28128(01-04-09)

2009

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 28128  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente:  

YESID RAMÍREZ BASTIDAS  

Aprobado   Acta   N°  101   

Bogotá,  D. C., abril primero (1) de dos mil  nueve (2009).   

VISTOS:  

Resuelve  la  Corte  el recurso de casación  interpuesto  por  el  apoderado  de la parte civil contra la sentencia proferida  por  la  Sala  Penal  de  Descongestión  Foncolpuertos del Tribunal Superior de  Bogotá,  por  medio  de la cual absolvió a Segundo Efraín Castillo Medina del  cargo      de      estafa     agravada.   

HECHOS    Y    ACTUACIÓN   PROCESAL:   

1.  A nombre de 48  personas  el  abogado-procesado  Segundo  Efraín  Castillo  Medina promovió en  diciembre  de  1996  acción  de  tutela  contra el fondo de Pasivo Social de la  Empresa  Puertos  de  Colombia, Foncolpuertos, por la presunta violación de los  derechos  fundamentales  de  petición,  a  la  seguridad social, igualdad, pago  oportuno y reajuste de pensiones legales.   

Los   Juzgados   9°  Penal  Municipal  de  Barranquilla  y  Cuarto  Penal  del  Circuito de la misma ciudad, como jueces de  instancia  concedieron el amparo invocado mediante sentencias de 8 de enero y 25  de  febrero  de  1997,  respectivamente,  y  la  Corte  Constitucional  mediante  sentencia T-010 /98 dispuso   

34.- REVOCAR la providencia proferida por el  Juzgado  4° Penal del Circuito de Barranquilla (expediente T-129364), por medio  de  la  cual tuteló los derechos de petición, igualdad y seguridad social, por  cuanto no se aportaron los poderes respectivos.   

Y  como  se  observaron  irregularidades  se  dispuso por la misma Corte:   

75.-  REMITANSE  los  originales  de  los  expedientes  objeto  de  análisis  y  copia  de la presente Sentencia al Fiscal  General  de  la  Nación,  para  que  se  inicien  las  investigaciones  penales  tendientes  a  establecer  responsabilidades por la posible comisión de delitos  en     la    iniciación,    trámite    y    decisión    de    los    procesos  adelantados.   

2.   La  Unidad  Investigativa  Especial de Foncolpuertos de la Fiscalía mediante resolución de  3  de  abril  de  2001  abrió investigación penal en contra de Segundo Efraín  Castillo  Medina,  lo escuchó en diligencia de indagatoria y, cumplido el ciclo  instructivo,   le   profirió   acusación   por  los  delitos  de  falsedad  material de particular en documento público agravada    por    el   uso   y   estafa  agravada.   

3. El 31 de julio de  2006  el Juzgado Segundo Penal del Circuito de Descongestión para Foncolpuertos  de  Bogotá,  una  vez  cumplidas  las audiencias preparatoria y de juzgamiento,  condenó  a  Castillo  Medina  a  46  meses  de  prisión, multa de $151.333,00,  inhabilidad  para  el  ejercicio  de la profesión de abogado e interdicción de  derechos  y  funciones  públicas  por el mismo lapso de la pena privativa de la  libertad,   al   encontrarlo   autor  responsable  del  delito  de  estafa  agravada.  También  le  negó al  procesado  la  suspensión condicional de la ejecución de la pena y la prisión  domiciliaria,  lo  condenó  al  pago  de perjuicios y lo absolvió del cargo de  falsedad    en    documento    público.   

4. La defensa apeló  la  decisión  del  juzgado  y  la  Sala  de Descongestión de Foncolpuertos del  Tribunal  Superior  de  Bogotá,  a  través  del  fallo recurrido en casación,  expedido  el  21  de  febrero de 2007, revocó la condena impuesta y en su lugar  absolvió al procesado.   

5. El apoderado de  la  parte  civil (Nación-Ministerio de la Protección Social) presentó recurso  de casación contra el fallo de segunda instancia.   

LA DEMANDA:  

Se acusa la sentencia por haber incurrido en  una  violación  indirecta  de  la  ley por error de hecho por falso raciocinio,  porque   se   transgredió   el   mandato  del  artículo  238  del  Código  de  Procedimiento Penal sobre apreciación de las pruebas.   

Dice  el demandante que se desconocieron los  elementos    del    delito   de   estafa  al  olvidarse  por  el  Tribunal  que una de las reglas de la sana  crítica la constituye el análisis de conjunto de la prueba.   

Resalta que la acción de tutela fue el medio  engañoso   para  defraudar  al  Estado,  siendo  trascendente  el  error  hasta  modificar el sentido del fallo.   

Señala  que  sí  se presentó un irregular  reajuste  de  las  pensiones de los extrabajadores de Foncolpuertos transmutando  el     ad    quem    lo  ocurrido.   

Solicita que se case la sentencia demandada y  que en su lugar se condene al procesado.   

CONCEPTO DEL MINISTERIO PÚBLICO:  

Luego  de  que  la Sala declarara la demanda  ajustada     en     sus     aspectos     formales1 el Procurador Primero Delegado  para   la   Casación   Penal   rindió   concepto2, así:   

Considera que las pruebas ameritaban un fallo  de  condena  por  el  delito  de  falsedad  porque  quienes supuestamente otorgaron poder al procesado negaron  conocerlo  y  haber  realizado tal acto de postulación, de modo que no existía  mandato  que  le  autorizara  para incoar la acción de tutela y la reclamación  administrativa  ante  Foncolpuertos,  amén de haberse demostrado que las firmas  estampadas  en  los  poderes  correspondían a falsificaciones por el sistema de  imitación,    adulteraciones    que    el    propio   abogado   aceptó   haber  realizado.   

De tales fingimientos se deriva el ardid que  indujo  en  error a los jueces de tutela y a los servidores de Foncolpuertos, lo  que   permitió   los   reajustes  pensionales  por  valor  de  $286’178.442,66    a    favor    de    48  extrabajadores  de  la  empresa  Puertos de Colombia, monto que corresponde a la  defraudación  patrimonial  que  sufrió  el  Estado  con  motivo  de los hechos  materia del plenario.   

Tiene  por  equivocado  el  argumento  del  ad quem al considerar que al  aclararse  la existencia de los poderes se descartó la irregularidad, porque el  problema  no  residió  en  la  falta  de  aportación de los poderes sino en la  utilización  de  los  mismos  a  sabiendas  de su falsedad y en ello fue que se  asentó  el  artificio  que  lleva  a  considerar  los  hechos  como típicos de  estafa.   

También critica que se considere lícito el  desembolso  ordenado  por  Foncolpuertos  el  27  de  diciembre de 1996 mediante  Resolución  2484  de  1996, dado que el acto administrativo no puede entenderse  soportado  en  el  mandamiento de pago librado por el Juzgado Cuarto Laboral del  Circuito  de Barranquilla, de 13 de febrero de 1995, porque el cobro judicial se  hizo  con títulos ejecutivos, refieren a valores diferentes y no corresponden a  la situación particular de cada trabajador.   

Y  si  bien  la  tutela  fue  fallada  con  posterioridad  a  la  resolución mencionada, aparece demostrado que ella fue la  vía  para  “agilizar” los pagos reclamados administrativamente por el mismo  abogado-procesado.   

Dice que la petición de amparo fue temeraria  en  tanto  el  abogado  que  la  suscribió  conocía que sus mandantes nunca le  confirieron poder para que los representara.   

Solicita  casar la sentencia demandada y, en  su  lugar,  proferir fallo de reemplazo en el que se confirme lo resuelto por el  a quo.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE:  

1.  El  cargo  único propuesto por el demandante se  contrae  a  estimar que el ad  quem   incurrió  en  una  violación    indirecta   de   la   ley   por   error   de   hecho   por   falso  raciocinio.   

2.   La   Sala  concentrará  el  estudio en el análisis y valoración de la prueba cuestionada  para  fijar  lo  que  se  deriva  de  ella,  estimada  en su conjunto y en forma  particular,   enseguida   se   resaltará   lo  expresado  por  el  ad  quem, e inmediatamente se determinará  la existencia del error alegado.   

3.  En primer lugar  ha  de  advertirse  que  la  Corte  ha  conocido  varios  procesos en los que se  investiga  a  servidores  públicos,  abogados  y  trabajadores  de  Puertos  de  Colombia,  resultando  palmario en tales asuntos que el fondo de liquidación de  dicha  entidad  se  convirtió  en  la caja menor de personas que se propusieron  obtener   retribuciones   económicas   que   en   estricto   derecho   no   les  correspondía3.   

4. Para el efecto y  en  aras de la obtención de actos administrativos o fallos judiciales, abogados  y  trabajadores  presentaron  peticiones y demandas que a la postre, y en muchos  asuntos   con   la  intervención  de  servidores  públicos,  le  significó  a  Foncolpuertos  egresos  millonarios que nunca debió poner a disposición de los  defraudadores.   

5.  Teniendo  en  cuenta  el anterior contexto que sirve de marco conceptual la Sala encuentra que  en  el  sub  examine están  probados los siguientes hechos:   

(i).  En  su  condición  de abogado Segundo  Efraín  Castillo  Medina  acudió  ante  un  juez  de tutela y expresó hacerlo  según   mandatos  conferidos  por  48  poderdantes4.   

(ii). Se demostró que los poderes no fueron  conferidos   por  las  personas  que  dijo  representar  el  abogado5.   

(iii).  La  acción  de  tutela sirvió para  presionar  a  Foncolpuertos en busca de una favorable e inmediata solución a la  reclamación  administrativa  que  se  tramitaba  en  forma paralela6.   

(iv).  Por  cuenta  de  las  reclamaciones  presentadas  por  el  abogado  a nombre de extrabajadores de Puertos de Colombia  sin   tener   poder   para   ello,  Foncolpuertos  le  entregó  unas  sumas  de  dinero7.   

6.  Teniendo  en  cuenta  que  un abogado puede intervenir como mandatario de cualquier persona en  un  trámite administrativo o judicial previo otorgamiento de un poder, diáfano  resulta  concluir que el procesado carecía de toda legitimidad para proclamarse  como  representante  judicial  de  48  extrabajadores de Puertos de Colombia. En  tales  circunstancias  la intervención como apoderado de quien se proclama como  tal  a  partir  de  un  documento falso, materialmente no está facultado en los  términos  del derecho de postulación, resulta per se  engañosa.   

7. No es cierto que  los  poderes  que  se  allegaron  a  éste proceso hagan desaparecer el engaño,  porque  ellos no fueron otorgados por quienes estaban legitimados para el efecto  dado  que  los  citados postulantes no conocían al acusado ni habían escuchado  su  nombre. En este punto yerra el ad quem  porque  el  fondo del problema afinca en la real existencia de los  poderes,  objetividad  que  se  descarta  por  las  manifestaciones  de  quienes  apócrifamente  aparecen como otorgantes sin que hubieren conferido poder alguno  al procesado.   

8.   No  estaba  facultado  el  justiciable  para  requerir pagos de Foncolpuertos a favor de las  personas  que  decía  representar  porque,  como  lo  precisa  el  a  quo,  tampoco le fue conferido por los  supuestos  reclamantes  poder  especial  alguno  para que los representara en la  actuación administrativa.   

9.  Agréguese que  respecto  de  los poderes que presentó el acusado se sabe de su falsedad por la  propia  confesión  que hizo en la indagatoria en relación con la adulteración  de  los  mismos,  circunstancia  que  resultó  inadvertida  por  los  jueces de  instancia  dado  que  de  haber  tomado  nota  sobre  el  punto no se le hubiera  absuelto  por  tal  reato,  cuestión  que  ahora  la  Corte  no  puede entrar a  desvirtuar    por   la   vigencia   de   principios   superiores   -no reformatio in pejus-.   

10.   Al  haber  recibido   Segundo   Efraín  Castillo  Medina  unos  dineros  pertenecientes  a  Foncolpuertos,  lo  que  ocurrió  en  virtud  de  las  maniobras engañosas que  utilizó   para  tomar  valores  a  nombre  de  terceros  a  quienes  no  podía  representar  por  la  carencia  de  mandato  debidamente  conferido, amén de la  improcedencia  jurídica de las vías utilizadas y desconocimiento de las normas  vigentes  sobre  la materia pensional -así lo advirtió la Corte Constitucional  en  la  sentencia  T-010/98  que  dio  origen  al  presente proceso-, manifiesta  resulta   la   ilegalidad   de   la   apropiación  de  dineros  por  parte  del  procesado.   

11. De lo anterior  se   sigue   que   el   análisis   que  hizo  el  ad  quem  al  problema jurídico planteado no pasó de ser  una  artificiosa  argumentación  que olvidó las reglas de la sana crítica que  permiten  determinar  el  contenido  y alcance de los medios probatorios, porque  ninguna  duda  cabe al observar los hechos probados que el procesado carecía de  facultades  legales para procurar derechos ajenos, realidad que se encuentra sin  dificultad  al examinar lo expuesto en su injurada por el encartado, oportunidad  en  la  que  reconoció la adulteración de los poderes que exhibió para actuar  judicial  y administrativamente y que en razón de lo anterior pudo obtener unos  pagos que nunca debió recibir.   

12.  Si se tiene en  cuenta  que  el artificio o engaño como elemento estructural de la estafa  puede ser cualquier mecanismo con  aptitud  para provocar o mantener en error al sujeto pasivo de la acción, y que  aquí  se  configuró  a  través de unos trámites judiciales y administrativos  promovidos  por  un  abogado  que  aparentó  tener  facultades para ello, ha de  precisarse  que lo realmente importante del ardid es su capacidad para conservar  en  error a la víctima, en este caso los funcionarios de Foncolpuertos, aspecto  que    debe    ser    valorado    por    el   juzgador   dentro   de   un   sano  razonamiento.   

En un caso en el que se juzgaba un delito de  estafa   la  Sala  dedujo  que   

cuando  esa  maniobra  se constituye en un  engaño  dirigido  a  ocasionar  error  en  la  víctima,  surge  el  delito  de  estafa,  en tanto con ello  se  defrauda patrimonialmente al sujeto pasivo y al tiempo se genera un provecho  ilícito  para el actor. Claro, porque las consecuencias jurídicas no se quedan  en  el ámbito restringido de los contratantes, sino que trascienden al interés  general  que  exige  transparencia y buena fe en los negocios jurídicos, que de  no  acatarse  paralizarían  el  tráfico  comercial8.   

13.   Como  del  análisis  riguroso de la actuación del procesado se tiene que Foncolpuertos se  desprendió  de  dineros  de  su propiedad como consecuencia de su distorsionada  comprensión  de  la  realidad  -en  tanto  creía estar pagando una obligación  jurídicamente  exigible  por  la  persona  que  reclamaba-,  y a esa situación  llegó  a  causa  del  engaño que le aplicó y bajo el cual la mantuvo Castillo  Medina,  quien  actuaba  con  el  propósito  de  obtener  un provecho ilícito,  resulta  diáfano  el  error  invocado  imponiéndose  la prosperidad del cargo.   

En  suma,  considera  la Corte que erró el  ad  quem  al proferir fallo  absolutorio  sin  tener  en  cuenta, de una parte, que al examinar adecuadamente  las  pruebas en conjunto, citadas al declarar los hechos probados, se eliminaban  las  eventuales  dudas  que  sobre  la  responsabilidad  del  procesado pudieran  existir,  y  de  otra,  que  aquellas  incertidumbres carecían de trascendencia  suficiente como para sustentar una decisión absolutoria.   

14. La consecuencia  de  lo  reseñado  impone  casar  la  sentencia  demandada y dejar como fallo de  reemplazo   el   proferido   por  el  Juzgado  Segundo  Penal  del  Circuito  de  Descongestión  para  Foncolpuertos, de 31 de julio de 2006. En los términos de  la  sentencia  aludida  se condena a Segundo Efraín Castillo Medina a las penas  de  46 meses de prisión, multa de $151.333,00, inhabilidad para el ejercicio de  la  profesión  de abogado e interdicción de derechos y funciones públicas por  el  mismo  lapso  de la pena privativa de la libertad. También deberá pagar la  indemnización decretada.   

15.  Por último,  dada  la  sanción  principal por imponer al acusado y la afectación que causó  con  su  proceder  al bien jurídico protegido, sin olvidar los fines que la ley  atribuye  a  la  pena  -prevención  general,  retribución  justa,  prevención  especial,  reinserción social y protección al condenado- la Sala estima que lo  decidido  en  manera  alguna  afecta las consideraciones del juzgador de primera  instancia  que  no  concedió ni el subrogado penal de la ejecución condicional  de  la pena ni la prisión domiciliaria sustitutiva de la intramural, motivo por  el  cual se librará de inmediato la correspondiente orden de captura para hacer  efectiva la pena impuesta a Castillo Medina.   

A  mérito  de  lo  expuesto,  la  Sala  de  Casación  Penal  de  la Corte  Suprema de Justicia, administrando justicia  en  nombre  de  la República y por autoridad de la ley, y de común acuerdo con  el criterio de la Procuraduría,   

RESUELVE:   

1°. CASAR el fallo  demandando,  en el sentido de revocar la sentencia absolutoria proferida a favor  de Segundo Efraín Castillo Medina.   

2°. CONFIRMAR, en  consecuencia,  el  fallo  condenatorio  de  primera  instancia, que lo encontró  autor   responsable   de   un   delito   de   estafa  agravada.   

3°.      LIBRAR      inmediatamente  orden  de  captura  en  contra  de  Segundo  Efraín  Castillo Medina, en los términos señalados en precedencia.   

4°.  DECLARAR que  contra la presente sentencia no proceden recursos.   

Cópiese,   notifíquese,   cúmplase   y  devuélvase al Tribunal de origen.   

  JULIO  ENRIQUE  SOCHA  SALAMANCA   

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ                                                                                 SIGIFREDO    ESPINOSA  PÉREZ   

ALFREDO   GÓMEZ   QUINTERO                                           MARIA  DEL  ROSARIO GONZÁLEZ  DE LEMOS   

Permiso  

  AUGUSTO  J.  IBÁÑEZ  GUZMÁN                           JORGE  LUIS  QUINTERO  MILANÉS   

YESID   RAMÍREZ  BASTIDAS                                                            JAVIER ZAPATA ORTIZ   

TERESA    RUIZ  NÚÑEZ   

Secretaria.     

1 Auto  de 10 de diciembre de 2007.   

2  Recibido en la secretaría de la Sala el 20 de febrero de 2009.   

3  La  Corte  Suprema  de  Justicia, Sala de Casación Penal, ha proferido sentencias y  autos  de  casación,  y  como  juez  de  primera y segunda instancia por hechos  referidos  a  la  defraudación  de  Foncolpuertos  por  delitos de peculado,          prevaricato,         fraude     procesal,     estafa,           falsedad,          concierto   para   delinquir   y  otros  punibles,  así:  07/11/2001,  radicación 18882; 12/05/2000, radicación 16863;  25/09/2001,   radicación  18021;  28/11/2002,  radicación  17022;  16/12/2002,  radicación   19095;  21/01/2003,  radicación  19489;  06/03/2003,  radicación  18021;   23/04/2003,   radicación   18021;   27/05/2003,   radicación   18666;  26/11/2003,   radicación  19630;  09/02/2005,  radicación  23153;  04/05/2005,  radicación   23550;  15/11/2005,  radicación  24466;  26/01/2006,  radicación  20647;   18/05/2006,   radicación   23350;   01/06/2006,   radicación   21428;  16/06/2006,   radicación  24746;  16/06/2006,  radicación  24145;  16/06/2006,  radicación   23954;  22/06/2006,  radicación  24379;  29/06/2006,  radicación  23350;   13/07/2006,   radicación   25159;   13/07/2006,   radicación   25617;  27/07/2006,   radicación  25615;  12/09/2006,  radicación  25362;  26/09/2006,  radicación   26072;  05/10/2006,  radicación  25290;  12/10/2006,  radicación  26046;   19/10/2006,   radicación   26221;   19/10/2006,   radicación   25804;  09/11/2006,   radicación  26198;  20/11/2006,  radicación  25615;  23/11/2006,  radicación  26300; 23/11/2006, radicación 26091; 01/02/2007 radicación 26198;  28/02/2007,   radicación  23564;  28/02/2007,  radicación  25475;  07/03/2007,  radicación   23979;  21/03/2007,  radicación  26695;  27/03/2007,  radicación  27124;   09/04/2007,   radicación   27124;   11/04/2007,   radicación   25612;  20/04/2007,   radicación  27124;  27/04/2007,  radicación  27124;  03/05/2007,  radicación   27124;  06/06/2007,  radicación  25661;  27/06/2007,  radicación  27393;   01/08/2007,   radicación   27598;   01/08/2007,   radicación   25263;  15/08/2007,   radicación  25800;  06/09/2007,  radicación  27092;  28/11/2007,  radicación   24905;  28/11/2007,  radicación  27225;  30/01/2008,  radicación  25043;   20/02/2008,   radicación   27425;   29/02/2008,   radicación   29222;  06/03/2008, radicación 29317, entre otros asuntos.   

4  Cuaderno original 1, folio 1 y siguientes.   

5  Declaraciones  de  Nicolás  Augusto Jiménez Ojeda, Hermenegildo del Cruz Moya,  Bernardino  Antonio  Tejada  Santiago,  Alejandro  Rodríguez  Sanjuán, Silvino  Martínez  Arias,  Lorenzo  Mendoza  Pérez,  Alejandro  Vargas  Algarín,  Juan  Barrios  Castañeda, Enrique Carlos Padrón Ágamez, Martín Molinares Arévalo,  Luis  Carlos  Moreno  González,  Eduardo  Enrique  Páez Padilla, José Libardo  Martínez  Alcázar,  Rafael  Fandiño  Mendoza, Pedro Antonio Martínez Correa,  Marcial  de  la  Cruz  Molinares, Isidro González González, Pedro Manuel Cajar  Pavia,  Félix  Arturo  Santamaría  Blanco, Jaime Enrique Jerónimo de la Cruz,  Silvio  Martínez  Arias,  Julio  Rodríguez  Martínez, Lorenzo Mendoza Pérez,  Nicolás  Tolentino  Torres  Velásquez,  Juan  de  Dios  García  Muños, Julio  Rodríguez  Sanjuán y Hernando Rafael Niebles Herrera, cuadernos originales 1 y  2.   

6  Indagatoria del procesado.   

7  Véase  Resolución  2484  y  notas debito de 30 de diciembre de 1996 y de 29 de  enero de 1997, folios 24 y 25 del cuaderno original 4.   

8 Corte  Suprema  de  Justicia,  Sala  de  Casación Penal, sentencia de casación, 27 de  octubre de 2004, radicación 20926.     

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