29299(29-07-08)

2008

Asistente Jurídico Inteligente

Selecciona un texto en la página o analiza el artículo completo.

ⓘ Puedes seleccionar un fragmento de texto o analizar el artículo completo.

    Proceso No 29299  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente  

JORGE  LUIS  QUINTERO  MILANÉS   

Aprobado   acta   N°  207   

Bogotá, D. C., veintinueve (29) de julio de  dos mil ocho (2008).   

V    I   S   T   O  S   

Corresponde  a  la Corte conceptuar sobre la  solicitud   de   extradición   del    ciudadano   colombiano  JOSÉ  GREGORIO  TERÁN  VÁSQUEZ, elevada  por el Gobierno de los Estados Unidos de América.   

L  A     S O L I C I T U D   

1.     Mediante    oficio   número  OFI08-4605-DIJ-0100  del  21 de febrero de 2008, el Ministerio del Interior y de  Justicia  comunicó  a  esta  Sala  de  la  Corte que el Gobierno de los Estados  Unidos  de  América,  por  conducto  de su Embajada en Colombia y mediante Nota  Verbal   número   0465  del  14  de  febrero  del  citado  año,  solicitó  en  extradición  al  ciudadano  colombiano  José Gregorio  Terán  Vásquez, capturado el 17 de diciembre de 2007,  en  cumplimiento de la resolución del 12 de diciembre anterior, expedida por la  Fiscalía General de la Nación.   

2.  La normatividad que rige al presente  trámite  es  la contemplada en el  Capítulo II del Libro V del Código de  Procedimiento  Penal  (Ley  906 de 2004), en la  medida que no existe en el  momento  convenio  aplicable que regule el  asunto, como así lo conceptuó  el  Jefe  de  la  Oficina  de  Asesoría  Jurídica del Ministerio de Relaciones  Exteriores,  según  oficio número OAJ.E. 0307 del 15 de febrero de 2008, quien  además  certificó  que  el expediente procedente de la Embajada de los Estados  Unidos  de  América,  fue  presentado  “debidamente  autenticado”.   

3.  Los acontecimientos fácticos objeto  de  la  investigación  e  imputación  de  los  cargos formulados en su contra,  motivo  de  la  solicitud de extradición, fueron sintetizados en la Nota Verbal  número 0465 del 14 de febrero de 2008 de la siguiente manera:   

“Los hechos de  este  caso  indican  que  una investigación, que comenzó aproximadamente en el  2005  en  Colombia,  ha demostrado que Martín Augusto López-Moreno, Luis Edgar  Medina-Flórez,  Norberto Quiroga-Poveda, Gerardo Gelves-Castro y José Gregorio  Terán-Vásquez  son  todos  miembros  de  una  organización  de fabricación y  tráfico  de  narcóticos  con  sede en el norte de Colombia. Esta organización  construye  y  administra  un  número  de laboratorios de cocaína, que producen  cantidades  de  múltiples  miles de kilogramos de cocaína, que son fabricados,  distribuidos  y transportados con la intención de que la cocaína sea importada  a  los  Estados  Unidos.  La  organización  frecuentemente  trabajaba  con  las  antiguas  Autodefensas Unidas de Colombia (AUC), organización que es reconocida  por  el  Gobierno  de  los Estados Unidos como una organización terrorista. Los  fugitivos  arriba  mencionados  participan  en  el transporte y distribución de  cocaína,  así  como  en  la construcción y administración de laboratorios de  cocaína,  suministrando  seguridad y permitiendo que se realicen actividades en  áreas  antiguamente  controladas  por  las  AUC. A cambio, los fugitivos arriba  mencionados      recibían      pagos      en      forma     de     ‘impuestos’,  que se determinan por kilo, y/o en  forma           de           ‘inversiones’  en    los    cargamentos   de   cocaína.   

“Testigos  familiarizados  con  los  acusados han confirmado que los acusados eran miembros  de  las  AUC  y  desempeñaban diferentes funciones prestando su asistencia a la  organización.    

“Testigos  han  expresado        que        José       Gregorio  Terán-Vásquez  se  reunía  con los propietarios de  los  laboratorios  y recibía pagos monetarios de ellos a nombre de los antiguos  Comandantes  de  las AUCE. Hubo varias conversaciones telefónicas interceptadas  en     las    cuales    Terán-Vásquez  fue  escuchado hablando directamente con uno de sus co-asociados,  el     ‘Comandante  Ramiro’,  así  como con  López-Moreno,  sobre  las  utilidades  provenientes de la venta de cocaína que  necesitaban  ser  recogidas  y  enviadas  a  los  Comandantes. La CNP arrestó a  Terán-Vásquez  luego  de  interceptar  una  conversación  telefónica  en  donde se discutía el pago que  debía  hacer  un  propietario  de un laboratorio de cocaína a los Comandantes.  Cuando  Terán-Vásquez fue  capturado,  se  le encontraron aproximadamente $449.970.000 pesos colombianos en  su    posesión,   equivalente   a   aproximadamente   US   $207.000.   

“Todas   las  acciones  adelantadas  por  el  acusado  en  este  caso  fueron  realizadas  con  posterioridad      al      17      de      diciembre     de     1997”.   

4.   La  documentación remitida por el  Gobierno  de  los  Estados  Unidos  de  América  que  sustenta  la solicitud de  extradición  del  ciudadano  colombiano José Gregorio  Terán Vásquez, es la siguiente:   

4.1.   Copia  de  la acusación número  07-300  (RCL)  del  2  de noviembre de 2007, por medio de la cual el Tribunal de  Distrito  de  los  Estados  Unidos  para  el  Distrito  de  Columbia,  acusó  a  José    Gregorio   Terán   Vásquez   de los siguientes cargos:   

“EL GRAN JURADO  INCULPA QUE:   

“CARGO   I   

“Desde febrero de  2005  o  alrededor  de  esa  fecha continuando hasta la fecha de esta Acusación  Formal,  las fechas exactas desconocidas por el Gran Jurado, en Colombia y otros  lugares,  los  acusados  …,  JOSÉ  GREGORIO TERÁN  VÁSQUEZ,     alias  ‘Terán’,  u  otros  desconocidos por el Gran  Jurado  y  no  inculpados  aquí,  a  sabiendas  e intencionalmente se juntaron,  conspiraron,  reunieron y consintieron para cometer el delito grave siguiente en  contra  de  los  Estados  Unidos:  ilegalmente,  a  sabiendas  y con intención,  fabricaron  y  distribuyeron  cinco  kilogramos o más de una mezcla y sustancia  conteniendo  una cantidad detectable de cocaína, una sustancia controlada de la  Lista   II,  sabiendo  y  con  la  intención  de  que  dicha  sustancia  sería  ilegalmente  importada  a  los  Estados Unidos desde Colombia, en violación del  Título  21,  Código  de los Estados Unidos, Secciones 959, 960, 963, y Título  18,     Código     de    los    Estados    Unidos,    Sección    2.   

“(Asociación   Delictuosa   para   Distribuir  Cinco  Kilogramos  de  Cocaína     a     Sabiendas     y     con     la   Intención     de     que     la     Cocaína   Sería   Importada      a      los     Estados     Unidos,   en  violación  del  Título 21, Código de  los  Estados  Unidos,  Secciones  959,  960,  y  963,  y Título 18).   

“CARGO   IV   

“Desde febrero de  2005  o  alrededor  de esa fecha y continuando hasta la fecha de esta Acusación  Formal,  las fechas exactas desconocidas por el Gran Jurado, en Colombia y otros  lugares,   los  acusados…,  JOSÉ  GREGORIO  TERÁN  VÁSQUEZ,     alias  ‘Terán’,  u  otros  desconocidos por el Gran  Jurado  y  no  inculpados  aquí,  a  sabiendas  e intencionalmente se juntaron,  conspiraron,  reunieron y consintieron para cometer el delito grave siguiente en  contra  de  los  Estados Unidos: ilegalmente realizar e intentar de realizar una  conducta  que  sería punible bajo el Título 21, Código de los Estados Unidos,  Sección  841(a),  si cometido dentro de la jurisdicción de los estados Unidos,  es  decir,  conspirar,  intentar,  y  a  sabiendas  y  con intención fabricar y  distribuir  cinco  kilogramos  o  más de una mezcla y sustancia conteniendo una  cantidad   detectable   de   cocaína;  a  sabiendas  y  con  la  intención  de  proporcionar,   directamente  o  indirectamente,  algo  de  valor  pecuniario  a  cualquier  persona  u  organización  que  ha  realizado  y  realiza actividades  terroristas  y  el  terrorismo, a sabiendas de que dicha persona u organización  ha   realizado  y  si  realiza  actividades  terroristas  y  el  terrorismo,  en  violación  del  Título  21,  Código  de los Estados Unidos, Sección 960(a) y  Título   18,   Código   de   los   Estados   Unidos,   Sección  2.   

“(Asociación  Delictuosa  para realizar conducta en violación de 21  U.S.C.  Sección 841(a), a sabiendas y con la intención de proporcionar algo de  valor  a  una  persona  u  organización  dedicado  al  terrorismo  o  actividad  terrorista,  en  violación  del  Título  21,  Código  de  los Estados Unidos,  Secciones   960(a),  963,  841,  959  y  Título 18, Código de los Estados  Unidos, Sección 2).   

4.2.   También  se allegaron copias de  las  declaraciones  juradas  de  Patrick  H.  Hearn,  Abogado  de Juicio para el  Departamento  de  Justicia  de  los  Estados  Unidos, y de Matthew O’Brien,   Agente   Especial   de   la  Administración   Antinarcóticos  de  los  Estados  Unidos  (D.E.A.),  las  que  respaldan  la  acusación  contra José Gregorio Terán  Vásquez.   

El  primer  funcionario, esto es, Patrick H.  Hearn,  incorpora  en  su  declaración  la descripción y vigencia de los tipos  penales  imputados  en el pliego acusatorio y una síntesis de los hechos, de la  actuación  procesal   y   de  los  cargos atribuidos al solicitado en  extradición.   

Por  su  parte,  el  Agente Especial Matthew  O’Brien relata, de manera  pormenorizada,  los  hechos  objeto  de juzgamiento ante el citado Tribunal y la  participación  en  los mismos por parte del requerido en extradición, respecto  de quien suministra la información necesaria sobre su identidad.   

4.3    Copia   del   texto   de   las  disposiciones  del  Código de los Estados Unidos que se afirman fueron violadas  por  el  solicitado en extradición y que se encontraban vigentes para la época  de los hechos.   

4.4.  Copia de la orden de arresto proferida  en  contra  del  requerido en extradición y dictada por el Tribunal de Distrito  de los Estados Unidos para el Distrito de Columbia.   

4.5.   Así  mismo,  se informó que el  solicitado,  José Gregorio Terán Vásquez,  es ciudadano de Colombia, nacido el 9 de  octubre  de  1977,  en   Colombia. Es portador de la cédula colombiana N°  84.104.940”,  y  se  allegó la correspondiente  fotografía de su rostro.   

4.6.  La Embajada de los Estados Unidos  de  América, mediante Nota Verbal N° 3846 del 6 de diciembre de 2007 solicitó  la  captura con fines de extradición de José Gregorio  Terán   Vásquez,  documento  que  el  Ministerio  de  Relaciones  Exteriores  remitió al Fiscal General de la Nación, cuyo Despacho,  mediante    resolución    del   12   de   diciembre   siguiente,   ordenó   su  aprehensión.   

PERÍODO    PROBATORIO   

1. Con el fin de demostrar que se encontraba  en  trámite  la  solicitud de postulación     de     José    Gregorio    Terán  Vásquez  para  acogerse al procedimiento y beneficios  consagrados  en  la  Ley  975 de 2005, a solicitud del defensor del requerido en  extradición,  la  Corte, el pasado 15 de mayo, dispuso oficiar a la Oficina del  Alto  Comisionado  para  la  Paz y a la Unidad de Justicia y Paz de la Fiscalía  General  de  la  Nación  con  el  objeto  de  que suministraran la información  relacionada con dicho aspecto.   

2.  El resultado de las pruebas ordenas  fue el siguiente:   

2.1. El Alto Comisionado para la Paz, doctor  Luis  Carlos  Restrepo  Ramírez,  mediante  oficio OF108-00055481/AUV 12300 del  pasado 22 de mayo, informó a la Corte lo siguiente:   

“…  que  el  señor   JOSÉ   GREGORIO  TERÁN  VÁSQUEZ,  identificado  con  la  cédula  de  ciudadanía  N°  84104940,  figura  en  la  lista  de  personas  privadas de la  libertad  suscrita  por  el  miembros  representante  del Ex Bloque Norte de las  Autodefensas  Unidas  de Colombia, de conformidad con lo dispuesto en el Decreto  4760 de 2005.   

“De otra parte y  en  relación con la postulación del mencionado recluso, me permito comunicarle  que  de  conformidad con la competencia establecida en el mencionado Decreto, su  comunicación  ha  sido  remitida  al Ministerio del Interior y de Justicia para  los fines legales pertinentes”.   

2.2.  Por  su  parte,  la Unidad Nacional de  Fiscalía  para la Justicia y la Paz, mediante oficio UNJYP N° 004330 del 28 de  mayo  del  año  en  curso,  indicó que “revisada la  base   de  datos  de  postulación  de  las  Autodefensas  Unidas  de  Colombia,  no   figura  registro  alguno  respecto  del  señor  JOSÉ    GREGORIO    TERÁN    VÁSQUEZ,   con   cédula   de   ciudadanía   N°   80.104.940” (se subrayó).   

2.3.  A  su vez, el Coordinador del Grupo de  Justicia  y  Paz  del  Ministerio  del  Interior  y de Justicia, mediante oficio  OF108-16439-GJP-0301  del  pasado  10  de  junio, en lo pertinente informó a la  Corte lo siguiente:   

“JOSÉ GREGORIO  TERÁN  VÁSQUEZ,  identificado  con  la  cédula  de  ciudadanía  N°  80.104.940:  Una  vez verificado el Listado Oficial del Bloque  Norte        de        las       ‘AUC’, que se  desmovilizó  colectivamente  en  virtud  del decreto 3360 de 2003, el     señor     en     mención    no    se    encuentra    allí  relacionado; sin embargo él fue incluido en la Lista  de  aquellas  personas  que se encontraban privadas de la libertad en el momento  en  que se desmovilizó su Bloque, razón por la cual fue debidamente acreditado  por  su  Miembro  Representante  señor  CARLOS MARIO  JIMÉNEZ   NARANJO,   ante   la   Oficina  del  Alto  Comisionado para la Paz….   

“Una vez revisada  la  providencia judicial del señor Terán  y  si  se  determina  su  pertenencia  al Bloque, este Ministerio  formalizará  su  postulación a los beneficios jurídicos que otorga la Ley 975  de  2005  ante  la  Fiscalía  General  de  la  Nación,  información que será  suministrada   de   manera   inmediata   a   esa  Alta  Corporación”.   

2.4.  Por  último,  mediante  oficios  6074  MDN-PAHD-JURIDÍCA  y 6650 MDN-PAHD-JURIDÍCA del 17 de junio y 3 de julio de la  presente  anualidad,  el  Secretario  Técnico  del  Comité  Operativo  para la  Dejación  de  las  Armas,  informó  que,  una  vez  revisada la base de datos,  respecto    de   José   Gregorio   Terán   Vásquez  “NO   se   encontró  registro  alguno  de  haber  sido  presentado  al  Programa     de     Atención    Humanitaria    al  Desmovilizado  o  como certificado por el Comité   Operativo   para   la   Dejación  de  las  Armas  (CODA)  como  desmovilizado  individual  y por ende tampoco ha  sido  postulado  por  el Señor Ministro de Defensa Nacional a la aplicación de  la Ley 975 de 2005”.   

ALEGATO   DEL   PROCURADOR  PRIMERO   

DELEGADO  PARA   LA  CASACIÓN  PENAL   

El  representante  del  Ministerio Público,  después   de   relacionar   de   manera   pormenorizada  los  hechos,  los  antecedentes,   el   trámite   adelantado,   las   pruebas   incorporadas,  los  instrumentos  allegados  a  este  diligenciamiento  y  de  mencionar  las normas  aplicables  al  caso,  sostiene  que, en lo relacionado con la validez formal de  los   documentos,   el  Estado  requirente  aportó,  debidamente  traducidas  y  autenticadas,    la    providencia    acusatoria,   en   la   cual   se   reseña   el   lugar y  las   fechas    donde    ocurrieron    los   hechos   y   el    delito    imputado,   las  distintas  normas  penales,  las  declaraciones  de  apoyo  a  la   solicitud  de  extradición y la orden de  captura, motivo por el cual se cumple con este requisito legal.   

En  cuanto  a  la  demostración plena de la  identidad  del  solicitado,  asevera  que  no  existe  duda   alguna,     toda     vez     que     los    datos   suministrados   por  las  autoridades  del  país   requirente   coinciden   con   los   de  la persona que  fue  capturada con fines de extradición, es decir, que se trata de un ciudadano  colombiano,  nacido  el  9 de octubre de 1977 y que es portador de la cédula de  ciudadanía  número  84.104.940  expedida  en  San Juan del Cesar (La Guajira),  información  que  confirman  dicha  identidad, máxime cuando coinciden con los  que   suministró   José  Gregorio  Terán  Vásquez  al momento de su captura, además de que se corroboran  con  la  cartilla decadactilar enviada por la Registraduría Nacional del Estado  Civil.   

En  lo que tiene que ver con el principio de  la  doble  incriminación,  sostiene  que  los  cargos  primero  y cuarto   imputados   a  José  Gregorio  Terán  Vásquez   encuentran   adecuación  típica  en  los  artículos  340,  modificado  por  el artículo 8° de la Ley 733 de 2002, y 376  del  Código  Penal,  los  cuales   consagran los delitos de concierto para  delinquir  con  el  fin  de  cometer  delitos  de  tráfico de estupefacientes y  tráfico,   fabricación  o  porte  de  estupefacientes,  cuyas  penas  mínimas  privativa  de la libertad es superior a 4 años, aspecto que conlleva a concluir  que también se cumple con esta exigencia legal.   

En   lo   que  respecta   a    la    equivalencia    de    la   providencia   dictada   en   el  país  solicitante,  dice que es otro requisito que  también  se  satisface,  por  cuanto  la  acusación  dictada  en el extranjero  contiene  los  cargos de los cuales se debe defender el acusado, sin olvidar que  dicha  pieza  se  constituye  en  presupuesto procesal para la iniciación de la  etapa  de  juzgamiento,  que culmina con la respectiva sentencia, además de que  contiene   una   relación  detallada  de  los  hechos, con especificación de las circunstancias de tiempo,  modo  y lugar en que ocurrieron y la calificación jurídica de la conducta, con  indicación  de  las  disposiciones  sustanciales  aplicables,  lo  cual permite  colegir  que  dicha  pieza  procesal  guarda  correspondencia  con la acusación  prevista en nuestro sistema penal.   

A  continuación,  en  el  acápite  que  el  Procurador  Delegado  denominó  “verificación de si  el  requerido  se  encuentra  postulado  a los beneficios de la Ley 975 de 2005,  acorde  con  los  lineamientos de la jurisprudencia”,  luego  de  referirse  a  las  pruebas  allegadas  y  que hacen relación a dicho  tema,   sostiene  que  es  claro  que  en el momento de la desmovilización  colectiva  del  Bloque  Norte de la AUC, José Gregorio  Terán    Vásquez   “no  aparecía  relacionado  como  miembro  de esa organización. Su inclusión en la  lista  de  personas  que se encontraban privadas de la libertad en el momento de  la  desmovilización  se produjo con posterioridad, en virtud a la acreditación  efectuada  por  el  miembro  representante  de esa organización al margen de la  ley”.   

Dice  que  si  dicha  acreditación  le  fue  comunicada  a  Terán Vásquez  el  4  de  marzo  de  2008, según oficio OF108-00021191 suscrito por la Asesora  Jurídica  de la Oficina del Alto Comisionado para la Paz, ello permite concluir  que  la voluntad de acogerse al procedimiento y beneficios consagrados en la Ley  975  de 2005  “es posterior a la fecha en que le  fue  comunicada  la solicitud de extradición hacia los Estados Unidos, el 17 de  diciembre de 2007”.   

Además,  indica  que  lo  anterior  impide  conocer    los    delitos    por   los   que   Terán  Vásquez  solicita aplicación de la Ley de Justicia y  Paz  y si de ello se derivan derechos de las víctimas que deban ser reconocidos  y   amparados   por   la   justicia,   menos   cuando   tampoco  “se  allegó copia de la providencia judicial en virtud de la cual se  encontraba  detenido  para el momento de la desmovilización del Bloque Norte de  las  AUC,  ni  se  hace  manifestación  de  los delitos y posibles víctimas de  ellos”.   

Recuerda que en esta actuación sólo constan  los  delitos  por  los  cuales es solicitado en extradición, como son concierto  para  distribuir  cinco  o  más  kilogramos de cocaína en los Estados Unidos y  concierto  para  distribuir  esa  cantidad  de  cocaína  con  la  intención de  proporcionar   algo   de  valor  a  una  persona  u  organización  dedicada  al  terrorismo,  delitos  de  los  cuales  si  bien  se  pueden  derivar  víctimas,  “la  verdad  es que ante la imposibilidad de conocer  en    concreto   las   conductas   delictivas   que   el   señor   Terán   Vásquez  habría  cometido  en  Colombia  como  miembros  del  desmovilizado  Bloque  Norte  de  las  AUC, no es  factible  concluir,  como  ya se dijo, que tales conducta se deriven derechos de  las  víctimas que deban ser reconocidos y amparados por la justicia colombiana,  antes de decidir su extradición”.   

Por lo tanto, estima la Delegada que en este  caso  las formalidades establecidas en el artículo 502 de la Ley 906 de 2004 se  demostraron  a  cabalidad  y,  por  lo mismo, considera que la Corte debe emitir  concepto  favorable a la extradición de José Gregorio  Terán  Vásquez, “más aún  cuando  se  estableció  que  este  ciudadano,  en  la fecha de emisión de este  concepto,  no  ha  sido  postulado a los beneficios de la Ley 975 de 2005, ni ha  rendido  versión en la Fiscalía, razón por la cual no existe constancia de la  condición  de  víctimas  reconocidas  al interior de la actuación conforme al  especial   procedimiento   contemplado  en  la  mencionada  Ley  de  Justicia  y  Paz”.    

Por  último,  con  el fin de garantizar los  derechos  fundamentales del ciudadano colombiano Terán  Vásquez,  requerido  en  extradición,  el Procurador  Delegado  sugiere  a  la  Corte  exhorte al Gobierno Nacional  para que, en  caso  de que se conceda la extradición, se condicione la misma en el sentido de  que  el  solicitado  no sea juzgado por hechos anteriores ni distintos a los que  motivan  la  extradición, ni sometido a prisión perpetua, ni a tratos crueles,  inhumanos o degradantes.   

ALEGATO       DE    LA   DEFENSA   

El defensor de José  Gregorio   Terán   Vásquez,  luego  de  recordar  el  contenido   de  las  pruebas  allegadas  a  este  trámite  y  de  quejarse  por  “el  notorio  desdén por cuenta de los funcionarios  del    ejecutivo”   y   de   las   “demoras  burocráticas”, considera que la  postulación        de        su        defendido       es       “inequívoca”.   

En  consecuencia,  dice que no le queda más  “que  resaltar  el carácter recio del Ejecutivo que  pretende  desconocer  cualquier petición del Órgano Superior en materia penal,  por  tanto  suplico  en  consonancia  con  la jurisprudencia citada dar concepto  negativo  que  es  lo  único  que  obliga  al  Señor  Presidente  a detener la  extradición  porque  el  Señor  JOSE  GREGORIO  TERÁN  VÁSQUEZ  se encuentra  incluido     en     los     trámites     de    justicia    y    paz”.   

CONCEPTO    DE   LA   CORTE   

El  artículo  502  de  la  Ley 906 de 2004,  normatividad  aplicable  en  este  caso, estatuye que el concepto que emite  la  Sala  debe  estar  centrado  en   establecer  la  validez  formal de la  documentación  presentada,  en la  demostración plena de la identidad del  solicitado,   en   el   principio   de  la   doble  incriminación,  en  la  equivalencia  de la providencia proferida en el  extranjero y, cuando fuere  el   caso,   en   el   cumplimiento   de   los   previstos   en   los   tratados  públicos.   

En  esas condiciones, se procederá a emitir  el concepto en los siguientes términos:   

1.   La   validez       formal       de      los      documentos   aportados   

Advierte  la  Sala  que  la  documentación  presentada   como   soporte  de  la  petición  de  extradición  de  José  Gregorio  Terán  Vásquez, cumple  con  las  exigencias legales contempladas en los Códigos de Procedimiento Penal  y  Civil  para  tenerla  como  apta  para  fundar el concepto que debe emitir la  Sala.   

En efecto, no hay duda que los documentos se  allegaron   por  vía  diplomática,  habiendo  sido  debidamente  traducidos  y  autenticados,  dentro  de  los  cuales  obran  la copia de la acusación número  07-300  (RCL) del 2 de noviembre de 2007, dictada por el Tribunal de Distrito de  los  Estados  Unidos  para  el  Distrito  de Columbia, la que fue firmada por el  Presidente  del  Gran  Jurado y por el Abogado de Juicio para el Departamento de  Justicia  de  los  Estados  Unidos,  señor  Patrick  H.  Hearn,  documento cuya  autenticidad   de  su  contenido  fue  certificada  con  la  firma  y  el  sello  pertenecientes   la   Secretaria   de   dicho   Tribunal,  señora  Nancy  Mayer  Whittington.   

A su vez, obran las declaraciones de Patrick  H.  Hearn,  Abogado  de  Juicio  para el Departamento de Justicia de los Estados  Unidos,     y     de    Matthew    O’Brien,  Agente Especial de la Administración Antinarcóticos de los  Estados  Unidos (D.E.A.), rendidas, el 5 y el 6 de febrero de 2008, ante el Juez  Magistrado  del  Distrito  de  Columbia,  señor  Alan  Kay,  cuyos contenidos y  traducción  al  español,  junto  con  el  resto  de  la documentación que las  acompaña,  fueron certificados, el 7 de febrero siguiente, por Thomas C. Black,  Director  Asociado  Interino de la Oficina de Asuntos Internacionales, División  de lo Penal, del Departamento de Justicia de los Estados Unidos.   

Así  mismo  aparece  que  la documentación  anexa  hace  referencia  a  la  orden  de  arresto, la acusación y a las normas  aplicables  al  caso, esto es, Título 18, Secciones 2 (autores) y 3282 (delitos  no  conminados  con  la  pena  de  muerte) y Título 21, Secciones 812 (lista de  sustancias  controladas),  841  (actos  ilícitos), 853 (decomisos penales), 959  (posesión,  fabricación,  o  distribución  de  sustancias  controladas),  960  (actos  prohibidos),  963  (tentativa  y  concierto) y 970 (extinción penal del  derecho de dominio) del Código de los Estados Unidos.   

A  su  vez,  la  firma y el cargo del señor  Thomas   C.  Black  fueron  certificados  por  el  señor  Michael  B.  Mukasey,  Procurador  de  los  Estados Unidos, quien según su propia afirmación escrita,  ordenó  que  se  estampara el sello del Departamento de Justicia de los Estados  Unidos,  siendo  atestada  la  firma  de  aquél  por  el Director Adjunto de la  Oficina  de Asuntos Internacionales, División de lo Penal, y el sello del   Departamento   de   Estado  fue  ordenado por la Secretaria de Estado,  señora  Condoleezza  Rice, de cuyo nombre dio fe el Auxiliar de Autenticaciones  de esa oficina.   

Finalmente,   dichos   documentos   fueron  presentados  para su autenticación ante el Cónsul de Colombia en Washington D.  C.,  señor Carlos Andrés Hurtado Pérez, como así lo constató y lo avaló la  Oficina   de   Legalizaciones   del   Ministerio   de   Relaciones   Exteriores,  cumpliéndose  con  lo  establecido  por  el  artículo  259 del C. de P. Civil,  modificado  por  el  1°,  numeral  118  del  D. E. 2282 de 1989 que dice:   “Los       documentos       públicos  otorgados       en      país      extranjero      por   funcionario       de      éste      o      con      su  intervención,   deberán  presentarse debidamente autenticados por el  cónsul    o    agente    diplomático    de   la   República,   y  en  su  defecto  por  el de   una     nación     amiga,     lo    cual    hace   presumir   que   se   otorgaron  conforme a la ley del respectivo  país.  La firma del cónsul o agente diplomático se abonará por el Ministerio  de  Relaciones Exteriores de Colombia, y si se trata de agentes consulares de un  país  amigo,  se  autenticará  previamente  por  el funcionario competente del  mismo  y  los  de  éste  por el cónsul colombiano”,  disposición  aplicable al caso en virtud del principio de integración previsto  en  los  artículos  25  y  495,  último  inciso,  del Código de Procedimiento  Penal.   

Además,  el Jefe de la Oficina de Asesoría  Jurídica  del  Ministerio de Relaciones Exteriores, mediante oficio OAJ.E. 0307  del  15  de  febrero  de  2008  certificó  que la documentación del expediente  procedente  de  la  Embajada  de  los Estados Unidos de América, fue presentado  “debidamente         autenticado”.   

Por  lo  tanto,  teniendo  en  cuenta que la  solicitud  de  extradición  de  José Gregorio Terán  Vásquez  se hizo por la vía diplomática y que en la  expedición   y  trámite  de  los  mencionados  documentos,  así  como  en  su  traducción,  se cumplieron todos los ritos formales de legalización prescritos  por  las  normas  de  los  Estados Unidos de América, la Corte los tendrá como  aptos  para  servir  de prueba en este asunto, cumpliéndose así con la primera  exigencia legal.   

2.   La   identificación     plena     del     solicitado    en   extradición   

No  hay  duda  que el colombiano  José  Gregorio  Terán Vásquez, a quien  se  refiere  este  trámite,  es  la  persona  solicitada en extradición por el  Gobierno de los Estados Unidos de América.   

En efecto, de la documentación remitida por  vía  diplomática se colige claramente, como lo destaca el Procurador Delegado,  que    se    trata    de   José   Gregorio   Terán  Vásquez.  Basta observar que el número de cédula de  ciudadanía   que   suministró   la   Embajada   de   los   Estados  Unidos  de  América,   a través de las Notas Diplomáticas números 3846 y 0465 del 6  de  diciembre  de  2007  y  del  14  de  febrero de 2008, respectivamente,   concuerda    con    el    que    aparece   en   la  diligencia  mediante  la  cual  se  le  comunicó  sus derechos de capturado por  razón  de  este  trámite  y  en  el  acta  de  buen  trato  suscrita  por  él  (84.104.940),  además  de  que ninguno de los sujetos procesales ha cuestionado  dicha identidad.   

Igualmente,  todos  los  datos suministrados  coinciden  con  los  que obran en la documentación, es decir, que se identifica  con  la  cédula  de  ciudadanía  número  84.104.940  de  San  Juan  del Cesar  (Guajira)  y  que  nació  en  la  misma  localidad  el  9  de  octubre de 1977,  información  que  concuerda integralmente con aquella que aparece registrada en  los  documentos allegados a este expediente, dentro del cual también se aportó  una  fotografía  de  su rostro y copia de su tarjeta decadactilar, expedida por  la Registraduría Nacional del Estado Civil.   

En esas condiciones, resulta evidente que la  persona    detenida    es   José   Gregorio   Terán  Vásquez, de nacionalidad colombiana y es el ciudadano  requerido  en  extradición  por  el  Gobierno  de  los  Estados Unidos de   América.   

3.   El   principio  de  la  doble  incriminación   

De  conformidad  con  el  numeral  1°  del  artículo  493  del  Código de Procedimiento Penal, para que la extradición se  pueda  conceder  se  requiere  que  el  hecho  que la motiva esté previsto como  delito  en  Colombia  y reprimido con una sanción privativa de la libertad cuyo  mínimo no sea inferior a cuatro (4) años.   

Teniendo  en  cuenta  la  acusación número  07-300  (RCL) del 2 de noviembre de 2007, dictada por el Tribunal de Distrito de  los  Estados  Unidos  para  el  Distrito de Columbia, se sabe que a José   Gregorio  Terán  Vásquez  se  le  acusó,  conforme  a  los  cargos  anteriormente  trascritos, de “concertarse”   para   “distribuir”  cinco kilogramos o más de  una  mezcla  o  sustancia que contenía cocaína (cargo  I)         y        para        “distribuir”   la   misma  cantidad  de  cocaína  con  la “intención de proporcionar algo de  valor    pecuniario    a    una    persona    u    organización   dedicada   al  terrorismo”    (cargo  IV),  según  las normas penales del Estado requirente  en precedencia citadas.   

En  esas  condiciones,  advierte la Sala que  dichos  cargos, de acuerdo con los hechos que se imputan y las normas allegadas,  encuentra  adecuación  típica  en  nuestro  sistema  penal en lo reglado en el  artículo  340,  inciso  segundo, del Código Penal, modificado por el artículo  8°  de  la Ley 733 del 29 de enero de 2002 y por el artículo 19 de la Ley 1121  del  29 de diciembre de 2006, que prevé el concierto para delinquir relacionado  con  el tráfico, fabricación o porte de estupefacientes y con el terrorismo, o  el  financiamiento  del terrorismo y la administración de recursos relacionados  con  actividades terroristas, habida cuenta que, como quedó visto, José   Gregorio   Terán   Vásquez,  con  conocimiento      de      causa      y      con      intención     conspiró  para  distribuir sustancias que  contenía   una   cantidad   perceptible   de   cocaína   y   para  suministrar  “cualquier  cosa  de valor monetario a una persona u  organización   que   participaba   en   terrorismo   o   en  una  actividad  de  terrorismo”.   

Cabe  agregar  que  el  citado  delito  de  concierto  para delinquir relacionado  con el tráfico de estupefacientes y  con  las  actividades  terroristas,  de  acuerdo  con  la  legislación nacional  anteriormente  citada,  contempla  una  pena  privativa de la libertad que   oscila entre ocho (8) y dieciocho (18) años de prisión.   

Así las cosas, claro es que se cumple con el  principio  de  la  doble  incriminación,  por lo que se debe colegirse que esta  exigencia también se satisface.   

4.    Equivalencia   de   la   providencia            proferida            en           el   extranjero.   

Advierte  la  Corte que no existe dificultad  alguna  para  concluir  que  se  cumple  con  el  requisito  de  la equivalencia  contemplado  en  el  numeral  2° del artículo 493 del Código de Procedimiento  Penal  de  2004,  el  cual exige “que por lo menos se  haya    dictado    en    el    exterior   resolución   de   acusación   o   su  equivalente”.   

En   efecto, el Tribunal de Distrito de  los    Estados   Unidos   para   el   Distrito   de   Columbia   “acusó”   a  José  Gregorio  Terán  Vásquez  por  las  conductas  punibles  señaladas  en  precedencia,  mediante  acto  procesal  que en nuestra  legislación  equivale  a  la  acusación,  equivalencia que emerge de las   siguientes similitudes:      

a. Es  un  escrito  de acusación en el cual se atribuyen los cargos en  contra de la acusada para que se defienda de ellos en el juicio.     

     

a. Formulada  la  acusación  se inicia el juicio oral que finaliza con  el respectivo fallo de mérito.     

     

a. Se     señalan     los     hechos,    con   especificación     de     las    circunstancias    de   tiempo   modo  y  lugar  en  que  ocurrieron   y    la    calificación    jurídica   de   las  conductas,  con  indicación de las disposiciones sustanciales  aplicables.     

Por  lo tanto, se observa que la acusación  emitida  por  el  tribunal  extranjero  es  equivalente  y tiene la misma fuerza  vinculante  de  la  acusación  propia  de nuestro sistema judicial, pudiéndose  concluir que esta exigencia legal también se cumple.   

5. Verificación de  la  posibilidad  de  que  el solicitado en extradición se encuentre postulado a  los beneficios de la Ley 975 de 2005   

Estudiada  la documentación que se allegó  en  el  período  probatorio  del presente trámite y de la cual se hizo expresa  referencia  en  el  acápite  correspondiente  a  este concepto, surge claro que  José    Gregorio   Terán   Vásquez   en    la   actualidad   no   se   encuentra   postulado a los beneficios de la Ley 975 de 2005.   

En  efecto,  se  sabe  que al momento de la  desmovilización  colectiva  del  Bloque  Norte  de  las  Autodefensas Unidas de  Colombia,  el  ciudadano  Terán  Vásquez  no  aparecía relacionado como miembro de esa organización,   siendo   claro   que  su  inclusión  en  la   lista   de   personas  que  se  encontraban privadas de la libertad al  momento  de  dicha desmovilización se produjo con posterioridad, en virtud a la  acreditación  efectuada  por  el  miembro representante esa organización, como  así  se  lo  comunicó  la Asesora Jurídica de la Oficina del Alto Comisionado  para  la  Paz,  según oficio OF108-00021191/AUV12300 del 4 de marzo de 2008, el  cual fue allegado a este diligenciamiento por su defensor.   

No  obstante,  de acuerdo con los informado  por  la  Unidad  Nacional  de Fiscalía  para  la  Justicia   y   la   Paz,   por   el   Coordinador   del   Grupo   de  Justicia  y Paz del Ministerio del Interior y de Justicia y por  el  Secretario Técnico del Comité Operativo para la dejación de las Armas del  Ministerio   de  Defensa,  surge  evidente  que  José  Gregorio  Terán  Vásquez, identificado con la cédula  de  ciudadanía  numero  84.104.940,  contrario  a lo aseverado por su defensor,  en     la     actualidad     no    se    encuentra  postulado  a  los  beneficios de la Ley 975 de 2005 y,  por  lo  mismo,  no  ha  rendido versión.   

En   consecuencia,   no   encontrándose  actualmente  Terán  Vásquez  postulado  a  los  beneficios  de  la  Ley  de  Justicia  y  Paz  y,  por  ende,  desconociéndose  las  conductas  punibles  por  las  cuál él ha solicitado su  inclusión  al trámite especial de la mencionada Ley, ni si de ellas se derivan  derechos  de  las  víctimas  que  deban  ser  reconocidas  y  amparadas  por la  justicia,   la   Corte   no   hará   pronunciamiento   ni   precisará  ningún  condicionamiento     al    respecto    frente    al    requerimiento    de    su  extradición.   

En esas condiciones, por reunirse todas las  exigencias  contempladas en el artículo 502 del Código de Procedimiento Penal,  el  concepto  de la Corte será favorable a la solicitud de extradición elevada  por el Gobierno de los Estados Unidos de América.   

    

ACOTACIÓN    FINAL   

Se  pone  de  presente  al   Gobierno  Nacional  que en caso de concederse la extradición, debe condicionar la entrega  en   el   sentido   de   que   José  Gregorio  Terán  Vásquez  no  será juzgado por hechos distintos a los  que  originaron  la  reclamación,  ni  sometido  a  tratos crueles, inhumanos o  degradantes,  ni  se  le  impondrá  la  pena  capital  o perpetua, al tenor del  artículo 494 del Código de Procedimiento Penal.   

De  la  misma  manera,  se  le  exhorta  al  Gobierno,   encabezado  por  señor  Presidente  como  supremo  director  de  la  política  exterior  y  de  las  relaciones internacionales para que efectúe el  respectivo  seguimiento  a los condicionamientos que se impongan a la concesión  de  la  extradición  y  determinar  las  consecuencias que se derivarían de su  eventual  incumplimiento,  al  tenor  de  lo  señalado  en  el  ordinal 2° del  artículo 189 de la Carta Política.   

De  otra  parte,  se  pide  al  ejecutivo  recomiende  al  Estado  requirente que, en caso de condena, tenga en cuenta como  parte  de  la  pena  el tiempo que el solicitado haya podido estar privado de la  libertad con motivo del trámite de extradición.   

Por  último,  en  caso de que José   Gregorio   Terán   Vásquez  sea  absuelto,  sobreseído,  declarado  no  culpable o por cualquier otra vía legal  del  cargo que dio origen a su extradición y dejado en libertad, al regresar al  país  de  origen el Estado requirente deberá asumir los gastos de transporte y  manutención  del extraditado, de acuerdo con su dignidad humana (artículos 1°  y 93 de la Constitución Política).   

En  consecuencia,  como la totalidad de los  requisitos   formales   contemplados   en   el  artículo  502  del  Código  de  Procedimiento   Penal   se  cumplen  satisfactoriamente,  la  Sala  CONCEPTÚA   FAVORABLEMENTE  a  la  solicitud  de  extradición  elevada  por  el Gobierno de los  Estados  Unidos  de  América,  respecto  del  ciudadano  colombiano   JOSÉ  GREGORIO  TERÁN  VÁSQUEZ,  en  cuanto  tiene  que  ver  con los cargos que le fueron imputados en la acusación  número  07-300  (RCL)  del  2  de noviembre de 2007, dictada por el Tribunal de  Distrito de los Estados Unidos para el Distrito de Columbia.   

Comuníquese   esta   determinación   al  requerido,  José Gregorio Terán Vásquez,  quien se encuentra recluido en el Establecimiento Penitenciario y  Carcelario  de Alta y Mediana Seguridad de Combita, a su defensor, al Agente del  Ministerio  Público  y  al  Fiscal  General  de  la  Nación,  para lo de   su   cargo.  Devuélvase  el  expediente  al  Ministerio  del Interior y de  Justicia, para lo de ley.   

SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ  

Aclaración de voto  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ                                          ALFREDO     GÓMEZ     QUINTERO                         

                                                   

MARÍA  DEL  ROSARIO  GONZÁLEZ  DE  LEMOS                     AUGUSTO J. IBAÑEZ GUZMÁN   

JORGE  LUIS  QUINTERO MILANÉS                                          YESID     RAMÍREZ     BASTIDAS                                             

JULIO  ENRIQUE SOCHA SALAMANCA                                          JAVIER  ZAPATA ORTÍZ   

                                                                                                                                   

TERESA RUÍZ NUÑEZ  

Secretaria  

ACLARACIÓN  DE  VOTO  

Con el respeto que siempre profeso por las  decisiones  de  la Sala, expongo a continuación los aspectos que, en mi sentir,  deben  incluirse  en  los  conceptos de extradición que emite la Corte frente a  trámites  que involucran ciudadanos colombianos por nacimiento, particularmente  cuando  se  desarrollan  en  ausencia  de  cláusulas  pactadas  en instrumentos  internacionales   de   carácter  bilateral  o  multilateral,  en  la  forma  de  condicionamientos  que  el  Gobierno  Nacional  debería  exigir  al  momento de  acceder  a  la  entrega  de  un  connacional,  además  de  los que se le vienen  sugiriendo de manera común.   

La  posición que he venido sustentando en  Sala  y que no ha tenido acogida, descansa en que la Corte al asumir la función  de  conceptuar,  no  sólo  ha  de tener como guía los parámetros que sobre la  materia  están  fijados  en  el  ordenamiento  procesal penal patrio, sino que,  además,  su misión también debe estar influida por la regla del artículo 2º  de  la  Constitución,  pues  en  cuanto  órgano  máximo  de  la jurisdicción  ordinaria  y,  por tanto, componente esencial en la estructura del Estado Social  de  Derecho,  también  debe  velar  por  la efectividad de los principios   –entre ellos el fundante  de  la  dignidad  humana-,   derechos  y  deberes  consagrados en la Carta;  defender  la  independencia  nacional y proteger a todas las personas residentes  en    Colombia    en   su   vida,   honra,   bienes,   creencias,   derechos   y  libertades.   

En  ese  orden  de  cosas,  estimo  que es  preciso   advertir   en  el  concepto  sobre  la  necesidad  de  plantear  otras  condiciones  a  la  entrega del reclamado, derivadas del hecho de que el acto de  extradición  no  implica  que el extraditado pierda la nacionalidad colombiana,  lo  cual sólo ocurre frente a los presupuestos señalados en el artículo 98 de  la Constitución.   

En tales condiciones, cuando la entrega en  extradición  de  un  nacional  colombiano se tramita y agota, en ausencia de un  convenio   multilateral   o  bilateral  sobre  la  materia,  con  arreglo  a  la  Constitución  y  a  la  ley,  debe tenerse en cuenta que a diferencia de lo que  ocurre  si  se  hubiera adelantado conforme a un instrumento internacional en el  cual  las  partes  acuerdan condiciones que pueden significar la restricción de  ciertos  derechos,  en  virtud  a  la  configuración del Estado colombiano como  social  y  democrático  de derecho, en el cual es base fundamental el respeto a  la  dignidad  humana  (artículo  1º de la Carta), las condiciones que se deben  exigir  al país reclamante tienen que estar ligadas con la observancia allí de  los  derechos  y  garantías  que  cobijarían  al  solicitado de ser juzgado en  Colombia.   

Eso  es  así,  porque  al  acceder  a  la  extradición  de  un colombiano por nacimiento el Estado, a través del Gobierno  Nacional,  renuncia  a la potestad de ejercer su propia jurisdicción, pero no a  la  obligación  de  proteger al extraditado, pues en tanto siga siendo súbdito  de  Colombia, tiene derecho a todas las prerrogativas, garantías y derechos que  emanan  de  la Constitución y la ley, en particular, aquellos que se relacionan  con   su   calidad   de   procesado  y  que  tienen  que  ver  con  la  dignidad  humana.   

Así las cosas, siendo el marco esencial de  la   figura   de  la  extradición  lo  señalado  en  el  artículo  35  de  la  Constitución,  que  fija  un  sistema  de  fuentes1 para que se solicite, conceda  u  ofrezca,  que son los tratados públicos y, en su defecto, la ley, es preciso  comentar  que  como  no hay un instrumento vigente de esa naturaleza que ligue a  Colombia  con Estados Unidos en el tema de extradición, el ámbito para evaluar  la  procedencia  de  una  solicitud,  concesión  u ofrecimiento de extradición  entre los dos países es el Código de Procedimiento Penal.   

Obsérvese   que   los   preceptos   que  desarrollan  la  extradición  tanto en la Ley 600 de 2000 como en la ley 906 de  2004,  además  de  reiterar  las  reglas  constitucionales  (improcedencia  por  delitos  políticos, o la de colombianos por nacimiento por hechos cometidos con  anterioridad     al     17     de     diciembre     de     1997     –artículo   508   y  artículo  490,  respectivamente-);  fijan  el organismo al que le corresponde ofrecer o conceder  la  extradición  de  una persona y las facultades sobre la materia –el   gobierno-,   el   ámbito   de  competencia  de  cada ente gubernamental, y el que le corresponde en el trámite  a   la  Corte;  señalan  requisitos  adicionales  (doble  incriminación,  acto  procesal   mínimo  en  el  exterior  –artículo  510  y artículo 492 ib.-); estructuran la forma como se  desarrolla  el trámite mixto, así como los fundamentos del concepto (artículo  520  del  Código  de  Procedimiento  Penal  de 2000 y artículo 502 del Código  Procesal  Penal  de  2004);  determinan cuándo se decide sobre la solicitud, en  qué  momento  se  hace  la  entrega  y regula la orden de prelación en caso de  varias  solicitudes  (artículos  522,  523  y  524, y artículos 504, 505 y 506  ibídem);  consagran el derecho a la defensa y los eventos en que hay lugar a la  libertad  (artículos  529 y 530 de la Ley 600 de 2000 y artículos 510 y 511 de  la Ley 906 de 2004).   

Además, el artículo 512 de la primera de  las  leyes  en  cita  le impone de modo imperativo al gobierno la obligación de  exigir  que  el  solicitado  no vaya a ser juzgado por un hecho anterior diverso  del  que motiva la extradición, ni sometido a sanciones distintas de las que se  le  hubieran  impuesto en la condena, y a que se le conmute la pena de muerte en  caso  de  que  la  legislación del país reclamante la prevea como sanción del  delito  que  motiva  la  solicitud  de  extradición,  circunstancias éstas que  igualmente  se  encuentra  previstas  en  el  artículo 494 del Código Adjetivo  Penal  de  2004, con la inclusión en este último de que tampoco al extraditado  se  le  someta  a  desaparición forzada, torturas ni a tratos ni penas crueles,  inhumanas  o  degradantes,  como  tampoco  a  las  penas  de destierro, prisión  perpetua o confiscación.   

Recuérdese  que  las  condiciones  arriba  señaladas  fueron  extendidas,  con el mismo carácter imperativo, por la Corte  Constitucional a otras situaciones, al señalar que:   

“…no  sólo  habrá  de  entenderse que en caso de que exista en el Estado requirente la pena  de  muerte,  la entrega se hará bajo la condición de la conmutación de ésta,  sino,  también  bajo el entendido de que al extraditado no se le podrá someter  ni  a  torturas,  ni  a tratos o penas crueles, ni a desaparición forzada, ni a  tratamiento   degradante   e  inhumano,  razón  por  la  cual  así  habrá  de  condicionarse  la  constitucionalidad  que  se  declara  del  artículo  550 del  Código de Procedimiento Penal.   

Por  otra  parte, se observa por la Corte,  que  la  Constitución  colombiana,  prohíbe  en  su  artículo 34 ‘las  penas  de  destierro,  prisión  perpetua      y      confiscación’,  a las cuales, por las mismas razones anteriormente expuestas, no  podrá  someterse  al extraditado por el país que lo juzgue, lo que implica que  igualmente   en  ese  sentido  habrá  de  condicionarse  la  exequibilidad  del  artículo     550    del    Código    de    Procedimiento    Penal.”2   

Sin  embargo,  esas  no  son  las  únicas  condiciones  susceptibles  de formularse, pues al fin y al cabo el primer inciso  del  artículo  512  del  Código  de  Procedimiento Penal de 2000, así como el  primer  inciso  del  artículo  494  de  la  Ley  906  de  2004,  preceptúa que  “El gobierno podrá subordinar el ofrecimiento o la  concesión    de    la    extradición   a   las   condiciones   que   considere  oportunas.”   

Esa  facultad,  debe  señalarse,  no  es  discrecional,  pues  al  momento  de  decidir  sobre  la  entrega de un nacional  colombiano  el  gobierno  está  en  el  deber  de  armonizar  los  criterios de  conveniencia  nacional o de cooperación internacional, con la premisa según la  cual  al  concederse la extradición no se renuncia a la soberanía, sino que se  ejerce3,  y  con  los  derechos  y garantías que están consagrados en la  Constitución  y  en  los instrumentos internacionales sobre derechos humanos en  pro   de   un   justiciable,   así   como   en   protección   de  su  dignidad  humana.   

Así,  con  arreglo  al artículo 29 de la  Carta;  a  los  artículos  9  y  10  de  la  Declaración Universal de Derechos  Humanos,  5-3.6, 7-2.5, 8-1.2(a)(b)(c)(d)(e)(f)(g)(h).3.4.5, 9 de la Convención  Americana  de  Derechos  Humanos,  9-2.3,  10-1.2.3,  14-1.2.3,5, y 15 del Pacto  Internacional  de  Derechos  Civiles  y  Políticos,  el  Gobierno Nacional debe  condicionar  la  entrega de un compatriota, si concede la extradición, a que se  le    respeten    al   extraditado   –como  a  cualquier  otro  nacional en las mismas condiciones- todas  las  garantías  debidas  a  su  condición de justiciable, en particular, a que  tenga  acceso  a  un  proceso  público  sin dilaciones injustificadas, a que se  presuma  su  inocencia, a que cuente con un intérprete, a que tenga un defensor  designado  por  él  o por el Estado, a que se le conceda el tiempo y los medios  adecuados  para  que  prepare la defensa, a presentar pruebas y controvertir las  que  se  aduzcan  en contra, a que su situación de privación de la libertad se  desarrolle  en  condiciones  dignas, a que la eventual pena que se le imponga no  trascienda  de  su persona, a que la sanción pueda ser apelada ante un tribunal  superior,  a que la pena privativa de la libertad tenga la finalidad esencial de  reforma y readaptación social.   

Igualmente, el gobierno debe condicionar la  entrega  a  que el país reclamante, conforme a sus políticas internas sobre la  materia,  le  ofrezca  posibilidades racionales y reales para que el extraditado  pueda  tener  contacto  regular  con sus familiares más cercanos, habida cuenta  que  la  Constitución  de  1991, en su artículo 42, reconoce a la familia como  núcleo  esencial  de la sociedad, garantiza su protección y reconoce su honra,  dignidad  e  intimidad,  lo  cual se refuerza con la protección adicional que a  ese   núcleo  le  otorgan  la  Convención  Americana  sobre  Derechos  Humanos  (artículo  17)  y  el  Pacto  Internacional  de  Derechos  Civiles y Políticos  (artículo 23).   

En cumplimiento de su deber de protección  a  las  garantías y derechos del nacional colombiano entregado en extradición,  es  misión  del  Estado,  por medio del ámbito de competencias de los órganos  respectivos,  vigilar  que  en  el  país reclamante se respeten las mencionadas  condiciones  (artículo  9  y 226 de la Carta). Así, en primer orden, a través  del  cuerpo  diplomático,  en concreto, por las diferentes oficinas consulares,  con  apoyo  de  la  Procuraduría  General  de  la  Nación (artículo 277 de la  Constitución)  y  de  la  Defensoría del Pueblo (artículo 282 ibídem), de lo  cual,  además,  habrá  de darse informes periódicos a la Corte, en virtud del  principio  de  colaboración  armónica  entre  los diferentes Poderes Públicos  (artículo  113  de  la  Carta),  con  el  fin  de  que todos los estamentos con  injerencia  en  el  tema  tengan elementos de juicio que les permitan sopesar la  conveniencia    de    privilegiar   jurisdicciones   foráneas   frente   a   la  interna.   

De   esa   manera,   dejo   sentado   mi  criterio.   

Señores Magistrados,  

SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ  

Magistrado  

Fecha    ut  supra.   

    

1 Corte  Constitucional, sentencia C-740/00.   

2  Sentencia C-1106/00.   

3 Cfr.  Corte Constitucional, Sentencia C-621/01.     

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *