26567(05-02-07)

2007

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 26567  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

                     

Magistrado Ponente:  

                                                  Dr.  ALFREDO  GÓMEZ  QUINTERO   

                                               Aprobado Acta  No 12   

Bogotá,  D.C.,  cinco (05) de febrero de dos  mil siete (2.007)   

VISTOS:  

La Sala se pronuncia sobre la viabilidad de la  demanda  sustento  del  recurso  de  casación  instaurado  por  el defensor del  procesado  SANTIAGO  MAHECHA  RODRÍGUEZ contra el fallo del 28 de junio de 2006  proferido  por el Tribunal Superior de Bogotá, mediante el cual confirmó en su  integridad  el  emitido  el  18  de  febrero de 2005 por el Juzgado 42 Penal del  Circuito  de  esta  misma  ciudad, que lo condenó a la pena de prisión de seis  (6) meses por el delito de fraude a resolución judicial.   

LOS HECHOS:  

El 25 de agosto de 2004 la Inspección Décima  Distrital  de Policía comisionada por el Juzgado Quince Civil Municipal de esta  ciudad,  llevo  a  cabo  el  embargo  y  secuestro  de algunos bienes del señor  Otoniel  Susatama  Ortiz  dispuesto dentro del proceso ejecutivo promovido en su  contra  por  el Banco Citibank de Colombia, dejando los mismos a disposición de  SANTIAGO  MAHECHA  RODRÍGUEZ  designado  secuestre  en esa diligencia. El 24 de  febrero  de  1998  el  citado  despacho  judicial  decretó  la terminación del  proceso  y  ordenó  el  levantamiento  de  las  medidas  cautelares, sin que el  auxiliar  de la justicia procediera a entregarle los bienes al demandado a pesar  de haberle sido comunicada la orden impartida por el juzgado.   

La   Fiscalía  60  de  la  Unidad  primera  especializada  en  delitos  contra  la  administración  pública y de justicia,  mediante  resolución  del  10 de marzo de 2003 acusó a MAHECHA RODRÍGUEZ como  autor  de  la  conducta punible de fraude a resolución judicial, decisión  que  causó ejecutoria material el día 31 de ese mismo mes y año al no haberse  interpuesto recurso alguno.   

FUNDAMENTOS DE LA IMPUGNACIÓN:  

Tres  cargos  se  proponen  en la demanda con  sustento  en  las   causales  3ª -los dos primeros- y 1ª -el último- del  artículo 207 de la ley 600 de 2000.   

En        el        primero,  se  aduce  la  existencia de una  nulidad  por  la  comprobada  existencia  de  irregularidades  sustanciales  que  afectan  al  debido  proceso,  la cual consistiría en la indebida calificación  jurídica  de  la conducta punible atribuida al procesado pues en vez del fraude  a  resolución  judicial, el recurrente estima que acorde con lo dispuesto en el  decreto  100  de  1980 ha debido adecuarse al tipo penal del abuso de confianza,  en atención también de la denuncia del ofendido.   

En   el   segundo  cargo se solicita la nulidad de la actuación a partir  de  la  resolución  de apertura de instrucción por violación del derecho a la  defensa,  porque  la sentencia de segunda instancia no refuta ni tampoco estudia  el  problema de la prueba ilegal y omite analizar los contra indicios que juegan  a  favor  del acusado. El fallo según el recurrente, se sustenta en la versión  contradictoria  del  ofendido  y  en  pruebas  practicadas  sin la presencia del  defensor de aquél.   

Y,      en      el      tercero  se alega la violación directa de  la  norma  de  derecho  sustancial,  en razón a que en la sentencia se dejó de  aplicar  el  artículo  358  del  decreto  100 de 1980 que describe el delito de  abuso  de  confianza  y en su lugar se aplicó indebidamente el artículo 184 de  la   misma   disposición   legal   que   consagra   el   fraude  a  resolución  judicial.   

CONSIDERACIONES:  

Conforme con lo dispuesto en el artículo 205  de  la  ley  600  de  2000 la casación procede contra las sentencias de segunda  instancia  proferidas por los tribunales superiores y el Tribunal Penal Militar,  en  aquellos  procesos adelantados por delitos cuya pena máxima privativa de la  libertad  exceda  los ocho (8) años, aun cuando la sanción finalmente impuesta  corresponda a una medida de seguridad.   

En el inciso final de la citada disposición,  se  consagra  que  la  Sala  de  Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia  discrecionalmente  puede  admitir  la  demanda de casación contra los fallos de  segundo  grado distintos de los ya mencionados, a solicitud de cualquiera de los  sujetos  procesales  cuando  lo  considere  necesario  para  el desarrollo de la  jurisprudencia  o  la  garantía  de  los derechos fundamentales, siempre que se  reúnan los demás requisitos exigidos por la ley.   

De  acuerdo  con  lo  anterior,  la casación  discrecional  procede  contra  las  sentencias de segunda instancia dictadas por  los  tribunales  superiores  y el Tribunal Penal Militar, en las actuaciones por  delitos  cuya  pena máxima de prisión prevista para ellos sea igual o inferior  a  los ocho (8) años. También contra las emitidas por los juzgados penales del  circuito,  caso  este  en que la sanción consagrada para las conductas punibles  objeto de juzgamiento resulta indiferente.   

El  delito  de  fraude a resolución judicial  previsto  en  el  artículo 184 del decreto 100 de 1980, conducta por la cual se  juzgó  y  condenó  a  MAHECHA  RODRÍGUEZ  tiene señalada una pena máxima de  cuatro  (4)  años de arresto, que es igual a la prevista en el artículo 454 de  la  ley  599  de  2000  más  no  así  en  su  aspecto cualitativo –prisión-.   

Ahora bien, aun cuando la sentencia de segunda  instancia  fue  proferida  por  un  tribunal  superior  de distrito judicial, en  razón  a  que  la pena máxima privativa de la libertad prevista para el delito  de  fraude  a  resolución judicial no excede los ocho (8) años según lo visto  en  precedencia, en este evento procede únicamente la casación discrecional de  acuerdo  con lo consagrado en el inciso final del artículo 207 de la ley 600 de  2000.   

En  esas  circunstancias,  se  le imponía al  censor  manifestar  que  acudía  a  la  casación  excepcional  indicando en la  demanda  o  en  escrito  separado  el  motivo  por el cual pretende que la Corte  intervenga  en este asunto, esto es, porque se hace necesaria para el desarrollo  de    la    jurisprudencia    o    de    la    garantía    de    los   derechos  fundamentales.   

Pero  además  se  tiene dicho que no resulta  suficiente  con mencionar el fundamento pues es imperativo que el actor sustente  la  casación  discrecional,  mostrándole  a  la Corte mediante una exposición  lógica   y   sin   ningún  formalismo  del  mismo  la  necesidad  de   su  intervención,  la  cual  no  puede  confundirse con el desarrollo de los cargos  propuestos en la demanda.   

El  recurrente  se  limitó  a manifestar que  recurría  en  casación apuntando a los fines de la impugnación extraordinaria  vinculados  con  la  unificación  de  la  jurisprudencia,  la  realización del  derecho  material  y  la  defensa de los derechos fundamentales, pero en ninguna  parte  del  libelo  o  en  escrito separado a él refirió el motivo por el cual  consideraba  que  era  procedente  la  casación  discrecional  y  necesaria  la  intervención de la Corte en esta actuación.   

Como  el  actor no cumplió con los cometidos  señalados   en   esta   decisión   y   señalados  de  tiempo  atrás  por  la  jurisprudencia,  la Sala inadmitirá la demanda porque ante la naturaleza rogada  de  la  casación  no  puede  enmendar,  subsanar  o  corregir  las deficiencias  anotadas,  sin  que con fundamento en lo dispuesto en el artículo 216 de la ley  600  de  2000 disponga su trámite oficioso, pues no se observa en la actuación  la violación flagrante de las garantías fundamentales.   

En   mérito  de  lo  expuesto, la CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, Sala de Casación Penal,   

RESUELVE:  

Inadmitir  la demanda de casación presentada  por el apoderado del procesado SANTIAGO MAHECHA RODRÍGUEZ.   

Contra  esta  decisión  no  procede  recurso  alguno.   

Notifíquese  y  devuélvase el expediente al  tribunal de origen.   

ALFREDO GÓMEZ QUINTERO  

SIGIFREDO          ESPINOSA  PÉREZ                ALVARO  ORLANDO  PÉREZ  PINZÓN           

MARINA        PULIDO        DE  BARON                      JORGE                                LUIS                               QUINTERO  MILANES               

YESID           RAMÍREZ  BASTIDAS                JULIO                                ENRIQUE                               SOCHA  SALAMANCA               

MAURO           SOLARTE  PORTILLA                             JAVIER ZAPATA ORTÍZ   

Teresa Ruiz Núñez  

Secretaria.  

    

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