23791(06-07-05)

2005

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 23791  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACION PENAL  

Magistrado  Ponente   

MAURO    SOLARTE  PORTILLA   

Aprobado acta número 54  

Bogotá,   D.C.,  seis  de  julio  dos  mil  cinco.   

          Se  pronuncia  la  Corte  acerca  de  la  admisión de la demanda de  revisión    presentada    a    través    de    apoderado    por   Leovigildo   Yañez  Romero,  quien  fuera  condenado  por  el  Juzgado  dieciseis penal del circuito y la Sala de decisión  penal  del Tribunal Superior del distrito judicial de Bogotá, como autor de los  delitos  de  falsedad  material de particular en documento público agravada por  el  uso,  en  concurso homogéneo y heterogéneo con los punibles de falsedad en  documento  privado,  ocultamiento de documento privado, contravención de estafa  y tentativa de estafa.   

HECHOS Y ACTUACION PROCESAL  

          Primero:   Se  trata  de  cuatro  procesos  acumulados  originadas en acontecimientos que fueron resumidos en las instancias  así:   

          1.   “En   el  proceso  calificado  con  resolución  de  acusación por el delito de falsedad personal contra Leovigildo  Yañez  Romero,  por  parte de la fiscalía 96 seccional, los hechos se remontan  al  19 de diciembre de 1996, cuando ante la Juez quinta de ejecución de penas y  medidas  de seguridad se presentó Luz Marina Salamanca de Moreno para denunciar  que  el  abogado  Javier  Sepúlveda  López  (Yañez  Romero),  quien  entonces  defendía  a  su  esposo Luis Ernesto Castañeda Ruíz, en la causa que allí se  le  adelantaba,  le  solicitó  a  Salamanca  Moreno  1.150.000.00  pesos,  para  entregárselos  a los sustanciadores del despacho a fin de lograr la libertad de  Castañeda Ruíz.”   

          “Al  descubrirse  que  Yañez Romero estaba suplantando al abogado  Sepúlveda  López,  Luz  Marina  le  exigió a aquel la devolución del dinero;  así  Yañez  Romero  le  firmó  una  letra  de  cambio,  manifestándole,  con  relación  a  los  escritos  que  había presentado ante el juzgado, que ello no  constituía delito alguno.”   

2. “Carmen Melilla  Moya  Quintero,  al  ser  capturada en flagrancia, dentro de la entidad bancaria  Coopdesarrolllo,  oficina  Venecia,  cuando  pretendía  firmar un pagaré, para  obtener  un  préstamo por la suma de 5 millones de pesos, presentando para ello  cédula  de  ciudadanía  falsa, a nombre de Flor Marina Ruíz, identificada con  la  cédula  de ciudadanía número 41.642.024, argumentando que dicho documento  se  lo  suministró  el  doctor  Leovigildo Yañez Romero, que en el pagaré era  beneficiaria  Esperanza  Blanco  de  Rodríguez, quien necesitaba un fiador para  obtener  un  préstamo,  habiéndola conseguido por intermedio de la prensa, que  ofrecía  fiadores,  colocándose en contacto, para informarle que cobraban el 5  %  sobre  el  valor  del  crédito  solicitado,  cancelando el 50% al momento de  presentar  los  documentos  para  la  aprobación  del  crédito y una vez fuera  aprobado  pagaría  el otro 50 %, contactándose con Leovigildo Yañez Romero en  la   Avenida   Jiménez  número  10  –  34  oficina 507 de esta ciudad, quien le prometió estar a la hora  acordada para firmar el préstamo en Coopdesarrollo.”   

3.    “Por  compulsación  de  copias  ordenadas  por  la  fiscalía  188  delegada … para  investigar  la presunta participación del procesado Leovigildo Yañez Romero en  los  hechos  de  falsificación  integral  de  la cédula de ciudadanía número  20.569.675  de Bogotá. El certificado de ingresos y retenciones, certificado de  libertad  y  constancia  de  trabajo  de  la  Empresa  Comercial & Negocios,  documentos  todos  elaborados  a  nombre  de  la  señora  Asunción  Quevedo de  González,  quien  fue  suplantada  por  Olga  Lucía  Muñoz  Sánchez a fin de  aparecer  como  codeudora  del  señor José Darío Yaya Reina en la Cooperativa  Coopsibaté,  por  la  suma de 5 millones de pesos, servicio de consecución del  deudor  y  suministro  de  la totalidad de los documentos, se vinculó al señor  Leovigildo  Yañez  Romero,  quien  cobraba a aquel el equivalente al cuatro por  ciento de lo pedido, es decir, la suma de doscientos mil pesos.”   

4. “El denunciante  Fernando  Rojas Caballero, para el mes de octubre de 1997, procedió con base en  una  publicación  en  el periódico El Tiempo, a establecer contacto con el hoy  procesado  con  el fin de obtener la consecución de un fiador para un crédito,  quien  le suministró papelería donde figuraba como codeudor el señor Hernando  Blanco  Suárez.  Adelantada  la gestión, por la cual entregó como anticipo la  suma  de  500.000  pesos,  refiere que la actividad para el crédito en el Banco  Nacional  del  Comercio  resultó  fallida,  razón  por la cual el encartado le  solicitó  (a  Yañez Romero) la entrega de toda la documentación para intentar  la  gestión  en  otro  banco,  sin que lo hubiera logrado ubicar, ya que había  abandonado  la  oficina  en  donde  inicialmente lo había atendido, llevándose  consigo la papelería que le había entregado.”   

          Segundo:  El  Juzgado  dieciseis  penal del circuito de Bogotá,  mediante  providencias  del  27  de  febrero  y  5 de abril de 2001, decretó la  acumulación  de  procesos  a  petición  de  Yañez Romero, quien manifestó su  voluntad de acogerse al instituto de la sentencia anticipada.   

Tercero: El Juzgado,  luego  de  realizar  la  diligencia  de formulación de cargos, el 21 de mayo de  2001  condenó  al  procesado  a la pena de 73 meses y 15 días de prisión como  autor  responsable  de  los  delitos  de  falsedad  material  de  particular  en  documento  público  agravada  por el uso, en concurso homogéneo y heterogéneo  con  las  conductas  punibles  de falsedad en documento privado, ocultamiento de  documento  privado,  contravención  de  estafa  y  tentativa  de  estafa,  a la  accesoria  de interdicción de derechos y funciones públicas por tiempo igual a  la    principal    y    al   pago   de   los   perjuicios   causados   con   las  infracciones.   

Cuarto: El Tribunal  Superior  de  Bogotá,  al  desatar  el recurso de apelación interpuesto por el  defensor  del  procesado,  lo  confirmó  en  su  integridad, en providencia que  recurrió  por la vía de la casación excepcional y cuyo recurso fue inadmitido  por la Corte mediante providencia del 30 de junio de 2004.   

DEMANDA DE REVISION  

          Aduce  como  fundamento  la  causal  consagrada  en el numeral 2 del  artículo  192  de  la  ley  906  de  2004, según la cual, la revisión procede  “cuando  se  hubiere  dictado  sentencia condenatoria en proceso que no podía  iniciarse  por  prescripción  de  la  acción,  por  falta  de  querella  o por  petición  válidamente  formulada,  o por cualquier otra causa de extinción de  la acción penal.   

          Es  necesario  reafirmar, dice el demandante, que la ley permisiva o  favorable,   aun  cuando  sea  posterior,  se  aplicará  de  preferencia  a  la  restrictiva  o  desfavorable.  Desde  ese  punto  de  vista,  las  normas  sobre  prescripción  consagradas  en  la ley 890 y 906 de 2004, son mas favorables que  aquellas  vigentes  para  la  época  cuando se tramitó en el juicio. Así, por  ejemplo,  la prescripción de la acción se interrumpe con la formulación de la  imputación.  Producida  la  interrupción  comenzará  a correr de nuevo por un  término  igual  al  del  artículo  83  del  código  penal,  sin que pueda ser  inferior  a  3 años. La sentencia de segunda instancia, de otra parte, suspende  la  prescripción de la acción, reiniciándose un término que no puede exceder  de 5.   

Aplicados   esos  temas  al  proceso  cuya  revisión  se  solicita,  se tiene que desde las fecha de la indagatoria, que es  cuando  se  le  formuló  la  imputación,  hasta  el  día 13 de marzo de 2003,  habían  transcurrido mas de 3 años, tiempo mas que suficiente para pregonar la  prescripción  de  la  acción penal. Es mas, teniendo en cuenta la fecha en que  quedó  en firme la resolución acusatoria y la de ejecutoria de la sentencia de  segunda   instancia,   se   puede  concluir  que  la  acción  penal  no  podía  proseguirse.   

          Anexo  copias  de  la  sentencia de primera y de segunda instancia y  del   auto   por   medio   del   cual   la   Corte   inadmitió  el  recurso  de  casación.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

         

La   demanda   debe  inadmitirse  por  las  siguientes razones:   

          Tratándose  de un proceso consolidado durante la vigencia de la ley  600  de  2000,  sin duda, es aquella la que rige la acción y no la 906 de 2004,  sobre la cual el demandante equivocadamente apoya su demanda.   

          Bastaría  decir,  según  lo  dispuso  el  Constituyente en el acto  legislativo  3  de  2002  y  el  legislador en el artículo 533 de la ley 906 de  2004,  que  ésta rige para delitos cometidos con posterioridad al 1 de enero de  2005  (factor temporal), y no  para  todo  el  país,  sino  para los distritos judiciales de Armenia, Bogotá,  Manizales  y  Pereira  (factor territorial),  según lo prevé el artículo 530 del mismo estatuto (gradualidad).   

De  manera  que,  si la acción de revisión  tiene  como  propósito  dejar  sin  efectos  una decisión ilegal e injusta, es  absurdo  que se acuda a la posibilidad de remover una decisión que se profirió  y  que hizo tránsito a cosa juzgada bajo la vigencia de la ley 600 de 2000, con  fundamento  en  un  nueva  que  aún no ha entrado a regir completamente dada su  vigencia  progresiva  y  que  no  contempla  situaciones  de hecho pasadas a las  cuales   sea  posible  aplicar  sus  institutos  por  virtud  del  principio  de  favorabilidad 1   

.  

En efecto, se trata de sentencias en firme  que  no  pueden  considerarse  ilegales  bajo el pretexto de que una ley ex post  regula   de  manera  diversa  el  instituto  de  la  prescripción  –  que  entre  otras  cosas  resuelve a  favor  del  sindicado  la  tensión  entre la necesidad de verdad y el derecho a  obtener   una   pronta   resolución   a  su  situación  judicial  –,   cuyas   nociones   se  aplican  a  actuaciones en curso y no a procesos definidos y acabados.   

Pasando  por  alto  la  referencia  que  el  demandante  hace  a  la  causal segunda del artículo 192 de la ley 906 de 2004,  véase  que  la  causal  de  revisión que con impropiedad invoca, en esencia es  igual  a  la  consignada en el numeral 2 del artículo 220 de la ley 600 de 2000  2,  razón  por la cual la discusión que con base en ella se propone debe tener una  argumentación  marcadamente  objetiva  que  permita comprender el problema y el  alcance de la causal que se invoca.   

Pues  bien,  cuando  así  no ocurre, como  ahora,  en  donde  el  tema  que  se  propone  no corresponde al motivo o causal  seleccionada,  la  demanda  debe  inadmitirse.  Claro,  porque  a  partir de una  confusión  evidente,  lo  que  se  pretende  es  plantear,  para  el  caso, una  imposible  coexistencia de leyes en orden a que se resuelva un supuesto problema  de  favorabilidad,  para  lo  cual  la Corte carece de competencia; y menos para  abordar  el  estudio  de las ocurrencias del demandante, que pretende encontrar,  desde  una  perspectiva  equivocada, en una temática diferente la razón de ser  de una causal de revisión que desde luego no se ofrece posible.   

Es mas, tratándose de una acción que tiene  como  objetivo  rescindir  un  fallo  que  ha hecho tránsito a cosa juzgada, se  requiere  que  en  la  demanda  se exponga un discurso  coherente  y  lógico  que  “permita  deducir que la  decisión   es   injusta  conforme  a  la  causal  aducida  e  inconveniente  su  intangibilidad   para   la  seguridad  jurídica  por  la  injusticia  que  ella  contiene.” 3   

          En  ese  orden  de  ideas  y  como  la  causal  aducida –por  fuera de toda consideración a la  referencia  normativa –, lo  que  permite  es  encauzar  la  revisión  del  fallo  por motivos objetivos que  expliquen  fundadamente  que se dictó sentencia dentro de una actuación que no  se  podía  iniciar,  proseguir  o  continuar,  mal  se haría en admitir la que  amparada  en esos objetivos los soslaya para abrir espacio a una interpretación  sobre la favorabilidad de normas penales.   

          El  demandante,  precisamente  por  fuerza de su equivocado punto de  partida,  no  hizo  ningún  estudio  acerca  de la actuación procesal y de las  normas  procesales  y  sustanciales vigentes para cuando aquella se tramitó, de  cada  una  de  las  conductas  por  las cuales fue condenado y de la razón para  afirmar  el  por qué la acción penal había prescrito en cada caso particular,  limitándose  a  plantear  un  hipotético  problema de normas favorables que no  puede  tenerse  como  una  seria  y fundada motivación del cargo con el cual se  busca abrir espacio al trámite de revisión.   

         De  manera  que  ante  su  evidente  impropiedad  se  inadmitirá la  demanda,  pues  ella no satisface las exigencias indicadas en los artículos 222  y 223 de la ley 600 de 2000.   

En virtud de lo anterior, LA CORTE SUPREMA DE  JUSTICIA, SALA DE CASACION PENAL,   

RESUELVE  

Reconocer    al    doctor   Diego    Zapata    como   apoderado   de  Leovigildo    Daniel    Yañez    Romero,   en   los   términos   y  para  los  efectos  del  poder  a  él  otorgado.   

Inadmitir la demanda de revisión presentada  a     nombre    de    Leovigildo    Daniel    Yañez  Romero.   

Contra  esta decisión procede el recurso de  reposición.   

NOTIFIQUESE y CUMPLASE  

MARINA  PULIDO  DE BARÓN   

SIGIFREDO          ESPINOSA  PÉREZ      HERMAN GALÁN CASTELLANOS   

ALFREDO            GÓMEZ  QUINTERO       EDGAR LOMBANA TRUJILLO   

ALVARO         O.         PEREZ  PINZON                 JORGE         QUINTERO  MILANÉS   

YESID            RAMÍREZ  BASTIDAS                MAURO         SOLARTE  PORTILLA   

TERESA     RUIZ  NÚÑEZ   

Secretaria   

    

1  Corte  Suprema de Justicia,  Cfr,  Adición  de  voto,  Magistrado, Alfredo Gómez  Quintero,   colisión   23247.  Adición  de  voto,  Magistrado  Yesid  Ramírez  Bastidas,  colisión  23312.,  Radicado  19094,  4  de  mayo de 2005, M.P. Yesid  Ramírez  Bastidas.  Radicado  23353, 30 de abril de 2003, M.P. Marina Pulido de  Barón, entre otras.   

2  Debe  precisarse  que  la filosofía de la acción de  revisión,  tal y como estaba concebida en la ley 600 de 2000, se mantiene en la  ley  906  de 2004; el trámite, salvo por su acento escritural, es similar al de  audiencias.  En  lo  único  que  aparentemente  difieren es en el alcance de la  causal  primera, pues ahora no se hizo referencia a los inimputables, lo cual no  quiere  decir  que no los comprenda, pues la declaración de responsabilidad por  la   comisión  de  un  hecho  típico  y  antijurídico  es  una  decisión  de  condena.   

3  Corte  Suprema  de  Justicia,  auto del 19 de mayo de  2004, radicación 21154, M.P. Alfredo Gómez Quintero     

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