25260(23-05-06)

2006

Asistente Jurídico Inteligente

Selecciona un texto en la página o analiza el artículo completo.

ⓘ Puedes seleccionar un fragmento de texto o analizar el artículo completo.

    Proceso     No  25260   

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrado Ponente:  

Dr. SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ  

Aprobado Acta No. 50  

Bogotá, D.C., veintitrés de mayo de dos mil  seis.   

V    I    S   T   O  S   

Se  pronuncia la Sala sobre la admisibilidad  formal  de  la  demanda  de  casación  presentada  por  el  defensor  del   procesado  LUIS  ARTEMIO  APRAEZ YELA contra el fallo de segundo grado del 31 de  octubre  de  2005, proferido por el Tribunal Superior de Neiva, mediante el cual  confirmó  la  sentencia  proferida por el Juzgado Segundo Penal del Circuito de  Pitalito,  Huila, condenando al procesado en cita a la pena principal de 8 años  de  prisión  y multa por el equivalente a 1.000 salarios mínimos mensuales y a  la  accesoria  de  inhabilitación  en  el  ejercicio  de  derechos  y funciones  públicas  por  el  mismo  lapso de la pena privativa de la libertad, como autor  responsable    del    delito    de    tráfico,    fabricación   o   porte   de  estupefacientes.   

LOS HECHOS  

          De  acuerdo  con  lo reseñado en la sentencia del Tribunal, hacías  las  5:45  de  la  tarde  del  12  de  mayo de 2004, el Comandante encargado del  Escuadrón  Móvil  de  Carabineros  No.  29  del  Cuarto  Distrito  de Policía  acantonado  en  Pitalito,  sobre  la  ruta  que  de  ese  municipio conduce a la  inspección  de  Criollo, a la altura del kilómetro 6, inmovilizó la camioneta  Mazda  B 2200 de placas PLO 417 de Palmira, conducida por Geovanny Burbano Rios,  quien  se  hacía  acompañar  de  LUIS  ARTEMIO  APRAEZ YELA, por cuanto al ser  sometida  a  requisa  se  halló en la cabina, al lado derecho ocupado por éste  último,  un  paquete  que  contenía 3.500 gramos de sustancia pulverulenta que  fue  identificada  como  cocaína. El conductor del automotor dijo que le hacía  un expreso a LUIS ARTEMIO.      

LA    DEMANDA    DE  CASACIÓN   

          Al  amparo  de  la causal tercera del artículo 207 de la Ley 600 de  2000,  el   defensor  de  LUIS  ARTEMIO  APRAEZ  YALE  acusa  la  sentencia  impugnada  de  haberse dictado en un juicio viciado de nulidad por violación al  principio  de  investigación  integral,  con lo cual se violaron los artículos  29,  228 y 230 de la Carta Política y 7º, 13 y 20 del Código de Procedimiento  Penal.   

          En  orden a fundamentar el cargo afirma que la sentencia se sustenta  en   la   “falta   de  una  profundización  de  la  prueba”  y  no  sólo en una aparente contradicción  entre  la versión que rindió inicialmente el capturado ante los miembros de la  Policía   que   ejecutaron   la  aprehensión  y  lo  vertido  después  en  su  indagatoria,  con  lo  cual se desconoció el derecho a la no autoincriminación  consagrado  en  el  artículo  33  de  la  Carta Política, además de que tales  contradicciones  surgieron  del  otro  procesado,  quien  luego  se  acogió  al  trámite de la sentencia anticipada.     

          A  continuación afirma que se violó el debido proceso y el derecho  de  defensa  porque  no  se  respetó  la  cadena de custodia sobre la sustancia  incautada,  lo  que  no  permitió  establecer  la  posición exacta del paquete  dentro  del  vehículo  automotor,  lo  que también impidió que se solicitaran  pruebas  encaminadas  a  determinar  su  sobre  el paquete habían huellas de su  representado.   

          Sostiene  que  el  procesado  APRAEZ  YELA  desde su vinculación al  proceso,  hasta  la  audiencia  pública,  fue claro en explicar “las  situaciones  que se le preguntaron”,  sin  dejar  de  mencionar los hechos sobre los que tiene conocimiento a pesar de  su derecho a no autoincriminarse.   

          Dice  que  a  favor  de  su  representado se omitió “fijar  fotografías,  plano y descripción escrita, clara y completa  del sitio exacto de donde se recolectó la evidencia”.   

          Agrega  que  tampoco  se demostró el elemento subjetivo del injusto  como  es  la intención manifiesta de destinar la droga al tráfico, como sí lo  reconoció  el  otro  procesado  Geovanny,  y  que  no  se puede deducir de LUIS  ARTEMIO  por  el  sólo  hecho  de  encontrarse  al interior del vehículo en el  momento  de  la  captura,  pues  no  hubo  documento  escrito sobre la cadena de  custodia.   

          Esa  omisión  probatoria,  agrega,  llevó al Juzgador a fallar con  base  en  especulaciones  sobre  “la actitud falaz y  concertada  entre  los  procesados,  procurando  que sólo uno responda ante las  autoridades”,   pero   a   la   vez   recalca   la  “serie  de  contradicciones  en las versiones de los  procesados”, cuando ello lo que demostraba es que no  existió un compromiso previo para asumir uno solo la culpa.   

          Insiste  en  que  ante  esa  falta de una investigación integral es  imposible  definir  en  forma  clara  la  participación  de  cada  uno  de  los  involucrados en la comisión de los hechos.   

          Culmina  el  escrito,  remitiéndose a su alegato de conclusión, el  que  a  la fecha “no ha recibido el reconocimiento que corresponde” respecto  de   las  razones  por  las  cuales  se  comparte  o  no  el  mismo.               

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

La naturaleza objetiva del error judicial que  se  demanda  en  casación,  impone  al  censor el deber de evidenciar de manera  clara  y  precisa sus fundamentos, así como la trascendencia que el mismo tiene  en  el  fallo  impugnado.  En  el presente caso, son fácilmente apreciables las  incorrecciones   técnicas   del  desarrollo  de  la  demanda  a  partir  de  la  enunciación  del  error  y  la  formulación y fundamentación del cargo.    

          En  efecto,  si  lo  pretendido  por el demandante era denunciar una  presunta  violación  al  principio  de investigación integral, no sólo debió  enumerar  con  precisión  las  pruebas  supuestamente  omitidas  o  dejadas  de  practicar,  sino que le era preciso señalar su fuente, conducencia, pertinencia  y  utilidad,  amén  de  su  incidencia  favorable a los intereses del procesado  frente  a  las  premisas conclusivas del fallo, esto es, su aptitud para refutar  la  incriminación,  descartar  la  responsabilidad,  invocar  la aplicación de  diminuentes  punitivas  y,  en  general,  procurar situaciones beneficiosas a la  pretensión defensiva.   

           Ello   porque,  como  también  lo  ha  señalado   la  Sala,  la  no  práctica  de  determinada  diligencia  no  puede  calificarse  de entrada como desconocedora de ese principio, pues el funcionario  judicial  dentro de la órbita de sus atribuciones y conjugando los criterios de  economía,  celeridad  y  racionalidad,  está  facultado para decretar, bien de  oficio,  ora  a  petición  de los sujetos procesales, solamente la práctica de  las  pruebas  que sean de interés para la investigación, procurando siempre el  mejor conocimiento de la verdad.   

          En   el   caso   que  se  analiza,  sin  ningún  orden  ni  lógica  argumentativa,  el  demandante  sostiene  que  en  este  caso  no  se incorporó  documento  sobre  la  cadena  de  custodia  de  la  sustancia incautada y que se  omitió  “fijar  fotografías,  plano y descripción  escrita,   clara  y  completa  del  sitio  exacto  de  donde  se  recolectó  la  evidencia”, pero no le muestra a la Corte la entidad  de  esos  vacíos  probatorios,  pues no explica su eficacia frente a los medios  que sustentaron la sentencia condenatoria.     

Pero  además,  si  una  de  las  quejas del  demandante  recae  sobre  la  supuesta  falta  de  observancia  de  la cadena de  custodia  en  la  recolección  del alcaloide incautado, ha de recordarse que el  tema  de  los  errores  en  el  proceso  de  formación  probatoria, al no estar  vinculado  en  relación causativa con la actuación subsiguiente que compone el  rito  legal y constitucional, sólo puede ser debatido en sede extraordinaria al  amparo  de  la  causal  primera,  cuerpo segundo, por falso juicio de legalidad,  toda  vez  que  de  hallar  demostración,  el  vicio  no  tendría el efecto de  invalidar  la  sentencia,  sino  el  de  cambiar  su sentido si, al prosperar el  cargo,  el resto del material probatorio no resulta suficiente para sustentar la  adoptada en el fallo objeto de impugnación.   

En resumen, como las falencias advertidas en  la  demanda  ponen  de  presente  la indemostración de los yerros alegados y la  trascendencia  de  los  mismos,  no  queda  para la Corte alternativa distinta a  decretar  su rechazo de plano, con la consecuente declaratoria de deserción del  recurso.    

Finalmente,  no se observa a simple vista la  violación  a  garantía  fundamental alguna que en virtud del artículo 216 del  Código    de    Procedimiento    Penal    conduzca   a   la   Sala   a   actuar  oficiosamente.   

          En  mérito a lo expuesto, la CORTE SUPREMA  DE JUSTICIA, SALA DE CASACION PENAL,   

R E S U E L V E  

Inadmitir la demanda  de  casación presentada por el defensor del procesado LUIS ARTEMIO APRAEZ YELA,  por   las   razones   expuestas  en  la  anterior  motivación  y  declarar,  en  consecuencia,   DESIERTO  el  recurso interpuesto por el mismo.   

Contra  esta  decisión  no  procede recurso  alguno.   

Cópiese,   notifíquese,  devuélvase  al  Tribunal de origen y cúmplase.   

MAURO SOLARTE PORTILLA  

SIGIFREDO          ESPINOSA  PÉREZ                    ALFREDO GÓMEZ QUINTERO   

ÉDGAR           LOMBANA  TRUJILLO                     ÁLVARO ORLANDO PÉREZ PINZÓN   

MARINA        PULIDO        DE  BARÓN                          JORGE LUIS QUINTERO MILANÉS   

YESID           RAMÍREZ  BASTIDAS                                JAVIER ZAPATA ORTIZ   

TERESA RUIZ NUÑEZ  

Secretaria  

    

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *