29778(22-05-08)

2008

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 29778  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrado ponente  

YESID RAMÍREZ BASTIDAS  

Aprobada Acta N°128.  

                             

Bogotá,  D. C., mayo veintidós (22) de dos  mil ocho (2008).   

VISTOS:  

Define la Corte el  impedimento    manifestado    por    la    doctora  Diela    H.   L.   M.   Ortega   Castro,  Magistrada  de   la  Sala  Única  del  Tribunal    Superior    de    Florencia,  para  conocer  en  segunda instancia del proceso que se adelanta  contra    Luis   Octavio  Gutiérrez      Canacué      por     el     delito     de     tráfico,   fabricación  o  porte  de  estupefacientes.   

HECHOS Y ACTUACIÓN PROCESAL:  

1.  El   8   de  marzo  de  2008   en   el  municipio  de  Belén de los Andaquíes, Caquetá, Luis  Octavio     Gutiérrez     Canacué    fue       sorprendido      en      posesión      de      sustancia  estupefaciente  en cantidad de 501 gramos,  razón por la cual fue capturado por las autoridades de policía  y puesto a disposición de la Fiscalía General de la Nación.   

2.  El  Fiscal  14  Seccional  de  Belén  de  los  Andaquíes solicitó al Juzgado Único Promiscuo  Municipal  del  lugar  con funciones de control de garantías la celebración de  las  audiencias de legalización de captura, imputación e imposición de medida  de   aseguramiento,   determinándose   por   el  funcionario  judicial  que  la  aprehensión del indiciado se realizó legalmente.   

3.  La  Fiscalía  imputó  a  Gutiérrez  Canacué  la  conducta  punible descrita en el artículo  376-3   del   Código  Penal  y  el  Juzgado  accedió  a  imponerle  medida  de  aseguramiento  consistente  en  detención preventiva a cumplir en el domicilio.   

4.  En  la  misma  audiencia  y ante el juez de garantías Gutiérrez Canacué aceptó el cargo por  el cual se le hizo la imputación.   

5. El 7 de abril de  2008  la  Fiscalía  remitió  escrito  de  acusación  al Juzgado Promiscuo del  Circuito  de  Belén de los Andaquíes, procediendo el despacho judicial a citar  a  las  partes e intervinientes para celebrar la audiencia de individualización  de pena y sentencia.   

6.  El  juzgado  profirió   sentencia   condenatoria   en   contra  de  Gutiérrez  Canacué  al  encontrarlo  autor  responsable  del  delito  previsto en el artículo 376-3 del  Código  Penal,  imponiéndole  las  penas  de  prisión  por 48 meses, multa en  cuantía  de  66,66  salarios mínimos legales mensuales vigentes, decisión que  oportunamente apeló el defensor.   

7.  Para surtir el  trámite  propio  del  recurso  de  apelación presentado contra la sentencia el  proceso  fue  remitido  al  Tribunal  Superior  de Florencia, correspondiendo el  asunto  por  reparto  a  la  Magistrada Diela H. L. M.  Ortega Castro, quien manifestó que   

Teniendo   en  cuenta  que  el  encartado  Luis    Octavio    Gutiérrez   Canacué  le otorgó poder al doctor Rafael  Ángel  Ortega Castro para   que   lo  represente  en  este  proceso,  y  que  el  citado  profesional  del  derecho  es  hermano de la suscrita  Magistrada,  considero por  ello  que  debo  separarme  del  conocimiento  de este asunto, toda vez que hace  presencia  la  causal de recusación prevista en el artículo 56 numeral 3° del  Código de Procedimiento Penal.   

Por lo anterior,  se  dispuso  el  envío  de  la  actuación  a esta Sala de la Corte para que se  resuelva el impedimento planteado.   

CONSIDERACIONES:   

1. De acuerdo con lo  previsto  en los artículos 57 y 341 de la Ley 906 de 2004, esta Corporación es  competente  para  resolver  el  impedimento  propuesto  por versar en un proceso  adelantado  bajo  el  trámite del sistema penal acusatorio y por tratarse de la  manifestación  que  hace  una  Magistrada  del  Tribunal Superior de Florencia.   

2. Las instituciones  de   los  impedimentos  y  las  recusaciones  están  fijadas  constitucional  y  legalmente  para  la  preservación  y  defensa  del  derecho  a ser juzgado por  funcionarios  imparciales,  alcanzando  la  categoría  de  derecho  fundamental  porque  hace  parte del derecho a un proceso con todas las garantías y previsto  así  mismo  en el artículo 10 de la Declaración Universal de Derechos Humanos  como  en  el  artículo  14.1  del  Pacto  Internacional  de  Derechos Civiles y  Políticos         de         New        York1.   

3.  En esta materia  rige  el principio de taxatividad según el cual solo integra motivo de excusa o  de  recusación  aquel  que  de manera expresa se señala en la ley, lo que hace  exclusión  de la analogía, además que a los jueces les está vedado separarse  por  su  propia  voluntad  de  sus  funciones  jurisdiccionales  y a los sujetos  procesales  no les está permitido escoger a su arbitrio la persona del juez, de  manera  que  las  causas  que  dan  lugar  a  separar  del  conocimiento  de  un  determinado  asunto  a un funcionario judicial no pueden deducirse por similitud  ni  ser  objeto  de  interpretaciones subjetivas, en tanto se trata de reglas de  garantía   de  la  independencia  judicial  y  de  vigencia  del  principio  de  imparcialidad del juez.   

4.  Este axioma -o  derecho  a  un  tribunal  imparcial-  derivado  de los artículos 209 y 13 de la  Constitución  Política  en cuanto la función pública de administrar justicia  así  lo reclama lo mismo que el trato igual para todas las personas de parte de  las  autoridades, se ha concebido como esencial del debido proceso en el sentido  que  junto a dos partes parciales, tiene que existir un tercero imparcial,   extraño  a  la  causa y ajeno a las posiciones de intereses de ellas -el juez-,  principio  de alcance general puesto que tiene aplicación en todos los tipos de  procesos      y     sistemáticas     procesales2.   

En  correlación  con  que la jurisdicción  juzga  sobre  asuntos  de otros, la primera  exigencia respecto del juez es  la  que éste no puede ser, al mismo tiempo, parte en el conflicto que se somete  a       su        decisión.       La       llamada       impartialidad, el que juzga no puede ser  parte,  es  una  exigencia elemental que hace más a la noción de jurisdicción  que  a  la  de  proceso, aunque éste implique siempre también la existencia de  dos  partes parciales enfrentadas entre sí que acuden a un tercero impartial,  esto  es, que no es parte, y  que  es  el  titular de la potestad jurisdiccional. Por lo mismo la impartialidad   es  algo  objetivo  que  atiende,  más  que  a la imparcialidad y al ánimo del juez, a la misma esencia  de  la  función  jurisdiccional, al reparto de funciones en la actuación de la  misma.  En  el  drama  que  es el proceso no se pueden representar por una misma  persona  el  papel de juez y el papel de parte. Es que si el juez fuera también  parte  no  implicaría principalmente negar la imparcialidad, sino desconocer la  esencia  misma  de  lo  que  es  la  actuación  del  derecho  objetivo  por  la  jurisdicción     en     un     caso     concreto3.   

5. Para asegurar ese  apotegma  con  el  fin que las decisiones que se adopten durante el curso de los  procesos   que   conocen   los   jueces  respondan  a  la  independencia  de  la  administración  de justicia y el derecho fundamental de los asociados a obtener  un  fallo  proferido por un tribunal imparcial, se han instituido los mecanismos  del  impedimento  y  las  recusaciones  en  virtud  de  los  cuales el juez debe  separarse  del  conocimiento  de aquellos casos en donde por entrar en conflicto  sus  propios intereses o haber conocido en el fondo del asunto, se pierde el fin  de la recta administración de justicia.   

6.  La  Ley 906 de  2004  ha  establecido causales impeditivas que se refieren a posibles relaciones  del  funcionario  judicial  y  el objeto del proceso4   como   la   del   juez  que  cumpliendo  funciones de control de garantía quedará impedido para conocer del  fondo  del  asunto (arts. 39 y 56, numeral 13, Ley 906 de 2004) o cuando el juez  haya  conocido  de  la  solicitud de preclusión formulada por la Fiscalía y la  haya  negado,  caso  en  el cual quedará impedido para conocer del juicio (art.  56,  numeral  14, y art. 335) o la de los Magistrados para conocer la acción de  revisión   cuando  hayan  suscrito  la  decisión  objeto  de  la  misma  (art.  197)5. Como dice Montero Aroca,   

se trata de una lista cerrada de situaciones  objetivadas  que  convierten  al operador judicial en sospechoso, de modo que la  concurrencia  de  una  de ellas obliga al juez a abstenerse de conocer el asunto  en  aras  de  la  imparcialidad  que  debe  imperar  en  las  decisiones  de  la  justicia6.   

7.  La  causal  de  impedimento  invocada  en  el  presente  caso, está prevista en el artículo 56  numeral   3°   del   Código   de   Procedimiento   Penal,  en  los  siguientes  términos:   

Que el funcionario judicial, o su cónyuge o  compañero  o  compañera  permanente,  sea  pariente dentro del cuarto grado de  consanguinidad  o  civil,  o  segundo  de  afinidad, del apoderado o defensor de  alguna de las partes.   

8. Esta causal tiene  que  ser  comprendida  en el sentido literal y objetivo de la misma sin que haya  lugar  a consideraciones de orden subjetivo, porque basta que se presente alguno  de  los  supuestos  previstos  en la norma   para   que   se  edifique  la  circunstancia  de  impedimento  o  recusación.   

9. Los grados de  parentesco  están  regulados  y explicados en la legislación civil7 y de ella se  desprende  que la Magistrada tiene relación de consaguinidad con el abogado que  interviene  en  el  proceso  a  título  de  apoderado  del  acusado,   quedando   la  situación  fáctica  cubierta  por  la  hipótesis legal del   grado   de  parentesco  -en  línea  colateral8-   que   se   deriva   de  tener  la  funcionaria    judicial    y    el   apoderado   de   la   parte   unos   mismos  progenitores9.   

10.  De acuerdo con  lo  expuesto  en  precedencia  y  como quiera que se configuran los presupuestos  exigidos  por  la causal invocada por la Magistrada para declararse impedida, se  tiene  por  fundado  el  motivo  alegado  para  separarse  del  conocimiento del  proceso.   

A  mérito  de  lo  expuesto,  la  Sala de  Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia,   

RESUELVE:  

1°.    DECLARAR    FUNDADO   el  impedimento  manifestado  por  la  Magistrada  Diela  H.  L.  M.  Ortega  Castro, del  Tribunal    Superior    de    Florencia,   para   conocer   del  recurso  de  apelación   interpuesto   contra   la   sentencia   condenatoria  proferida  el  10  de  abril  de    2008   por   el  Juzgado    Promiscuo  del Circuito de Belén de  los Andaquíes, Caquetá.   

2°.   DEVOLVER  INMEDIATAMENTE  las  diligencias  al Tribunal de origen a fin de que continúe con  el trámite del proceso.   

3°.  ADVERTIR   que   contra  la  presente  providencia no proceden recursos.   

Cópiese  y cúmplase.   

  SIGIFREDO  ESPINOSA  PÉREZ   

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ                                                                                 ALFREDO GÓMEZ QUINTERO   

MARIA   DEL   ROSARIO   GONZÁLEZ   DE  LEMOS                         AUGUSTO J.  IBÁÑEZ GUZMÁN   

  JORGE  LUIS  QUINTERO  MILANÉS                                                  YESID RAMÍREZ BASTIDAS   

JULIO  ENRIQUE  SOCHA  SALAMANCA                                                          JAVIER ZAPATA ORTIZ   

  TERESA    RUIZ  NÚÑEZ   

Secretaria.    

1 Por  ejemplo,  María  del  Carmen  Calvo  Sánchez,  «Imparcialidad:  abstención y  recusación  en  la  nueva  Ley de Enjuiciamiento Civil 1/2000, de 7 de enero»,  Responsa     iurisperitorum    digesta,  volumen II, Salamanca, Ediciones Universidad de Salamanca, 2001,  p. 90.   

2 Art.  73,  Ley  94  de  1938;  art.  78, Decreto 409 de 1971; art. 103, Decreto 050 de  1987;  art.  103, 

Decreto 2700 de 1991, modificado  por  el  art.  15 de la Ley 81 de 1993; art. 99, Ley 600 de 2000; y art. 56, Ley  906  de  2004.  Y,  providencias  Corte  Suprema  de Justicia, Sala de Casación  Penal,  20 de agosto de 1992, radicación 5044, 23 de marzo de 2000, radicación  14536,  8  de  noviembre  de  2000,  radicación  14078,  7  de  mayo  de  2002,  radicación  19300,  18  de  febrero  de 2004, radicación 21921, 16 de marzo de  2005,  radicación  23374,  30  de  noviembre  de 2006, radicación 26453, entre  otras.   

3 “Es  evidente  que  si  un  juez  puede  ser  también  parte en un proceso que ha de  tramitar  y decidir, aquél no actuaría con imparcialidad, pero con todo lo que  resultaría  vulnerado,  en  primer  lugar,  no sería la imparcialidad, sino el  requisito  de  la  jurisdicción  que  ha  de conocer de asuntos de  otros.  Naturalmente  no  es  lo  mismo  referir  la  alinieta  a la jurisdicción, como  función  del Estado, que al juez, considerado éste como persona, pero también  en  este segundo supuesto lo que  entra en juego no es tanto la parcialidad  como  la  negación  de algo que hace a la esencia de la  jurisdicción, la  denominada    parcialidad.    La   verdadera   imparcialidad,   en   tanto   que  desinterés   subjetivo,  no puede simplemente suponer que el titular de la  potestad  jurisdiccional  no  puede  ser  parte en el proceso de que está   conociendo,  sino  que  implica, sobre todo, que el juez no sirve a la finalidad  subjetiva  de  alguna  de las partes en un proceso, esto es, que su juicio ha de  estar  determinado  sólo  por el correcto cumplimiento de la función que tiene  encomendada,  es  decir,  por  la  actuación  del  derecho  objetivo en el caso  concreto,  sin  que  circunstancia  alguna  ajena  al  ejercicio de esa función  influya  en su decisión”. Juan Montero Aroca, Sobre  la    imparcialidad    del    juez    y   la   incompatibilidad   de   funciones  procesales,  Valencia,  Editorial  Tirant  lo blanch,  1999,  p.  186-188.   “Desde luego la imparcialidad no puede asimilarse a  neutralidad,  porque   al  contrario de otras actividades o disciplinas, la  del  juez  exige  un  compromiso con la verdad y la justicia, que a la postre se  expresa  en  juicio  de valor que cuestionan o controvierten la posición de las  partes”.  José Fernando Ramírez Gómez, Principios  Constitucionales  del  Derecho  Procesal  colombiano,  Medellín, Señal Editora, p. 130.   

4 Otras  causales  de  impedimento  tienen  que  ver  con las relaciones del juez con las  partes   del   proceso   (art.   56-1-2-3-4-5-9-10-11-15   de   la  Ley  906  de  2004).   

5 Esta  causal  se  refiere  a la posibilidad de error judicial y a la inconveniencia de  que  un  mismo  asunto  sea  examinado  por el juez que profirió la decisión a  revisar.   

6 Juan  Montero     Aroca,     Principios    del    proceso  penal, Valencia, Editorial Tirant lo blanch, 1997, p.  88.   

7  Código Civil, artículos 35 y subsiguientes.   

8  Código Civil, artículo 44.   

9  Código Civil, artículos 54 y 55.     

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