28683(28-05-08)

2008

Asistente Jurídico Inteligente

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Proceso No 28683  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

          Magistrado  Ponente   

          AUGUSTO J. IBÁÑEZ GUZMÁN   

          Aprobado Acta No. 133   

Bogotá D. C., veintiocho (28) de mayo de dos  mil ocho (2008).   

La  Sala  resuelve el recurso de reposición  interpuesto  contra  la  providencia del 02 de abril del presente año, mediante  la   cual  se  negaron  las  pruebas  solicitadas  por  la  defensa  del  señor  DIEGO LEON MONTOYA SÁNCHEZ.   

DECISIÓN  RECURRIDA  

La  Sala  negó  la práctica de las pruebas  orientadas  a  demostrar,  (i)  que  en  Colombia  se  le sigue proceso penal al  requerido  por  los  mismos hechos por los cuales es solicitado en extradición,  (ii)  que  no  son  claros  los  hechos   y  los  actos que determinaron el  presente  trámite  y  (iii)  determinar  si el señor Montoya Sánchez  se  encontraba   o   no   en  la  jurisdicción   territorial  de  los  Estados  Unidos  de Norteamérica desarrollando actividades ilícitas.   

La  decisión  resultó  desfavorable  a los  intereses  del  peticionario,   porque,  el  hecho de la existencia o no de  investigación   o   juzgamiento   por   parte   de   los   fiscales   o  jueces  nacionales    por  hechos  similares,  o  por  los  mismos  hechos que  generan  el  pedido  de  extradición, no es impedimento para que la Corte   emita  su  concepto   sobre  la solicitud de extradición. Determinarlo, es  tarea  exclusiva  del  gobierno  nacional, cuando se ocupe de la decisión   final.   

Por  otro  lado,  las  dos  acusaciones  del  Gobierno  Americano,  así como las declaraciones de apoyo a las mismas, resulta  claro,  que  el  Estado  requirente  ha hecho imputaciones  concretas   señalando   fechas  de  comisión  y  lugares  involucrados  en  las  conductas  presuntamente delictivas.   

Si existe o no  salidas del requerido al  país  requirente,  es  un  hecho  respecto  del cual la Sala señaló que no le  compete   tal   averiguación,   ya  que  esos  aspectos   no  guardan  relación   con   los   elementos   que  debe  considerar  para  emitir  el  correspondiente concepto.   

SÍNTESIS DE LA IMPUGNACIÓN  

Dentro de la oportunidad legal, el apoderado  judicial  del  ciudadano  requerido impugnó la decisión que negó la práctica  de pruebas, con fundamento en los siguientes argumentos:   

    

1. Inicia  su  presentación, “EN RELACIÓN  CON RELACION PRUEBAS CONSIGNADAS EN EL NUMERAL PRIMERO.     

La  Sala  de  Casación  Penal,  en  forma  reiterada  ha  venido  sosteniendo  que  la determinación de los hechos que son  objeto  de juzgamiento por los jueces nacionales, y su incidencia en el trámite  de    extradición,   corresponde   al   gobierno   nacional,   y   no   a   esa  Corporación.   

Por  el  contrario,  siempre he considerado  este  aspecto   se  relaciona  directamente   con  la imposibilidad de  juzgar  dos  veces   a una persona, y que tal principio se refiere a hechos  delictivos,  y  que  autoridad  encargada  de  realizar   el análisis debe  ser   la  Sala  Penal  de  Casación  de la Corte Suprema de Justicia;  esta  corporación  es  la  que  debe  velar  por el respeto de los derechos del  individuo, y por el cumplimiento de la Constitución.   

Creo que se esta confundiendo la opción que  tiene  el  gobierno  nacional  de aplazar o no la extradición, con la presencia  del  principio  del  non bis in idem, temas que son absolutamente diferentes; el  primero  efectivamente  corresponde  el  gobierna  nacional,  pero  respecto  al  principio  fundamental que impide el doble juzgamiento, corresponde a la Sala de  Casación Penal.   

(…)  

La única forma de establecer si en el caso  existente  una  identidad  objetiva y subjetiva, entre los cargos que motivan la  extradición,   y   los  procesos  que  cursan  en  Colombia,  es  practicar  la  inspección requerida por la defensa.   

(…)”.  

    

1. Además,   afirma:  “EN  RELACIÓN  CON  RELACION PRUEBAS CONSIGNADAS EN EL NUMERAL SEGUNDO.     

(…).  

Observemos  como el cumplimiento de lo  supuesto  en  el  articulo  495  del  C.  de  P.P., numeral 2, en cuanto se debe  establecer  con  precisión  el lugar en que  los hechos fueron ejecutados,  es  indispensable  para  determinar   el  cumplimiento de lo previsto en el  articulo  35  de la Constitución. En efecto, si el indictment no precisa en que  lugares  se  cometió el hecho, pues no es posible establecer si se cumple   o  no   con  lo  previsto  en  la  norma  superior,  que exige, para que la  extradición  del  ciudadano  colombiano  pueda  darse,  que  el  delito se haya  cometido en el exterior.   

Si el honorable magistrado ponente revisa lo  consignado  el  indictment  99-804-CR-  Altonaga  (s) (s) (s) (s) (s), proferido  dentro  del  caso  que  cursa ante el Distrito Sur de Florida, observará que el  lugar  de  ocurrencia  de  los  hechos se precisa única y exclusivamente en los  cargos  1  al  8,  indicando que se llevaron a cabo  en el Condado de   Miami-Dade,  Distrito  Sur  de  Florida  y  otros  lugares;  sin  embargo  si el  honorable  magistrado  lee el contenido de los cargos del 9 al 12, establecerá,  sin  lugar  a  duda,  porque  es  una  verdad  procesalmente establecida, que el  indictment    nada    dice   respecto   del   lugar   de   ocurrencia   de   los  hechos.   

(…)  

Indudablemente  se  ha  incumplido  con  un  requisito  exigido  para  que  la  extradición sea viable, el cual es necesario  conocer,  para evitar un pronunciamiento favorable  a pesar de la falencia,  como  ya  ocurrió  en  el  caso  del  señor  Eugenio  Monyota.  Creo  que esta  actuación,   implica   un  desconocimiento  de  las  normas  citadas,  con  las  consecuencias  jurídicas  que  la  misma ley prevé, en tanto los funcionarios,  sea   cual   fuere  su  categoría   o  importancia,  están  sometidos  al  cumplimiento del derecho vigente.   

Pero  todo  esto  se  genera   por una  violación  mucho   mayor,  que  también  he venido planteando, sin éxito  ante  la  Sala,  y  es  la diferencia sustancial que existe entre la Resolución  Acusatoria, exigida por la Ley colombiana, y el indictment.   

La  providencia extranjera se equipara la  formulación  de  la  imputación,   prevista  en  el  Titulo III, Capitulo  Único  (art. 286 y siguientes) de la Ley 906 de 2004, y que en el extranjero es  aprobada  por  el  Gran Jurado, sin que para el momento se haya  realizado,  ni  en Colombia, ni en los Estados Unidos, el descubrimiento de la prueba que es  un acto posterior.   

Por  el  contrario,  para  que la decisión  extranjera  se  equipare a la resolución acusatoria, debía tener relación con  el  contenido de la acusación,  que en Colombia, está  consagrada en  el  Libro  III,  Título  I, Capitulo I (art. 336 y siguientes) de la Ley 906 de  2004.   

(…)”.  

    

1. Y   finalmente,   “EN   RELACIÓN  CON  RELACION PRUEBAS CONSIGNADAS EN EL NUMERAL TERCERO.     

Si   el  requerido  a  salido  del  país  requirente  en  las  épocas  en  que  se señala la comisión de los delitos de  concierto,  pues  es  posible que el concierto se haya realizado en el exterior;  der  lo  contrario,  el  acuerdo  de voluntades se llevó a cabo en Colombia, lo  cual  determina  el momento consumativo  del delito en territorio nacional;  si  el  delito  se  consumó en Colombia, respecto del concierto, ese momento no  puede  trasladarse  al  exterior,  teniendo en cuenta que se trata de delitos de  peligro,  que no requieren de ninguna materialización exterior que los ponga en  ejecución,  pues se penaliza el solo acuerdo de voluntades de quienes conforman  la organización. (…)”.    

CONSIDERACIONES  DE  LA  CORTE   

1.    De  manera  reiterada,  la  Sala  ha  sostenido que el  recurso  de  reposición  es  un  dispositivo  otorgado por la ley a los sujetos  procesales,  para provocar que el funcionario judicial que profiere la decisión  impugnada,  en este caso la Corte, examine de nuevo dicha decisión, teniendo en  cuenta  los  fundamentos  de  hecho  y  de  derecho  a  través de los cuales se  pretende  demostrar que incurrió en errores fácticos o jurídicos y, si a ello  hubiere  lugar, los enmiende mediante la revocatoria, aclaración, modificación  o complemento.   

En el presente evento, el impugnante solicita  que  se  decreten  las pruebas solicitadas, con el fin de demostrar la presencia  del  principio  “non  bis  in  idem” universalmente aceptado en los tratados  internacionales,  la  imprecisión en los lugares donde se cometieron los hechos  y  determinar  el  movimiento  migratorio  respecto del delito de concierto para  delinquir.   

No  obstante, esta Corporación no acoge los  planteamientos  del  recurrente,  pues  se  insiste  en  que  las  pruebas deben  orientarse  a  verificar  el cumplimiento de los tópicos sobre los cuales versa  el  concepto  que  le  corresponde  rendir  a  la  Corporación,  los  cuales se  encuentran  señalados  en  el  artículo  502  de  la  Ley 906 de 2004 para los  eventos  en  que el trámite no se rija por los Tratados Públicos aprobados por  Colombia,  sino  por las normas del estatuto procesal penal, como sucede en este  caso.   

Las  pruebas a decretar serán entonces, las  que  estén  orientadas  a  demostrar:  “la validez  formal  de  la documentación presentada, la demostración plena de la identidad  del   solicitado,   el  principio  de  la  doble  incriminación  en  la equivalencia de la providencia  proferida  en el extranjero y, cuando fuere el caso,  el cumplimiento de lo  previsto en los tratados públicos”.   

Así  las  cosas,  en  materia probatoria el  funcionario  judicial  está  en  el  deber de rechazar las pruebas prohibidas o  ineficaces, las que versen   

sobre hechos notoriamente impertinentes y las  manifiestamente  superfluas,  pues de lo contrario, se estaría atentando contra  la eficiencia y eficacia de la administración de justicia.   

Es   que  la  actividad  probatoria  está  orientada  al  cumplimiento de unos específicos objetivos, que tal como se dijo  en    precedencia,     en    el   caso   del   trámite   de   extradición  consistirían   en  acreditar  los  aspectos sobre los cuales debe emitirse  concepto.   En  consecuencia,  a  tal  fin  deben  dirigirse la solicitud o  presentación y la admisión y ordenación de las pruebas.   

Significa  lo  anterior,  que  a  la Sala de  Casación  Penal  le  está  vedado  adentrarse  en  aspectos como la ocurrencia  histórica  de  los  hechos,  las  circunstancias de tiempo, modo y lugar de los  mismos,  así  como  en  los  elementos  estructurales  de  la  conducta punible  (tipicidad,  antijuridicidad y culpabilidad), por tratarse de temáticas propias  de   la   discusión   que  debe  plantearse  ante  las  autoridades  del  país  requirente.   

En ese orden de ideas, es su deber de actuar  con  diligencia,  estudiando  la  conducencia,  pertinencia  y  utilidad  de las  pruebas   impetradas,   a   fin  de  evitar  un  desgaste  innecesario  para  la  administración de justicia.   

Acorde  con  lo  expuesto,  la  Corte  puede  decretar  las  pruebas  solicitadas  por  los  sujetos  procesales,  siempre que  resulten   

conducentes  o pertinentes y, adicionalmente  las  que  de oficio considere necesarias para emitir concepto.  De ahí que  al  denegar la petición probatoria de la defensa, sólo ajustó su actuación a  derecho.   

2.   Fue  precisamente  por la falta de  relación  entre las pruebas solicitadas y el concepto que debe emitirse, que la  Sala   negó  la  petición  de  la  defensa  encaminada  a  acreditar   la  vulneración  al  principio  “non  bis  in   idem”.   Por ende, la  insistencia  en  la  práctica  de dichas pruebas con fundamento en criterios de  conveniencia,  como lo hace el recurrente, no constituye argumento jurídico que  permita  a  la  Sala  modificar  su  posición  y  de  paso, variar su reiterada  jurisprudencia en torno a este tema.   

Por  otra  parte,  al  insistir  en  la  práctica  de  pruebas,  el  recurrente  no  planteó argumentos distintos a los  conocidos  por  la  Sala,  por ello es necesario advertir que la impugnación no  constituye  una  oportunidad  procesal  para  complementar la petición inicial.  Además,   los   argumentos  de  la  impugnación  en  cuestión  escapan  a  la  competencia  de  la  Sala,  tal  como  se  dijo en precedencia, toda vez, que el  debate   debe   surtirse   ante   el   funcionario   judicial  que  adelanta  la  investigación  penal  en  el  país  requirente,  más  cuando,  el trámite de  extradición no comporta un proceso penal como tal.   

La  providencia  recurrida  dispuso  correr  traslado  por  el  término  de  cinco  (5) días a los intervinientes, para que  presenten  alegatos previos al concepto de la Corte;  por tanto, una vez en  firme    la    presente   decisión,   se   ordena   dar   curso   al   referido  traslado.   

En  mérito de lo expuesto, la CORTE SUPREMA  DE JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL,   

R   E  S  U  E  L  V  E   

1.  NO REPONER  la   providencia   que   negó   la   práctica   de  pruebas.   

2. Una vez en firme la presente decisión, se  ordena  continuar  el  trámite,  dando  cumplimiento al traslado ordenado en la  providencia 02 de abril de 2008.   

3.   Contra  esta  decisión no procede  ningún recurso.   

Cópiese,      notifíquese      y  cúmplase.   

SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ  

JOSE  LEONIDAS  BUSTOS  MARTINEZ                          ALFREDO      GÓMEZ  QUINTERO           

MARÍA  DEL  ROSARIO  GONZÁLEZ          DE         LEMOS              AUGUSTO   J.   IBÁÑEZ  GUZMÁN                  Permiso   

                

JORGE  LUIS  QUINTERO  MILANÉS                                     YESID  RAMÍREZ  BASTIDAS                                                                      

JULIO  ENRIQUE  SOCHA SALAMANCA                                                      JAVIER ZAPATA ORTIZ   

TERESA    RUIZ  NÚÑEZ   

Secretaria    

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