28932(02-04-08)

2008

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 28932  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

                       Magistrada Ponente:   

MARÍA    DEL   ROSARIO   GONZÁLEZ   DE  LEMOS   

                       Aprobado Acta No. 076   

          Bogotá D.C., abril dos (2) de dos mil ocho (2008).   

VISTOS  

Resuelve  la  Sala  la  solicitud de nulidad  invocada   por   la   señora  LUZ  NELLY  DE  CASTRO  BUELVAS,  quien  es  requerida  en extradición por el  Gobierno de los Estados Unidos de América.   

ANTECEDENTES   

Mediante  Nota  Verbal  No.  2972  del 26 de  septiembre  de  2007, el Gobierno de los Estados Unidos de América solicitó la  detención  provisional,  con  fines de extradición, de la ciudadana colombiana  LUZ NELLY DE CASTRO BUELVAS,  contra  quien,  el  12  de  junio  anterior,  se  dictó  la  segunda acusación  sustitutiva  No.  06-20450, en el Tribunal Federal de Distrito de ese país para  el Distrito Este de Michigan.   

Con  fundamento  en esa petición, el Fiscal  General  de  la  Nación,  decretó  la  respectiva  orden  de  captura,  según  Resolución  del  2  de  octubre  de  2007,  la  cual se hizo efectiva dos días  después,  en la ciudad de Barranquilla, por miembros de la Policía Nacional de  Colombia.   

A  través de Nota Diplomática No. 3783 del  30  de  noviembre  de  2007,  la  Embajada  del  Estado reclamante formalizó la  solicitud de extradición.   

La  Corte recibió la petición en cuestión  con  la  documentación  del  caso  y,  la señora LUZ  NELLY  DE CASTRO BUELVAS nombró apoderado judicial, al  cual  reemplazó  por  una  profesional del derecho, en consecuencia, se dispuso  correr  el  traslado  previsto  en el inciso primero del artículo 500 de la Ley  906  de  2004,   oportunidad  aprovechada  por  la defensa para demandar la  devolución  de  dicha  documentación al Ministerio del Interior y de Justicia,  por  cuanto  era necesario perfeccionarla. Igualmente, solicitó la práctica de  algunas pruebas.   

La Sala, por auto del 20 de febrero de 2008,  decidió  no  regresar  el diligenciamiento a ese Ministerio y de paso, negó en  su  totalidad, por improcedentes, las pruebas pedidas, luego de lo cual, el día  26  del  mismo  mes  y  año,  es  decir,  dentro del término de ejecutoria del  proveído  anotado,  la  requerida en extradición invocó la nulidad de todo lo  actuado,   incluso,   al  parecer,  de  dicha  determinación.      

  LA  SOLICITUD   

De  manera  confusa  la señora LUZ  NELLY  DE  CASTRO BUELVAS señala que  por    auto,    cuya    fecha    no   revela,   la   Corporación   “decide  no  reponer  la  providencia  por  la  cual  se niega la  practica    de    pruebas   por   considerarlas   improcedente”   (sic)  y,  agrega: “al negar las pruebas  solicitadas  se  me está negando la posibilidad de controvertir las pruebas que  sustentan  la  acusación  proferida  por  el  Estado  requirente”.   Además,   como  los  hechos  allí  consignados  ocurrieron  en  Colombia,   en  su  sentir,  son  las  autoridades  del  país  las  llamadas  a  investigarlos.   

Por las razones aludidas, estima violados el  derecho   de   defensa  y  el  debido  proceso,  añadiendo,  respecto  de  este  último,    según   criterio   de   autoridad1,   que   su   desconocimiento  “existirá   si   la   interpretación   que   del  procedimiento   se  hace,  resulta  incompatible  con  la  Carta”.     

En consecuencia, pide decretar la nulidad de  todo  lo  actuado, incluso, al parecer, del auto del 20 de febrero de 2008, pues  reitérese,  omite  señalar  de  forma  expresa  a  cuál proveído se refiere.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

Conviene aclarar desde ahora que, contrario a  lo  afirmado  por  la  señora  LUZ  NELLY  DE CASTRO  BUELVAS,    dentro   del  presente  trámite  de  extradición  no  se ha promovido, por los legitimados en esta etapa, recurso de  reposición  contra  auto alguno o en relación con el de fecha 20 de febrero de  2008,  por  medio  del  cual  se  negó  la  devolución de la documentación al  Ministerio  del  Interior  y  de  Justicia  y  la  práctica  de  pruebas.    

De otra parte, la nulidad propuesta carece de  fundamento, como pasa a explicarse enseguida.   

A  pesar  de  no  precisar  la  providencia  respecto  de  la  cual,  en  resumen,  predica  la  irregularidad denunciada, el  trámite  de  extradición surtido hasta ahora enseña la existencia de una sola  decisión de fondo, es decir, el auto del 20 de febrero de 2008.   

Así las cosas, atendiendo a lo señalado en  la  petición  de  nulidad,  arrimada  por  la solicitada en extradición,   durante  la ejecutoria de ese proveído, es  posible concluir que el reparo  se  aduce  por  desconocimiento de garantías fundamentales, al no decretarse la  práctica de las pruebas solicitadas por la defensa.   

Esa   particular   forma   de   asumir  la  intervención  dentro de la etapa judicial del trámite de extradición, resulta  inadecuada,  pues,  en  realidad,  como  se  verá  más adelante, no se pone al  descubierto  una  irregularidad sustancial que afecte el derecho de defensa o el  debido  proceso,  sino  más  bien  se  constituye  en  un camino adicional para  exteriorizar la inconformidad con los extremos del auto en cita.   

Basta  observar, en este sentido, como en el  escrito  de  nulidad  se  cuestiona  la  providencia del 20 de febrero de 2008 a  través  de  un  discurso  general,  sin  destacar  la  existencia  de  defectos  sustanciales  de carácter formal o en relación con la garantía del derecho de  defensa.    

Por   tanto,   si  bien  la  reclamada  en  extradición  acude  al  instituto  de  las nulidades, en realidad por esta vía  pretende  remover  una  situación  que,  en  gracia  de  discusión,  ha debido  intentar mediante el recurso de reposición.   

De otra parte, la discusión de la reclamada  en  extradición, se contrae a repudiar de la Sala el rechazo de las pruebas con  las  cuales  se  desvirtuarían  las que sustentan la acusación proferida en su  contra  en  el  Estado  requirente  y,  porque  con  las  mismas,  de  paso,  se  demostraría  la  ocurrencia  de  los  hechos  en Colombia, correspondiendo, por  tanto,   a   las  autoridades  del  país  su  investigación.      

La Corte de forma inveterada ha entendido que  la  pertinencia  de  las  pruebas,  cuando  se trata de emitir concepto sobre la  procedencia  o  no  de  la  solicitud  de extradición, se limita a verificar la  validez  formal  de  la  documentación  aportada por el Gobierno extranjero, la  constatación  plena  de la identidad del reclamado, la concurrencia de la doble  incriminación  y,  la  correspondencia de la pieza procesal allí proferida, en  el caso particular, con la acusación.   

En  estas  condiciones,  cualquier  demanda  probatoria  dirigida  a desbordar esos precisos límites será rechazada; por lo  tanto,  como  en  el  caso  bajo  examen  la presunta irregularidad radica en la  negación  de  pruebas  cuyo propósito se aleja en un todo de esos parámetros,  de contera resulta inocultable su carencia de prosperidad.   

La  Corte, frente a las pruebas relacionadas  con  los  temas  propuestos  por la requerida en extradición en su petición de  nulidad, viene señalando:   

“Debido precisamente a que en Colombia el  trámite  de  extradición  no  corresponde  a  la  noción  estricta de proceso  judicial  en  el  que  se  juzgue  la  conducta  de aquél a quien se reclama en  extradición,  en  su  curso  no  tienen  cabida cuestionamientos relativos a la  validez  o  mérito de la prueba recaudada por las autoridades extranjeras sobre  la   ocurrencia   del   hecho,   el  lugar  de  su  realización,  la  forma  de  participación  o el grado de responsabilidad del encausado; la normatividad que  prohíbe   y   sanciona   el   hecho   delictivo,   la  calificación  jurídica  correspondiente;  la competencia del órgano judicial; la validez del proceso en  el  cual  se le acusa; la pena que le correspondería purgar para el caso de ser  declarado  penalmente responsable; o la vigencia de la acción penal; pues tales  aspectos  corresponden  a  la  órbita exclusiva y excluyente de las autoridades  del  país  que eleva la solicitud y su postulación o controversia debe hacerse  al  interior  del  respectivo  proceso utilizando al efecto los instrumentos que  prevea   la   legislación   del   Estado   que  formula  el  pedido2”3.   

No  obstante  lo  anotado, la Sala, incluso,  observa  una  total  desconexión  entre  las pretensiones expresadas durante el  traslado  previsto  en el inciso primero del artículo 500 de la Ley 906 de 2004  y  las  del  escrito  de  nulidad,  porque  mientras  en aquellas se enfatiza en  pruebas,  en esencia destinadas a constatar la validez de la documentación y la  actuación  previa,  las presentes intentan cuestionar aspectos relacionados con  los  medios  de  convicción  a  través de los cuales se respalda la acusación  formulada  en  el  país  extranjero,  el lugar de ocurrencia de los hechos y la  competencia  para conocerlos, situación sintomática de la carencia de claridad  conceptual  de la solicitada en extradición, lo que contribuye al fracaso de su  contradictorio reclamo.   

La  Corporación  también  repara que en el  auto  del  20  de  febrero  de  2008,  al  dar respuesta al capítulo denominado  “Situación  Jurídica del implicado”,  contenido  en  el  escrito  allegado  por  la  defensa dentro del  término  del referido artículo 500 de la Ley 906 de 2004, se rechazó la queja  sobre  la  competencia  de  la  autoridad  judicial  llamada a juzgar los hechos  contenidos  en  la  acusación,  aspecto  del  cual advirtió, trataría, de ser  necesario,   al   emitir   el  concepto,  razón  adicional  para  descartar  la  irregularidad pregonada.   

          Además,  de  lo  anotado se extrae sin dificultad, la no violación  del  debido  proceso,  cuyo  sustento  incluso  resulta equivocado, porque basta  acudir  al  criterio  de autoridad esgrimido para percatarse de su real alcance,  según  el  cual  en  los  trámites  directamente previstos en la Constitución  Política  existe  la  posibilidad  de  vacíos cuya interpretación corresponde  agotar  al  funcionario  administrativo  o  al juez, dentro criterios de unidad,  sistematicidad  y  finalidad  de  las  normas  fundamentales, sin que en el caso  particular  ocurra  así, por cuanto la Ley 906 de 2004 se encarga de regular la  materia de forma íntegra.   

En  resumen,  contrario a lo estimado por la  reclamada  por  el  país  extranjero,  sus garantías fundamentales no han sido  vulneradas  con  ocasión de este diligenciamiento, motivo por el cual se impone  negar la nulidad planteada.   

Así las cosas, en firme esta determinación,  estése  a  lo  dispuesto  en  el  numeral segundo del auto del 20 de febrero de  2008,  en  consecuencia, por Secretaría de esta Corporación, córrase traslado  por  cinco (5) días a los legitimados en este trámite para presentar alegatos,  de  conformidad  con  el  inciso  final  del  artículo  500  de  la  Ley 906 de  2004.   

En  mérito de lo expuesto, LA CORTE SUPREMA  DE JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE  

1.  NEGAR  la  nulidad  invocada  por  la señora LUZ NELLY DE CASTRO  BUELVAS,  requerida en extradición por el Gobierno de  los Estados Unidos de América.   

2.   Correr  el  traslado  previsto  en  el inciso final del artículo 500 de la Ley 906 de 2004.   

Contra  esta  decisión  procede  recurso de  reposición.   

Notifíquese y cúmplase,  

                                     SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ   

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ                                                   ALFREDO      GÓMEZ  QUINTERO   

MARÍA  DEL  ROSARIO  GONZÁLEZ  DE  LEMOS                                                                                                  AUGUSTO         JOSÉ          IBÁÑEZ GUZMÁN   

JORGE  LUÍS  QUINTERO MILANÉS                                                    YESID  RAMÍREZ BASTIDAS   

JULIO  ENRIQUE SOCHA SALAMANCA                                                       JAVIER ZAPATA ORTÍZ   

                 TERESA          RUIZ  NÚÑEZ   

               Secretaria   

    

1 Corte  Constitucional,  Sentencia  T-116 del 12 de febrero de  2004, M. P. Eduardo  Montealegre Lynett.   

2 Cfr.  Autos  del  11  de junio de 2002, Radicado No. 19288  y del 25 de agosto de  2004, Radicado No. 22442.    

3 Cfr.  Auto del 1º de agosto de 2007, Radicado  No. 27450.     

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