29841(11-06-08)

2008

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 29841  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACION PENAL  

Magistrado Ponente  

Dr. JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

Aprobado acta número 154  

Bogotá,  D.C., once (11) de junio de dos mil  ocho (2008).   

Define  la  Corte la colisión de competencia  negativa  provocada por el Juez Penal del Circuito Especializado de Yopal, quien  en  desacuerdo  con  el  Juez  Segundo  Penal del Circuito de esta misma ciudad,  considera  que  no  es  competente  para  conocer  de la causa adelantada por el  delito  de  hurto  agravado  en  concurso  homogéneo y sucesivo,  agravado  genéricamente  por  la cuantía, adelantada contra   MARIA ROSA PARRA  DE  RAMÌREZ,  LUIS  ANTONIO  RAMÌRES  PARRA, SANDRA MILENA RAMÌREZ PARRA, ANA  ELIZABETH  RAMÌRZ  PARA,  JAIME  ARTURO  SANDOVAL,  HILDEBRANDO FAGUA RAMÍREZ,  SALOMÒN  SALAMANCA,  LUIS  CARLOS PICO HERNÀNDEZ, JUAN CARLOS PERDOMO, HÈCTOR  OLIVO  HERNÁNDEZ,  JOSE  FRANCISO  TÉLLEZ  GALEANO  y EFRÉN LEAL ABRIL, JOSÉ  NELSON CONTENTO MONTENEGRO y FERNANDO SALAMANCA RODRÍGUEZ.   

Hechos:  

Así  fueron  resumidos  por  la  Fiscalía  Delegada ante el tribunal:   

“Constituye  objeto  de  investigación, la  afectación  del  patrimonio  de  PEROLEUM  EXPLORATION COMPANY  COLOMBIANA  LIMITED,  “B.P”,  mediante la sustracción continua de DIESEL necesaria para  adelantar  las  funciones  de  la  empresa  como  Operador  de  los contratos de  Asociación;  de  Santiago  de las Atalayas, Tauramena, Río Chitamena, Receptor  Piedemonte  y  Receptor  Occidental,  orientados  a  la  industrialización  del  petróleo   en  el  departamento de CASANARE, para lo cual era necesario el  uso  de  combustible  adquirido en los pozos obtenidos del contrato suscrito con  TERPEL.   Al  detectarse  de  manera  inusual  un alto consumo de DIESEL se  realiza  una  auditoría    interna  y  se  informa  lo  ocurrido a la  policía   judicial  adscrita  a la DIJIN, entidad que practica diligencias  de  seguimiento  y  verificación  durante  el  mes  de marzo de 1997 las cuales  concluyen  con la apertura de la investigación y los operativos del 25 de abril  del  mismo  año,  determinantes para establecer la sustracción del Combustible  mediante  diversos  procedimientos  y con la participación de un número plural  de    sujetos    activos,   entre   propietarios   de   estaciones,   de   otros  establecimientos,  empresas  transportadoras, conductores, empleados de la B.P.,  y aceiteros de los distintos pozos perforados.”   

ANTECEDENTES  

Desde el año 1997 comienzan las indagaciones  preliminares  que  conducen  a  la  apertura  formal  de la investigación, a la  recepción  de  algunas  indagatorias  y  a  la vinculación de otros procesados  mediante  declaratoria de persona ausente, con lo que en septiembre 8 de 2000 se  les   define   la   situación   jurídica  con  la  imposición  de  medida  de  aseguramiento  consistente  en  detención  preventiva sin beneficio de libertad  provisional  por el delito de hurto en concurso homogéneo sucesivo, agravado de  acuerdo  con  los  numerales  2º y 10º  del artículo 351 del Decreto Ley  100  de  1980,  a  su  vez  agravado  genéricamente por la cuantía respecto de  algunos  de  los  procesados,  y  por  el delito de receptación de otros. Es de  anotar  que  posteriormente  se  concedió  la  libertad  a  los procesados como  consecuencia   de     la   entrada  en  vigencia  de  la  Ley  600  de  2000.   

Una  vez cerrada la investigación, por medio  de  resolución  calendada  marzo 20 de 2001, la Físcalia 68 Delegada ante  los  Jueces  Penales del Circuito de Bogotá profirió resolución de acusación  en  contra  de  los procesados por los delitos de hurto en concurso homogéneo y  sucesivo  y  por  receptación.  (folio  198  y siguientes del cuaderno original  17).   

Contra  la  resolución  de  acusación  se  interpuso  recurso de apelación correspondiéndole la alzada a la Físcalía 43  Delegada  ante el Tribunal Superior de Bogotá; instancia que mediante decisión  de  14  de marzo de 2003, mantuvo  la acusación respecto de los procesados  por  el  delito  de hurto agravado, y, por otra parte,  decretó la nulidad  parcial  para  efectos  de analizar la posibilidad de formular acusación por el  delito  de  concierto para delinquir, respecto de los acusados por receptación,  y  en  consecuencia  ordenó la ruptura de la unidad procesal, quedando acusados  por hurto los procesados mencionados anteriormente.   

No obstante que en el numeral 8º  de la  providencia  calificatoria se ordenó que se remitieran las diligencias, una vez  ejecutoriada  la  acusación,  al  Juez  Promiscuo  del Circuito de la ciudad de  Yopal,   el  proceso  fue enviado para el reparto de los Jueces Penales del  Circuito    de   la   ciudad   de   Bogotá,   correspondiéndole   al   49   su  conocimiento.   

Por  decisión de abril 26 de 2004 el Juzgado  49   Penal  del  Circuito  de  Bogotá,  en  consideración  a  que  los  hechos  investigados  tuvieron  ocurrencia  en  el departamento del Casanare, dispuso su  envío  al  juzgado  penal  del  circuito  de  Yopal1  por  considerarlo  competente  para  adelantar el juicio; luego de lo cual el proceso pasó por varios juzgados  cuyos  titulares  se  negaban  a  asumir  su conocimiento por distintas razones,  hasta  que  finalmente  llegó  al  Juzgado  Penal del Circuito Especializado de  Yopal,  donde  se  ordenó  dar  trámite  a  la causa y por decisión de 1º de  septiembre  de  2004  se  corrió el traslado previsto en el artículo 400 de la  Ley  600  de  2000,  a  efectos  de  que  los sujetos procesales presentaran sus  solicitudes  probatorias  y los planteamientos de nulidades a que hubiere lugar.   

Concluido  el  correspondiente  traslado, por  solicitud  elevada  por  la  representante del Ministerio Público, se remite el  proceso  al  Juzgado  Penal  del Circuito de Yopal, por considerarse que el Juez  del  Circuito  Especializado  no  era  competente  para  conocer  de  los hechos  investigados,  ya que dicha categoría judicial ni siquiera existía para cuando  se  cometieron los hechos,  y no habiendo norma que le otorgara competencia  para  conocerlos,  su  intervención  en el juicio era violatoria del derecho al  juez      natural      de      los     procesados2.   

Así  las  cosas el Juzgado Segundo Penal del  Circuito     de     Yopal    avoca    conocimiento3   por auto de 28 de abril  de  2005  y  dispone  la  continuación  del  proceso,  convocando  a  audiencia  preparatoria,   la   cual  se  inicia  el  10  de  mayo  de  2007    y  continuándose  en  varias sesiones, en la última de las cuales, esto es, en la  de  20  de  noviembre de 2007,  el Juez Penal del Circuito  se declara  incompetente  para seguir adelante con la causa, por considerar que, en virtud a  la  entrada  en vigencia de la Ley 1028 de 2006, la competencia para conocer del  apoderamiento  de  hidrocarburos, ha sido radicada en el Juez Penal del Circuito  Especializado,  decisión  contra  la que se interpone, por parte de la delegada  de   la   Procuraduría   General  de  la  Nación,  recurso  de  reposición  y  subsidiariamente de apelación.   

La reposición es despachada desfavorablemente  y  concedida  la  apelación  ante el Tribunal Superior del Distrito Judicial de  Yopal,  autoridad  que,  por  medio  de  auto de 1º de febrero de 2008, declara  inadmisible    el    recurso    por    haber    sido    propuesto    de   manera  extemporánea.   

Una vez llegado el expediente al Juzgado Penal  del  Circuito  Especializado  de  Yopal,   por auto de abril 25 de 2008, se  decide  enviar  el  proceso  a  la  Corte  Suprema  de  Justicia  para  que esta  Corporación  dirima  la  colisión de competencia negativa, suscitada entre ese  Despacho y el Juzgado Segundo Penal del Circuito de Yopal.   

LOS FUNDAMENTOS DE LA COLISIÓN  

La  motivación  con  base en la cual el Juez  Segundo  Penal  del Circuito de Yopal considera su incompetencia para conocer de  los  hechos a que se contrae este proceso, se resume en  que la Ley 1028 de  12  de  junio de 2006, sistematiza la protección a la seguridad energética del  país,  especialmente  en  lo  que  atañe  al tratamiento de los hidrocarburos,  sancionando  su hurto y la receptación relacionada con dichos combustibles, Ley  que  en  su  artículo  3º le asigna la competencia para conocer de los delitos  que  involucra  en  su  texto,  a los Jueces Penales del Circuito Especializado;  concluyendo,  por  tanto, que el Juzgado Penal del Circuito es incompetente para  continuar con el trámite del proceso.   

Las  razones esgrimidas por el Juez Penal del  Circuito  Especializado  de  Yopal  para  negarse  a  asumir el conocimiento del  proceso  se  resumen,  de  una  parte,  en que el trámite del juicio ya se  inició  en  el  Juzgado Segundo Penal del Circuito de Yopal, despacho en el que  se  han desarrollado varias sesiones de la audiencia preparatoria, razón por la  cual  ya  operó  el fenómeno de la prórroga de la competencia previsto por el  artículo  40  de la Ley 153 de 1887; aunado a la inconveniencia de modificar al  juzgador  que  implicaría mayor retraso, dado lo voluminoso del expediente y la  inminencia  de la prescripción de la acción penal, avizorada ya por uno de los  defensores.   

CONSIDERACIONES  

La  colisión  de competencia es el mecanismo  que  previó  el  Legislador  para determinar, cuando existe discusión sobre el  conocimiento  de  un  asunto  entre  varios  jueces,   cuál de ellos es el  competente  para conocer del mismo, en desarrollo del principio de legalidad del  juez4,  que  hace  parte  del plus que integra junto con la legalidad del  delito, de la pena, y del procedimiento (debido proceso).   

Esta  Corporación  es  el  organismo   competente  para  desatar la colisión de competencia suscitada entre el Juzgado  Segundo  Penal  del  Circuito  de  Yopal  y  el  Juez del Circuito Especializado  también  de  Yopal,  por  virtud  del artículo 18 transitorio de la Ley 600 de  2000 que señala que   

“La Corte Suprema  de  Justicia  conocerá  de  los  conflictos  de competencia que se presenten en  asuntos  de  la  jurisdicción  penal  entre  los  jueces  penales  de  circuito  especializados      y     un     juez     penal     del     circuito.”   

Es  claro  para  esta Corporación que lo que  gravita  en  el  fondo de esta colisión es la vigencia de una ley en el tiempo,  en  tanto  que  los  hechos  se realizaron en el año 1997 y se cuestiona que se  pretenda  aplicar  la norma de competencia consignada en una ley posterior, esto  es,          del          año          20065, discusión planteada desde el  principio     constitucional,     según    el    cual,     “nadie  podrá ser juzgado sino conforme a las leyes preexistentes al  acto  que  se le imputa, ante juez o tribunal competente y con observancia de la  plenitud  de  las formas propias de cada juicio”, tal  y como se advierte el artículo 29 de la Carta Política.   

Para  dilucidar  la  cuestión es conveniente  precisar  que, en principio, la legislación aplicable a cada caso particular es  aquella  que  se  encontraba  vigente  al  momento  de ocurrir los hechos que se  investigan,     la     cual     acompaña     “ad  infinitum”,  tanto  el proceso como a la persona del  procesado;  a  menos  que  en  el  futuro se produzcan nuevas normatividades que  modifiquen dicha situación.     

Esta   Corte   ha   señalado6   que   para  efectos  de  definir la ley aplicable  se debe partir del concepto de hecho  jurídico  relevante, frente al cual ha considerado la existencia de especies de  normas   que   rigen   el  proceso  penal:  “i)  las  sustanciales,    cuyas  permanencia  -aún  previa  a  la  ejecución  del  delito- y aplicación -ya al  interior  de  la  actuación- perduran inclusive hasta el agotamiento de la fase  de  ejecución  de  la sentencia (art. 6 C.P.), a menos que una norma de similar  naturaleza  la  reemplace  para que sea aplicada esta última bajo la condición  de     ser     más     favorable.     ii)    las    simplemente    instrumentales,     que     igualmente  antecedentes  al  hecho,  deben  gobernar  el  proceso,  aunque  sujetas  a  ser  desestimadas  en  su  aplicación  cuando  se  expida  una  norma  de  su  mismo  carácter,  tal  como  lo señala el artículo 40 de la Ley 153 de 1886, sin que  de  ellas  -dada  su  neutralidad-  sea  demandable  la  favorabilidad. iii) las  procesales   de   efectos   sustanciales,  cuyo manejo -desde luego al interior de la actuación- se asimila  a   las   materiales,   conforme   lo   señala   el   dispositivo  últimamente  trascrito.”   

De  esta  categorización  se  tiene  que las  normas  que  fijan  o  cambian  las  competencias  son  aquellas que la Corte ha  llamado   “simplemente   instrumentales”,  que,  como se dijo, pueden estar sujetas a variación, dada su  neutralidad.  Es  así  que  la Ley 600 de 2000 en su artículo 6º  inciso  segundo,  señala  de  manera categórica que “La ley  procesal  tiene  efecto  general  e  inmediato”, y no  debe  quedar  el más mínimo asomo de duda de que la Ley 1028 de 2006 sanciona,  entre  otras  conductas,  el hurto de hidrocarburos (lo que guarda identidad con  los  hechos  que  se  juzgan en este proceso), y que su artículo tercero,   que  asigna  la  competencia  para  juzgar  estos  punibles en el Juez Penal del  Circuito  Especializado,  es una norma de naturaleza procesal, instrumental, que  por  tanto  tiene  efecto  general  e  inmediato,  lo  que implica que todas los  procesos  que  se  estuvieran  adelantando  por  los  hechos  descritos en dicha  normatividad,   son  desde  el inicio de la vigencia de  la mencionada  ley,   de  la  órbita  de  competencia  de  los  Jueces  Penales  del  Circuito  Especializado.   

El  hecho  jurídicamente  relevante  es  el  apoderamiento  de  hidrocarburos,  el  cual,  ahora,  por  medio  de  una  norma  meramente  instrumental  (el  artículo  tercero  de  la  Ley  1028 de 2006), es  juzgado  por  un  juez  diferente  al  que  le  correspondía en la época de su  comisión,  esto  es,  ahora  es  de  competencia  del  Juez  Penal del Circuito  Especializado,   siendo   perfectamente   válida   la   aplicación   de   esta  normatividad,  siempre  y  cuando la conducta por la que se procede se encuentre  dentro  de la descripción fenomenológica de la conducta a la que se refiere la  nueva ley.   

Esta    Corporación    ya    lo   había  precisado7 al decir:   

“De  este  modo  se tiene establecido que a  partir  de  la vigencia de la Ley 1028 de 2006 el conocimiento de los delitos de  apoderamiento  de  hidrocarburos,  sus  derivados, biocombustibles o mezclas que  los  contengan,  receptación  y  los  demás  señalados  en  la  referida  ley  corresponde  a  los  jueces penales del circuito especializados, sin importar la  época  de la comisión de los hechos, bien a partir de su vigencia ora producto  de  actuaciones  en  curso  para  dicho momento, pro cuanto la competencia es un  imperativo  de  orden  publico,  parte  integral  de  la  estructura básica del  procedimiento  y  de  las  formas  propias  de  cada  juicio,  dispuesta  por el  legislador  encargado  de  establecerla  y  de señalar su vigencia; así mismo,  vale  destacar  que  en  el precitada ley, no se señalaron condicionamientos ni  excepciones,  tan  sólo se asignó el conocimiento del listado de delitos allí  mencionados,  entre  otros, el de receptación a los jueces penales del circuito  especializados,  sin  perjuicio, obviamente, de la competencia establecida en el  artículo  5º  transitorio  del  Código  de  Procedimiento  Penal,  la cual se  mantiene de modo inalterable.”   

Son estos los motivos que llevan a la Corte a  asignar  la  competencia  en el Juzgado Penal del Circuito Especializado de  Yopal.   

En mérito de lo expuesto, LA CORTE SUPREMA DE  JUSTICIA, Sala de Casación Penal,   

RESUELVE  

    

1. Dirimir   la   colisión   de   competencia  negativa  asignando  el  conocimiento  del  proceso  seguido  contra  MARIA  ROSA PARRA DE RAMÌREZ, LUIS  ANTONIO  RAMÌRES  PARRA,  SANDRA  MILENA  RAMÌREZ PARRA, ANA ELIZABETH RAMÌRZ  PARA,  JAIME  ARTURO  SANDOVAL,  HILDEBRANDO FAGUA RAMÍREZ, SALOMÒN SALAMANCA,  LUIS  CARLOS  PICO  HERNÀNDEZ,  JUAN  CARLOS PERDOMO, HÈCTOR OLIVO HERNÁNDEZ,  JOSE  FRANCISO  TÉLLEZ  GALEANO  y  EFRÉN  LEAL  ABRIL,  JOSÉ NELSON CONTENTO  MONTENEGRO   y  FERNANDO  SALAMANCA  RODRÍGUEZ;  al  Juez  Penal  del  Circuito  Especializado  de  Yopal,  a  quien  se le remitirá la actuación para lo de su  cargo.     

    

1. Comunicar  la  decisión adoptada al Juez Segundo Penal del Circuito  de la misma ciudad, remitiéndole copia de la misma.     

Contra  esta  decisión  no  procede  recurso  alguno.   

Comuníquese y cúmplase.  

SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ  

JOSE LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  ALFREDO  GÓMEZ  QUINTERO   

MARÍA   DEL   ROSARIO   GONZÁLEZ   DE  LEMOS     AUGUSTO J. IBAÑEZ GUZMÁN   

JORGE       LUIS       QUINTERO  MILANÉS                                           YESID   RAMÍREZ BASTIDAS   

JULIO       ENRIQUE       SOCHA  SALAMANCA                                       JAVIER ZAPATA ORTIZ   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria  

           

1  Folios 1 y 2 del cuaderno original 21.   

2 Folio  18 del cuaderno original 21, oficio de enero 26 de 2005.   

3 Folio  30 del cuaderno original 21.   

4 Juez  Natural. Artículo 29 Constitución Política 1991.   

5  La  Ley  1028 de junio 12 de 2006, publicada en el Diario Oficial 46.298 de junio 13  de 2006   

6  En  Sentencia  de  casación  fechada  el 16 de febrero de 2005, dentro del radicado  23006.   

7 Por  auto  de  febrero  7  de 2007, dentro del procesado identificado con el radicado  26.652.     

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