26338(24-10-07)

2007

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 26338  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente  

JORGE  LUIS  QUINTERO  MILANÉS   

Aprobado  acta N°   205   

Bogotá, D. C., veinticuatro (24) de octubre  de dos mil siete (2007).   

V    I   S   T   O  S   

Procede  la  Corte  a  conceptuar  sobre  la  solicitud    de    extradición    del    ciudadano    colombiano   YESID  REMIGIO  VARGAS  CUENCA, elevada por  el Gobierno de los Estados Unidos de América.   

L  A     S O L I C I T U D   

1.     Mediante    oficio   número  OFI06-25440-DIJ-0100  del 20 de octubre de 2006, el Ministerio del Interior y de  Justicia  comunicó  a  esta  Sala  de  la  Corte que el Gobierno de los Estados  Unidos  de  América,  por  conducto  de su Embajada en Colombia y mediante Nota  Verbal  número  2654  del  17  de octubre de 2006, solicitó en extradición al  ciudadano   colombiano   Yesid   Remigio  Vargas  Cuenca,  capturado  el  19  de  agosto  de  2006,  en  cumplimiento  de  la  resolución  del  16  de  agosto anterior, expedida por la  Fiscalía General de la Nación.   

2.  La normatividad que rige al presente  trámite    es    la    contemplada    en   el    Libro   V,   Capítulo   II   del   Código  de  Procedimiento  Penal,  en la  medida que no existe en el momento convenio aplicable  que  regule  el   asunto,  como así lo conceptuó el Jefe de la Oficina de  Asesoría  Jurídica  del  Ministerio  de  Relaciones  Exteriores, según oficio  número  OAJ.E.  1998 del 18 de octubre de 2006, quien además certificó que la  documentación  del  expediente  procedente de la Embajada de los Estados Unidos  de    América,    fue    presentada   “debidamente  autenticada”.   

3.   Los  acontecimientos  objeto de la  investigación  e  imputación  de los cargos formulados en su contra, motivo de  la  solicitud  de  extradición,  fueron  sintetizados  en  las  Notas  Verbales  números   2029   y   2654   del   11  de  agosto  y  17  de  octubre  de  2006,  respectivamente,  de la siguiente manera:   

“Los hechos de  este  caso  indican  que,  basados  en interceptaciones telefónicas legales, en  declaraciones  de  testigos  que  cooperan  en  el  caso,  en  incautaciones  de  narcóticos,  y  en vigilancia de las fuerzas del orden, se demuestra que, desde  por  lo  menos  agosto  de  2005  hasta  abril  de  2006, Héctor Jesús Espinel  –  Cardozo, Yesid   Remigio  Vargas  –  Cuenca,  y  Nelson  Arias –   Valencia   participaron   en   un  concierto  para  importar  a  los Estados Unidos cocaína proveniente del Cartel  del  Norte  del  Valle  cuya  base  de  operaciones  está en Colombia.  El  concierto  tuvo como resultado la incautación de aproximadamente 409 kilogramos  de  cocaína  el  17  de  octubre  de  2005,  en Ciudad de México, México; 522  kilogramos  de  cocaína  el  3  de  abril  de  2006  en  una bodega en Bogotá,  Colombia;  y  1.200  kilogramos  de  cocaína  el  4  de  abril  de  2006, en un  apartamento  en Bogotá, Colombia.  Miembros del Cartel del Norte del Valle  reclutaron  policías  y  empleados de la línea aérea Avianca en el Aeropuerto  Eldorado  para  facilitar el paso del contrabando de cocaína a México para ser  importada a los Estados Unidos.   

“Yesid  Vargas  –   Cuenca,  quien  anteriormente  tuvo  el  rango  de teniente coronel de la  Policía  Nacional  de  Colombia, trabajó de manera cercana con Leonidas Molina  –Triana    en    la  organización  de despachos de cocaína desde el Aeropuerto Eldorado.  El 3  de    abril    de    2006,    el    día    en    que    sus   co   –    acusados    fueron   capturados  provisionalmente,       Vargas      – Cuenca fue  visto  cuando  manejando  un  vehículo  se  alejaba  de la bodega donde los 552  kilogramos   de  cocaína  fueron  encontrados  e  incautados.  También  estuvo  presente  el  4  de  abril  de 2006 en el apartamento de donde fueron incautados  1.200  kilogramos  de  cocaína  mientras estaban en el proceso de ser empacados  para  ser  despachados.   Fue  observado  asistiendo a reuniones con sus co  –  asociados y, en abril  de  2006, fue interceptado con autorización judicial en Colombia discutiendo el  despacho de un contenedor de cocaína.   

“Todas  las  acciones  adelantadas por el  acusado  en  este caso fueron realizadas con posterioridad al 17 de diciembre de  1997”.     

4.   La  documentación remitida por el  Gobierno  de  los  Estados  Unidos  de  América  que  sustenta  la solicitud de  extradición   del  ciudadano  colombiano   Yesid  Remigio Vargas Cuenca, es la siguiente:   

4.1.  Copia  de  la  Acusación de Reemplazo  Reservada  S4  05  Cr 1262  del 11 de mayo de 2006, por medio de la cual el  Tribunal  de  Distrito de los Estados Unidos, Distrito Meridional de Nueva York,  acusó  a Yesid  Remigio Vargas Cuenca de los siguientes cargos:   

“El gran jurado  acusa que:   

“CARGO   1”   

(“Concierto  para  infringir  las  leyes  antinarcóticos”)   

“8. Desde a más  tardar  el mes de agosto de 2005 o alrededor de esa época, hasta e inclusive el  mes   de   abril   de   2006,  YESID  REMIGIO  VARGAS  CUENCA,  alias  “Cabezón”, y…, los acusados, y  otros  tanto  conocidos  como  desconocidos  ilícita  e intencionadamente y con  conocimiento  de  causa  combinaron,  concertaron,  confederaron,  y concordaron  conjuntamente  y  el uno con el otro para infringir las leyes antinarcóticos de  los Estados Unidos.   

“9.   Como  parte  y  objetivo  del  concierto,  YESID  REMIGIO  VARGAS CUENCA,  alias  “Cabezón”, …, los acusados y otros tanto conocidos  como   desconocidos,   fabricaban   y  distribuían  y  de  hecho  fabricaron  y  distribuyeron  una  sustancia  controlada,  a  saber: cinco kilogramos y más de  mezclas  y  sustancias  que contenían una cantidad perceptible de cocaína, con  la  intención  y  el  conocimiento  de  que  esa  sustancia  controlada  sería  importada  ilícitamente  a  los  Estados  Unidos y a las aguas dentro de las 12  millas  de la costa de los Estados Unidos, que sería delito en contravención a  las  Secciones  812,  959,  960(a)(3)  y 960(b)(1)(B) del Código de los Estados  Unidos.   

“…”  

“(Sección 963 del Título 21 del Código  de los Estados Unidos)”.   

“CARGO  2”   

(“Distribución             de             estupefacientes”)   

”11.   El  17  de  octubre de 2005 o  alrededor  de  esa fecha, YESID REMIGIO VARGAS CUENCA,  alias  “Cabezón”,  y…,  los  acusados, y otros  tanto   conocidos   como   desconocidos,  ilícita  e  intencionadamente  y  con  conocimiento  de  causa  fabricaban  y  distribuían  y  de  hecho  fabricaron y  distribuyeron  una  sustancia  controlada,  a  saber: cinco kilogramos o más de  mezclas  y  sustancias  que contenían una cantidad perceptible de cocaína, con  la  intención  y  el  conocimiento  de  que  esa  sustancia  controlada  sería  importada  ilícitamente  a  los  Estados  Unidos y a las aguas dentro de las 12  millas  a   la  costa  de  los  Estados Unidos, a saber:  los acusados  causaron  que aproximadamente 409 kilogramos de cocaína fueron transportados de  Colombia  a  la  Ciudad  de  México,  México,  con  el conocimiento de que esa  cocaína sería importada posteriormente a los Estados Unidos.   

“(Sección 959 del Título 21 del Código  de los Estados Unidos)”.   

4.2.  También se allegaron copias de  las  declaraciones  juradas  de  Marc P. Berger, Asistente Fiscal de los Estados  Unidos  en  la  Fiscalía  de  los Estados Unidos para el Distrito Meridional de  Nueva  York  y  de  Andreas  Dyer,  Agente  Especial  de  la  Administración de  Antinarcóticos  de los Estados Unidos (DEA), en la ciudad de Nueva York, Estado  de  Nueva  York, las que respaldan la acusación contra  Yesid Remigio Vargas Cuenca.   

El  primer  funcionario,  esto  es,  Marc P.  Berger,  incorpora  en  su  declaración la descripción y vigencia de los tipos  penales  imputados en el pliego acusatorio, explica el alcance de una acusación  de  reemplazo,  y  finalmente,   realiza una síntesis de los hechos, de la  actuación    procesal   y  de  los  cargos  atribuidos  al  solicitado  en  extradición.   

Por su parte, el Agente Especial Andreas Dyer  relata,  de  manera  pormenorizada,   los   hechos   objeto   de    juzgamiento    ante    el    citado   Tribunal   y  la  participación  en  los mismos por parte del requerido en extradición, respecto  de quien suministra la información necesaria sobre su identidad.   

     

1. Así   mismo,   se   informó   en   las  Notas  verbales  antes mencionadas  que    el    solicitado,    Yesid   Remigio   Vargas  Cuenca, “También conocido  como  “Cabezón”, es ciudadano de Colombia, nacido el 9 de abril de 1963, en  Colombia.      Es     portador     de    la    cédula    colombiana    No.  12.122.642”.     

De igual manera, en el  “Anexo 1” de  la  declaración  jurada  en  apoyo  a la solicitud de extradición que ocupa la  atención de la Sala, obra la  fotografía de su rostro.   

Dicha     fotografía     “fue   identificada   por   una  fuente  confidencial  que  conoce  personalmente   la   conducta   delictuosa  del  acusado  que  se  alega  en  la  presente”.   

4.4.     Se     adjuntó   copia    del    texto    de   las   disposiciones   del    Código   de  los   Estados   Unidos   que   se    afirman    fueron    infringidas   por   el   solicitado    en     extradición     y     que     se   encontraban    vigentes   para   la   época   de   ocurrencia de los hechos.   

4.5.   Por último, se incorporó copia  de  la  orden  de  captura  proferida  en contra del requerido en extradición y  dictada  por  el Tribunal de Distrito de los Estados Unidos, Distrito Meridional  de Nueva York.   

PERÍODO    PROBATORIO   

Mediante providencia del 27 de marzo de 2007,  la  Sala  negó,  por improcedencia de algunas, por inconducencia de otras, esto  es,  básicamente  porque  no guardaban ninguna relación con el concepto que la  Corte  debe emitir, la solicitud de pruebas elevada por la defensa, así como la  petición  para  que  se  admitieran  como  medio  de convicción los documentos  aportados,  para que hicieran parte del expediente de extradición adelantado en  contra  del  ciudadano  colombiano Yesid Remigio Vargas  Cuenca.   

Contra  esta  decisión,  el  solicitado  en  ejercicio  de  la  defensa  material  interpuso  recurso  de  reposición al que  adjuntó  la  fotocopia  de  una denuncia penal.  La Corporación, por auto  del  18  de  julio  de  2007,  resolvió  no  reponer la providencia impugnada y  dispuso  que  por  la  Secretaría  de la Sala, se devolviera al memorialista el  documento que en fotocopia había allegado con el recurso.   

ALEGATO   DEL   PROCURADOR  CUARTO   

DELEGADO   PARA  LA  CASACIÓN  PENAL   

El  representante  del  Ministerio Público,  luego  de  relacionar de manera  detallada los hechos, los antecedentes, el  trámite  adelantado,  los  instrumentos  allegados a este diligenciamiento y de  mencionar  las  normas  aplicables  al  caso , dice que en lo relacionado con la  validez  formal  de  los  documentos,  el Estado solicitante aportó debidamente  traducidas  y  autenticadas  la  providencia  acusatoria,  en  la   cual se  reseña   el  lugar  y  las  fechas  donde  ocurrieron  los  hechos  y  el   delito   imputado, las distintas normas penales, las declaraciones de apoyo  a  la   solicitud de extradición y la orden de captura, motivo por el cual  se cumple cabalmente con esta exigencia legal.    

En   consecuencia,   anota  el  Procurador  que    “la   documentación  allegada  por  la  embajada  del  país  requirente,  cuenta  con  la validez formal necesaria para  satisfacer  las  exigencias  del  ordenamiento  jurídico en mención, ya que no  sólo  contienen  la  información legalmente requerida, sino que respecto de la  misma se surtió el trámite inherente a su autenticidad”.   

Respecto  a  la  demostración  plena  de la  identidad  del  requerido,  asevera  que  es  otra  exigencia  que  se encuentra  satisfecha,  toda  vez que los datos suministrados por las autoridades del país  requirente  coinciden con los de la persona que fue notificada de la resolución  expedida  por  la  Fiscalía  General  de  la  Nación,  por medio de la cual se  ordenó  su  captura  y  que en este momento se encuentra privada de la libertad  con fines de extradición.   

Agrega  que  en  las  Notas  Verbales  que  soportan  la  petición  de extradición “se informó  que  Yesid  Remigio  Vargas Cuenca, también conocido como alias “Cabezón”,  es   ciudadano   Colombiano,   portador   de   la  Cédula  de  Ciudadanía  N°  12.122.642”.     Del    requerido,   en   los  instrumentos  diplomáticos  “También se precisó…  que  fue  miembro  de  la  Policía Nacional de Colombia en el rango de Teniente  Coronel”,  datos  que confirman dicha identidad, los  cuales  coinciden con los que suministró Yesid Remigio  Vargas  Cuenca  al  momento  de  ser notificado de sus  derechos  como  capturado,  “univocidad  que permite  evidenciar  que  se  trata de la misma persona y que acredita la plena identidad  del solicitado en extradición”.   

En lo que tiene que ver con el principio de  la    doble    incriminación,   sostiene   que   los  cargos  imputados  a  Yesid  Remigio  Vargas  Cuenca  en la acusación por la Corte  Distrital  de  los  Estados Unidos para el Distrito Sur de Nueva York, a través  de  la  resolución  de acusación de reemplazo S4 05 Cr. 1262 del 11 de mayo de  2006,  constituyen  a  la  luz  de  la  legislación  penal colombiana conductas  delictivas  sancionadas  con  penas  privativas  de  la libertad, cuyos mínimos  superan  los  cuatro años y encuentran adecuación típica en el artículo 376,  modificado  por  el  artículo  14  de la Ley 890 de 2004 del Código Penal, que  corresponde  al  delito  de  tráfico, fabricación o porte de estupefacientes y  conlleva  una  pena  de  prisión  de  entre  128  a  360 meses y también en el  artículo  340,  modificado por los artículos 8° y 19 de las Leyes 733 de 2002  y        1121       de       2006,       respectivamente,      ibídem,  según  el  cual se configura el  delito  de  concierto para delinquir, cuya pena mínima privativa de la libertad  es  de  8  a  18  años  si  el  acuerdo  se  orienta a delinquir en actividades  específicas de narcotráfico.   

Aspecto que conlleva a concluir que también  se encuentra satisfecho este presupuesto.   

En  lo que respecta a la equivalencia de la  providencia  dictada  en  el país solicitante, también se encuentra plenamente  acreditado,  por cuanto la acusación dictada en el extranjero contiene el cargo  del   cual   se   debe   defender  el  acusado,  sin  olvidar  que  dicha  pieza  se     constituye    en  presupuesto   procesal  para  la  iniciación  de   la   etapa   de   juzgamiento,  que  culmina  con  la  respectiva  sentencia,   además   de  que  contiene  una  relación  detallada  de los hechos, con especificación de las  circunstancias  de   tiempo,   modo  y  lugar  en   que    ocurrieron    y   la   calificación   jurídica  de    la    conducta,    con    indicación    de   las   disposiciones   sustanciales aplicables, lo cual permite colegir  que  dicha  pieza  procesal guarda correspondencia sustancial con la resolución  de acusación prevista en nuestro sistema procesal penal.   

En consecuencia, estima el Delegado que las  formalidades  legales  se  encuentran  cabalmente  demostradas para que la Corte  proceda  a  emitir  concepto  favorable respecto de la solicitud de extradición  del   ciudadano   colombiano   Yesid  Remigio  Vargas  Cuenca.   

Como  cuestión  final  y   en orden a  garantizar  los  derechos  fundamentales  del  ciudadano colombiano requerido en  extradición,  el  Procurador  Delegado  pide a la Corte que sugiera al Gobierno  Nacional  para  que  en caso de que se conceda la extradición, se condicione la  misma  en  el  sentido de que el solicitado no sea juzgado por hechos anteriores  ni  distintos  a  los  que  motivan  la  extradición,  ni sometido a destierro,  prisión  perpetua,  ni  a tratos crueles, inhumanos o degradantes y que en caso  que  en  el  Estado  requirente  exista  pena de muerte para los delitos por los  cuales se le acusó, ésta sea conmutada.   

   ALEGATO  DE   LA    DEFENSA   

La defensa solicita que el concepto a emitir  por  la  Corte  sea  negativo,  por  cuanto  que “las  conductas  por  las  que  se  solicita  en  extradición  al  Cr ® YESID    REMIGIO   VARGAS   CUENCA,   SE  COMETIERON  EN BOGOTÁ D.C. REPÚBLICA DE COLOMBIA, (y)  existe  impedimento  de  rango constitucional (art. 35  C.N.)  y  legal (art. 14 del C.P.) que impide su juzgamiento en el Estado que lo  requiere en extradición”.   

1.  El abogado realiza una síntesis de los  hechos,  de  los  cargos  por los que se acusó a su representado, de las normas  señaladas    como    infringidas    y    de    la    identificación    de   su  defendido.   

2.  En  el acápite denominado “Aspectos      probatorios”,     el  memorialista  hace  un  resumen  de  3  declaraciones  rendidas  en Notaría que  adjuntó  al  escrito  por  medio  del cual solicitó pruebas.  Las analiza  como testimonios y ofrece sus propias conclusiones.   

De  igual manera procede con relación a la  hoja  de  vida  a realizar una proyección económica derivada de la asignación  de  retiro  y documentos tributarios, incorporados también a su inicial escrito  petitorio de pruebas.   

3.  Pone  de  presente que fue formulada la  denuncia  penal por el presunto punible de cohecho, derivada del hecho contenido  en  las  notas verbales, consistente en un supuesto pago de 28.000 dólares como  soborno  a 6 oficiales de la Policía Nacional de Colombia.   

4.  Realiza  una reseña de los alegatos de  conclusión rendidos por el Procurador Delegado.   

5.  Anota  que  el  derecho sustancial debe  prevalecer  sobre  el  adjetivo,  y  tanto  la  Constitución Política como los  tratados       internacionales       prohíben       que       “a   través   de   indicios o simples presunciones  sin   sustento   probatorio”,   se   menoscaben  la  presunción de inocencia y el principio de legalidad.   

También señala que con la Ley 504 de 1999  “quedó en situación de reproche o cuestionamiento,  por así decirlo, sin valor probatorio los informes de policía”.   

Pero,  afirma   desde   su   personal   óptica,   que   “la   H.    Corte   Suprema,   pese  a  que  estamos  en  momento  histórico  de  globalización,  considera  como  única  verdad  o evidencia la aportada por el  país  requirente, sin interesar que ésta haya sido allegada a un JUICIO con la  violación  del  debido proceso, o esté contaminada y su naturaleza sea nula de  pleno derecho”.   

Lamenta  que  la Corporación no permita el  debate   probatorio  sino  limitado  únicamente  “a  aspectos   que   la   Corte  pretende  que  participe  dentro  del  trámite  de  extradición,  habida  cuenta,  que en estas condiciones la función ya no es la  de  defensor  sino  la de un convidado de piedra, circunstancia que desborda los  mínimos    presupuestos    del    debido    proceso   y   el   derecho   a   al  defensa”.   

6.  Recalca  que  el  artículo  35  de  la  Constitución  Política  consagra  una limitación a la extradición, en cuanto  que  la  cooperación únicamente procede por delitos cometidos en el exterior y  cita  como  antecedente  el  concepto  negativo  rendido  por la Sala dentro del  radicado  número  17126,  en  el  cual se determinó que el delito de concierto  imputado  se  había cometido en Colombia, habida cuenta que de los instrumentos  diplomáticos   allegados    no    se   indicaba   que   el   acuerdo   “para   adquirir   la    sustancia  ilícita   hubiere   traspasado   las   fronteras  nacionales”.   

7.   Luego   de  transcribir  los  cargos  proferidos  por  el  tribunal extranjero, los debate y critica, tachando incluso  de  mendaz  la  declaración  de  apoyo  rendida  por  el  agente especial de la  DEA.   

Concluye  de  su análisis que el delito de  concierto  para infringir leyes antinarcóticos no fue cometido en el territorio  del  país  requirente.   Y,  con  relación  al  cargo de distribución de  estupefacientes,  deduce  que  no  existe  prueba  suficiente  para “predicar,  sin  lugar  a dudas, que el alcaloide incautado tenía  como destino final los Estados Unidos”.   

CONCEPTO      DE    LA   CORTE   

    

1. Acotación previa:     

El defensor del solicitado en extradición,  ciudadano   Yesid  Remigio  Vargas  Cuenca,   hace   las  siguientes críticas al trámite de extradición, así:   

1.  En lo que tiene que ver con el acápite  de   los   “Aspectos  probatorios”,  el  memorialista,  de  una  parte, analiza y tiene como “testimonios”   varias  declaraciones  extrajuicio  que  había  adjuntado a su solicitud de pruebas resuelta de manera  negativa  mediante  providencia  del  27  de  marzo del año en curso y, de otro  lado,  también  emite  opinión respecto de otros documentos allegados por él,  que  soportan  un  estudio  de evolución patrimonial  y  que no   fueron   admitidos   como   elementos  de  juicio   por   el  auto  antes citado; y, el 18 de julio siguiente, la Sala decidió  no reponer la decisión anterior objeto de impugnación.   

Significa  lo anterior, que con relación a  dichos  soportes  escritos,  la  Sala  no  hará ningún pronunciamiento, habida  cuenta  que  la admisibilidad de los mismos ya fue decidida de manera negativa y  se  encuentra  en  firme,  razón por la cual los intervinientes deben acatar lo  decidido.   

Ahora  bien, con relación a los documentos  que  acompañan  los alegatos de conclusión de la defensa, la Corporación debe  reiterar,  en primer lugar, que la oportunidad para aducir medios de convicción  dentro  del presente trámite ya precluyó, como claramente se ha registrado con  las  constancias  respectivas.  Y, de otra parte, es evidente que aunque so  pretexto  de  sustentar  las  afirmaciones  realizadas  por  el  abogado  en  su  intervención  final,  el  memorial ofrece 37 folios de documentos anexos que se  encaminan   verdaderamente   a  “crear”  un  acervo  probatorio  dirigido  a  controvertir  o debatir los cargos imputados por el país requirente, por manera  que  la  Corte tampoco hará ningún pronunciamiento de admisión como elementos  de juicio en el actual estado procesal del trámite bajo examen.   

2.  En lo que tiene que ver con la invocada  violación  del  debido  proceso y el derecho a la defensa, reseñada como punto  5°  del  escrito  analizado,  supuestamente conculcados por la Corte por cuanto  que,  en  su  criterio,  solamente  se  considera  como  verdad  irrefutable  la  evidencia  aportada  por  el  país  requirente,  así  haya  sido  allegada con  violación  de  los principios antes nombrados o que esté contaminada, la Corte  considera   necesario   aclararle   al   memorialista,  una  vez  más,  que  la  extradición  no  es  similar  a  un juicio penal en donde se dirima la ilicitud  imputada o se ventile la responsabilidad del acusado.   

Con  claridad  y sin variar el criterio, en  punto  de  la  naturaleza  del  trámite que ocupa la atención de la Sala se ha  dicho  desde  antaño que: “Es un simple incidente de  carácter  administrativo  donde  sólo  se ventilan las condiciones requeridas,  por  una  ley  o  por  un tratado, para la entrega del delincuente o de quien se  presume que lo sea.   

“(…)  Frente  a  la  Corte  Suprema  de  Justicia  de  Colombia el debate probatorio en este punto se limita al contenido  formal  de  ese  tipo  de  providencia,  no  a  su contenido sustancial, ni a su  corrección  o  presunta incorrección”. (Auto del 19  de octubre de 2006, Radicado N° 25900).   

Por tanto, en relación con el señalamiento  hecho  en  el sentido de que en desarrollo del  trámite de extradición la  Sala  pudiera  ceder  a  favor  del  Estado requirente, incluso, entre otros, el  derecho  a las garantías constitucionales o legales invocadas por el libelista,  constituye  una  apreciación  personal  inicua  del  memorialista  que la Corte  respeta  pero  no  comparte,  por  la naturaleza del instrumento de cooperación  internacional arriba transcrita.   

De  tal  manera,  y  esto  lo debe saber la  defensa  técnica  por  su  formación  jurídica, no es que la Corte, de manera  caprichosa,    impida    el   “debate   forense”,  sino que, en virtud del imperio de la ley, únicamente  le  es  permitido  adelantarlo sobre los temas exclusivos respecto de los cuales  ha  de versar el concepto que le corresponde emitir, conforme lo señalado en el  artículo   502  de  la  Ley  906  de  2004.   En  consecuencia,   los  intervinientes  deben  prever  que  sus  peticiones se encuentren dentro de este  marco legal para que éstas tengan vocación de éxito.   

3.  Respecto de la  alegada  transgresión  del  principio  de  territorialidad,  por  cuanto que el  delito  de  narcotráfico  imputado,  de  haberse  dado,  habría sido consumado  totalmente  en  Colombia  y,  por  tanto,  es en este país en donde se debería  juzgar,  olvida  el  defensor  que  al  requerido  se  le  hacen  los cargos de:  concertar  para  infringir  las  leyes  antinarcóticos de los Estados Unidos de  América,  en  cuanto  a  la  fabricación  y distribución de una sustancia que  contenía  cocaína,  con  la  intención  de importarla ilícitamente hacia ese  país  (cargo  1),  y de distribución de estupefacientes que serían importados  ilícitamente  hacia  los  Estados Unidos y sus aguas territoriales (cargo   2),   en   ambos   casos  en  cantidad  superior  a  los  5  kilos.   

Precisamente  en  punto  de  la  conducta ejecutada parcialmente en territorio patrio, la Corte ha  dicho:  “Obsérvese, entonces, que las imputaciones  y  su  sustento  dejan  entrever  con facilidad que los actos desplegados por el  requerido  y  por  la organización delincuencial de la que hacía parte, según  las  autoridades  norteamericanas,  traspasaron ontológica y jurídicamente las  fronteras  nacionales,  ya  que  el  cometido  de  la  conspiración  era  la de  introducir  en  Estados  Unidos  la  cocaína,  así  como  la  de  poseerla con  intención   de   distribuirla”.   (Cfr.   Concepto  favorable    de   extradición,   23   de   noviembre   de   2006,   radicación  25643).   

Por  lo  anterior, las discrepancias que la  defensa  técnica  tenga  sobre  estas  acusaciones  habrá  de dirimirlas en el  escenario  natural,  es  decir,  ante  el  tribunal  foráneo  que  formuló  la  acusación.   

Aunque la defensa lo sabe, no sobra recalcar  que  en  aquellos  estrados  es  a  donde corresponderá presentar sus juiciosas  reflexiones  en  torno  a  la  evidencia  en  la  que se apoya la acusación que  originó  este trámite administrativo –  judicial  –  administrativo,  que  no  juicio  penal,  porque  como se ha explicado de manera  incansable,  la  Corte  no  actúa como juez de juzgamiento en este trámite, ni  puede  reemplazar en su autonomía y soberanía al juez  extranjero,  en  la medida en que tales aspectos probatorios deben debatirse y/o  controvertirse   es   al   interior  del  proceso  penal  y  en  los  tribunales  competentes.   

Contestadas las inquietudes del defensor, la  Sala procederá a emitir el correspondiente concepto.   

El   artículo   502   del   Código   de  Procedimiento  Penal  de  2004  estatuye que el  concepto que emite la Sala  debe  estar  centrado en establecer la validez  formal de la documentación  presentada,  en  la demostración plena de la  identidad del solicitado, en  el  principio  de  la  doble  incriminación,  en  la   equivalencia  de la  providencia  proferida  en  el  extranjero  y,  cuando  fuere  el  caso,  en  el  cumplimiento de lo previsto en los tratados públicos.   

1.   La   validez       formal       de      los      documentos   aportados   

La  Corte  advierte  que  la documentación  presentada   como   soporte  de  la  petición  de  extradición  de  Yesid  Remigio  Vargas Cuenca, cumple con  las  exigencias  legales  contempladas  en los Códigos de Procedimiento Penal y  Civil para tenerla como apta para fundar el respectivo concepto.   

En efecto, no hay duda que los documentos se  allegaron   por  vía  diplomática,  habiendo  sido  debidamente  traducidos  y  autenticados,  dentro  de los cuales obra la copia de la Acusación de Reemplazo  Reservada   número  S4  05  Cr 1262 del 11 de mayo de 2006, dictada por el  Gran  Jurado  Federal en sesión en el Tribunal de Distrito de  los Estados  Unidos,  Distrito  Meridional  de  Nueva  York,  la  cual  fue  firmada  por  el  Presidente  del Gran Jurado y el Fiscal de los Estados Unidos, señor Michael J.  García,  documento  cuya  autenticidad  de  su contenido fue certificado con la  firma  y  el  sello  pertenecientes  al Juez Magistrado de los Estados Unidos de  América   para   dicho   Tribunal,   así   como  el  Teniente  Secretario  del  mismo.   

A su vez, obran las declaraciones juradas de  Marc  P.  Berger, Asistente Fiscal de los Estados Unidos, en la Fiscalía de los  Estados  Unidos  para  el  Distrito Meridional de Nueva York, y de Andreas Dyer,  Agente  Especial  de la Administración de Antinarcóticos de los Estados Unidos  (DEA),  destacado  en  la  ciudad de Nueva York, rendidas el 27 de septiembre de  2006,  ante el Magistrado Juez de los Estados Unidos para el Distrito Meridional  de  Nueva York, señor Henry Pitman, cuyos contenidos y traducción al español,  junto  con el resto de la documentación que las acompaña, fueron certificados,  el 4 de octubre de dicho año, por Jason E.   

Carter,   Director  Asociado  de  la  Oficina  de  Asuntos  Internacionales,  División  de  lo  Penal,  del Departamento de Justicia de los Estados Unidos.   

En el mismo sentido  aparece   que   la   documentación   anexa  hace   referencia    a    la   orden   de   captura,   a   la   resolución   de  acusación  y  a  las   normas  aplicables  al caso, vale decir, para el cargo 1: Título 21 del Código  de  los Estados Unidos, Sección 812, 959, 960(a)(3), 960(b)(1)(B) y    963   (concierto   para   fabricar   y   distribuir  una  sustancia  controlada,  cocaína).   Y  para  el  cargo  2:  Título  21 del Código de los Estados  Unidos,  Sección 959 (fabricación y distribución de una sustancia controlada,  cocaína),  para  ambos  casos,  en  cantidad superior a los cinco kilos, con la  intención  y  conocimiento que sería importada ilícitamente hacia los Estados  Unidos  y  hacia  aguas  a una distancia de 12 millas o menos de la costa de los  Estados Unidos).   

Por  su  parte,  la rúbrica y el cargo del  señor  Jason  E. Carter fueron certificados por el señor Alberto R. Gonzáles,  Procurador  de  los  Estados Unidos, quien según su propia afirmación escrita,  ordenó  que  se  estampara el sello del Departamento de Justicia de los Estados  Unidos,  siendo  atestada  la  firma  de  aquél  por  el Director Adjunto de la  Oficina  de  Asuntos  Internacionales,  División  de  lo  Penal, y el sello del  Departamento  de   Estado fue ordenado por la Secretaria de Estado, señora  Condoleezza  Rice,  de  cuyo  nombre dio fe el Auxiliar de Autenticaciones de la  misma oficina, Patrick O. Hatchett.   

Por  último,  dichos  documentos  fueron  presentados   para  su  autenticación  ante  el  Cónsul  (E)  de  Colombia  en  Washington  D.  C., señor Carlos Andrés Hurtado Pérez, como así lo constató  y   lo  avaló  la  Oficina  de  Legalizaciones  del  Ministerio  de  Relaciones  Exteriores,  cumpliéndose  con lo establecido por el artículo 259 del C. de P.  Civil,  modificado  por  el  1°,  numeral  118 del D. E. 2282 de 1989 que dice:  “Los   documentos   públicos  otorgados  en  país  extranjero   por  funcionario  de  éste  o  con   su  intervención,   deberán  presentarse  debidamente  autenticados  por  el cónsul o agente   diplomático  de  la  República,  y  en su defecto por el de una nación amiga,  lo   cual  hace  presumir que se otorgaron conforme a la ley del respectivo  país.  La firma del cónsul o agente diplomático se abonará por el Ministerio  de  Relaciones Exteriores de Colombia, y si se trata de agentes consulares de un  país  amigo,  se  autenticará  previamente  por  el funcionario competente del  mismo  y  los  de  éste  por el cónsul colombiano”,  disposición  aplicable al caso en virtud del principio de integración previsto  en  los  artículos 25 y 495, último inciso, del Código de Procedimiento Penal  de 2004.   

Además, el Jefe de la Oficina de Asesoría  Jurídica  del Ministerio de Relaciones Exteriores, mediante oficio OAJ.E.  1998  del  18  de  octubre de 2006,  certificó  expresamente  que  la documentación del expediente procedente de la  Embajada     de    los    Estados    Unidos    fue    presentada    “debidamente  autenticada”.   

Por  lo  tanto,  teniendo  en cuenta que la  solicitud  de  extradición  de  Yesid  Remigio Vargas  Cuenca  se  hizo  por la vía diplomática y que en la  expedición   y  trámite  de  los  mencionados  documentos,  así  como  en  su  traducción,  se cumplieron todos los ritos formales de legalización prescritos  por  las  normas  de  los  Estados Unidos de América, la Corte los tendrá como  aptos  para  servir  de prueba en este asunto, cumpliéndose así con la primera  exigencia legal.   

2.  La   identificación     plena     del     solicitado    en   extradición   

No    hay   duda   que   el   ciudadano  colombiano  Yesid  Remigio  Vargas  Cuenca,  a  quien  se  refiere  este trámite, es la persona solicitada en  extradición por el Gobierno de los Estados Unidos de América.   

En efecto, de la documentación remitida por  vía  diplomática se colige claramente, como lo destaca el Procurador Delegado,  que   la   persona   detenida  por  cuenta  de  este  trámite  es  Yesid  Remigio  Vargas  Cuenca, pues basta  observar   que  el  número  de  cédula  de  ciudadanía   12.122.642  que  suministró  la  Embajada  de  los  Estados Unidos de América, a través de las  Notas  Verbales  números  2029  y  2654  del  11  de agosto de 2006 y del 17 de  octubre  del  mismo  año,  respectivamente,  concuerda con el que aparece en el  acta  de  notificación  personal  de  la providencia que dispuso su captura con  fines  de extradición y con el acta en donde se le comunicaron los derechos que  tenía como capturado.    

De  igual  manera,  los datos suministrados  coinciden  con  los que obran en las Notas Verbales, es decir, que el solicitado  en  extradición  nació  el  9  de  abril de 1963 y tenía el rango de Teniente  Coronel   en  la  Policía  Nacional  de  Colombia,  información  que  también  concuerda  integralmente con aquella que aparece registrada, sin dejar pasar por  alto  que, además ésta fue ampliada en el informe número 0980 COMCA-DIJIN del  19  de  agosto  de  2006, por medio del cual fueron puestos a disposición de la  Fiscalía General  tres personas capturadas, en donde se lee:   

“YESID REMIGIO  VARGAS   CUENCA,   identificado  con  la  cédula  de  ciudadanía  número  12.122.642,  nación  el  09  de  abril  de  1963 en Neiva  –  Huila, residente en la  Calle  140  No.  53  A  41,  apartamento  214,  Torre  MICONOS,  de esta ciudad,  teléfono  253  5001,  hijo  de  AURA  CECILIA  y  REMIGIO,  edad  43  años, de  ocupación  o  profesión  pensionado  de  la  Policía  Nacional,  con grado de  escolaridad  Secundaria, estado civil casado con SONIA PERDOMO ESCOBAR, padre de  YESID FERNANDO, SONIA CRISTINA y PABLO ANDRÉS…”.   

También  se  aportó una fotografía de su  rostro,  respecto  de la que declaró el Agente Especial de la DEA: “que  fue  identificada  por  una  fuente  confidencial que conoce  personalmente   la   conducta   delictuosa  del  acusado  que  se  alega  en  la  presente”.   

Por  último, es necesario mencionar que el  requerido  no  ha  objetado  la firma y huella en los documentos relacionados en  este  trámite  y  aunque  el defensor ha tratado de sembrar duda referente a la  plena   identidad   de   su  procurado,  alegando  que  no  tiene  el  alias  de  “Cabezón”,   se   ha   de  observar  que  con  tan  abundante  información  relacionada  con  su  plena  identidad,  el  sólo  dicho  del  togado  se torna  secundario   y  no  logra  resquebrajar  la  certeza  del  lleno  del  requisito  aquí  valorado.   

En   esas   condiciones,   sin   temor  a  equívoco,  resulta evidente  que  la  persona  detenida  es  Yesid  Remigio  Vargas  Cuenca,  de  nacionalidad  colombiana  y  es  el mismo  ciudadano   requerido   en   extradición   por   el  Gobierno  de  los  Estados  Unidos.   

3.  El   principio  de  la  doble  incriminación   

De  conformidad  con  el  numeral  1°  del  artículo  493  del  Código  de  Procedimiento  Penal  de  2004,  para  que  la  extradición  se  pueda  conceder  se  requiere que el hecho que la motiva esté  previsto  como  delito  en Colombia y reprimido con una sanción privativa de la  libertad cuyo mínimo no sea inferior a cuatro (4) años.   

Teniendo   en  cuenta  la  Acusación  de  Reemplazo  Reservada  número  S4 05 Cr 1262 del 11 de mayo de 2006, dictada por  el  Tribunal  de  Distrito  de  los Estados Unidos,  Distrito Meridional de  Nueva  York,  se  sabe  que  se  acusó a Yesid Remigio  Vargas   Cuenca,  quien  junto  con  otras  personas,  “ilícita  e intencionadamente y con conocimiento de  causa  combinaron,  concertaron,  confederaron, y concordaron conjuntamente y el  uno  con  el  otro  para  infringir  las  leyes  antinarcóticos  de los Estados  Unidos”  (cargo  1)  y que  “fabricaban  y  distribuían y de hecho fabricaron y  distribuyeron  una  sustancia  controlada,  a  saber: cinco kilogramos o más de  mezclas  y  sustancias  que contenían una cantidad perceptible de cocaína, con  la  intención  y  el  conocimiento  de  que  esa  sustancia  controlada  sería  importada  ilícitamente  a  los  Estados  Unidos y a las aguas dentro de las 12  millas  de  la  costa  de  los Estados Unidos” (cargo  2).   

En  esas  condiciones, la Sala advierte que  dichos  cargos,  respectivamente, de acuerdo con los hechos que se imputan y las  normas  allegadas, encuentran adecuación típica en nuestro sistema penal en lo  reglado  en los artículos 376, que fue modificado por el artículo 14 de la Ley  890   de   2004   del   Código   Penal,   tráfico,  fabricación  o  porte  de  estupefacientes,  que consagra una pena mínima privativa de la libertad de 4,26  años   (128   meses)   y   también,   en   el   artículo   340   ibídem  (modificado  por el artículo 8°  de  la  Ley 733 del 29 de enero de 2002 y por el artículo 19 de la Ley 1121 del  29  de  diciembre  de  2006),   concierto para delinquir relacionado con el  tráfico  de  drogas estupefacientes, cuya pena de prisión está en un rango de  entre  ocho  (8)  y  dieciocho  (18) años de prisión.   

Así, entonces, surge evidente que se cumple  con el principio de la doble incriminación.   

4.   Equivalencia  de  la  providencia   proferida  en  el  extranjero   

Advierte  la Corte que no existe dificultad  alguna  para  concluir  que  se  cumple  con  el  requisito  de  la equivalencia  contemplado  en  el  numeral  2° del artículo 493 del Código de Procedimiento  Penal  de  2004,  el  cual exige “que por lo menos se  haya    dictado    en    el    exterior   resolución   de   acusación   o   su  equivalente”.   

En  efecto, el Tribunal de Distrito de  los  Estados  Unidos,   Distrito  Meridional de Nueva York, “acusó”   a  Yesid  Remigio Vargas Cuenca por las conductas punibles  señaladas  en  precedencia,  mediante acto procesal que en nuestra legislación  equivale  a  la  acusación,  equivalencia  que  emerge  de las  siguientes  similitudes:   

     

a. Es  un  escrito  de acusación en el cual se atribuyen los cargos en  contra   de   la   persona   acusada  para  que  se  defienda  de  ellos  en  el  juicio.     

     

a. Formulada  la  acusación  se inicia el juicio oral que finaliza con  el respectivo fallo de mérito.     

     

a. Se     señalan     los     hechos,    con   especificación     de     las    circunstancias    de   tiempo   modo  y  lugar  en  que  ocurrieron   y    la    calificación    jurídica   de   las  conductas,  con  indicación de las disposiciones sustanciales  aplicables.     

Por   lo   tanto,   se   observa    que    la   acusación   emitida   por   el     tribunal   extranjero    es    equivalente    y   tiene   la   misma   fuerza   vinculante   de   la  acusación      propia      de     nuestro     sistema   judicial,   pudiéndose  concluir  que esta  exigencia   legal  también  se  satisface.   

ACOTACIÓN    FINAL   

Como lo resaltó el Ministerio Público, se  pone   de   presente   al  Gobierno  Nacional  que  en  caso  de  concederse  la  extradición,  debe condicionar la entrega  en  el  sentido   de     que     Yesid    Remigio   Vargas   Cuenca  no será  juzgado   por     hechos     distintos     a     los    que   originaron   la   reclamación,   ni  sometido  a   tratos    crueles,    inhumanos   o   degradantes,  ni   se   le   impondrá   la   pena   capital  o   perpetua,   al   tenor   del   artículo 494  del   Código de Procedimiento Penal de 2004.   

De la misma manera, se exhorta al Gobierno,  encabezado  por  señor  Presidente de la República como supremo director de la  política  exterior  y  las  relaciones  internacionales,  para  que efectúe el  respectivo  seguimiento  a los condicionamientos que se impongan a la concesión  de  la  extradición  y  determinar  las  consecuencias que se derivarían de su  eventual  incumplimiento,  al  tenor  de  lo  señalado  en  el  ordinal 2° del  artículo 189 de la Carta Política.   

Finalmente, se pide al ejecutivo recomiende  al  Estado  requirente que, en caso de condena, tenga en cuenta como parte de la  pena  el  tiempo  que el solicitado haya podido estar privado de la libertad con  motivo del trámite de extradición.   

En  consecuencia,  como la totalidad de los  requisitos  formales  contemplados  en  el  artículo   502   del     Código     de     Procedimiento    Penal    se   cumplen  satisfactoriamente,     la     Corte     CONCEPTÚA  FAVORABLEMENTE    a   la   solicitud   de   extradición   elevada  por   el   Gobierno  de  los  Estados Unidos de América, respecto  del      ciudadano      colombiano     YESID  REMIGIO  VARGAS  CUENCA, en cuanto  tiene  que  ver  con  los  cargos  1  y 2 que   le  fueron  imputados  en  la   Acusación  de  Reemplazo  Reservada  número S4 05 Cr 1262 del 11 de mayo de 2006, dictada por el Tribunal  de   Distrito   de   los   Estados   Unidos,   Distrito   Meridional   de  Nueva  York.   

Comuníquese   esta   determinación   al  requerido,    ciudadano    Yesid    Remigio   Vargas  Cuenca,   quien   se   encuentra   recluido   en   la  Penitenciaría   de  Máxima  Seguridad  de  Cómbita  (Boyacá),   a   su   defensor,  al  Ministerio  Público y al Fiscal General de la Nación,  para lo de su cargo.   

Devuélvase el expediente al Ministerio del  Interior y de Justicia, para lo de ley.   

ALFREDO GÓMEZ QUINTERO  

SIGIFREDO   ESPINOSA  PÉREZ                        MARÍA DEL ROSARIO GONZÁLEZ DE  LEMOS   

Aclaración de voto  

AUGUSTO  J.  IBAÑEZ  GUZMÁN                                           JORGE   LUIS   QUINTERO   MILANÉS           

YESID   RAMÍREZ   BASTIDAS                                          JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA   

JAVIER  ZAPATA ORTÍZ  

TERESA RUÍZ NUÑEZ  

Secretaria  

ACLARACIÓN  DE  VOTO  

Con el respeto que siempre profeso por las  decisiones  de  la Sala, expongo a continuación los aspectos que, en mi sentir,  deben  incluirse  en  los  conceptos de extradición que emite la Corte frente a  trámites  que involucran ciudadanos colombianos por nacimiento, particularmente  cuando  se  desarrollan  en  ausencia  de  cláusulas  pactadas  en instrumentos  internacionales   de   carácter  bilateral  o  multilateral,  en  la  forma  de  condicionamientos  que  el  Gobierno  Nacional  debería  exigir  al  momento de  acceder  a  la  entrega  de  un  connacional,  además  de  los que se le vienen  sugiriendo de manera común.   

La  posición que he venido sustentando en  Sala  y que no ha tenido acogida, descansa en que la Corte al asumir la función  de  conceptuar,  no  sólo  ha  de tener como guía los parámetros que sobre la  materia  están  fijados  en  el  ordenamiento  procesal penal patrio, sino que,  además,  su misión también debe estar influida por la regla del artículo 2º  de  la  Constitución,  pues  en  cuanto  órgano  máximo  de  la jurisdicción  ordinaria  y,  por tanto, componente esencial en la estructura del Estado Social  de  Derecho,  también  debe  velar  por  la efectividad de los principios   –entre ellos el fundante  de  la  dignidad  humana-,   derechos  y  deberes  consagrados en la Carta;  defender  la  independencia  nacional y proteger a todas las personas residentes  en    Colombia    en   su   vida,   honra,   bienes,   creencias,   derechos   y  libertades.   

En  ese  orden  de  cosas,  estimo  que es  preciso   advertir   en  el  concepto  sobre  la  necesidad  de  plantear  otras  condiciones  a  la  entrega del reclamado, derivadas del hecho de que el acto de  extradición  no  implica  que el extraditado pierda la nacionalidad colombiana,  lo  cual sólo ocurre frente a los presupuestos señalados en el artículo 98 de  la Constitución.   

En tales condiciones, cuando la entrega en  extradición  de  un  nacional  colombiano se tramita y agota, en ausencia de un  convenio   multilateral   o  bilateral  sobre  la  materia,  con  arreglo  a  la  Constitución  y  a  la  ley,  debe tenerse en cuenta que a diferencia de lo que  ocurre  si  se  hubiera adelantado conforme a un instrumento internacional en el  cual  las  partes  acuerdan condiciones que pueden significar la restricción de  ciertos  derechos,  en  virtud  a  la  configuración del Estado colombiano como  social  y  democrático  de derecho, en el cual es base fundamental el respeto a  la  dignidad  humana  (artículo  1º de la Carta), las condiciones que se deben  exigir  al país reclamante tienen que estar ligadas con la observancia allí de  los  derechos  y  garantías  que  cobijarían  al  solicitado de ser juzgado en  Colombia.   

Eso  es  así,  porque  al  acceder  a  la  extradición  de  un colombiano por nacimiento el Estado, a través del Gobierno  Nacional,  renuncia  a la potestad de ejercer su propia jurisdicción, pero no a  la  obligación  de  proteger al extraditado, pues en tanto siga siendo súbdito  de  Colombia, tiene derecho a todas las prerrogativas, garantías y derechos que  emanan  de  la Constitución y la ley, en particular, aquellos que se relacionan  con   su   calidad   de   procesado  y  que  tienen  que  ver  con  la  dignidad  humana.   

Así las cosas, siendo el marco esencial de  la   figura   de  la  extradición  lo  señalado  en  el  artículo  35  de  la  Constitución,  que  fija  un  sistema  de  fuentes1 para que se solicite, conceda  u  ofrezca,  que son los tratados públicos y, en su defecto, la ley, es preciso  comentar  que  como  no hay un instrumento vigente de esa naturaleza que ligue a  Colombia  con Estados Unidos en el tema de extradición, el ámbito para evaluar  la  procedencia  de  una  solicitud,  concesión  u ofrecimiento de extradición  entre los dos países es el Código de Procedimiento Penal.   

Obsérvese   que   los   preceptos   que  desarrollan  la  extradición  tanto en la Ley 600 de 2000 como en la ley 906 de  2004,  además  de  reiterar  las  reglas  constitucionales  (improcedencia  por  delitos  políticos, o la de colombianos por nacimiento por hechos cometidos con  anterioridad     al     17     de     diciembre     de     1997     –artículo   508   y  artículo  490,  respectivamente-);  fijan  el organismo al que le corresponde ofrecer o conceder  la  extradición  de  una persona y las facultades sobre la materia –el   gobierno-,   el   ámbito   de  competencia  de  cada ente gubernamental, y el que le corresponde en el trámite  a   la  Corte;  señalan  requisitos  adicionales  (doble  incriminación,  acto  procesal   mínimo  en  el  exterior  –artículo  510  y artículo 492 ib.-); estructuran la forma como se  desarrolla  el trámite mixto, así como los fundamentos del concepto (artículo  520  del  Código  de  Procedimiento  Penal  de 2000 y artículo 502 del Código  Procesal  Penal  de  2004);  determinan cuándo se decide sobre la solicitud, en  qué  momento  se  hace  la  entrega  y regula la orden de prelación en caso de  varias  solicitudes  (artículos  522,  523  y  524, y artículos 504, 505 y 506  ibídem);  consagran el derecho a la defensa y los eventos en que hay lugar a la  libertad  (artículos  529 y 530 de la Ley 600 de 2000 y artículos 510 y 511 de  la Ley 906 de 2004).   

Además, el artículo 512 de la primera de  las  leyes  en  cita  le impone de modo imperativo al gobierno la obligación de  exigir  que  el  solicitado  no vaya a ser juzgado por un hecho anterior diverso  del  que motiva la extradición, ni sometido a sanciones distintas de las que se  le  hubieran  impuesto en la condena, y a que se le conmute la pena de muerte en  caso  de  que  la  legislación del país reclamante la prevea como sanción del  delito  que  motiva  la  solicitud  de  extradición,  circunstancias éstas que  igualmente  se  encuentra  previstas  en  el  artículo 494 del Código Adjetivo  Penal  de  2004, con la inclusión en este último de que tampoco al extraditado  se  le  someta  a  desaparición forzada, torturas ni a tratos ni penas crueles,  inhumanas  o  degradantes,  como  tampoco  a  las  penas  de destierro, prisión  perpetua o confiscación.   

Recuérdese  que  las  condiciones  arriba  señaladas  fueron  extendidas,  con el mismo carácter imperativo, por la Corte  Constitucional a otras situaciones, al señalar que:   

“…no  sólo  habrá  de  entenderse que en caso de que exista en el Estado requirente la pena  de  muerte,  la entrega se hará bajo la condición de la conmutación de ésta,  sino,  también  bajo el entendido de que al extraditado no se le podrá someter  ni  a  torturas,  ni  a tratos o penas crueles, ni a desaparición forzada, ni a  tratamiento   degradante   e  inhumano,  razón  por  la  cual  así  habrá  de  condicionarse  la  constitucionalidad  que  se  declara  del  artículo  550 del  Código de Procedimiento Penal.   

Por  otra  parte, se observa por la Corte,  que  la  Constitución  colombiana,  prohíbe  en  su  artículo 34 ‘las  penas  de  destierro,  prisión  perpetua      y      confiscación’,  a las cuales, por las mismas razones anteriormente expuestas, no  podrá  someterse  al extraditado por el país que lo juzgue, lo que implica que  igualmente   en  ese  sentido  habrá  de  condicionarse  la  exequibilidad  del  artículo     550    del    Código    de    Procedimiento    Penal.”2   

Sin  embargo,  esas  no  son  las  únicas  condiciones  susceptibles  de formularse, pues al fin y al cabo el primer inciso  del  artículo  512  del  Código  de  Procedimiento Penal de 2000, así como el  primer  inciso  del  artículo  494  de  la  Ley  906  de  2004,  preceptúa que  “El gobierno podrá subordinar el ofrecimiento o la  concesión    de    la    extradición   a   las   condiciones   que   considere  oportunas.”   

Esa  facultad,  debe  señalarse,  no  es  discrecional,  pues  al  momento  de  decidir  sobre  la  entrega de un nacional  colombiano  el  gobierno  está  en  el  deber  de  armonizar  los  criterios de  conveniencia  nacional o de cooperación internacional, con la premisa según la  cual  al  concederse la extradición no se renuncia a la soberanía, sino que se  ejerce3,  y  con  los  derechos  y garantías que están consagrados en la  Constitución  y  en  los instrumentos internacionales sobre derechos humanos en  pro   de   un   justiciable,   así   como   en   protección   de  su  dignidad  humana.   

Así,  con  arreglo  al artículo 29 de la  Carta;  a  los  artículos  9  y  10  de  la  Declaración Universal de Derechos  Humanos,  5-3.6, 7-2.5, 8-1.2(a)(b)(c)(d)(e)(f)(g)(h).3.4.5, 9 de la Convención  Americana  de  Derechos  Humanos,  9-2.3,  10-1.2.3,  14-1.2.3,5, y 15 del Pacto  Internacional  de  Derechos  Civiles  y  Políticos,  el  Gobierno Nacional debe  condicionar  la  entrega de un compatriota, si concede la extradición, a que se  le    respeten    al   extraditado   –como  a  cualquier  otro  nacional en las mismas condiciones- todas  las  garantías  debidas  a  su  condición de justiciable, en particular, a que  tenga  acceso  a  un  proceso  público  sin dilaciones injustificadas, a que se  presuma  su  inocencia, a que cuente con un intérprete, a que tenga un defensor  designado  por  él  o por el Estado, a que se le conceda el tiempo y los medios  adecuados  para  que  prepare la defensa, a presentar pruebas y controvertir las  que  se  aduzcan  en contra, a que su situación de privación de la libertad se  desarrolle  en  condiciones  dignas, a que la eventual pena que se le imponga no  trascienda  de  su persona, a que la sanción pueda ser apelada ante un tribunal  superior,  a que la pena privativa de la libertad tenga la finalidad esencial de  reforma y readaptación social.   

Igualmente, el gobierno debe condicionar la  entrega  a  que el país reclamante, conforme a sus políticas internas sobre la  materia,  le  ofrezca  posibilidades racionales y reales para que el extraditado  pueda  tener  contacto  regular  con sus familiares más cercanos, habida cuenta  que  la  Constitución  de  1991, en su artículo 42, reconoce a la familia como  núcleo  esencial  de la sociedad, garantiza su protección y reconoce su honra,  dignidad  e  intimidad,  lo  cual se refuerza con la protección adicional que a  ese   núcleo  le  otorgan  la  Convención  Americana  sobre  Derechos  Humanos  (artículo  17)  y  el  Pacto  Internacional  de  Derechos  Civiles y Políticos  (artículo 23).   

En cumplimiento de su deber de protección  a  las  garantías y derechos del nacional colombiano entregado en extradición,  es  misión  del  Estado,  por medio del ámbito de competencias de los órganos  respectivos,  vigilar  que  en  el  país reclamante se respeten las mencionadas  condiciones  (artículo  9  y 226 de la Carta). Así, en primer orden, a través  del  cuerpo  diplomático,  en concreto, por las diferentes oficinas consulares,  con  apoyo  de  la  Procuraduría  General  de  la  Nación (artículo 277 de la  Constitución)  y  de  la  Defensoría del Pueblo (artículo 282 ibídem), de lo  cual,  además,  habrá  de darse informes periódicos a la Corte, en virtud del  principio  de  colaboración  armónica  entre  los diferentes Poderes Públicos  (artículo  113  de  la  Carta),  con  el  fin  de  que todos los estamentos con  injerencia  en  el  tema  tengan elementos de juicio que les permitan sopesar la  conveniencia    de    privilegiar   jurisdicciones   foráneas   frente   a   la  interna.   

De   esa   manera,   dejo   sentado   mi  criterio.   

Señores Magistrados,  

SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ  

Magistrado  

Fecha   ut  supra.   

    

1 Corte  Constitucional, sentencia C-740/00.   

2  Sentencia C-1106/00.   

3 Cfr.  Corte Constitucional, Sentencia C-621/01.     

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