29839(14-07-08)

2008

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No. 29839  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrada Ponente:  

MARÍA    DEL    ROSARIO   GONZÁLEZ   DE  LEMOS   

          Aprobado Acta N° 189.   

Bogotá  D.C.,  julio catorce (14) de dos mil  ocho (2008).   

VISTOS  

          Se  pronuncia  la  Sala  acerca  de  la  admisibilidad de la demanda  presentada  por  el  defensor  del  procesado  MIGUEL  ANTONIO  REY  ROJAS  con  el  objeto  de  sustentar el  recurso  extraordinario  de  casación interpuesto contra la sentencia proferida  por  el  Tribunal  Superior  de  Cundinamarca  de  fecha  noviembre  20 de 2007,  mediante  la  cual  confirmó  la dictada el 29 de junio anterior por el Juzgado  Penal  del  Circuito  Funza, que lo condenó como autor del delito de homicidio,  en grado de tentativa.        

ANTECEDENTES  

Los   hechos   fueron  declarados  por  el  ad-quem  de  la  siguiente  forma:   

“El   15   de   febrero   de   2003,  aproximadamente  a  las 9:00 p.m., en la carrera 22 con calle 2ª. del municipio  de  Madrid,  los  señores  José Parmenio Tacha y William Ernesto Tacha, cuando  distribuían  huevos  en  los  establecimientos  de  comercio  de tal localidad,  fueron  atacados, el primero por MIGUEL ANTONIO REY ROJAS, momento en el cual su  hermano  William  acudió  a  su  defensa  encontrándose con Gabriel Ángel Rey  Rojas,  quien  también  lo agredió.  Como consecuencia de la gresca José  Parmenio  Tacha  fue  trasladado  al  hospital  de  Facatativá,  con múltiples  heridas  ocasionadas  con  arma  cortopunzante.   Dada  la  gravedad de las  lesiones  fue  remitido  al  hospital  la  Samaritana  en Bogotá”.           

Dispuesta   la   apertura   formal  de  la  correspondiente   investigación  penal,  a  ella  fueron  vinculados,  mediante  diligencia  de  indagatoria, los consanguíneos MIGUEL  ANTONIO  REY  ROJAS y Gabriel  Ángel  Rey  Rojas, respecto de quienes la Fiscalía se  abstuvo  de  dictar  medida  de aseguramiento, decisión posteriormente revocada  por  la  Unidad  de Fiscalía Delegada ante el Tribunal de Cundinamarca para, en  su  lugar,  decretar  en  su  contra  medida de aseguramiento de detención  preventiva, sin beneficio de excarcelación.   

           Cerrado   el   ciclo  instructivo,  se  impartió  calificación  al  mérito  del  sumario el 25 de octubre de 2005 con  resolución  de acusación en contra de los procesados como coautores del delito  de  homicidio  en  el  grado  de tentativa, providencia contra la cual interpuso  recurso  de  apelación  el defensor conjunto de los procesados, siendo resuelto  el  13  de diciembre del año siguiente por la Unidad de Fiscalía Delegada ante  el   Tribunal   de   Cundinamarca  en  el  sentido  de  confirmarla.     

Ejecutoriada  la  acusación,  la  fase  del  juicio  fue  asignada  al  Juzgado  Penal  del Circuito de Funza, en donde, tras  realizarse  las audiencias preparatoria y de juzgamiento, se dictó sentencia de  primer  grado por cuyo medio condenó a MIGUEL ANTONIO  REY  ROJAS  a la pena principal de setenta y ocho (78)  meses  de  prisión,  a  la accesoria de inhabilitación de derechos y funciones  públicas  por  un  período  igual,  al  pago  de  perjuicios  en las cuantías  determinadas,  a la vez que le negó la suspensión condicional de la ejecución  de  la  pena  y  la prisión domiciliaria, al encontrarlo penalmente responsable  del  delito  de  homicidio, en grado de tentativa, en la persona de José Parmenio Tacha.   

En la misma providencia, el juzgado absolvió  de  todo  cargo a Gabriel Ángel Rey Rojas.   

Contra   la   anterior   determinación,  interpusieron  recurso  de  apelación  el defensor de  MIGUEL  ANTONIO  REY  ROJAS y el apoderado de la parte  civil  reconocida  en  el  proceso,  pronunciándose  el  Tribunal  Superior  de  Cundinamarca,  mediante  providencia del 20 de noviembre de 2007, confirmándola  “en  todos  los  aspectos impugnados”.   

          El   fallo   proferido  por  el  ad  quem  es   ahora   objeto  del  recurso  extraordinario  de  casación  por  parte  de la defensa de MIGUEL ANTONIO  REY  ROJAS,   lo cual dio lugar al allegamiento a  los  autos  de  la  demanda  sobre  cuyos  presupuestos  lógicos  y  de mínima  argumentación se ocupa la Sala.   

LA DEMANDA  

Una  censura  se  formula  en  contra  de la  sentencia  impugnada, con cimiento en la causal primera prevista en el artículo  207   de   la   Ley   600   de   2000,   por  violación  indirecta  de  la  ley  sustancial.   

A  juicio  del  actor,  en  la  apreciación  probatoria  del  fallo  se  incurrió  en  error  de  hecho  por falso juicio de  identidad,  enfatizando  que  “efectivamente  es un  error   de   hecho   por   que   (sic)   se    distorsiono   (sic)   lo  ocurrido  el  día  de  marras  tal  y  como  se aprecia en las  contradicciones  presentadas  por  el  denunciante  y  su  hermano  en  la vista  pública”.   

Dicho   error,  continúa,  condujo  a  la  vulneración  mediata  de  los artículos 238 y 277 del estatuto procesal penal,  cuyo texto transcribe.   

    

Acto seguido, el libelista aduce que si bien  la  sana crítica supone libertad al funcionario para valorar la prueba, ella no  es  total,  al  estar  limitada por la lógica, la sicología y las reglas de la  experiencia,  motivo  por  el cual no comparte el criterio de los juzgadores, en  tanto  “no puedo aceptar que la prueba diga una cosa  y  los  juzgadores  mediante  la  distorsión, cercenamiento y adición le hagan  decir  otra  cosa,  respecto  del  sujeto  que  ocasionó  las  heridas al aquí  denunciante,   tal   y   como  lo  corroboran  los  testimonios  de  Robinson  y  Yaneth”.   

El  yerro,  añade  luego,  condujo  a  la  violación  inmediata  del  artículo  232  del ordenamiento procesal penal, por  cuanto  se distorsionaron la denuncia, su ampliación y el dicho del denunciante  en   la   audiencia  pública,  “igualmente  en  la  denuncia  inicial  presentada  por  apoderado  se  presentaron unos testigos los  cuales  nunca  llegaron  ni  a  la  etapa de instrucción ni a la de juzgamiento  resultando  un  poco  oscuro  lo expresado por el señor Parmenio en su denuncia  criminal”.   

En   ese  orden  de  ideas,  prosigue,  se  tergiversaron   los   medios  de  prueba  oportunamente  allegados  “al  punto  de  tachar  de  falsos  testimonios los aportados por  Robinson   y   Yaneth,   que   como   se   logró  demostrar  cayo  (sic)  de  todo  situación  fáctica  lo  manifestado  por  la  Fiscal  en  la  Resolución  de  Acusación”.   

Por  lo  mismo, asegura, no está de acuerdo  con  el  argumento  del  Tribunal según el cual como existe enemistad entre las  familias  cualquiera  de  sus  integrantes  pudo  haber ocasionado las lesiones,  porque   esa  situación  no  descarta  que  Parmenio  hubiera    denunciado    a    su    defendido   como  represalia.   

Respecto  del  señalamiento  directo  de su  defendido  por  la víctima, anota que carece de credibilidad, pues “cómo  puede  salir  alguien  corriendo  si  se  encuentra en un  vehículo  moto  y  que  nuevamente  el señor Carlos no hubiere tenido grado de  participación”.  Además, el mismo juzgador de  primer grado halló contradicciones en el dicho del denunciante.   

Lo anteriormente expuesto lo lleva a concluir  que  “la sentencia impugnada incurrió en errores de  hecho,    falsos    juicios   de   identidad,   indubio   prorreo   (sic)     por     las    razones    ya  anotadas”,  y  a  deprecar,  en  la  parte final, la  casación  del  fallo  impugnado  para  que,  en  su  lugar,  se  absuelva  a su  defendido.   

ALEGATO DEL NO RECURRENTE  

          Dentro  de  la  oportunidad  legal,  el  apoderado de la parte civil  debidamente  acreditada  dentro  del  proceso considera que la demanda objeto de  análisis  debe  ser  inadmitida, pues “es confusa y  parece más un alegato de instancia”.   

          Además,  no identifica en debida forma a los sujetos procesales, ni  indica  de  manera  clara  y  precisa  las normas infringidas, pues para ello ha  menester un capítulo independiente.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

          El  único  cargo formulado en la demanda presentada por el defensor  de MIGUEL ANTONIO REY ROJAS,  como  bien  lo  advierte  el  apoderado  de  la  parte civil en su alegato de no  recurrente,  se inadmitirá por no cumplir con los requisitos establecidos en el  artículo  212  de la Ley 600 de 2000, especialmente por cuanto no desarrolla de  manera   lógica   y  debidamente  argumentada  la  propuesta.      

          Se  afirma que la censura no exhibe la lógica indispensable exigida  para  su  admisión,  en  virtud  de  que, para empezar, contiene planteamientos  disímiles,  cuyo  desarrollo  ha  debido  abordar  de forma independiente o por  separado.   

          En  efecto, el demandante acude a la causal primera de casación del  artículo  207  de  la  Ley  600  de  2000,  por  violación  indirecta  de  ley  sustancial,  en  tanto  encuentra que el fallo impugnado incurre en yerros en la  apreciación  de  los  medios  de prueba a consecuencia de un error de hecho por  falso juicio de identidad.   

          De  acuerdo  con  la  jurisprudencia  reiterada  de la Sala, se  incurre  en  esta modalidad de yerro cuando el juzgador tergiversa o distorsiona  el  contenido  objetivo de la prueba, hasta el punto de ponerla a decir algo que  ella no expresa materialmente.   

También  es  típico  de  esta modalidad de  desacierto  en  la apreciación de las pruebas tomar una parte de la prueba como  si  fuera  el  todo,  constituyendo  ello  una  forma de distorsión pues, en el  proceso  de  valoración,  a  la  prueba  se  le suprimen apartes trascendentes,  omitiendo de esa manera su apreciación integral.    

Por ese mismo, como mucho lo ha enfatizado la  Sala,  este  un  yerro  de contemplación objetiva de la prueba surgido luego de  confrontar  su  expresión material con lo consignado por el sentenciador acerca  de  ella,  el  cual,  además,  para que  tenga concreción, como cualquier  error  de  apreciación  probatoria,  debe  recaer  sobre  un elemento de juicio  trascendente frente a la decisión adoptada.   

En  ese orden de ideas, el yerro no procede,  en  contraposición,  cuando  lo  que  se  pretende  es  discutir  en torno a la  credibilidad que ofrezca el medio de prueba.   

          No  obstante  el  casacionista haber seleccionado dicha modalidad de  error  en  la  apreciación  probatoria,  en  su  desarrollo involucra elementos  conceptuales  propios  de  otro  error de apreciación probatoria, como lo es el  falso  raciocinio  que,  aun  cuando también configura un error de hecho, tiene  una  naturaleza  distinta  y  debe desarrollarse con sustento en otras premisas,  como  única forma de conservar la lógica formal del planteamiento y garantizar  su cabal entendimiento.   

Ciertamente,   el  error  de  hecho por  falso   raciocinio   se   presenta   cuando   el   sentenciador  aprecia  prueba  desconociendo  las  pautas  de  la  sana crítica, esto es, postulados lógicos,  leyes científicas o máximas de la experiencia.   

          De manera infortunada, en el cargo objeto  de  examen  el demandante sacrifica la coherencia argumentativa y la posibilidad  de   hacer  comprensible  su  propuesta  cuando  refiere  indistintamente  a  la  tergiversación  y  distorsión  objetiva de la prueba, elemento que, como ya se  vio,  es  consustancial  al  error  de hecho por falso juicio de identidad y, al  tiempo,  explaya  sobre  el  desconocimiento  de las pautas de la sana crítica,  tales  como  la  lógica, la sicología y las reglas de la experiencia, discurso  inherente                                al                                falso  raciocinio.                   

Pero  lo  más  grave  de  todo es que, como  atrás   se   anticipó,   la   censura   también   acusa  defectos  serios  de  argumentación,  por  cuanto  en  el  fondo  no  pone  de  manifiesto  error  de  apreciación  probatoria  consecuente  con cualquiera de dichas alternativas, ni  con  ninguna  otra  opción viable en esta sede, sino escasamente deja traslucir  un  distanciamiento  subjetivo  con  algunas  reflexiones  del  sentenciador que  sustentan   el   fallo   de   responsabilidad  penal  en  contra  de MIGUEL ANTONIO REY ROJAS.   

El criterio personal en punto del mérito de  la  prueba,  como  en forma recurrente lo ha precisado la Sala, no constituye un  error  en  su  apreciación.  Apenas erige una opinión, un punto de vista,  despojado,  por  lo  mismo,  de  entidad  suficiente  para resquebrajar la doble  presunción  de  acierto  y legalidad que gobierna al fallo cuando arriba a esta  sede,  a  más de desconocer la naturaleza extraordinaria del recurso, en donde,  en  aras  precisamente de lograr desvirtuar esa doble presunción, no es idóneo  acudir al discurso libre de instancias.   

   

Basten las anteriores precisiones en orden a  inferir  la  inadmisión  de la demanda presentada por el defensor del procesado  MIGUEL  ANTONIO REY ROJAS en  tanto,  para  ser  admitida,  debe  contener,  como lo prevé el numeral 3° del  artículo   212   ibídem:  “(l)a  enunciación  de la causal y la formulación  del    cargo,    indicando   en   forma   clara   y  precisa  sus fundamentos”,  lo    cual    no    se    cumple   cuando   carece   de   lógica   y   adecuada  sustentación.            

Además,  porque el principio de limitación  que  regenta  este  medio  extraordinario  de  impugnación y que por vía legal  encuentra  consagración  en  el  artículo  216 de la Ley 600 de 2000, impide a  esta   Sala   subsanar  las  incorrecciones  anotadas  en  las  que  incurre  el  casacionista.   

          Por  consiguiente,  a  ello se procederá, máxime cuando se observa  que  durante  el trámite del proceso o con ocasión del proferimiento del fallo  no  se  incurrió  en  vulneración  de  garantías  fundamentales  que ameriten  intervención  oficiosa  de  la  Sala,  según  la  previsión  contenida  en el  artículo 216 del estatuto procesal penal.   

   

En  mérito de lo expuesto, la CORTE SUPREMA  DE JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE  

          INADMITIR   la   demanda   de   casación  interpuesta  por  el  defensor  de MIGUEL ANTONIO REY  ROJAS,  por  las  razones  consignadas  en la anterior  motivación.   

          Contra esta providencia no procede recurso alguno.   

Notifíquese   y   cúmplase,   

SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ  

JOSÉ   LEONIDAS   BUSTOS   MARTÍNEZ                       ALFREDO       GÓMEZ       QUINTERO             

MARÍA   DEL   ROSARIO   GONZÁLEZ   DE  LEMOS         AUGUSTO                         J.                         IBÁÑEZ  GUZMÁN                  

JORGE   LUIS  QUINTERO  MILANÉS                              YESID  RAMÍREZ  BASTIDAS                   

JULIO  ENRIQUE  SOCHA SALAMANCA                  JAVIER ZAPATA ORTÍZ   

TERESA    RUIZ  NÚÑEZ   

Secretaria   

    

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