29474(09-06-08)

2008

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 29474  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

          Magistrado Ponente   

                   DR. ALFREDO  GOMEZ QUINTERO              Aprobado  acta  No.  151   

Bogotá     D.    C.,    nueve (9) de junio de dos mil ocho (2008)   

VISTOS  

Decide la Sala la admisión de la demanda de  revisión  interpuesta  por  el  Defensor  de GILBERTO  SÁNCHEZ     MANJARRÉS     y    JORGE    SÁNCHEZ  MANJARRÉS,  sentenciados  por  homicidio  agravado  del  que  fuera  víctima  el  señor  Eduardo Montoya  Rivera.   

HECHOS  

En la sentencia de casación del 7 de abril  de 2004 la Corte los resumió así:   

“El 14 de mayo  de   1983,   a   eso   de   las   cinco   de   la  tarde,  Montoya  (Eduardo     Montoya    Giraldo,    la    víctima)    regresaba    con    su   nieto   de   nombre   Jairo   (Jairo    Montoya    Rivera,   testigo  único),  de  asistir a la  misa  de  aniversario  de la muerte de su esposa cuando, al llegar a la quebrada  “El  Fierro”,  jurisdicción  municipal  de Anzoátegui, fue sorprendido por  ERNESTO   SÁNCHEZ  MANJARRES, quien inopinadamente  disparó  sobre  el  anciano  un  arma  de  fuego  de corto alcance, lográndole  derribar  de  su  cabalgadura,  situación  aprovechada de inmediato por sus dos  hermanos  JORGE y GILBERTO,  quienes  machete  en  mano  terminaron  la  criminal  obra.   Estos sujetos  vivían  en  finca colindante a la del occiso, de propiedad de sus padres.   El       mencionado       Jairo      (Montoya  Rivera),  tan  pronto  le  fue  posible  tomó  el  caballo  y  corrió  a  avisar  a  las autoridades”.   (Cfr.        Folios       66       – 79).   

ANTECEDENTES  

El   Juzgado   de  instrucción  criminal  profirió auto de llamamiento a juicio el 31 de enero de 1984.   

El  Tribunal Superior del Distrito Judicial  de  Ibagué  confirmó el llamamiento a juicio (ahora resolución de acusación)  el 31 de mayo de 1984.   

Inicialmente el proceso  se  tramitó  por  el  sistema  de  enjuiciamiento  del  Decreto 409 de 1971 que  preveía el juzgamiento con jurado de conciencia.   

Dentro     de  aquel   trámite,  el  juez  de  primera  instancia  profirió  sentencia  el  3  de abril de 1986 en doble sentido:  condenó a  ERNESTO      SÁNCHEZ  MANJARRÉS y absolvió a  los     otros     dos     hermanos     GILBERTO   y  JORGE        SÁNCHEZ       MANJARRÉS.   

En  ese  trámite, la sentencia absolutoria  era consultable.   

Del   grado  jurisdiccional  de  consulta  conoció  el  Tribunal Superior de Ibagué que, el 5 de junio de 1986 revocó la  absolución  y  ordenó  rehacer  el  proceso  desde  la  audiencia  pública de  juzgamiento.   

El proceso se restableció, no obstante para  aquella  época, ya en vigencia de un nuevo ordenamiento procesal penal (Decreto  2700 de 1991), con audiencia pública, sin jurado popular.   

El  Juez  Primero  Superior de Honda (Tol.)  profirió  sentencia  condenatoria de primera instancia el 18 de mayo de 1992, y  les  impuso  dieciséis años de prisión,  además  de  las  accesorias  de  ley  y les negó la ejecución  condicional  de la pena, por hallarlos responsables de homicidio agravado. (Fls.  8     –    31    del  antecedente).   

La  defensa de los sentenciados apeló y el  Tribunal  de  Ibagué  confirmó la condena el 24 de septiembre de 1992 (Fls. 35  –     53     del  antecedente).   

Los  sentenciados  interpusieron el recurso  extraordinario  de  casación  que  fue resuelto con sentencia del 7 de abril de  2004.     La    sentencia    no    fue   casada   (Fls.   66   – 79 del antecedente).   

LA ACCIÓN DE REVISIÓN  PROPUESTA   

El  Señor  Defensor  de  los  sentenciados  propuso dos causales de revisión:   

Primera  censura.   Causal  segunda de  revisión:   

“Cuando  se  hubiere  dictado  sentencia  condenatoria  en  proceso que no podía iniciarse o  proseguirse  por  prescripción de la acción, por falta de querella o petición  válidamente  formulada, o por cualquier otra causal de extinción de la acción  penal”.     (Artículo    192   –    2    de    la    Ley   906   de  2004).   

Afirmó que de conformidad con el artículo  83  del  Decreto  Ley 100 de 1980 (vigente para la época de la ocurrencia de la  conducta),  la  acción penal prescribirá en un término igual al máximo de la  pena  fijada  en  la ley si fuere privativa de la libertad pero, en ningún caso  será inferior a cinco años ni excederá de veinte”.   

De  conformidad con el artículo 84 ib., la  prescripción  de  la  acción penal se interrumpe por el auto de proceder, o su  equivalente,  debidamente  ejecutoriado.   Interrumpida  la  prescripción,  principiará  a  correr de nuevo por tiempo igual a la mitad del señalado en el  artículo 80, sin que sea inferior a cinco años.   

Recordó   el   impugnante   –y  así se corrobora al leer el fallo  de  primera instancia- que el 31 de enero de 1984 el Juzgado Primero Superior de  Honda  (Tolima)  calificó  el  mérito  del sumario y llamó a juicio a sus hoy  procurados     GILBERTO     y    JORGE    SÁNCHEZ  MANJARRES,    por    manera    que    –dice  el  demandante-  si  se  cuenta  “desde  allí”  el  término de prescripción que equivale a “la mitad del  tiempo  fijado como condena”, los “ocho (8) años” se habían cumplido con  anterioridad  a  la  fecha  en  la que la Corte no casó la sentencia de segundo  grado.   

Segunda  censura.   Causal  tercera de  revisión:   

“Cuando después  de  la  sentencia  condenatoria  aparezcan  hechos  nuevos  o  surjan pruebas no  conocidas  al tiempo de los debates, que establezcan la inocencia del condenado,  o   su   inimputabilidad”.    (Artículo  192  –  3  de la Ley 906 de  2004).   

El  joven  Jairo  Montoya  Rivera,  testigo  único  de  cargos  en  cuya  versión  se  sustentó la sentencia condenatoria,  tiempo  después del fallo de segunda instancia (en el mes de junio de 1993 y en  el  mes de octubre de 2007) se retractó en sendas declaraciones extraprocesales  que  rindió  ante  la  Notaría Octava de Bogotá y ante la notaría Segunda de  Ibagué.   

Sostuvo en esas oportunidades que por orden  de  su papá, a quien le tenía miedo, mintió en la declaración que rindió en  el   Juzgado   de   Anzoátegui   (Tol.)   cuando   incriminó   a  GILBERTO     y    a    JORGE  SÁNCHEZ  MANJARRES;  en la  retractación  dijo  sentirse  arrepentido  e intranquilo por aquella versión y  que   los   sentenciados   son   inocentes,   en   suma,   que   “…ellos  no  fueron los que asesinaron a mi abuelo…”, que el único victimario fue Ernesto.   

A   partir   de   esa   nueva   versión  (retractación),   aduce  el  demandante  que  el  testigo  único  –Jairo  Montoya  Rivera- era tan sólo  un  adolescente  que  contaba  con  catorce  años  de  edad y que era fácil de  manipular.   

De  prosperar  alguna  de  las causales de  revisión  propuestas,  solicitó  a  la H. Corte declarar extinguida la acción  penal y cesar todo procedimiento contra los sentenciados.   

CONSIDERACIONES  

La  solicitud  de revisión interpuesta por  el  Defensor  de GILBERTO  SÁNCHEZ  MANJARRES  y  JORGE  SÁNCHEZ  MANJARRES se  inadmite  por advertir de plano que ninguna razón le asiste al accionante, como  pasa a demostrarse:   

Primera  censura.   Causal segunda de  revisión:   

Es  absolutamente  claro  que la sentencia  condenatoria  se  dictó  en  proceso cuya acción no estaba prescrita.  En  efecto:   

De  conformidad  con  el  artículo 83 del  Decreto  Ley  100  de  1980  (vigente  para  la  época  de  la ocurrencia de la  conducta,  como  lo  recuerda  el  accionante), la acción penal prescribe en un  término  igual  al máximo de la pena fijada en la ley si fuere privativa de la  libertad  pero,  en  ningún  caso  será inferior a cinco años ni excederá de  veinte.   

Se  trató  de un homicidio agravado, y la  pena   prevista   en  la  Ley,  según  el  original  Decreto  Ley  100  de 1980 oscilaba entre dieciséis  (16)  y sesenta (60) años  para        el       homicidio       agravado1  que  fue la conducta por la  que   fueron  acusados  y  resultaron  sentenciados  los  hermanos  GILBERTO      y      JORGE      SÁNCHEZ     MANJARRES.   

Al  aplicar los artículos 80, 83 y 84 del  código     de     la    época    –referidos  por  el  actor-  y  teniendo  en  cuenta que la acción  prescribe  en  un  término igual al máximo de la pena privativa de la libertad  prevista    en    la    ley,    a   más  de  que la prescripción… “en ningún caso será inferior a  cinco  años  ni  excederá de veinte”, el término de instrucción con el que  contaba   el   Estado   era   de  veinte años máximo.   

Los hechos ocurrieron el 14 de mayo de 1983  y  la  resolución  de  acusación  de  segunda  instancia data del 31  de mayo de 1984, cuando el Tribunal  Superior  de  Ibagué  confirmó  el  llamamiento  a juicio proferido en primera  instancia  el  31  de  enero de 1984.  (Cfr. Sentencia de primera instancia  del  Juzgado  Primero  Superior  de  Honda, folios 8 y 9 del antecedente).   Luego:   

No prescribió la acción penal en la fase  del  sumario,  sencillamente  porque  el  llamamiento  a  juicio se interrumpió  apenas    un   año   y   diecisiete   días después de ejecutado el delito.   

Si  la  acción  penal se interrumpió, el  nuevo  término  (de  diez  años)  que empezaba a contabilizarse a partir de la  ejecutoria de la acusación tampoco se venció.  En efecto:   

Una vez interrumpida la acción penal el 31  de  mayo  de 1984, la sentencia de casación se profirió el 7 de abril de 1994,  esto  es, a los nueve (9)  años,  diez  (10)  meses y siete (7) días, es decir, antes de que prescribiera  el término de la acción penal en la fase del juicio.   

La  Sala debe recalcar que para el cómputo  de  la  prescripción  debe acudirse a los extremos punitivos máximos previstos  por  el  legislador  para  sancionar  el  respectivo delito;  los cómputos no se hacen a partir de la  dosificación   de   la   pena   como   lo  entiende  el  demandante2.   

Segunda  censura.   Causal  tercera de  revisión   

La fundamentó el actor en una declaración  extraprocesal  que  rindió  el  testigo  único  ante  notario,  en  la  que se  retractó de la imputación.   

Con  esa  nueva  declaración,  pretende el  censor  replantear  la  discusión  probatoria  socorrido  en que el testigo era  adolescente  cuando  declaró  en  primera  oportunidad  y que ahora tiene mayor  crédito  el  dicho.   En  suma,  la  causal  tercera de casación no es un  escenario  para  reabrir  una controversia procesal superada, no es un escenario  de   retractación.    En   ello   la   jurisprudencia   de   la   Sala  es  unívoca.   

El  testimonio  único  fue apreciado en la  instancia  procesal  respectiva, tanto por el juez de primera instancia como por  el  colegiado;   la  legalidad  del  fallo condenatorio la declaró la Sala  Penal de la Corte cuando resolvió la impugnación extraordinaria.   

A más de ello, idéntica censura resolvió  la Sala en dos pasadas oportunidades:   

i)   La  resuelta  el  24 de abril de 1995 cuando el defensor de los sentenciados propuso  el  mismo argumento que ahora repite al amparo de la causal tercera de revisión  (cfr.     Rad.     Núm.     9928,     folios     números    92    –  98  del  antecedente), ii)   y la resuelta el  26 de  junio  de  1997  en  el radicado número 10926 en idéntico sentido (Cfr. folios  130    –   135   del  antecedente),  cuando  la  Corporación  inadmitió  las  demandas  de revisión  propuestas.   

La Corte encuentra inexcusable la falta de  seriedad   del   litigante  al  proponer  sin  razón  y  por  tercera  ocasión  consecutiva, idéntico alegato insustancial.   

Finalmente,  como  se  encuentra  que las  causales  de revisión propuestas por el accionante son abiertamente infundadas,  inadmitirá  la  acción,  sin  soslayar el deber de  insistir  al  señor  Juez de Ejecución de la Pena (Penal del Circuito de Honda  Tolima  o  el  que  corresponda)  en  la  necesidad  de reiterar las órdenes de  captura  contra  los  sentenciados  como  se dispuso en el numeral segundo de la  parte  resolutiva del fallo de primera instancia para  que   no   quede   en   la   impunidad  el  crimen3.   

En mérito de lo expuesto, LA CORTE SUPREMA  DE JUSTICIA, SALA DE CASACION PENAL,    

RESUELVE:  

1)  INADMITIR  la  demanda de revisión propuesta por el defensor de  GILBERTO   SÁNCHEZ  MANJARRÉS  y  JORGE  SÁNCHEZ  MANJARRÉS.   

Devuélvase el proceso al despacho judicial  de origen.   

NOTIFIQUESE Y CUMPLASE.  

SIGIFREDO  ESPINOSA  PÉREZ   

    JOSÉ  LEONIDAS  BUSTOS  MARTÍNEZ                                    ALFREDO GÓMEZ  QUINTERO             

MARIA   DEL   ROSARIO   GONZÁLEZ   DE   LEMOS                                  AUGUSTO   J.   IBAÑEZ  GUZMÁN   

                  

   JORGE LUIS  QUINTERO  MILANÉS                      YESID RAMÍREZ BASTIDAS   

JULIO       ENRIQUE       SOCHA  SALAMANCA                      JAVIER ZAPATA ORTIZ   

                                                        

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria  

    

1  Se    relacionan   a   continuación   las   normas   del  homicidio:   

ARTICULO 323. HOMICIDIO. <Modificado por  el  artículo  29  de  la Ley 40 de 1993. El nuevo texto es el siguiente:> El  que  matare  a  otro  incurrirá en prisión de veinticinco (25) a cuarenta (40)  años.   

Texto     original    del    Código  Penal:   

ARTICULO  323.  HOMICIDIO. El que matare a  otro incurrirá en prisión de diez a quince años   

ARTICULO   324.  CIRCUNSTANCIAS  DE  AGRAVACION  PUNITIVA.  <Subrogado  por  el  artículo  30 de la Ley 40 de 1993. El nuevo texto es el  siguiente:>  La pena será de cuarenta (40) a sesenta (60) años de prisión,  si el hecho descrito en el artículo anterior se cometiere…   

Texto original del Código Penal  

ARTICULO 324. La pena será de dieciséis a  treinta  (60)  años  de prisión, si el hecho descrito en el artículo anterior  se cometiere…   

2Cfr.  En el mismo sentido auto del 7 de marzo de 2006, Rad. Núm. 24342.   

3En  la  providencia  del 26 de junio de 1997 (fl. 131) la Sala recalcó que los tres  sentenciados   huyen   de  la  Justicia  y  se  advierte  que  todos  ellos  son  “…residentes   en   la  vereda  “El  Fierro”  municipio  de  Anzoátegui  – Tolima”  (Cfr.  Poder, folio 5 del antecedente).     

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