28295(02-12-08)

2008

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 28295  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente:  

YESID RAMÍREZ BASTIDAS  

Aprobado Acta No. 348  

Bogotá,  D.C., diciembre dos (2) de dos mil  ocho (2008).   

V I S T O S:  

          La  Sala emite fallo sobre la acción de revisión presentada por el  apoderado  del  sentenciado José Plutarco González Basto contra las sentencias  proferidas  por  el  Juzgado Cuarto Penal del Circuito y la Sala Penal del   Tribunal  Superior  de  Ibagué,  el 12 de septiembre de 2002 y 15 de febrero de  2007,  respectivamente,  mediante  las  cuales  su  procurado fue condenado como  autor  penalmente  responsable  de  la  conducta   punible  de peculado por  apropiación.   

HECHOS Y ACTUACION PROCESAL:  

          1.  Los  primeros  tienen  relación con la compra de un equipo para  medicina  deportiva:  bicicleta  ergométrica y oxímetro de pulso con destino a  la  División  Médica  de  la  Junta  Administradora  Seccional de Deportes del  Tolima,  implementos  que fueron adquiridos el 23 de diciembre de 1998 por valor  de  $10.163.920 pesos cuando José Plutarco González Basto se desempeñaba como  director ejecutivo de la mencionada junta.   

2.  Respecto  de  lo  segundo  se  adelantó  investigación  penal  en  la cual se acusó a González Basto el 7 de noviembre  de   2000,   como  presunto  autor  de  la  conducta  punible  de  peculado  por  apropiación  y  apelada,  tal decisión fue confirmada el 23 de febrero de 2001  por la Fiscalía 6 Delegada ante el Tribunal Superior de Ibagué.   

3.  Surtida  la  fase  del juicio el Juzgado  Cuarto  Penal  del  Circuito  de  Ibagué  dictó  sentencia de condena el 12 de  septiembre de 2002.    

4.   El  fallo de primera instancia fue  apelado  y  conocido  el  recurso  por  la  Sala  Penal del Tribunal Superior de  Ibagué  lo   resolvió  mediante decisión confirmatoria del 15 de febrero  de 2007.    

5.  El  6 de febrero de 2006 el defensor del  procesado  solicitó  al  Tribunal  «declarar la extinción de la acción penal  por  prescripción  de  la  misma»  y  además,  de  manera  subsidiaria,  «la  extinción  de  la sanción penal por prescripción», para lo cual expuso   que  desde  la  época  de  la  supuesta comisión del punible     -año  1998-  a la fecha en que peticionaba habían transcurrido 7 años y 1 mes  y por lo mismo había operado tal figura.   

Para  la  sustentación  de  su  petición  presentó el siguiente argumento:   

      Según  el art. 83  del  actual  C.  Penal,  la  «acción  penal  prescribe» en un tiempo igual al  máximo  de la pena fijada en la ley. En este caso, el máximo de la pena sería  el  de 3 años y 3 meses, porque, como el valor de lo supuestamente apropiado no  excede  de  50 salarios mínimos y, en efecto, la pena que es de 6 a 15 años de  prisión,  se reduciría de la mitad (1/2) a las tres cuartas (3/4) partes, como  lo  indica  el  art.  133  del C. Penal anterior -Decreto 100 de 1.980-, ya que,  así  lo  consideró  el  Juzgado  Cuarto Penal del Circuito de la ciudad, en su  sentencia  de  primer  grado  (…)  consecuentemente,  esta acción penal está  suficientemente  prescrita  por  exceder de 5 años el tiempo transcurrido desde  la   comisión   del   delito,   como  lo  prevé  el  citado  art.  83  del  C.  Penal.   

Ahora, suponiendo que, el auto o resolución  de  acusación  de  fecha  7  de noviembre del 2000 -de la Fiscalía 51- hubiese  interrumpido  el  término  prescriptivo, al tenor del art. 86 del nuevo código  penal  -Ley 599 del 2000-, podemos observar que, tampoco impide el decretamiento  de  la  prescripción,  porque,  ése  término  sería  igual  a  la  mitad del  señalado  en  el  art.  83,  o  sea,   el  mismo de 3 años y 3 meses que,  dividido  por  la  mitad,  correspondería al de 18 meses y 45 días. Como puede  verse,  ya  han  trascurrido  5  años  y  3  meses desde cuando se profirió la  resolución  de acusación, más que, suficiente, para que, se hubiese producido  nuevamente la prescripción.    

6. Como su solicitud no había sido resuelta,  pidió respuesta al Tribunal el 15 de agosto de 2006.   

7.   El  26  de  febrero de 2007 se dio  inicio  al  término  de 15 días hábiles para recurrir en casación, lapso que  venció  el 16 de marzo de ese año sin que se hiciera manifestación alguna. El  sentenciado  y  su  defensor  guardaron  silencio,  por  tanto, el expediente se  devolvió  a  su  lugar  de  origen,  y  de  esa manera quedó en firme el fallo  condenatorio.   

8.  El  escrito  de  revisión  fue admitido  mediante  auto  del  27  de  septiembre  de 2007 y en similar decisión del 7 de  noviembre siguiente se abrió la actuación a pruebas.    

9.  Dentro  del  término  de  traslado para  alegar  ejercieron  su  derecho  el  defensor  y  el  Ministerio Público.    

LA DEMANDA:  

1. Con  fundamento en la causal segunda  del  artículo  220  de  la  Ley 600 de 2000, que permite acceder a la revisión  «cuando  se  hubiere  dictado sentencia condenatoria o que se imponga medida de  seguridad,  en  proceso  que no podía iniciarse o proseguirse por prescripción  de  la  acción,  por falta de querella o petición validamente formulada, o por  cualquier  otra  causal  de  extinción  de  la  acción  penal»,  el libelista  solicita  se  revise  la  sentencia  del  15 de febrero de 2007 proferida por el  Tribunal  Superior  de  Ibagué,  aduciendo  que  para  cuando  la decisión fue  dictada la acción penal estaba prescrita.   

2.  En  su argumentación y para realizar el  cómputo  del  tiempo,  cita los artículos 79, 80, 82, 84 y 133 del Decreto 100  de  1980,  y  concluye que si la ejecutoria de la resolución de acusación data  de  febrero 23 de 2001 -cuando se resolvió el recurso de apelación interpuesto  contra  el  pliego  de  cargos-  y  el  fallo se dictó por el Tribunal el 15 de  febrero  de 2007, se puede «observar que la sentencia condenatoria se profirió  en  proceso  que  no  podía  proseguirse por estar prescrita la acción penal»  pues  habían transcurrido más de cinco años y a su juicio, el artículo 84 de  la  citada  legislación  establece  que,  emitida resolución de acusación, el  tiempo  a  contar  empieza  nuevamente pero por la mitad de lo establecido en la  respectiva  ley,  después  de  lo  cual  hace una glosa jurisprudencial y   doctrinal acerca de lo que implica la prescripción.   

          3.  Por  todo lo anterior pide que se declare sin valor la sentencia  de  segunda  instancia  motivo  de  esta  acción  de  revisión  y  se dicte la  providencia  correspondiente  mediante la cual se declare la prescripción de la  acción penal.    

ALEGATOS DE LAS PARTES:  

1. LA DEFENSA  

1.1  Luego  de  realizar  un recuento de los  hechos  y  de  la  actuación  procesal  puntualiza  que  invoca  la  causal  de  revisión   contenida  en el artículo 220, numeral 2 de la Ley 600 de 2000  porque  el  proceso  no  podía  iniciarse o proseguirse por prescripción de la  acción y por falta de petición válidamente formulada.   

1.2  Sobre  lo  primero  señala  que  está  regulado  por  los  artículos  79,  80  y  84 del anterior Código Penal de los  cuales  se  puede  concluir que ubicados en este evento para el 15 de febrero de  2007,  cuando  el  Tribunal  profirió  la  sentencia  de  segunda instancia, la  acción  penal   ya  estaba  prescrita  y  había pasado la oportunidad que  tenía el Estado para investigar y castigar a un ciudadano.   

Por  lo  demás  se remite a los fundamentos  expuestos  para  este  caso  concreto  en  la  demanda de revisión.     

1.3.   En  relación  con  lo  segundo  sostiene  que  en  caso  de  mora  judicial  en  la  resolución  de  peticiones  procesales  puede existir violación al debido proceso y de acceso efectivo a la  justicia pero no al derecho de postulación.   

1.4  Después de transcribir el contenido de  los  artículos  29  y  229 constitucionales, que regulan el debido proceso y el  derecho  de  toda  persona  para  acceder  a la administración de justicia, con  apoyo  en  la  doctrina    define  el  derecho a la  defensa para  indicar  que si al interior de un proceso  no se resuelven las peticiones o  se  deciden  al  margen  de  la  ley se coloca a la persona en una situación de  indefensión.   

1.5   Como  existe  una  petición  de  prescripción  de  la acción penal que no ha sido resuelta encuentra demostrado  el  motivo de revisión regulado por el  artículo 220, numeral 2 de la Ley  600  de  2000,  por  tanto,  solicita que la Sala proceda conforme lo dispone el  artículo  240  ibídem,  bien  sea  dejando  sin  valor  la sentencia motivo de  revisión  y,  consecuentemente  se  dicte   la  de  reemplazo  que declare  prescrita  la  acción  y  se  ordene  la cesación de procedimiento, o  se  tramite   nuevamente  la  actuación  para  que  se  resuelva  la  petición  de  prescripción   válidamente  formulada  el  día  6  de  febrero  de 2006.   

2.      LA     FISCALÍA.           

         Se  refiere   a los hechos y  considera que está plenamente demostrada la  existencia  de  la  conducta  punible  y  la  responsabilidad  de José Plutarco  González  Basto  porque su comportamiento estuvo dirigido a transgredir el  bien  jurídico  de la administración pública, por eso pide que no se acceda a  las  pretensiones  del accionante toda vez que la sentencia guarda relación con  lo peticionado.     

3. LA PROCURADURÍA.    

3.1   Concreta  la  conducta materia de  investigación,  resume  la  actuación  procesal y la demanda de revisión para  luego emitir su concepto.      

3.2  Define la naturaleza de la acción  de  revisión  y  enuncia  la causal invocada por el libelista contemplada en el  artículo  220, numeral 2 de la Ley 600 de 2000, referida a que la acción penal  no   podía   iniciarse   o   proseguirse  por  prescripción.      

3.3  Señala la legislación penal aplicable  para  este  caso  en materia de prescripción y destaca  que José Plutarco  González  Basto fue condenado, en su calidad de servidor público, a la pena de  18  meses  de  prisión  según  las   decisiones  del  Juzgado 4 Penal del  Circuito    de    Ibagué    y    del    Tribunal    Superior    de   la   misma  ciudad.       

3.4  Precisa que el citado juzgado en virtud  del  principio de favorabilidad  consagrado en el artículo 6 de la Ley 599  de  2000,  aplicó  el  artículo  133,  inciso  2  del  Decreto 100 de 1980 que  tipifica  el  delito  de peculado por apropiación cuando lo apropiado no supera  el valor de 50 salarios mínimos legales mensuales vigentes.   

3.5  Con apoyo jurisprudencial sostiene que,  si  bien  es  cierto,   iniciada  la  vigencia del artículo 86 del Código  Penal  de  2000  esta  Corporación  entendió que en la fase del juzgamiento no  operaba  el incremento de 1/3 parte en el cómputo del término de prescripción  para  el  caso  de los servidores públicos acusados, también es verdad que hoy  en  día  se  volvió a la tesis según la cual para la cuantificación de   dicho   lapso  se  debe  incrementar la señalada proporción y, por tanto,  cuando  el delito se comete por servidor público en ejercicio de sus funciones,  de  su  cargo, o con ocasión de ellas  la prescripción será de 6 años y  8  meses,  bien  que  el  fenómeno  ocurra  en  la  etapa de instrucción o del  juzgamiento,     y     no     de     5     años     como     lo    indica    el  libelista.        

3.6   Manifiesta que desde el 23 de  febrero   de  2001,  fecha  en  la  que  obtuvo  firmeza  la  acusación  porque  corresponde  a  la  emisión  de la providencia de segundo grado, hasta el 16 de  marzo  de  2007, momento en el cual adquirió ejecutoria la sentencia de segunda  instancia  proferida  por  el  Tribunal,  transcurrieron  6  años  y  21 días,  término  inferior  al  período de 6 años y 8 meses necesario para que operara  el fenómeno prescriptivo.      

3.7  En las anteriores condiciones la causal  de  revisión  invocada  no  debe  prosperar  toda  vez  que no se configuró el  fenómeno de la prescripción de la acción penal.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

1.  Debe  advertirse que aunque en sentencia  del  26  de  abril  de  2007 radicada al No. 30768 la Sala falló una acción de  tutela  propuesta  por  José  Plutarco González Basto  en   la   que   se   cuestionó  la  misma  sentencia  condenatoria   objeto  de  esta  excepcional  acción,  no  concurre  causal  de  impedimento  alguna  para  los Magistrados que suscribimos esa providencia, toda  vez  que  en esa ocasión no se emitió pronunciamiento en relación con el tema  que  hoy  es  objeto  de  debate  porque sólo se indicó que el actor tenía la  posibilidad  de   promover  la acción de revisión y, además, porque como  lo tiene dicho la jurisprudencia,    

Sobre   la   existencia  de  causales  de  impedimento  puede constatarse, que no se presentó aquella dispuesta para quien  haya   emitido  opinión  sobre  el  asunto  (artículo  103-4  del  Código  de  Procedimiento  Penal),  pues  ella  requiere  que  la opinión se haya producido  extraprocesalmente,  no  así  cuando  es expresada dentro del marco propio  de   las  funciones   judiciales -como en este asunto-por cuanto si la  ley  ha  facultado  a  los  funcionarios  para  conocer y adoptar decisiones que  motivan  con  sus  conceptos  y opiniones, no podría operar al mismo tiempo tal  facultad  como  elemento  que  vedara  el  ejercicio  de su gestión1   

.  

2. La acción de  revisión  fue  concebida por el legislador como un mecanismo a través del cual  se  busca  la  invalidación  de  una decisión que ha adquirido firmeza y de la  cual  resulta  razonable  predicar  que  entraña  un  contenido  de  injusticia  material  porque  la  verdad  procesal  declarada  resulta ser bien diversa a la  verdad  histórica  del acontecer objeto de juzgamiento, demostración que sólo  es   posible   jurídicamente  dentro  del  marco  que  delimitan  las  causales  taxativamente señaladas en la ley.   

3.  El  motivo invocado en este asunto está  consagrado  en  el artículo 220, numeral 2° del Código de Procedimiento Penal  de  2000 –reproducido en el  mismo   numeral   del   artículo   192   de  la  Ley  906  de  2004—,      en      los      siguientes  términos:   

      Cuando  se hubiere  dictado  sentencia  condenatoria  o  que imponga medida de seguridad, en proceso  que   no   podía   iniciarse   o   proseguirse   por  prescripción  de  la  acción,  por falta de querella  o   petición   válidamente   formulada,  o  por  cualquier  otra  causal de extinción de la acción penal  (Énfasis agregado).   

4.  Aunque  el  libelista  en el texto de la  demanda  aduce  la  citada  causal  y  la  fundamenta  sólo en relación con el  fenómeno  de  la   prescripción,  en los alegatos de conclusión adiciona  sus  argumentos  para  señalar que también la considera configurada respecto a  que  la  acción penal no podía iniciarse ni proseguirse por falta de petición  válidamente  formulada,  razón  por  la  cual  la  Sala  se  ocupará de ambas  circunstancias,  no  obstante  advierte  desde  ya la inoportuna formulación de  esta última pretensión.       

5.   Respecto  a la prescripción de la  acción  penal  el  demandante  incurre  en  una  equivocación  al  aplicar los  contenidos  normativos,  así  como  al  dejar  de lado la calidad que tenía su  poderdante  al  momento  de  ocurrir  el  delito,  error  que  lo  lleva  a  una  imprecisión  en  la  solicitud  que  elevó  ante  el  Tribunal  y  ahora  a la  Corte.   

6.  El peticionario al  contabilizar el  tiempo   para   determinar   la   prescripción  hace  una  interpretación  con  desconocimiento   de  la  condición  de  servidor  público  que  ostentaba  su  defendido   para   la  época  de  ocurrencia  de  la  conducta  hoy  sancionada  penalmente,  pues  no toma en cuenta  que José Plutarco González Basto se  desempeñaba  como Director Ejecutivo de la Junta Administradora de Deportes del  Tolima,  cargo  para  el  cual  fue  nombrado  el 10 de octubre de 1995 mediante  resolución  002026 emitida por el Director General del Instituto Colombiano del  Deporte  «Coldeportes»,  y   se  posesiónó  el  21 del mismo mes y  año.   

          7.   Ignora  que  cuando  el  delito  se comete por un servidor  público  en ejercicio de sus funciones, de su cargo, o con ocasión de ellas la  prescripción  es de 6 años y 8 meses, bien que el fenómeno ocurra en la etapa  de  instrucción o del juzgamiento, y no de 5 años como lo indica el libelista,  tal y como reiteradamente lo ha determinado la jurisprudencia,   

En  síntesis,  recapitulando,  la  Sala  de  Casación  Penal  recoge  las diversas posturas vertidas en autos y sentencias a  partir  de  la  entrada  en vigencia del Código Penal, Ley 599 de 2000, y en su  lugar  sostiene  que  en  la  sistemática  jurídica  colombiana si un servidor  público  en  ejercicio  de  sus  funciones, de su cargo o con ocasión de ellos  realiza  una conducta punible, la prescripción de la acción penal ocurrirá en  un  tiempo  no  menor  de seis (6) años y ocho (8) meses, bien que el fenómeno  ocurra  en la etapa de instrucción (antes de quedar ejecutoriada la resolución  de  acusación),  bien  que  acaezca  en  la  fase  del juzgamiento (después de  alcanzar  firmeza  la  resolución  acusatoria);  no importando que el delito se  sancione  con  pena  no  privativa  de  la  libertad,  o  que la pena máxima de  prisión   -si   la   hubiere-   fuere   inferior   a   cinco  años2.   

          8.   Así    mismo,   es  necesario  tener  en  cuenta  lo  sostenido  por la Sala en el sentido  de que la prescripción de la acción  penal  que  se  alegue  en sede de revisión “…es aquella  que surja de  los   hechos   y   del   derecho   tal   como  fueron  considerados  dentro  del  proceso”3.   

9.  Para  este caso, el juzgado de instancia  aplicó  por  favorabilidad  el artículo 133, inciso 2 del Decreto 100 de 1980,  modificado  por  el  artículo 19 de la Ley 190 de 1995 que tipificaba el delito  de  peculado  por  apropiación  cuando  su  valor  no  superaba los 50 salarios  mínimos  legales  mensuales vigentes, evento para el cual se reducia la pena en  las     proporciones     ahí    señaladas.         

10.   Según  lo  dispuesto  por  los  artículos  80,  82  y  84  del  Decreto  100  de 1980, el término ordinario de  prescripción  para  el  delito  por  el  cual  se  condenó  a  González Basto  -peculado  por  apropiación  en cuantía inferior a cincuenta salarios mínimos  legales  mensuales  vigentes-  es  de  cinco  (5)  años en la etapa del juicio,  pero   aplicado  el  incremento  de  la tercera parte, se obtienen seis (6)  años y ocho (8) meses.   

11.  La  resolución  de acusación dictada  contra  González  Basto  alcanzó  firmeza  el 23 de febrero de 2001 -cuando la  Fiscalía  6  Delegada  ante  el  Tribunal  Superior  de  Ibagué  resolvió  la  apelación  contra el pliego de cargos-,  por tanto, entre esta fecha   y  el  16 de marzo de 2007-fecha para la cual consiguió ejecutoria la sentencia  proferida  por el Tribunal Superior de Ibagué- transcurrió un lapso de 6 años  y  21  días, período de tiempo inferior al de 6 años y 8 meses requerido para  que  operara  la  prescripción  de  la acción penal por el delito cometido por  servidor público.   

         

          Bajo  esos  parámetros  el  fenómeno  de  la  prescripción  de la  acción  penal  solamente  se  hubiera  presentado a partir del 23 de octubre de  2007,  mientras  que,  como  quedó  visto,  el  proceso  penal finalizó con la  ejecutoria  de la sentencia condenatoria de segunda instancia el 16 de marzo del  citado año.   

          12.  Lo anterior permite concluir que no prospera la causal regulada  en  el  artículo 220, numeral 2 de la Ley 600 de 2000 en cuanto se refiere a la  prescripción de la acción penal durante el juicio.   

          13.  En aplicación del principio de limitación, en virtud del cual  el  fallador  sólo  puede referirse a las causales invocadas y desarrolladas en  la  demanda  de  revisión,  la  Sala  está impedida para pronunciarse sobre la  causal  adicionada  por  el demandante en los alegatos de conclusión referida a  que  la  acción  penal no podía iniciarse o proseguirse por falta de petición  válidamente  formulada,  regulada también en el artículo 220, numeral 2 de la  Ley  600  de 2000,  sin embargo, con el fin de garantizar el debido proceso  y  el  derecho  a  la  defensa  consagrados en el artículo 29 constitucional la  Corporación  se ocupa de ese planteamiento.         

          13.1  Los  artículos  31 y 36 de la Ley 600 de 2000 disponen, entre  otras  cosas,  que la petición válidamente formulada es una condición de  procesabilidad  de  la  acción  penal  y señalan los delitos que requieren esa  exigencia,   que  debe  ser  cumplida  por  el  Procurador  General  de  la  Nación.                         

         

          Por  tanto,  resulta  claro  que  este  motivo  de  revisión  está  referido  a  una condición necesaria para poder iniciar  la acción penal,  no  a  cualquier  solicitud  que pueda formular alguno de los sujetos procesales  dentro  del  desarrollo  normal  de  la actuación judicial, en las instancias o  incluso en el recurso extraordinario de casación.   

          13.2  En  esas  condiciones para la configuración de este motivo de  revisión  ninguna  incidencia  tiene  el hecho de que el defensor hubiera   realizado  la  petición de 6 de febrero de 2006, y la reiterara el 15 de agosto  del  mismo  año  para  que  se  reconozca  la  prescripción de la acción  penal,  porque  se  trata  de una reclamación efectuada al interior del proceso  penal  y,  además,  no  se refiere a la clase o naturaleza de postulación a la  que se contrae el motivo de revisión.    

         

          14.  La  falta  de  comprobación  de  la  causal  alegada  constituye razón suficiente para que  la  Sala  niegue  la  revisión  invocada  en  defensa  del  ciudadano González  Basto,  como  lo  pide  la  Procuraduría.   

A  mérito de lo expuesto, la CORTE SUPREMA  DE  JUSTICIA,  SALA  DE  CASACIÓN PENAL, administrando justicia en nombre de la  República y por autoridad de la ley,   

        R E S U E L V E:   

     PRIMERO:   DECLARAR   infundada   la   causal   de  revisión  aducida por  el apoderado  de  José Plutarco González Basto  condenado  por el delito de  peculado por apropiación.   

SEGUNDO:     DISPONER    la devolución del expediente al Juzgado de origen.   

TERCERO:  ADVERTIR  que contra esta providencia no procede ningún recurso.   

Comuníquese y cúmplase.  

         

SIGIFREDO  ESPINOSA PÉREZ  

JOSÉ       LEONIDAS       BUSTOS  MARTÍNEZ                   ALFREDO GÓMEZ QUINTERO   

MARÍA   DEL   ROSARIO   GONZÁLEZ   DE  LEMOS     AUGUSTO IBÁÑEZ GUZMÁN   

JORGE  LUIS  QUINTERO  MILANÉS                                                    YESID RAMÍREZ BASTIDAS   

JULIO       ENRIQUE       SOCHA  SALAMANCA                            JAVIER  ZAPATA ORTIZ   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

                                                          Secretaria.   

    

1  CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA,  SALA  DE  CASACIÓN  PENAL,  Sentencia del 8 de  noviembre de 2000, Rad. 14.078.   

2 CORTE  SUPREMA     DE    JUSTICIA,    SALA    DE    CASACIÓN    PENAL,    Sentencia  del  25  de  agosto  de 2004,  radicación   20.673.   En  ese  mismo  sentido  auto  del    15   de   octubre   de   2008,   radicación  29.523.   

3  .  CORTE   SUPREMA   DE   JUSTICIA,   SALA   DE   CASACIÓN   PENAL,   Autos  de revisión  del 5 de marzo  de  1996,  radicación  N°  8.336;  y del 6 de febrero de 2007, radicación N°  23.839.     

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