27739(29-08-07)

2007

Asistente Jurídico Inteligente

Selecciona un texto en la página o analiza el artículo completo.

ⓘ Puedes seleccionar un fragmento de texto o analizar el artículo completo.

    Proceso     No  27739   

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrado Ponente:  

JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA  

Aprobado Acta No.158  

Bogotá  D.C., veintinueve (29) de agosto de  dos mil siete (2007).   

VISTOS  

Decide la Sala acerca de la admisibilidad de  los  fundamentos  lógicos  y  debida  argumentación de la demanda de casación  presentada  por  el  defensor  de MARÍA NELCY ACOSTA PEÑA, contra la sentencia  del  Tribunal  Superior  del Distrito Judicial de Neiva que confirmó la emitida  en  el  Juzgado Primero Penal del Circuito de la misma ciudad, por cuyo medio la  condenó    como    autora    de    tráfico,    fabricación    o    porte   de  estupefacientes.   

HECHOS Y ACTUACIÓN PROCESAL  

En Neiva, con base en una llamada hecha a las  instalaciones  de  la  Sijin,  el  17  de  enero  de  2007, por un ciudadano que  reservó  la  identidad,  quien  informó  que  en la residencia de MARÍA NELCY  ACOSTA  PEÑA, se guardaban sustancias estupefacientes, la misma fecha, a eso de  las  5:45 p.m., miembros de la Policía Judicial se trasladaron hasta el aludido  inmueble,    situado    en    la    carrera    27    N°    1   C   – 24, barrio Las Acacias, y tras enterar  a  aquélla  del  motivo  de  su  presencia  y  requerirle autorización para un  registro  voluntario,  el  patrullero Fabián Duran halló en la segunda planta,  en  un  tubo  de  PVC, dos bolsas plásticas con una sustancia identificada como  cocaína, con un peso neto de quinientos gramos.   

Ante  el Juzgado Segundo Penal Municipal con  funciones  de  control  de  garantías,  el 18 de enero de 2007, se legalizó la  captura  de  ACOSTA  PEÑA, así como las evidencias recopiladas, y la Fiscalía  le   formuló   imputación   como  probable  autora  del  delito  de  tráfico,  fabricación  o  porte  de  estupefacientes,  de  acuerdo  con  lo normado en el  artículo  376, inciso tercero, de la Ley 599 de 2000, modificada por la ley 890  de 2004, cargo frente al cual se allanó la indiciada.   

De  acuerdo con lo anterior, ante el Juzgado  Primero  Penal  del  Circuito  con  funciones  de  conocimiento,  el  instructor  presentó  el  respectivo  escrito de acusación, y el 9 de febrero siguiente se  llevó  a cabo audiencia de lectura del fallo por cuyo medio MARÍA NELCY ACOSTA  PEÑA,  tras  el  descuento  de un 50% por el allanamiento a la imputación, fue  condenada  a  las  penas principales de cuarenta y ocho (48) meses de prisión y  multa  equivalente  a  sesenta  y  seis  coma  sesenta  y siete (66,67) salarios  mínimos   mensuales   legales   vigentes,   así   como   a   la  accesoria  de  inhabilitación  para  el  ejercicio  de  derechos  y funciones públicas por el  mismo   lapso  de  la  privativa  de  la  libertad,  como  autora  de  tráfico,  fabricación o porte de estupefacientes.   

En  atención  a  la  magnitud de la pena de  prisión  impuesta  el  juez de primer grado negó a la procesada la suspensión  condicional  de  la  ejecución  de  la  pena,  así  como el otorgamiento de la  prisión  domiciliaria,  pero  este  beneficio  fue  negado  por  no ostentar la  condición   de   madre   cabeza   de   familia,   conforme   lo   solicitó  la  defensa.   

De la referida sentencia apeló el defensor,  y  celebrada la audiencia de sustentación oral del recurso, mediante fallo de 6  de   marzo   de   2007,   el  Tribunal  Superior  de  Bucaramanga  le  impartió  confirmación   integral,  pero  precisando  que  la  negativa  de  la  prisión  domiciliaria  se  fundamentaba  en  el  hecho  de que la conducta por la que fue  condenada  la  procesada  supera el límite de 5 años señalado en el artículo  38  del  Código  Penal,  y que de todas formas tampoco la enjuiciada reunía la  condición  de  madre cabeza de familia, decisión contra la que el mismo sujeto  procesal interpuso recurso extraordinario de casación.   

LA DEMANDA  

El censor alega, con apoyo en “…la  causal primera cuerpo segundo de la violación indirecta por  falso  juicio  de  identidad,  del  artículo  180  del Código de Procedimiento  Penal…  debido  a  un  error  manifiesto  de  hecho…  en  relación  con  la  apreciación   de   la   prueba   recaudada   sobre   la   personalidad   de  la  procesada…”.   

Puntualiza  el  demandante  que  el cargo se  relaciona  con los “…requisitos establecidos en el  artículo  68  (sic)  del  Código  Penal…” para el  otorgamiento  de la ejecución condicional de la pena, pues el reconocimiento de  este  subrogado  debió  hacerse  con base en “…el  aspecto        cualitativo        y        no        cuantitativo…”   

Con fundamento en lo anterior solicita casar  parcialmente   el   fallo   y   otorgar   a   la   procesada   el  beneficio  en  comento.   

CONSIDERACIONES DE LA SALA  

De  acuerdo con lo establecido en la Ley 906  de  2004,  artículo 181, el recurso extraordinario de casación es un mecanismo  de  control  constitucional  y  legal  de  las  sentencias proferidas en segunda  instancia,  cuyo  fin, según el artículo 180 ídem, es asegurar la efectividad  del  derecho  material,  el  respeto  a las garantías de los intervinientes, la  reparación  de  los  agravios  inferidos  a  estos  y  la  unificación  de  la  jurisprudencia.   

El  carácter  de  control  constitucional y  legal  que se ejerce al fallo de segundo grado mediante el recurso de casación,  es  lo que otorga a este mecanismo de impugnación su naturaleza extraordinaria,  lo  cual,  de  todas  formas,  no lo despoja de los requerimientos sistemáticos  necesarios  basados  en la razón y la lógica, con la observancia de las reglas  de  coherencia, precisión y claridad que conducen al cabal entendimiento de los  reparos hechos al fallo de segundo grado.   

Tal  ejercicio  debe  hacerlo  el censor con  sujeción  a  las  reglas que gobiernan la postulación y desarrollo de cada uno  de  los  reproches,  de conformidad con el ámbito de la causal invocada para el  efecto,  so  pena  de que por su incumplimiento el libelo no sea admitido, tal y  como lo dispone el artículo 184 de la Ley en comento.   

Pero  además de los fundamentos de lógica,  de  debida  argumentación  y  de  contenido  de  la censura, es deber del actor  analizar  la  perentoria  intervención de la Corte en aras de cumplir alguna de  las  finalidades  del  recurso,  ya  que  sólo  si  se  advierte  la  imperiosa  protección  o  restauración de un derecho fundamental, al precisarse de fallo,  eventualmente,   es  factible  superar  las  deficiencias  lógico-formales  del  libelo,  adquiriendo  prevalencia  los fines de la casación, con la consecuente  admisión  del  libelo, tal y como se encuentra establecido en el inciso tercero  del artículo 184 de la Ley 906 de 2004.   

En  el  presente  evento sólo una razón es  suficiente  para  concluir  la  inadmisión  del  libelo:  el  demandante  en el  presente  asunto  no  justifica la perentoria necesidad de un pronunciamiento de  la  alta  Corporación,  con  el  fin  de conjurar un eventual agravio de alguna  garantía  fundamental,  y  no  lo  hace  porque  en verdad en el aspecto que es  objeto  de  replica  la  decisión  de  segunda  instancia  no  irroga lesión a  derechos  sustancial  alguno ni desatina en la exclusión o falta de aplicación  del  subrogado  previsto  en el artículo 63 de la Ley 599 de 2000, que no en el  artículo 68, como erróneamente lo cita el libelista.   

El  motivo de inconformidad lo constituye la  negación  de  la  “suspensión  condicional  de la  ejecución  de la pena”, cuya concesión se encuentra  supeditada  a  dos  presupuestos:  “1.  Que la pena  impuesta   sea   de  prisión  que  no  exceda  de  tres  (3)  años”   y   “2.  Que  los  antecedentes  personales,  sociales  y  familiares  del  sentenciado, así como la modalidad y  gravedad  de  la conducta punible sean indicativos de que no existe necesidad de  ejecución de la pena”   

Más  como en el presente asunto la sanción  privativa  de  la  libertad  irrogada a la procesada fue de cuarenta y ocho (48)  meses  de  prisión,  superior  al  límite  objetivo  contemplado  en la norma,  devenía  jurídicamente  imposible,  sin  incurrir  el  fallador  en  flagrante  desconocimiento  de la ley, conceder el subrogado considerando exclusivamente el  aspecto  subjetivo,  aspecto que fue mencionado por el ad-quem en forma marginal  y  adicional,  pues  el  fundamento  de  la  negación  de  la aludida gracia lo  constituyó justamente la insatisfacción del requisito objetivo.   

En  otras  palabras  dicho,  sin  entrar  a  considerar  el  acierto  lógico  y  técnico  de  los argumentos con los que el  recurrente  aspira  a  demostrar la especie de error de hecho que alega, así el  dislate,  en  gracia  de  discusión, hubiese tenido ocurrencia, el mismo sería  intrascendente,  porque  aún cuando estuviese acreditado el requisito subjetivo  contemplado  en  el numeral segundo del precepto en mención, por no reunirse el  objetivo,  anodina  resulta  cualquier  elucubración  para  tratar de convencer  sobre  la  viabilidad  de  la  suspensión  condicional  de  la ejecución de la  pena.   

Dígase,   para   terminar,  que la Sala no observa con ocasión del trámite procesal o en el  fallo  impugnado  violación  de derechos o garantías  de  ACOSTA PEÑA, como para  que  se  haga necesario el ejercicio de la facultad legal oficiosa que le asiste  a fin de asegurar su protección.   

No sobra puntualizar que contra la decisión  de  inadmisión  de la demanda de casación, procede el mecanismo de insistencia  de  conformidad  con  lo  establecido en el artículo 184, inciso segundo, de la  Ley  906  de  2004, cuyo trámite, de acuerdo con reiterados pronunciamientos de  la Sala, está sujeto a las siguientes reglas:   

a.  La insistencia es un mecanismo especial,  ajeno  a  la  naturaleza  impugnatoria  que  sólo  puede  ser  promovido por el  demandante,  dentro  de  los cinco (5) días siguientes a la notificación de la  providencia   mediante   la   cual  la  Sala  decide  inadmitir  la  demanda  de  casación.   

b. La solicitud de insistencia puede elevarse  ante  el Ministerio Público a través de sus Delegados para la Casación Penal,  ante  uno  de  los  Magistrados  que hayan salvado voto en cuanto a la decisión  mayoritaria  de  inadmitir  la demanda o ante uno de los Magistrados que no haya  intervenido   en   la  discusión  y  no  haya  suscrito  el  referido  auto  de  inadmisión.   

c.  Es facultativo del Magistrado disidente,  del  que no intervino en los debates o del Delegado del Ministerio Público ante  quien  se  formula  la insistencia, optar por someter el asunto a consideración  de  la Sala o no presentarlo para su revisión, evento último en que informará  de ello al peticionario en un plazo de quince (15) días, y   

d. El auto a través del cual se inadmite la  demanda  de  casación  trae  como  consecuencia  la  firmeza de la sentencia de  segunda  instancia contra la cual se formuló el recurso de casación, salvo que  la insistencia prospere y conlleve a la admisión del libelo.   

En  mérito  de lo expuesto, la CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE  

INADMITIR  la demanda de casación presentada en nombre de MARÍA  NELCY  ACOSTA PEÑA, conforme  con las motivaciones plasmadas en el cuerpo del presente proveído.   

De  conformidad  con  lo  dispuesto  en  el  artículo  184  de  la  Ley  906  de  2004,  es  facultad  del demandante elevar  petición de insistencia en relación con el punto.   

Notifíquese y cúmplase.  

ALFREDO    GÓMEZ  QUINTERO   

SIGIFREDO   ESPINOSA   PÉREZ                                                                                 MARÍA  DEL  R. GONZÁLEZ DE L.   

AUGUSTO  JOSÉ IBÁÑEZ GUZMÁN                                           JORGE   LUÍS   QUINTERO   MILANES   

YESID   RAMÍREZ   BASTIDAS                                                                               JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA   

       Comisión   de  servicio   

MAURO    SOLARTE  PORTILLA                                                       JAVIER  ZAPATA ORTIZ   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria  

    

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *