28509(05-12-07)

2007

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso     No  28509   

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrada Ponente:  

MARIA    DEL    ROSARIO    GONZÁLEZ   DE  LEMOS   

Aprobado Acta No. 245.  

          Bogotá    D.C.,    diciembre   cinco   (5)   de   dos   mil   siete  (2007)   

VISTOS  

Procede  la  Corte a pronunciarse dentro del  presente     trámite    adelantado    contra    el    procesado    EDUARDO  ABDÍAS  FAJARDO  GAMBOA sobre la  posible  cesación  de  procedimiento  por  prescripción  de  la acción penal.   

HECHOS Y ANTECEDENTES RELEVANTES  

El  supuesto fáctico por el cual se procede  fue  adecuadamente  sintetizado  por los juzgadores de instancia de la siguiente  forma:   

“Los  hechos  aquí  investigados  son  puestos  en  conocimiento  de  la autoridad a través de denuncia instaurada por  parte  de la oficina de la veeduría de la Empresa de Energía de Bogotá, en la  cual  deja  consignado  que  el doctor EDUARDO FAJARDO, responsable del servicio  médico  de  Soacha  (creado para la atención médica de los trabajadores de la  Empresa   de  Energía),  en  asocio  con  el  administrador  de  la  droguería  ‘Colombiana     de  Drogas’  Segundo Hilario  Santamaría,   estaban   realizando   un   fraude,  el  cual  consistía  en  la  adulteración  de las fórmulas médicas despachas por la droguería en mención  y  que  luego  eran  cobradas a la Empresa de Energía;  de allí que en la  fórmula   médica  que  sustentaba  la  cuenta  de  cobro se consignaba un  número  mayor de medicamentos a los entregados a los beneficiarios del servicio  de  salud,  para  lo  cual se transcribía la fórmula y se falsificaba la firma  del usuario”.   

Con  fundamento  en  los hechos precedentes,  inicialmente  se  abrió  investigación  preliminar  y  luego  se  decretó  la  apertura  de  instrucción  formal.   Dentro  de  esta última, se vinculó  mediante  diligencia  de indagatoria a EDUARDO ABDÍAS  FAJARDO  GAMBOA  y a Segundo  Hilario  Santamaría  Mosquera, a quienes se resolvió  su  situación  jurídica  con  medida de aseguramiento de detención preventiva  por  los  delitos  de peculado por apropiación y falsedad en documento privado.   

Clausurado el ciclo instructivo, la Fiscalía  217  Seccional  de  Bogotá  adscrita  a  la Unidad Segunda de Delitos contra la  Administración  Pública  y  de  Justicia el 19 de octubre de 1999 calificó el  merito  del  sumario  con resolución de acusación en contra de los mencionados  “como   coautores  responsables  del  concurso  de  delitos    de    peculado    por    apropiación   y   falsedad   en   documento  privado”.     Esta    determinación   cobró  ejecutoria  el  8  de  noviembre siguiente.   

Asumido  el  trámite  de  la  causa  por el  Juzgado  35  Penal  del Circuito de la misma ciudad y tras proveer el rito legal  establecido,  profirió sentencia de primera instancia el 10 de junio de 2005, a  través  de la cual condenó a EDUARDO ABDÍAS FAJARDO  GAMBOA  a  las  penas principales de ciento doce (112)  meses  de  prisión,  multa  por  valor de $ 2.950.720 e inhabilitación para el  ejercicio  de  derechos  y  funciones  públicas  por  el mismo lapso de la pena  privativa  de  la  libertad,  al encontrarlo autor penalmente responsable de los  delitos  de  peculado  por  apropiación  y falsedad en documento privado.   Igualmente,  le  negó  la suspensión condicional de la ejecución de la pena y  le concedió el beneficio de la prisión domiciliaria.   

En   la   misma   decisión,   cesó  todo  procedimiento  por  prescripción  de  la  acción penal a favor del coprocesado  Segundo   Hilario  Santamaría  Mosquera.   

Impugnada   la   anterior   decisión  por  la defensa de    FAJARDO     GAMBOA,  el     Tribunal     Superior    de    Montería1,    mediante   fallo  de  fecha  abril  27  del  año  que trascurre, la confirmó  “en  todo  lo  que fue objeto de apelación, por lo  expuesto en la parte motiva de esta providencia”   

Contra   la   decisión  del  ad-quem, interpuso recurso extraordinario  de casación el mismo sujeto procesal.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

Sería  el caso que la Sala, en este momento  procesal,   abordara   el   estudio  referente  al  cumplimiento  de  las  bases  jurídicas,  lógicas  y  argumentativas del libelo casacional presentado por el  defensor     de     EDUARDO     ABDÍAS    FAJARDO  GAMBOA  exigidas  para  su  admisibilidad, si no fuera  porque  encuentra  que  las  acciones derivadas de los delitos por razón de los  cuales  se  adelanta su procesamiento ya prescribieron, situación que impone su  declaratoria   inmediata,  a  lo  cual  se  procederá  con  fundamento  en  las  siguientes consideraciones:   

Con  ese  propósito,  previamente  resulta  oportuno  precisar  las  reglas  legales básicas que rigen la determinación de  dicho fenómeno extintivo de la acción penal.   

De acuerdo con lo dispuesto en el artículo  83  de  la Ley 599 de 2000 (en el mismo sentido, el artículo 80 del Decreto Ley  100  de  1980,  vigente para  la fecha en que se cometieron las conductas),  en  la  etapa  instructiva  la  acción  penal prescribe en un término igual al  máximo  de  la  pena  establecida  en  la ley, sin que sea inferior a cinco (5)  años.    

A su turno, en la  etapa  de la causa tal término se interrumpe y comienza a correr a partir de la  ejecutoria  de  la  resolución de acusación por un tiempo igual a la mitad del  establecido  para  la  fase  de instrucción, pero tampoco podrá ser inferior a  cinco  (5) años, como así lo indica el artículo 86 de la primera normatividad  en cita y el 84 de la segunda.   

     

En  relación con  este     punto,    es  indispensable      tener     en     consideración   que  la  resolución  de  acusación  proferida el 19 de octubre de 1999 por la Fiscalía 217 Seccional de  Bogotá  adscrita  a  la  Unidad  Segunda  de  Delitos contra la Administración  Pública   y   de   Justicia   de  Bogotá  cobró  ejecutoria  el  8   de  noviembre  siguiente,  sin  que  se     hubiera    impugnado    por    alguno       de       los       sujetos      procesales.   

También   conviene   dejar   en   claro  que    como   en   este   caso   las   conductas  punibles  por  las  cuales se  acusó  a  FAJARDO GAMBOA se  ejecutaron   bajo   la   vigencia   del  Decreto  Ley  100  de  1980, según ya se  señaló,  ello  obliga  a  que, para los efectos de la  prescripción   de   la   acción  penal,  sea  necesario  cotejar tales disposiciones con las de la Ley 599  de    2000,    actualmente   en   vigor,   y  con  las  demás  normatividades  que  rigieron  en    el    interregno    comprendido    entre   esos  dos  momentos, en procura de establecer  cuál  resulta  más  favorable  para los efectos del  cómputo    que   ocupa   la   atención.     

Acorde     con    esa    metodología,  encuentra   la  Sala  que  están   prescritas   la  totalidad  de  las acciones penales seguidas en contra  del   único   procesado,  esto es, por los delitos de  peculado  por apropiación    y   falsedad   en   documento   privado.   

   

El cómputo correspondiente se efectuará en  forma  individual  respecto  de  cada  una  de las mencionadas conductas, habida  cuenta  que,  según  el  último inciso del artículo 84 de la Ley 599 de 2000,  “cuando   fueren  varias  las  conductas  punibles  investigadas   y   juzgadas   en   un   mismo   proceso,  el  término  correrá  independientemente  para  cada  una  de  ellas”  (en  similar sentido art. 85 del Dto. Ley 100 de 1980).    

Pues  bien, en cuanto concierne al delito de  peculado  por apropiación precisa señalar que, para la época de su comisión,  se  sancionaba  en  el artículo 133 del Decreto 100 de 1980, modificado por los  artículos 18 y 19 de la Ley 190 de 1995.   

Así  mismo,  se tiene que la cuantía de lo  indebidamente  apropiado  no  superó los 50 salarios mínimos legales mensuales  vigentes   de   la   época,   pues,   como   lo   reconoció   el  a-quo:  “el  valor  de  lo  apropiado es de $ 2.950.720 y los salarios mínimos en el año de  1996  equivalen  a  la suma de $ 7.106.275, de lo que se extracta que el quantum  de  lo  apropiado  no  supera  el  tope  de  los  50  salarios mínimos para tal  año”2.   Con  base  en  ese derrotero, además, el mismo funcionario  tasó   la   pena,  sin  que  fuera  modificado,  como  ninguno  del  fallo  del  a-quo,     por     el  Tribunal.   

A  efectos  de  determinar  la  normatividad  favorable  para  el  cómputo  que  concita la atención, debe señalarse que el  delito  de  peculado  por apropiación con la Ley 599 de 2000, se sanciona en el  artículo  397 con una pena de seis (6) a quince (15) años de prisión, la cual  se  morigera si lo apropiado no supera un valor de 50 salarios mínimos, en cuyo  caso  la  pena  será  de  cuatro (4) a diez (10) años, mientras que si bien la  misma  conducta  punible  para  el  tiempo  de  su  comisión se reprimía en el  artículo  133 del Decreto 100 de 1980, modificado por los artículos 18 y 19 de  la  Ley  190 de 1995 con una pena igual, para cuando la cuantía de lo apropiado  no  superaba  el monto indicado (inciso segundo), se disminuye de la mitad a las  tres  cuartas  partes,  para  una pena de dieciocho (18) a noventa (90) meses de  prisión.           

Significa  lo anterior que, para los efectos  de  la  determinación  de  la prescripción de la acción penal, por tener como  referente  el  máximo  de  la  pena,  indiscutiblemente  resulta  favorable  la  legislación   en   vigor   para   cuando  se  cometió  la  conducta.   En  consecuencia,  con  fundamento  en  su  pena  máxima,  se  proseguirá con este  cómputo.   

En  ese  orden  de cosas, a los noventa (90)  meses  previstos como pena máxima para este delito se incrementará una tercera  parte   más   en   virtud   de   que    FAJARDO  GAMBOA  cometió  la  conducta como servidor público,  para  un  término de ciento vente (120) meses, el cual se tendrá como lapso de  prescripción para la fase instructiva.   

Ahora,  como  a  tenor  de  los parámetros  legales  referidos,  este  guarismo  se  reduce  en  la mitad para el respectivo  cómputo  del  fenómeno  extintivo  de  la acción penal en la fase del juicio,  su  aplicación  arroja un  término   de   sesenta   meses   (60)   meses  o  cinco  (5)  años exactos.   

Sin  embargo,  como  se  trata  de servidor  público,  conforme  a  la  jurisprudencia  de la Sala, este término en ningún  caso  podrá  ser inferior a seis (6) años y ocho (8)  meses,  por cuanto también se incrementa en la misma  proporción  para  la  fase  del  juicio.   Por  consiguiente,  este  lapso  se  tendrá  como  el de prescripción respecto del  delito   de   peculado   por   apropiación  imputado  al  procesado    para    esta    etapa   procesal.   

Dicho  plazo,     contado  a partir de la ejecutoria  de  la  resolución  de  acusación  (8  de  noviembre  de  1999),  se   verificó   el   8  de  julio  de  2006    mucho  antes de que el proceso llegara  a  la  Corte  para tomar esta decisión e, incluso, con antelación a cuando se  profirió     el    fallo    de    segunda    instancia    impugnado.   

Situación similar surge en relación con la  modalidad  delictiva  concurrente  imputada  al  procesado, esto es, en torno al  delito  de falsedad en documento privado, por cuanto su pena máxima es inferior  a la del delito contra la Administración Pública referido.   

Siguiendo  el  mismo  procedimiento empleado  para   la   conducta   anterior,   se   tiene   que   este   reato,   tanto  con  la       legislación vigente al momento de los hechos,  artículo  221 del Decreto Ley 100 de 1980, como con la actual, artículo 289 de  la  Ley  599  de  2000,  se  castiga con una pena de uno (1) a seis (6) años de  prisión;    es  decir  que,  para  los  efectos  del  cómputo  de la  prescripción, resulta indiferente tomar una u otra normatividad.   

El término máximo referido por la comisión  de  la  conducta  en  cuestión  se  aumenta,  al  igual  que lo sucedido con la  conducta  anterior,  en una tercera parte, por tratarse de un servidor público,  lo  cual  arroja  un  término de prescripción en la fase sumarial de noventa y  seis (96) meses o, lo que es lo mismo, ocho (8) años.   

Este último lapso, con la interrupción del  fenómeno  extintivo  de  la acción penal por el advenimiento de la resolución  de  acusación  debidamente  ejecutoriada,  se  disminuye  en  la mitad, para un  término  de  cuarenta  y ocho (48) meses, pero como es inferior a los cinco (5)  años  mínimos previstos legalmente de conformidad con las pautas vistas, sobre  este  último  se  incrementará  la tercera parte más por tratarse de servidor  público,  arrojando un término definitivo de prescripción de la acción penal  en  la  fase  del  juicio idéntico al de la conducta anterior, esto es, de seis  (6) años y ocho (8) meses.   

Como         se             indicó  al  realizar  el  cómputo  de  la  prescripción  respecto  de  delito precedente,  este  tiempo   contado  a  partir  de  la  ejecutoria  de  la  resolución  de  acusación  (8  de noviembre de 1999) se verificó el  8       de      julio      de      2006,  es  decir,  con bastante  antelación  al  arribo  del  expediente  a la Corte  e,  incluso,  anterior a la fecha de la sentencia de  segunda      instancia      objeto      de     esta     impugnación.   

Lo anterior constituye razón suficiente para  que   la  Sala  proceda  a  declarar  dicha  prescripción  con  la  consecuente  extinción  de las acciones penal y civil derivadas de las conductas punibles de  peculado  por  apropiación  y  falsedad  en  documento  privado y a ordenar, en  consecuencia,   la   cesación   del  procedimiento  seguido  contra       EDUARDO       ABDÍAS       FAJARDO       GAMBOA.   

Resta señalar que es del resorte del juez de  primera  instancia  proceder a la cancelación de los compromisos adquiridos por  los  procesados  en  razón de este diligenciamiento, en especial la devolución  del  dinero  consignado  como  caución  cuando  en  la  fase  instructiva se le  concedió la libertad provisional.   

Finalmente,  cabe  advertir  que  la  Sala  encuentra  necesario  expedir  copias  de  la presente actuación con destino al  Consejo    Seccional    de    la   Judicatura   de   Cundinamarca   –Sala  Jurisdiccional  Disciplinaria-,  con  el  objeto  se determine la posible responsabilidad disciplinaria en la que  podría  estar  incursa  quien  fungía  como  titular  del Juzgado 34 Penal del  Circuito  de  esta  ciudad  por  trasgresión del artículo 153 de la Ley 270 de  1996,  en  consideración  a que una vez dio por concluida la audiencia pública  el  21  de  mayo de 2002 dentro del presente asunto tardó más de tres años en  proferir  el  fallo  de primer grado, con lo cual se precipitó la prescripción  de  la  totalidad  de  la  conductas  por  las cuales procedió esta actuación.   

En  mérito de lo expuesto, la Corte Suprema  de Justicia, Sala de Casación Penal,   

RESUELVE:   

1.-      DECLARAR      prescritas  las  acciones  penal  y  civil  derivadas de la las  conductas  punibles de peculado por apropiación y falsedad en documento privado  seguidas   contra  EDUARDO  ABDÍAS  FAJARDO  GAMBOA,  por las razones señaladas en la anterior motivación.   

2.-  ORDENAR,  en  consecuencia,  la  cesación  del  procedimiento adelantado contra el mencionado  procesado por dichas conductas.   

         

3.-            PRECISAR  que  corresponde  al  juez  de  primera  instancia  proceder a la cancelación de los  compromisos    adquiridos    por    el    procesado    en    razón    de   este  diligenciamiento.   

4.-      EXPEDIR     copias  de  la  presente actuación con destino al Consejo Seccional  de   la  Judicatura  de  Cundinamarca  -Sala  Jurisdiccional  Disciplinaria-  de  conformidad  con  lo  expuesto  en  la  parte considerativa de esta providencia.   

Cópiese,  notifíquese  y  devuélvase  al  Tribunal de origen.      

Cúmplase.  

ALFREDO GÓMEZ QUINTERO  

SIGIFREDO  ESPINOSA  PÉREZ                                         MARÍA  DEL  ROSARIO GONZÁLEZ DE LEMOS   

AUGUSTO        J.               IBÁÑEZ  GUZMÁN                  JORGE                         LUIS                        QUINTERO  MILANES              

YESID   RAMÍREZ   BASTIDAS                                        JULIO ENRIQUE  SOCHA SALAMANCA       

JAVIER ZAPATA ORTÍZ  

TERESA    RUIZ  NÚÑEZ   

Secretaria    

1  Conocimiento  asignado  a  través  del  proceso  de descongestión implementado  mediante  el  Acuerdo  3430  del  26  de  mayo  de  2006  expedido  por  la Sala  Administrativa del Consejo Superior de la Judicatura.     

2 Fol.  173 c.o. No. 5.     

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