, que respecto del mismo procesado se  le  impute  más  de  una  vez  la  misma  conducta por un mismo marco fáctico,  estando  con  ello  vedada  la  bifurcación de la actuación penal respecto del  mismo   sujeto   pasivo   de   la  acción  penal  judicial  y  por  los  mismos  hechos.   

Pese  a lo anterior, el demandante no dedica  espacio  para  acreditar  si  se  adelantó  simultánea  o  posteriormente otro  diligenciamiento  en contra de su asistido, y si tal infracción la advierte del  diferente  trámite  procesal que se adelantó en contra de otros miembros de la  organización  ELN, es clara  su  impertinencia pues de la comparación de ambos diligenciamientos, como ya se  resaltó, no surge alguna nota de concordancia.   

La  Sala  ha  insistido  en  que  la  mera  oposición  con  la  valoración  probatoria  empleada  por los juzgadores no es  suficiente  para  motivar  el análisis de la legalidad del fallo, en cuanto tal  ataque  debe  sujetarse a los parámetros establecidos para probar la existencia  de  yerros  manifiestos  y  esenciales,  con  incidencia  en  el  sentido  de la  decisión  y  aquí  la  postura sofística y alejada de la realidad procesal le  impide   al  demandante  desarrollar  una  argumentación  lógica  que  permita  advertir  el  error  de  juicio del Tribunal y por ende la ilegalidad del fallo,  circunstancia  adicional  para  advertir que el reparo no puede ser admitido, en  cuanto  su  postulación  y  desarrollo  comportan  falencias que no corresponde  enmendar  a  la  Sala  en  virtud  del  principio  de  limitación que rige esta  impugnación  extraordinaria  de  conformidad con lo establecido en el artículo  213 de la Ley 600 de 2000.   

Finalmente  es  oportuno  resaltar  que  la  Sala  no observa con ocasión del trámite procesal o  en  el  fallo  impugnado violación de derechos o garantías del procesado NIETO  MEJÍA,  como  para  que  se hiciera necesario el ejercicio de la facultad legal  oficiosa   que   le   asiste  a  fin  de  asegurar  su  protección.   

En  mérito de lo expuesto, la Corte Suprema  de Justicia, Sala de Casación Penal,   

RESUELVE   

NO  ADMITIR  la  demanda  de  casación  interpuesta por el defensor de  SAÚL   ENRIQUE   NIETO   MEJÍA,   por   las   razones  dadas  en  la  anterior  motivación.   

Contra  esta  decisión  no procede recurso  alguno.   

       Notifíquese    y  cúmplase.   

     SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ   

      

JOSÉ       LEONIDAS       BUSTOS  MARTÍNEZ                   ALFREDO GÓMEZ QUINTERO      

MARÍA   DEL   ROSARIO   GONZÁLEZ   DE  L.              AUGUSTO J. IBÁÑEZ GUZMÁN   

JORGE       LUIS       QUINTERO  MILANÉS                       YESID RAMÍREZ BASTIDAS   

JULIO       ENRIQUE       SOCHA  SALAMANCA                                JAVIER ZAPATA ORTIZ   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria  

    

1También  fueron condenados Laura Natalí Moreno Heredia, Edilberto  José  Regino  Campuzano,  Luis  Eduardo  López Ramírez y Luis Alfonso Cardona  Mazo  únicamente por el delito de rebelión, en tanto que Jesús Antonio López  Jiménez lo fue por el ilícito de terrorismo.     

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