28462(10-10-07)

2007

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 28462  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

                            Magistrado Ponente:   

                            SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ   

                            Aprobado Acta No. 193   

Bogotá,  D.  C.,  diez de octubre de dos mil  siete.   

V I S T O S  

La  Sala resuelve lo pertinente acerca de  la  recusación  formulada  contra  una  de  las  Salas  de  Decisión Penal del  Tribunal  Superior  de  Pereira,  por  el procesado ASDRUBAL GONZÁLEZ ZULUAGA y  su  defensor.   

ANTECEDENTES  

En contra de ASDRUBAL GONZÁLEZ ZULUAGA, ante  el  Juzgado  Primero  Penal  Municipal  de  Dosquebradas, Risaralda, se formuló  imputación  por  los  delitos  de  contrato  sin  el cumplimiento de requisitos  legales   y  peculado  por  aplicación  oficial  diferente,  dentro  del  marco  procedimental  de la Ley 906 de 2004.  A su vez, se dispuso medida  de  aseguramiento  de detención preventiva en sitio de residencia, y finalmente, se  presentó acusación en su contra.   

El  escrito de acusación fue allegado, el 25  de  mayo  de  2007, ante la Jueza Penal del Circuito de Dosquebradas, Risaralda,  pero  esta,  el  28  de  mayo,  se  declaró impedida para adelantar la fase del  juicio,  ya  que  había  conocido  en  segunda  instancia de lo decidido en las  audiencias     preliminares     por     el     Juez     Penal    Municipal    de  Dosquebradas.   

El 7 de junio de 2007, el Tribunal Superior de  Pereira,  aceptó  el impedimento de la funcionaria y dispuso oficiar al Consejo  Seccional  de  la  Judicatura  de  Risaralda,  para que asignara juez, ya que en  Dosquebradas no había otro de igual categoría.   

El  ente  administrativo  designó  para  el  efecto  a  la  Jueza  Primera Penal del Circuito de Pereira, la cual también se  declaró  impedida, en manifestación a su vez acogida por el Tribunal Superior.  Ante  ello,  el  Consejo  Seccional de la Judicatura asignó el conocimiento del  asunto al Juzgado tercero Penal del Circuito de Pereira.   

El  despacho asignado, fijó como fecha para  la  realización  de la audiencia de formulación de acusación, el 29 de agosto  de 2007.   

En  el entretanto, el defensor del procesado  solicitó,  con  fecha  del 2 de agosto de 2007, ante el Juez Penal Municipal de  Dosquebradas,  audiencia  preliminar  encaminada  a  obtener  la  libertad de su  representado  legal,  por  estimar  vencidos  los términos definidos por la ley  para formular acusación.   

El  Juzgado  Primero  Penal  Municipal  de  Dosquebradas,  en decisión proferida el 3 de agosto de 2007, negó la solicitud  de  la  defensa, razón por la cual se interpuso el recurso de apelación.    

Para conocer de la apelación de lo decidido  en  audiencia  preliminar  por el Juzgado municipal, la carpeta le fue repartida  al  Juzgado  Penal  del  Circuito  de  Dosquebradas, dependencia que, en auto de  sustanciación  emitido  el 13 de agosto, fijó como fecha de celebración de la  audiencia de alegación oral, el 25 de septiembre de 2007.   

Estimó  el defensor que la prolongación en  la   resolución  de  la  solicitud  de  libertad  incoada,  constituía  ilegal  prolongación  de la detención y, en consecuencia, previo a que se realizase la  audiencia  de segunda instancia, instauró acción de hábeas corpus, la que, en  primera  instancia,  fue  resuelta de manera negativa por uno de los magistrados  del  Tribunal  Superior  de  Pereira,  en  auto  proferido  el  25  de agosto de  2007.   

Apelada la decisión por la defensa, el 7 de  septiembre  de  2007,  la Corte, también en decisión unipersonal, confirmó lo  resuelto por el A quo.   

Finalmente,  el 28 de agosto de 2007, se dio  comienzo  a  la  audiencia  de sustentación del recurso de apelación propuesto  por  la  defensa en contra de la decisión denegatoria de libertad tomada por el  Juez de Control de Garantías.   

Empero,  al  comienzo  de  la  diligencia la  defensa  y  el  procesado   recusaron  a  la  Jueza  Penal  del Circuito de  Dosquebradas,  alegando  que  esta  ya se había declarado impedida cuando se le  repartió  el  asunto  para  adelantar  la  fase  del  juicio y, además, que el  hábeas  corpus presentado en el interregno había sido negado por un magistrado  del  Tribunal  Superior  de  Pereira  y,  en  consecuencia,  la  funcionaria  no  aceptaría  la  petición  de  libertad  para  contravenir  lo  dispuesto por su  superior.   

Allí mismo, los citados defensor y procesado  dijeron  también  recusar  a  los magistrados del Tribunal Superior de Pereira,  dado  que  éstos  habían resuelto la solicitud de impedimento planteada por la  Jueza en época anterior.   

Luego de que el Tribunal devolviera el asunto  para  que  la Jueza señalase si aceptaba o no la recusación, significando ella  que  no  lo  hacía,  esa  corporación  expidió  proveído,  datado  el  20 de  septiembre   de  2007,  en  el  cual  se  abstiene  de  resolver  lo  propuesto,  advirtiendo  que  también  se  le  recusó  y,  en  consecuencia, debe la Corte  resolver  en  primer  lugar  este tópico, para que luego, conforme la decisión  tomada,   se   aborde   lo  concerniente  a  la  Jueza  Penal  del  Circuito  de  Dosquebradas.   

Es esta la razón por la cual ahora aborda la  Sala el examen de lo actuado.   

MANIFESTACIÓN    DE    LOS   MAGISTRADOS  RECUSADOS   

La Sala de decisión del Tribunal Superior de  Pereira,   parte  por  significar  que,  en  efecto,  anteriormente  aceptó  el  impedimento   manifestado   por  la    Jueza  Penal  del  Circuito  de  Dosquebradas, para conocer de la etapa del juicio en el asunto.   

Sin embargo, sostiene, la decisión se tomó  con  base  en  criterios completamente objetivos, acorde con lo dispuesto por el  artículo  56,  numeral 13, de la Ley 906 de 2004, sin que se examinara de fondo  la  conducta  investigada,  los  elementos materiales probatorios recogidos o la  eventual  responsabilidad  del procesado, razón suficiente para entender que no  se  ha  comprometido  la  imparcialidad  de  esa  judicatura plural, ni se cubre  alguna   de   las   causales   de  impedimento  que  taxativamente  consagra  la  ley.   

Tampoco, se agrega, el pronunciamiento que en  sede  de  primera  instancia se hizo acerca del hábeas corpus presentado por la  defensa,  inhabilita  a  la corporación para conocer de fondo el asunto, ya que  la  solicitud  de  libertad que resolverá en segunda instancia el Juzgado Penal  del   Circuito,   se   agota   allí,   sin   que   pueda  tener  injerencia  el  Tribunal.   

Acorde   con  lo  resumido,  señalan  los  magistrados  del Tribunal de Pereira, que no aceptan la recusación en su contra  planteada por la defensa y el procesado.   

CONSIDERACIONES DE LA SALA  

Con  fundamento en el artículo 57 de la Ley  906   de   2004,  correspondería  a  la  Corte  definir  si  efectivamente  los  magistrados  de  la Sala de Decisión Penal del Tribunal Superior de Pereira, se  hallan  incursos  o  no  en una causal de impedimento que imponga separarlos del  conocimiento   del   asunto,  si  no  fuese  porque  se  advierte  completamente  improcedente  el  pronunciamiento,  dadas  las  irregularidades  que comporta la  recusación  propuesta  por  la  defensa  y el procesado ante la Jueza Penal del  Circuito  de  Dosquebradas,  en  lo  que  toca  con  los funcionarios del cuerpo  colegiado.   

En  efecto,  una  correcta  intelección del  instituto  de  los  impedimentos  y recusaciones, así como el trámite que para  éstos  consagra  la  Ley  906  de  2004,  permite  observar,  en  primer lugar,  extemporánea  por  anticipación  la  propuesta que presentan el procesado y su  defensor,  buscando  se  aparten  del  conocimiento  del trámite, además de la  Jueza  penal  del  Circuito  de  Dosquebradas,  los  magistrados del Tribunal de  Pereira  a  quienes  eventualmente  corresponda  resolver  la  recusación en un  comienzo deprecada.   

Debe recordarse, sobre el particular, que la  diligencia  dentro  de  la cual se manifestó la doble propuesta de recusación,  estaba  siendo adelantada por la Jueza Penal del Circuito de Dosquebradas, quien  resolvería  en  segunda  instancia  la  negativa  a  decretar  la  libertad del  procesado,  tomada  en  audiencia  preliminar por el Juez Penal Municipal de esa  localidad.   

En   tal   caso,   es  claro  que  ninguna  participación  procesal  tenía  el  Tribunal  Superior  de Pereira, pues no se  hallaba  adelantando ninguna diligencia a su cargo y ni siquiera se facultaba en  ese momento ningún pronunciamiento de los magistrados.   

Mal  podían,  entonces,  el  defensor  y su  representado  legal  proponer  una  recusación  respecto  de  funcionarios  que  ninguna  intervención  tenían,  para  ese  momento procesal, en la actuación,  derivando  apenas  eventual o hipotética la posibilidad de que fuese, a futuro,  esa  Sala  de  Decisión  u  otra  diferente,  la  que conociese de cualesquiera  tramitaciones de su competencia.   

Ello, en primer término, porque las causales  de   impedimento,   aplicables   por   extensión   a   la  recusación,  operan  individuales,  en  razón  a  la persona y no al cargo, motivo por el cual sólo  pueden  ser materializadas cuando efectivamente el asunto o trámite se halla en  conocimiento  de  ese  concreto  funcionario  y  se hace necesario, por voluntad  propia   o   a   pedido   de   las   partes,   apartarlo   de   esa  específica  actuación.   

Y,  en  segundo  término,  porque  la  ley  claramente  determina el carácter residual de la recusación, vale decir, ésta  opera  únicamente por vía de consecuencia, a manera de posibilidad entregada a  las   partes   cuando   el   funcionario,  motu  proprio,  no  se  ha  declarado  impedido.   

En otras palabras, sólo cuando efectivamente  el  asunto  llega  a  manos del funcionario o funcionarios, en tratándose de un  cuerpo  colegiado,  el  encargado  de  tramitarlo  o  decidir puntualmente puede  advertir  si  se  encuentra  incurso o no en una causal de impedimento y así lo  manifestará  de inmediato. De no hacerlo, allí sí surge la posibilidad de que  las  partes  planteen  la recusación, relacionando en cabeza de cuál o cuáles  de  los  magistrados,  para  el  caso  que  nos  ocupa,  se  radica esa singular  circunstancia impeditiva.   

Ello se desprende objetivo e inconcuso de lo  dispuesto   en   el  artículo  60  de  la  Ley  906  de  2004,  de  esta  forma  redactado:   

“Requisitos     y     formas     de  recusación.  Si  el  funcionario  en quien se dé una  causal  de  impedimento  no  la  declarare,  cualquiera  de  las  partes  podrá  recusarlo.   

La  recusación se propondrá y decidirá en  los términos de este código”   

Ahora  bien, aún si se dijera, en contra de  lo  que la normatividad enseña, que es posible plantear recusaciones aleatorias  a  futuro,  es  lo  cierto  que  tampoco  el Tribunal podía obrar como lo hizo,  rechazando  la  recusación propuesta por el procesado y su defensor y ordenando  el  envío  del  asunto  a  esta  Corporación para que se pronuncie de fondo al  respecto,  pues,  de  forma  expresa  e  incontrovertible,  la  Ley 906 de 2004,  incluso  reiterando  lo  que  sobre  el particular contempla la Ley 600 de 2000,  veda  la  posibilidad  de que se recuse al funcionario o funcionarios encargados  de resolver la recusación planteada respecto de otro u otros.   

Esto  consagra,  sobre  el  particular,  el  artículo 61 de la Ley 906 de 2004:   

“Improcedencia   del  impedimento  y  la  recusación.   No  son  recusables  los  funcionarios  judiciales  a  quienes  corresponda  decidir  el  incidente.  No  habrá lugar a  recusación  cuando el motivo de impedimento surja del cambio de defensor de una  de  las  partes,  a  menos  que  la  formule  la parte contraria o el Ministerio  Público.”     

Como  se  halla  completamente  claro que el  Tribunal  asumiría  competencia  exclusivamente  para  resolver  la recusación  planteada  por  el  defensor y el procesado en contra de la jueza que decidiría  en   segunda   instancia  la  solicitud  de  libertad,  asomaba  a  todas  luces  improcedente   la   recusación   propuesta   paralelamente   respecto   de  los  magistrados,  y  así  debió  señalarlo  la Sala de Decisión cuando el asunto  llegó  a  su  conocimiento,  debiendo  proceder  de  inmediato  a   emitir  pronunciamiento de fondo que pusiese fin al incidente.   

Acerca  del  contenido  de  la  norma atrás  reseñada  y  su  aplicación también a los casos de impedimento, dijo la Corte  en           reciente           providencia1   

“Desde luego que  el  contenido  de  la  norma  exclusivamente  refiere, en su primera parte, a la  recusación,  pero,  bajo  el  apotegma  de que a las mismas causas corresponden  iguales  consecuencias  –e  incluso  para  que  el  epígrafe  tenga sentido-, evidente se aprecia que si el  funcionario  encargado  de  resolver  el  incidente,  no  puede  ser  objeto  de  recusación,  incluso  si  se demuestra existir alguna de las causales  que  consagra  la  ley  para  el  efecto,  otro tanto sucede con la manifestación de  impedimento  de  ese  mismo  funcionario,  en  tanto,  lo  buscado  es  que haya  celeridad  en  un  trámite  de  suyo suspendido por ocasión precisamente de la  inicial  recusación  o  impedimento  y  se  advierte,  porque  así  es, que la  intervención  del  juez  o  magistrado es meramente adjetiva, sin efectos sobre  aspectos  fundamentales  del  proceso  o  de  lo  que  constituye su objeto  –materialización  de  un  delito  y  responsabilidad  penal del procesado-, vale decir, ningún compromiso  serio   de   los   principios  de  imparcialidad  e  independencia  se  registra  existir”.   

Acorde  con  lo  anotado  en precedencia, la  Corte  se  abstendrá de pronunciarse de fondo en lo que toca con la recusación  planteada  en  contra  de los magistrados del Tribunal de Pereira, y en su lugar  ordenará  devolver  lo  actuado  a  esa  corporación,  para  que  resuelva  el  incidente  de recusación presentado en contra de la Jueza Penal del Circuito de  Dosquebradas, por el defensor y el procesado.   

Por   lo   expuesto,   la   CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA,  SALA  DE  CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE:  

ABSTENERSE de decidir de fondo la recusación  presentada  en  contra  de  los  magistrados  de  la Sala de Decisión Penal del  Tribunal  Superior  de  Pereira.  En  consecuencia,  envíese  la  carpeta a esa  corporación  para  lo  que  haya  lugar  conforme  lo  expresado  en  la  parte  motiva.   

Cúmplase   y   envíese   al   Tribunal  señalado.   

ALFREDO GÓMEZ QUINTERO  

Cita medica  

SIGIFREDO   ESPINOSA   PÉREZ           MARÍA DEL  ROSARIO GONZÁLEZ DE LEMOS   

AUGUSTO  J.  IBAÑEZ  GUZMÁN           JORGE LUIS  QUINTERO MILANÉS   

YESID   RAMÍREZ   BASTIDAS               JULIO  ENRIQUE SOCHA SALAMANCA   

JAVIER DE JESÚS ZAPATA ORTIZ  

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria  

    

1 Auto  del 25 de julio de 2007, radicado 27.927     

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