28035(29-02-08)

2008

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 28035  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

MAGISTRADO PONENTE  

AUGUSTO J. IBÁÑEZ GUZMÁN  

Aprobado: Acta No. 045  

Bogotá,  D. C., veintinueve (29) de febrero  de dos mil ocho (2008).   

ASUNTO  

La  Corte  Suprema  de  Justicia de Colombia  emite  concepto  sobre la solicitud de extradición formulada por el Gobierno de  los  Estados  Unidos  de  América,  a  través de su Embajada en nuestro país,  respecto   del  ciudadano  colombiano  OSCAR  AUGUSTO  GARCÍA BUITRAGO.   

VISTOS  

1.  Mediante  Nota  Verbal No. 1199 del 8 de  mayo  de  20071,  el  Gobierno  de  los  Estados  Unidos  de  América solicitó la  detención  provisional  con  fines  de  extradición  del  ciudadano colombiano  OSCAR    AUGUSTO    GARCÍA    BUITRAGO,  petición que formalizó con la Nota Verbal No. 1927 del 12   de          julio          del          20072.   

2. El Ministerio del Interior y de Justicia,  previo  concepto  de su homólogo de Relaciones Exteriores sobre la inexistencia  de  convenio  aplicable  al  caso, el 26 de julio de 2007 remitió a la Corte la  documentación  enviada  por  la  Embajada  de  los  Estados Unidos de América,  debidamente traducida y autenticada.   

3.  El 01 de agosto de 2007 la Corte Suprema  de  Justicia  Sala  de Casación Penal, informó al señor OSCAR AUGUSTO GARCÍA  BUITRAGO,  que  tenía  derecho  a  nombrar  un  defensor que lo asistiera en el  trámite  ante  esta  Corporación;  para  lo  cual  guardó  silencio y la Sala  mediante  auto  del 10 septiembre de 2007 designó como defensora de oficio a la  Dra.  Blanca  Alcira  Bohórquez  de  Díaz para que lo representara3.   

4.  Transcurrido  el traslado para presentar  pruebas,  sin  que  ninguna  de  las partes se pronunciara al respecto, la Sala,  mediante  auto  del  25 de octubre de 2007, ordenó correr traslado para que los  intervinientes  presentaran  sus  estudios  previos  al concepto de fondo, lapso  sobre  el  cual,  se  pronunció  el  señor  Procurador Cuarto Delegado para la  Casación Penal y la defensa del requerido.   

DOCUMENTOS  ALLEGADOS   

Con  la Nota Verbal No. 1927 del 12 de julio  de  2007,  la  Embajada  de  los  Estados  Unidos  de  América  aportó, con su  respectiva traducción, los siguientes documentos:   

1. Nota Verbal No. 1199 de 8 de mayo de 2007,  por  medio  de  la  cual  la  Embajada  del  Estado  peticionario  solicitó  la  detención  provisional  con  fines  de  extradición  del  señor  OSCAR AUGUSTO GARCÍA BUITRAGO.   

2.  Orden  de captura de fecha 14 de mayo de  2007  proferida por el Fiscal General de la Nación.4    

3.  Declaraciones  en  apoyo de la solicitud  rendidas  bajo  juramento  el  27 de junio de 2007 ante el Tribunal del Distrito  Meridional    de    California     por    John  Parmley,  Asistente de Fiscal de los Estados Unidos, y  por     Allan     Karas,     Agente     Especial     de    la    administración  antinarcóticos.   

4.  Acusación Formal del Gran Jurado No. 07  CR   0658   WQH,   del   15   de   marzo  del  20075  en  la  que  se  le  formulan  cargos    al    señor    OSCAR   AUGUSTO   GARCÍA  BUITRAGO,  por delitos federales de narcóticos.   

5.  Orden de arresto de fecha 15 de marzo de  2007   contra   el   señor   OSCAR  AUGUSTO  GARCÍA  BUITRAGO.   

6. Trascripción de las disposiciones legales  aplicables.   

7. Certificación  del Cónsul (E)   de   Colombia    en  Washington  sobre  la  autenticidad  de  la  firma  de  Patrick   O.   Hatchett,  quien   se  desempeña  como  auxiliar   de  autenticaciones  del  Departamento  de Estado  de los Estados Unidos.   

ESTUDIO  DE  LA DEFENSA.   

La    defensa     solicita    se    emita  concepto  desfavorable   

a   la  solicitud  de  extradición  del  señor  OSCAR AUGUSTO GARCÍA BUITRAGO, por cuanto se vulnera  los  principios  de  non bis in idem y la doble incriminación. En primer lugar,  por  que  la  acusación  formal  contiene  cargos   por  “concierto para  distribuir  heroína  con la intención de que fuera importada hacia los Estados  Unidos”  conductas  ejecutadas  entre  el  2003 al 15 de marzo de 2007. Lo que  significa  que  unos  cargos  penales corresponden  en nuestro ordenamiento  procesal  penal  vigente  a  la  Ley 600 de 200 y otros a la ley 906 de 2004. En  segundo  lugar,  la  documentación  aportada  para  soportar el principio de la  doble  incriminación,  allega  una acusación abstracta que  no especifica  las  circunstancias  de tiempo, modo y lugar que permitan establecer la cantidad  real de heroína.     

                                 EL MINISTERIO PÚBLICO.   

Propone El Procurador Cuarto Delegado para la  Casación  Penal,  se  emita concepto favorable a la extradición del requerido,  por  reunirse  las  exigencias  del  artículo  502  del  C.P.P.,  por ser actos  punibles  cometidos  con  posterioridad  a la promulgación del Acto Legislativo  No.    01   de   diciembre   de   1997,   y   por   no   tratarse   de   delitos  políticos.   

CONSIDERACIONES.  

La  Sala emitirá concepto favorable para la  extradición  del  ciudadano  colombiano OSCAR AUGUSTO  GARCÍA  BUITRAGO,  pues  se  reúnen  los     requisitos    legales exigidos para ello.   

1. Validez formal  de la documentación presentada.   

La  normatividad  procedimental exige que la  solicitud   de   extradición  se  haga  por  vía  diplomática,  o  de  manera  excepcional  por  la  consular  o  de  gobierno  a  gobierno, acompañada de los  siguientes   documentos   e   información,   en  la  forma  establecida  en  la  legislación  del  Estado requirente: (i) copia o trascripción auténtica de la  acusación  o  del  fallo dictado en el país extranjero, o su equivalente; (ii)  indicación  de  los  actos  que  determinan  la  solicitud  de  extradición  y  señalamiento  del  lugar  y la fecha en que fueron ejecutados; (iii) inclusión  de  los datos que sirvan para establecer la identidad de la persona reclamada; y  (iv)  la  reproducción  certificada  de las disposiciones penales aplicables al  caso6.    

El artículo 259 del Código de Procedimiento  Civil,  modificado  por el 1°, numeral 118 del Decreto 2282 de 1989, establece,  a  su  vez,  que  los documentos públicos otorgados en país extranjero por sus  funcionarios,   o   con   su  intervención,  deberán  presentarse  debidamente  autenticados  por  el  cónsul  o  agente diplomático de la República, o en su  defecto  por  el  de  una  nación  amiga.  Y  que la firma del cónsul o agente  diplomático  debe  ser  abonada  por  el Ministerio de Relaciones Exteriores de  Colombia,   y  si  se  trata  de  agentes  consulares  de  un  país  amigo,  se  autenticarán  previamente  por  el  funcionario  competente  del mismo y los de  éste      por     el     cónsul     colombiano7.      

Estas  exigencias  de  carácter  formal  se  hallan  debidamente  reunidas  en  el  caso  analizado Thomas C. Black, Director  Asociado  Temporario  de  la Oficina de Asuntos Internacionales del Departamento  de  Justicia,  División  en  lo  Penal,   avaló  las  firmas  de  quienes  suministraron  las  declaraciones  de  apoyo  a la solicitud de extradición; el  Procurador  de  los  Estados  Unidos,  Alberto  R. Gonzáles, hizo lo propio con  aquélla  y  el  Director  Adjunto  de  la  Oficina  de  Asuntos Internacionales  autenticó  la  de  éste,  todo  lo  cual fue certificado por Condoleezza Rice,  Secretaria  de  Estado,  y por Patrick O Matchett,  funcionario Auxiliar de  Autenticaciones  del  Departamento  de  Estado.  Así  mismo,  el   Cónsul  Encargado  de  Colombia  en  Washington  D.  C., cuya firma es refrendada por el  Ministerio  de  Relaciones Exteriores de Colombia, dio fe de que en efecto quien  suscribe  el  documento  es  el  funcionario  auxiliar  de  autenticaciones  del  Departamento de Estado.   

En las anotadas condiciones, se concluye que  los  requerimientos   formales  de  legalización  de la documentación que  sirve  de  sustento  a la solicitud de extradición, exigidos por las normas del  Estado  requirente y  el Estado Colombiano, se cumplieron a cabalidad en el  presente  caso,  y  que  desde esta perspectiva los documentos aportados con tal  fin  se  tornan aptos para ser considerados  por la Corte en el estudio que  debe preceder el concepto.    

2. Plena identidad de la persona reclamada en extradición.   

El Gobierno de los Estados Unidos informó en  su  petición  que el requerido se llama OSCAR AUGUSTO  GARCÍA  BUITRAGO,  ciudadano colombiano nacido el 03  de    mayo    1972,   identificado   con   la   cédula   de   ciudadanía   No.  93.128.760,  datos  que  corresponden   a  quien  permanece  privado  de la libertad con fines de extradición desde el 15 de mayo  de    20078.   

Además, coinciden con los consignados en el  acta  de  notificación  personal de la orden de captura proferida en su contra,  en   el  acta  de  derechos  del  capturado  y  en  la  constancia  buen  trato.   

En  consecuencia  se satisface el segundo de  los  presupuestos  a  los que alude el artículo 502 de la Ley 906 de 2004, para  que    la   extradición   solicitada   pueda otorgarse.   

3.     Principio     de    la    doble  incriminación.   

Este  postulado  impone  verificar  que  los  comportamientos  delictivos  imputados  a  la  persona  reclamada  en  el  país  solicitante  estén  previstos  como  delito  en Colombia, y que tengan adscrita  sanción  privativa  de  la  libertad  cuyo mínimo no sea inferior a cuatro (4)  años. Se analizarán, por tanto, estos requerimientos.    

OSCAR AUGUSTO GARCÍA BUITRAGO es  solicitado en extradición por el Gobierno de los Estados Unidos  de  América  para que comparezca a responder en juicio por delitos federales de  narcóticos,  según  lo establece el contenido de la Acusación Formal No.  07  CR  0658  WQH   y  de  la solicitud de extradición. El formulado en su  contra      es      del     siguiente     tenor:9   

El Gran Jurado acusa que:  

Comenzando en 2003 y continuando hasta el 14  de  marzo de 2007, inclusive, en el Distrito Meridional de California y en otras  partes,  los  acusados  OSCAR AUGUSTO GARCÍA BUITRAGO, alias El Negro, alias El  Tuerto,   alias   OG,   alias   One   Eye,…,   con  conocimiento  de  causa  e  intencionalmente  concertaron  entre sí, con José Mendoza Balcazar, a quien se  le  acusa  en  otro  documento,  y  con  otras  personas  tanto  conocidas  como  desconocidas  para  el  Gran  Jurado  para  distribuir  1  Kilogramo  y  más de  heroína,  una  sustancia  [controlada]  de la Tabla I, con la intención de que  dicha  sustancia  controlada  fuera  importada ilícitamente  a los Estados  Unidos  en  violación  a las Secciones 959 (a)(1), 960 y 963 del Título 21 del  Código de los Estados Unidos.   

La  conducta  atribuida  por  el  Tribunal  Federal  Meridional de California se recoge en la legislación penal colombiana,  así:   

    

1. La  conducta  descrita en  el  cargo  se  encuentra  contenida  en lo dispuesto en el  Artículo       340       del  Código  Penal  expedido  mediante  la  Ley 599 de 2000 bajo la  denominación  de  concierto  para delinquir, modificado por el articulo 8 de la  Ley  733  del 2002, y por el artículo 19 de la Ley 1121 de 2006 de la siguiente  manera:     

“Concierto para  delinquir.  Cuando  varias personas se concierten con  el  fin  de  cometer  delitos,  cada  una  de  ellas  será penada, por esa sola  conducta, con prisión de tres (3) a seis (6) años.   

         

Cuando el concierto sea para cometer delitos  de   genocidio,  desaparición  forzada  de  personas,  tortura,  desplazamiento  forzado,  homicidio,  terrorismo,  tráfico de drogas  tóxicas,  estupefacientes o sustancias sicotrópicas,  secuestro,   secuestro  extorsivo,  extorsión  enriquecimiento  ilícito,   lavado  de  activos  o testaferrato y conexos, o financiamiento del terrorismo y  administración  de  recursos  relacionados con actividades terroristas, la pena  será  de  prisión  de  ocho  (8)  a  dieciocho  (18)  años y multa de dos mil  setecientos   (2700)   hasta  treinta  mil  (30000)  salarios  mínimos  legales  mensuales vigentes.   

La  pena  privativa  de  la  libertad  se  aumentará  en  la  mitad  para quienes organicen, fomenten, promuevan, dirijan,  encabecen,   constituyan   o  financien  el  concierto  o  la  asociación  para  delinquir”.   

Se   concluye   entonces,  que  las  penas  nacionales   para   los   comportamientos  descritos  en  la  acusación  formal  estadounidense  superan  el  mínimo  de  4  años  de  sanción privativa de la  libertad  que  exige el numeral primero del artículo 493 de la Ley 906 de 2004.  Luego, se cumple este presupuesto.   

4. Equivalencia de  las decisiones   

Este  requisito  impone  establecer  que  la  decisión  que  contiene  los  cargos  contra la persona reclamada, por los  cuales  se pide la extradición, corresponda en sus aspectos formal y sustancial  al  acto  procesal  conocido  en  la  legislación  colombiana como resolución  de acusación, y/o escrito de acusación, es  decir,  a  la decisión que sirve de introducción a la fase del  juicio,  a  través  de  la  cual  el  Estado acusa a una persona determinada de  violar  la  ley  penal, discrimina los cargos que le imputa, consigna los hechos  que  le  sirven  de fundamento y determina la época y el lugar de comisión del  ilícito  o  ilícitos, para que el acusado tenga la posibilidad de conocerlos y  enfrentarlos.    

La  Acusación Formal emitida por el órgano  judicial  de  los  Estados  Unidos,  contiene  los  requisitos  formales  de  la  formulación  de  acusación  previstos  en  el  artículo  337 de la Ley 906 de  2004,   pues, consigna las circunstancias de tiempo, modo y lugar en que se  realizó  la  conducta  punible,  su descripción típica, las pruebas en que se  apoya,  las normas sustanciales aplicables al caso, y, además, también permite  que se inicie el debate al interior del juicio.   

La  providencia  dictada en el exterior y la  regulada  en  la legislación patria son equivalentes. Por tanto, se cumple este  requisito.   

Ahora bien, respecto  de los argumentos  de  la  defensa  expresados  en su alegato final,  es preciso  aclarar  que  a la Corporación le está vedado interferir en el análisis probatorio del  asunto  que  sirve  de  fundamento  al país extranjero  para pedir la  extradición   y,  por ende, en la adecuación típica  que finalmente  pueda  corresponder  a  la  conducta   prohibida por la que se incrimina al  ciudadano   requerido. Se trata de una tarea que le corresponde al juez del  país   requirente,  quien  necesariamente   debe  aplicar  las  reglas  de  “su     debido     proceso”,     quien   además   esta   obligado   a   respetar  el  derecho  a  la  defensa.   

Por tal, la naturaleza y reglamentación del  trámite  de  extradición   en nuestro sistema jurídico  interno, no  se  equipara  al  de un proceso penal, vale decir, la Corte no puede actuar como  juez   de  juzgamiento  en  este  trámite,  ni  puede  reemplazar   en  su  autonomía  y soberanía al juez extranjero y mucho menos hacer juicios de valor  sobre  la probable vulneración  de los principios del NON BIS IN IDEM y el  principio  de  la  DOBLE INCRIMINACIÓN que invoca la defensora, en la medida en  que  tales aspectos probatorios deben debatirse o controvertirse al interior del  proceso penal y en los tribunales competentes.   

CAUSALES DE IMPROCEDENCIA.  

El   artículo   35  de  la  Constitución  Política,   modificado  por  el  primero  del  acto  legislativo  01  de  1997,  dice:   

“La  extradición  se  podrá  solicitar,  conceder  u  ofrecer  de acuerdo con los tratados públicos y, en su defecto con  la ley.   

“Además,   la   extradición   de  los  colombianos  por  nacimiento se concederá por delitos cometidos en el exterior,  considerados como tales en la legislación penal colombiana.   

“La extradición no procederá por delitos  políticos.   

“No  procederá la extradición cuando se  trate  de  hechos  cometidos  con anterioridad a la promulgación de la presente  norma”.   

De  acuerdo  con  esta  disposición,  son  causales  de improcedencia de la extradición, las siguientes, (i) que el delito  por  el cual se procede sea de naturaleza política, (ii) que se trate de hechos  cometidos  con  anterioridad  al 17 de diciembre de 1997, fecha de promulgación  de  la  referida  norma,  y (iii) que el delito haya sido cometido en territorio  colombiano.   

Ninguna de estas prohibiciones concurre en el  caso    analizado.   El   delito   de   concierto,   imputado   a   OSCAR   AUGUSTO   GARCÍA   BUITRAGO   en  la   Acusación Formal, es de naturaleza común, no política, y los hechos  en  los  cuales  se  sustentan  las imputaciones ocurrieron comenzando el 2003 y  hasta  14  de  marzo  de  2007,  es decir, después de la promulgación del acto  legislativo.         

El  lugar de comisión de los hechos tampoco  se  erige  en  causal  de improcedencia. El estudio de la acusación y  las  declaraciones  de  apoyo  permiten  establecer que el solicitado en extradición  hacía  parte  de  una  organización  criminal transnacional, que traficaba con  narcóticos,    a    través   de   una   sofisticada   red   en   los   Estados  Unidos:   

“…   Un   testigo  colaborador  (en  lo  sucesivo “cw”) a informado a agentes que fue encontrado en  2005  por  Fernando García Buitrago (el hermano de Oscar García Buitrago) para  contrabandear   heroína   desde   la  isla  de  San  Andrés,  Colombia,  hacia  México,   donde la entregaría a otro mensajero para su importación final  hacia  los Estados Unidos. Una vez que el CW estuvo dispuesto a contrabandear la  heroína,  conoció  a  García  Buitrago,  quien el CW entendió  hizo los  preparativos  para  que  trasportara  la  heroína desde la isla de San Andrés,  Colombia,   hacia  la  isla  de  Maíz  Pequeña,  Nicaragua”10.   

Esta reseña de la actividad ilícita deja en  claro  que  los hechos por los cuales se acusa a OSCAR  AUGUSTO  GARCÍA  BUITRAGO,  traspasaron las fronteras  nacionales,  y  por lo tanto se cumple el condicionamiento constitucional de que  la  conducta haya sido realizada en el extranjero, cualquiera sea la teoría que  se  aplique  para  determinar el lugar de comisión del ilícito (de la acción,  del resultado o de la ubicuidad).   

Reunidas  las  exigencias  previstas  en  el  estatuto  procesal,  el  concepto de la Corte es favorable a la extradición del  señor  OSCAR  AUGUSTO GARCÍA BUITRAGO, y  se prevendrá al Ejecutivo para que, si  la  otorga,  condicione  su  entrega  a  que  el  extraditado no sea juzgado por  delitos  distintos  a  los que motivaron el pedido de extradición, ni  por  hechos  anteriores al año 1997,  ni   sometido  a  prisión  perpetua,  pena  de  muerte,   tratos  crueles,  inhumanos  o  degradantes,  ni  a penas de destierro y confiscación; y además,  para  que  lleve  a  cabo  un  seguimiento orientado a  determinar  si el Estado requirente cumple los condicionamientos a los que pueda  estar  sujetada la concesión de la extradición, y establezca las consecuencias  que se derivarían de su incumplimiento.   

Por  otra  parte, se solicitará al Gobierno  Nacional  que  recomiende  al Estado peticionario que, en caso de condena, tenga  en  cuenta como parte de la pena el tiempo que el solicitado haya estado privado  de la libertad con motivo del trámite de extradición.   

Por  lo  expuesto,  la  Corte  Suprema  de  Justicia,   Sala   de   Casación  Penal,  CONCEPTÚA  FAVORABLEMENTE  ante  la solicitud de extradición del  ciudadano    colombiano    OSCAR   AUGUSTO   GARCÍA  BUITRAGO,  hecha por el Gobierno de los Estados Unidos  de  América  mediante Nota Verbal No.1927 del 12 de julio de 2007, por el cargo  imputado  en  la  Acusación  Formal  No. 07 CR 0658 WQH de fecha 15 de marzo de  2007,  dictada  por  el  Tribunal  del  Distrito Meridional de California de los  Estados Unidos.   

Por    la   Secretaría   de   la   Sala  entérese  de esta decisión  a  los  interesados e intervinientes, así como al Fiscal General de la Nación,  para lo de su cargo.   

Remítase  el  expediente  al Ministerio del  Interior  y de Justicia, para lo que concierne en adelante al Gobierno Nacional.   

  Comuníquese y cúmplase.  

                                                  SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ   

                                                                 Aclaración de voto   

ALFREDO           GÓMEZ  QUINTERO                             MARIA DEL ROSARIO GONZÁLEZ DE LEMOS   

                                                   

AUGUSTO  J.  IBÁÑEZ  GUZMÁN                                                                                                                             JORGE  LUIS QUINTERO MILANÉS           

YESID   RAMÍREZ   BASTIDAS                                                                                            JULIO  ENRIQUE SOCHA SALAMANCA   

                                                   JAVIER ZAPATA ORTIZ   

                                                     TERESA RUIZ NÚÑEZ   

Secretaria  

ACLARACIÓN  DE  VOTO  

Con  el respeto que siempre profeso por las  decisiones  de  la Sala, expongo a continuación los aspectos que, en mi sentir,  deben  incluirse  en  los  conceptos de extradición que emite la Corte frente a  trámites  que involucran ciudadanos colombianos por nacimiento, particularmente  cuando  se  desarrollan  en  ausencia  de  cláusulas  pactadas  en instrumentos  internacionales   de   carácter  bilateral  o  multilateral,  en  la  forma  de  condicionamientos  que  el  Gobierno  Nacional  debería  exigir  al  momento de  acceder  a  la  entrega  de  un  connacional,  además  de  los que se le vienen  sugiriendo de manera común.   

La  posición  que he venido sustentando en  Sala  y que no ha tenido acogida, descansa en que la Corte al asumir la función  de  conceptuar,  no  sólo  ha  de tener como guía los parámetros que sobre la  materia  están  fijados  en  el  ordenamiento  procesal penal patrio, sino que,  además,  su misión también debe estar influida por la regla del artículo 2º  de  la  Constitución,  pues  en  cuanto  órgano  máximo  de  la jurisdicción  ordinaria  y,  por tanto, componente esencial en la estructura del Estado Social  de  Derecho,  también  debe  velar  por  la efectividad de los principios   –entre ellos el fundante  de  la  dignidad  humana-,   derechos  y  deberes  consagrados en la Carta;  defender  la  independencia  nacional y proteger a todas las personas residentes  en    Colombia    en   su   vida,   honra,   bienes,   creencias,   derechos   y  libertades.   

En ese orden de cosas, estimo que es preciso  advertir  en  el  concepto sobre la necesidad de plantear otras condiciones a la  entrega  del  reclamado,  derivadas  del hecho de que el acto de extradición no  implica  que  el  extraditado  pierda  la nacionalidad colombiana, lo cual sólo  ocurre   frente  a  los  presupuestos  señalados  en  el  artículo  98  de  la  Constitución.   

En  tales condiciones, cuando la entrega en  extradición  de  un  nacional  colombiano se tramita y agota, en ausencia de un  convenio   multilateral   o  bilateral  sobre  la  materia,  con  arreglo  a  la  Constitución  y  a  la  ley,  debe tenerse en cuenta que a diferencia de lo que  ocurre  si  se  hubiera adelantado conforme a un instrumento internacional en el  cual  las  partes  acuerdan condiciones que pueden significar la restricción de  ciertos  derechos,  en  virtud  a  la  configuración del Estado colombiano como  social  y  democrático  de derecho, en el cual es base fundamental el respeto a  la  dignidad  humana  (artículo  1º de la Carta), las condiciones que se deben  exigir  al país reclamante tienen que estar ligadas con la observancia allí de  los  derechos  y  garantías  que  cobijarían  al  solicitado de ser juzgado en  Colombia.   

Eso  es  así,  porque  al  acceder  a  la  extradición  de  un colombiano por nacimiento el Estado, a través del Gobierno  Nacional,  renuncia  a la potestad de ejercer su propia jurisdicción, pero no a  la  obligación  de  proteger al extraditado, pues en tanto siga siendo súbdito  de  Colombia, tiene derecho a todas las prerrogativas, garantías y derechos que  emanan  de  la Constitución y la ley, en particular, aquellos que se relacionan  con   su   calidad   de   procesado  y  que  tienen  que  ver  con  la  dignidad  humana.   

Así las cosas, siendo el marco esencial de  la   figura   de  la  extradición  lo  señalado  en  el  artículo  35  de  la  Constitución,  que  fija  un  sistema  de  fuentes11   para  que  se  solicite,  conceda  u  ofrezca, que son los tratados públicos y, en su defecto, la ley, es  preciso  comentar  que  como no hay un instrumento vigente de esa naturaleza que  ligue  a Colombia con Estados Unidos en el tema de extradición, el ámbito para  evaluar   la   procedencia  de  una  solicitud,  concesión  u  ofrecimiento  de  extradición   entre   los   dos   países   es   el  Código  de  Procedimiento  Penal.   

Obsérvese que los preceptos que desarrollan  la  extradición tanto en la Ley 600 de 2000 como en la ley 906 de 2004, además  de  reiterar  las reglas constitucionales (improcedencia por delitos políticos,  o  la  de colombianos por nacimiento por hechos cometidos con anterioridad al 17  de     diciembre     de     1997    –artículo   508   y  artículo  490,  respectivamente-);  fijan  el  organismo  al  que  le  corresponde  ofrecer  o  conceder la extradición de una  persona     y     las     facultades     sobre     la    materia    –el   gobierno-,   el   ámbito   de  competencia  de  cada ente gubernamental, y el que le corresponde en el trámite  a   la  Corte;  señalan  requisitos  adicionales  (doble  incriminación,  acto  procesal   mínimo  en  el  exterior  –artículo  510  y artículo 492 ib.-); estructuran la forma como se  desarrolla  el trámite mixto, así como los fundamentos del concepto (artículo  520  del  Código  de  Procedimiento  Penal  de 2000 y artículo 502 del Código  Procesal  Penal  de  2004);  determinan cuándo se decide sobre la solicitud, en  qué  momento  se  hace  la  entrega  y regula la orden de prelación en caso de  varias  solicitudes  (artículos  522,  523  y  524, y artículos 504, 505 y 506  ibídem);  consagran el derecho a la defensa y los eventos en que hay lugar a la  libertad  (artículos  529 y 530 de la Ley 600 de 2000 y artículos 510 y 511 de  la Ley 906 de 2004).   

Además,  el artículo 512 de la primera de  las  leyes  en  cita  le impone de modo imperativo al gobierno la obligación de  exigir  que  el  solicitado  no vaya a ser juzgado por un hecho anterior diverso  del  que motiva la extradición, ni sometido a sanciones distintas de las que se  le  hubieran  impuesto en la condena, y a que se le conmute la pena de muerte en  caso  de  que  la  legislación del país reclamante la prevea como sanción del  delito  que  motiva  la  solicitud  de  extradición,  circunstancias éstas que  igualmente  se  encuentra  previstas  en  el  artículo 494 del Código Adjetivo  Penal  de  2004, con la inclusión en este último de que tampoco al extraditado  se  le  someta  a  desaparición forzada, torturas ni a tratos ni penas crueles,  inhumanas  o  degradantes,  como  tampoco  a  las  penas  de destierro, prisión  perpetua o confiscación.   

Recuérdese  que  las  condiciones  arriba  señaladas  fueron  extendidas,  con el mismo carácter imperativo, por la Corte  Constitucional a otras situaciones, al señalar que:   

“…no  sólo  habrá  de  entenderse que en caso de que exista en el Estado requirente la pena  de  muerte,  la entrega se hará bajo la condición de la conmutación de ésta,  sino,  también  bajo el entendido de que al extraditado no se le podrá someter  ni  a  torturas,  ni  a tratos o penas crueles, ni a desaparición forzada, ni a  tratamiento   degradante   e  inhumano,  razón  por  la  cual  así  habrá  de  condicionarse  la  constitucionalidad  que  se  declara  del  artículo  550 del  Código de Procedimiento Penal.   

Por otra parte, se observa por la Corte, que  la   Constitución   colombiana,   prohíbe  en  su  artículo  34  ‘las  penas  de  destierro,  prisión  perpetua      y      confiscación’,  a las cuales, por las mismas razones anteriormente expuestas, no  podrá  someterse  al extraditado por el país que lo juzgue, lo que implica que  igualmente   en  ese  sentido  habrá  de  condicionarse  la  exequibilidad  del  artículo     550    del    Código    de    Procedimiento    Penal.”12   

Sin  embargo,  esas  no  son  las  únicas  condiciones  susceptibles  de formularse, pues al fin y al cabo el primer inciso  del  artículo  512  del  Código  de  Procedimiento Penal de 2000, así como el  primer  inciso  del  artículo  494  de  la  Ley  906  de  2004,  preceptúa que  “El gobierno podrá subordinar el ofrecimiento o la  concesión    de    la    extradición   a   las   condiciones   que   considere  oportunas.”   

Esa  facultad,  debe  señalarse,  no  es  discrecional,  pues  al  momento  de  decidir  sobre  la  entrega de un nacional  colombiano  el  gobierno  está  en  el  deber  de  armonizar  los  criterios de  conveniencia  nacional o de cooperación internacional, con la premisa según la  cual  al  concederse la extradición no se renuncia a la soberanía, sino que se  ejerce13,  y  con  los  derechos  y garantías que están consagrados en la  Constitución  y  en  los instrumentos internacionales sobre derechos humanos en  pro   de   un   justiciable,   así   como   en   protección   de  su  dignidad  humana.   

Así,  con  arreglo  al  artículo 29 de la  Carta;  a  los  artículos  9  y  10  de  la  Declaración Universal de Derechos  Humanos,  5-3.6, 7-2.5, 8-1.2(a)(b)(c)(d)(e)(f)(g)(h).3.4.5, 9 de la Convención  Americana  de  Derechos  Humanos,  9-2.3,  10-1.2.3,  14-1.2.3,5, y 15 del Pacto  Internacional  de  Derechos  Civiles  y  Políticos,  el  Gobierno Nacional debe  condicionar  la  entrega de un compatriota, si concede la extradición, a que se  le    respeten    al   extraditado   –como  a  cualquier  otro  nacional en las mismas condiciones- todas  las  garantías  debidas  a  su  condición de justiciable, en particular, a que  tenga  acceso  a  un  proceso  público  sin dilaciones injustificadas, a que se  presuma  su  inocencia, a que cuente con un intérprete, a que tenga un defensor  designado  por  él  o por el Estado, a que se le conceda el tiempo y los medios  adecuados  para  que  prepare la defensa, a presentar pruebas y controvertir las  que  se  aduzcan  en contra, a que su situación de privación de la libertad se  desarrolle  en  condiciones  dignas, a que la eventual pena que se le imponga no  trascienda  de  su persona, a que la sanción pueda ser apelada ante un tribunal  superior,  a que la pena privativa de la libertad tenga la finalidad esencial de  reforma y readaptación social.   

Igualmente, el gobierno debe condicionar la  entrega  a  que el país reclamante, conforme a sus políticas internas sobre la  materia,  le  ofrezca  posibilidades racionales y reales para que el extraditado  pueda  tener  contacto  regular  con sus familiares más cercanos, habida cuenta  que  la  Constitución  de  1991, en su artículo 42, reconoce a la familia como  núcleo  esencial  de la sociedad, garantiza su protección y reconoce su honra,  dignidad  e  intimidad,  lo  cual se refuerza con la protección adicional que a  ese   núcleo  le  otorgan  la  Convención  Americana  sobre  Derechos  Humanos  (artículo  17)  y  el  Pacto  Internacional  de  Derechos  Civiles y Políticos  (artículo 23).   

En cumplimiento de su deber de protección a  las  garantías y derechos del nacional colombiano entregado en extradición, es  misión  del  Estado,  por  medio  del  ámbito  de competencias de los órganos  respectivos,  vigilar  que  en  el  país reclamante se respeten las mencionadas  condiciones  (artículo  9  y 226 de la Carta). Así, en primer orden, a través  del  cuerpo  diplomático,  en concreto, por las diferentes oficinas consulares,  con  apoyo  de  la  Procuraduría  General  de  la  Nación (artículo 277 de la  Constitución)  y  de  la  Defensoría del Pueblo (artículo 282 ibídem), de lo  cual,  además,  habrá  de darse informes periódicos a la Corte, en virtud del  principio  de  colaboración  armónica  entre  los diferentes Poderes Públicos  (artículo  113  de  la  Carta),  con  el  fin  de  que todos los estamentos con  injerencia  en  el  tema  tengan elementos de juicio que les permitan sopesar la  conveniencia    de    privilegiar   jurisdicciones   foráneas   frente   a   la  interna.   

De   esa   manera,   dejo   sentado   mi  criterio.   

Señores Magistrados,  

SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ  

Magistrado  

Fecha    ut  supra.   

    

1 Folio  1 al 11 Carpeta Anexa.   

2  Folios 166 al 170 Carpeta anexa.   

3 Folio  16 principal   

4  Folios 14 al 17 anexa.   

5  Folios  144 – 145 y 74 -75  Carpeta Anexa.   

6  Artículo 495 de la ley 906 de 2004.   

7 Esta  regulación  legal  resulta  aplicable  al  caso  en  virtud  del  principio  de  integración  normativa  previsto  en  el  artículo  23  del  estatuto procesal  penal.   

8   Folio 21 Carpeta Anexa.   

9   Folio 74 al 75  Carpeta Anexa.   

10  Folio 59 No. 7 Carpeta Anexa   

11  Corte Constitucional, sentencia C-740/00.   

12  Sentencia C-1106/00.   

13  Cfr. Corte Constitucional, Sentencia C-621/01.     

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