29938(04-08-08)

2008

Asistente Jurídico Inteligente

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Proceso     No  29938   

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACION  PENAL   

          Magistrado Ponente   

          DR.  ALFREDO  GÓMEZ  QUINTERO   

          Aprobado Acta No. 215   

Bogotá D.C., cuatro (4) de agosto de dos mil  ocho (2008)   

VISTOS:  

Se  pronuncia  la  Sala  sobre  la viabilidad  formal  de  la  demanda  sustento  del  recurso  de casación interpuesto por la  apoderada  de  Edelmira  Garzón  Quintero,  contra  la  sentencia  proferida por el Tribunal Superior de esta  capital  el  22  de  enero  del  año en curso, confirmatoria de la decisión de  primer  grado  emitida  por  el Juzgado 30 Penal del Circuito el 23 de agosto de  2007,  mediante  la cual condenó a la procesada a la pena principal de 40 meses  de  prisión  y  multa  en  el  equivalente  a 100 s.m.l.m. como responsable del  delito   de   corrupción   de   alimentos,   productos   médicos   o  material  profiláctico.   

HECHOS Y ANTECEDENTES RELEVANTES:  

El  episodio  fáctico  es  sintetizado en la  sentencia impugnada, así:   

“En  la  mañana  del  13  de mayo de 2003,  funcionarios  del  Instituto Nacional de Vigilancia de Medicamentos y Alimentos,  Invima,  así  como  de  la Secretaría Distrital de Salud, realizaron visita al  local  014,  Plaza  Las  Flores  de  la Central de Abastos de esta ciudad, donde  tomaron  muestras  de  la  carne que en dicho sitio era expedida para el consumo  humano     con     la     finalidad    de    someterlas    a    los    análisis  correspondientes.   

Los  exámenes de laboratorio confirmaron la  información  que  motivó  dicha inspección, esto es, que se ofrecía carne de  res   que   en   realidad  correspondía  a  equinos,  contaminada  además  con  microorganismos  denominados coniformes fecales, razón por la cual no resultaba  apta para el consumo humano”.   

A  través  de  resolución calendada el 3 de  junio  de  2003, la Fiscalía 321 Local abrió formal investigación, vinculando  mediante     indagatoria    a    Edelmira    Garzón  Quintero,  contra quien, previo el cierre instructivo,  al  calificarse  el  mérito  de  las  pruebas  hubo  de  proferirse resolución  acusatoria  el  14  de  noviembre  posterior,  bajo la imputación del delito de  ofrecimiento  engañoso de productos y servicios, en decisión modificada por la  segunda  instancia  al  resolver  la apelación incoada por el defensor el 18 de  febrero  de  2004,  para  en  su  lugar  concretar  los  cargos  por el reato de  corrupción   de   alimentos,   productos   médicos  o  material  profiláctico  contemplado en el artículo 372.2 del C.P.   

Rituada  la audiencia pública, sobrevinieron  las  decisiones  de  primera  y  segunda  instancia  en los términos reseñados  precedentemente.   

DEMANDA:  

Con   respaldo  en  la  causal  primera  de  casación,  a  manera  de  reparo principal,    acusa    la    sentencia    la    defensora   de   Edelmira   Garzón   Quintero,   de   ser  directamente  violatoria  de  la  ley  sustancial,  por  “error  de hecho o de  derecho”  en  la  apreciación  de las pruebas, con desconocimiento de la duda  razonable que debió favorecer a la procesada.   

Señala  la  actora  que el laboratorio de la  Secretaría  de  Salud  no habría tomado una contra-muestra oficial de la carne  cruda  analizada,  lo  que  imposibilitó  confrontar las inconsistencias en las  declaraciones  de  los  peritos,  en  forma tal que de haberse procedido así el  juzgador  bien  habría  estado en oportunidad de entender que no existía plena  prueba  para  fallar,  analizando  además  a fondo la condición personal de la  procesada para descartar el dolo en su conducta.   

Peticiona, con base en lo anterior, se case el  fallo y se absuelva a la imputada.   

Como    cargo  subsidiario, acusa la sentencia por violación directa  de  la  ley  sustancial,  derivada  de falta de aplicación del artículo 55 del  C.P.,  pues en criterio de la demandante, la incriminada desde el primer momento  colaboró  con  las  autoridades  y  facilitó la investigación -pese a lo cual  afirmaron  obrar  con  dolo-,  de donde dada la menor gravedad de su conducta ha  debido  imponérsele  la  pena  mínima,  esto  es,  dos años, máxime cuando a  diario   se  constata  cómo  a  avezados  delincuentes  se  les  irrogan  penas  benignas.   

Dice  acompañar copias de algunas sentencias  proferidas  en  relación con personas detenidas dentro del mismo operativo  que  dio  lugar  a esta investigación, para que se observen las sanciones allí  impuestas.   

Solicita,  entonces,  se case parcialmente el  fallo,    con   miras   a   que   se   imponga   una   sanción   menor   a   la  procesada.   

CONSIDERACIONES:   

1.  Visto  que  el  delito  por  el  cual  se  emitieron  las  sentencias  es  el  contemplado en el  artículo  372  del  C.  P.,  bajo la denominación de corrupción de alimentos,  productos  médicos  o  material  profiláctico  y que dicho precepto prevé una  sanción  punitiva  de  dos  (2)  a ocho (8) años, es bastante claro que al ser  aplicable  en  este caso la Ley 600 de 2000, procedería la casación pero en su  modalidad discrecional o excepcional.   

2. Siendo ello así,  resulta  muy  claro  que  se  imponía  a la demandante el deber de anticipar la  exposición  de  aquellos  fundamentos  en  que  se sustentaba la viabilidad del  recurso  en  dicha  modalidad,  esto  es, expresar en forma sintética, pero con  toda  claridad  y  precisión,  a cuál de las dos alternativas posibilidades se  acogía,  si  tenía la impugnación fundamento en la necesidad de encontrar por  parte   de   la   Corte  un  pronunciamiento  con  miras  al  desarrollo  de  la  jurisprudencia,  o  en  el  propósito  de  procurar  la  garantía  de derechos  fundamentales conculcados.   

3.  Como  emerge  evidente  que  la  libelista  omitió  señalar  alguno  de  estos  dos  motivos  justificadores  de  la casación intentada, pese a ser un imperativo hacerlo, al  residir  en  ello  la  única forma de posibilitar a la Sala conocer a partir de  estos   parámetros   cuál   debía   ser  la  orientación  y  desarrollo  que  correspondería  a los cargos y el inequívoco fundamento de la impugnación, la  demanda debe ser inadmitida.   

4.  Como  quedó  sintetizado,  en  espacio  alguno del libelo casacional la demandante indicó el  cometido  superior  en la especialidad de impugnación excepcional propuesta, se  limitó  a  afirmar -en forma errática por demás-, una pretendida vulneración  directa  de  la  ley sustancial pero por errores “de hecho o de derecho”, en  una  ostensible indefinición nunca concretada, como cargo primero y principal y  como  subsidiario  a expresar una simple inconformidad con la pena impuesta a la  procesada,  pero no bajo el supuesto de ser ilegal la deducida, sino simplemente  por  cuanto,  desde  su  margen,  no  solamente  debía estarse al momento de su  dosificación  dentro  del  primer  cuarto  -como  se  procedió-, sino además,  inexorablemente, serle impuesta la mínima sanción punitiva.   

Las  manifiestas falencias en la elaboración  del  libelo  de  casación  y  el  no  advertirse  por  la  Sala la presencia de  quebranto  a  garantías  fundamentales  que  ameritaran  abordar en el fondo el  estudio del presente proceso, conducen a su forzoso rechazo.   

En razón y mérito de lo expuesto, la CORTE  SUPREMA DE JUSTICIA en SALA DE CASACION PENAL,   

RESUELVE:  

Inadmitir la demanda  de  casación  presentada  por la apoderada de Edelmira  Garzón Quintero.   

Contra  esta  decisión  no  procede recurso  alguno   

Cópiese,  devuélvase  el  expediente  al  Tribunal de origen y   

Cúmplase.  

SIGIFREDO   ESPINOSA  PÉREZ   

   JOSÉ  LEONIDAS  BUSTOS   MARTÍNEZ                                          ALFREDO GÓMEZ  QUINTERO             

MARIA   DEL  ROSARIO  GONZÁLEZ  DE  LEMOS                                                AUGUSTO    J.    IBAÑEZ  GUZMÁN   

JORGE  LUIS  QUINTERO  MILANÉS                          YESID RAMÍREZ BASTIDAS   

   

JULIO      ENRIQUE      SOCHA  SALAMANCA                      JAVIER ZAPATA ORTIZ   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria    

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