29621(23-04-08)

2008

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 29621  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACION PENAL  

                            Magistrado Ponente:   

                            DR. SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ   

                            Aprobado Acta Nº 98   

          Bogotá, D.C., veintitrés de abril de dos mil ocho.   

V I S T O S  

Decide  de  plano  la  Corte  el  impedimento  manifestado  por los tres magistrados integrantes de la Sala Única de Decisión  Penal  del  Tribunal  Superior  de  Santa  Rosa  de  Viterbo,  Boyacá, doctores  Eurípides  Montoya Sepúlveda, Gloria Rosa Martínez Ojeda y Julio E. Mogollón  González,  para  conocer  de la apelación presentada en contra de la sentencia  condenatoria  proferida por el Juzgado Primero Penal del Circuito de Duitama, en  contra  de  AVILIO  MOISÉS  CORONADO  JIMÉNEZ,  por  el  delito  de  Tráfico,  Fabricación y Porte de Armas de Fuego o Municiones.   

A N T E C E D E N T E S  

1. A eso de las diez y cuarenta minutos de la  mañana  del  seis  de  julio  del  año  dos  mil  seis, agentes de la Policía  Nacional   acudieron  al  barrio  Villa  Zulima,  comprensión  territorial  del  municipio  de  Duitama,  Boyacá, encontrando en la caseta de vigilancia privada  del  sector,  una  escopeta  de  fabricación  artesanal,  de  calibre  16, cuyo  propiedad  se atribuyó a AVILIO MOISÉS CORONADO JIMÉNEZ, quien no contaba con  salvoconducto para la tenencia o porte del artefacto.   

2. Decomisada el arma, el día 24 de agosto de  2006  el  Juzgado  Segundo  Penal  del  circuito  de  Duitama,  con funciones de  conocimiento,  llevó  a  cabo  audiencia  de  preclusión,  solicitada  por  la  fiscalía,  luego  de la cual emitió sentencia en la que efectivamente decretó  la    terminación    de   la   acción   penal,   por   estimar   atípica   la  conducta.   

Contra  esa  decisión  interpuso  recurso de  apelación el Ministerio Público.   

3.  A  efectos  de  desatar  el  recurso  de  apelación  interpuesto  por  el  Procurador Judicial, se celebró el día 10 de  octubre  de  2006,  la  correspondiente  audiencia de sustentación oral ante la  Sala  Única  de  Decisión  del  Tribunal  Superior  de  Santa Rosa de Viterbo,  integrada  por  los  magistrados  Eurípides  Montoya  Sepúlveda,  Gloria  Rosa  Martínez Ojeda y Julio E. Mogollón González.   

En  dicha diligencia, se revocó la decisión  del  A  quo  de  decretar la  preclusión  de  la investigación, por considerar los funcionarios que el hecho  sí es típico y comporta antijuridicidad.   

4.  Frustrada  esa inicial pretensión de la  Fiscalía,  el  2  de  noviembre de 2006, ante el Juzgado Cuarto Penal Municipal  con  funciones de control de garantías de Duitama, se presentó formulación de  imputación  en  contra  de AVILIO MOISÉS CORONADO JIMÉNEZ, a título de autor  del  delito de Fabricación, Tráfico y Porte de Armas de Fuego o Municiones, en  la  modalidad  de  suministro.  Allí  mismo  se  decretó la medida cautelar de  suspensión    del    poder    dispositivo    sobre   el   instrumento   ofensor  incautado.   

5.  El  7  de  febrero de 2007, en audiencia  presidida  por  el  Juez  Primero  Penal del Circuito de Duitama, se formuló la  acusación en contra de AVILIO MOISÉS CORONADO JIMÉNEZ.   

6.  Los días 28 de febrero y 25 de julio de  2007, tuvo lugar la audiencia preparatoria.   

7.  La  audiencia de juicio oral se llevó a  cabo  el 3 de septiembre de 2007 y al finalizar la misma el titular del despacho  anunció    el    sentido    del    fallo    condenatorio    en   disfavor   del  procesado.   

Consecuentemente, el 3 de octubre de 2007, se  dio  lectura  formal a la sentencia condenatoria, en la que se impuso la pena de  16  meses  de prisión y sanción accesoria de inhabilitación para el ejercicio  de  derechos  y  funciones  públicas,  por  lapso  igual,   en  contra del  procesado,   quien  se  vio  favorecido  con  el  subrogado  de  la  suspensión  condicional  de  la  ejecución  de  la  pena.  Al  término  de  la  diligencia  interpusieron  el  recurso  de  apelación  la defensa y el Ministerio Público,  razón   por   la    cual  se  concedió  este  en  el  efecto  suspensivo,  ordenándose  el  envío  de  la  actuación  a  la Sala Única de Decisión del  Tribunal Superior de Santa Rosa de Viterbo.   

8.  Recibidas  las  diligencias  en  la Sala  Única  de  Decisión  del  Tribunal  Superior,  en  lugar  de  dar  el trámite  correspondiente  a la apelación, sus magistrados emitieron proveído en el cual  se  declaran  impedidos para el efecto, aduciendo que tuvieron ellos oportunidad  de  conocer  y  decidir  la apelación interpuesta por el Ministerio Público en  contra  de  la  decisión  emitida  por el Juzgado Segundo Penal del Circuito de  Duitama, que decretó la preclusión, revocándola.   

Advierte  la  Sala del Tribunal, que en este  caso  se  configura  la  causal  de  impedimento consagrada en el ordinal 14 del  artículo  56  de  la  Ley  906  de  2004,  dado que conoció de la solicitud de  preclusión presentada por la fiscalía y ella fue negada.   

Consecuentemente   con   lo   anotado,  se  declararon  impedidos los tres magistrados, ordenando el envío de la actuación  a la Corte, para que decida sobre el particular.   

CONSIDERACIONES DE LACORTE  

En virtud de lo establecido en los Arts. 57 y  341  de la Ley 906 de 2004, a la Sala le asiste atribución para pronunciarse en  relación  con el impedimento propuesto dentro de una actuación que se rige por  los   lineamientos   del   sistema   penal  acusatorio,  en  tratándose  de  la  manifestación  que  hacen  los  tres integrantes de la Sala Única de Decisión  Penal del Tribunal Superior de Santa Rosa de Viterbo.   

Ya  la  Sala  en  reiteradas  ocasiones  ha  resaltado  la  naturaleza constitucional del instituto de los impedimentos y las  recusaciones,  como  quiera  que, el artículo 228 de la Carta Política dispone  que  la  administración  de  justicia es función pública y que sus decisiones  son  independientes,  y,  a  su  vez,  el  artículo  230,  prevé  que  en  sus  providencias   los   jueces   sólo   están   sometidos   al   imperio   de  la  ley.   

En  este  sentido,  para  dar  aplicación  material  al  principio de  imparcialidad, imperativo   en   las   decisiones   judiciales,   el  ordenamiento  procesal   ha  instituido  causales  de  orden  objetivo y subjetivo,   bajo  cuyo  gobierno  el  juez  debe  apartarse  del  conocimiento  del  asunto,      garantizando      de     esta  manera    a   las   partes,   terceros   y   demás  intervinientes,  transparencia  en  la  decisión del  asunto.   

Sin embargo, este imperativo ético y legal,  de  clara  raigambre constitucional, como se dijo atrás, no obedece a la simple  voluntad  o  capricho  del  funcionario,  para  que no signifique simplemente la  dejación  de  la función pública deferida, y tampoco corresponde a las partes  seleccionar   a   su   amaño   el   funcionario   encargado   de   dirimir   la  controversia.   

En consideración a ello, las causas que dan  lugar  a  separar del conocimiento de un caso determinado a un juez o magistrado  no   pueden   deducirse   por  analogía,  ni  ser  objeto  de  interpretaciones  subjetivas,  en  cuanto  se  trata  de  reglas  con carácter de orden público,  fundadas  en  el  convencimiento del legislador de que son éstas y no otras las  circunstancias   fácticas   que   impiden  que  un  funcionario  judicial  siga  conociendo   de  un  asunto,  porque  de  continuar  vinculado  a  la  decisión  compromete  la  independencia  de  la administración de justicia y quebranta el  derecho  fundamental  de  los  asociados  a  obtener  un  fallo proferido por un  tribunal                  imparcial1.   

Ahora  bien,  ya  la  Corte,  respecto de la  causal  consagrada  en  el  numeral  14  del artículo 56 de la Ley 906 de 2004,  reiterada  de  manera  más  amplia  en el inciso segundo del artículo 335  ibídem,   ha   tenido   oportunidad   de   fijar   pautas  precisas2,    para  establecer  cómo  el  motivo de impedimento no surge automático del solo hecho  de  que  el  juez  o  corporación hayan intervenido en la decisión anterior de  preclusión,  pues,  se hace menester consultar no solo el tipo de intervención  realizado,  de  cara  a  la  nueva  decisión o participación de la cual buscan  apartarse,  sino  la  teleología  del instituto, para, finalmente, verificar si  objetiva  y  materialmente  se  pone  en  tela  de  juicio  la  imparcialidad  y  neutralidad   de  los  funcionarios  o  la  confianza  de  la  comunidad  en  la  administración de justicia.   

Precisamente, en la decisión del 25 de julio  de 2007, la Corte precisó:   

“Es claro que el legislador, al instituir  la  causal  expresa contemplada en el inciso segundo del artículo 335 del C. de  P.P.,  ha  querido  preservar  esos valores de imparcialidad e independencia tan  caros  a  la  sistemática  acusatoria y por ello, en el entendido de que por lo  general  las causales de preclusión operan previas al adelantamiento de la fase  del  juicio  –tanto que el  artículo  331  de  esta  normatividad  directamente consagra que el fiscal debe  hacer  la  solicitud  cuando no “existiere mérito para acusar”, y sólo por  excepción  se faculta en la etapa del juicio plantear la cuestión, incluso por  la  defensa  o  el  Ministerio  Público, respecto de dos específicas causales,  como  lo  establece  el  parágrafo  del artículo 332 ibídem-, estatuye que el  funcionario  a  quien  correspondió  resolver sobre el tópico, no puede ser el  mismo que adelante el juicio.   

Y la razón aparece evidente, en tanto, como  se  anotó  atrás, en la generalidad de los casos ya el funcionario ha evaluado  los  elementos  materiales probatorios, evidencia física e informes recopilados  por  las partes, arriesgando una consideración concreta respecto de sus efectos  en  punto  de  la  materialización  del  delito y la participación en este del  procesado  sobre  el  cual  se  continúa  el  trámite,  así  que  mal podría  entendérsele  imparcial  para  que  adelante  la más crucial de las etapas del  proceso,  que en su decurso reclama de intervención profunda del funcionario en  las  audiencias  de  formulación  de  acusación,  preparatoria  y  del  juicio  oral”.   

Y es ello, debe relevar la Sala, lo que aquí  ocurre,  pues,  conforme  lo  detalla  el  decurso  procesal y se extracta de lo  decidido  por  los  magistrados del Tribunal de Santa Rosa de Viterbo al momento  de  revocar  la  decisión  del  Juez  Segundo  Penal  del  Circuito de Duitama,  mediante  la  cual decretó la preclusión del proceso, ya desde ese momento, en  los  albores  mismos  de  la  investigación,  los  funcionarios  realizaron una  profunda  auscultación  probatoria  y  con  ocasión  de  ella  manifestaron su  concepto  acerca  de  aspectos puntuales de tipicidad, antijuridicidad e incluso  participación  del  procesado  en  los  hechos,  hasta  definir,  en contra del  concepto  del  A  quo,  que esos elementos, necesarios en la estructuración del  delito,  efectivamente  se conjugaban para obligar adelantar el proceso hasta su  culminación con fallo, como en la práctica sucedió.   

Evidente  y  objetivo  emerge,  de  la  sola  auscultación  de  la  decisión,  incluida  su  motivación, proferida el 10 de  octubre  de  2006,  el  compromiso  de los magistrados con una tesis concreta de  materialización  del  delito, para lo cual fue necesario examinar los elementos  probatorios hasta ese momento aportados.   

Y,   si  ahora  se  pide  de  esos  mismos  funcionarios  que  analicen la sentencia de condena de primer grado, entre otras  razones,   para   que   se   verifiquen   tópicos   puntuales  de  tipicidad  y  antijuridicidad,  desde  luego  que  en  ello  tiene  particular  incidencia  el  criterio   ya   comprometido  por  los  magistrados  sobre  esos  temas,  motivo  suficiente  para  que, en seguimiento de la teleología de la causal contemplada  en  el ordinal 14 del artículo 56 de la ley 906 de 2004, reiterada en el inciso  segundo  del  artículo 335 ibídem, deba aceptarse el impedimento propuesto, en  aras  de  que  sigan  vigentes,  dentro  de  la  actuación,  los  principios de  imparcialidad  y  neutralidad, sin que, además, se vea socavada la confianza de  los ciudadanos en la administración de justicia.   

En  ese  orden  de ideas, la Corte encuentra  fundado  el  impedimento  que  fuera  anunciado  por los Magistrados, Eurípides  Montoya  Sepúlveda, Gloria Rosa Martínez Ojeda y Julio E. Mogollón González,  integrantes  de la Sala Única de decisión Penal del Tribunal Superior de Santa  Rosa de Viterbo.   

Allí, entonces, se devolverá la actuación,  con  el  fin  de  que  se realice el sorteo de los conjueces que conformarán la  Sala  de  decisión encargada de adelantar el trámite concerniente a la segunda  instancia.   

Por  lo  expuesto,  la  CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL,   

R E S U E L V E  

PRIMERO:     DECLARAR    fundado  el  impedimento  de  los  Magistrados  Eurípides  Montoya  Sepúlveda,  Gloria  Rosa  Martínez  Ojeda  y  Julio  E.  Mogollón  González,  integrantes  de la Sala Única de Decisión Penal del Tribunal Superior de Santa  Rosa  de  Viterbo,  para conocer del recurso de apelación interpuesto contra la  sentencia  condenatoria  proferida  contra AVILIO MOISÉS CORONADO JIMÉNEZ, por  el Juzgado Segundo Penal del circuito de Duitama.   

SEGUNDO: REMITIR,  en    consecuencia,   el  expediente  a  la Presidencia de la Sala Penal del Tribunal Superior de Distrito  Judicial  de Santa Rosa de Viterbo, para que proceda a sortear los conjueces que  integrarán  la Sala de decisión encargada de adelantar el trámite inherente a  la segunda instancia.   

TERCERO:  Contra    esta   decisión   no   procede   ningún  recurso.   

Cópiese,      notifíquese      y  cúmplase.   

SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ  

JOSÉ  LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ                                ALFREDO      GÓMEZ  QUINTERO   

MARIA DEL ROSARIOGONZÁLEZ DE L.                             AUGUSTO    J.    IBAÑEZ  GUZMÁN   

JORGE  LUIS  QUINTERO  MILANÉS                                YESID      RAMÍREZ  BASTIDAS   

JULIO  ENRIQUE  SOCHA SALAMANCA                          JAVIER   DE   JESÚS  ZAPATA  ORTIZ   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria    

1Auto  de 19 de octubre de 2006, Rad. N° 26.246.   

2  Autos  del  25  de  julio  de 2007 y 29 de febrero de  2008, radicados 27.925 y 29.257.     

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