29642(23-05-08)

2008

Asistente Jurídico Inteligente

Selecciona un texto en la página o analiza el artículo completo.

ⓘ Puedes seleccionar un fragmento de texto o analizar el artículo completo.

    Proceso No 29642  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente  

YESID RAMÍREZ BASTIDAS  

Aprobada Acta N° 130.  

                     

Bogotá, D. C., mayo veintitrés (23) de dos  mil ocho (2008).   

VISTOS:  

Decide  la  Sala  acerca  del  recurso  de  apelación  presentado  por  la  apoderada  de  las  víctimas  y  el Ministerio  Público  contra  la  providencia  del  Tribunal  Superior  de  Bogotá, Sala de  Justicia  y  Paz,  de  14  de  abril  de  2008,  a través de la cual rechazó e  inadmitió  la  apertura del incidente de reparación formulado a favor de Adela  Elizabeth  Burgos  Marcillo,  Gloria Elsy Valencia Morales, Doris Rincón Vargas  Becerra,   Leticia   Valderrama   Duarte,  Norbelia  Sánchez  Meneses,  Liliana  Maldonado Henao y María Cenaida Suárez Peláez.   

ANTECEDENTES:   

1. Varias personas  confirieron  poder  a  una profesional del derecho con el propósito de promover  incidente  de  indemnización  y  reparación  en los términos de la Ley 975 de  2005,  por  lo  que  en  ejercicio  de tal mandato solicitó que sus poderdantes  fueran  reconocidas como víctimas de conductas delictivas atribuidas a miembros  del    denominado    Bloque    Calima    de    las    Autodefensas   Unidas   de  Colombia.   

2. Mediante auto de  24  de enero de 2007, la Sala de Justicia y Paz del Tribunal Superior de Bogotá  dispuso  realizar  el  14  de  febrero  siguiente la audiencia pública para dar  trámite    a    la    solicitud    de   incidente   de   reparación   integral  presentado.   

3.  Instalada  la  audiencia  pública  se  concedió  el  uso  de  la palabra a los intervinientes  quienes expresaron:   

3.1.    La  representación  de  las  víctimas  solicitó  la apertura de los incidentes de  reparación y fijaron los montos económicos reclamados.   

Gloria Elsy Valencia Morales expresó ser la  madre  del  occiso  Carlos  Nodier  Guerrero Valencia y aseveró que su hijo fue  asesinado por las AUC en el año 2002.   

3.2.  El  Fiscal  Delegado  de la Unidad de Justicia y Paz señaló que los hechos denunciados por  las  víctimas  no  se  encuentran  judicializados  y  consideró  inoportuna la  petición  de  las  víctimas.  En cuanto al homicidio de Carlos Nodier Guerrero  Valencia  aclaró  que  las  diligencias se encuentran archivadas de acuerdo con  resolución inhibitoria.   

3.3. El Agente del  Ministerio  Público  acepta  que no aparecen debidamente acreditados los hechos  alegados  en  los  incidentes  distinguidos  con  los números 0013, 0025, 0026,  0030,  0041  y  0048,  pero en el caso del incidente 0016 sí se probó un hecho  atribuible  a  las  autodefensas  por  lo  que concluyó que existe mérito para  iniciar  el  incidente a favor de Gloria Elsy Valencia Morales, madre del occiso  Carlos Nodier Guerrero Valencia.   

3.4. El delegado de  la  Policía  Nacional  expresó  que  la  institución  que representa no tiene  evidencia  sobre  enfrentamientos  entre  grupos  irregulares que hayan generado  desplazamiento  forzado  de  personas. Sobre la muerte de Carlos Nodier Guerrero  Valencia    dijo    no    poseer    información    sobre    los   autores   del  homicidio.   

3.5. La Defensoría  del  Pueblo  a través de la Oficina de Alertas Tempranas indicó que en la base  de  datos  solamente aparece una situación de alerta para el año de 2002 en el  Municipio  de  Palmira,  pero  sin especificar que los lugares coincidan con los  señalados por los incidentalistas.   

          3.6.  La  Agencia  Presidencial  para  la  Acción  Social y la Cooperación Internacional tiene registrados pagos hechos a  Norbelia  Sánchez  Meneses  y  sus  hijas,  amén  de  aparecer  incluida en el  Registro  Único  de  Población Desplazada. Respecto de Liliana Maldonado Henao  señala  que también figura en el Registro citado y ha recibido algunas ayudas.  Solicita  que  no  se  de  inicio  a  la  apertura del incidente porque no se ha  agotado el procedimiento previsto en la ley.   

5.  La  Sala  de  Justicia  y Paz rechazó la apertura de los incidentes de reparación, decisión  que  al  ser  recurrida  y apelada por el Procurador Delegado y las víctimas se  modificó en cuanto al incidente 0016 para decretar su inadmisión.   

EL      AUTO  IMPUGNADO:   

El   a   quo  consideró  que no aparece determinado el grupo armado  ilegal  que  generó  el  desplazamiento que se describe en los incidentes 0013,  0041  y  0048,  razón que impide dar curso al incidente de reparación en tanto  el  mismo  se tramita en procesos que tengan que ver con personas desmovilizadas  prestas a contribuir a la reconciliación nacional.   

En cuanto a los incidentes 0025, 0026 y 0030  que  hacen  alusión  a  hechos  atribuidos  a  miembros  de las AUC, tampoco se  admiten  porque  los  miembros de la organización armada ilegal no han aceptado  que   tales   hechos   sean   atribuibles   a  individuos  pertenecientes  a  la  organización.   

En cuanto al incidente 0016 que se refiere a  la  petición  indemnizatoria  de la madre de Carlos Nodier Guerrero Valencia si  bien  tal muerte se debió al accionar de las AUC, no se ha agotado el rigorismo  procedimental  previsto  en la Ley 975 de 2005, razón por la cual la interesada  debe  esperar  que  llegue  el  momento  para buscar la retribución económica,  oportunidad  que  se  presenta  en  la  audiencia que declara la legalidad de la  aceptación de cargos.   

Con  motivo  del  recurso  de  reposición  presentado  por  el  Procurador  Judicial  y  resuelto en la misma audiencia, se  determinó  en  el caso de la incidentalista Gloria Elsy Valencia Morales que su  petición se inadmitía.   

INTERVENCIONES  EN  LA  AUDIENCIA:   

I. Recurrentes:  

1. Ministerio Público:  

1.1. La inconformidad se centra en el caso de  la  víctima  Gloria  Elsy  Valencia  Morales,  madre  de Carlos Nodier Guerrero  Valencia,  cuya  muerte  se  atribuye a integrantes del Grupo Calima de las AUC,  precisando  que  el  error  de  la  providencia  impugnada  parte de la falta de  consideración  del  principio que se deduce del inciso 3° del artículo 5° de  la  ley 975 de 2005 del cual se colige que la condición de víctima se adquiere  independientemente  de  que  el  victimario  sea  individualizado,  procesado  o  juzgado por la conducta punible.   

1.2.  La necesidad de ajustar las normas que  regulan   la  materia  a  estándares  internacionales  de  verdad,  justicia  y  reparación,   así  como  pronunciamientos  de  entidades  protectoras  de  los  Derechos  Humanos,  hacen procedente la reparación de las víctimas, sin exigir  individualizar,  investigar  y  sancionar  al victimario, independientemente del  incidente  de  reparación  a  que  aluden  los  artículos 23 y 42 de la ley de  Justicia  y  Paz,  permitiendo  así  el  efectivo  acceso de las víctimas a la  justicia.   

1.3.  Por  lo  anterior, solicita revocar la  providencia  apelada,  y  de  manera alternativa se ordene compulsar copias para  que  la  Fiscalía  que  tiene a cargo la investigación del Grupo Calima de las  AUC  establezca  quien  fue  el  autor  del  homicidio de Carlos Nodier Guerrero  Valencia.    

2. Víctimas:  

2.1.   La   defensora  manifestó  que  el  descontento  con  el  auto  recurrido  versa  con la efectiva aplicación de los  Derechos  Humanos,  la  cual  no se logra con el pronunciamiento del Tribunal en  tanto  que  si bien critica a la Fiscalía por no haber alcanzado hasta ahora el  objetivo  humanitario  de la Ley de Justicia y Paz, malogra la reparación a las  víctimas  por  vía judicial directa en tanto que pruebas recogidas de páginas  web  y  de  comunicaciones de prensa permiten inferir que el Grupo Calima de las  AUC  desarrolló  crímenes  de  lesa  humanidad  desplazando  a la comunidad de  Cerrito,  Valle, en dos ocasiones, y en la ocurrida el 1° de mayo de 2002 luego  de  un  enfrentamiento  con  la  guerrilla uno de sus miembros asesinó al joven  Carlos  Nodíer Guerrero Valencia, grupo que a través de uno de sus integrantes  le  dijo  a  la  madre  de  la  víctima que la muerte de su hijo había sido un  error.  La  Fiscalía  archivó  la  investigación  por falta de pruebas.    

2.2.  La  aplicación  del  inciso  2°  del  artículo  42  de  la  Ley 975 de 2005 determina la reparación de las víctimas  por  vía  directa,  así no se logre la individualización del autor, de manera  que  el  Tribunal  podrá  autorizarla con cargo al Fondo de Reparación sin que  resulte  justo  que  las  víctimas  se  sometan  a espera y a requisitos que no  surgen del cabal entendimiento del ordenamiento jurídico.   

2.3.  El  precepto  que  se  acaba  de citar  determina    que    el   Tribunal   “o”  por  remisión  ordenara  la reparación a las víctimas de los  grupos   beneficiarios  de  la  Ley  de  Justicia  y  Paz.  Ese  incidente  debe  adelantarse  con  todas  las  implicaciones  que  han de redundar a favor de las  víctimas,  se  trata  de una “o” inclusiva que igualmente lleva a una nueva  dimensión  de  los  derechos  de  las  víctimas  con  contenidos materiales de  justicia.   

II. No recurrentes:  

    

1. Fiscal Delegado ante la Corte Suprema de Justicia.     

1.1.  La Corte al resolver un asunto similar  al  aquí  tratado  en  decisión  del  11 de diciembre de 2007 concluyó de las  normas  pertinentes  que  si  bien  existe  una  protección  patrimonial  a las  víctimas,  se  exige  demostrar:  (i)  comprobación  del hecho, (ii) relación  causal  entre la actividad del grupo y el daño, (iii) acreditar que el grupo se  sometió  a  la  ley y que fue postulado por el Gobierno Nacional, (iv) citar la  declaración  judicial de responsabilidad penal o la legalidad de la aceptación  de  cargos,  sin que sea necesario que la víctima identifique a un individuo en  especial,  (v) oportunidad procesal definida en el artículo 23 de la Ley 975 de  2005,  esto  es,  que  se  proponga  en la misma audiencia en la que la Sala del  Tribunal  correspondiente  declare  la  legalidad de la aceptación de cargos, y  (vi)  cuando  no se haya logrado individualizar al sujeto activo que realizó la  conducta  generadora  del  perjuicio, pero se haya demostrado el daño y su nexo  causal  con  las  actividades  del grupo armado ilegal beneficiario de la Ley de  Justicia  y  Paz,  el pago de la indemnización se realizará con cargo al Fondo  de Reparación.   

1.2.  Los  requisitos  4°  y  5° no se han  acreditado  en el presente asunto, en la medida que la Fiscalía no ha formulado  la imputación.   

1.3.  El  Fondo  de Reparación puede quedar  descapitalizado  de  admitirse  reparaciones  sin  el  lleno  de  los requisitos  establecidos.   

Por  lo anterior, solicita confirmar el auto  impugnado.   

CONSIDERACIONES  DE  LA  CORTE:   

1.  La  Corte  es  competente  para  resolver  los recursos de apelación contra las decisiones que  toman    en   primera   instancia   los   Tribunales   Superiores   (Ley  600  de  2000,  artículo  75-3  y Ley 906 de 2004, artículo  32-3)  y  en  el  caso  concreto  de las Salas de Justicia y Paz tal atribución  expresamente   ha  sido  conferida  por  el  artículo  26  de  la  Ley  975  de  2005.   

2.  La  Ley  de  Justicia  y  Paz  es  un  estatuto  especial  de  transición en el que también  imperan   las   disposiciones   del  Acto  Legislativo  03  de  20021,  tal como lo  señaló   la   Sala   en   oportunidad   anterior2.   

3. Las víctimas en  el  moderno  derecho penal, como derivación propia del Estado social de derecho  y  obligación  consensuada  por  la  comunidad internacional, están protegidas  para  que  los  ataques que sufren directa o indirectamente permitan que se haga  justicia  -que  el  hecho  no  quede  impune-,  se establezca la verdad y se les  repare integralmente.   

4.  La  Corte  ha  señalado3,  a  partir  de  una interpretación sistemática de los artículos  23,  42-2  y  54  de  la Ley 975 de 2005, 12, parágrafo 2° del Decreto 4760 de  2005  y  15  del  Decreto  3391 de 2005, que las víctimas de los grupos armados  ilegales  tienen  derecho  a  demandar  ante  los tribunales la indemnización y  reparación     integrales,    previo    cumplimiento    de    los    siguientes  presupuestos:   

(i)  Comprobar la real ocurrencia del daño  real,    concreto    y    específico    invocado   por   la   víctima   o   su  apoderado.   

(ii) Demostrar la relación causal entre las  conductas  de  los  miembros  del  grupo armado ilegal, realizadas durante y con  ocasión   de   su   pertenencia   al   mismo   (bloque  o  frente),  y  los  perjuicios  sufridos por quien  aduce la condición de víctima.   

(iii)  Acreditar  que el referido grupo se  sometió  a  la  preceptiva  de  la  Ley  975  de  2005,  esto  es, que tiene la  condición  de  desmovilizado  y,  en  razón  de  ello,  a  sus  integrantes se  les     ha     postulado     por    el    Gobierno  Nacional.   

(iv)  Citar  la  declaración  judicial de  responsabilidad  penal  de  los  miembros  del  grupo armado al margen de la ley  (sentencia  condenatoria  o  audiencia  en  la que se declare la legalidad de la  aceptación  de  cargos), sin que sea necesario que la víctima identifique a un  individuo            en           especial4.   

(v)  Oportunidad  procesal  definida en el  artículo  23  de  la  Ley 975 de 2005, esto es, que se proponga “En  la  misma  audiencia en la que la Sala del Tribunal Superior de  Distrito  judicial  correspondiente  declare  la  legalidad de la aceptación de  cargos”.   

(vi)   Cuando   no   se   haya   logrado  individualizar  al  sujeto  activo  que  realizó  la  conducta  generadora  del  perjuicio  irrogado  a  la  víctima, pero se haya demostrado el daño y su nexo  causal  con  las  actividades del grupo armado ilegal beneficiario de la Ley 975  de  2005,  el  pago  de  la  indemnización  se realizará con cargo al Fondo de  Reparación.   

5. En el presente  asunto  algunas  incidentalistas no han demostrado la ocurrencia del daño real,  concreto  y específico, porque las propias autoridades -Fiscalía General de la  Nación  y  Policía  Nacional-  no  cuentan  con  noticia  confiable  sobre los  acontecimientos  narrados  por ellas, situación corroborada con la información  que  reposa  en  la  base de datos sobre alertas tempranas de la Defensoría del  Pueblo,  en  la  que  no  existe precisión en torno a los hechos expuestos como  motivo de reclamación.   

6.  Ha tenerse en  cuenta  que  cuando existe un postulado que ha aceptado la responsabilidad de un  crimen  ejecutado  como  parte  de  la  estrategia del grupo armado ilegal, bajo  ninguna  circunstancia  se pueda dar inicio al incidente de reparación integral  en  forma  previa a la audiencia de legalización de la aceptación de cargos, y  si  las  víctimas  reclaman  la apertura del incidente éste debe ser rechazado  in  limine, sin necesidad de  celebrar una audiencia para declarar su improcedencia.   

7.   En   el  sub  examine es incierta la  determinación  de  responsabilidad  penal  y  la  misma  no  ha sido reconocida  individual  ni colectivamente por personas que pertenecieron a las AUC. Hasta el  momento  no  existe  información  que  permita  inferir que los delitos por los  cuales   reclaman   las  incidentalistas  tengan  como  sujetos  responsables  a  desmovilizados-postulados.   

8. En relación con  el  incidente de indemnización y reparación propuesto por Gloria elsy Valencia  Morales,   por   la   muerte   violenta   de  su  hijo  Carlos  Nodier  Guerrero  Valencia,  al  trámite  se  allegó  un recorte de prensa del 4 de mayo de 2002 -sin identificar el Diario o  Periódico  que  lo  publicó-  en el cual se alude a enfrentamientos en la zona  rural  de  Palmira  entre  las  FARC  y  las  AUC “el pasado miércoles” que  dejaron  como  víctima  a “Carlos Nuvier Guerrero”, “asesinado al parecer  por  las  AUC”. Sin precisar la veracidad de la información, puso de presente  que  el  Comandante  del  Primer Distrito de Policía, dijo que había escuchado  rumores  al  respecto,  pero  que  no  conocía  más  acerca  de la situación,  incertidumbre  sobre  el autor del homicidio que también refirió un vocero del  Batallón   Agustín  Codazzi,  señalando  que  estaban  a  la  espera  de  los  resultados  de  una  visita que hizo un miembro de la Oficina de Gestión de Paz  para ingresar a la zona, cuyo resultado no se aportó.   

Los  hechos de conflicto de 2002 reportados  por  la  Oficina  de  Gestión  de  Paz  de  la  Gobernación del Valle refieren  episodios  de bloqueo, desaparición forzada y homicidios ocurridos el 1° y 2°  de  mayo  de  2002  por  las  AUC  en  Palmira,  sin  precisar  el nombre de las  víctimas,  como  igual  incertidumbre  surge  de la noticia publicada por el El  País el 4 de mayo de 2002.   

   

9. Es cierto que el  pago  de  la  indemnización  puede  ser  asumido por el Fondo de Reparación en  aquellos  casos  en  los  que  no  se  individualice  al  autor  material de las  conductas  delictivas  causantes del agravio, pero en tales situaciones también  es  imprescindible,  además de acreditar el daño, probar su nexo causal con la  actividad  desplegada  por  el  grupo  armado  ilegal que se haya desmovilizado,  individual   o   colectivamente,  supuesto  necesario  para  identificarlo  como  beneficiario  de  la  Ley  975 de 2005, circunstancias que como ya se precisó y  hasta ahora, no tienen lugar dentro de este expediente.   

10. La Sala resalta  que   para   poder   reclamar   ante  los  Tribunales  de  Justicia  y  Paz  una  indemnización  o  buscar  la  reparación  integral  de los perjuicios o daños  recibidos   por   cuenta   del  accionar  de  los  grupos  armados  ilegales  es  imprescindible  (i)  que  se  identifique  o  individualice  el  bloque o frente  responsable  del  agravio,  (ii)  que exista relación causal entre el concierto  para  delinquir  del  grupo  y  el  daño  producido, (iii) que la banda se haya  desmovilizado  y  sus miembros estén postulados a los beneficios consagrados en  la  Ley 975 de 2005; y (iv) que se agoten los procedimientos de ley por parte de  la  Fiscalía para individualizar al responsable o informe que no lo pudo hacer,  para que sea viable la apertura del incidente de reparación.   

11.  Como  en  el  presente  asunto  no  se  dan los supuestos fácticos y procesales señalados se  debe  concluir  que la decisión del a quo  debe  ser  confirmada,  sin  perjuicio  que  cuando  se encuentren  satisfechas  las  exigencias  dispuestas  en  la  ley  para  la  procedencia del  incidente de reparación, puedan intentarlo de nuevo.   

12. La Sala estima  oportuno  hacer  un llamado de atención a la Fiscalía para que con mayor vigor  impulse  los  procesos  de  los  desmovilizados-postulados  e  impida prácticas  dilatorias  de  todo  orden que se han presentado. Por ejemplo, en las versiones  libres  se  debe  requerir  al  postulado  para  que  se  limite  a confesar los  crímenes  ejecutados,  sin  lugar a referencias históricas sobre el origen del  paramilitarismo   porque   con   ello   se   trata  de  dar  una  justificación  absolutamente   inadmisible   a   los  delitos  cometidos;   también  debe  sopesarse  el  compromiso  del versionado con la verdad y la reparación, porque  si  se  rehúsa  a  comparecer  a  las  audiencias programadas para tal fin o se  declara  incapaz  de  recordar los crímenes cometidos cuando médicamente está  demostrado  que  goza  de  plenas facultades mentales, seguramente su situación  encaja  en  alguna  de  las causales previstas por el legislador para derivar su  exclusión  del  procedimiento  excepcional y, con ello, negarle el beneficio de  la pena alternativa.   

En  fin, y teniendo en cuenta que la Ley de  Justicia  y  Paz  está  próxima  a  cumplir  tres  años  de vigencia, resulta  preocupante  que  hasta  ahora  no  hayan  concluido las versiones libres de los  postulados  y  menos  que  no  se  haya  producido sentencia en uno sólo de los  asuntos   tramitados   en   contra   de   los   beneficiarios   de   las   penas  alternativas.   

A  mérito  de  lo  expuesto,  la  Sala  de  Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia,   

RESUELVE:  

1°.  CONFIRMAR el  auto de primera instancia en cuanto fue objeto de impugnación.   

           

2°. Esta decisión  se notifica en estrados y contra ella no procede ningún recurso.   

Cópiese,      notifíquese      y  cúmplase.   

  SIGIFREDO  ESPINOSA  PÉREZ   

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ                                                                                  ALFREDO GÓMEZ QUINTERO   

Salvamento    de    voto                                                                              No hay firma   

MARIA   DEL   ROSARIO   GONZÁLEZ   DE  LEMOS                          AUGUSTO  J.  IBÁÑEZ GUZMÁN   

  JORGE  LUIS  QUINTERO  MILANÉS                                                   YESID RAMÍREZ BASTIDAS   

JULIO  ENRIQUE  SOCHA  SALAMANCA                                                          JAVIER ZAPATA ORTIZ   

TERESA    RUIZ  NÚÑEZ   

Secretaria.   

SALVAMENTO DE VOTO   

Con  el debido respeto y acatamiento por la  decisión  de  mayoría,  me  permito  expresar  las  razones  por las cuales no  comparto  la  determinación  de la Corte que confirma  el  auto  del  14 de abril de 2008, con el cual el Tribunal Superior de Bogotá,  Sala  de  Justicia  y  Paz,  rechazó e inadmitió la  apertura  del  incidente  de  reparación  formulada,  entre   otras   personas,   por   GLORIA   ELSY   VALENCIA   MORALES,   en   su  condición  de  víctima  del  Bloque  Calima  de  las  Autodefensa Unidas de Colombia.   

1. Si bien en el debate que antecedió a la  decisión  señalé  como  razón  esencial  de  mi disenso, que en este caso se  cumplen  los  presupuestos el artículo 42-2 de la Ley 975 de 2005 y que por esa  razón  lo  procedente  era  revocar  la  decisión  apelada,  el  examen de las  diligencias  impone,  en  primer  lugar,  referirme  a  la  forma  como el a-quo  tramitó  la  solicitud  de apertura de incidente previsto en aquella normativa,  denominada Ley de Justicia y Paz.   

El  artículo  23  de  la  Ley 975 de 2005  establece:   

“Incidente de  reparación  integral.  En  la  misma  audiencia  en la que la Sala del Tribunal  Superior  de  Distrito  judicial  correspondiente  declare  la  legalidad  de la  aceptación  de  cargos,  previa, solicitud expresa de la víctima, o del fiscal  del  caso,  o del Ministerio Público a instancia de ella, el magistrado ponente  abrirá  inmediatamente  el  incidente  de  reparación  integral  de los daños  causados  con  la  conducta criminal y convocará a audiencia pública dentro de  los cinco (5) días siguientes”.   

“Dicha  audiencia   se   iniciará   con  la  intervención  de  la  víctima  o  de  su  representante  legal o abogado de oficio, para que exprese de manera concreta la  forma  de  reparación  que pretende, e indique las pruebas que hará valer para  fundamentar      sus      pretensiones”     (se  subraya).   

“La   Sala  examinará  la pretensión y la rechazará si quien la promueve no es víctima o  está  acreditado  el  pago  efectivo  de  los perjuicios y este fuere la única  pretensión  formulada,  decisión  que podrá ser objeto de impugnación en los  términos   de   esta   ley”.  (subraya  fuera  de  texto)   

“Admitida  la  pretensión,  la  Sala la  pondrá   en   conocimiento  del  imputado  que  ha  aceptado  los  cargos  y  a  continuación  invitará a los intervinientes a conciliar. Si hubiere acuerdo su  contenido  lo  incorporará  a  la  decisión  que  falla  el incidente; en caso  contrario  dispondrá  la  práctica de la prueba ofrecida por las partes, oirá  el  fundamento  de  sus  respectivas pretensiones y en el mismo acto fallará el  incidente.  La  decisión  en  uno u otro sentido se incorporará a la sentencia  condenatoria”.   

A su vez, el inciso 2º del artículo 42 de  la Ley 975 de 2005 dispone:   

“Igualmente,  cuando  no se haya logrado  individualizar  al sujeto activo pero se compruebe el daño y el nexo causal con  las  actividades  del  Grupo Armado Ilegal Beneficiario por las disposiciones de  la  presente  ley,  el  Tribunal  directamente  o  por remisión de la Unidad de  Fiscalía,    ordenará    la    reparación    a    cargo    del    Fondo    de  Reparación”.   

Del  texto  de  esta  norma se advierte sin  dificultad  que  cuando  se  formula  la  solicitud  respectiva,  corresponde al  Magistrado  Ponente del Tribunal Superior abrir  inmediatamente  el  incidente  de  reparación  integral de los daños causados con la conducta punible y convocar,  dentro  de los cinco días siguientes a audiencia pública en la que la víctima  postulará  la  forma  de reparación que pretende e indicará las pruebas sobre  las cuales fundamenta sus pretensiones.   

Resulta   igualmente   claro   que  tales  pretensiones  sólo  pueden  ser  rechazadas  en  dos  eventos:  i) si  quien  la  promueve no es víctima, o  ii)   Cuando  resulte  acreditado el pago efectivo de los perjuicios y este  fuere la única pretensión formulada.   

Por  esa  razón,  no  entiendo por qué el  Tribunal,  con  un  procedimiento sui generis, del cual dan cuenta los registros  de  la  actuación,  adelantó  un  extenso  trámite sin ordenar previamente la  apertura  del  incidente  que  se  demandaba  y,  más  grave  aún, sin que las  víctimas  expresaran las pretensiones que les asistían; informalidad que, a mi  modo  de  ver, comporta un claro desconocimiento del debido proceso en perjuicio  del titular del ejercicio del incidente de reparación integral.   

El Tribunal escuchó a los interesados en el  relato  fáctico  de  los acontecimientos en que se fundamentaba cada uno de los  incidentes,  los  cuales  acumuló  por economía procesal, y dio traslado a los  diversos  intervinientes  (delegado  de la Fiscalía,  del  Ministerio  Público,  de  la  Defensoría  del  Pueblo,  de  la Oficina de  Inteligencia  de  la Policía Nacional, etc.), pero no  permitió  en  el  curso  de  las  audiencias  que  las víctimas expresaran sus  pretensiones  de  reparación y señalaran las pruebas que se practicarían para  fundamentar      esas      solicitudes.      Sin      embargo,      rechazó  la  apertura  de los incidentes y por esta razón, insisto  en  que  el  Tribunal  desconoció el debido proceso que establece la Ley 975 de  2005  para  el  trámite  del  incidente de reparación integral, y con ello los  derechos  de las víctimas, las cuales pasaron a ser prácticamente espectadoras  de los debates o exposiciones de los demás intervinientes.   

En  la  providencia recurrida, así como en  aquella  de  la  cual  me  aparto,  se adopta como antecedente el auto del 11 de  diciembre  de  2007,  proferido en el expediente de segunda instancia No. 28769,  con  el  cual la Sala precisó de conformidad con la normatividad aplicable, que  la  pretensión patrimonial  en  eventos  como  el  examinado,  está  sujeta  a  los siguientes presupuestos  definidos por el legislador:   

“(i)            Comprobar la real ocurrencia del  daño   real,   concreto   y   específico   invocado   por  la  víctima  o  su  apoderado.   

(ii)              Demostrar  la  relación causal  entre  las conductas de los miembros del grupo armado ilegal, realizadas durante  y  con  ocasión  de  su  pertenencia  al  mismo  (bloque o frente),  y  los  perjuicios  sufridos por quien  aduce la condición de víctima.   

(iii)              Acreditar que el referido grupo  se  sometió  a  la  preceptiva  de  la  Ley  975 de 2005, esto es, que tiene la  condición  de  desmovilizado  y,  en  razón  de  ello,  a  sus  integrantes se  les     ha     postulado     por    el    Gobierno  Nacional.   

(iv)           Citar la declaración judicial de  responsabilidad  penal  de  los  miembros  del  grupo armado al margen de la ley  (sentencia  condenatoria  o  audiencia  en  la que se declare la legalidad de la  aceptación  de  cargos), sin que sea necesario que la víctima identifique a un  individuo            en           especial5.   

(v)          Oportunidad  procesal  definida  en  el  artículo  23  de  la  Ley 975 de 2005, esto es, que se proponga “En  la  misma  audiencia en la que la Sala del Tribunal Superior de  Distrito  judicial  correspondiente  declare  la  legalidad de la aceptación de  cargos”.   

(vi)              Cuando  no  se  haya  logrado  individualizar  al  sujeto  activo  que  realizó  la  conducta  generadora  del  perjuicio  irrogado  a  la  víctima, pero se haya demostrado el daño y su nexo  causal  con  las  actividades del grupo armado ilegal beneficiario de la Ley 975  de  2005,  el  pago  de  la  indemnización  se realizará con cargo al Fondo de  Reparación.   

Considero, sin embargo, que estos requisitos  son   presupuesto   para  la  prosperidad  de  la  pretensión,  es  decir,  del  reconocimiento  judicial  de  la  reparación  a  la  que se aspire,  más  no  de  procedencia o admisión a trámite del incidente de  reparación  integral,  al  cual debe dársele inicio  con  la  sola  solicitud que la víctima presente en orden a desarrollarlo, bien  dentro  de  la  actuación procesal en la cual el Tribunal Superior declare  la  legalidad  de  la  aceptación  de  cargos,  o  como en este caso, por fuera del proceso en los eventos a los  que se refiere el artículo 42-2 de la Ley 975 de 2005.   

2.  En  el  asunto  que  se  analiza,  la  recurrente  Gloria  Elsy Valencia Morales6    tiene  demostrada  su  condición  de  víctima desplazada por la violencia conforme lo  acredita  la  Agencia  Presidencial  para  la  Acción  Social y la Cooperación  internacional,  pues fue incluida en el Registro Único de Población Desplazada  el  7  de  mayo  de  2002.  Además,  de  esta misma entidad recibió dinero por  concepto  de  ayuda humanitaria y gastos funerarios con ocasión de la muerte de  su hijo CARLOS NODIER GUERRERO VALENCIA.   

De  igual  modo,  aparece demostrado que la  muerte  violenta  de  su  hijo se atribuye al desmovilizado Bloque Calima de las  Autodefensas,  conforme  se infiere de los recortes de prensa de los periódicos  El   País   (fol.   68   c.  principal)  y  Palmira  hoy  (fol. 12 c. incidente  Gloria  Elsy  Valencia), los cuales pudieran  ser  tenidos  como documentos auténticos dentro del incidente, de conformidad con el  artículo  425  del  Código  de Procedimiento Penal (L. 906/04); de igual   modo,  este  hecho  se  ratifica  con la manifestaciones que ante el Tribunal de  instancia     realizó    la    señora    VALENCIA  MORALES,  quien  señaló  a  las  autodefensas  como  responsables de la muerte de su hijo.   

De  otra  parte, la Fiscalía General de la  Nación  a través del delegado ante el Tribunal de Justicia y Paz, informó que  por  la muerte del joven GUERRERO VALENCIA se iniciaron diligencias preliminares  radicadas  con  el  número  122631, las cuales fueron  archivadas  con  resolución inhibitoria del 14 de noviembre de 2002, porque no se estableció el autor del homicidio.   

Y, acerca de la desmovilización del Bloque  Calima  obran  documentos  extractados  de  internet de la página del Ejército  Nacional  y de la Fiscalía General de la Nación, en donde se observan diversos  postulados   a   la   Ley   de   Justicia   y  Paz,  de  la  citada  agrupación  ilegal.   

3. Las  circunstancias   anteriores  conducen  a  la  procedencia  de  la  solicitud  de  incidente  de  reparación  que  se presenta a nombre de la señora VALENCIA  MORALES, de conformidad con la  preceptiva  contenida  en el artículo 42-2 de la Ley 975 de 2005, que impone el  deber  general de reparar a  los   miembros   de  los  grupos  armados  que  resulten  beneficiados  con  las  disposiciones  previstas  en  esta ley, los cuales deben reparar a las víctimas  de  aquellas conductas punibles por las que fueron condenados mediante sentencia  judicial.   

“Igualmente       –   agrega   la   norma  –,  cuando  no  se  haya  logrado  individualizar  al sujeto activo pero se compruebe el daño y el nexo causal con  las   actividades   del   Grupo   Armado   Ilegal    Beneficiario  por  las  disposiciones  de  la  presente ley, el Tribunal Directamente o por remisión de  la    Fiscalía,    ordenará   la   reparación   con   cargo   al   Fondo   de  Reparación.”   

4.  La mayoría de la Sala considera que en  los  casos  a  los que se refiere la norma transcrita, además de acreditarse el  daño,  se  debe  probar su nexo causal con la actividad desplegada por el grupo  armado  que  se  haya  desmovilizado, supuesto necesario para identificarlo como  beneficiario  de  la Ley 975 de 2005, y que esta circunstancia no tiene lugar en  el  expediente;  así  mismo,  que  tampoco  se  cumple  el  requisito de que la  Fiscalía  hubiere  agotado  los  procedimientos  destinados a individualizar al  responsable  del  homicidio,  o  informar  que  no  lo  pudo  hacer para    que    sea    viable   la   apertura   del   incidente   de  reparación.   

5.  Contrario  a  la  manifestación  de la  mayoría,  considero  que  tales  presupuestos  se cumplen a cabalidad porque se  presentan  elementos  de juicio que permitirían demostrar la primera condición  y   porque   la  Fiscalía  informó  acerca  del  archivo  de  las  diligencias  preliminares  iniciadas  con  ocasión  de  la  muerte de CARLOS NODIER GUERRERO  VALENCIA,  lo  cual  razonablemente  se  puede  entender  como  la imposibilidad  investigativa  de  lograr  la  individualización de los agentes del delito, con  mayor  razón  cuando  han  transcurrido  cerca  de  siete años desde cuando se  ejecutó el homicidio.   

Pero  insisto,  la  demostración  de estos  elementos  y  de  todos  los demás que se requieran para ordenar la reparación  que  se  demanda,  sólo  es  posible dentro del incidente de reparación que se  negó  a  abrir el Tribunal con una interpretación inadmisible de las normas de  Justicia y Paz.   

6. En suma, considero que al no permitirle a  la  recurrente  de  este  asunto,  la  posibilidad  de  iniciar  el incidente de  reparación  que  demanda, se le somete a una doble victimización, en la medida  que  se  le  impide  gozar  de  los  derechos  que  en  esa  condición pretende  asegurarle  la  Ley de Justicia y Paz a la verdad, la justicia, la reparación y  la  no  repetición,  reconocidos,  igualmente,  en los Tratados Internacionales  sobre  Derechos  Humanos,  y  en  cuyo  respeto  está  comprometido  el  Estado  Colombiano   por   haber   suscrito   tales   Instrumentos,  según  precisa  la  jurisprudencia   constitucional   en   las   sentencias   C-319   y   C-370   de  2006.   

En  esa  perspectiva  de  respeto  por  sus  derechos,   no  puede sometérsele a la incertidumbre de la espera en torno  a  la  individualización  de los homicidas de su hijo, o a que el lento proceso  de  sometimiento  a  la  justicia  de los postulados a la Ley 975 de 2005 arroje  algún  resultado sobre el particular, cuando de por medio se tiene una evidente  relación  del  perjuicio que se le ha ocasionado con las actividades del Bloque  Calima  de  las  Autodefensas  Unidas de Colombia, desmovilizado desde el mes de  diciembre    de    2004,    según    la   información   que   reposa   en   la  actuación.   

Son estos razonamientos los que me llevan a  salvar mi voto.   

Cordialmente,  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

Magistrado  

Fecha ut supra  

    

1  La  citada  reforma  constitucional  está  vigente  desde  su  publicación  en  el  Diario   Oficial  número  45.040, del 19 de diciembre de 2002.   

2 Corte  Suprema  de  Justicia, Sala de Casación Penal, auto de segunda instancia, 11 de  julio de 2007, radicación 26945.   

3 Corte  Suprema  de  Justicia, Sala de Casación Penal, auto de segunda instancia, 11 de  diciembre de 2007, radicación 28769.   

4  También  están  llamados  a indemnizar en virtud del principio de solidaridad,  quienes  hayan  sido  judicialmente declarados como miembros del bloque o frente  al  que  se  impute causalmente la conducta generadora del perjuicio, así ésta  haya  sido  realizada  por  otros  individuos pertenecientes a tal facción y no  haya sido posible su individualización.   

5  También  están  llamados  a indemnizar en virtud del principio de solidaridad,  quienes  hayan  sido  judicialmente declarados como miembros del bloque o frente  al  que  se  impute causalmente la conducta generadora del perjuicio, así ésta  haya  sido  realizada  por  otros  individuos pertenecientes a tal facción y no  haya sido posible su individualización.   

6  A  pesar  que  varias  personas  solicitaron  adelantar  incidente  de  reparación  integral,  tan  sólo  apeló  de  la  decisión  que  rechazó  el  trámite la  apoderada  de  la  señora Valencia Morales y el Agente del Ministerio Público,  quien advirtió procedente únicamente esta solicitud.     

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *