26345(30-11-06)

2006

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 26345  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente:  

Dr. JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA  

Aprobado Acta No.139  

Bogotá,  D.C.,  treinta (30) de noviembre de  dos mil seis (2006).   

VISTOS:  

Debería  la  Sala  pronunciarse  sobre  la  admisibilidad  de  la  demanda   mediante  la  cual  el  defensor  de JORGE  ELIÉCER  HUÉRFANO  MUÑOZ  sustenta  el  recurso  extraordinario  de casación  interpuesto   contra   la   sentencia   dictada  por  el  Tribunal  Superior  de  Popayán1,  que  confirmó  la  proferida en primera instancia por el Juzgado  6º  Penal  del  Circuito de Bogotá, que condenó a dicho procesado a las penas  principales  de 18 meses de prisión y multa de $ 860.025,oo y a la accesoria de  inhabilitación  para  el  ejercicio  de  derechos  y funciones públicas por el  mismo  tiempo  de  la  restricción  a  la  libertad  como  autor  del delito de  receptación,  de  no ser porque ha ocurrido el fenómeno de la prescripción de  la acción penal.   

En  el mismo fallo también fueron condenados  JEAN  PAUL  CARRERA VILLA y ALEJANDRO CIFUENTES ROJAS, como coautores del delito  de  hurto  agravado a las penas principales de 22 meses y 18 meses y 10 días de  prisión,   respectivamente,  más  la  accesoria  de  inhabilitación  para  el  ejercicio  de  derechos y funciones públicas por el mismo tiempo de la sanción  privativa de la libertad, a cada uno.   

A  todos  los  sentenciados se les otorgó la  suspensión condicional de la ejecución de la pena.   

HECHOS  Y ANTECEDENTES:  

1.  Los primeros fueron así resumidos por el  Juez de primer grado:   

“Dan cuenta los autos que JEAN PAUL CARRERA  VILLA  y ALEJANDRO CIFUENTES ROJAS, el primero en su condición de Administrador  de   ‘Electrodomésticos  INNOVAR’,  ubicada en la  carrera  13  No. 16-44 de esta ciudad, y el segundo, de Despachador de la misma,  aprovechando  la  confianza  que  su  propietario  había  depositado  en ellos,  sustrajeron  mercancía  (lavadoras  y  neveras)  por  valor de $ 22’079.565.00;  mercancía ésta que era  adquirida  por  JORGE  ELIÉCER  HUÉRFANO  MUÑOZ a sabiendas de su procedencia  ilícita.   

Por  estos  hechos  se vinculó (sic) a esta  investigación  a  CARRERA  VILLA  y  CIFUENTES  ROJAS  por  el punible de HURTO  AGRAVADO  POR  LA CONFIANZA Y LA CUANTÍA y a HUÉRFANO MUÑOZ por el punible de  RECEPTACIÓN”.   

2. Por los hechos mencionados, el 23 de junio  de  2000  la  Fiscalía  Seccional  83  de  Bogotá,  profirió  resolución  de  acusación  en  contra  de  JEAN PAUL CARRERA VILLA y ALEJANDRO CIFUENTES ROJAS,  por  el  delito de hurto agravado por la confianza y por la cuantía (arts. 349,  351.2  y  372.1  del  Decreto  Ley  100  de 1980), en tanto que a JORGE ELIÉCER  HUÉRFANO  MUÑOZ, lo llamó a responder en juicio por el delito de receptación  (art. 177, modificado por el artículo 7º de la Ley 365 de 1997).   

Interpuesto por la defensa de los procesados,  recurso  de  apelación contra el proveído calificatorio, en resolución del 23  de  enero  de  2001, recibió confirmación por parte de la Unidad de Fiscalías  Delegadas ante los Tribunales de Bogotá y Cundinamarca.   

Cumplido el trámite del juicio, en sentencia  del  16  de  septiembre  de  2003, el Juzgado 6º Penal del Circuito de Bogotá,  condenó    a   los   tres   procesados   en   los   términos   precedentemente  expuestos.   

Contra  la  anterior decisión el defensor de  los  sentenciados  interpuso  recurso de apelación. Entonces, en auto del 20 de  enero  de  2004,  el  Magistrado  a  quien  le  correspondió  por reparto en el  Tribunal  Superior  de  Bogotá, dispuso la remisión del expediente al Tribunal  Superior  de  Popayán, en acatamiento de lo ordenado por el Consejo Superior de  la   judicatura   mediante   Acuerdo   No.   2776   del   23   de  diciembre  de  2004.   

Así, el 31 de marzo del año en curso, dicho  Tribunal  profirió  la  sentencia  de  segundo grado, confirmando la de primera  instancia.   

CONSIDERACIONES:  

1. Encuentra la Sala que la acción penal con  respecto  al  delito  de  receptación  se  encuentra  prescrita.  Por ello y no  obstante  que  dicho  fenómeno  se  consolidó  antes de proferirse el fallo de  segundo  grado,  lo  cual  supone  una vulneración al debido proceso, la única  decisión  posible  por  adoptar  en este momento es la de su declaratoria, pues  ningún  sentido  tiene  estudiar una demanda contra una sentencia que no podía  haberse  dictado porque para entonces el Estado ya había perdido la potestad de  ejercer el poder punitivo.   

En efecto, tal como se reseñó en el acápite  anterior,  en  resolución de acusación que cobró ejecutoria el 23 de enero de  2001,  JORGE  ELIÉCER  HUÉRFANO  MUÑOZ,  quien aquí funge como demandante en  casación,  fue  acusado  por  el  delito  de receptación, en los términos del  artículo  177  del  Decreto  100  de 1980 y la modificación introducida por el  artículo  7º de la Ley 365 de 1997, que reprime dicha infracción con prisión  de 1 a 5 años.   

Lo  anterior,  por  cuanto  confrontados  los  extremos  punitivos  de dicha normatividad con los previstos en el artículo 447  de  la  Ley  599  de  2000  (2  a  8 años), obligado resulta concluir que es la  aplicable,  para establecer los cálculos del término de prescripción, por ser  más favorable.   

En  esas  condiciones,  entonces, teniendo en  cuenta  lo  dispuesto  en  los  artículos  84  y  86 de la Ley 599 de 2000, que  regulan  lo  pertinente  al  término  de prescripción y a su interrupción, en  este  caso  específico  y  en  relación  con  la  situación de JORGE ELIÉCER  HUÉRFANO  MUÑOZ,  se tiene que dicho fenómeno se consolidó en enero del año  en  curso  cuando  se cumplieron 5 años después ejecutoriada la resolución de  acusación,  pues  al reducir a la mitad (2.5 años) el máximo de pena previsto  en  la ley (5 años) y ser este guarismo inferior a 5, dicho lapso se extiende a  ese    tope,    el    cual    en   este   momento   se   encuentra   ampliamente  superado.   

Adicional  a  lo  anterior, encuentra la Sala  necesario  precisar  que,  no obstante que en la presentación que de los hechos  hizo  el  fallo  de  primer  grado,  los cuales fueron reproducidos ahora por la  Corte,  se  hizo alusión a las circunstancias de agravación por la confianza y  la  cuantía  imputadas  al  delito  de hurto por el que fueron acusados CARRERA  VILLA  y CIFUENTES ROJAS y que en las consideraciones sobre la demostración del  delito  y  la  responsabilidad  de  tales  acusados,  el  Juez  fue enfático en  reseñar   que  el  valor  de  lo  hurtado  se  estableció  en  la  suma  de  $  22’079.565  por  perito  contable;  a  la hora de individualizar la pena correspondiente omitió hacer el  incremento  de  que  trata  el  artículo  372.1  del  Decreto  100  de  1980, y  estableció   los  extremos  mínimo  y  máximo,  considerando  únicamente  lo  dispuesto para el hurto agravado.   

Así  las  cosas,  no  está de más dejar en  claro  que  si  bien  ha  sido  criterio  reiterado de la Sala sostener que para  efectos  de  prescripción  es  la pena establecida para el delito materia de la  condena  el que determina su cálculo, lo cual para el caso concreto sugeriría,  en   principio,  su  declaratoria  en  relación  con  este  punible  contra  el  patrimonio  económico  si  se  considerara  únicamente  lo  dispuesto  en  los  artículos  349  y  351  del  Decreto  100 de 1980, esto es, una pena que oscila  entre  14 meses y 9 años, como lo estimó el fallo de primera instancia, a ello  no  se  procederá porque la calificación hecha en la resolución de acusación  se mantuvo vigente en la sentencia.   

En  efecto,  obsérvese la forma contrastante  como  discurrió  el Juez de primera instancia para sustentar la responsabilidad  penal  de  estos  dos  acusados,  y  para  dosificar  la pena que finalmente les  impuso:   

“Por  la exagerada confianza que depositó  PEDRO  GELACIO  MARTÍNEZ  en  su  empleado  JEAN  PAUL  CARRERA  VILLA,  lo que  conllevó  a que le entregara su manejo y explotación del almacén ‘Electrodomésticos  INNOVAR’, quien facultado  de   todos   los   poderes   para   las  disposiciones  de  los  bienes  que  se  comercializaban,  optó  en  ponerse  de  acuerdo  con su compañero de trabajo,  ALEJANDRO   CIFUENTES  ROJAS  (bodeguero  o  despachador),  para  menoscabar  el  patrimonio  económico  de su empleador, fue así como se apropió de mercancía  (lavadoras     y     neveras),     por     valor     de     $     22’079.565,   cometiendo   estos   dos  individuos  el  delito  de hurto agravado por la confianza, precisamente por las  razones  antes indicadas, es decir, porque GELACIO MARTÍNEZ confió en la buena  fe  de  JEAN  PAUL  CARRERA y puso en manos de éste su almacén, para que se lo  administrara,  situación  que  no desaprovechó su empleado, para apoderarse de  los bienes que da cuenta este proceso”.   

…  

…  

“Para  aplicar la pena a JEAN PAUL CARRERA  VILLA  y  ALEJANDRO  CIFUENTES ROJAS, se partirá entonces de doce (12) meses de  prisión  (art.  349 C.P.), a lo cual se aumentará por el artículo 351 numeral  2º,  dos  meses,  para un total de 14 meses, pero considera el Despacho, que si  bien  es  cierto  que  los  antes  mencionados  carecen de antecedentes penales,  también  lo  es  que  debido a la gravedad del hecho punible y la forma como lo  realizaron,  además  que  éstos  obraron en coparticipación criminal, como se  encuentra  demostrado  en el expediente, que en el caso presente se debe imponer  la  de  VEINTIDÓS  (22)  MESES DE PRISIÓN. Como quiera que ALEJANDRO CIFUENTES  ROJAS  confesó el hecho punible en su indagatoria, se hace acreedor a que se le  rebaje  una  sexta  de  la  misma,  o  sea  tres  (3)  meses  veinte (20) días,  quedándole  en  definitiva  la pena a imponérsele en DIECIOCHO (18) MESES DIEZ  (10) DÍAZ DE PRISIÓN”.   

Obsérvese al respecto que, tal como se anotó  en  los  antecedentes  de  esta  providencia,  éstos  fueron  acusados  por ese  ilícito  atentatorio  del patrimonio económico, agravado por la confianza y la  cuantía  y  así  lo  entendió el Juez de primer grado, sólo que a la hora de  individualizar  la  sanción  no  estableció  los  límites  mínimo  y máximo  también  conforme  a lo dispuesto en el artículo 372.1, que sería de 18 meses  y  20  días y 12 años y 6 meses de prisión y en esas condiciones este punible  prescribe en 6 años y 3 meses, que aún no se han cumplido.   

En suma, lo que en estricto sentido se observa  es  una  ilegalidad en la pena impuesta a estos sentenciados, la cual no permite  acudir  a  las  facultades oficiosas de que trata el artículo 216 de la Ley 600  de  2000,  como  que de hacerlo se empeoraría su situación en la medida en que  el  mínimo  punitivo  desde  el  que  se  partiría  para  incrementarla por la  gravedad  del  delito  y  su  forma  de  ejecución  sería  superior  a  aquél  considerado por el Juez de primer grado.   

En mérito de lo expuesto, la CORTE SUPREMA DE  JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE:  

1. Declarar prescrita la acción penal por el  delito  de  receptación  por  el  que  fue  condenado  JORGE ELIÉCER HUÉRFANO  MUÑOZ,   y  en  consecuencia  cesar  a  su  favor,  todo  el  procedimiento  al  respecto.   

2.  Ordenar  la  cancelación  de las medidas  restrictivas  personales  y  que  sobre  los  bienes de JORGE ELIÉCER HUÉRFANO  MUÑOZ se hubieren adoptado con ocasión de este proceso.   

3. Contra esta decisión procede el recurso de  reposición.   

Notifíquese,  cúmplase  y  devuélvase  al  Tribunal de origen.   

MAURO SOLARTE PORTILLA  

SIGIFREDO          ESPINOSA  PÉREZ                               ALFREDO GÓMEZ  QUINTERO                                        

ÁLVARO       ORLANDO       PÉREZ  PINZÓN                         MARINA                                 PULIDO                                 DE  BARÓN                                 

Permiso  

JORGE        LUIS       QUINTERO  MILANÉS                                 YESID RAMÍREZ  BASTIDAS                                                    

JULIO        ENRIQUE       SOCHA  SALAMANCA                                 JAVIER ZAPATA ORTIZ   

                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                             

Teresa Ruiz Núñez  

Secretaria  

    

1  En  cumplimiento  de  lo  dispuesto  por  el Consejo Superior de la Judicatura en el  Acuerdo  2776  del  23  de  diciembre  de 2004, para descongestionar al Tribunal  Superior de Bogotá.     

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