27440(27-06-07)

2007

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso     No  27440   

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrado Ponente:  

Dr.   MAURO   SOLARTE  PORTILLA   

Aprobado acta No. 109       

Bogotá,     D.    C.,    veintisiete  de  junio  del año dos mil  siete.   

Se pronuncia la Corte sobre la admisibilidad  de  la  demanda  de  casación que presenta el defensor del procesado LUIS ALBERTO  FONSECA  RODRÍGUEZ,  contra  la sentencia de segunda  instancia  proferida  el  treinta de noviembre de dos  mil  seis  por la Sala Penal  del  Tribunal  Superior  del  Distrito  Judicial  de  Tunja,   mediante   la  cual    lo  condenó  a  la  pena  principal  de  cuatro   (4)   años  de  prisión, como autor  del  delito  de  contrato  sin  cumplimiento  de  requisitos  legales, entre otras determinaciones.   

1.- Antecedentes.  

La  cuestión  fáctica  fue       declarada por el juzgador de la manera siguiente:   

“Con  motivo  de  visita  o  inspección  practicada  por  la  Contraloría  Municipal-  División  de  Contratación  del  Municipio  de  Tunja-,  se  hallaron algunas irregularidades como sobre costos y  adulteración  de  cotizaciones en varios contratos suscritos en la Alcaldía de  la  localidad,  en  especial  con  la  firma  FOOREST  Ltda. cuando LUIS ALBERTO  FONSECA  se  desempeñó como Jefe de Contratación por el año 1996, y por ello  fue  vinculado  a  la  investigación  con base en la denuncia instaurada por el  ente de control prenombrado”.   

2.-  Agotada  la  fase  correspondiente a la  investigación  y  previa  clausura  de  ésta  por  la  Fiscalía  Trece      Seccional     Especial   con  sede  en  Tunja (fl.  476),  el cuatro  de  octubre de mil novecientos noventa y nueve se   calificó   el  mérito  probatorio  del  sumario  profiriendo  resolución    de    acusación    en    contra   del   procesado   LUIS  ALBERTO  FONSECA  RODRÍGUEZ por el  concurso  de  delitos  de  peculado por apropiación,  celebración  indebida de contratos y falsedad ideológica en documento público  (fls.   736  y  ss.),  mediante determinación que adquirió ejecutoria en esa  instancia         (fl.         775).   

3.-  El  juicio  fue  asumido por el Juzgado  Tercero  Penal del Circuito  de  Tunja (fl. 777),  autoridad  que  llevó  a cabo la  vista   pública   (fls.   866,  983,1077,  1101,1138  y  ss.)  y el veintiocho de  junio     del    año    dos    mil    cinco  puso fin a la instancia condenando  al      procesado     LUIS     ALBERTO     FONSECA  RODRÍGUEZ       a      la      penas          principales  de setenta  y  ocho (78) meses de prisión, multa en cuantía de diez (10) salarios mínimos  legales  mensuales  y  la accesoria de inhabilitación  para  el ejercicio de derechos y funciones públicas  por  un  período igual al de la pena privativa de la  libertad  al  tiempo  que  le  negó  los subrogados de  la  suspensión  condicional  de  la ejecución de la  pena   y   la   prisión   domiciliaria,  entre  otras  determinaciones,  a  consecuencia  de  declararlo  penalmente  responsable  del  concurso de delitos de  contrato  sin cumplimiento de requisitos legales y peculado por apropiación. En  esa  misma  decisión,  lo  absolvió  del  delito  de  falsedad  ideológica en  documento  público,  también  imputado en el pliego  enjuiciatorio  (fls.  1241  y ss. ).   

4.-  Recurrida  esta  decisión  por la defensa (fl. 1289),    el   Tribunal   Superior   del   Distrito  Judicial  de  Tunja,  por  medio  del  fallo  de  segunda  instancia proferido el treinta de  noviembre    de    dos    mil    seis,  resolvió  declarar prescrita la acción penal en lo relativo al  delito  de  peculado por apropiación; modificarla en lo atinente al monto de la  pena  principal  impuesta  al  procesado  como  autor  responsable del delito de  contrato  sin  cumplimiento  de  requisitos  legales  que  se fija en 4 años de  prisión,  revocarla  parcialmente  en  lo atinente a la negativa de conceder la  prisión   domiciliaria    y   confirmarla   en   lo   demás  (fls.  17 y  ss. cno. sda. inst.).   

Contra este fallo, oportunamente el defensor  del     procesado     LUIS     ALBERTO    FONSECA  RODRÍGUEZ   interpuso  recurso  extraordinario  de  casación  (fl.  85), el  que  fue concedido por el ad quem (fl. 89),  y  presentó  la  correspondiente  demanda  (fls. 95 y ss.), sobre cuya admisibilidad se  pronuncia la Corte.   

La demanda.  

Después   de   identificar  los  sujetos  procesales  y  la  sentencia  demandada,  y  luego de hacer una síntesis de los  hechos  materia  de  juzgamiento  y  de  la  actuación  llevada  a  cabo en las  instancias  ordinarias  del trámite, con apoyo en la  causal   primera   de   casación,  un  cargo     formula     contra    el    fallo    del    Tribunal      en      el  que  lo  acusa de ser violatorio,  por  la  vía  directa,  de  disposiciones de derecho  sustancial,  por  falta de aplicación del artículo 3º del Decreto 855 de 1994  y  la consecuente aplicación indebida del artículo 146 del Decreto 100 de 1980  que  define el delito de celebración de contrato sin cumplimiento de requisitos  legales.   

Sostiene  que  de     haberse     aplicado    la    disposición  que extraña otra habría  sido    la   decisión   adoptada.   Esto   en   razón   a   que   como   el  tipo penal descrito en  el  artículo  146  del  Decreto  100  de  1980,  se  constituye  en  aquellos  denominados  tipos  en blanco, el supuesto de hecho se  halla  consignado  en  el  estatuto  de  contratación de que trata la Ley 80 de  1993,  y  las  normas que lo reglamentan y modifican, en especial el Decreto 855  de 1994.   

Anota  que  si  bien  en  la  contratación  directa  operan  todos  los  principios de la contratación estatal, ellos no se  desarrollan  de  igual  manera que en la licitación o concurso públicos que es  la  regla  general.  Menciona así, que la legalidad  del  procedimiento  para  la  escogencia de los contratistas a que se refiere el  literal  a)  del  numeral  1º  del  artículo  24 de la Ley 80 de 1993, para el  momento  de  la  ocurrencia  de  los hechos objeto de la sentencia impugnada, se  encontraba  establecida  en  el artículo 3º de la Ley 80 de 1994, disposición  que    prevé   varios  procedimientos legales, o requisitos legales esenciales.   

Uno es la obtención previa de por lo menos  dos  ofertas  de  proponentes;  el  segundo  procedimiento  consiste  en  que la  escogencia     del  contratista  se  haga  a  partir de la selección de los precios del mercado; el  tercer  procedimiento  se  refiere  a  que  la invitación a contratar se haga a  través  de aviso; el cuarto procedimiento permite prescindir de la publicación  del  aviso  cuando  la  necesidad  del bien o servicio objeto del contrato no lo  permita  y;  el  quinto  procedimiento,        dice,       permite  contratar  directamente  a  la  persona  que  esté en la  capacidad  de  ejecutar  el  objeto  del  contrato sin que sea necesario obtener  previamente las ofertas.   

Indica que el artículo 3º del Decreto 855  de      1994      es      la     disposición     legal     que     establece  los  requisitos  esenciales  del  contrato celebrado bajo la forma de contratación directa, “y los únicos  cuyo  cumplimiento  es  exigible al imputado en aplicación de los principios de  legalidad y tipicidad”.   

En  este  caso, dice, el Tribunal, “en su  condición  de  juez de segundo grado, omitió hacer el examen y el ejercicio de  verificar,  como era su deber, uno a uno los doce (12) contratos para establecer  cuáles  requisitos  esenciales,  de  los  señalados  en  el  artículo 3º del  Decreto  855  de  1994,  plenamente  determinados  en el numeral segundo de este  acápite  de  la  demanda  se  desconocieron  dolosamente  por  el procesado, en  calidad  de  Director  de Contratación y Suministros del municipio de Tunja. No  obstante,  de  acuerdo  con  lo  plasmado  al  inicio  de  este cargo, encontró  demostrado  el  Tribunal  lo  siguiente,  sin  remitirse a la norma de remisión  antes  señalada, pues téngase en cuenta que en ninguna parte del fallo se hace  referencia  a  esta  disposición  fundamental  para la estructuración del tipo  penal en blanco”.   

Después  de aludir a lo que en su concepto  fueron  las consideraciones del fallo, observa que el Tribunal no realizó “el  proceso  de adecuación típica del comportamiento imputado, conforme a la norma  legal  de  remisión  y  complemento  del  tipo  penal  en  blanco, al omitir la  aplicación  del  artículo  3  del Decreto 855 de 1994 con cada uno de los doce  contratos”.   

En  tal medida, dice, el Tribunal ha debido  establecer  la  cuantía  de  cada  uno  de  los  contratos,  “y de esta forma  determinar  cuál  de  los cinco procedimientos señalados en el artículo 3 del  Decreto  855 de 1994, era el aplicable a cada uno de ellos. Una vez efectuado lo  anterior  y  establecido  el  procedimiento para cada  caso,   verificar   el   cumplimiento   de   los  requisitos  esenciales  en  el  procedimiento       desarrollado       para       cada      contrato”.      

Agrega  que el Tribunal reconoce que aunque  no  es  un  requisito legal el registro del contratista en la respectiva cámara  de   comercio,   ello  sí  permitía  observar  el  recorrido  del  contratista, su existencia y representación en nuestro medio, e  información  básica como el cumplimiento de contratos anteriores, experiencia,  capacidad  técnica  y  administrativa, relación de equipo y su disponibilidad,  multas, sanciones, impuestas y el término de su duración.   

Anota  que  fue  por  norma  posterior a la  ocurrencia  de  los  hechos  que  se  estableció  como  requisito  esencial  la  selección  del  oferente  en  la  contratación  directa mediante el sistema de  conformación  dinámica  de  la  oferta, lo que a su  vez    implica    la    obligación   para  los  oferentes  de presentar los  documentos  que  acrediten la capacidad jurídica y  el cumplimiento de las  condiciones  exigidas en relación con la experiencia, capacidad administrativa,  operacional y financiera.   

El  Tribunal  echa  de  menos  el requisito  concerniente  a  los  términos  de  referencia,  no  obstante,  a  criterio del  casacionista,  “este  requisito a que se refiere la norma en cita, y que tiene  como  incumplido probatoriamente, hace referencia al contenido de los pliegos de  condiciones   y  términos  de  referencia  para  los  contratos  a  través  de  licitación  o  concurso  públicos,  mas  no  para la contratación directa, y  no  se  encuentra  señalado  en  el  artículo 3º del Decreto 855 de 1994 como  requisito   esencial”.   

Agrega  que  el  Tribunal  le  imputa  a su  asistido  no haber verificado la realidad    de   los   precios   en  el  mercado  de las cotizaciones presentadas por los presuntos  proponentes,  pues  algunas  resultaron  ser falsificadas y otras con exagerados  sobrecostos, con lo cual  se  soslayó el principio de planeación, que resulta  ser  requisito  esencial  a términos del artículo 25 -12 de la ley 80 de 1993.  En    opinión   del   censor,   contrario   sensu,  este   presunto   requisito   esencial  tampoco  se  encuentra señalado en el artículo 3 del Decreto 855 de 1994.   

Sostiene,  que para el fallador existió un  buen  número  de  minutas  de contrato no revisadas por la Oficina Jurídica, y  que  a  pesar  de  ello  se adelantó la contratación por parte de Luis Alberto  Fonseca.   El   casacionista,   sostiene,   por  el  contrario,  que  de conformidad con el artículo 3º  del   decreto   855   de  1994  dicha  exigencia  no  constituye   requisito   legal   esencial  para  la  contratación.   

Concluye  entonces que los hechos, tal como  procesalmente  fueron  demostrados,  no  encuadran  en  el  presupuesto fáctico  complementario  del  tipo penal del artículo 146 del Decreto 100 de 1980, “es  decir  en  el  artículo  3º  del  Decreto  855  de  1994, por lo que aflora la  atipicidad  de  la conducta por error del Tribunal en la aplicación de la norma  al caso concreto”.   

Después   de   realizar   algunas  otras  consideraciones  en  torno  a  la  aplicabilidad  al caso de lo dispuesto por el  decreto  855  de 1994, solicita a la Corte casar el fallo recurrido y absolver a  su  asistido del delito de contrato sin cumplimiento de requisitos legales (fls.  95        y       ss.).        

SE CONSIDERA:  

Por    incumplir    los   requisitos     de     admisibilidad  expresamente  indicados  por  el  artículo  212 del  Código  de  Procedimiento Penal de 2000, la Corte no  tiene  más alternativa que inadmitir la demanda de casación formulada a nombre  del     procesado     LUIS     ALBERTO    FONSECA  RODRÍGUEZ.   

No obstante que el casacionista trata  de  acertar  identificando el fallo impugnado y los sujetos  procesales,      así      como     resumir  los hechos declarados probados  en  el  fallo y la actuación llevada a cabo durante  el  trámite  judicial,  no  logra  lo  mismo  en  relación con la necesidad de  indicar    clara   y   precisamente   los   fundamentos   de   la   causal   que  aduce.   

          

Si    bien    en    el    único  cargo, formulado al amparo del  motivo  primero  de  casación,  denuncia  violación  directa  de la ley por el  fallo,  lo  que  supondría  reconocer  que  la Corte estaría en posibilidad de  proferir  sentencia de reemplazo para el evento de llegar a prosperar la censura  por  falta de aplicación, aplicación indebida o interpretación errónea de un  precepto  de  derecho sustancial, es lo cierto que no  solamente  no demuestra su aserto sino que indebida e  inopinadamente  entremezcla argumentos referidos a la  causal  tercera,  tras  sugerir que la sentencia fue  proferida en juicio viciado de nulidad, lo cual hace  de  su discurso una mezcla  ininteligible  de  conceptos  e  ideas  que  impiden  desentrañar  el verdadero  propósito    que    el   censor   persigue   con   la   presentación   de   la  demanda.   

Así,   cuando   era   de  esperarse  que  reconociera   que   fue   inmaculado   el  trámite  ordinario del proceso, y presentara su disenso en el  ámbito   del  raciocinio  estrictamente  jurídico  en  orden  a  acreditar  la  violación  directa  de  algún  precepto  de  derecho  sustancial por el fallo,  abandona   el   enunciado  de  que  dijo  haber  partido   y  sostiene  que  el         sentenciador         “omitió   hacer  el  examen  y  el  ejercicio  de  verificar,  como  era su deber, uno a uno los doce (12) contratos  para   establecer  cuáles  requisitos  esenciales,  de  los  señalados  en  el  artículo  3  del  Decreto  855  de  1994, plenamente determinados en el numeral  segundo  de  este  acápite  de  la  demanda se desconocieron dolosamente por el  procesado,  en  calidad de Director de Contratación y Suministros del municipio  de  Tunja”, con lo cual  da  en  sugerir  que  el  sentenciador  trasgredió  el debido proceso por haber  emitido  un  fallo  carente  de la debida motivación, denunciable al amparo del  motivo    tercero    de   casación   y   no   del   primero   que   erradamente  invoca.   

Tan  particular  manera    de    razonar,    impide    saber   si   lo  que  el  casacionista  pretende  es  que  la  Corte  profiera  un  fallo de  reemplazo  sobre  la  base  de  las  validez  del  juicio,  case  la sentencia y  absuelva  a  su asistido de los cargos que le fueron  formulados  por  atipicidad de la conducta, o declare  la    nulidad    del   fallo   por   defectos   de  motivación,    nada    de    lo    cual    puede  suponerse  sin transgredir la verdadera voluntad del  censor.     

Pero  aún de llegar a suponer la Corte que  la  nulidad  del  fallo  no  es la pretensión del censor, sino que en verdad el  reparo  se  funda  en  denunciar  la  falta de aplicación del artículo 3º del  Decreto  855  de  1994 y la consecuente aplicación indebida del tipo que define  el  delito  de  celebración de contrato sin cumplimiento de requisitos legales,  sin  dificultad  alguna  se  advierte, que pese a los esfuerzos que realiza para  demostrar  el  cargo, la  censura permanece en su solo enunciado.   

Nótese  que  en  lugar  de  acreditar,  pese  a  tener el deber de  hacerlo,   que  el  Tribunal  encontró  establecido  probatoriamente  el cumplimiento estricto, por parte  del  procesado,  de  los  requisitos  legales  esenciales  de  la  contratación  previsto  en  el  estatuto que rige la materia y las demás normas que le sirven  de   complemento  y  que  sin embargo decidió aplicar la norma sustancial que  define  el  tipo  penal  de  contrato  sin  cumplimiento  de  requisitos legales  esenciales,  con  total  desconexión  de  las consideraciones realizadas por el  sentenciador  en  la  sentencia,  se  dedica  a  sostener que en su opinión los  requisitos  legales  esenciales  de  la  contratación  son los señalados en el  Decreto  reglamentario  de la Ley 80 de 1993 y no los previstos en ésta, con lo  cual  lejos  está de poder demostrar la violación de la ley por el fallo, pese  a   ser   uno   de   los   fines   del   recurso   extraordinario   a   que   se  acude.        

Lo   que  se  establece    de    los  términos  en  que el censor formula el  reparo,  es  la  inconformidad  del  impugnante con el sentido  del   fallo   tan   sólo   porque  no  se  atendió  favorablemente   su   postura  cuando  recurrió  en  apelación  la sentencia de primera instancia, y no la demostración concreta de  que   los  juzgadores  hubieren  incurrido  en  la  violación  directa  de  las  disposiciones   de   derecho   sustancial   que  estima  conculcadas,   lo   cual   indica   que   la  propuesta  quedó  a medio camino.   

Lo pretendido por  el   censor,  atendiendo  el    particular    entendimiento    que  posee  sobre la naturaleza y fines  del   instrumento   a  que  acude,  es  que  en  sede  extraordinaria  la  Corte  revise  integralmente el  fallo,  a  manera de tercera instancia y, acorde con  sus    pretensiones,  establezca  si  en todos y cada uno de los contratos  celebrados   por  el  procesado  se  cumplieron  o  no  los  requisitos  legales  esenciales  previstos exclusivamente en la norma que  en  su  criterio  es la aplicable al caso, lo cual no  constituye     error     alguno     denunciable     en     casación.   

   

Siendo entonces ostensibles los defectos que  la  demanda  acusa,  pues,  como  se  deja  expuesto,  de ella no se desentraña  precisa    y    claramente   los   fundamentos   de   la   causal   que  invoca,  y  no  pudiendo la Corte  corregirla  por  virtud  del principio de limitación que rige su actuación, lo  procedente  será  inadmitirla,  declarar  desierto  el  recurso  y  ordenar  la  devolución  del  expediente al Tribunal de  origen,  conforme  así se establece de los artículos 197 del  decreto 2700 de 1991 y 213 de la ley 600 de 2000.   

Esto  último, si se da en considerar que de  la  revisión  de  lo  actuado  tampoco  se  observa  violación  de  garantías  fundamentales  que  tornen viable el ejercicio de la oficiosidad por parte de la  Sala.   

Contra  estas  decisiones no procede recurso  alguno.   

En  mérito  de  lo  expuesto, LA  CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL,   

         

R E S U E L V E:  

INADMITIR  la  demanda    de   casación   presentada   a   nombre   del   procesado      LUIS      ALBERTO     FONSECA  RODRÍGUEZ, por lo anotado en la motivación de este  proveído.     En    consecuencia    se    DECLARA  DESIERTO el recurso.     

Contra   este   auto  no  procede  recurso  alguno.   

Notifíquese  y  devuélvase al Tribunal de  origen. Cúmplase.   

ALFREDO GÓMEZ QUINTERO  

SIGIFREDO  ESPINOSA  PÉREZ         ÁLVARO ORLANDO PÉREZ PINZÓN   

MARINA   PULIDO  DE  BARÓN              JORGE LUIS QUINTERO MILANÉS   

YESID   RAMÍREZ  BASTIDAS               JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA   

MAURO    SOLARTE  PORTILLA             JAVIER DE JESÚS ZAPATA ORTIZ   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria     

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