25034(06-03-08)

2008

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso     No  25034   

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrado Ponente:  

JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA  

Aprobado Acta No.52  

Bogotá  D.C.,  seis (6) de marzo de dos mil  ocho (2008).   

VISTOS  

Se  pronuncia la Sala acerca de la solicitud  de  adición  del  fallo  de  casación  proferido  por esta Colegiatura el 1 de  agosto   de   2007,   elevada   por  el  apoderado  del  condenado  EDGAR ALBERTO HURTADO GÓMEZ.   

ANTECEDENTES  

Mediante  sentencia de 25 de mayo de 2005 el  Tribunal       Superior       de      Cartagena1,  confirmó la emitida el 7 de  junio  de  2004  en  el  Juzgado  Cuarenta y Tres Penal del Circuito de Bogotá,  contra   EDGAR   ALBERTO  HURTADO  GÓMEZ,  mediante  la  cual  fue  condenado,  por  los delitos de abuso de  confianza  y  fraude procesal, a las penas principales de veintiséis (26) meses  de  prisión  y  multa  de  cinco  mil  pesos  ($  5.000), así como a pagar por  concepto  de los perjuicios irrogados con la primera conducta punible la suma de  $  83’429.000,  y  con la  segunda   el  equivalente  a  siete  (7)  salarios  mínimos  mensuales  legales  vigentes2,  fallo  de  segundo grado contra el cual el defensor del precitado  interpuso recurso extraordinario de casación por vía excepcional.   

De los reproches formulados al fallo, en auto  de  18  de  mayo de 2006, la Sala aceptó únicamente el expuesto con fundamento  en  la causal tercera de casación y una vez obtenido el concepto del Ministerio  Público,  profirió  el  1  de  agosto  de 2007, sentencia por cuyo medio casó  parcialmente  la decisión impugnada, en el sentido de declarar la nulidad de la  actuación  por  violación  del  debido proceso respecto del delito de abuso de  confianza,  en  atención  a  que  la  querella  por  esa  conducta  punible fue  formulada  después  del  plazo  fijado  en  el artículo 32 del Decreto 2700 de  1991, vigente para ese entonces.   

En  virtud de lo anterior, la Sala profirió  fallo  de reemplazo por cuyo medio, con base en el artículo 36 del Decreto 2700  de  1991  (Ley  600 de 2000, artículo 39),  cesó  procedimiento a favor de HURTADO  GÓMEZ  en  relación  con  el  delito  de  abuso  de  confianza  por  configurarse  la  causal  de  improseguibilidad de la actuación  precisada  en  el  párrafo anterior, y luego de motivar la pena por la conducta  punible  de  fraude  procesal,  le impuso al acusado como sanción principal por  ésta  doce  (12)  meses  de  prisión  y  como  accesoria la inhabilitación de  derechos  y  funciones  públicas  por igual lapso, precisando que los restantes  ordenamientos de la sentencia impugnada permanecían incólumes.   

Encontrándose la actuación ante el fallador  de  primer  grado,  el  apoderado  del  condenado EDGAR  ALBERTO   HURTADO   GÓMEZ,   solicitó   enviar  las  diligencias  de  regreso  a  la  Corte  con  el fin de que, con fundamento en el  artículo  412  de  la  Ley 600 de 2000, el fallo de casación fuera adicionado,  pues  estima que en la parte resolutiva se incurrió en una omisión sustancial,  dado  que  no fue revocada la condena en perjuicios impuesta en las instancias a  su prohijado por el delito de abuso de confianza.   

CONSIDERACIONES  

Oportuno  se  hace  reiterar  el  criterio  decantado por la jurisprudencia, en cuanto a que   

“…a  diferencia  de  lo  establecido en el  Decreto  050  de  1987,  el  cual  disponía que las referidas modificaciones al  fallo  sólo  podían  surtirse  dentro  del término de ejecutoria, tanto en el  Decreto  2700 de 1991, como en el estatuto procesal penal actualmente vigente no  se  establece tal exigencia temporal, razón por la cual ha estimado la Sala que  la  modificación  de la sentencia es viable en cualquier tiempo, siempre que la  misma  sea  procedente”3.   

También  ha  precisado  la  Sala  que  lo  establecido   en   el   artículo  23  de  la  Ley  600  de  2000  (principio  de integración), norma rectora  de   acuerdo   con   la   cual   “en  aquellas  materias  que no se hallen expresamente reguladas en este  código  son aplicables las disposiciones del Código  de  Procedimiento Civil y de otros ordenamientos, siempre que no se opongan a la  naturaleza   del   proceso   penal”   (subrayas  fuera  de  texto), no se traduce  en  aplicación de lo dispuesto en el artículo 309 del Código de Procedimiento  Civil4,  norma  que  para  asuntos  de esa naturaleza prevé la adición o  aclaración  de  las  sentencias dentro del término de su ejecutoria, ya que en  lo  penal el artículo 412 de la Ley 600 de 2000 regula integralmente la materia  al disponer:   

“IRREFORMABILIDAD    DE   LA  SENTENCIA.  La  sentencia no es reformable ni revocable por el mismo juez o sala  de  decisión  que la hubiere dictado, salvo en caso de error aritmético, en el  nombre    del    procesado    o    de    omisión   sustancial   en   la   parte  resolutiva.   

“Solicitada  la  corrección  aritmética,  o  del  nombre  de  las  personas a que se refiere la  sentencia,  la  aclaración de la misma o la adición por omisiones sustanciales  en   la   parte   resolutiva,  el  juez  podrá  en  forma  inmediata  hacer  el  pronunciamiento que corresponda”   

Es  decir,  que  si  el  precepto transcrito  consagra  la irreformabilidad de las sentencias por el mismo funcionario que las  profirió  y  sólo  establece  de  manera excepcional su aclaración o adición  “en  caso  de  error  aritmético, en el nombre del  procesado   o   de   omisión  sustancial  en  la  parte  resolutiva”,    circunstancias    en   las   cuales   debe   proferirse   el  correspondiente  pronunciamiento,  inmediatamente  sea advertido, corrigiendo el  yerro,  es  evidente  que  el  tema de la aclaración de los fallos se encuentra  expresamente  disciplinado  en  la  normativa  procesal  penal,  sin que, por lo  tanto,  se presenten vacíos que correspondan a los supuestos establecidos en la  norma   rectora   de   la   “remisión”   y,   en   virtud  de  ello,  fuera  menester  acudir  a  otros  ordenamientos         para         superarlos5.   

Ahora  bien,  a  pesar de lo expuesto por el  apoderado  del condenado, la Sala no percibe la estructuración de alguno de los  motivos  dispuestos  en la ley para aclarar o adicionar el fallo, pues la verdad  es  que  no  se presenta omisión sustancial en la parte resolutiva, dado que es  de  elemental  comprensión  que  al  ordenarse  la cesación de procedimiento a  favor   del   procesado   respecto   del  delito  de  abuso  de  confianza,  por  improseguibilidad  de  la  acción  penal  iniciada  con  base  en  una querella  extemporánea,  todos  los  efectos  inherentes  a  la  sentencia  que lo había  hallado  responsable  de  esa  conducta  punible,  incluidos,  por supuesto, los  civiles,  pierden  eficacia,  es  decir,  se  tornan  inexigibles, al haber sido  casada  y  sustituida  la condena, reitérase, por la cesación de procedimiento  frente a ese reato.   

Lo  expresado  en  el  fallo de casación en  cuanto  a  que  los restantes ordenamientos de la sentencia atacada se mantienen  incólumes,  implica,  como  es  apenas  natural  y  obvio,  que la decisión de  responsabilidad  penal  y civil por el delito de fraude procesal adoptada contra  el  acusado  y la otra procesada, no sufre modificación, deviniendo contrario a  la  lógica  y  desconocedor del principio general del derecho según el cual lo  accesorio  sigue  la  suerte  de  lo  principal,  interpretar  que  con aquélla  precisión  la  Corte  dejó  vigente  la  condena en perjuicios causados con un  delito respecto del cual ordenó cesación de procedimiento.   

En conclusión, advertida la improcedencia de  la  solicitud  del  procurador  judicial del condenado, orientada a conseguir la  adición  del fallo de casación emitido el 1 de agosto de 2007, la CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE  

NEGAR la solicitud  de  adición  del  fallo  de casación proferido por esta Sala el 1 de agosto de  2007,   de   conformidad   con   las   razones   consignadas   en   la  anterior  motivación.   

Comuníquese   y   cúmplase.   

SIGIFREDO   ESPINOSA  PÉREZ   

ALFREDO   GÓMEZ   QUINTERO                                             MARÍA   DEL   ROSARIO  GONZÁLEZ DE L.   

AUGUSTO  J.  IBÁÑEZ  GUZMÁN                                JORGE LUÍS QUINTERO MILANES   

YESID   RAMÍREZ   BASTIDAS                                                                               JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA   

JAVIER ZAPATA ORTIZ  

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria    

1  En  cumplimiento  del Acuerdo Nº 2776 de 23 de diciembre 2004, del Consejo Superior  de  la  Judicatura  – Sala  Administrativa.   

2 Éste  rubro  impuesto  en forma solidaria con la coprocesada Teresa Gómez de Hurtado,  quien  en  los mismos fallos fue hallada responsable, a título de coautora, del  delito de fraude procesal.   

3 Cfr. Auto de 12 de mayo de 2004. Rad. Nº 18498.   

4 Cfr.  Auto de 18 de mayo de 2006. Rad. Nº 23183.   

5 Ver  providencia del 17 de junio de 2003. Rad. 15100.     

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