29580(16-04-08)

2008

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso     No  29580   

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrada Ponente:  

MARÍA    DEL    ROSARIO   GONZÁLEZ   DE  LEMOS   

Aprobado Acta No. 093.  

Bogotá  D.C.,  abril dieciséis (16) de dos  mil ocho (2008).   

VISTOS  

          Se  pronuncia  la Sala sobre la recusación presentada por el Fiscal  Primero  Delegado  ante  los  Jueces  Penales  del    Circuito de  Vélez  (Sder.)  contra  la Sala de Decisión Penal del Tribunal Superior de San  Gil,  conformada  por  los  Magistrados Dres. LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO,  MARÍA  TERESA  GARCÍA  SANTAMARÍA  y  MAREY  PINZÓN PINZÓN para conocer del  recurso  de  apelación  promovido  por  ese  mismo  sujeto  procesal  contra la  sentencia  condenatoria  dictada  el  27  de  febrero  del  año en curso por el  Juzgado  Primero  Penal  del  Circuito  de Vélez, dentro de la actuación penal  surtida  en  contra  de  DIEGO  LUIS  VELASCO  VELASCO  por  el  delito  de  porte, fabricación y tráfico de  estupefacientes.   

ANTECEDENTES  RELEVANTES   

El  21  de  septiembre  de 2007, en el casco  urbano  de  la  ciudad  de  Barbosa  (Sder.),  fueron  sorprendidos DIEGO  LUIS  VELASCO VELASCO y Fermín  León  Castañeda, en posesión de  27,1  grs.  de  marihuana,  motivo  por  el  cual  resultaron capturados y   puestos a disposición de la Fiscalía General de la Nación.   

El  ente fiscal optó por judicializarlos de  forma  independiente  solicitando,  ante  el Juzgado 2° Promiscuo Municipal con  Función  de  Control  de  Garantías  de la misma localidad, la realización de  audiencia    preliminar    para    legalizar    la   captura   de   VELASCO  VELASCO,  formular  imputación y  decidir   acerca   de   la   viabilidad  de  imponer  medida  de  aseguramiento.   

Durante  la  audiencia  realizada  al  día  siguiente  de  ocurridos  los  hechos,  se  legalizó la captura de DIEGO  LUIS  VELASCO  VELASCO en contra de  quien  la  Fiscal  Quinta Seccional de Vélez formuló imputación por el delito  de  porte,  fabricación  y tráfico de estupefacientes, conducta por la cual se  lo  afectó con medida de aseguramiento de privación de la libertad en su lugar  de  residencia.  El imputado, en desarrollo de la diligencia, se allanó al  cargo formulado en su contra.   

Asignado el conocimiento del asunto al Fiscal  Primero  Delegado  ante  los  Jueces  Penales  del  Circuito  de  Vélez,  éste  solicitó,  ante  el  mismo  despacho  judicial, la aplicación del principio de  oportunidad,   petición   acogida  mediante  decisión  de  fecha  octubre  19,  disponiendo  en  consecuencia  la  extinción  de  la  acción  penal a favor de  VELASCO VELASCO.   

Coetáneamente, en virtud del allanamiento a  los  cargos  manifestado  por  el imputado, se remitió la actuación al Juzgado  Primero  Penal  del  Circuito  de  Vélez,  el  cual,  mediante  auto  del 27 de  noviembre  ulterior,  en  virtud  de  la  referida  aplicación del principio de  oportunidad,  se  abstuvo  de dictar fallo y validó la extinción de la acción  penal decretada.   

Contra esta determinación, interpuso recurso  de  apelación el Procurador Judicial respecto del cual, el 16 de enero del año  en  curso, se pronunció la Sala de Decisión Penal del Tribunal Superior de San  Gil,  conformada por los Magistrados LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO, MARÍA TERESA  GARCÍA  SANTAMARÍA  y  MAREY PINZÓN PINZÓN, en el sentido de revocarla y, en  su  lugar,  “disponer  que  el  mencionado  despacho  judicial  proceda  a  convocar  a  audiencia  de  individualización  de  pena y  sentencia,   como   producto   del   allanamiento  a  los  cargos”.   

Acatando  la  decisión  adoptada  por dicha  colegiatura,  el  Juzgado  Primero Penal del Circuito de Vélez el 27 de febrero  siguiente  dictó fallo en contra de DIEGO LUIS VELASCO  VELASCO  por  cuyo  medio  lo  condenó  a  las  penas  principales  de  treinta  y  tres  (33)  meses  de  prisión  y  multa por valor  equivalente  a  1.4  salarios  mínimos  legales  mensuales vigentes, como autor  penalmente   responsable  del  delito  de  porte,  fabricación  y  tráfico  de  estupefacientes.   

Durante la audiencia de individualización de  pena  y  sentencia,  el  Fiscal  Primero  Delegado  ante  los Jueces Penales del  Circuito   de  Vélez  interpuso  recurso  de  apelación  contra  la  decisión  anterior,   razón   por   la   cual  se  remitió  la  actuación  al  superior  funcional.   

La  Sala  de  Decisión  Penal  del Tribunal  Superior  de  San  Gil,  conformada  por  los Magistrados LUIS GUILLERMO SALAZAR  OTERO,  MARÍA TERESA GARCÍA SANTAMARÍA y MAREY PINZÓN PINZÓN, señaló el 2  de  abril  de  la  anualidad  en  curso  para  llevar a cabo audiencia de debate  oral.   

Otorgada  la palabra al impugnante, previo a  exponer   las   razones   de   disenso,  procedió  a  recusar  a  la  Sala  del  Tribunal.   En  virtud  de  esa manifestación, esa corporación dispuso la  finalización  de  la  audiencia  y, mediante auto de la misma fecha, ordenó el  envío  inmediato  de  las  diligencias  a la Corte para que, con sujeción a lo  normado  en el artículo 341 de la Ley 906 de 2004 “y  con  precedente  jurisprudencial”  del 27 de julio de  2007  –sin señalar número  de  radicación-, decidiera lo  pertinente.   

MOTIVOS DE RECUSACIÓN  

Con  fundamento en los artículos 2, 13, 29,  31,  209,  228,  229  y  230  de la Constitución Política, en armonía con los  numerales  4  y  6  de  la  Ley 906 de 2004, el Fiscal Primero Delegado ante los  Jueces  Penales  del Circuito de Vélez considera que la Sala de Decisión Penal  del  Tribunal  Superior  de  San  Gil  debe  marginarse de desatar el recurso de  apelación  por  él  interpuesto  contra  el  fallo condenatorio dictado por el  Juzgado  Primero  Penal  del  Circuito  de  Vélez  en  contra  de  DIEGO  LUIS  VELASCO  VELASCO,  por cuanto  dicha  impugnación  versará  sobre  los  mismos  argumentos  abordados  en  la  providencia del 16 de enero de esta anualidad.   

A través de esa última providencia, añade,  se  desató  el  recurso  de apelación interpuesto por el agente del Ministerio  Público  contra  la  decisión  adoptada  por  la  última  autoridad  judicial  mencionada  el  27  de  noviembre  de 2007 en el sentido de abstenerse de dictar  fallo  y  validar la extinción de la acción penal a favor del procesado por el  Juzgado  Municipal  de Barbosa con Funciones de Conocimiento, consecuente con la  aplicación del principio de oportunidad.   

De  manera especial se concreta el motivo de  recusación,  agrega,  porque el Tribunal carecía de competencia funcional para  decretar  la  inexistencia  de  esta  última  determinación en tanto ya había  adquirido firmeza.   

Además, en cuanto la sentencia impugnada fue  determinada  por  esa  corporación, al revocar la decisión tomada inicialmente  por  el Juzgado Primero Penal del Circuito de Vélez en sentido de abstenerse de  dictar  fallo  y  avalar  la  extinción  de  la  acción  penal  en  contra  de  VELSACO    VELASCO    por  aplicación del principio de oportunidad.   

Desde esa perspectiva, estima que el Tribunal  comprometió  su  criterio  y que, por lo tanto, la única forma de preservar la  imparcialidad  judicial es marginando a los citados Magistrados del conocimiento  del asunto.   

CONSIDERACIONES DE LA SALA  

1.  La Corte es competente para resolver  este  incidente  de  recusación,  de  conformidad  con  lo  establecido  en los  artículos 63 y 341 de la Ley 906 de 2004.   

2. Como lo tiene sentado la Sala, el trámite  de  la  recusación  de los magistrados de los Tribunales varió sustancialmente  con  la  Ley  906  de 2004 frente a lo previsto en la Ley 600 de 2000, de manera  fundamental  porque  ahora,  a diferencia de lo regulado en el anterior estatuto  procesal,  interviene  la  Corte  para  resolverlo como superior jerárquico del  funcionario  objeto  de  recusación,  de  conformidad  con  lo  dispuesto en el  artículo  341  del  primer  estatuto  en  cita, mientras que en la legislación  anterior,   según  el  artículo  106,  dicha  recusación  era  resuelta,  con  carácter  obligatorio,  por  los  demás  integrantes  de  la  Sala, sin que se  previera  la  intervención  de  esta  Corporación1.   

Sin  embargo,  en  uno y otro caso, esto es,  tanto  para el trámite previsto en la Ley 600 de 2000 como ahora con la Ley 906  de  2004,  antes  de remitir el asunto al funcionario a quien legalmente compete  su  decisión,  el recusado debe expresar si acepta o rechaza la causal invocada  para recusarlo.     

Sobre ese aspecto, esta Sala, en punto de un  incidente  de  recusación tramitado conforme al procedimiento contemplado en la  Ley 906 de 2004, recientemente tuvo la oportunidad de advertir:   

“Conviene  aclarar  que  en tratándose de  recusación,  una  vez  formulada ésta por alguna de las partes con base en los  motivos  expresamente  señalados en la ley, el juez o  los  magistrados,  deberán  manifestar  razonadamente  si aceptan o rechazan la  causal  argüida,  pero  el competente para resolver de manera definitiva acerca  del  acierto  o  no  de  la  recusación  es  el respectivo superior,     conforme     quedó     precisado     en     los     párrafos  anteriores”2 (subrayas fuera de texto).   

Lo  anterior,  fundamentalmente,  porque  es  necesario  conocer el criterio del funcionario recusado en procura de brindar, a  quien   corresponde  su  resolución,  elementos  de  juicio  que  faciliten  su  resolución,   especialmente   útiles  cuando  la  causal  invocada  compromete  aspectos  subjetivos  o  del  fuero  íntimo del recusado (Vg. enemistad grave o  amistad  íntima), como ocurre con la mayoría de la causales contempladas en la  ley.   

En  ese  orden de ideas, procedería en este  caso  devolver  la  actuación  al  Tribunal,  por  cuanto una vez revisados los  registros  escritos  y  magnéticos  de  la  actuación  se  observa cómo dicha  corporación  nada  dijo  sobre  el  motivo  de  recusación,  no obstante haber  anunciado,  a través del Magistrado ponente, que se pronunciarían acerca de su  aceptación.   En  lugar  de  ello, se dio por finalizada la audiencia y se  dispuso,  mediante auto proferido inmediatamente, el envío de las diligencias a  esta  Sala,  con  fundamento  en  lo  normado  en  el artículo 341 del estatuto  procesal  y  con  base en un precedente de esta Corporación, en donde se trazan  pautas  muy  generales  sobre  el  trámite  incidental  de  los  impedimentos y  recusaciones en la Ley 906 de 2004.     

Sin  embargo,  como  en  el presente caso la  causal  planteada  no  comporta  análisis de elementos subjetivos o del resorte  personal  del funcionario, toda vez que está orientada a que sobre la materia a  resolver  ya  se  han  pronunciado  los  funcionarios recusados en una decisión  previa,  estando  comprometido  su  criterio  y, por ende, su imparcialidad para  resolver  el  asunto,  se  abordará  su estudio en salvaguarda del principio de  economía procesal.   

3.  Ahora  bien,  en  lo  relacionado con el  motivo  de      recusación  propuesto  contra  la  Sala  de  Decisión   Penal   del  Tribunal  Superior  de  San  Gil,  conformada  por  los  Magistrados  LUIS  GUILLERMO  SALAZAR OTERO, MARÍA TERESA GARCÍA SANTAMARÍA y  MAREY  PINZÓN  PINZÓN,  por el Fiscal Primero Delegado ante los Jueces Penales  del  Circuito  de Vélez cuando se le otorgó el uso de la palabra con el fin de  sustentar  el  recurso  de  apelación  que  interpuso contra el fallo de primer  grado,  sustentado  en  las  circunstancias previstas en los numerales 4 y 6 del  artículo   56   de  la  Ley  906  de  2004,  conviene  precisar  lo  siguiente:   

La  Sala  encuentra  fundada  la recusación  invocada  por   el  representante  del  ente  fiscal, pues aun cuando dicho  sujeto  procesal  todavía  no  ha  expuesto  los  argumentos  sobre  los cuales  versará  el  recurso  de  apelación,  afirmó  expresamente que las razones de  inconformidad  frente  al fallo de primer grado conciernen a los mismos aspectos  tratados  por  el Tribunal en su decisión del 16 de enero pasado por cuyo medio  revocó  la  decisión  adoptada  por  el  Juzgado Primero Penal del Circuito de  Vélez  del  27  de  noviembre anterior, en el sentido de abstenerse de proferir  fallo  en  virtud  de haberse extinguido la acción penal en favor del procesado  DIEGO    LUIS    VELASCO    VELASCO    por   aplicación   del   principio   de  oportunidad,  promovida  a  instancias  del  mismo  representante  de la Fiscalía y con el aval del Juzgado  Segundo   Promiscuo   Municipal   con  Función  de  Control  de  Garantías  de  Barbosa.   

Principios  como  los  de lealtad y buena fe  orientadores  de  la  actividad  procesal  (artículo  12 de la Ley 906 de 2004)  obligan  a tener por cierta la aseveración del fiscal recusante;  además,  porque  sin  dificultad  alguna  se  advierte  que  la  problemática  jurídica  fundamental  en  este  asunto gravita sobre el hecho de que en forma paralela el  procesado  VELASCO VELASCO se  allanó  a  los cargos durante la audiencia de formación de imputación y luego  se vio beneficiado con la aplicación del principio de oportunidad.   

Esa temática, además, no sólo se erige en  la  de  mayor controversia en el proceso, sino que también ha generado especial  preocupación  al  fiscal  recusante,  tanto  porque  fue él quien promovió la  aludida  aplicación  del  principio de oportunidad al encontrar la conducta del  sindicado  carente  de  lesividad,  como  porque  así lo ha exteriorizado en el  decurso  procesal,  particularmente cuando intervino en calidad de no recurrente  en  el trámite del recurso de apelación interpuesto por el Ministerio Público  contra  la  aludida  decisión  del  27  de  noviembre anterior proferida por el  Juzgado Primero Penal del Circuito de Vélez.   

De  esa  forma,  se  cuenta  con suficientes  elementos  de  juicio  para inferir, como lo puntualiza el Fiscal recusante, que  la  Sala  de  Decisión  Penal del Tribunal de San Gil al momento de resolver el  recurso  de  apelación  deberá  abordar  los  mismos  puntos consignados en su  decisión  del  pasado16  de  enero,  motivo  por  el  cual lo más sano para la  administración  de justicia en orden a precaver prejuzgamientos y garantizar la  absoluta  imparcialidad  y  transparencia, es marginar a dicha Sala de Decisión  Penal,  conformada  por  los  Magistrados  LUIS  GUILLERMO SALAZAR OTERO, MARÍA  TERESA  GARCÍA SANTAMARÍA y MAREY PINZÓN PINZÓN, de su conocimiento y, en su  lugar,  proceder  a  la  designación  de conjueces para tal efecto.     

Máxime  lo anterior si, como bien lo indica  el  promotor  de  la  recusación,  la  providencia  objeto  de  apelación  fue  determinada  por  la  Sala  de  Decisión  Penal  del Tribunal de San Gil con su  providencia  del  16  de  enero  de esta anualidad cuando resolvió “disponer  que  el mencionado despacho judicial proceda a convocar  a  audiencia  de  individualización  de  pena  y  sentencia,  como producto del  allanamiento a los cargos”.   

4. Resta puntualizar que si bien el recusante  invocó  en  sustento  de la recusación simultáneamente las causales previstas  en  los  numerales 4 y 6 de la Ley 906 de 2004, la primera, por cuanto considera  que  los  integrantes  de  la  Sala  “manifestaron su  opinión  sobre  el asunto materia del proceso” y, la  segunda,  bajo  el entendimiento de que “participaron  dentro  del  proceso”,  no  se  remite a duda que la  llamada  a  prosperar  es  esta  última,  pues  al  respecto  tiene  sentado la  Sala:   

“Específicamente  en  relación  con  la  declaración  de  impedimento  invocada por los Magistrados del Tribunal de …,  con  fundamento en la causal prevista en el numeral 4 del artículo 56 de la Ley  906  de  2004,  prácticamente  idéntica a la contenida en el mismo numeral del  artículo  99 del estatuto procesal precedente, destáquese, en primer lugar, su  acierto  al  invocarla, porque, comiéncese por reseñar, el conocimiento previo  en  sede  de  tutela, como de antaño lo tiene decantado la Sala, constituye una  forma  de  intervención  extraprocesal, diferente a la prevista en el numeral 6  de  las  dos  legislaciones  referidas, cuando se alude a la que surge por haber  participado      dentro      el      proceso”3   

          Así  las  cosas,  no  se  remite  a  duda  que  los  Magistrados se  encuentran  dentro  de la causal de recusación aludida, esto es, la establecida  en  el  numeral  6  del  artículo  56  de la Ley 906 de 2004, circunstancia que  impone  marginarlos  del  conocimiento  del  asunto  y,  por tanto, ordenar a la  Secretaría  de  esa  Corporación  proceda  a  integrar  la  Sala de Conjueces.   

         

          En  mérito  de  lo  expuesto, la CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, Sala de  Casación Penal,   

RESUELVE   

DECLARAR FUNDADO el  motivo  de  recusación  planteado  por  Fiscal Primero Delegado ante los Jueces  Penales  del  Circuito  de Vélez (Sder.) respecto de los Magistrados Dres. LUIS  GUILLERMO  SALAZAR  OTERO,  MARÍA  TERESA  GARCÍA  SANTAMARÍA y MAREY PINZÓN  PINZÓN,  integrantes de la Sala de Decisión Penal del Tribunal Superior de San  Gil,  para  conocer  del  recurso  de apelación interpuesto contra la sentencia  condenatoria  dictada  el 27 de febrero del año en curso por el Juzgado Primero  Penal del Circuito de Vélez   

En consecuencia, remítase el expediente a la  Secretaría  de  dicho  Tribunal  para que proceda a integrar la correspondiente  Sala de Conjueces.   

Contra  esta  decisión  no  procede recurso  alguno.   

Comuníquese y cúmplase.  

SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ  

Comisión    de  servicio   

JOSÉ   LEONIDAS   BUSTOS   MARTÍNEZ                       ALFREDO       GÓMEZ       QUINTERO             

MARÍA   DEL   ROSARIO   GONZÁLEZ   DE  LEMOS         AUGUSTO                         J.                         IBÁÑEZ  GUZMÁN                  

JORGE  LUIS  QUINTERO  MILANÉS                              YESID  RAMÍREZ  BASTIDAS                   

JULIO  ENRIQUE SOCHA SALAMANCA                  JAVIER ZAPATA ORTÍZ   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria  

    

1 Cfr.,  entre otros, auto de fecha julio 27 de 2007, rad. 27904.   

2 Auto  de fecha marzo 12 de 2008, rad. 29361.   

3 Auto  de fecha noviembre 1° de 2007, rad. 28606.     

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