29299(15-05-08)

2008

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 29299  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente  

JORGE  LUIS  QUINTERO  MILANÉS   

Aprobado   acta   N°  119   

Bogotá,  D.  C., quince (15) de mayo de dos  mil ocho (2008).   

V    I   S   T   O  S   

Resuelve  la  Corte  la solicitud de pruebas  elevada  en  el  trámite  de extradición del ciudadano colombiano JOSÉ          GREGORIO          TERÁN         VÁSQUEZ.   

A  N  T  E C E D E N T E  S   

1.  El Gobierno de los Estados Unidos de  América,  mediante  Nota  Verbal  número  0465  del  14 de febrero del año en  curso,   a  través  de  su  Embajada  en  Colombia,  solicitó  formalmente  la  extradición  del  ciudadano  colombiano José Gregorio  Terán Vásquez.   

2.     Mediante    oficio   número  OFI08-4605-DIJ-0100  del  21  de  febrero  del  presente año, el Ministerio del  Interior  y  de  Justicia,  luego  de  considerar  perfeccionado  el expediente,  remitió   la  documentación  relacionada  con  la  solicitud  de  extradición  presentada, demandando de la Corte el respectivo concepto.   

3.  Corrido el traslado de que trata el  inciso  primero  del  artículo  500  del  Código  de  Procedimiento  Penal, el  defensor  del  requerido  en  extradición,  en  escrito  presentado  dentro del  término  legal  y  teniendo  como  apoyo la reciente jurisprudencia de la Sala,  fechada  el pasado 10 de abril con radicación N° 29472, solicita a la Corte la  práctica de los siguientes elementos de prueba:   

3.1.  Que se tenga como prueba el oficio  N°  OF108-00021191/AUV  12300  del  pasado  4  de marzo, sucrito por la Asesora  Jurídica  del Alto Comisionado para la Paz y dirigido a su representado, con el  cual  demuestra   que   se  encuentra  en  trámite  la  solicitud  de  postulación  elevada  por  el   ciudadano   José   Gregorio   Terán     Vásquez,  según            los           lineamientos    de    la   Ley  975 de 2005.   

3.2.  Que se oficie a la Secretaría de  la  Unidad Nacional de Justicia y Paz de la Fiscalía General de la Nación, con  el  fin  de  que  indique  cuál  es  el  estado  del trámite y si José  Gregorio  Terán  Vásquez  ha  rendido o no versión o si por lo menos ha sido entrevistado.   

CONSIDERACIONES   DE  LA  CORTE   

1.   Teniendo en cuenta que el concepto  de  la Sala acerca de la viabilidad o no de la extradición, se fundamenta en la  demostración  plena  de la identidad del solicitado, en la validez formal de la  documentación  presentada,  en  el  principio de la doble incriminación, en la  equivalencia  de  la  providencia  proferida en el extranjero y, cuando fuere el  caso,  en  el  cumplimiento de los tratados públicos, según así lo dispone el  artículo  502 del Código de Procedimiento Penal, necesario es entonces que las  pruebas  solicitadas  tengan  estricta  relación con dichos aspectos y que así  los sustente el peticionario.   

Por  consiguiente,  lo  concerniente  a  la  aducción  y  práctica  de  pruebas  se  rige  por  las  reglas  generales  que  establecen  la  admisibilidad  por  razón  de su conducencia, como se ha venido  resolviendo  por  la  Corte, lo que significa que serán admitidos los medios de  convicción  que   conduzcan  a  evidenciar o a enervar los fundamentos del  concepto  o  los que versen sobre hechos pertinentes y directamente relacionados  con el mismo.   

2.   Ahora bien, teniendo en cuenta que  en  este  caso  la  defensa  pretende  demostrar que su procurado, solicitado en  extradición,  es  un  ciudadano  postulado  bajo  los  lineamientos de la Ley 975 de 2005, resulta conveniente  recordar  lo  que  recientemente  la  jurisprudencia  de la Corte, citada por el  memorialista,     indicó     al     respecto     frente     al    tramite    de  extradición:   

“22. Respecto  de  la  argumentación  presentada  por  el  a  quo, tema  abordado   por   los   no  recurrentes,  sobre  los  problemas  que  suscita  la  extradición  de  un  postulado  dentro del régimen especialísimo de la Ley de  Justicia  y Paz, en tanto la verdad a que tienen derecho las víctimas se diluye  o  se  hace imposible alcanzarla con el instituto de cooperación internacional,  la  Sala reitera que el concepto que emite por mandato legal se hace teniendo en  cuenta  los  requisitos  y fundamentos que la autorizan, supuestos normativos en  los   que  se  determina  que  la  extradición  procederá  en  los  siguientes  supuestos:   

“(i)  Que se trate de hechos cometidos con posterioridad al  17  de  diciembre  de  1997  (Constitución Política, artículo 35 y Ley 906 de  2004, artículo 490);   

“(ii) Que no se  trate  de delitos políticos (Constitución Política,  artículo    35    y    Ley    906    de    2004,    artículo   490);   

“(iii)  Que  el  hecho  que la motiva también esté previsto  como  delito  en  Colombia y reprimido con una sanción privativa de la libertad  cuyo  mínimo  no  sea  inferior  a cuatro (4) años (Ley 906 de 2004, artículo  493-1);   

“(iv) Que por lo  menos  se haya dictado en el exterior resolución de acusación o su equivalente  (Ley 906 de 2004, artículo 493-2).   

“Y  la  Corte  Suprema       de       Justicia       debe      emitir      un      concepto  favorable  o  negativo  a  la  extradición que se fundamentará   

en  la  validez formal de la documentación  presentada,  en  la  demostración  plena  de la identidad del solicitado, en el  principio  de  la  doble  incriminación,  en  la equivalencia de la providencia  proferida  en  el  extranjero  y, cuando fuere el caso, en el cumplimiento de lo  previsto   en   los   tratados   públicos   (Ley   906   de   2004,   artículo  502).   

“23. Las  anteriores  previsiones  normativas  le señalan a la Corte lo  que  debe  tener  en  cuenta  para  emitir el concepto favorable o negativo a la  solicitud  de  extradición, supuestos que en todo caso deben complementarse con  lo  dispuesto  en  otras  disposiciones  que  rigen en el ordenamiento jurídico  colombiano,  y  por  ello, por ejemplo, el extraditado no podrá ser sometido en  el extranjero a las penas de muerte o prisión perpetua.   

“Igualmente, en  cumplimiento  de  la  función de conceptuar la Corte  debe  establecer  que la decisión favorable no resulte contraria a otras normas  constitucionales  -incluidas  las  del  bloque de constitucionalidad- o legales,  porque    ellas    radian    legalidad    y   legitimidad   a   las   decisiones  judiciales.   

“24. De  lo  anterior  se  sigue, como se prevé explícitamente, que el  concepto  de extradición tenga en cuenta los tratados  internacionales,  no sólo los referidos al instituto  de  la colaboración internacional dirigidos a la lucha contra la impunidad sino  todos  aquellos  que  se  refieren  a  los derechos y  garantías,  tanto  de  los  extraditables  como  de  los  asociados1.   

“25. Dado  que  el  Estado  colombiano se ha comprometido a perseguir el  delito,  tanto  en  lo  interno  como  frente  a la comunidad internacional, tal  obligación   tiene   su  correlato  en  la  efectiva  protección  de  los  derechos  de  las  víctimas,  las cuales no pueden quedar  desprotegidas  bajo ninguna circunstancia y por ello existe consenso en alcanzar  para     las     mismas     verdad,     justicia    y    reparación.   

“Tal imperativo  tiene  una  connotación  superior cuando se trata de delitos de lesa humanidad,  situación  en  la  que se encuentran los desmovilizados que han sido postulados  para  los  beneficios  de  la Ley de Justicia y Paz, en tanto que su obligación  consiste  en rendir versiones libres en las que deben confesar de manera veraz y  completa los delitos cometidos…”.   

Más  adelante,  después  de  hacer  unas  precisiones  relativas  a los delitos cometidos por las personas postuladas bajo  los  lineamientos  de  la  Ley 975 de 2005 y a los derechos fundamentales de las  víctimas, añadió la Corte:   

“Los  derechos  referidos  llevan  a  que  los  jueces,  inclusive  quien debe conceptuar en los  trámites          de          extradición2,  no  pueda  pasar  como mero  espectador pues su misión   

va más allá de la de ser un mero árbitro  regulador de las formas procesales…,   

de   donde   le   resulta  imperativa  la  obligación de   

buscar  la  aplicación  de  una  justicia  material,  y  sobre  todo,  en  ser  un guardián del  respeto  de  los  derechos fundamentales del indiciado o sindicado, así como de  aquellos  de  la  víctima,  en  especial, de los derechos de ésta a conocer la  verdad  sobre  lo  ocurrido, a acceder a la justicia y a obtener una reparación  integral,   de   conformidad   con   la   Constitución   y   con  los  tratados  internacionales  que  hacen  parte  del bloque de constitucionalidad3.   

“Frente  a  las  violaciones  de  los  derechos humanos el Estado debe garantizar a las víctimas  un  recurso  efectivo  que ofrezca resultados o respuestas adecuadas4,   lo  que  equivale  a  decir,  ni  más  ni menos, que un remedo de justicia no equivale a  hacer  justicia.  Dicho  en otros términos: sólo se hace justicia y se obtiene  eficacia  del  recurso  efectivo cuando quienes han sufrido la violación de los  derechos  humanos,  quienes  han sido víctimas de los delitos cometidos por los  grupos   paramilitares,   o   sus   familiares,   obtienen  verdad,  justicia  y  reparación5.   

“El  Estado, en  este  caso los jueces, faltan a sus deberes cuando ante graves violaciones a los  derechos  humanos  no  investigan,  juzgan  y  sancionan  a  los responsables de  cometerlas.  En  concreto  sobre  el  denominado  recurso efectivo, se incumplen  gravemente  los  estándares  internacionales  cuando  (i)  no  se adelantan los  procesos  judiciales  de  forma  seria, rigurosa y exhaustiva, (ii) cuando no se  tramitan  con  diligencia,  celeridad  y  convicción, (iii) no se toman medidas  para  proteger  a  las víctimas (iv) o no se les permite a éstas intervenir en  los   procesos,   (v)   o   se   dilata   en   el   tiempo  la  definición  del  asunto.   

“Hay que resaltar  la  necesidad  de que la judicatura comprenda el papel que juegan sus decisiones  en  el  contexto  del  sistema penal y del modelo estatal del que hace parte por  cuanto   las   democracias  constitucionales  son  fundamentalmente  Estados  de  Justicia;  es  decir, Estados que en el contexto de una democracia participativa  y  pluralista,  llevan  a  una  nueva  dimensión  los  contenidos  de  libertad  política  del  Estado  Liberal  y de igualdad del Estado Social. Por ello, cada  acto  de  los  poderes  constituidos,  incluido  el  Poder  Judicial,  se  halla  vinculado  por  la Justicia como valor superior del ordenamiento jurídico, como  principio  constitucional,  como  derecho  y  aún  como deber estatal, de donde  resulta  imperioso  que  los  jueces,  al  emitir  sus  pronunciamientos,  no se  preocupen  solo por la corrección jurídica de sus decisiones sino también por  la   necesidad  de  armonizar  esa corrección con contenidos materiales de  Justicia  porque de lo  contrario, la judicatura colombiana no habría dado  un   solo   paso   desde   las   épocas   del    más  rígido  formalismo  jurídico.   

“Si se procede  de  esa  manera,  esto  es,  armonizando  la corrección jurídica y la justicia  material,  es  fácil  advertir  que existen razones superiores para examinar la  legitimidad  de  una  extradición  que  puede estar en últimas conculcando los  derechos  de  las  víctimas  al impedirse con ella la realización de los fines  constitucionales  del proceso penal pues afectan las legítimas expectativas que  alientan  las víctimas de las conductas punibles en cuanto a la realización de  su   derecho   a  la  verdad,  justicia  y  reparación,  y,  al  contrario,  la  extradición  de un desmovilizado para que responda en el extranjero por delitos  menos  graves  que los que está confesando ante los jueces colombianos, resulta  siendo una forma de impunidad.   

“27. Y  si  se  repara  que  la  Ley  975  de  2005 fue promovida por el  Gobierno  Nacional  haciendo  referencia  a  que  la  paz  como  gran propósito  nacional no debe tener obstáculos y que en aras de ella se debe   

encontrar   una  adecuada  relación,  un  equilibrio  entre justicia y paz, que nos permita satisfacer los intereses de la  primera,  al  tiempo  que se avanza de manera audaz y efectiva en la superación  de  los  problemas  de  violencia  que  tanto  sufrimiento  le  han  causado  al  país6,   

de  modo  que se estructuró un proyecto de  ley que debía tener como ejes centrales   

Verdad,  Justicia  y  Reparación,  dando  especial  importancia  al  derecho  de las víctimas7,   

“refulgiendo con  diafanidad  que  tanto  el  Gobierno  Nacional  como  las comunidades nacional e  internacional  tengan  interés  en  que  los  graves  delitos cometidos por las  bandas  paramilitares sean aclarados plenamente, y se impongan las consecuencias  punitivas   que  las  leyes  autorizan,  porque  de  lo  contrario  se  estaría  vulnerando   

el  derecho  de  la  sociedad  a esclarecer  procesos  de  macrocriminalidad  que afectan de manera masiva y sistemática los  derechos    humanos    de   la   población,   (que   también)   son   derechos  constitucionales8.   

“Como lo dijo el  Tribunal  Constitucional  al  examinar  la  exequibilidad de la Ley 975 de 2005,  el  hecho  de  que el Estado atraviese por difíciles  circunstancias  que  dificulten la consecución de la  paz,  no lo liberan de sus obligaciones en materia de  justicia,  verdad,  reparación  y no repetición, que  emanan   de   la   Convención   Americana   de   Derechos   Humanos9.   

“28. Todo  lo  expresado  obliga  a  la  Corte a considerar, en aras del  imperio  de  la justicia nacional, el respeto de los compromisos internacionales  del  Estado  en  materia  de  derechos  humanos y la efectividad de los derechos  fundamentales,  que  si  en un supuesto concreto de extradición se produce como  consecuencia  del  mismo  la  violación  de  los  derechos de las víctimas, el  concepto  deberá  ser  emitido  en forma negativa o si el mismo es de carácter  favorable  será  condicionado  para evitar el desamparo de quienes han padecido  las  consecuencias  de  los  delitos  confesados por el desmovilizado-postulado,  supuesto  ineludible  que  de  no atenderse convertirá el concepto en negativo,  con  las respectivas consecuencias”. (Subrayas ajenas  al texto).10   

3.  En esas condiciones, es evidente que  el  trámite que la Corte debe adelantar en materia de extradición no solo debe  tener  en  cuenta  los  tratados  internacionales  relativos  al instituto de la  colaboración  internacional  en  eras  de la lucha contra la criminalidad, sino  que  también  está  en  el deber constitucional y legal de considerar aquellos  que  se  refieren  a  las  garantías  tanto  de  los  extraditables  como de la  colectividad,  en  especial  la  efectiva  protección  de  los  derechos de las  víctimas.   

Por  lo  mismo,  consecuente  con  la citada  posición  jurisprudencial,  resulta  jurídicamente lógico colegir que no solo  son  procedentes  las  pruebas  que  tienen  estricta relación con los aspectos  sobre  los  cuales  la  Sala  debe  emitir el respectivo concepto, sino también  aquellas  que tienden a demostrar que el solicitado en extradición se encuentra  desmovilizado  y  postulado  bajo  los lineamientos de la Ley 975 de 2005, pues,  como  se  vio,  tal situación debe ser tenida en cuenta por la Corte al momento  de   proferir  el  citado  concepto  frente  a  los  derechos  de  la  víctimas  reconocidas  al  interior  de  la  actuación  adelantada  conforme  al especial  procedimiento contemplado en la mencionada ley de Justicia y Paz.   

En  consecuencia,  por  ser  procedente,  se  decretaran  las  pruebas  solicitadas por el defensor del ciudadano José    Gregorio    Terán    Vásquez,  así:   

3.1.    Se   tendrá  como  medio  de  convicción  el  oficio  N°  OF108-00021191/AUV  12300  del  pasado 4 de marzo,  sucrito  por  la Asesora Jurídica del Alto Comisionado para la Paz y dirigido a  José       Gregorio       Terán   Vásquez,  a  través  del  cual  se le informa que se  encuentra      en      trámite      la      solicitud      de      postulación por él elevada.   

3.2.   Oficiar  a  la  Oficina del Alto  Comisionado  para  la  Paz,  a  fin  de que informe si el ciudadano José     Gregorio     Terán    Vásquez,  identificado  con  la  cédula  de ciudadanía número 84.104.940  expedida  en  San Juan del Cesar (Guajira), quien ante esa oficina manifestó su  voluntad  de acogerse al procedimiento y beneficios consagrados en la Ley 975 de  2005,  ha  sido o no postulado  de conformidad con el artículo 7° del Decreto 3391 de 2006.   

3.3. Oficiar a la Secretaría de la Unidad de  Justicia  y  Paz  de  la  Fiscalía  General de la Nación, con el objeto de que  informe  si  el  postulado  José  Gregorio   Terán   Vásquez, identificado con la cédula de  ciudadanía  número  84.104.940  expedida  en  San Juan del Cesar (Guajira), ha  sido  o  no  escuchado  en  versión.  En  caso  afirmativo  si ha confesado sus  delitos,  cuál  es el estado actual del trámite que se le adelanta y si dentro  del mismo han sido reconocidas las víctimas.   

Por  Secretaría de la Sala se librarán los  oficios respectivos.   

4.  Conforme lo dispone el artículo 500  del  Código  de Procedimiento Penal, una vez se allegue la documentación a que  se  hace referencia en el numeral anterior, se correrá traslado por el término  de  5  días,  para  que  las  partes,  si  lo  estiman  a  bien,  presenten las  alegaciones respectivas.   

En  mérito  de lo expuesto, la CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL,   

R   E   S  U  E  L  V  E   

1.   DECRETAR  y  PRACTICAR  las  pruebas  mencionadas  en  los numerales 3.2. y 3.3. de la parte  considerativa  de  esta  providencia.  Por  Secretaría de la Sala líbrense los  oficios respectivos.   

2.   Una  vez  allegadas  las  citadas  pruebas,  conforme  lo  dispone  el  artículo  500 del Código de Procedimiento  Penal,  córrase traslado por el término de 5 días, para que las partes, si lo  estiman conveniente, presenten sus alegaciones.   

3.  Contra esta decisión no procede ningún  recurso.   

Cópiese,      comuníquese      y  cúmplase.   

SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ  

ACLARO VOTO  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ                                          ALFREDO     GÓMEZ     QUINTERO                         

MARÍA  DEL  ROSARIO  GONZÁLEZ  DE  LEMOS                     AUGUSTO J. IBAÑEZ GUZMÁN   

                       ACLARO  VOTO   

JORGE  LUIS  QUINTERO  MILANÉS                                          YESID     RAMÍREZ     BASTIDAS           

JULIO  ENRIQUE  SOCHA SALAMANCA                                          JAVIER  ZAPATA ORTÍZ   

                  ACLARO   VOTO                                                                                     ACLARO VOTO   

TERESA RUÍZ NUÑEZ  

Secretaria  

    

1  Se  precisa  lo señalado por la Sala en concepto de 2 de marzo de 2008, radicación  28643.   

2  Se  desarrolla  y complementa lo expresado por la Corte Suprema de Justicia, Sala de  Casación  Penal,  en  los  conceptos de extradición de 5 de diciembre de 2007,  radicación 28505 y de 2 de abril de 2008, radicación 28643.   

3 Corte  Constitucional, Sentencia C-591/05.   

4 Corte  Interamericana   de   Derechos  Humanos.  Caso  Cesti  Hurtado  vs.  Perú. Sentencia del 29 de septiembre de  1999. Véase http://www.corteidh.or.cr/casos.cfm   

5 Corte  Interamericana  de  Derechos  Humanos.  Caso  de  las  Palmeras  vs.  Colombia. Sentencia del 6 de diciembre  de 2001. Véase http://www.corteidh.or.cr/casos.cfm   

6  Proyecto   de   Ley   211,   por   la  cual  se  dictan  disposiciones  para  la  reincorporación  de miembros de grupos armados organizados al margen de la ley,  que  contribuyan  de  manera  efectiva  a  la  consecución  de la paz nacional,  Gaceta  del Congreso 43, de  11 de febrero de 2005.   

7  Proyecto   de   Ley   211,   por   la  cual  se  dictan  disposiciones  para  la  reincorporación  de miembros de grupos armados organizados al margen de la ley,  que  contribuyan  de  manera  efectiva  a  la  consecución  de la paz nacional,  Gaceta  del Congreso 43, de  11  de  febrero de 2005. También insistieron en la necesaria protección de las  víctimas  quienes oficiaron como ponentes del citado proyecto de ley con motivo  de  los  debates  surtidos  en el Congreso de la República (Véase Gaceta  del Congreso 74, de 4 de marzo de  2005  y  Gaceta del Congreso  331, de 7 de junio de 2005).   

8 Corte  Constitucional, sentencia C-228/02.   

9 Corte  Constitucional, sentencia C-370/06.   

10 Ver  segunda instancia 29472 del 10 de abril de 2008.     

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