29399(16-04-08)

2008

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 29399  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

                            Magistrado Ponente   

                            JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA   

                            Aprobado Acta No.93   

Bogotá,  D.  C., dieciséis (16) de abril de  dos mil ocho (2008).   

VISTOS  

La  Sala  entra  a  resolver  el  recurso  de  apelación  interpuesto  en audiencia preparatoria dentro del proceso que por la  conducta      punible      de      peculado     por  apropiación  el Tribunal Superior de Buga adelanta en  contra  de  HAROLD  GAMBOA  VELÁSQUEZ, persona que para la época de los hechos  materia  de  acusación  se desempeñaba en el cargo de Juez Primero Laboral del  Circuito de Buenaventura (Valle del Cauca).   

ANTECEDENTES  

1.    Mediante  resolución  que  calificó  el mérito del sumario de fecha 9 de julio de 2007,  la  Fiscalía  General  de la Nación, Unidad Delegada ante el Tribunal Superior  de  Bogotá,  acusó  a  HAROLD  GAMBOA  VELÁSQUEZ  de  la  conducta punible de  peculado por apropiación, de  conformidad  con  lo  previsto  en  el  artículo 397 de la ley 599 de 2000, por  cuanto  en  el  ejercicio  de  sus  funciones jurisdiccionales como Juez Primero  Laboral  del  Circuito  de  Buenaventura  condenó  al Fondo de Pasivo Social de  Puertos     de     Colombia     en    Liquidación   (FONCOLPUERTOS)   al   pago  de  diversas  sumas  de  dinero  dentro  de  seis procesos ordinarios laborales,  fallados  entre  el  21  de  septiembre  de  1992  y  el 30 de enero de 1995, en  detrimento   del  patrimonio  estatal  de  la  mencionada  entidad  y  en  forma  manifiestamente   contraria  a  lo  que  la  normatividad  regulaba  para  tales  asuntos.   

2.  Remitidas  las  diligencias  al  Tribunal  Superior del Distrito Judicial de Buga (Valle), dicha  autoridad  asumió  el  conocimiento  del asunto y dispuso que se corriera a los  sujetos  procesales  el  traslado común de que trata el artículo 400 de la ley  600 de 2000.   

3.   Dentro  del  referido  término, el defensor de HAROLD GAMBOA VELÁSQUEZ solicitó la nulidad  de  todo  lo  actuado  a  partir de la providencia que dispuso la apertura de la  instrucción,  por  falta de competencia del funcionario que falló los procesos  ordinarios  en  segunda  instancia y por irregularidad sustancial que afectó la  estructura  del debido proceso, de acuerdo con los numerales 1 y 2 del artículo  306 de la ley 600 de 2000.   

Adujo el defensor en sustento de tal solicitud  que  las  Salas  de Descongestión de los Tribunales Superiores que fallaron los  procesos  que en primera instancia adelantó el acusado en su condición de Juez  Primero  Laboral  del  Circuito  de  Laboral,  y  que  fueron  la  causa  de  la  compulsación  de copias para iniciar la presente actuación penal, carecían de  competencia  para  conocer  en  el  grado de consulta de tales actuaciones, pues  así    no  lo  había  consagrado el artículo 69  del  decreto  2158  de 1948 entonces vigente, sino tan  solo  un  acuerdo de la Sala Administrativa del Consejo  Superior  de la Judicatura, que dispuso desarchivar tales diligencias cuando las  mismas por ley ya se encontraban debida-mente ejecutoriadas.   

Concluyó entonces que las Salas Laborales de  Descongestión  incurrieron  en la causal de nulidad contemplada en el numeral 1  del  artículo  140  del  Código  de  Procedimiento  Civil  que es imposible de  subsanar,  de  conformidad  con  lo dispuesto en el último inciso del artículo  144  ibídem,  y,  por  lo  tanto,  sus providencias carecen de validez alguna y  tampoco    pueden   producir   ningún   efecto   jurídico   en   el   presente  proceso.   

4.   Durante  la  realización  de  la  audiencia preparatoria, el Tribunal Superior de Buga negó  la nulidad solicitada con base en los siguientes argumentos:   

4.1.  Las  causales  previstas  en  el  artículo  306  de la ley 600 de 2000 son taxativas y, por lo  tanto,  no es viable acudir a otras no previstas en la ley, como aducir la falta  de  competencia de los funcionarios de una actuación distinta a la que aquí se  adelanta.   

4.2.  Carece  de la  fuerza   suficiente   para   invalidar   la   actuación   procesal  la  aludida  incompetencia  de  las  Salas de Descongestión que resolvieron las consultas de  los  fallos por los cuales HAROLD GAMBOA VELÁSQUEZ fue acusado, en la medida en  que  el delito de peculado por apropiación  es  investigable  de  oficio  y, por consiguiente, bastaba que por  cualquier  medio  se  tuviese  conocimiento de su posible ocurrencia para que el  aparato      judicial     procediera     a     iniciar     la     investigación  correspondiente.   

4.3.  Las medidas de  las   Salas  de  Descongestión  de  remitir  copias  para  que  se  investigara  penalmente  al  acusado  obedecieron  al  deber legal que les asiste a todos los  servidores  públicos,  de conformidad con lo señalado en el último inciso del  artículo  27  del  Código de Procedimiento Penal, y, por lo tanto, no dependen  de  que  hayan tenido o no competencia para resolver en el grado de consulta los  fallos laborales.   

5. Contra la anterior  decisión,  interpuso  el  defensor  de  HAROLD  GAMBOA  VELÁSQUEZ  recurso  de  apelación,  en  cuyo  sustento adujo que el Tribunal no tuvo en cuenta la forma  como  se  incorporaron  a  la  actuación  las pruebas en las que se sostiene la  acusación,   que   no   son   otras  distintas  a  las  consultas  dentro   de   los   procesos   laborales  adelantados,  las  cuales  surgieron  como  consecuencia de un acuerdo de la Sala  Administrativa  del  Consejo  Superior  de  la  Judicatura  que  desconoció  el  contenido  del  artículo  69  del  decreto  2158  de 1948, sin que tampoco     sean     argumentos     a  favor  de la procedencia de las consultas  las  sentencias  T-743  de 1996 y SU-962 de 1999 proferidas por la  Corte  Constitucional,  pues  tales  providencias no tienen efectos erga     omnes     sino    inter   partes,  y,  en  consecuencia,  el  Tribunal  sólo  analizó  lo referente al factor competencia y no lo relativo a  las   irregularidades  sustanciales  que  afectaron  el  debido  proceso  en  la  producción de las pruebas que sirvieron de base a la acusación.   

6.  Al  corrérsele  traslado  al  representante  de  la  Fiscalía General de la Nación para que se  pronunciara  acerca de la sustentación del recurso, éste adujo que el defensor  en  realidad  no  atacó los fundamentos jurídicos y probatorios con los que la  Sala se abstuvo de decretar la nulidad solicitada.   

La intervención de la Fiscalía, sin embargo,  fue  interrumpida  varias veces por el recurrente, quien continuamente insistió  en   la   pertinencia   de   los  argumentos  por  él  presentados  durante  la  sustentación  y  en el hecho de que también había solicitado la nulidad de lo  actuado por irregularidades en la producción de la prueba.   

7.  Finalmente,  el  Tribunal    Superior    de    Buga    concedió   el   recurso   de   apelación  interpuesto.   

CONSIDERACIONES  

1.   El  problema  jurídico  planteado  por el recurrente, en el sentido de que carecen de validez  algunas   las   decisiones  proferidas  por  las  Salas  de  Descongestión  que  conocieron  en  el  grado jurisdiccional de consulta las sentencias dictadas por  el  Juez Primero Laboral del Circuito de Buenaventura,  ya   sea   por  ausencia  de  competencia  del  cuerpo  colegiado  o por irregularidades en la aducción de la prueba, ha sido analizado  por la Sala de la siguiente forma:   

“En concreto, el defensor critica la forma  como  se  desató el grado jurisdiccional de la consulta, consignando múltiples  razones  para  sostener  que  las  Salas  de Descongestión Laboral del Tribunal  Superior  de  Bogotá  carecían  de  competencia  y  por ello sus decisiones de  segunda instancia son nulas.   

”En  otras  palabras, lo pretendido por el  recurrente  es  que  la  justicia  penal  se  pronuncie  acerca  de  la presunta  invalidez  de  algunos  procesos laborales que fueron fallados por su defendido,  pues,  siendo  las sentencias de segunda instancia laboral el soporte probatorio  de  la  resolución acusatoria, al declararse la ilegalidad de estas, el proceso  penal se quedaría sin sustento.   

”Así  las  cosas, independientemente del  exhaustivo  análisis  que  realiza  el  impugnante  sobre  la ilegalidad de los  procesamientos  laborales,  tal como lo advirtiera acertadamente el A  quo, en últimas sus críticas están  dirigidas  a  la prueba documental que los contiene, incluidas, desde luego, las  sentencias     de    segunda    instancia    emitidas    por    la    Sala    de  Descongestión.   

”[…]  

”Sobre  este  particular,  ya  la  Corte ha significado de manera reiterada y pacífica que no  es  a  través  de  la vulneración al debido proceso que se sustenta la nulidad  del  elemento probatorio, sea por la interpretación que se hace de uno o varios  de  los  medios  que  sirvieron  de  soporte  a  la  decisión,  en este caso la  resolución  de  acusación,  o en razón a que se controvierta su legalidad, ya  que   no   constituyen   en  sí  mismos,  dentro  del  presupuesto  antecedente  consecuente  o  preclusivo  que  gobierna  la tramitación penal, una actuación  trascendente   que   faculte   retrotraer   el   asunto   a  determinado  estado  procesal.   

”Y   si  se  advirtiera  algún  tipo  de  ilicitud  del elemento suasorio, ello facultaría,  como  también  tiene  establecido  la  Sala,  que  se  dejara  de considerar la  documentación  referida  para  verificar  si con los demás se sostiene o no la  decisión,  para  lo  cual  es  obligatorio  analizar la totalidad de la prueba,  labor   esta   que   se   cumple   al  momento  de  la  emisión  del  fallo  de  instancia.   

”Esto ha dicho  la Corte sobre lo discutido:   

”’…Como  lo  ha  precisado  la Corte en variada jurisprudencia, los  vicios     predicables     de     la     aducción  probatoria  no implican, de suyo, la invalidación de  todo  lo  actuado  en  un  determinado  proceso,  por  más  que se invoque como  infringido  el  artículo  29  de  la  Carta  Política,  pues  cuando  en  esta  disposición  superior  se  prescribe  que  es  nula  de pleno derecho la prueba  practicada  con  violación  al debido proceso, es claro que se está refiriendo  al  fenómeno  de  la  inexistencia  de  los  actos  procesales,  cuyos  efectos  invalidantes  se  surten  sobre la prueba en sí misma, sin que fatalmente deban  trascender  al  resto  de la actuación, pues la solución político-jurídica a  este  tipo  de  irregularidades es su no apreciación como medio de convicción,  es  decir,  que  sin  que se requiera pronunciamiento judicial no puede producir  efecto    jurídico    alguno,    careciendo   de   poder   vinculante   en   la  actuación…” [sentencia  de   20   de  abril  de  1999,  radicación  14153]1.   

En  este orden de  ideas,   si,  como se adujo  en  este  caso, el recurrente  se  refirió en su solicitud de nulidad no sólo a la ausencia de competencia de  los   funcionarios   que   conocieron   en  los  procesos  laborales  del  grado  jurisdiccional  de  consulta, sino además a las irregularidades (o nulidades de  pleno  derecho)  en  la  producción de la prueba documental que dio origen a la  presente  actuación  penal,  lo  lógico  es  concluir  que cualquier decisión  atinente  a  la  legalidad o ilegalidad de la misma debe ser diferida al momento  de  proferir  el  fallo, pues ello no implica afectación alguna relacionada con  la  estructura  del  procedimiento,  sino con la posibilidad de excluir el medio  probatorio o de prohibir su valoración.   

2.  Por otro lado,  es  de  destacar  que, en la  sustentación  del  recurso de alzada, el defensor, tal  como  lo  puso  de  presente  el  señor Fiscal Delegado, omitió confrontar los  juiciosos  argumentos  del Tribunal con los suyos, e incluso se refirió a otros  distintos  a  los  inicialmente contemplados en su petición, como la calidad de  precedente  de  las  sentencias  T-743  de  1996  y  SU-962  de 1999 de la Corte  Constitucional,  circunstancias  que  por  sí  solas bastarían para colegir la  improcedencia de la apelación.   

3.  Finalmente,  la  Corte  considera  conveniente  recordarle  a  la  Sala  de  Decisión  Penal del  Tribunal  Superior  de  Buga  que el trámite de interposición, sustentación y  traslado  de  los  recursos  se  surte  en  el  orden establecido por ley y, por  consiguiente,  la  intervención  de  los  sujetos procesales en este sentido no  puede  estar  sujeta  al  capricho  o arbitrariedad de los mismos, como pareció  haberse  presentado  en  este  caso,  en  el que el defensor interrumpió varias  veces  al representante de la Fiscalía cuando alegaba como no recurrente con el  fin  de  aclarar o controvertir con este último lo que ya había expuesto en la  sustentación.  Así  mismo,  que  según lo señalado en el artículo 402 de la  ley  600  de 2000, quien preside la Sala ostenta amplias facultades para adoptar  las  determinaciones  que  considere  necesarias  con  el  fin de evitar que los  sujetos  procesales  perjudiquen o afecten de cualquier manera la recta y eficaz  administración de justicia.   

En  mérito  de  lo expuesto, la CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA,  SALA  DE  CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE  

CONFIRMAR   la  decisión  proferida por el Tribunal Superior de Buga en audiencia preparatoria,  por  medio  de  la  cual  negó  la nulidad solicitada por el defensor de HAROLD  GAMBOA VELÁS-QUEZ.   

Contra  esta  decisión,  no  procede recurso  alguno.   

Cópiese,    notifíquese,     cúmplase    y    devuélvase al Tribunal de origen   

SIGIFREDO   ESPINOSA  PÉREZ   

Comisión de servicio  

JOSÉ  LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ                                                     ALFREDO GÓMEZ QUINTERO   

         

MARÍA    DEL   ROSARIO   GONZÁLEZ   DE  L.                AUGUSTO J. IBÁÑEZ GUZMÁN   

                                                                                                                                                   

JORGE        LUIS       QUINTERO  MILANÉS                             YESID RAMÍREZ BASTIDAS   

JULIO  ENRIQUE  SOCHA  SALAMANCA                JAVIER  DE  JESÚS  ZAPATA  ORTIZ   

              

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria    

1 Auto de 6 de marzo de 2008, radicación 29137     

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